Branding, Marketing, Ventas, Publicidad y Personas

Con (demasiada) frecuencia encuentro en La Red y en el mundo físico a personas que se “apoderan” de un concepto y lo retuercen, adulteran y distorsionan para obtener su propio beneficio.

Uno de los ejemplos que me he encontrado ultimamente es el de cuántico. Dentro del mundo de los “expertos” en desarrollo personal ha surgido un grupo de iluminados que pretenden no solo cambiar la vida de la gente sino incluso sanar enfermedades con estas fantasías. En realidad, esto está relacionado con todas esas tendencias surgidas en los tiempos de vacas gordas en las que cualquier “profeta” podía encontrar algún pardillo dispuesto a pagar para que alguien le hiciese sentir bien.

En el mundo del desarrollo personal se utiliza mucho (y mal) la metáfora. Y eso de que las partículas subatómicas puedan saltar de un nivel a otro de energía en forma de paquetes les ha puesto cachondos y han decidido que eso podría aplicarse a la mente de las personas. Y lo que no debería haber salido de una historieta de Cuarto Milenio o de la crónica de sucesos de un periódico, se ha convertido en “dogma” para algunos.

Tengo amigos que han dedicado horas y codos para convertirse en expertos y doctores en Química Cuántica, y yo la he sufrido (a la asignatura no a mis amigos) en la carrera. Así que, cuando me cruzo con alguno de aquellos iluminados me dan las siete cosas. No quiero ni pensar en lo que les puede pasar por la imaginación a quienes han dedicado varios años a sacar su título de medicina y se cruzan con estos autodidactas a los que se les ha indigestado la mezcla de Asimov, Punset y el hinduismo.

En el mundo del branding, el marketing o las redes sociales ocurre algo parecido. Cuando un concepto como el Branding Personal se pone de moda, cualquiera que ha aprendido a poner un fondo en Twitter o a crear un grupo en Facebook, de pronto es un experto en la materia. Así que, sería conveniente aclarar algunos conceptos.

El Branding Personal o Comercial es un PROCESO de identificación y desarrollo de una serie de atributos y cualidades para generar confianza y valor. Implica autoconocimiento, estrategia, gestión de proyectos, definición de objetivos y muchas cosas más.

El Marketing es la forma de identificar a los clientes y conectar con ellos para satisfacer sus necesidades.

La publicidad es la forma de difundir o informar al público sobre un bien o servicio. Es decir, es una herramienta de marketing.

La venta es el proceso en el que se pacta y se cierra un acuerdo de intercambio de bienes y servicios. A nivel personal, una entrevista de trabajo o una cita con una chica (o chico) es una “reunión de ventas”. Alguien dijo que una cita es una entrevista que dura varias horas.

Y detrás de todo eso debe haber algo que lo sustente. Algo de valor que definiremos producto, servicio, contribución, oferta profesional o relevancia personal. Pero solo si existe esto, podremos empezar a desarrollar una marca, diseñar una estrategia de marketing, hacer una campaña de publicidad y finalmente cerrar una venta.

Está claro que la venta se facilita si el potencial comprador tiene un posicionamiento claro de la oferta. Y eso se consigue con una marca fuerte y con un marketing eficaz. Pero igual que a nadie se le ocurriría decir que echar folletos en los buzones es branding, tampoco debería decirse que escribir compulsivamente en Twitter es crear una Marca Personal. Eso solo es una forma más de publicidad personal.

Estamos solos

Dicen que vivimos en un mundo interconectado.
Los políticos hablan de solidaridad y de ajustes mientras se dedican a vivir como reyes (¿Y si los diputados twitearan todas sus actividades?).
Hoy los sindicatos van a hacer un poco el paripé y van a “trabajar” antes de volver a sus vacaciones perpetuas.
Las empresas hablan hablaban de Responsabilidad Social Corporativa.
Los dospuntocerolenses hablan de colaboración y cooperación.

Pero la realidad es que estamos solos, más solos que la una. Nadie cuida de nosotros, solo dicen que lo hacen. Y no creo que eso sea del todo malo. Lo único que hace falta para cambiar es ser conscientes de ello.

Mucha gente está pasándolo mal, muy mal. Profesionales de primera línea están siendo desechados. La gente más joven ni siquiera se plantea lo que va a ser de ellos en un plazo mayor de una semana.
Mientras tanto, las instituciones actúan como Maria Antonieta y al oir el ruido de la calle dicen que si los de ahí fuera no tienen pan, pues que coman pasteles.

Lo han conseguido, han llegado al punto en el que debemos pasar de ellos y buscarnos la vida. Creo que debemos ser conscientes de que estamos solos. Que nadie va a venir a salvarnos.

La Marca Personal es algo que va mucho más allá de poner un avatar chulo en una red social o de mandar un osito a un “amigo” de facebook.
La Marca Personal implica ser responsable de tus decisiones.
La Marca Personal te obliga a dejar tu huella en tu entorno en lugar de dejar que sea este el que la deje en tí.
La Marca Personal no acepta que te conviertan en un número de empleado, un afiliado, un votante, una estadística o un código informático.
La Marca Personal te convierte en tu propio jefe. Te obliga a pensar como un profesional-empresa. Por lo tanto, puedes imaginar que es algo que repele a quienes pretenden convertirte en una coartada para seguir llevando una vida relajada.
La Marca Personal no es egoista, solo adquiere valor si aporta valor.

Estamos solos. No hay príncipes azules. Puedes seguir emocionándote con lo que dicen los mitineros los fines de semana. Pero cuanto antes asumas que nadie te va a dar nada, que tienes que tomar el poder, tu propio poder, antes saldrás del agujero.

Los peligros de la sobreexposición

Es curioso, pero este post y video de hoy no habrían tenido sentido, para la mayoría de nosotros, hace solo una década. Hablar de los riesgos que implica ser conocido por mucha gente en todo el planeta solo habría interesado a algunas estrellas mediáticas.

En este momento, cualquiera puede llegar a alcanzar un grado de notoriedad importante si se dedica a “hacer ruido” en La Red. Eso puede ser bueno si se hace bien, pero puede ser letal si no se hace de una forma planificada, siguiendo una estrategia y sin haber realizado un autoanálisis profundo.

A pesar de mis críticas hacia el coaching, creo que a la hora de posicionar una Marca Personal es más importante el trabajo con un profesional de ese tipo o con un especialista en marketing que el de un experto en redes sociales o en lo dospuntocero.
Lo dificil no es que te CONOZCAN sino que te RECONOZCAN.
Lo complicado no es gestionar la percepción externa, sino tener clara tu propia percepción interna.
Mertxe o Quique lo tienen muy claro y saben como juntar ambos mundos.

Poco a poco se van incorporando personas que dicen que van a ayudarte a tener una Marca Personal cuando en realidad lo único que van a hacer es conseguir que tengas muchos followers en Twitter, “Amigos” en Facebook y un dominio con tu nombre. Pero eso no es Branding Personal. Eso, en todo caso, sería la utilización de la propaganda, la publicidad y las herramientas dospuntocero para generar impactos con un efecto dudoso si no dañino.

El Branding Personal va desde dentro de la persona hacia fuera. Si no tienes clara tu identidad personal, podrás conseguir que mucha gente haga clic en tus redes sociales, pero eso no tiene nada que ver con tener y dejar una huella, una Marca Personal.

Es en este momento en el que hay que empezar a gestionar lo que mi amigo Tomás Marcos denomina Sobreexposición.
Es cierto que la especialidad de Tomás es la de actores, deportistas y directivos de alto nivel. Pero poco a poco, mucha gente, anónima hasta hace poco, va entrando en la categoría de “celebrity” o algo parecido. Y eso hay que saber gestionarlo.

Empiezo a pensar que en un momento en el que todo el mundo puede posicionarse en La Red, uno de los elementos diferenciadores puede ser el de no aparecer en todas partes. Por varias razones.

Una de las leyes de la influencia es la Ley de la escasez en la que se incrementa la competencia por un producto escaso. A veces tengo la sensación de que estar en todas partes devalúa tu trabajo, genera desconfianza y dudas sobre tu capacidad o tu enfoque.

Al estar escribiendo compulsivamente en todo foro, red social, web, blog o invento dospuntocero que surja multiplicas las posibilidades de cometer un error o de decir alguna estupidez. Eso es todavía más grave en un medio en el que todo se interpreta (o malinterpreta), se critica y se difunde sin control.

Tomás Marcos me pone ejemplos de deportistas y famosos que anuncian cosas o defienden causas que no tienen nada que ver con su trabajo. Y eso genera confusión.

La Marca Personal se construye paso a paso, con cuidado y con una estrategia inteligente. Puede tardar años, pero eso no es malo.

El otro día veía un video de una persona que lleva poco tiempo en esto de la Marca Personal pero que, ultimamente aparece en todas las alertas de google sobre Branding Personal. Se pone a si misma como ejemplo de lo que ha conseguido en pocos meses (miles de amigos y followers). En realidad, eso(¿SEO?) no es dificil, solo hay que bombardear la red. La prueba definitiva de su éxito vendrá si sigue ahí dentro de un año.

Veo con preocupación como se empiezan a “pegar” a este concepto algunos charlatanes de todo tipo. Van apareciendo páginas en las que se promete EXITO, o DINERO entre grandes exclamaciones. Esa estética y esos mensajes siempre me han recordado al vendedor de coches usados de las películas. Es especialmente grave la utilización que se empieza a hacer en los negocios de marketing multinivel, más frecuentemente en latinoamérica.

Si ves que alguien dice que puede “crear” tu Marca Personal y solo te ofrece técnicas y trucos dospuntoceriles de posicionamiento o te promete que te vas a forrar en poco tiempo, al menos, ponlo en cuarentena.

 

NOTA: Acaba de salir la bloguia de empleo en la que he tenido el honor de participar con gente fenomenal y amigos de primera línea. Creo que es un documento fundamental para los tiempos en los que vivimos.
Te la puedes descargar gratuitamente aquí o entrando en la web de la Bloguía de Empleo. Este si que es un buen ejemplo de participación y colaboración que te posiciona frente a la sobreexposición y bombardeo de cháchara inutil.

Los Peligros del Pensamiento Positivo

Durante meses hemos escuchado a nuestros políticos diciéndonos que todo va bien (y a las farmacéuticas que todo va mal con la gripe A, pero esa es otra historia).
Que vivimos en el mejor de los mundos posibles.
Que “están convencidos” de que todo va a ir bien, solo por eso, porque están convencidos (al menos eso dicen).
Que un país sale adelante si se lanzan mensajes positivos porque la economía se mueve por factores psicológicos.

Pero el mundo no se mueve por deseos, sueños o convicciones irracionales. El mundo occidental ha vivido en una burbuja (otra más) de autoengaño. Pero no hay que ir muy lejos para ver que en muchos sitios la vida carece de valor o que por mucho que lo deseen los haitianos o, sin ir más lejos, quienes se están quedado en el paro, lo van a pasar muy mal.

Se confunde la actitud positiva, o el buenismo de algunos de nuestros políticos, con el autoengaño o con el engaño a secas.

La actitud positiva solo tiene sentido si detrás hay algo que la sustente.
“A Dios rogando y con el mazo dando”, “A quién madruga, Dios le ayuda”. En los buenos tiempos, nos hemos dedicado a escuchar cantos de sirena y nos hemos olvidado de la sabiduría tradicional.

Nadie regala nada. Si quieres algo, debes dar algo antes.
¡Cuanto daño ha hecho Yoda! Muchos se han creido que pueden conseguir que las cosas ocurran solo con la fuerza de la mente.

La Marca Personal se construye sobre la confianza. Nadie está dispuesto a pagar más por algo o a contratar a alguien solo por su optimismo. En cuanto se detecte su inutilidad o su falta de credibilidad, dejará de ser relevante.
Los directivos de McDonalds, SONY o Apple no van diciendo que están convencidos de que sus productos van a ser buenos. Simplemente hacen lo que deben para que lo sean.

La Actitud Positiva puede funcionar, si, pero para que algo ocurra debe pillarte trabajando.

El factor común

En algunos de mis últimos posts, algunos amigos y amigas han comentado-criticado mi tendencia un tanto cansina a insistir en lo menos positivo de lo dospuntocero. He estado reflexionando sobre ello y creo que hay una explicación que puede ser aplicable a mi trabajo sobre Branding Personal.

Supongo que una de las cosas que me empujó a estudiar una carrera de ciencias fue la necesidad de encontrar un cierto orden en las cosas. Dicen que una de las causas del temor a viajar en avión suele ser la obsesión por el control.

Me gusta encontrar elementos coincidentes en asuntos distintos y distantes. No me siento cómodo con la casuística, con los elementos extraños e incontrolables. Como resultado, mi enfoque y método de Marca Personal solo es el resultado de tomar “ingredientes” útiles y comunes de diferentes materias. Yo no soy un revolucionario, solo soy un chatarrero de ideas.

Mi forma de pensar me lleva siempre a hacerme las siguientes preguntas cada vez que aparece algo “nuevo”: ¿Con que cosas existentes coincide? ¿De qué situaciones previas podemos aprender algo para no tener que reinventarlo todo? ¿Hay alguna similitud con algo, cualquier cosa anterior?
Puede que sea una cuestión de pereza, pero también puede ser una forma de ser eficaz.

Mi crítica a lo dospuntocero, la twittermanía, etc. no es hacia el fondo, y mucho menos hacia las personas. Mi incomodidad viene más bien por sensación que parece que existe en La Red de tener que “reiniciar el sistema” cada vez que surge una nueva herramienta. Es esa sensación de que prevalece la necesidad de sentirse único y especial frente a la de la humildad y el reconocimiento del trabajo de los que nos precedieron.

Entiendo que es genial sentir que estás en una revolución cada día, que estás en un momento histórico cada vez que descubres un nuevo “Plug-in”. Sin embargo, creo que sería más eficiente tratar de separar aquello que ya conocemos de lo realmente novedoso.

Supongo que cada herramienta o tendencia está asociada a gente que pretende convertirla en su medio de vida y, si eres crítico con ella, tarde o temprano, alguien va a sentirse incómodo por meterte con el pan de sus hijos.

Un ejemplo.
Hay una herramienta que sirve para comunicarte con mucha gente, crear grupos, establecer contacto con personas que están muy lejos, enviar mensajes de texto de unos cuantos caracteres, recuperar a viejos amigos, navegar, enterarte de las últimas noticias, compartir información, ficheros, fotos,… y muchas cosas más.
Se llama… TELÉFONO

¿Cuanta gente está hablando de como usar el teléfono? ¿De cómo encontrar trabajo con el teléfono? ¿De cómo utilizar el teléfono para hacer networking? ¿De cuáles son las reglas de la Telefonoetiqueta? ¿De lo que debes o no debes hacer al hablar por teléfono?

La gran mayoría de la gente utiliza el teléfono (mucha más de la que utiliza Twitter o Facebook o Linkedin) y su efecto sobre tu Marca Personal es mucho mayor, por cantidad y por calidad. Sin embargo, no conozco demasiados manuales, ni libros, ni foros, ni blogs sobre el uso del teléfono.

Un politono, el modo de contestar (¡digamelon!), la forma en que utilizas las pausas o el tono de voz, el tiempo que tardas en responder a una llamada perdida,… Todas estas cuestiones tienen más influencia en tu Marca Personal que lo que digas en La Red. Quizás no llegues a tanta gente, pero te aseguro que la gente con la que interaccionas por teléfono tiene más peso en tu vida que todos y cada uno de los miles de “followers” que puedas tener (salvo que los llames por teléfono).

Existen muchos sitios en los que te hablan sobre el aparato, la tecnología y las pijaditas. Pero ¿No sería mejor aprender a usar la herramienta en lugar de obsesionarse por las “especificaciones” de la herramienta? ¿De qué te sirve lo último en tecnología si tu comportamiento es similar al de un australopithecus?
Y esto no se aplica solo al teléfono.

Piensa en el email, en la forma de comportarte en la copa de Navidad, en la velocidad de respuesta a la solicitud de ayuda a un amigo, en tus modales en el metro, en la forma de actuar en una reunión de negocios o de amigos, en tu actitud a la hora de presentar los presupuestos del año que viene. Constantemente estamos poniendo a prueba el posicionamiento de nuestra Marca Personal frente a gente que realmente tiene influencia en nuestra vida “real”, y sin embargo no veo que La Red esté inundada de pedeefes o de pepetes con decálogos sobre esos asuntos.

Mi obsesión es tratar de encontrar, destilar las leyes, reglas, elementos, lecciones aprendidas con relación al uso del teléfono, o cualquier otro medio de comunicación tradicional de los últimos años o siglos, y aplicarlas a las nuevas herramientas siempre que eso sea posible.

Soy de ciencias, ¡joder!. ¿No es absurdo e ineficaz pretender “resetearnos” y poner el contador a cero cuando podemos aprovechar mucho de lo aprendido por otras personas y medios? ¿No es más lógico tratar de encontrar las fórmulas que expliquen lo que ocurre del modo más amplio posible en lugar de pretender convertir cada “invento 2.0″ en un caso único?
Cuanto daño están haciendo los océanos azules, los cisnes negros y demás…

Admito que los instrumentos dospuntocero tienen algunos elementos distintos y no coincidentes con una sola herramienta. Pero eso no significa que sean radicalmente novedosos sino que deberemos buscar el factor común con otras cosas que se pueden combinar. Para ser eficaces, deberemos analizar cuales son los componentes de ese nuevo medio y encontrar similitudes con algo existente, si existe.

Quizás un blog o Twitter sea una mezcla de Teléfono+Espectáculo+”Speaker corner“. Podríamos destilar, extraer o identificar el modo en el que un artista de éxito se dirige a una audiencia variada, la forma en que identifica los intereses de su público, el modo en el que empatiza o sintoniza con la gente que le sigue o asiste a su espectáculo.

Ya se que es chulo pensar que La Tierra es el centro del universo y que cada cosa que descubres es lo más de lo más. Pero lo cierto es que nuestro planeta “solo” es una mota de polvo insignificante y lo dospuntocero es una vuelta de tuerca más a la necesidad del ser humano de comunicarse y de sentirse importante. ¿Es eso malo? No, de ningún modo. Lo malo es olvidarnos de los conocimientos heredados solo para sentirnos importantes.

NOTA: Esta semana cuelgo un video sobre la Marca Personal aplicada a la gente del mundo del derecho que hizo mi amigo Javier Muñoz de iabogado.com en su despacho. Volveré con más videos después de Navidades.

Yo también estuve ahí sentado

Hoy me toca intervenir en el ciclo de debates que organiza la Fundación Telefónica. Una de las cosas buenas que me están ocurriendo es que puedo estar al lado de gente tan importante y tan lista como la que llevan a estos eventos. Espero que funcione eso que llaman el efecto halo o como dicen las madres: “Hijo, a ver si se te pega algo”.

En esta ocasión el título del debate es La Empresa Reinventada y desde que me lo propusieron estuve dando vueltas al asunto para ver que podía contar. Soy muy malo haciendo predicciones, así que la respuesta vino de mi gurú particular, mi hija.

Supongo que todos habéis detectado que vuestros hijos hacen alguna trastada porque notas en la cara algo que tu ya conoces. Cuando les pillas, ellos se preguntan cómo lo puedes saber, y la respuesta es sencilla, “yo también tuve tu edad”. Es una respuesta parecida a la del profe que te pilla copiando y no te explicas como lo ha sabido (“yo también estuve ahí sentado”).

Cuando se habla de innovación o de reinventar la empresa o lo que sea, creo que no hace falta mirar una bola de cristal, es suficiente con mirar al pasado. La clave no está en el Canal Discovery sino en el Canal Historia.

Digo con mucha frecuencia que está todo inventado, todo. Pienso que aquellos que creen que están todo el día inventando la pólvora, los que creen que “lo suyo” es supergüay y supermoderno son unos ingenuos, ignorantes, mentirosos o una combinación de todas ellas.

Por si fuera poco, como dice mi amigo rgil, muchas de las cosas que están ocurriendo es algo que solo atañe a cuatro gatos.

Algunos ejemplos:

  • Los norteamericanos están encantados con sus avances e innovaciones como si fuese algo inédito. Pero a lo largo de la historia ha habido muchos Silicon Valley en los que un grupo de gente ha creado cosas interesantes. Florencia, Atenas, Toledo, París…
  • La forma de dirigir empresas no es muy diferente al feudalismo, con una casta dirigente, que ha pasado por las mismas instituciones, que se sucedía a si misma y que controlaba a una plebe docil y aborregada.
  • El equivalente de lo que se llama compromiso, se denominaba derecho de pernada, pero queda un pelín politicamente incorrecto.
  • Pero también surgen artesanos y Agentes Libres (freelances, mercenarios) que no quieren depender de la voluntad de “su señor del castillo”. Gente que supera su miedo porque prefiere la libertad.
  • Las Redes Sociales profesionales, XING, Linkedin, etc. son solo una derivada de la forma que tenían de organizarse los profesionales, los gremios, las cofradías, las hermandades.
  • El facebook tenía su precedente entre la aristocracia en el Almanaque de Gotha. Y La Red está formada por un nuevo tipo de aristócratas privilegiados, por una minoría que tiene acceso, tiempo y recursos para estar haciendo “tontás” delante de una pantalla.
  • La Marca Personal, el Branding Personal es algo que conocían y manejaban nuestros antepasados. Los escudos de armas no eran más que una representación visual (¿imagen corporativa?) de las fortalezas, atributos y posicionamiento de esa persona o familia.
  • El powerpoint, el storytelling y las presentation zen es algo que conocían perfectamente los constructores de vidrieras para catedrales. No tenían más remedio, si querían llegar a la gente deberían hacerlo de un modo muy simple.
  • Los consultores, asesores, coaches, etc. fueron alquimistas, magos y consejeros reales.
  • La TV basura y los medios de idiotización masiva tuvieron su precedente en los bufones.
  • Los navegadores y los buscadores fueron antes sistemas de navegación que facilitaron la búsqueda y localización de riqueza y de nuevas oportunidades de negocio.
  • Los emprendedores son los descendientes de Marco Polo y otros descubridores.
  • Los “Brand Evangelists” y Embajadores de Marca fueron antes los que llevaron ideas, ideologías, valores, religión y banderas a los países descubiertos (¿nuevos mercados?).
  • Hasta el PlanE y las subvenciones I+D+i tuvieron precedentes, como en el caso de Colón y los Reyes Católicos.

Estos son solo algunos paralelismos, pero aquí me planto. Creo que hay que ser menos prepotente o leer algo de lo que ha ocurrido antes de nacer nosotros para entender que nada de lo que vemos es nuevo.

Y si miramos atrás, veremos que lo próximo que sucederá, tras esta etapa de aire fresco, será una nueva concentración del poder en pocas manos y una limitación de las libertades que tratará de poner orden en este barullo. La historia, el universo es pendular, que le vamos a hacer.

Creo que hay que mirar al pasado para saber lo que va a ocurrir en el futuro. En realidad creo que siempre ocurre lo mismo, solo cambia la escala.

Por cierto, esta semana en lugar de mi habitual charla, os paso algunos videos recientes en los que hablo de mis cositas.

Entrevista con Sergio Fernandez en Punto Radio (segunda y tercera parte)

 

Entrevista con Pablo Ferreiros de Fundesem

Y una pequeña intervención crítica sobre lo colaborativo.

Autenticidad, Manipulación y Marca Personal

Es habitual que cada vez que se produce un crimen o la policía encuentra un piso de terroristas aparezca en la televisión algún vecino que comente aquello de: “Pues parecía una gente muy normal, no daban ningún problema”.

En nuestra vida tenemos dos posibilidades. Por un lado podemos actuar por instinto, sin ningún tipo de freno y eso, antes o despues, suele acabar mal.
Por otro lado podemos actuar en función de una serie de hábitos adquiridos por influencia cultural, del entorno o por la simple repetición de rutinas.

Los hábitos se pueden adquirir hasta integrarse en nuestro “sistema operativo”. Lo que en principio nos parece extraño, raro, ajeno o poco auténtico como cambiar las marchas del coche, teclear sin mirar o ponernos corbata, acaba formando parte de nosotros. Se convierte en algo natural.

Muchas de las cosas que hacemos empezaron siendo artificiales y nada auténticas (escribir un blog o madrugar) pero ahora sería raro si no lo hiciésemos. Por lo tanto ¿Qué es lo auténtico y que es lo artificial? ¿Porqué va a ser falso o manipulador establecer una forma de actuar que acabe convirtiéndose en natural?

El Branding Personal es una herramienta que nos permite gestionar las percepciones que los demás tienen de nosotros basadas en nuestro comportamiento. Eso implica que para conseguir posicionarnos como deseamos debemos conectar lo que somos con lo que otros necesitan o aprecian.

Si nos pasamos la vida tratando de contentar a los demás de un modo artificial a lo que somos, acabaremos pagando un precio muy alto además de ser poco sostenible. Pero si actuamos en función de nuestros instintos primitivos el precio será mayor.

Sin embargo, si ajustamos algunos hábitos y comportamientos (puntualidad, limpieza, servicio, cercanía,…) a lo que desean los demás sin comprometer nuestros valores podremos posicionarnos con más facilidad. ¿Es eso manipulación o simplemente educación y sentido común?

¿No te arreglas (o desarreglas) para quedar con los colegas/clientes?
¿No cambias tu forma de hablar cuando estás con tus hijos/clientes?
¿No te muerdes la lengua cuando tu jefe/cliente no hace más que decir estupideces?
¿Significa que en cualquiera de esos casos eres un manipulador y no eres auténtico por adaptarte a las circunstancias?

Ser auténtico no es ser un capullo y decir: “Es que yo soy así”. Ser auténtico implica ser coherente con tu forma de pensar y actuar en consecuencia. Pero para dejar tu Marca Personal debes gestionar ese comportamiento de la forma más eficaz posible para tus intereses sin traicionar tus principios.

Así que, identifica lo que te hace auténtico, establece hábitos positivos para tu posicionamiento y lánzate.

Los enemigos de la Marca Personal

Tras casi seis años de lucha para introducir el concepto de Branding Personal en nuestro entorno, las posiciones están bastante definidas.

Creo que ya está claro que la Marca Personal es la forma que tenemos de dejar una huella memorable en nuestro entorno. Es una herramienta para aumentar tus posibilidades de SER ELEGIDO en cualquier situación en la que alguien deba ser seleccionado entre varias opciones.

Las personas nos sentimos cómodas si somos capaces de asociar algo nuevo con algo que conocemos y quizás por eso, al no tener un referente directo con el que compararlo, ha costado un poco más transmitir el mensaje. Pero creo que está claro que el Branding Personal no es asesoría de imagen, ni es tener un blog o estar posicionado en Google, ni es coaching, consultoría de R2H2, gestión de proyectos, estrategia o marketing. Tiene un poco de todo eso pero no es ninguna de esas cosas por separado ni puede “venderse” por trozos.

Mi intención desde el primer día fue desarrollar el componente humanístico e ideológico que subyace tras esta idea. No quería crear otra fórmula para “el éxito”.
Tuve muy claro que tener una Marca Personal está intimamente relacionado con la libertad y la responsabilidad individual, con la capacidad de las personas de tomar sus propias decisiones y de defender sus valores (independientemente de su actividad en Twitter o Facebook).
Una Marca Personal basa su fuerza en la capacidad de ser útil a los demás (independientemente del color de la corbata que lleves a una entrevista de trabajo).
Una Marca Personal se construye teniendo claro hacia donde vas y quién eres, pero también conociendo lo que otros perciben de tí y gestionando ese impacto que dejas en otros.

Pues bien, parece que todo lo anterior y algunas cosas más no acaban de gustar en aquellos entornos en los que lo que se valora es la deshumanización, la homogeneización y la clonización.
Desde las Escuelas de Negocios hasta los Sindicatos. Desde los departamentos de R2H2 hasta las dictaduras. Desde los “progres” que consideran que la comunidad está por encima de la individualidad hasta los “fundamentalistas” que ponen sus dogmas por encima de las creencias personales. Todos estos y muchos más jamás aceptarán un concepto que les quite poder, capacidad de control o contradigan ideas que han defendido durante décadas (o siglos).

La Marca Personal es un concepto incómodo para muchos si se considera como una forma de dejar tu huella en el mundo. De hecho, muchas de las grandes Marcas Personales de la historia han acabado siendo “eliminadas” de un modo u otro. Y esa es la gran dificultad de descubrir y desarrollar un posicionamiento personal o profesional firme y sólido. Lo dificil no es ser dospuntocero o cortarse el pelo de una determinada manera. Lo duro es mantenerse firme y luchar por lo que uno cree para dejar una señal, una huella, una MARCA en quienes te rodean.

Supongo que cuando esto ocurre, cuando surge una idea interesante, lo normal es que inmediatamente aparezca su contrario. Pero esta es la forma en que funcionan las cosas en nuestro universo.

NOTA: Mañana estaré en el programa de Sergio Fernandez (autor de Vivir sin Jefe) en Punto Radio con Patricia Araque.

En defensa de los mercenarios

De vez en cuando, al hablar de la necesidad de diseñar nuestra oferta profesional para sobrevivir en el mercado laboral actual (y futuro) independientemente de quién te pague, alguien me acusa de hacer apología de los mercenarios.

Cuando alguien decide posicionar su Marca Personal en el mercado, aumenta sus opciones laborales, se convierte en un objeto de deseo y puede acabar escogiendo la empresa o la profesión que mejor se ajuste a sus objetivos y valores. Y eso parece que no sienta muy bien a quienes están acostumbrados a un mercado de profesionales homogéneos y baratos.

Cuando una empresa decide prescindir de uno o varios de sus profesionales por las razones que sea, nadie se plantea que ese compromiso que se exige a los empleados deba tener una contrapartida por su parte. Es la coyuntura del mercado, nos dicen y nadie les acusa de falta de compromiso.

Sin embargo, cuando un profesional tiene la posibilidad de escoger un empleo o una posición laboral mejor que la que tiene actualmente, es acusado de mercenario, de falta de compromiso.

Hace años que quienes mandan en las empresas destruyeron todo resquicio de vínculo emocional con sus empleados. Han sido las organizaciones las que han convertido a las personas en recursos. Y además ultimamente a estos recursos les ha dado por comunicarse y saltarse algunas barreras preestablecidas. Es entonces cuando los que han convertido este país en un erial emprendedor se echan las manos a la cabeza, se rasgan las vestiduras y dicen que la gente ha perdido los valores, no se compromete.

De pronto todos somos mercenarios. Pero si existen mercenarios es porque antes hubo quién los necesitó y contrató para no tener que mantener un costoso pero fiel ejército . Entonces, ¿De que se quejan?

Parece que eso de ser “Freelance” es muy atractivo y prestigioso porque está en inglés pero un Free-Lance es un mercenario. Y a mucha honra.

No hemos sido los mercenarios quienes hemos acabado con las relaciones de confianza. Han sido otros los que han considerado que ir unicamente a precio en el mercado de profesionales sería más beneficioso para sus objetivos. No se han preocupado por crear un vínculo (¿patriotismo empresarial=compromiso?) con las personas que han sacado adelante las empresas.

De pronto ya no obedeces a tu señor feudal sino a un rey que vive en tierras lejanas y para quién solo eres un recurso. Así que rompamos una lanza por los “Lanzas libres”.

NOTA: Os recuerdo que si queréis votar por mi videoblog podéis hacerlo siguiendo las instrucciones del enlace.

Políticos irrelevantes e increibles pero muy visibles

Quienes seguís este blog, sabéis que el concepto de Marca Personal, tal y como yo lo planteo, implica unos valores que son opuestos a algunas ideologías. Por lo tanto nunca he tenido problema en desvelar mis opiniones políticas si venían a cuento.
Sin embargo, hace meses que no me “mojo” por ningún político actual. La razón es muy sencilla y contraria al anuncio de L’Oreal, “Por que no lo valen”.

Precisamente ayer, mientras preparaba el vídeo escuché una noticia que indicaba que no estoy solo. Los políticos ya no forman parte de la solución, simplemente se han convertido en un problema. Escándalos, corrupción, incompetencia, paralización, absentismo, acoso,… Todos los pecados posibles en una organización aparecen todos los días como noticia de portada.

Desde el punto de vista de mi ecuación de Marca Personal, la explicación es sencilla.

Los políticos son Irrelevantes. Quizás hubo un tiempo en el que los políticos eran profesionales preparados, pero ya no. No me refiero a titulados o con flamantes MBAs en EEUU. Pienso unicamente en gente que ha gestionado algo, ha tenido alguna experiencia vital útil o que sea reconocido por algo más que por “haber nacido” político.

Creo que muy pocos serían capaces de superar un proceso de selección para entrar en una empresa y muy pocos de esos aguantarían demasiado. El grado de absentismo del que presumen y su nivel “salarial” los convierten en profesionales que quedan fuera de mercado.

Quizás se podría soportar a algunos políticos incompetentes. El problema es que además de que ultimamente parece que todos lo son, da la sensación de que además de inútiles son dañinos. Joden todo lo que tocan y enrarecen el “clima laboral”.

Dificilmente puede alguien construir una Marca Personal sin un producto, sin algo que realmente satisfaga las necesidades de su “mercado”. Posiblemente para un votante todo quede en la satisfacción moral de ver ganar a su “equipo”, pero ese alivio cuatrienal implica un coste demasiado alto.

Los políticos no son fiables. Poco puedo decir sobre esto. Si hay algo que saben hacer bien nuestros (¿?) representantes es adornar, tergiversar y ocultar la verdad. Hablan, hablan y hablan para no decir nada o lo que es peor, para decir algo que les permita alcanzar su único objetivo, seguir viviendo del cuento.

A preguntas cerradas, de SI o NO, responden con parrafadas volátiles e inconsistentes.

Si hay algo que represente lo que es una marca, es la confianza. Estás dispuesto a gastar más o a correr un riesgo si el fabricante, proveedor o persona a la que contratar te demuestra que puedes fiarte de ella. Los políticos no lo necesitan, saben que no son un “producto” del que nos permitan prescindir. No hay opción. Y por eso hacen lo que les apetece.

Los políticos son (Infinitamente) Visibles. Son ubicuos. No puedes librarte de ellos. Ahí están, a todas horas, en todos los sitios, diciendo sus estupideces, mentiras y manipulaciones.

Pero igual que ocurre con muchos expertos en marketing, confunden la notoriedad con la marca. Que te conozca todo el mundo no implica que vayan a escogerte (salvo que no haya otra opción). Lo que están consiguiendo al aparecer a todas horas no es generar una Marca Personal sino dar pruebas a todo el mundo de lo inútiles que son.

¿Cuál es la alternativa? Supongo que mientras que por ley tengamos que vivir con esta enorme y creciente nómina de asalariados improductivos no hay mucho que hacer. Salvo que la “empresa” entre en bancarrota.

Hay una posibilidad preocupante y es que cuando el “mercado” demanda una nueva categoría de productos, puede surgir una Marca Personal salvadora y mesiánica. Esta nueva clase puede ocupar el lugar en el lineal y satisfacer las necesidades que los “productos políticos” tradicionales no consiguen.

Eso ha ocurrido varias veces a lo largo de la historia y hemos comprobado que cuando los políticos dejan de ser un elemento del marketing de los partidos y adquieren consistencia por si mismos, el resultado suele ser dramático.

NOTA: No soy muy dado a participar en concursos blogosféricos, pero como me caen bien los organizadores (y la pasta no me vendría nada mal), me he apuntado al de videoblogs de Blogs La Conversación. Creo que se puede votar a partir del día 7 de noviembre. Así que si te gusta lo que hago, demuéstralo leñe.