Nombrar las cosas

MarcaEn las películas de secuestros siempre hay un momento en el que el negociador dice que cuando el criminal conoce el nombre de los rehenes empieza a debilitarse porque se establece un vínculo emocional. Cuando ponemos nombre a las cosas parece que se vuelven más reales y más nuestras.

Sin embargo, cuando pregunto en mis cursos con qué palabra o descripción muy breve se describirían a ellos mismos o a lo que hacen, pocos son capaces de encontrar un término que deje huella. Eso si lo encuentran. Pero es muy difícil que alguien te tenga en cuenta si no es capaz de colocarte en un espacio mental gracias a la palabra.

¿Podrías decir lo que haces de un modo sencillo y diferente? ¿Eres capaz de encontrar o inventar una palabra que te defina de un modo memorable? ¿Dejas a la gente con la boca abierta cuando leen tu profesión en tu tarjeta de visita? ¿Qué término describe tu profesión sin aburrir pero sin dejar lugar a dudas?

ElnombredelascosasEl otro día decidí leer uno de esos libros que compré hace ya tiempo y que estaba cogiendo polvo junto a muchos otros porque pensé que podía ser útil en algún momento. Se trata de El nombre de las cosas de Fernando Beltrán (que utiliza el término Nombrador para definirse). Pensé que sería otro libro más sobre branding o sobre la forma de poner nombre a productos o servicios pero me ha gustado mucho porque más bien se lee como una novela apasionante.

Aparte de lo que estoy disfrutando con su lectura y sus historias, me parece que eso de encontrar las palabras que definen lo que hacemos o a nosotros mismos es algo casi mágico. Realismo mágico como dice Beltrán. Creo que la escritura y el lenguaje son las mejores herramientas que tenemos para dejar huella en los demás. Creo que una palabra bien utilizada puede generar un impacto mucho más duradero y valioso que mil imágenes. Quizás por eso soy más partidario del blog o incluso de Twitter que de Pinterest o Instagram.

Cuando ves lo que el autor ha conseguido con algunos términos comerciales te parece obvio y sencillo pero no lo es. Muchos de los nombres de las marcas más conocidas que puedes ver por ahí son obra suya.

Pero además me gusta la historia personal de Fernando Beltrán, poeta, que ha conseguido vivir de aquello que ama, las palabras y las sílabas. Un trabajo como el suyo tiene mucho de juego, de investigación, de casualidad, de inspiración, es casi como volver a ser un niño.

Desde el punto de vista de la Estrategia Personal, todo esto de poner un nombre a lo que haces puede parecer un tema menor, pero no es así. Si no eres capaz de elegir un término que te describa de un modo potente va a ser más complicado que te recuerden. Y por otra parte, si eres capaz de sintetizar tu misión en unas pocas sílabas, puede ayudarte a mantenerte centrado.

Yo hace años me definí como Sherpa porque trataba de transmitir la idea de que mi trabajo consiste en guiar a otros a una cumbre. Desde hace algunos meses creo que lo que hago tiene más que ver con aumentar el valor de los profesionales y por eso estoy presentándome como Valorizador (que valoriza). Pero sea como sea, creo que siempre existen o pueden inventarse palabras que te describan más allá de los términos “commodity”.

Te recomiendo que busques El nombre de las cosas porque no es el típico libro de “negocios” y porque te ayudará a quitarte algunas telarañas mentales.

Por cierto, una de las cosas más maravillosas que he aprendido en este libro es que Brand y sobre todo Branding tienen una traducción obvia y evidente al español.

Brand o marca también es Carácter. Carácter es “la marca de hierro fundido con el que se marcaba a fuego el ganado”. O “la marca que ponían a sus piedras labradas los canteros de las catedrales medievales con el objeto de cobrar con exactitud el trabajo de cada uno”. Así que como ves, esto de la Marca o Brand no es un invento de Procter&Gamble o de CocaCola.

Carácter también es la letra de imprenta con la que creas un texto y que queda impresa. ¿No es una imagen genial de lo que es una Marca?

Y si eso no fuese suficiente, carácter también es “Conjunto de cualidades o circunstancias propias de una cosa, de una persona o de una colectividad, que las distingue, por su modo de ser u obrar, de las demás.” y ¿No es esa una buena definición de la Marca Personal?

¿Y qué es Branding sino imprimir carácter? ¿Por qué utilizar un término inglés cuando tenemos un verbo como Caracterizar que podría aplicarse perfectamente?

Caracterizar

Determinar los atributos peculiares de alguien o de algo, de modo que claramente se distinga de los demás

RAE

Sé que a estas alturas del partido va a ser muy difícil que empecemos a llamar las cosas por su nombre, pero si no lo hacemos que no sea porque no sabemos cual es el nombre de las cosas.

Lo dudo mucho

Personalidad

Duda: Suspensión o indeterminación del ánimo entre dos juicios o dos decisiones, o bien acerca de un hecho o una noticia. RAE
Hazlo o no lo hagas, ¡pero no lo intentes! Yoda

Es curioso como suceden algunas cosas. De pronto, en un periodo de un mes, me han invitado a intervenir en tres ocasiones en televisión y yo encantado porque me apetecía mucho. Como soy bastante inconsciente, no tengo ningún complejo ni miedo de ponerme delante de las cámaras o de una audiencia de cualquier tipo. Sin embargo, en cada ocasión, por mi cabeza rondaban montones de incógnitas ¿Me faltará tiempo para decir lo que quiero? ¿Me sobrará tiempo porque no se me ocurra nada que contar? ¿Me repetiré demasiado? ¿Me…?

Cada vez que me han pedido que escriba un libro he dicho que si sin dudarlo porque creo que es un elemento importante de Marca Personal y porque es un honor y una suerte que te lo soliciten. Sin embargo, un minuto después de aceptar la propuesta me han entrado sudores fríos que se han mantenido durante todo el proceso de escritura. En varios momentos me he sentido tentado de tirar la toalla. ¿Será interesante lo que cuento? ¿Se entenderá? ¿Me quedaré corto? ¿Estaré extendiéndome demasiado? ¿Seré un fraude?

En este momento estoy tratando de crear nuevas formas de ofrecer mis servicios. Quiero utilizar las ventajas de Internet para poner al alcance de mucha gente lo que, hasta ahora, sólo he contado en mis libros y en mis cursos. Desde hace algunas semanas estoy intentando crear seminarios, clases o programas “online” de los temas con los que trabajo. Y el problema está en la sexta palabra de la frase anterior, INTENTANDO.

Podemos pasarnos la vida intentando hacer algo, y conozco a muchos “intentones” profesionales (yo el primero), pero si no te lanzas, no sucede nada.

Con el tema de los cursos y los programas virtuales en teoría tengo todo lo que necesito, medios, contenidos, tiempo, soltura, inconsciencia,… Sin embargo, por otro lado estoy inmerso en un mar de dudas. Insisto en que no es miedo, timidez, vergüenza o falta de recursos. El problema son las dudas, la sensación de que siempre falta algo, de que haga lo que haga no llegará al nivel que deseo. Sé que al final quedará más que digno, pero ese final parece inalcanzable en algunos momentos (incluso en los últimos).

A la hora de crear cursos online me pregunto ¿Seré capaz de trasmitir la misma experiencia que consigo con mis cursos presenciales? ¿Por qué va a pagar alguien por un curso de ese tipo? ¿Por donde empiezo con las cuestiones técnicas, luces, sonido, video,…? y así, todas las dudas que te puedas imaginar. Al final resulta que nunca haces nada o todo se retrasa absurdamente.

Afortunadamente en este caso tengo la suerte de contar entre mis amigos a gente como Franck Scipion, Javier Manzaneque, Javier García Barros o Florencio Martinez que me han dado todas las pistas técnicas para ponerme en marcha. Pero el problema más grave, como siempre, es lo que tienes encima de tus hombros.

Pero como en los casos de la televisión, de los libros o de muchas otras situaciones, he tenido la suerte de contar con un impulso inesperado. Me refiero a que me han hecho propuestas que no podía rechazar. Así que si lo he hecho no ha sido porque yo tomase la iniciativa sino porque otros me han empujado (y se lo agradezco infinitamente) y me han puesto fechas límite. En las últimas semanas me han ofrecido hacer algunos cursos online para terceros y lógicamente he dicho que si. Si de mí hubiese dependido, todavía estaría dándole vueltas a muchas cosas.

Cuento todo esto porque en cada ocasión en la que me enfrento a una audiencia o a una persona real que tiene interés en diseñar una Estrategia Personal el problema no son los recursos, los conocimientos, la experiencia, las ganas o el miedo, sino algo que existe siempre, las DUDAS. Y las dudas son como las trazas de frutos secos, parece que están en todas partes.

Es cierto que la frontera entre la duda razonable y la excusa barata es muy fina, pero la más mínima duda es capaz de anular o retrasar indefinidamente un proyecto. De hecho, incluso agradeces cualquier interrupción absurda o irrelevante que te aleje momentáneamente del proceso. Y si no te interrumpen, ya te buscarás alguna forma de hacerlo tu mismo.

Mucha gente encadena un master tras otro porque duda que sea capaz de enfrentarse al mundo real. Muchos no empiezan un blog porque dudan de que tengan algo que decir. La mayoría no se atreve a dirigirse a alguien a quien quiere conocer porque duda de su propia valía personal. Las dudas nos están haciendo perder muchas oportunidades pero el tiempo no deja de pasar mientras lo “intentamos”.

Creo que una de las razones por las que la gente prefiere trabajar para otros en lugar de lanzarse a hacer lo que desean es porque para un empleado no existe margen de duda, simplemente hace lo que le piden. Sin embargo, alguien que quiere hacer algo nuevo o que nunca ha intentado, se enfrenta a sí mismo, nadie le da órdenes y eso asusta. Entre el lugar donde estás y el objetivo que deseas alcanzar hay una impenetrable niebla de dudas que te deja paralizado.

Para mi no hay más solución que tirar para adelante. Si tienes dudas te las metes por donde te quepan y sigues avanzando. Por experiencia sé que se pasa mal, que vas a tener la tentación de abandonar, que crees que todo lo que haces es una mierda (en el mejor de los casos). Pero también, y por alguna razón casi mágica, al final las piezas encajan y todo eso que pensabas que no podrías hacer o que no tenían demasiado sentido en su momento, resulta que funciona.

Así que, haz caso a Thomas Carlyle y sigue su consejo “Para disipar una duda, cualquiera que sea, se necesita una acción”.

NOTA: Aquí tienes mi intervención, llena de dudas, de la pasada semana.

¿Vendes productos, servicios, trabajo, tiempo, presencia…?

Producto

Siempre deberías tener un producto que no fuera tan solo “tú”. Andy Warhol

Si de repente desapareciesen todos los empleos tal y como los conocemos, ¿Cómo te ganarías la vida?

Esta pregunta la planteaba William Bridges en uno de los primeros libros que leí sobre YO S.A. y la idea de que los profesionales deberíamos pensar como empresas. Cuando lo leí, aquella pregunta me pareció más bien un ejercicio teórico sobre una situación apocalíptica que no ocurriría nunca. Hoy creo que no sólo es posible lo que planteaba sino que es justo lo que estamos viviendo.

Creo que después de todos estos años seguimos sin atacar el fondo del problema. La mayoría de la soluciones parece que pasan por seguir haciendo lo mismo de siempre pero haciendo algunos pequeños cambios cosméticos.

¿Que el currículo no funciona? Pues en vez de buscar nuevas formas de demostrar lo que vales, le pones más colorines a tu CV y lo conviertes en una infografía.

¿Qué tu trabajo ha quedado obsoleto? Pues en vez de actualizarte vas y te dedicas a pasarte el día en Redes Sociales tratando de llamar la atención y buscando “amigos”.

¿Qué las empresas no contratan gente? Pues en lugar de diversificar tus “clientes” y “productos”, te dedicas a quejarte porque no hay ofertas de empleo.

Creo que no estamos entendiendo el problema de fondo y lo dospuntocero simplemente se ha convertido en un canal en el que repetimos los mismos errores de una manera más “vistosa”. Y lo que es peor, hay quien sigue esperando que el gobierno, los sindicatos o las asociaciones de empresarios le solucione el problema.

Creo que todo ese rollo de que hay que reinventarse se está enfocando en hacer algo nuevo, algo diferente a lo que solíamos hacer, en un cambio de profesión. Sin embargo, creo que hay otras formas de replantearse el trabajo. ¿Por qué no se utilizan más? Pues la respuesta es sencilla, porque implican más esfuerzo y riesgo.

La filosofía de los profesionales por cuenta ajena se ha basado en un único modelo de negocio, el de los servicios, el de poner tu tiempo (y tu cuerpo) a cambio de una nómina. Este es un formato cómodo, sencillo y… poco eficiente. Simplemente llevas átomos cada mañana a tu cubículo, despacho o carretilla elevadora y cada cuatro semanas recibes una paga. Digamos que es lo más parecido a decir que el producto va contigo o incluso que el producto eres tú.

El problema es que depender de un salario único, de un único cliente y de un único producto te hace tremendamente vulnerable y, por lo tanto, menos libre. Esta es la fórmula letal del profesional Monoproducto/Monocliente. El día en que te falla el producto o el cliente estás jodido. Y si a eso añadimos la tendencia de las empresas a evitar que seas visible, entonces la cosa se complica todavía más.

Creo que hace tiempo que nos debieron decir que para sobrevivir en este nuevo entorno debemos de cambiar alguna de las variables o las dos. O diversificamos los clientes o los productos o ambos.

En realidad, cuando hablamos de profesionales quizás deberíamos hablar más de servicios que de productos, pero me gusta pensar en lo que hacemos como algo más tangible.

El empleado es el caso típico de Monoproducto (tu puesto o tu profesión) y Monocliente (la empresa que te paga). El autónomo es el caso opuesto Multiproducto (debe adaptar su oferta) y Multicliente (no puede poner todos los huevos en una sola cesta). Pero un neoprofesional debe pensar siempre en desarrollar su oferta para encontrar nueva demanda para su trabajo.

También existen fórmulas intermedias como la del especialista “freelance” que es Monoproducto/Multicliente. Pero no se me ocurre ninguna de Multiproducto/Monocliente quizás porque curiosamente es la más extendida en las empresas, me refiero a la de “tu haces lo que te digo que hagas y punto”.

MatrizClienteProductoHasta ahora los empresarios creaban sus organizaciones contratando a alguien para que hiciesen el trabajo. Ahora eres tu quien debe encontrar el modo de que algo trabaje por ti o vas a depender de tu presencia y te obligue a ESTAR y PARECER para poder SER.

Dicho de otro modo,

¿Puedes encontrar formas de vender tu trabajo sin estar presente o vas a depender siempre de estar en cuerpo y alma en donde te contraten? Es la fórmula de los libros, cursos online, infoproductos, aplicaciones. Creo que esta posibilidad de mover bits en lugar de átomos para ganarte la vida es la gran revolución de Internet. 

¿Puedes encontrar el modo de vender lo que sabes hacer a varios clientes en lugar de a uno solo? Si eres bueno haciendo presentaciones, gestionando impuestos o diseñando propuestas comerciales ¿Qué te impide (además de la comodidad y la seguridad de tu puesto actual) hacerlo para todo aquel que te necesite y esté dispuesto a pagarte como mereces?

Creo que nos estamos equivocando si seguimos pensando que la mejor forma de encontrar empleo es hacer lo mismo de siempre (CV, entrevistas, estudios, masters,…) para encontrar algo que ya no existe. Es hora de darse cuenta que la clave no está en seguir la línea de puntos tradicional sino en revisar el modo de entender la relación con el trabajo y los “clientes/empleadores”.

Así que, a partir de ahora trata de responder a estas preguntas

¿Qué soy capaz de ofrecer por lo que alguien esté dispuesto a pagar?

¿Quién estaría interesado en pagarme como merezco por lo que hago de una forma extraordinaria?

¿Cómo lo voy a dar a conocer?

 

Tu antes molabas

VentaMe lo advirtieron. Algunos amigos y amigas que llevan tiempo en esto de lo dospuntocero me dijeron que pasaría. Me comentaron que en cuanto hiciese una mínima insinuación que sugiriese algo relacionado con lo comercial o con la venta alguien lo consideraría como una traición. Así ha sido.

Sólo llevo seis posts desde el cambio de plantilla y de intentar dar un enfoque más práctico y menos cascarrabias a mis posts. Pues bien, en este periodo he recibido ya varios mensajes en los que me sugieren que me he echado en brazos de lo comercial.

Tengo que decir que esos comentarios son bienintencionados y tratan de ayudar y eso lo agradezco. Sin embargo, por un lado creo que se equivocan y por otra parte me preocupa el fondo de lo que pretenden transmitir. Por ejemplo me dicen que esta plantilla Genesis de WordPress está en todas partes. ¿Y qué? Pues algo tendrá. Pero a mi siempre me ha preocupado más el contenido que el continente, así que me dejo aconsejar por los que saben de esto. Pero ¿es ese un indicador de que he cambiado mis valores?

Me comentan que ahora los títulos de mis posts parecen pensados para generar tráfico. En primer lugar, eso no es cierto. A las horas de la madrugada en las que escribo en mi blog, bastante tengo con poner el primer título que me viene a la cabeza. Pero por otra parte ¿Crees que títulos como “La maldición del koala“, “El fin de la infancia” o “Aficionado o profesional” pasarían un examen de SEO? No digo que no empiece a titular con “Los 13 secretos que no te puedes perder de…” pero todavía no.

Sinceramente, aunque mi intención es utilizar mis canales dospuntocero como instrumentos de venta, soy tan torpe con lo comercial que todavía no sé ni por donde empezar. Pero creo que hay algo más importante y es ¿Y qué pasaría si lo fuese?

Creo que hay un problema de fondo en este submundo virtual. Está relacionado con el buenismo y todo ese rollo de compartir, cooperar y colaborar. Es esa filosofía de que aquí todo es de todos y si haces algo que merezca la pena debes regalarlo. Pero como bien dice Jordi Collell, #logratismata

Llevo escribiendo mi blog y “viviendo” en dospuntocerolandia desde el año 2004. He conocido a gente con blogs muy interesantes, populares y valiosos que un día simplemente abandonaron e hicieron mutis por el foro. Al hablar con ellos sobre sus razones, todos me dijeron lo mismo, aunque al principio es apasionante, con el tiempo deja de compensar el esfuerzo. Quizás ese sea el final natural de un profesional con blog (que es distinto a un bloguero profesional).

Creo que debemos entender que para que existan profesionales independientes, debe haber formas de promocionar y comercializar su trabajo. A nadie se le ocurre criticar a una empresa o incluso a una ONG por tratar de vender su “mercancía”. Sin embargo, si eres un profesional que llevas tiempo aportando valor sin pedir nada a cambio y un día de das cuenta de que encuentras el modo de generar ingresos o cierras el chiringuito, alguien te afeará el gesto.

A nadie se le ocurre entrar en un Starbucks y pasarse la tarde conectado con su wifi sin tomar ni una “cookie” o ir a un IKEA y echarse la siesta en una de sus camas. Pero en el mundo dospuntocero eso es lo normal. Y si se te ocurre insinuar que si te interesa lo que ves quizás podría interesarte comprar algo alguien te dirá que eso está muy mal.

Creo que en Internet nos dirigimos a un escenario con dos opciones. Sitios absolutamente comerciales o sitios puramente personales que resistirán hasta que el autor se canse. Pero creo que hay un espacio intermedio en el que es posible un win-win, en el que si te comprometes a aportar algo interesante te van a permitir que tengas un hueco para sugerir la venta. Pero no tiene sentido una cosa sin la otra.

Si un profesional sólo vende o sólo regala, el tinglado no se sostiene. Y poco a poco nuestro querido mundo dospuntocero quedará en manos de quienes disponen de recursos para estar aquí o por quienes venden sus espacios a otros.

Creo que el ser humano necesita que le quieran y por eso nos resistimos a dar ese paso de la comercialización. No queremos que dejen de querernos, de darnos palmaditas en la espalda. Parece que es más importante alimentar el ego que el estómago. Pero eso no es sostenible.

De nuevo el problema es mental, está en eso que tenemos encima de nuestros hombros. Quizás es el momento de aplicar esa regla de Pareto que hemos visto tantas veces, la del 80/20. Quizás es hora de centrarse en ese 20% o 10% o 1% que además de decirte que eres un “crack” va a demostrártelo. Quizás en Internet nos pasamos demasiado tiempo dando explicaciones a gente que sólo pasaba por aquí.

No quiero que pienses que esto es un calentón. Llevo varios días dándole vueltas a todo esto y mi intención es la de compartir estas ideas por si alguien está en una situación parecida y piensa que no estoy tan desencaminado. Aunque quizás lo esté.

Evidentemente este tipo de post son poco populares en entornos en los que el número de “creadores” es infinitamente inferior al de “recolectores”, pero creo que es importante plantear estas cuestiones.

En una Estrategia Personal o en cualquier modelo de negocio es necesario tener claro cómo vas a generar ingresos. Si en tu trabajo no hay opción o espacio para la venta o la promoción, entonces el modelo se queda cojo. Creo que no sólo es necesario sino también conveniente cambiar la mentalidad. Debemos aceptar que si alguien pone a tu disposición lo que tiene, al menos merece la oportunidad de indicarte que tiene algo más que ofrecerte si estas interesado sin que por eso te digan que tu antes molabas.

NOTA: Esta semana ha aparecido una entrevista en la que hablo de Marca Personal en La2 de Televisión Española (que no tiene publicidad porque pagamos todos). Aquí está por si la quieres ver.

Combinaciones y permutaciones para hacerte visible

MarketingComo cada martes y cada viernes, aquí estoy delante de la pantalla cumpliendo con mi rutina bloguera. Vale, ya sé que eso de rutina suena a aburrido y poco excitante. Pero si hay una razón por la que creo que he conseguido hacerme un nombre es precisamente por constancia, persistencia, coherencia o lo que antes se llamaba cabezonería o tozudez.

Creo que la disciplina es el principal truco SEO, el problema es que requiere algo que pocos están dispuestos a invertir, me refiero a tiempo y trabajo. Además eso de disciplina suena como a otras épocas, pero resulta que funciona.

Por cierto, algunas personas se asombran cuando les digo que escribir es una de las cosas que menos me gustan. Creo que lo que yo ofrezco es un buen ejemplo de que puedes hacer algo decente aunque no te “apasione”. Lo que no entienden es que en este mundo tan virtual, visual y multimedia, la principal herramienta de comunicación sigue siendo la escritura.

Desde una presentación hasta un artículo pasando por un ebook o el guión de un video todo debe ser escrito. Así que, tanto si te gusta o te apetece como si no, más te vale que te pongas las pilas, te quites las telarañas y escribas. Y no me vale eso de que es que yo no sé escribir porque a escribir se aprende de dos formas, escribiendo y leyendo. Y eso no requiere grandes recursos.

Sin embargo, a pesar de mi reconocida devoción por el blog, sería absurdo decir que sólo del blog vive una Estrategia de Marca Personal. Lo que te ayuda a ser conocido, reconocido y valorado profesionalmente es una mezcla adecuada de herramientas de comunicación. Pero ojo, aquí es muy fácil encontrarse con los dos extremos, con los que no usan nada y con los que usan todo.

Una estrategia consiste en tomar las decisiones adecuadas para lograr un objetivo. Si te dedicas a usar todo lo que existe, eso no es estrategia ni es nada. Por eso es fundamental que selecciones la media docena de canales que, combinados eficazmente, consigan un efecto multiplicador de tu visibilidad.

La pata de Marketing en tu Estrategia de Personal debe combinar los instrumentos online con los offline, los de cortísimo alcance con los de alcance global, los de comunicación inmediata con los de larga duración.

Dar una charla y no empezar indicando tu usuario de Twitter es como conocer a una persona que te gusta en una fiesta e irte sin saber ni como se llama.

Tener muchos seguidores en Twitter pero no salir nunca de tu casa para encontrarte con ellos en un evento en el mundo real te convierte en una persona no ya virtual sino irreal. Y eso de ser sólo un avatar no genera mucha confianza que digamos.

Esperar que haya un editor dispuesto a publicar tu maravilloso libro sin llevar antes una larga temporada demostrando como escribes utilizando tu blog o publicando varios ebooks es como pretender que te den un préstamo sólo por verte la cara.

Si esperas que un periodista te tenga en cuenta a la hora de citarte como experto en un tema pero lo único que encuentra cuando te busca en Google es una foto de la tuna es como pedir que cuide de tus hijos el primer mendigo que te encuentres por la calle.

Si quieres que piensen en ti como alguien a tener en cuenta tienes que combinar lo real con lo virtual y cuando digo combinar me refiero a meter un poco de cada mundo en el otro.

Tu información sobre lo dospuntocero debe aparecer en el mundo físico, en tus tarjetas, en los artículos en prensa, en tus folletos, en tus presentaciones, en tus conversaciones,…

Tu actividad en el mundo real debe aparecer en tus canales online. Si das una conferencia o un taller, deberías documentarlo con fotos o vídeos que puedas compartir repartir en tus medios sociales, si has decidido escribir un libro deberías hablar del proceso en una herramienta como Twitter, si te publican un artículo o apareces en la tele, deberías divulgarlo en tus redes.

Cuando me preguntan cual es el mejor canal para convertirse en un referente mi respuesta es siempre la misma, en primer lugar no puede utilizarse un único canal y en segundo lugar la combinación adecuada va a depender de tus objetivos y de tu profesión. Lo que está claro es que si no haces nada, vas a conseguir lo mismo que hasta ahora.

¿Que todo esto implica mucho esfuerzo y trabajo? Pues en realidad es mucho menos de lo que te imaginas porque lo que haces un un sitio puedes utilizarlo, reciclarlo, reutilizarlo en otros sitios. Pero está claro que vas a tener que invertir tiempo.Y como dijo alguien el otro día, si en el pasado el poder lo tenían quienes dominaban el dinero, hoy lo tienen quienes dominan el tiempo.

Primero oportunidades y luego fortalezas

CualidadesEn estos tiempos de crisis es habitual escuchar casos de gente con varias carreras, un par de docenas de idiomas, un puñado de masters,  una gran habilidad para la cocina y que además corre un par de maratones al día, que no encuentra trabajo o, algo peor, que está trabajando en algo muy por debajo de “lo que le corresponde”. A veces pienso que quizás deberían haber dedicado menos tiempo a estudiar y más a “ver mundo” y a entender lo que realmente se necesita.

Si durante años se ha contratado a estos perfiles es porque las empresas han contratado “al peso” y lo han llamado “guerra por el talento”. Por el mismo precio tenían unos profesionales de los que presumir del mismo modo que algunos cazadores cuelgan sus trofeos en el salón. Y para bien o para mal, el nivel de la mayoría de las empresas de este país no parece que esté demandando gente tan preparada.

Vale, ya sé que lo anterior es una exageración pero tengo la sensación de que en demasiadas ocasiones nos centramos demasiado en lo QUE somos o en lo que se supone que valemos en lugar de en PARA QUÉ somos valiosos.

A estas alturas todavía me encuentro a muchísima gente que no se da cuenta que a ninguno nos van a pagar por decir lo buenos que somos (bueno excepto a ese medio centenar de parlamentarios españoles a los que el domingo les habrá tocado la lotería de las elecciones europeas). Si alguien está dispuesto a pagarnos una nómina o una factura es porque necesitan algo y nosotros podemos solucionarlo.

Digo esto porque cuando se habla de Branding Personal existe una importante tendencia a centrarse en uno mismo. No me extraña que algunos digan que esto consiste en alimentar el ego. En los primeros lugares de cualquier post con los “secretos” para ¿crear? una Marca Personal suelen aparecer dos factores, descubre tu pasión y descubre tus fortalezas.

Eso de descubrir aquello que te hace bueno y con qué cosas disfrutas es algo necesario pero completamente inútil si no se tiene en cuenta algo más importante. Me refiero a tener claro si esas fortalezas y esa pasión le interesan a alguien.

Como ya he dicho muchas veces, es fundamental darse cuenta que una Marca Personal no es algo que se tiene sino algo que se deja. Por lo tanto, una Marca Personal será más fuerte cuanta más gente haya interesada en ser “marcada” o en que dejes una huella en ellos. Y eso sólo se producirá si consideran que lo que tu ofreces es relevante, útil o necesario para ellos. Si eres un gran apasionado o tienes unas fortalezas que sólo te sirven para ponerlas en un DAFO, mejor olvídate de ser tenido en cuenta.

El DAFO siempre me ha parecido una herramienta aburrida a la que siempre he tenido manía. Pero ya que la tenemos deberíamos tener en cuenta el resto de las letras además de la F de fortalezas. En la vida no todo lo importante empieza con F. Creo que es fundamental poner en primer lugar la O de oportunidades.

  • ¿Qué oportunidades detectas?
  • ¿En qué puedes ayudar?
  • ¿Qué problemas existen?
  • ¿De qué modo puedes hacer que las cosas mejoren?

Creo que primero hay que encontrar el problema y luego buscar en tu mochila las herramientas que te permitan arreglarlo. Quizás no necesites tener un equipo supersofisticado (Fortalezas) para resolverlo, puede que baste con un poco de cinta aislante y tu experiencia. Quizás tener varias carreras y un par de docenas de idiomas pueda convertirse en una debilidad cuando se trate de satisfacer las necesidades más frecuentes.

Una de las cosas que suelo decir en mis cursos es que debemos ser un poco macarras y tratar de buscar problemas. Es en los problemas en donde están las oportunidades. Quizás en muchas empresas no se dan cuenta de lo mal que están haciendo algunas cosas o lo sencillo que sería mejorar otras, pero si tu eres capaz de ver esa carencia o esa opción de mejora sólo tienes que ver de qué modo puedes ayudar y ofrecerte para llenar un hueco que quizás ni se han enterado que tienen.

Si estás esperando que aparezca una oferta de empleo que encaje con tus fortalezas puedes esperar sentado pero si detectas carencias que puedes suplir quizás te consideren como una opción valiosa y a tener en cuenta. Entre otras cosas porque sólo tu les ha abierto los ojos.

Creo que es imprescindible saber con qué herramientas contamos y de qué mimbres estamos hechos. Pero las personas somos polifacéticas y somos buenos en algunas cosas y podemos llegar a serlo en otras. Pero la relevancia o el valor no es algo absoluto sino relativo, es algo que va a depender de la oferta y la demanda, de lo que te necesitan o de la gente que pueda ofrecer lo mismo.

Hasta hace algunas décadas, tener una carrera o un master podía ser una fortaleza, ahora no lo es o lo es mucho menos. Al dejar de mirarnos el ombligo o dejar de pensar en lo injusto que es el “sistema” porque no nos da lo que “merecemos” podremos empezar a mirar al exterior y encontrar el modo de ser útiles aunque quizás lo que podamos aportar no sea precisamente aquello en lo que somos más fuertes… aunque siempre podemos mejorar.

No hay secretos, hay palancas

EstrategiaCon los aviones tengo una relación un poco esquizofrénica. Por un lado, suelo pasarlo fatal cuando tengo que volar y el viaje es movidito. Por otro lado me parece un mundo apasionante. Cuando tenía más tiempo disfrutaba “volando” con el Flight Simulator y aprendiendo todo lo que podía sobre el funcionamiento de los aviones. Pero también me parecen apasionantes los programas de National Geographic sobre la investigación de catástrofes aéreas.

La conclusión de esos documentales es que un accidente siempre es el resultado de una combinación de malas decisiones y de situaciones mal gestionadas. Cuando tratamos de manejar una estrategia personal debes pensar que el éxito o el fracaso, el progreso o el estancamiento no es consecuencia de una sola acción sino la combinación de varios elementos.

Cuando alguien te dice que tiene “el secreto” de algo como si hubiese una sola cosa que hacer para obtener el resultado que deseas, casi con toda seguridad te está engañando. El éxito personal y profesional se parece mucho a una cocina o a una botica en la que tienes muchos ingredientes que según como y cuando los combines obtendrás una receta extraordinaria o tóxica.

Digo todo esto porque en mis cursos siempre me encuentro con gente que espera tener escrito en piedra la regla infalible para tener éxito. No se dan cuenta que casi nada en esta vida es blanco o negro, 0 o 1. En realidad se trata de jugar las cartas que te han tocado de la mejor manera posible para aumentar tus opciones de conseguir lo que quieres.

No se trata de tener mucha visibilidad o de ser muy bueno en lo tuyo o de tener claros tus objetivos o de ser una persona encantadora. Es una combinación de esas y otras muchas variables. Por eso no hay recetas mágicas. Afortunadamente porque si las hubiese la vida sería muy aburrida.

Siempre hay una parte importante de suerte en las cosas que nos suceden porque es imposible tenerlo todo controlado. Pero como digo, podemos trabajar para multiplicar las opciones de éxito. En cualquier caso, a medida que vas haciendo ajustes, vas obteniendo pequeños resultados al mismo tiempo que aprendes lo que hay que hacer y lo que hay que evitar. Pero nada de eso ocurrirá si te dedicas a pensar y nunca pasas a la acción.

Por mi experiencia profesional, creo que hay unas cuantas variables que, bien combinadas, aumentan tu valor y tus posibilidades de éxito. Creo que no hay secretos, más bien hay fórmulas en las que puedes ajustar varios elementos de una ecuación para aumentar las posibilidades de que se produzca el resultado que deseas.

Propósito

Aunque parezca una perogrullada, para conseguir lo que quieres, antes debes saber lo que buscas. Creo que no es muy frecuente que alguien tenga éxito cuando ni siquiera ha definido lo que eso significa. No soy de los que creen que si tienes claro lo que quieres y lo deseas con fuerza vaya a suceder. Pero lo que está claro es que si no sabes cual es tu objetivo es complicado que lo alcances.

¿Cuándo dirías que has conseguido tener éxito?

NOTA: Para mí, el éxito está relacionado con el reconocimiento de los demás mientras que la felicidad tiene más que ver con sentirte bien contigo mismo. No sé si es una definición perfecta, pero a mi me vale para saber en qué terreno me muevo.

Profesionalidad

En este mundo obsesionado por la visibilidad parece que nos olvidamos de algo fundamental como es hacer las cosas bien y tratar de mejorar cada día para ser el mejor en lo tuyo. En los decálogos, claves o “secretos” de éxito que proliferan como algo milagroso y que no requiere esfuerzo pocas veces veo que se insista en el desarrollo y el aprendizaje continuo o en intentar implantar algo así como un programa de calidad personal.

¿Qué vas a hacer hoy para mejorar?

Credibilidad

Creo que una de las variables que más influyen a la hora de tener éxito es que te consideren fiable, que no des sorpresas (salvo que dar sorpresas sea tu trabajo) y que ofrezcas algo valioso una y otra vez. Hay personas que tienen su momento de gloria y luego desaparecen. Pero creo que quienes consiguen triunfar son aquellos que mantienen una línea ascendente y sin sobresaltos.

¿Cómo puedes generar confianza?

Emoción

Normalmente no basta con ser bueno, también es necesario que te quieran. Hay profesionales excelentes en lo suyo pero son absolutamente intratables. Y hay otros que no llegan a los niveles de los anteriores pero que consiguen “enamorar” a quienes tratan con ellos. Evidentemente hay ocasiones en las que prefieres que te trate un “capullo” que sabe lo que hace a una persona encantadora que puede joderte la vida. Pero en el resto de los casos, la “química” es un factor de éxito.

¿Cómo consigues ser “encantador”?

Visibilidad

Este es el factor de moda. Parece que basta con estar en todas partes, en todo momento, con todo el mundo. Es importante que te conozcan porque todo lo anterior sería inútil si nadie sabe de tu existencia. Pero sería un error apostar todo o casi todo a esta variable. En realidad es lógico que sea la “estrella” porque es el más sencillo de todos los elementos. Sólo tienes que echarle horas. Sin embargo hacerte visible sin ser un buen profesional es como si tienes un avión precioso y que llama mucho la atención pero no tienes plan de vuelo, los pilotos son miopes, tiene un gran historial de accidentes y el propietario es un impresentable como el de Ryanair.

¿Cuáles son las mejores herramientas para darte a conocer?

Mi trabajo en esta nueva etapa es la de combinar adecuadamente los “ingredientes” con los que cada persona puede cocinar su propia receta de éxito. No es producción en serie, es arte.

¿Qué palancas vas a mover?

Aficionado o profesional

VentaAficionado. Que cultiva o practica, sin ser profesional, un arte, oficio, ciencia, deporte, etc.
Profesional. Que practica habitualmente una actividad, incluso delictiva, de la cual vive.
RAE

Hace poco, mi amigo y colega Xavi Roca citaba varias frases en su Facebook en las que hablaba de la pasión y la profesión. Estoy de acuerdo con muchas de ellas en las que se entiende que si haces algo que te gusta todo será mucho mejor o como decía Confucio “escoge un trabajo que te apasione y no trabajarás ni un día más en tu vida”.

En La Red circulan muchas frases y citas que hablan sobre todo esto y yo mismo he utilizado algunas. Creo que es estupendo hacer lo que te apetece en esta vida. El problema es que normalmente y más en situaciones de crisis como la actual, te das con un canto en los dientes si encuentras el modo de generar ingresos, con pasión o sin ella.

En algunas ocasiones he pensado que en eso de predicar que uno debe hacer lo que le gusta hay algo de falta de respeto hacia quienes no tienen trabajo o hacia aquellos que hacen algo que no les entusiasma porque no les queda otra. Pero además ¿Qué trabajo no tiene una parte importante que no es “apasionante”?

De hecho, creo que el concepto de pasión está más cerca de lo que dice el diccionario, que de lo que solemos entender en el mundo de fantasía de dospuntocerolandia.

Conozco a Xavi desde hace tiempo y creo que es una de las personas más inteligentes, sensatas y buenas que me he encontrado. Por eso creo que frases como “La auténtica prueba para saber si has encontrado tu pasión es si realizarías tu actividad profesional sin cobrar” son buenos indicadores de que estás dedicándote a lo que te gusta. Pero me parecen muy peligrosas si se toman literalmente.

Esta semana he estado con mis buenos amigos de Soymimarca, Jordi, Guillem y Arancha y, entre otras cosas, hablábamos del peligro de la gratuidad para los profesionales independientes. Como dice Jordi, #logratismata

Los Señores del Facebook, Google, Twitter y otras hierbas han conseguido lo mismo que Tom Sawyer en la escena de la valla. Nos han convencido de que trabajemos para ellos generando contenidos y encima pensemos que es algo apasionante cuando en realidad es lo más parecido a un empleo no remunerado.

Eso de trabajar sin cobrar parece que se ha convertido en el nuevo mantra. Hay que compartir. Hazlo gratis. Pero parece que perdemos de vista que los que han cobrado toda la vida siguen haciéndolo. A ti nadie te llena el depósito de gasolina por la cara ni puedes coger lo que te apetezca del supermercado sin pasar por caja ni puedes encender la luz sin que te lo cobren en el recibo.

Eso de lo gratuito, lo desinteresado y lo filantrópico parece que sólo se aplica a quienes precisamente tratan de hacer aquello que les gusta. Se confunde demasiado frecuentemente que disfrutes con tu trabajo con que estés dispuesto a hacerlo y vivir del aire.

Si tienes un blog en el que hablas de algo que te entusiasma, cada semana vas a recibir propuestas en la que te “invitan” a hacerlo por amor al arte. Y eso es especialmente frecuente si tu profesión está relacionada directamente con otras personas. Y eso incluye desde la asesoría fiscal hasta los especialistas en Internet pasando por los fontaneros o los psicólogos.

Hay cosas que no se te ocurriría pedir jamás a una empresa pero si se lo pides a alguien con cara y ojos y te dice que no, puede que incluso te sientas ofendido. Lo que no suele pensarse es que cuando le pides a alguien que te “regale” su trabajo es como si le pidieses dinero prestado.

Mientras siga extendiéndose la idea de que por el simple hecho de que haces lo que te gusta no tienes que cobrar por ello viviremos en un mundo de aficionados. Y eso no está mal en ciertas ocasiones. En el mundo de la astronomía muchos de los descubrimientos han sido hechos por aficionados. Pero cuando se trata de ganarse la vida hay que pensar como un profesional.

Creo que hay buenos aficionados y malos profesionales. Pero no es eso lo que les diferencia sino la capacidad de vivir de tu actividad (aunque sea delictiva como dice la RAE).

Si quieres que tu Estrategia Personal tenga una continuidad, antes o después debes entender que tu trabajo y el de los demás tiene un valor. De lo contrario tu aventura profesional va a durar dos telediarios.

Está muy bien eso de apasionarte por tu profesión pero creo que no debes olvidarte de que si quieres sobrevivir debes profesionalizar tu pasión.

El mérito no está sólo en dedicarte a lo que te gusta, sino además, poder vivir de ello. De lo contrario “sólo” serás un aficionado.

Mis errores favoritos

En marzo del año 2006, sólo unos meses después de empezar mi proyecto, escribí un post en el que hablaba de mis meteduras de pata durante ese tiempo. Durante estos años he escrito muchos otros explicando las lecciones que he aprendido explicando lo que he descubierto, normalmente a base de golpes.

Creo que es interesante y necesario mostrar y compartir las experiencias adquiridas en el desarrollo de un proyecto, básicamente por dos razones. La primera por ayudar a otros a acelerar su propio proceso y advertirles de las cagadas que otros hemos cometido. La segunda por uno mismo, por sentarse a reflexionar y plasmar lo que nos ha frenado o desviado.

Podría pensarse que eso de explicar lo que uno ha hecho mal puede perjudicarle. La verdad es que no sé si es así, pero yo creo que facilita la conexión con otros que están en la misma tesitura que tu. De todos modos, una de las lecciones aprendidas sobre los errores es que casi nunca suelen ser irreversibles.

DragonsLairLo que no te mata te hace más fuerte y cada día que pasa eres más sabio. Es como cuando jugabas al Dragon’s Lair y te gastabas una pasta hasta que conseguías terminarlo. Cada error te facilitaba seguir avanzando más rápido en la siguiente ocasión.

En estos últimos tiempos he cometido muchos errores, algunos de principiante y otros que tienen todavía más pecado por no aplicar yo mismo las cosas que predico. Estos son algunos.

El Branding Personal es útil pero no suficiente

Quizás este es uno de los que más me ha costado aceptar. Como decía en el post anterior, no basta con ser conocido, ni siquiera reconocido o apreciado.  Estar muy bien posicionado en Google o en la mente de algunas personas no genera ingresos por sí mismo. Una Marca Personal aumenta tu valor y tus opciones, es como esos helicópteros que te llevan a la cima de una montaña nevada para esquiar. Pero si te quedas quieto y no te lanzas a vender o a deslizarte por la nueve, el esfuerzo habrá sido inútil.

Muchas de las veces en que me han felicitado por mi trabajo he pensado algo parecido a lo que decía Suarez cuando no le votaban, “Quiéreme menos y cómprame más”

No existe “la gente”, existen clientes

Cuando te sientas delante de una pantalla a escribir es muy fácil olvidarse del mundo real y dejarse llevar por la filosofía o los pájaros y flores. A diferencia de una conferencia o una charla de café, cuando escribes un post no ves la cara de extrañeza, entusiasmo, aceptación o aburrimiento de quienes tienes enfrente y rápidamente te dejas llevar.

La forma de reducir este riesgo es poner cara y ojos a quién te diriges. María Luisa me explicó que algunos expertos norteamericanos utilizan el concepto de Cliente Avatar que consiste en crear una persona ideal en tu mente para la que escribes. Quizás es un poco artificial pero es práctico y te ayuda a centrarte en aquellos a los que realmente quieres dejar huella.

Lo importante no es el nombre

Este es uno de los errores que más me duele admitir porque yo mismo lo he criticado en muchas ocasiones. Me refiero a atarte de tal modo a un nombre, a un término o a una denominación que acabes diluyéndote en ella. Quizás te ayude a explicar lo que haces, pero si el término se degrada, te hundes tu con él. Un término que se pone de moda es una tentación que los “parásitos” no pueden dejar de aprovechar y aunque no tengan ni idea de lo que hablan podrán aprovecharse de la ola hasta que llegue la siguiente.

Ha ocurrido con el coaching, con la política, con el marketing, con otros muchos y ahora también con el Branding Personal. ¿Significa eso que esos conceptos no sean válidos? De ninguna manera. Sin embargo, la utilización indiscriminada, la falta de ética o la gran visibilidad de los casos menos “ejemplares” van minando la confianza en el concepto.

Hay y habrá excelentes coaches, políticos, marketinianos y expertos en Branding Personal pero los nombres, términos y denominaciones tienen fecha de caducidad. Precisamente por eso es mejor asociar tu nombre a un beneficio o a un valor que a un término más o menos de moda. Yo he sufrido en todas las etapas con la Marca Personal, al principio porque nadie lo entendía y ahora porque ahora sigue sin entenderse pero cada cual lo utiliza como le interesa.

Explica claramente los beneficios

Siempre he respetado mucho a quienes me dirijo. He pensado y sigo pensando que cualquiera con dos dedos de frente puede entender cualquier cosa si dedica tiempo suficiente. Y quizás ahí está el problema. Es necesario ser mucho más claro, directo y específico. No sueltes rollos, no divagues. Explica claramente los beneficios y la mecánica de tu propuesta. No dejes espacio a la adivinación o a la suposición. No dejes huecos sin rellenar. Las personas no queremos una Marca Personal, lo que queremos es lo que podemos conseguir con ella.

Olvídate de los que no quieren cambiar

Durante estos años he dedicado mucho tiempo, energía y disgustos a quienes se han dedicado a criticar al Branding Personal. Además, aunque algunos lo acaban entendiendo o simplemente desaparecen, cada día surgen nuevas oleadas de gente que no se ha tomado el mínimo interés en informarse antes de despreciar.

Pero los que más me aburren son los que quieren resultados rápidos, los que esperan recetas milagrosas, los que dicen que esto no sirve si no le proporciona el empleo de sus sueños en un par de días.

Pues te digo que no pienso dedicar ni un sólo segundo más en rebatir a los críticos o en convencer a quienes esperan que todo se lo den hecho.

Ten una cartera de productos clara

Este es uno de los errores más graves que he cometido. Aunque tengo mucho material, he escrito cuatro libros, me paso el día dando conferencias y talleres no he sido capaz de crear un catálogo de productos claro y sencillo. Creo que eso es algo que ocurre a muchos profesionales, incluidos los que trabajan por cuenta ajena. Yo ya estoy solucionándolo. Y tú ¿Qué me vendes?

Con este post cierro un ciclo. Quiero empezar a contar cosas mucho más operativas a partir de la próxima semana.

El fin de la infancia

Sólo en los veranos en que me he dedicado a escribir mis tres últimos libros he dejado de publicar en mi blog durante varias semanas. Sin embargo, ha pasado un mes desde que escribí mi último post en el que reflexionaba sobre la necesidad de cambiar el enfoque de mi proyecto. Aunque no era mi intención, supongo que la historia del koala hizo que quedase un poco apocalíptico cuando mi propósito era mucho más esperanzador.

Hay momentos en la vida y en los proyectos en los que hay que quitarse la pereza y cambiar un poco o un mucho. Pero lo peor que puedes hacer es quedarte disfrutando de viejos éxitos que, en realidad, no lo son tanto.

Si tienes la mala costumbre de seguirme, habrás percibido un tono más negativo de lo habitual en mis posts de los últimos meses. Al escribir un blog y poner tus pensamientos en una pantalla en blanco te das cuenta de lo que te pasa por la cabeza. Se produce el fenómeno WYSIWYG (What You See Is What You Get o “lo que ves es lo que tienes”). Sólo por esa razón todo el mundo debería tener un blog.

Lo cierto es que en el blog simplemente estaba reflejando un cierto agotamiento del proyecto, la necesidad de un cambio de enfoque y también la búsqueda de una rentabilidad a todo el tiempo y esfuerzo invertido durante años. Y precisamente en ese momento, cuando cada día me planteaba tirar la toalla, recibí un mensaje de mi amigo Florencio Martinez con el título “¿Renovamos tu blog?”

Lo que pensé en aquel momento es que un cambio de plantilla sólo sería un cambio cosmético. Sin embargo, lo que me planteaba Florencio era algo de mucho más calado y la nueva imagen del blog sólo sería un lavado de cara. Tras su propuesta había toda una remodelación del modelo de negocio. Lo que me estaba diciendo es que debía reorientar todo mi enfoque.

Ya he empezado a cambiar algunas cosas, a crear otras y a reducir unas cuantas. Pero es sólo el principio.

¿Quienes son tus clientes? ¿Qué vendes realmente? ¿Cómo lo vendes? ¿Cuáles son tus productos? ¿Cómo defines su precio? Estas son preguntas básicas en cualquier negocio. Sin embargo, creo que el entorno dospuntocero nos hace perder el rumbo con demasiada facilidad.

Es cierto que en Internet todo es más personal y cercano pero eso no significa que no deba ser profesional.

Es cierto que en Internet es necesario compartir y colaborar pero eso no significa que no debas poner precio a tu trabajo.

Es cierto que en Internet es fácil conversar pero eso no significa que debas convertir la charla o la tertulia virtual en el centro de tu actividad.

Es cierto que en Internet es agradable tener “fans”, “followers” y muchos comentarios diciéndote que eres un “crack” pero también te hace dormirte en los laureles y olvidarte de enfocarte en quienes realmente están dispuestos a apostar por tu trabajo.

Es cierto que en Internet puedes estar muy bien posicionado pero eso no te permite pagar las facturas.

Tengo que reconocer que amigos como Franck Scipion o Javier García Barros llevan mucho tiempo diciéndome que debía plantear de otro modo mi enfoque de negocio. Sin embargo, siempre he creído que su forma de hacer las cosas no encajaba con mi forma de pensar. Y ese es el problema. No es una cuestión técnica o de recursos sino de creencias puras y duras. Es verdad que hay cosas que plantean que no terminan de convencerme, pero creo que hay otras que son muy válidas.

Es como si pensase que “lo mío” es tan bueno que debería venderse solo. Es esa estúpida mentalidad con la que nos han educado a muchas personas de mi generación que nos dice que eso de vender es algo feo, sucio y poco elegante. Es ese peligroso mensaje de que si haces bien tu trabajo acabarán recompensándote. Y eso, además de dañino, es falso. Hay algo de soberbia y de orgullo en esa forma de pensar. Pero como cualquier otra creencia, se puede cambiar.

Quizás te llame la atención lo que te digo porque he conseguido estar bien posicionado en “lo mío”. Pero una buena marca, personal o comercial, no garantiza la supervivencia (como bien saben ATARI, KODAK o NOKIA). Una cosa es el branding y otra las ventas. Creo que soy un buen ejemplo de lo que predico y pienso firmemente que la Marca Personal es algo que puede ser muy útil para tu proyecto profesional pero se queda en un ejercicio teórico si no tienes detrás un buen modelo de negocio.

Curiosamente, en este “viaje”, al cambiar impresiones con buenos amigos como Maria Luisa o Fernando he comprobado que no soy el único en sentir la necesidad de este cambio de enfoque. Es como si, para algunos, terminase ese periodo de infancia y adolescencia en el que te centras en descubrir, jugar o disfrutar y empezase otro en el que hay que seguir descubriendo, jugando o disfrutando pero también hay que rentabilizar.


Hay muchas cosas sobre las que he pensado durante estas semanas. Una de las que he decido cambiar es el tono de mis posts. Creo que ha llegado la hora de aportar contenido más valioso y reducir el peso de mis opiniones. Seguirán teniendo mi estilo pero quiero que sean mucho más útiles.

En el próximo post explicaré las que creo que son las lecciones aprendidas más importantes. Venta, clientes, el futuro de la Marca Personal, hablar del PARA QUÉ en lugar del QUÉ,…

Esto acaba de empezar.