Lecciones Aprendidas XXXII: El 2º Libro

Bueno, ya parece que ha llegado la hora de la verdad. La semana que viene empezaréis a encontrar mi libro EXPERTOLOGÍA en las librerías (también está en formato electrónico). Aunque supongo que debería hablar de NUESTRO libro porque en estos meses he recibido el apoyo y el ánimo de muchos de vosotros. Desde los momentos de bajón mientras lo escribía el verano pasado hasta la elección del título, siempre habéis estado ahí.

La semana que viene hablaré de lo que podéis encontrar en él. Creo que no os va a defraudar. Pero esta semana quiero centrarme en la propia preparación del libro y sus implicaciones con la Marca Personal. Aunque os lo cuento en el video que incluyo en el post, hay algunas lecciones aprendidas que quiero comentar.

Cada libro es nuevo y diferente. Aunque ya había escrito otro libro (Marca Personal), he tenido la sensación de que empezaba de nuevo y de que no había aprendido nada. Pero además, con la presión añadida de tratar de aportar algo distinto e interesante en la principal editorial de nuestro país.

Tengo que decir que me siento muy privilegiado por haber tenido tantas facilidades para escribir los libros. Me he encontrado con todas las puertas abiertas, pero creo que eso también es el resultado tener algunos buenos amigos y de todos estos años de trabajo en mi Marca Personal. Supongo que si me dedico a dar lecciones a los demás, antes debo aplicármelas yo mismo ¿no?

No se lo que le ocurrirá a otras personas que escriben libros, pero para mi no es fácil. En algunos momentos me dan ganas de tirar la toalla. En las dos ocasiones en que he escrito un libro, me he prometido que sería la última. Pero lo cierto es que unos meses después me vuelve a entrar el gusanillo. De hecho ya estoy dándole vueltas a alguna idea.

Los dos editores con los que he trabajado me han parecido estupendos. Aunque podrían haber tratado de influir en mis opiniones, no se han metido en mi trabajo y me han permitido decir y expresar mis “burradas” habituales.

No me cansaré de repetir que este es un libro para personas normales que quieren y pueden conseguir cosas extraordinarias. He querido contar todo lo que sé y hacer algo útil para mucha gente.

He dejado abierta la página del libro para que incluyáis vuestros comentarios si os apetece. Seguro que hay muchas cosas que mejorar.

Además, durante la escritura del libro utilicé Twitter para contar mis impresiones. Las he recopilado en un documento que podéis descargar aquí.

Lecciones Aprendidas XXVII: Venta y Marca Personal

A medida que he ido avanzando en mi proyecto de Marca Personal he ido confirmando una sospecha: He creado todo esto porque no me gusta vender.

Supongo que a muchos de vosotros no os entusiasma la idea de vender, ni os consideráis comerciales, ni os “véis” como vendedores. A mi tampoco.

No es que tenga nada malo contra el mundo de la venta, más bien lo contrario. Lo que ocurre es que me parece muy dificil. Por eso los buenos vendedores están tan bien valorados.

Así que, si no te gusta vender, solo te queda una opción: QUE TE COMPREN.

Para que te busquen, te deseen y finalmente te hagan una oferta sin que tu tengas que mover un dedo, debes ofrecer un “producto” que sea percibido como algo realmente merece la pena. Y también tienes que conseguir que sea conocido. Eso es lo que consigue una marca.

En este momento hay mucha gente que está haciendo Branding Personal o comercial para posicionarse. Hay un huevo de gente (y cada día más) que está haciendo ruido en todas partes para dejar su huella-marca. Pero con el tiempo he aprendido que el posicionamiento y la Marca Personal es solo una parte del proceso.

Que te miren o incluso que te admiren puede ser muy agradable para tu ego, pero eso no paga las facturas.

La marca, personal o comercial, solo es realmente útil cuando llega el momento de cerrar una “venta”. Si eres percibido como relevante y fiable, tendrás mucho más facil “colocar” tu oferta u obtener más recursos (económicos o emocionales) con ella. Estarás mucho mejor situado que el resto para ser elegido. Puede que las apuestas estén a tu favor. Puede que tengas mucha gente peleándose por tí. Pero una marca por si sola no vende. Y al final hay que jugar el partido… y ganarlo en el campo.

No debemos olvidar que el Branding Personal es solo un medio, no es un fin. Es solo una forma de aumentar las probabilidades de obtener los recursos (dinero, ascensos, cariño,…) que vamos a necesitar para alcanzar nuestros objetivos (una vida tranquila, felicidad, prestigio,…).

  • Si conseguimos que un Headhunter nos conozca sin necesidad de enviarle el CV, estaremos mejor situados.
  • Si los clientes leen nuestro blog y les parece interesante, habremos generado credibilidad antes de conocernos personalmente.
  • Si los directivos conocen nuestra forma de trabajar porque nos han escuchado en una conferencia, tendremos que dar muchas menos explicaciones si algún día necesitan de nuestros servicios.

Pero siempre, siempre, va a haber un momento en el que tenga que realizarse el “cierre” de la venta.

En el colegio nos explicaron la diferencia entre energía potencial y energía cinética

La energía potencial es equivalente a la marca: “Capacidad que tiene un sistema para realizar trabajo en función exclusivamente de su posición o configuración. Puede pensarse como la energía almacenada en el sistema.”

La energía cinética es equivalente a la venta, es la generación de un trabajo gracias a la aplicación de la energía potencial acumulada: “Es una energía que surge en el fenómeno del movimiento. Está definida como el trabajo necesario para acelerar un cuerpo de una masa dada desde el reposo hasta la velocidad que posee.”

Si acumulamos mucha energía potencial (Marca Personal) pero no somos capaces de convertirla en calor, movimiento o trabajo (venta), estaremos perdiendo el tiempo.

Centrar todos tus esfuerzos en “estar el La Red” o en la política de visibilidad por saturación es una estrategia pobre, perezosa y poco eficaz para obtener resultados. Antes o después hay que mancharse las manos, luchar cuerpo a cuerpo y conquistar el territorio. Y ahí es donde fallan muchos de los que se parapetan tras una herramienta dospuntocero.

Si no te lo vas a currar… olvídate de la Marca Personal

Hace unos días estuve hablando de Marca Personal a un grupo de alumnos de ADE de la Universidad de Alcalá de Henares. Cuando hablo a estudiantes de universidad o escuelas de negocios, suelo percibir que consideran que esto de buscarse la vida o posicionarse profesionalmente es una opción. Que es algo que no va con ellos. Que no es más que un invento de un “chalao”, pero que esto no es lo que tenían pensado. Que lo que hay que hacer es buscar un empleo. Y ese es un enorme error. No porque no esté un poco “chalao” sino porque el de los empleos es un camino cerrado o que ya no lleva a ninguna parte.

Al terminar la charla en Alcalá, un alumno me preguntó si me había compensado montármelo por mi cuenta en lugar de ir a lo seguro. ¡¡¡A LO SEGURO!!!

Pero, ¿Qué les cuentan en las universidades? ¿En qué mundo creen que viven?

Con eso de “a lo seguro” se refería a echar CVs y buscar un hueco en un cubículo en una oficina. El problema es que, en general, jóvenes o mayores, estudiantes o profesionales con experiencia, consideran que LO SEGURO es trabajar en una empresa. Supongo que deberían ir a alguna de las oficinas del INEM y preguntar si eso es seguro. En realidad nunca ha sido seguro, pero ahora es que ni siquiera es posible.

Con frecuencia aparecen estúpidas estadísticas que nos indican que muchas de las empresas y negocios que se crean, acaban desapareciendo en pocos años o meses. Lo que no suelen aparecer son estadísticas en las que indican las veces que ha cambiado de empleo un profesional en esos mismos meses.

Si consideramos que nuestro trabajo es nuestro producto y nosotros actuamos como empresas, la perdida de un empleo es equivalente al “fracaso” de una iniciativa empresarial o emprendedora. En ese caso, ¿Qué es lo seguro? ¿Qué es más arriesgado? ¿Donde está la seguridad de los casi cinco millones de parados? Al menos, el que emprende, intenta hacer lo que quiere. Y a diferencia del empleado (utilizado, usado, manejado), el tiempo corre a favor del que emprende.

En realidad esto no va de que todo el mundo se haga autónomo o monte una empresa. Se trata, sobre todo, de un cambio de mentalidad. Se trata de pensar en lo que haces como en una forma de ganarte la vida. Independientemente de la denominación administrativa que tengas (Empleado, empresario o autónomo). Puede que estés en nómina pero debes pensar que el “empleador” es solo un cliente, no tu padre.

El problema de tratar de “independizarse” de los empleos tradicionales no es la seguridad o la falta de ella sino la dureza del camino. Construir una Marca Personal fuerte apenas cuesta dinero. Tampoco es algo complejo. Pero requiere algo que la mayoría de la gente no tiene: Ganas de trabajar duro de forma constante y coherente a lo largo del tiempo.

 Por lo tanto, tienes dos opciones. Puedes seguir pensando que lo mejor es ir a ¿LO SEGURO? y “echar el CV” como quién echa la bonoloto y que no ocurra nada. O puedes empezar, desde ahora mismo, a decidir lo que quieres hacer, lo que puedes ofrecer y empezar a contarlo.

A diferencia de la primera opción, cada paso que des te permitirá ir aprendiendo, te irán conociendo e irás puliendo tu mensaje. Y eso tiene un beneficiaro claro: TU. Lo que vas haciendo, aprendiendo y experimentando es algo que no te puede quitar nadie.

Así que olvídate de LO SEGURO y empieza a trabajar en tu posicionamiento, porque la Marca Personal cuesta y aquí es donde vaís a empezar a pagar con sudor.

NOTA: Hoy hablan en Expansión del evento de Personal Branding de hace un par de semanas.

¿Donde está nuestro Steve Jobs?

La pasada semana, el Director de Comunicación de Garrigues y buen amigo, Carlos Agrasar, me invitó a una charla sobre la defensa legal de la reputación profesional y corporativa. En este evento se combinaban los aspectos legales con los más relacionados con los DIRCOM.

Salí de allí con dos ideas.

  1. Si tienes un problema con un medio de comunicación o con algo que se difunda en La Red, más vale que te pongas a rezar lo que sepas porque la tendencia es a dar prioridad a la libertad de expresión. Y en el mejor de los casos, cuando la justicia resuelva tu asunto, nadie se acordará de lo que ocurrió.
  2. Los DIRCOM (Directores de Comunicación) deberían llamarse DINCOM (Directores de Incomunicación).

La ponencia que dió la abogada de Garrigues, Carolina Pina, fué muy práctica y entretrenida, incluso para alguien de ciencias como yo. Contó muchas anécdotas sobre el famoseo y las “celebrities”. Pero a mi me interesaban más los aspectos relacionados con los directivos.

Cuando pregunté porqué no se fomentaba una participación más activa por parte de los directivos en los medios y en La Red, la respuesta fué de lo más deprimente pero explica muchas de las cosas que suceden. Se podría resumir en: “Estos tíos y tías que dirigen tienen mucho ego y lo mejor es tenerlos bien ocultos no vayan a cagarla”.

Desde el punto de vista del Branding Personal es una aberración. Siempre he dicho que los profesionales deben convertirse en los mejores representantes de su empresa. Desde el primero hasta el último. Pero aunque ya sabíamos que, en muchas empresas, se prohibe explicita o implicitamente que los empleados “asomen la cabeza al exterior”, no me imaginaba que también se hiciese con “los que mandan”.

Salí con la sensación de que un DIRCOM pertenecía a la misma especie que los R2H2. Profesionales bien situados pero muertos de miedo de perder ese estatus. Empiezo a estar convencido de que en este país el miedo lo paraliza todo. Nadie quiere innovar, dar la cara o sacar los pies del tiesto por temor al “que dirán”. Y los DIRCOM son los amos del calabozo comunicacional. En realidad no gestionan marcas, más bien cruzan los dedos para que no pase nada. Su actitud es defensiva y reactiva.

Quizás eso explica la falta de referentes empresariales en nuestro país. No tenemos modelos a los que admirar. No hay un Steve Jobs o incluso un Steve Ballmer con los que soñemos ser “de mayores”. Pero ¡por Dios! si el principal empresario de este país se oculta como si hubiese hecho algo malo. Si no hay referentes en el mundo de la empresa ¿Quién nos queda? ¿La Esteban, Ronaldo, Punset (la Esteban de los culturetas)…?

Nos hemos acostumbrado a que nadie, desde los políticos a los artistas, desde los empresarios a los futbolistas, nadie diga lo que pasa, siente o piensa. Nos parece normal que todo se maquille y manipule. ¿Cuantas personas influyentes son capaces de responder con un simple SI/NO a una pregunta comprometida? ¿Cuantos políticos, empresarios o sindicalistas se arriesgan a decir lo que piensan o lo que creen?

Salí del evento con la convicción de que los expertos en comunicación creen que el marketing consiste en hablar bien de uno mismo y maquillar cifras, hechos, datos. Esto parece 1984. No parece que gestionen la comunicación, más bien se dedican a guardar las apariencias (y los directivos).

Me quedé con un comentario inteligente de Carlos Agrasar casi al final. Dijo que los profesionales “Debemos aprender a ocupar nuestro propio espacio”. Esa es una buena descripción de lo que pretende la Marca Personal. Se trata de detectar un hueco y tratar de ocuparlo en lugar de intentar pasar desapercibidos. Lo tenemos muy facil, si no hay nadie, tu puedes ser el primero.

La Marca Personal es mucho más que una cara bonita

Aunque las fuerzas de la superficialidad empujan con fuerza, sigo luchando para mantenerlas a raya. Creo que hasta ahora he podido evitar que el concepto de Marca Personal se confunda con la gestión de la imagen o el aspecto externo (real o virtual).

Creo que he dejado claro que la Marca Personal es algo que va de dentro a fuera de la persona. Que lo que vemos de los demás es solo un reflejo de lo que tienen dentro (“La cara es el espejo del alma”, “Aunque la mona se vista de seda, mona se queda”, “El hábito no hace al monje”).

Por eso creo que es importante cuidar el lenguaje. Con frecuencia decimos (yo también) que el Branding Personal es la gestión de la imagen que los demás tienen de nosotros. Pero creo que habría que hablar más del RECUERDO que les queda a los demás de nosotros. Como dijo alguien, “lo importante no es el hueco que ocupas cuando estás, sino el espacio que dejas cuando te vas”.

Un recuerdo es un conjunto de percepciones que van más allá de lo visual. Si nos quedamos con lo superficial acabaremos influyendo negativamente en nuestro entorno. Si pensamos y hablamos así, seguiremos basándolo todo en un elemento parcial y menor de lo que somos.

Los programas basura de neardentales y siliconadas que se basan en el aspecto, en la forma y no en el fondo, son una consecuencia de esto.

Pensaba que lo bueno de Internet era que, por fin, podríamos valorar a los demás antes de hacer un juicio sobre el aspecto. Pero al final está ocurriendo lo contrario.

Nos encontramos con que los procesos de selección se basan, al menos en un primer momento, en el impacto visual (el CV, la carta o la persona misma) que tiene el seleccionador. El de R2H2 realiza el papel de portero de discoteca y te puede descartar por el color de tus calcetines.

Esta semana leí otro excelente libro de Malcolm Gladwell. El penúltimo capítulo (La red del chico nuevo. ¿Qué nos dicen realmente las entrevistas de trabajo?) explicaba lo absurdo e inutil de los procesos de selección habituales. Creo que los responsables de la búsqueda de profesionales deberían trabajar un poco y dedicarse a investigar a los candidatos en lugar de juzgarlos (y descartarlos) por la longitud de su pelo.

Me da la sensación de que los headhunters se ven como una combinación de PsychEl Mentalista y el de Miénteme. Me temo que consideran que unos años en la facultad de psicología les valida para hacer juícios sobre la capacidad profesional de una persona. En realidad les diría que no se les paga para pensar. Que lo que tienen que hacer es buscar información objetiva del candidato en lugar de basarse en sus prejuícios y temores.

Mitos de Marca Personal VIII: Internet es fácil

Uno de los tópicos que manejamos los que nos dedicamos a esto del Branding Personal es el de la capacidad de estar a un clic de todo el mundo a coste casi 0.

Tal y como nos lo cuentan (y lo contamos), cualquiera con una conexión a La Red y dos dedos de frente puede dar a conocer sus ideas y proyectos. En algunas ocasiones, suelo pedir a un alumno en clase que cree su propio blog en blogger.

La realidad no suele ser tan bonita. Acepto que en menos de un minuto puedas crear tu propio blog en blogger. Acepto que puedas crear una cuenta en Twitter o Facebook con relativa facilidad. Pero a partir de ahí todo se complica. Nada es tan sencillo como nos lo cuentan (y contamos). Ni siquiera para quién lleva años en esto y además disfruta con ello.

Como ya he comentado aquí, en Diciembre decidí cambiar el blog. Lo que, en teoría, debería haber sido algo rutinario, se ha convertido en una aventura.

Si navegas un poco, verás que la red está llena de gente que habla maravillas de WordPress, de Linkedin, de Facebook y de lo facilísimo que es todo. Te hacen pensar que si no estás en esto es que eres un inutil o un sociópata (o ambas cosas). Pero lo cierto es que nada es tan sencillo. Siempre falla algo.

Hashtags, pingbacks, FF, RT, DM, permalinks, followers,… Hay todo un nuevo lenguaje que nunca llegas a conocer del todo porque siempre está cambiando. Surgen normas de etiqueta en la red. Aparecen “legisladores” que definen el ratio adecuado entre followers y following. Las herramientas cambian sus formatos.

Y todo junto lo va complicando todo. No se trata solo de pensar en el título que le vas a poner a tu blog.

Y eso nos ocurre a los que estamos “dentro”, así que imagina lo que pueden pensar quienes no han utilizado no ya estas herramientas sino un ordenador con internet.

Y no estoy hablando de contenidos, de lo que vas a decir, de como vas a posicionar tu Marca Personal, esa es otra historia.

Para muchos, el siguiente paso es, dejarlo o pedirle a alguien que te ayude. Esto último puede implicar pagar por ese servicio. Por lo tanto, la gratuidad de La Red o lo interesante de depender de tí mismo o de llegar a todo el mundo a coste casi 0, deja de ser cierto. Ya no solo hay una barrera técnica sino también económica. Y salvo que puedas pagarlo o disponer de tiempo (y ganas) para meterte en esto, es muy probable que abandones.

No digo que haya que descartar el uso de Internet para posicionar tu Marca Personal. Ni mucho menos. Creo que es la herramienta más eficaz después del contacto personal directo. Sin embargo, creo que es peligroso generar unas expectativas de facilidad de uso que luego no se cumplen.

Si se quiere divulgar el uso de La Red, creo que sería más honesto y eficaz decir que esto es relativamente asequible en aprendizaje y coste económico. Pero venderlo como la panacea universal puede acabar creando más rechazo que simpatía.

NOTA: Gracias a Enrique Brito, Jose Miguel Bolivar o Andres Karp por sus consejos personales o virtuales a la hora de cambiar la web.

NOTA2: Respecto Ayn Rand.

De lo virtual a lo real

En las últimas semanas han sido varias las personas que me han hecho un comentario parecido. Al hablar sobre la proliferación de eventos y del aumento de posibilidades de “desvirtualizar” a quienes siguen en la red, varias de estas personas coincidían en el desfase entre la imagen real y la que estos dan en lo dospuntocero.

Ya sabemos que la percepción es la realidad. También sabemos que La Red te permite crear una imagen casi de laboratorio en la que puedes diseñar tu propio monstruo de Frankenstein online. Esa imagen se mantiene mientras no tengas que dar la cara. Pero antes o después deberás salir de tu castillo en dospuntocerolandia.

El Branding Personal se basa en la autenticidad. A una Marca Personal se le puede consentir un error pero no una mentira. Sin embargo, La Red es un medio muy tentador para quienes quieren crear un “alter ego” con las características que uno siempre hubiese soñado, pero falsas.

Supongo que esto da para muchas tesis sobre psicología, pero lo que a mi me interesa es el problema que supone el pasar de lo virtual a lo real.

Los negocios, los amoríos y los momentos de diversión y duelo se establecen en momentos reales, con gente a la que puedes tocar, pegar o acariciar. Si quieres llegar a algo más con un cliente, una chica o un chico, una audiencia o un amigo, debes dar la cara y mostrar lo que realmente eres. Ahí ya no vale tu avatar ni tu “propaganda” twittera. Ahí te enfrentas con una relación directa, personal y de más de 140 caracteres.

Todos conocemos personas que dan una imagen extrovertida en La Red pero que son más sosos que Winnie de Pooh cuando te los encuentras en un evento.

Vendemotos que te han contado por twitter que han cerrado siete proyectos antes de desayunar y que luego son unos muertos de hambre.

Supuestos gurús que parece que van a cambiar el mundo pero que son más aburridos que el Doctor Siesta y son incapaces de hacer que nadie mueva un dedo en una conferencia.

Expertos en “Socialmedia” que prometen hacerte rico en dos tardes pero que están viviendo con sus padres porque no pueden (ni quieren) vivir por su cuenta.

Iluiminados que dicen que van a convertirte en un superhombre o supermujer pero que no tienen ni idea de lo que ocurre “ahí fuera”. Personas que lo que realmente ofrecen y venden es una forma de hacer sentir bien a personas que lo que buscan es algo para estar cómodos mentalmente, un couch (sofá) y no un coach.

Asesores personales que parece que han vivido siete vidas y que lo saben todo, pero que en realidad están muertos de miedo y necesitan que alguien les escuche a ellos y no al revés.

El caso es que tarde o temprano, tendrás que dar la cara, tendrás que salir de este mundo de Matrix que te has creado. Es en ese momento en el que se pondrá a prueba tu capacidad de dejar una Marca Personal. Cuanto antes salgas del cascarón del polluelo de twitter, cuanto antes dejes de piar y te pongas a gritar, acariciar, pegar o abrazar, mejor para tí y para tu Marca Personal.

Ante la duda, actúa

Los que vivimos en el mundo occidental hemos llegado a obsesionarnos por tener un grado de protección que llega a ser paralizante.
Yo mismo me sorprendo varias veces cada día diciendo a mi hija que no haga algunas cosas por lo que pudiera pasar. Sin embargo, al mirar atrás, recuerdo que yo hacía las mismas cosas o algunas peores y aquí estoy.

Al hacernos mayores ya llegamos programados para no sacar los piés del tiesto. Supongo que eso es bueno para quienes pretenden mantener el control y convertirnos en marcas blancas humanas.

Pero si queremos divertirnos o que las cosas ocurran, tenemos que agarrar la bici y bajar por esa cuesta en la que podemos abrirnos la cabeza. Lo normal es que no pase nada y tengas un subidón de adrenalina. Pero si ocurre, ya tendrás una cicatriz (una marca) que te recordará la lección y de la que incluso podrás presumir.

Para dejar tu Marca Personal tienes que correr unos riesgos mucho menores que los de bajar esa cuesta. Sin embargo, no lo haces porque te imaginas que va a salir dañado algo peor que tus rodillas o tus codos, tu orgullo o tu reputación.

Si no actúas, es posible que mantengas tu dignidad intacta, pero oculta. Y eso no deja marca. Eso no es una forma correcta de hacer Branding Personal. Si quieres dejar huella tienes que mancharte las manos, levantar el teléfono o acercarte con todo el morro a saludar a ese empresario al que admiras.

La pasada semana, mi amigo Rubén Turienzo presentó su nuevo libro, Saca la lengua. En este libro, tremendamente práctico a la par que entretenido, habla de todo esto y da muchos consejos prácticos para salir de la burbuja de cristal. Pero ya os hablaré más de él dentro de unos días.

NOTA: Si quieres descargarte una presentación sobre Personal Branding relacionada con el evento del día 22 de abril, puedes hacerlo aquí.

Menos emoción y más acción

Este es uno de esos posts que me voy resistiendo a escribir pero la realidad me acaba empujando a hacerlo.

Me resisto porque tengo amigos y amigas que se dedican a lo que yo critico.
Me lanzo porque lo que veo a mi alrededor me pone de los nervios y alguien debe decirlo.

Dicen que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Supongo que serán otros porque yo llevo gastando como una hormiguita mucho antes de empezar con este proyecto. Pero es posible que durante algunos años, algunos, hayan perdido la noción de la realidad.

Se ha hablado de empresas emocionales, de inteligencia emocional, de “buenrollismo” en las corporaciones. En algunas escuelas de negocios se han tratado de introducir filosofías orientales como antes se incorporaba la ISO9000. Pero normalmente todo ha quedado en lo que el siempre certero Alfonso denomina psicolabia. Se ha convertido a toda una generación de profesionales en algo así como “discapacitados emocionales”.

El resultado (patético) lo estoy viendo en todos y cada uno de los lugares en los que hablo de Branding Personal.

Cuando dices a los que te escuchan que deben dedicar tiempo y paciencia para posicionar su Marca Personal, resoplan y dicen que eso lo haga tu tía. Que mientras cobran “el paro” o terminan el Master ya se pasará la crisis.
Cuando les dices que deben echarle un par de pelotas/ovarios y empezar a hacer llamadas, ofrecerse para hablar en público o ponerse delante de una webcam para hablar de su profesión te dicen que tienen miedo, vergüenza y poca confianza. Ah, entonces lo entiendo. Disculpe usted Sr./Sra.
Cuando les explicas que la situación que vivimos es real y urgente (me encanta lo de Clear and Present Danger), siguen pensando que va a venir un ejercito de ángeles a sacarles del atolladero.

Lo curioso es que muchos han asimilado esos conceptos y argumentos paralizantes que están relacionados con “la fuerza de la mente”. Que si la zona de confort, que si las barreras mentales, que si los bloqueos emocionales… Psicolabia paralizante para quienes buscan excusas.
Pero creo que en la vida solo hay una cosa que pueda mover la fuerza de la mente (y no siempre), pero mejor no lo digo porque hay niños delante.

No digo que la cosa se solucione echándose a la calle y nada más. Lo que digo es que no se puede ganar sin jugar.
Enviar 20, 200 o 200.000 CV no es una buena apuesta.
Y escribir 20, 200 o 200.000 Twitts tampoco.

Un empleo puede ser una mala opción o simplemente algo inexistente. Me importa un bledo que no “te veas” como autónomo, agente libre o profesional por cuenta propia. Lo que va a impedir que te corten la luz no es la forma “en que te ves” sino la pasta que traes a casa. Así que ya te puedes “ir viendo” como un/a profesional que hace lo que tiene que hacer independientemente de la denominación administrativa que tenga.

Tienes que aumentar las posibilidades de éxito, de ser elegido. Podrás acercarte un poco a tu objetivo si te pones en marcha y empiezas a utilizar todo el “armamento” que tienes a tu alcance.

¿Cuantos de los que se lanzan al estrecho en una patera se plantean si están en su zona de confort?
¿Cuantas de las licenciadas e ingenieras de Este que están limpiando casas han dejado de hacerlo porque tienen un bloqueo emocional?

Si quieres dejar una marca, una señal en una superficie, debes sacar las uñas y apretar.
Si quieres dejar tu Marca Personal, debes salir, actuar y presionar.
No se deja ninguna marca si te dedicas a buscar excusas emocionales.
Cuanto daño ha hecho el señorito Goleman…

Este es el momento de HACER, de ACTUAR, de UTILIZAR todo lo que tengas a tu alcance. Tus miedos, vergüenzas, temores y bloqueos emocionales te los metes por donde te quepa porque hay que pagar facturas. Y por experiencia te digo una cosa: la mejor forma de quitarte tanta tontería de encima es TIRÁNDOSE A LA PISCINA.
Si esperas a actuar a que se te quiten tus temores y bloqueos emocionales para salir de “la zona de confort”, ya puedes esperar sentadito y confortablemente en tu zona.

NOTA: El 22 de Abril inauguro el Primer Encuentro de Gestión de la Marca Personal.
Quien hubiese dicho cuando me desgañitaba en el desierto que esto llegaría a convertirse en algo tan “serio”.

¿Cuanto tiempo necesitas invertir en tu Marca Personal?

Siempre he dicho que una estrategia de Branding Personal no requiere una inversión económica. La inversión más importante que quizas debas hacer es la compra de tu dominio (unos 6 Euros). Pero ni siquiera estar en La Red es imprescindible.

Lo más importante para posicionar tu Marca Personal es tiempo, paciencia, persistencia, constancia, coherencia y trabajo bien hecho. Y lo más dificil de todo, reflexionar sobre tí mismo, solo requiere algo muy dificil de conseguir: algunos momentos de tranquilidad y sin presiones.

Con frecuencia me preguntan sobre el tiempo que hay que dedicar a la Marca Personal para que tenga algún efecto. Quienes me hacen esa pregunta piensan que ya tienen bastantes complicaciones en su vida como para ponerse a hacer “campañas” de marketing personal. Y esto tiene varias respuestas.

  1. Todos tenemos una marca. No es posible no tener marca. Desde el momento en que conocemos a alguien o se establece una conexión de cualquier tipo con otras personas estamos siendo etiquetados (marcados). Por lo tanto, tienes dos opciones, puedes seguir dejando que este “etiquetado” se produzca de forma incontrolada e inconsciente o puedes empezar a tomar el control y a gestionar esas percepciones. Eso significa que el Branding Personal es un proceso continuo y que se produce las 24h del día a lo largo de toda tu vida. Dos ejemplos: Este post está influyendo en la percepción que tienes de mí. La forma en que contestes a la próxima llamada al movil también dice algo de tí.
  2. La Marca Personal no es una opción. Los tiempos en que todo era estable, predecible y rutinario ya han pasado. Quizás puedas pensar que estás muy a gusto en tu trabajo y que no vas a necesitar posicionarte en el mercado. Solo te pido que leas la prensa o te pases por una oficina de empleo. Seguramente verás noticias y personas que en su momento pensaban como tú. Puede que hoy no, mañana tampoco, pero tarde o temprano necesitarás ser conocido, reconocido y tenido en cuenta. Y si esperas mucho, puede que sea demasiado tarde. Una Marca Personal requiere tiempo y es mejor que empieces cuanto antes y cuando no lo necesites.
  3. 6 Meses/1 Año. Por experiencia propia y de las personas que conozco he comprobado que una estrategia activa y eficaz de visibilidad de Marca Personal puede empezar a surtir efecto en un plazo de 6 o 12 meses. Eso si, antes hay que trabajar en el diseño de esa estrategia (objetivos, valores, producto, atributos,…). Para conseguirlo no basta con mantener un perfil bajo, es necesario tomar la iniciativa y dar a conocer lo que ofreces.
  4. Inversión. Como digo, el Branding Personal no es una herramienta que requiera grandes recursos económicos. Pero si quieres que tu Marca Personal sea conocida, vas a tener que encontrar algunos espacios temporales para divulgarla. Aquí es donde entra toda la parafernalia de comunicación. Desde los eventos de networking hasta la publicación de un blog. Desde la creación de artículos hasta la participación en ponencias. Desde el diseño de tu CV portfolio profesional hasta la gestión de tus imágenes en Flickr. En este punto es donde debes decidir cuanto tiempo estás dispuesto a “invertir”. Debes ser eficiente y pensar que quizás es más eficiente escribir un par de buenos posts a la semana que tirarse el día enganchado a Twitter.
    Solo una cosa más. Aquí estoy hablando de DAR A CONOCER tu Marca Personal no de descubrirla o crearla. Cuando llegues al punto en el que quieres difundir tu marca, ya debes estar lavado y peinado o lo que es lo mismo, debes recordar que tu Marca Personal es algo que llevas “de serie”.