Usa lo que tienes

Estructura6Creo que cuantas más opciones tenemos, más inútiles nos volvemos. Desde que tengo uso de razón, he visto como incluso las tareas y las acciones más simples parece que cada día requieren un equipo mayor o unas herramientas sofisticadas y algo peor, caras.

Hace pocas décadas, cualquier crío podría entretenerse con una pelota o un destornillador o un sombrero de vaquero y, sobre todo, un espacio en la calle en el que jugar. Hoy parece que son incapaces de pasar un rato divertido si no tienen una tecnología infinitamente superior a la que se necesitó para poner al hombre en la Luna.

A mi siempre me ha gustado cacharrear, desmontar y arreglar cosas. Hoy es mucho más difícil y eso si es que no decides desprenderte de algo que funciona simplemente porque ha quedado obsoleto.

A todos nos ha sucedido que un día nos hemos encontrado con la nevera casi vacía pero hemos sido capaces de inventarnos una ensalada con los restos que hemos podido utilizar. Sin embargo, ahora parece que si no puedes prepararte algo “digno” no te queda más remedio que salir a cenar fuera.

Digo esto porque parece que profesionalmente nos está ocurriendo algo parecido. Da la sensación de que hemos perdido la capacidad de crear, de inventar nuestra propia propuesta de valor.

Llevamos demasiados años tratando de ajustarnos a una “job description”. Nos hemos visto obligados a “reducirnos” a unas competencias establecidas por un “clasificador-entomólogo” de RRHH que va a descartarte si no eres etiquetable para simplificarte u homogeneizarte en una entrevista de cuarenta y cinco minutos o una batería de tests psicotécnicos. Hemos acabado creyéndonos que no vamos a servir para nada si no seguimos el circuito establecido, Licenciatura, Master, otro Master, veinte años como becario, otro Master… .

Profesionalmente somos incapaces de cenar si no tenemos algún plato prefabricado para microondas. A veces los peores somos nosotros mismos cuando somos incapaces de creer que sólo podemos trabajar en algo “si es de lo mío”.

Lo curioso, y también lo triste, es que cada día me encuentro con gente con muchos ingredientes no sólo útiles sino valiosísimos pero que se están devaluando porque parecen incapaces de crear algo útil con esas cualidades “diferentes”.

Profesionales con mucha experiencia. Personas con habilidades “distintas”. Individuos que tienen unos conocimientos enciclopédicos de algo “raro” pero que les apasiona. Gente que te deja con la boca abierta cuando te cuenta lo que ha sido capaz de crear en su tiempo libre. El mundo está lleno de gente genial que desaprovecha sus cualidades porque se empeña en pasar por un embudo para llegar a ninguna parte.

Cuando hablo de Marca Personal, siempre surge una idea, la de diferenciarse, la de destacar por algo. Sin embargo, cuando tratamos de llevarlo a la práctica parece que nos empeñamos en lo contrario, en seguir el guión establecido, en eliminar todo aquello que nos hace distintos para tratar de ajustarnos al perfil profesionalmente aceptado. Hoy puedes ganar los Oscars a pares aunque no hayas ido a la escuela de cine… o precisamente por eso.

Si yo o tantos otros que nos hemos lanzado (o nos hemos visto lanzados) a inventarnos nuestra profesión hubiésemos seguido haciendo lo que se esperaba de nosotros posiblemente ahora tendríamos una úlcera, estaríamos deseando que lleguen las próximas vacaciones o algo peor, la jubilación o seguramente estaríamos sin empleo. Sin embargo, un día abrimos la nevera profesional, vimos lo que había y decidimos cocinar nuevos platos.

Cuando utilizas lo que tienes, las cosas no siempre salen como quieres, especialmente si es la primera vez que lo haces. Pero cada nuevo intento, las cosas van mejorando. Ya no cometes los mismos fallos y descubres combinaciones asombrosas.

Cuando te atreves a saltarte las reglas y a no creerte lo que otros consideran como inmutable, empiezan a ocurrir cosas. A veces te encuentras con situaciones poco agradables pero nunca lo son tanto como para arrepentirte de haberlo intentado. Pero la mayoría de las ocasiones te sorprendes cuando ves que consigues algo que siempre te dijeron que era imposible, pecaminoso o doloroso.

Hoy tienes más opciones que nunca. Dispones de información, conocimientos y recursos que hasta hace un par de décadas eran impensables. Hoy puedes acceder a gente que puede echarte una mano. Pero además ahora puedes contar, divulgar y compartir tus experiencias. Ya no tienes que formar parte de una élite para formarte en las materias más extrañas. Ya no necesitas un equipo carísimo para crear tu propia plataforma de comunicación multimedia.

Sólo tienes que abrir la “nevera” profesional, hacer un inventario de recursos y tratar de combinarlo todo para crear algo nuevo y, sobre todo, valioso para quienes estén dispuestos a valorarlo. Bueno, en realidad no es tan simple porque antes debes hacer algo mucho más difícil. Me refiero a quitarte de la cabeza algunas ideas preconcebidas.

No tienes que ser lo que te dijeron que debías ser. En primer lugar porque SER, serás lo que quieras y no deberías confundirlo con HACER o PARECER. Que HAGAS o PAREZCAS algo no te convierte en eso. Puedes TRABAJAR COMO Médico, Electricista o Conductor de autobús pero no ERES eso. ERES mucho más que eso porque tu vida es mucho más rica y está llena de ingredientes que puedes utilizar igual que haría MacGyver.

Así que cuando pienses que eres un/a inútil, que te has quedado obsoleto o que no sirves para nada, siéntate, repasa todas las cosas que has hecho, aprendido, experimentado, sufrido o disfrutado e igual que harías con una nevera casi vacía intenta encontrar combinaciones valiosas. Y sin pensártelo mucho, empieza a contárserlo a todo el mundo y por todos los medios posibles.

Simplemente, usa lo que tienes.

Hasta el gorro de los finlandeses

PersonalidadHay un dicho popular que dice “Cuando el tonto coge una linde, la linde se acaba y el tonto sigue” y parece que se ha convertido en un mantra de dospuntocerolandia. Cuando las redes sociales cogen una cantinela, parece que hay que aceptarla por decreto. Por eso existe tanta tendencia a poner en un pedestal a algunas ideas o personas durante una temporada… hasta que llega la siguiente.

Uno de esos tópicos que parece que todo el mundo ha asumido es el de la perfección del sistema educativo finlandés como ejemplo en el que deberíamos mirarnos los demás. Lo que ocurre es que, como decía un profesor que tuve, “cuando todo el mundo se sube a un tranvía excepto uno, pregúntate porqué ese se queda fuera”. Cuando todo el mundo da por hecho algo, que además sólo conocemos de oídas, quizás habría que andar con más cuidado.

Lo del sistema educativo finlandés es como ese amigo perfecto al que tu madre te ponía como ejemplo cuando tu te portabas mal o tu mujer te lo saca a relucir como pareja modélica cada vez que discutís. Lo que ocurre es que quizás a aquel ejemplo para tu madre las cosas no le han ido tan bien como se esperaba o ese marido “joya” luego no lo es tanto cuando se cierran las puertas.

Si hablamos de tópicos quizás también habría que recordar que la población de Finlandia es aproximadamente la de la provincia de Madrid, que su índice de suicidios es la decimocuarta del mundo (España es la 58) o que el alcoholismo es la primera causa de muerte entre esos hombres finlandeses tan exquisitamente educados. Y que quizás es que, a diferencia de lo que ocurre en nuestras latitudes, los niños se sienten más a gusto en una sala con calefacción que relacionándose con otros niños, manchándose de barro o jugando en la calle en la que se les congelen las pelotas (y los balones).

Dicho esto, debo decir que el único finlandés que conozco, mi amigo Lasse Rouhiainen es uno de esos ejemplos de persona entrañable, inteligente, cercana y siempre dispuesta a ayudar aunque quizás es que la mentalidad mediterránea ya ha sustituido a la báltica.

Por alguna razón, los españoles, colombianos, peruanos, italianos, griegos y en general los latinos (excepto los argentinos ;-D) tenemos tendencia a considerar que lo de los demás siempre es mejor y a despreciar lo nuestro.

Aunque ahora esté de moda descartar a los que ocupamos la parte central de la campana de Gauss, somos nosotros, los “normales”, los “grises”, los que no estamos en los extremos, los que sacamos las cosas adelante. Mensajes como los del sobrevalorado Sir Ken Robinson convirtiendo la anécdota en categoría son dañinos y creo que equivocados. Como ocurre con la educación finlandesa, no puedes coger un puñado de casos aislados y convertirlo en una regla general por muy impactantes que sean.

Creo que es hora de ser políticamente incorrecto y dar las gracias a los que nos han hecho ser lo que somos. Por mucho que se critique a nuestro sistema educativo tradicional (me refiero al que yo he disfrutado no a ese pastiche actual que da toda la libertad al alumno) somos muchos los que salimos adelante gracias a él.

Por cierto, veo más creatividad e iniciativa en los que hemos vivido una educación “opresora” que en los que han aprendido en un entorno “libre”, en el que la competición es algo reaccionario y en el que no se pueden poner notas para que nadie salga herido.

Tengo que dar gracias infinitas a profesores como

  • Sergio Menargues que con su insistencia (y regañinas) para ser precisos en las prácticas de laboratorio quizás ha salvado muchas vidas al cuidar los detalles.
  • Javier Albert que al hacerme repetir n-veces el mapa del clima en España me hizo entender que si se insiste, las cosas salen bien.
  • El Hermano Inocencio que cada mañana llenaba una pizarra de bastantes metros cuadrados con unos gráficos alucinantes en tiza de colores que dejaría por lo suelos a la mejor infografía científica en pizarra digital por su disciplina y buen gusto sin los cuales quizás hoy no estaría escribiendo este post.
  • El Hermano Felicísimo que nos enseñó a debatir libremente en sus clases de filosofía en una época en la que no era lo habitual.
  • Javier Sanchez que en sus clases de pretecnología nos enseñó (con una actitud muy seria) que utilizar las herramientas adecuadas (la goma con olor a nata está prohibida en esta clase) puede marcar la diferencia (y aprobar o suspender).
  • Francisco Porras que nos hizo situar en en mapa las capitales de países que hoy ni existen pero que nos han permitido conocer el mundo cuando Internet o las lineas aéreas Low Cost no eran ni un sueño.
  • Y todos y cada uno de los que me han hecho ser lo que soy, con los medios disponibles y con mucho esfuerzo y a los que no cambaría por ningún sistema “de moda”. MUCHAS GRACIAS.

¿Y por qué escribo esto en un blog sobre Marca Personal? Pues por dos razones. La primera es porque me apetece y la segunda porque cuando se habla de Branding Personal ocurre lo mismo que con la educación finlandesa y recurrimos a ejemplos ajenos y poco representativos. No sé cuantas veces he visto en los primeros libros de Branding Personal que se ponía como ejemplo a Lance Armstrong o a Tiger Woods.

Cada uno de nosotros tenemos unas cualidades únicas con las que podemos crear lo que nos apetezca. Podemos fijarnos en cosas y aspectos que otros hacen bien pero no tenemos que imitar a nadie. No te dejes deslumbrar por ejemplos lejanos y que nada tienen que ver con tu realidad.

Tu, yo y cualquiera somos únicos, somos el resultado de un montón de experiencias y aprendizajes valiosos aunque en su momento no lo vieses. Y como en todas partes, la diferencia la marcan las personas más que los sistemas. Seguramente en tu vida te habrás encontrado con profesores que te han dejado una huella, una Marca Personal imborrable y también algunos capullos… como supongo que ocurrirá en Finlandia.

Ahora las condiciones las pones tu

MarcaEn el post anterior comentaba ese truco publicitario que afirma que debes darte un capricho, un homenaje o cualquier otra cosa que te apetezca porque “te lo mereces”. Siempre he pensado que, además de una forma bastante burda como intento de manipulación, me parece tremendamente injusto y homogeneizador. Habrá quienes realmente se lo merezcan y habrá quienes deban recibir “su merecido”.

Pero esa idea de premiar a los que se lo merecen es algo que está en el fondo de un concepto como el de la Marca Personal. La idea es que gracias a herramientas como Internet, ahora es más fácil que a cada cual le valoren de una forma más justa.

Vale, ya sé que el mundo sigue siendo imperfecto y muchos se llevarán el mérito que corresponde a otros y que habrá gente que jamás verá reconocido su esfuerzo. Pero ahora, al menos tenemos algunas opciones más.

En cualquier caso, lo que ha cambiado es que hasta hace algo más de una década, la forma de darte a conocer y de demostrar lo que eres capaz de aportar como profesional era unidireccional. Únicamente había un documento, el currículo, con el que podías demostrar tu capacidad. Además, en la mayoría de las ocasiones, dependías de la aparición de una oferta de trabajo por la que había que competir con muchos otros con cualidades similares.

Hoy eso sigue existiendo. Pero en lugar de ir llamando puertas o escaneando el mercado de trabajo hasta localizar una puerta entreabierta, puedes conseguir que sean otros los que te busquen y te encuentren a ti. Y además, si lo haces bien, incluso puedes generar necesidades que a un potencial empleador o cliente no se le habrían ocurrido si no hubiese visto tu trabajo.

Hasta ahora nos hemos visto obligados a pedir, a mendigar una oportunidad profesional. Y en tiempos duros como los actuales mucha gente se ha visto obligada a rebajar sus expectativas y sus exigencias laborales hasta extremos inmorales. Simplemente muchos profesionales han cometido el mismo error que muchas empresas que han acabado desapareciendo. Han basado su Estrategia Personal en una guerra de precios y a veces ni eso porque simplemente no surgen oportunidades.

En un mercado competitivo tienes dos opciones para aumentar tus oportunidades de ser tenido en cuenta y finalmente elegido. O aumentas el numerador, es decir, el valor (real o percibido) que proporcionas o reduces el denominador, el salario que estás dispuesto a cobrar. Lo sencillo es lo segundo, pero como estamos viendo, esta es una calle sin salida.

Si eres incapaz de diferenciarte por ser capaz de aportar algo más (o de generar esa impresión) vas a tener que competir con centenares o miles como tu o, algo peor, con una máquina que pueda hacer lo que ofreces. Y te vas a ver obligado a reducir tus pretensiones o algo mucho más terrible, a sacrificar tus valores (a “venderte”) y a reducir al mínimo tus grados de libertad.

Cuando te posicionas como un profesional valioso, cuando eres conocido y reconocido como alguien que es capaz de hacer las cosas más y mejor que otros vas a estar en una posición negociadora mucho mejor. ¿No será mejor que sean otros los que te busquen y encuentren que tener que pedir o incluso mendigar una “oportunidad”?

Una Marca Personal o comercial fuerte es aquella que consigue ser elegida, que genera demanda incluso en tiempos complicados. Pero eso no es gratis, hay que ganárselo y además requiere tiempo, por eso hay que empezar anteayer.

Si eres capaz de conseguir que te conozcan como el mejor fontanero, analista de sistemas, jefe de compras o médico de familia van a ser otros los que llamen a tu puerta. No se trata de ser famoso sino de ser conocido y reconocido únicamente por quienes quieres que te conozcan. Por eso es fundamental tener una estrategia de Marketing Personal. No se trata de llegar a todo el mundo sino sólo a quienes quieres que te tengan en mente.

Cuando me dirijo a un grupo de gente que quiere cambiar su situación, en muchos casos desesperada, todos quieren hacerlo, pero muy pocos están dispuestos a realizar el esfuerzo que requiere. Es cierto que a corto plazo puedes competir por precio, incluso puedes regalar tu trabajo para que te den una “oportunidad” pero esa es una estrategia suicida porque detrás de ti hay muchos otros dispuestos a hacer lo mismo (o más) por menos.

Si quieres que te tengan en cuenta, te consideren como la mejor opción y finalmente te elijan y te remuneren como MERECES, debes ganártelo, mostrarlo y demostrarlo. Eso significa que si te has quedado obsoleto, ya deberías estar aprendiendo todo lo que puedas y del modo más rápido posible. Afortunadamente ahora tenemos fuentes de información y conocimiento de sobra, accesibles y baratas.

Pero no puedes limitarte a aprender y hacer un master, cursillo o taller de formación tras otro mientras el tiempo pasa inexorablemente. En paralelo debes mostrar tus cualidades, fortalezas, capacidades, habilidades y experiencia por todos los canales que lleguen a tu mercado o a tu audiencia. Y por suerte, también ahora tenemos esa posibilidad.

Cuando combinas la capacidad de generar valor, con generación de confianza al demostrar lo que dices que puedes hacer y haces visible lo anterior vas a sobresalir, destacar y situarte por encima de los demás. Ya no tendrás que entrar en una guerra de precios y lo mejor de todo es que serán otros los que llamen a tu puerta en lugar de seguir haciendo lo mismo de siempre… consiguiendo los resultados de siempre.

Menos Yoda y más Han Solo

Publico

He recorrido de un extremo al otro esta galaxia, he visto cosas extrañas, pero nunca vi nada que me hiciera creer que hay una fuerza poderosa única que lo controla todo. Ningún campo de energía mística controla mi destino. Todo eso no son más que simples trucos y tonterías. Han Solo, diciendo lo que piensa sobre la Fuerza

Esta semana estaba evaluando los trabajos de mi materia de Marca Personal de más de un centenar de alumnos de una escuela de negocios y me llamó la atención un factor común. Una parte muy importante de ellos se centraban en sus deseos, objetivos y características personales pero apenas decían nada de lo que podrían aportar a su entorno.

Pero esto no es algo que me encuentre en una escuela de negocios, es algo bastante frecuente últimamente. Por todos lados veo mucho “mis sueños son”, “yo quiero conseguir”, “yo soy”, “me gusta” o eso tan cursi de “me apasiona”. Tener claros los objetivos y los sueños personales o profesionales es fundamental para diseñar una Estrategia Personal. Sin una meta no se puede establecer una ruta.

Lo que me preocupa de todo esto es que nos olvidamos del otro elemento fundamental de la ecuación. Es estupendo que tengas sueños y que algo te apasione pero no vas a avanzar ni un milímetro para alcanzarlos si no haces algo para cumplir los objetivos, los deseos y satisfacer las necesidades de otras personas.

De nuevo voy a hacer una crítica de la autoayuda, que ya en el nombre lo dice todo. Mensajes como “tu eres lo más importante”, “aléjate de los que te hacen sentir mal” o “si luchas por tus sueños conseguirás todo lo que quieres” están haciendo un daño terrible mucha gente que acaba creyéndose el ombligo del mundo y se queda tan deslumbrada como un ciervo en una carretera al ver los faros de un coche (eso dicen en las películas) y ya no hacen nada más.

Conozco a gente que no sabe como podrá pagar la factura de la luz el mes que viene pero que no tiene ningún problema en pagar una pasta indecente para asistir a una charla de un gurú motivacional que te va a decir que todo tu problema está en tu cabeza y que si te va mal económicamente es porque tus creencias sobre el dinero son erróneas. Chúpate esa. El mensaje es que, al final, la culpa siempre es tuya por no pensar adecuadamente. ¿No sería más lógico (y también trabajoso) que invirtieses sus recursos escasos en adquirir, practicar y comunicar habilidades que puedan ser útiles en tu “mercado”?

TelomerecesEse “Porque tu lo vales” o ese recurso publicitario que sin conocerte de nada da por sentado que te mereces unas vacaciones, un postre hipercalórico o unas rebajas está haciendo más daño que varias décadas de educación. Habrá momentos y personas que lo valgan y se lo merezcan y otras que no. Lo importante es tener una respuesta a la pregunta almodovariana ¿Qué has hecho para merecer esto?

Quienes acusan al Branding Personal de ser egoísta, egocéntrico e individualista es que no se han enterado de nada. Partiendo de que la Marca Personal es una huella, impacto o recuerdo que dejamos en otras personas, es imposible posicionarse en la mente de alguien si no haces algo por ella.

Quienes sólo piensan en ellos mismos ni hacen nada por los demás jamás serán tenidos en cuenta ni elegidos para nada por mucho que deseen mucho las cosas y esperen que una fuerza mágica, ley de la atracción o cualquier otra mierda sacada de un discurso de Yoda o de una taza de Mr. Wonderful les haga creer lo contrario.

¿Hay que tener claro lo que deseas y no dejar nunca de soñar? Por supuesto. Pero inmediatamente después te tienes que poner las pilas, subirte al Halcón Milenario y echar una mano a tu colega Skywalker porque los midiclorianos solo existen en la mente de George Lucas (¡qué daño ha hecho este hombre a varias generaciones!).

¿Quieres dejar una Marca Personal memorable? Pues analiza lo que tienes, lo que sabes hacer, lo que te hace valioso e inmediatamente después y sin perder ni un segundo encuentra alguien que pueda necesitar esas habilidades o cualidades. Son los demás los que van a hacer que tu oferta profesional sea valiosa. Son los demás los que, a cambio, te van a proporcionar recursos, medios y apoyo para alcanzar tus objetivos.

Podrás alcanzar tus sueños si ayudas a los demás a conseguir los suyos, pero eso sólo ocurrirá si sales de ti mismo y echas un vistazo al exterior. Se equivocan los telepredicadores que te dicen que te alejes de los problemas porque precisamente en ellos es donde están las oportunidades. Vivir en un mundo de fantasía no te ayuda a pagar facturas y además acaba siendo terriblemente aburrido. Lo que mola es salir a buscar huecos y encontrar el modo de rellenarlos.

Religiones charlatanas y armas antiguas no son rival para un bláster a tu lado… Han Solo, mencionando su arma preferida, opuesta al poder de la Fuerza

Está claro que, al final, lo importante no es La Fuerza, es La Maña.

Decidir lo correcto

EstrategiaCon frecuencia he hablado aquí de la necesidad de decir que no a quienes te hacen propuestas “indecentes” y a quienes te piden parte de tu tiempo y de tu trabajo sin ofrecer ningún tipo de compensación ni moral ni material. Un post reciente de Eva Collado lo explica perfectamente.

Sin embargo, hay otro tipo de situaciones en las que se nos pone a prueba y en las que no siempre es sencillo hacer lo correcto. Y son difíciles porque a quienes debemos decir que no es a nosotros mismos.

Todos los profesionales, especialmente los que trabajamos por nuestra cuenta, nos enfrentamos a momentos en los que hay que decidir entre dos situaciones aparentemente igual de atractivas o rechazables. En otras ocasiones nos vemos tentados por proyectos que nos deslumbran tanto que pueden hacernos perder el rumbo. Y también hay otras en las que parece que no te queda otra opción que aceptar, si o si.

¿Cuantos emprendedores, autónomos o agentes libres no se han enfrentado a una propuesta que no sólo no te convence sino que sabes que no te va a beneficiar a largo plazo pero parece que no te queda más remedio que aceptarla? Es en esos momentos en los que se pone más a prueba tu estrategia de Branding Personal. Hay algo dentro de ti que te dice que no caigas en la tentación pero por otra parte piensas que no te queda otra opción.

Es en esos momentos de duda, en esas encrucijadas en las que se forja una gran Marca Personal. Saber decir NO o SI a algo que va a reforzar tu prestigio aunque tenga un coste elevado es lo que consigue que te tomen en serio o no.

Lo sé, sé que es muy complicado rechazar un proyecto alejado de tu estrategia cuando te quedan unos pocos euros en el banco. Sé que es muy jodido descartar una propuesta que engorde tu ego. Sé que es muy doloroso mantenerse alejado de personas con las que te gustaría estar. Pero creo que hay que hacer el esfuerzo porque, a la larga esas decisiones son las que van a hablar de ti.

Cada vez que elegimos algo estamos mostrando nuestros valores, prioridades e intereses. Incluso cuando decides sin pensarlo demasiado, o precisamente en esas situaciones, es cuando transmites lo que realmente eres.

Cuando tienes que elegir entre una situación y otra parecida que va a tener una repercusión en tu vida o en tu profesión, te sientes mal… hasta que tomas la decisión y te quitas ese peso de encima. Pero igual que la fiebre es un síntoma de que algo no va bien, cuando tomas una decisión que no encaja con tus valores y creencias, también hay sensaciones que te dicen que algo falla.

Siempre he dicho que lo más complicado de una Estrategia Personal no es estar en Redes Sociales o formarte para aprender algo nuevo. Lo más duro es mantener el rumbo aunque haya variables, personas y situaciones que traten de alejarte de tu objetivo. Las grandes personas de la historia que han dejado huella se han caracterizado precisamente por seguir defendiendo aquello en lo que creen y actuado en consecuencia.

Como profesional te vas a enfrentar a ofertas diabólicas, a tentaciones irresistibles y a propuestas que “no puedes rechazar”. Pero sabes que si tomas la decisión equivocada puedes acabar en un sitio que no esperas o algo peor, en un sitio que no deseas.

Creo que defender aquello en lo que crees y mantenerte firme es una inversión a largo plazo. Puede que en el camino te llamen de todo, pero al final, esos mismos serán los que asumirán tus propuestas.

Cuando empecé a hablar de Marca Personal hace más de una década, los profesionales de Recursos Humanos me ponían a parir a mi y al concepto. Hoy, la mayoría se han subido al carro y lo defienden con más intensidad que yo mismo. Es la fe del converso.

Siempre lo digo, persistencia, paciencia, trabajo, disciplina, coherencia, esfuerzo, valores, objetivos claros, todas esas cosas que suenan tan antiguas son las que consiguen que algo o alguien aumente las probabilidades de éxito (nadie puede garantizarlo). El problema es que constantemente estamos tentados a abandonar.

Así que, la próxima vez que algo o alguien trate de desviarte del rumbo hacia tu objetivo (evidentemente antes debes tener un objetivo) hazte las siguientes preguntas:

¿Esa decisión me va a acercar a mi objetivo?

¿Qué me dice mi instinto sobre esa decisión? (Quizás esta sea la más importante)

Cuida esos modales

CualidadesEn el post anterior reflexionaba sobre la necesidad que tenemos los profesionales de replantearnos la eficacia de algunas herramientas de Internet. Lo cierto es que centrarse en lo virtual parece que nos está haciendo perder de vista la importancia del impacto que generamos en el mundo real.

Digo esto porque desde hace algún tiempo estoy trabajando en nuevos temas relacionados con la Estrategia Personal y uno de ellos es la Etiqueta Empresarial o la Etiqueta Profesional. Si, ya se que eso suena antiguo y hasta rancio, pero no es cierto. Simplemente se trata de conocer y aplicar normas de comportamiento para que las relaciones en el mundo laboral y de negocios no se conviertan en una selva.

A veces da la sensación de que hay más preocupación por “parecer” educado en las Redes Sociales que con el compañero de cubículo o cuando tratas con un proveedor. Es curioso porque viendo la literatura sobre Etiqueta Empresarial que  existe en los países anglosajones parece que hay un enorme interés en gestionar eficazmente los comportamientos unopuntocero. Y me parece completamente lógico.

Lo cierto es que una Marca Personal es el impacto, la huella que dejamos en los demás. Y ese recuerdo es mucho más memorable, para lo bueno y para lo malo, cuando mantenemos un contacto cercano, directo, cara a cara. De nada sirve escribir unos posts sesudos o unos tuits superingeniosos si, a la hora de la verdad, cuando tienes que dar la cara, te comportas como un gañan.

La Etiqueta Profesional trata de infinidad de temas que hace unos años eran impensables. Hay muchas actividades que hemos empezado a hacer pero sobre las que nadie nos ha formado. Desde las normas de comportamiento en el cubículo hasta la mejor forma de actuar en viajes de negocios pasando por la visita a las oficinas de un cliente, las relaciones con los compañeros cuando tu oficina está donde está tu ordenador o tu gestión de una videoconferencia.

El cubículo

Actualmente muchos profesionales trabajan en grandes “praderas” llenas de cubículos o pequeños espacios sin intimidad. Sin embargo parece haber más reglas sobre como comportarse en el vestuario de un gimnasio que cuando tienes a media docena de compañeros a un metro de distancia durante ocho horas al día.

Gente que se lleva la comida de “mamá” y se la toma en su mesa. Personas que parece que se echan un litro de perfume y van dejando su rastro (eso no es dejar Marca Personal… o si) desde que salen de su casa. Individuos que “toman prestado” y no devuelven nunca tu grapadora. Aquellos que no tienen otra cosa que hacer que ir a contarte historietas y cotilleos desmotivantes. Esos que creen que son mejores profesionales si en lugar de quedarse en la cama cuidando su gripazo prefieren ir “repartiendo” sus gérmenes a todos los compañeros.

Hay muchísimos aspectos que no suelen tratarse pero que afectan a las relaciones entre personas que pasan muchas más horas juntos que con sus propias familias.

Por favor y gracias

No sé si es por esa tendencia a considerar que la buena educación es algo “reaccionario” o simplemente es que vamos demasiado acelerados pero hay reglas básicas que siguen siendo perfectamente aplicables en el mundo empresarial y que pueden ser un aliado de tu Marca Personal.

Cosas tan simples como pedir las cosas por favor a alguien independientemente del nivel o del cargo que ocupe o de disculparse o pedir perdón no te va a hacer más débil, al contrario.

Hacer cumplidos sinceros, mostrar admiración por el trabajo de otras personas no es algo del siglo XIX, es tan actual y moderno como pueda serlo un dron. Y lo mejor es que no cuesta nada.

Donde está mi ordenador está mi oficina

Cada día vemos más gente trabajando con su ordenador en un parque o en Starbucks (lo de trabajar en la playa y encima hacerse una foto y subirla a Twitter me parece patético y muy triste). Sin embargo, pocas veces nos dicen como debemos actuar en relación a las personas con las que trabajamos.

Como manejar el teléfono, como responder de forma profesional, como dejar mensajes de voz, con qué frecuencia hay que mantener contacto con otros profesionales o colegas o con qué frecuencia hay que desconectar de todo eso y tomarse un respiro para echarse unas risas.

¿Caballeros? (y damas) de la mesa cuadrada

Una de las situaciones más delicadas en cuanto a la Etiqueta Profesional es la de las reuniones de trabajo porque suele implicar a varias personas durante mucho tiempo. Creo que todos hemos vivido, sufrido y quizás protagonizado algunas escenas que sería mejor olvidar y que pueden afectar muchísimo a nuestra estrategia de Branding Personal.

Impuntualidad por sistema, vocabulario inapropiado, lenguaje soez, malos modos, gente que llega algo “alegre”, acaparadores de tiempo, los que prefieren jugar al Candy Crush,… la facilidad para cometer errores es infinita pero normalmente ni nos lo planteamos.

Estas son solo algunas de las situaciones en las que la Etiqueta Empresarial o Profesional puede afectar, para lo bueno o para lo malo a nuestra estrategia de Branding Personal y al impacto que queremos generar. Pero podría hablar de las indiscreciones al hablar por el móvil en los viajes, la etiqueta en las entrevistas de trabajo, los comportamientos en una fiesta de empresa o como actuar en una auditoría a una empresa por poner algunos ejemplos.

Lo cierto es que pocas veces nos fijamos en estas cosas, pero como decía aquel anuncio antidroga, “Cada vez, cuenta” y todo lo que hacemos suma o resta al recuerdo que dejamos.

Es hora de replantearse los canales de visibilidad

MarketingCada día que pasa estoy más convencido de que luchar por mantener un buen lugar en dospuntocerolandia es una batalla perdida si no dedicas una cantidad creciente y cada día más obscena de tiempo y esfuerzo.

Cuando leo tuits que dicen cosas como “los 3412 libros imprescindibles y gratuitos sobre … (pon aquí tu tema)” o veo que hay gente en Facebook o en otras redes sociales que mantiene una actividad constante y frenética para conseguir unos resultados ridículos creo que es un síntoma de que hay que empezar a buscar otras formas de que tu trabajo sea conocido y reconocido. Todavía no sé por donde iré, pero está claro que este camino empieza a estar agotado.

Es difícil mantener un nivel de calidad aceptable cuando tus contenidos tienen que competir con las chorradas que se suben a Facebook o con la incontinencia descontrolada de tuits y retuits. El tiempo es limitado, hay muchas cosas que hacer y es imprescindible priorizar. Igual que haría cualquier experto en marketing, debemos decidir cual es la mejor combinación de medios para darse a conocer. Pero lo que está claro es que no se puede ni se debe estar en todo. Es la carrera de la rata dospuntocero.

La buena noticia es que afortunadamente quedan muchos canales de comunicación reales y virtuales que nos permiten mantenernos visibles y mostrar nuestro trabajo sin tener que estar dando la nota ni creando un espectáculo de luz y sonido constantemente.

El blog, hablar en público, las relaciones personales directas, las apariciones en medios o los libros digitales o en papel siguen siendo los mejores métodos para posicionar tu Marca Personal.

En realidad, excepto el blog, todos los demás son los sistemas que tradicionalmente han sido los mejores para que algo o alguien consigan una notoriedad de “calidad”. Pero si lo pensamos bien, en realidad el blog no es más que el fanzine, la revista del colegio o la hoja parroquial de toda la vida, es decir, documentos sencillos que permiten a cualquiera tener su propio medio de comunicación. Es cierto que no vas a llegar a ser conocido en Nueva Zelanda o en Sudáfrica, pero ¿realmente lo necesitas?

Evidentemente en este momento estarás pensando que todos esos canales requieren esfuerzo, tiempo, no son sencillos y además llegan a mucha menos gente. Tienes toda la razón, sin embargo, el impacto y el efecto a largo plazo es mucho más duradero y memorable. Por otra parte, la credibilidad que genera un contenido en esos canales es mucho mayor que la de algunos Medios o Redes Sociales. En este caso el medio es el mensaje, lo que cuentes va a tener un valor u otro en función del sitio en el que lo hagas visible.

La primera y casi única preocupación de la mayoría de las personas a las que explico las herramientas de visibilidad en Internet es la de conseguir visitas, followers, seguidores e incluso como ganar dinero con todo eso. Enseguida les explico que del dinero ya pueden ir olvidándose, pero lo siguiente que les cuento es que su mayor preocupación debería ser generar contenido de valor y que sólo deberían obsesionarse por contentar a una persona… a ellos mismos.

Creo que mantener la disciplina de escribir un blog varias veces a la semana durante meses y años genera algunos beneficios colaterales que no suelen ser tenidos en cuenta porque la obsesión por las cifras nos hacen perder el norte. Pero la rutina, disciplina y obligación autoimpuesta de generar contenidos periódicamente genera unos beneficios y resultados positivos que no suelen ser valorados como merece.

Siempre digo que un blog debe ser algo parecido a unas memorias profesionales. Es algo así como el mejor currículo que puedes tener porque va a reflejar quién eres, qué has hecho y como has evolucionado. Y eso no puede verse en otros canales dospuntocero. Mi blog es algo así como Boyhood, es una obra en la que llevo trabajando desde hace más de una década. Así que si quieres demostrar constancia, interés y creatividad, ¿No crees que hay pocas herramientas como esta?

Herramientas de visibilidad como el blog, los libros, las conferencias o incluso el Networking son muy exigentes porque te obligan a prepararte, a aprender y a medir tus palabras. Debes tener una estrategia, planificar. No puedes soltar lo primero que te venga a la cabeza como ocurre con Twitter o con Facebook. Es cierto que el impacto a corto plazo va a ser menor, pero a la larga va a ser más permanente y sólido. La buena noticia es que no tienes que estar montando un numerito de luz y sonido para llamar la atención cada vez que hagas algo. Es más, eso suele ser contraproducente.

Estoy convencido ahora, igual que lo estuve hace una década de que en este mundo “irreal” va a ocurrir lo mismo que en el real. El tiempo acabará poniendo a cada uno en su sitio. Aquellos que hayan construido su casa virtual con paja terminarán siendo olvidados mientras que los que hayan “invertido” en materiales sólidos para construir su hogar real o virtual verán recompensado su esfuerzo.

Si sabes jugar al LEGO puedes crear tu oferta profesional

CualidadesEn el post anterior explicaba lo preocupante que llega a ser ver a gente joven y preparada pero absolutamente incapaz primero de saber lo que quiere y después de construir una propuesta profesional valiosa y diferenciadora. Evidentemente sin lo primero es imposible lo segundo. No puedes crear nada si no sabes lo que estás buscando.

Llevo dándole vueltas los últimos días a todo esto y la metáfora que mejor describe lo que está sucediendo es la del LEGO, el MECCANO o la del TENTE que a mi me gustaba mucho más.

Una de las cosas que he comprobado en mi mismo y en muchos otros profesionales es que a medida que crecemos, experimentamos y aprendemos vamos incorporando muchas piezas con las que poder crear algo nuevo, valioso y singular. Aunque al principio partimos con la “caja” básica, el tiempo nos va aportando componentes de todas las formas y colores. Todo, absolutamente todo, puede convertirse en un ladrillo, pieza o elemento con el que construir una oferta profesional.

El problema es que mucha gente se limita a seguir las instrucciones del modelo que aparece en la caja… y eso si es que en algún momento deciden jugar con ella. Para muchos profesionales la vida es como un puzzle en el que las piezas sólo tienen una forma de encajar. Sin embargo, estamos en una época en la que si nos limitamos a seguir los planos o las instrucciones para crear algo predefinido, entonces vamos de culo.

Me entristece ver como gente que se “apasiona” con cosas sorprendentes, que tiene experiencias vitales únicas, que ha aprendido lecciones valiosísimas o que tiene una creatividad desbordante se limita a cubrir el expediente y a seguir la línea que alguien (quizás él/ella mismo/a) definió hace años o décadas.

En este momento no hay empleo y cuando vuelva no será como el de antes. Es absurdo prepararse, como otros miles o millones de personas, para ocupar puestos, cargos y posiciones estándar en las empresas. Cuando un puesto lo puede ocupar cualquiera, el valor disminuye casi a cero y posiblemente pronto lo hará una máquina o una App… si no lo hace ya.

Para adaptarte a la típica “job description” que piden en las empresas sólo necesitas una pieza del LEGO profesional o como mucho un par de ellas. Por eso funciona el Currículo, porque se limita a reducir una vida plena a un par de folios. Pero tu y yo y cualquiera somos mucho más de lo que pide una oferta de empleo miope redactada por alguien que no tiene ni idea de lo que realmente necesita una empresa y muchísimo menos de lo que tu eres capaz de hacer.

En el mundo profesional hay que empezar a entender que las necesidades también se pueden crear. Posiblemente eres capaz de aportar algo que ni siquiera se le ha pasado por la cabeza a los gestores de las empresas.

Esta semana, un alumno de formación técnica que estaba haciendo un master de Marketing me decía que era especialista en Big Data. Pues bien, tuve que decirle que si combinaba esos elementos y algunos más que poseía, podría ofrecer algo muy valioso a algunas empresas que quizás todavía no son capaces de entender lo que puede aportar el Big Data al Marketing y que posiblemente nunca publicaría una oferta de empleo solicitando alguien como él.

El empleo no existe, pero las necesidades si. Todo lo que hay que hacer es jugar al MECCANO profesional y crear algo útil y poner los dientes largos a un potencial empleador/cliente. Y por supuesto, debes saltarte al intermediario y tratar de llegar directamente al que manda y decide. Ya no puedes esperar sentado a que llegue la oferta de tu vida. En este momento tienes que crear algo útil, innovador y atractivo y mostrarlo por todos los canales para llamar la atención de quién podría estar interesado y que quizás todavía no había pensado en ello.

Todo, absolutamente todo lo que vivimos, aprendemos y experimentamos es útil. Todo va a la caja de piezas con la que podemos construir algo que interese a alguien. Puedes dejar que todo lo que vas acumulando esté cogiendo polvo en un rincón de tu cabeza o puedes empezar a jugar con ello.

Ahora el trabajo se busca, se crea, se construye, se deconstruye. Ahora puedes juntar tus piezas con las de otros. Ahora puedes tirar los planos y las instrucciones que vienen en la caja y empezar a dejarte llevar por tu imaginación, tus gustos y tus extravagancias. Los diplomas y los títulos cada día tienen más difícil competir con aquellos que demuestran y muestran lo que pueden aportar aunque no hayan pasado por una formación tradicional y reglada. Siempre habrá alguien que reconozca y valore lo que haces. Por eso es fundamental que cuando construyas tu profesión no te ocultes sino que debes salir y mostrarlo.

La carrera profesional ya no es un mueble de IKEA con las piezas justas y con instrucciones para tontos (aunque siempre te equivoques). Ahora cada cual debe acumular sus propias piezas, buscar las que le faltan y tratar de construir lo mejor que sea capaz.

No sabe/No contesta

PersonalidadEstas últimas semanas estoy impartiendo clases de Branding Personal a bastantes alumnos de algunas escuelas de negocios y en todos los casos me encuentro con la misma situación. La inmensa mayoría de ellos cree que no tiene nada interesante que decir. Cuando les pregunto sobre qué podrían hablar, generar contenidos o utilizar para posicionarse profesionalmente, a casi todos se les queda cara de No sabe/No contesta.

Lo que es especialmente grave es que esta situación de parálisis, de falta de ideas propias, de inexistencia de ganas de comerse el mundo se dé precisamente en entornos en los que los alumnos deberían estar deseando salir y cambiar las cosas.

Lo cierto es que últimamente estamos hartos de ver frases en las que se habla de reinventarse, de eso tan cursi de tomar las riendas de tu vida, de perseguir tus sueños y toda esas frases basura sacadas de Coelho o extraídas de El Secreto o de una taza de Mr. Wonderful. Pero en cuanto preguntas o profundizas algo, muy pocos son capaces de decirte qué es lo que quieren, cómo van a conseguirlo y concretamente qué están dispuestos a hacer o que precio pagarían para que ocurriese.

Claro que todos tenemos sueños, deseos, metas y objetivos. Pero el subidón se pasa muy rápido si no te pones inmediatamente a hacer algo. Y por favor, no me invoques el rollo de la actitud positiva porque, si tus éxitos dependen de eso, ya puedes esperar sentado. Para que ocurran cosas hay que hacer cosas. Es la ley de la acción y la reacción. Menos actitud y más disciplina.

En este momento, una de las mejores opciones que tenemos para poner la bola en movimiento desde el punto de vista profesional son los canales, en el mundo real y el “irreal”, que nos permiten hacernos visibles o algo mejor, hacer visible nuestro trabajo. Hoy todos tenemos plataformas de comunicación y formas de dar a conocer nuestro valor que nos permiten pasar del anonimato a empezar a ser tenidos en cuenta.

Entonces, ¿Por qué tan poca gente se pone en acción cuando les dices que sólo tienen que elegir los canales más adecuados y empezar a comunicar? Pues básicamente por dos razones.

La primera es casi automática, es el “no tengo tiempo” que normalmente suele significar “no me apetece dejar de hacer nada de lo que hago, si es que hago algo, para ponerme a hablar de asuntos relacionados con mi profesión más allá de lo que me obliguen a hacer”. “Yo solo hablo de trabajo en mi trabajo”. “No me pagan para eso”. De lo que no te das cuenta es que, hoy en día ya no trabajas para nadie más que para ti… aunque te paguen una nómina.

La segunda y mucho más preocupante es la de, “es que no sé que contar”, “es que no tengo nada que decir”, “es que cualquier cosa de la que hable va a parecer una tontería”. Si eso es así, realmente se enfrentan a una situación realmente grave porque están aceptando que su valor como profesionales es cercano a cero. ¿Cómo puedes esperar que alguien te tenga en cuenta si partes de la base que no se te ocurre nada que aportar, decir y cambiar?

En realidad, cuando alguien dice que no tiene nada que decir, creo que es síntoma de algo distinto, más bien creo que el problema está mucho más atrás. Lo que están transmitiendo es que no saben qué es lo que les gusta, a qué se quieren dedicar o qué desearían hacer profesionalmente. Si eso lo tuviesen claro, no les costaría nada empezar a hablar de ello y además rápidamente descubrirían sus carencias y harían lo posible para solucionarlas. En este momento, todos tenemos opciones de sobra para formarnos, aprender y llenar los huecos de conocimiento que nos faltan.

Si toda esa gente que dice en su perfil de Twitter que algo “le apasiona” o “soy un/a apasionado/a de…” lo dijese realmente en serio, se pasaría gran parte de su tiempo disponible aprendiendo y hablando de ello. Sin embargo, en muy pocos veo algo más que unos cuantos tuits esporádicos. Me parece que se dice mucho y se hace poco para demostrar que algo te “apasiona”.

La buena noticia es que, si realmente quieres hacer algo, tienes todo lo que necesitas. ¿Sabes leer y escribir? Pues ya no necesitas nada más. Si te gusta, “apasiona” o disfrutas con algo, simplemente cuéntalo, en todos los canales y formatos disponibles. ¿Quieres aprender más cosas? Pues busca los libros, blogs, vídeos o personas que puedan enseñártelo y cuando lo tengas claro, cuéntanoslo.

Todos tenemos algo que contar, todos tenemos una opinión sobre la forma de hacer las cosas, a todos se nos ocurren ideas absurdas o geniales que pasarán desapercibidas si no las exponemos. Lo peor que puedes responder cuando te pregunten qué es lo que te gusta o a qué te gustaría dedicarte profesionalmente es No sabe/No contesta.

Cupido, asesor de Branding Personal

MarcaMuchas veces, cuando se habla de branding, se hace referencia a marcas que enamoran. Para ejemplarizarlo se suele utilizar los casos típicos de Apple, Nike o Harley Davidson en el que algunos usuarios más entregados llegan a tatuarse el logo de esas empresas. Podría decirse que eso es amor… además de una soberana estupidez y de no tener claro en esta vida qué es lo realmente importante. Pero allá cada cual.

Pero mucho antes de que a algunos les diese por ponerse el símbolo de una empresa en su piel, algunos ya se ponían el nombre de su novia o nos decían lo que querían a su madre en su epidermis. Lo importante de todo esto es que detrás de una Marca Personal o comercial hay un elemento emocional que todo el mundo cita pero que pocas veces se gestiona bien.

tatuajelogoappleCuando explico qué es lo que hace que en un proceso de Branding Personal se establezca una conexión y un recuerdo memorable y valioso de algo o de alguien, suelo citar dos elementos, la confianza y la emoción.

Siempre que vamos a tomar una decisión, especialmente cuando tratamos con personas, hay un factor cerebral y otro más sentimental. Dicen que primero nos “enamoramos” y luego buscamos explicaciones racionales para justificarlo. No sé que va primero, pero está claro que el peso del corazón es tan importante como el del cerebro cuando hay que decidir algo que realmente nos importa.

En mis cursos y talleres siempre explico como conseguir credibilidad. Hay muchas formas de ganarse la confianza (políticos recordad, la confianza no se pide, se gana) pero básicamente se resumen en dos, demuestra que haces bien lo que dices que haces bien y consigue que otros lo cuenten y te recomienden. Podríamos hablar de muchos otros factores pero esos son los principales.

El problema es que en este momento hay mucha gente que hace bien las cosas y muchos, muchísimos más que no son tan buenos pero que lo “venden” como si lo fuesen. Por lo tanto, hay que recurrir a la otra variable, la emoción, la sintonía, la “química” para poder decidir entre varias opciones. Así que si el objetivo del Branding Personal es convertirse en la opción preferente, está claro que hay que enamorar, conectar o sintonizar emocionalmente con tu audiencia.

Y esto viene muy a cuento precisamente hoy porque mañana es el Día de San Valentín y podríamos decir que Cupido podría ser uno de los primeros Personal Branders y se especializó en la conexión emocional entre Marcas Personales.

La cuestión es, ¿Hay alguna forma de generar esa relación sentimental entre una Marca Personal o comercial y una persona? Pues si. Pero aunque conocemos los ingredientes, igual que ocurre con una paella, que sepas con qué se hace, no significa que te vaya a salir bien. Aquí tienes unos cuantos.

¿En qué crees? ¿Qué es importante para ti? Lo que hace que nos sintamos unidos a otras personas son los valores y las creencias comunes. En cuanto detectas que alguien tiene la misma opinión que tu, casi automáticamente se empiezan a generar conexiones invisibles. Sin embargo, cada día nos abrimos menos y si haces un uso profesional de Internet, todavía somos más fríos y asépticos. Así que en lugar de repetir decálogos fríos y consejos sin alma, pon algo de ti en cada tuit, post o conversación de café. Aunque te vuelvas más vulnerable.

¿Te ríes de ti mismo? Una de las cosas que he descubierto en mis charlas es que no hay mejor forma de conectar con otras personas que reírte de ti mismo, quitarte importancia o incluso hacer un poco (o un mucho) el ridículo. Estamos hartos de gente perfecta. Por eso odio los ejemplos de Marca Personal de gente “importante” que parece que nos está diciendo que nunca seremos como ellos. Nadie es perfecto, así que el que diga que lo es, lo que deja es una marca de personaje no de una persona. Si transmites que tu también te equivocas, pasarás a ser “uno de los nuestros”.

¿Eres auténtico? Evidentemente lo peor que puedes hacer es tratar de mantener una pose, de tener una máscara. Eso es justo lo contrario de lo recomendable para establecer “química”. Como ves, la autenticidad, que es uno de los fundamentos de la Marca Personal, es lo que te permite conectar con otros. Si eres auténtico no sé alguien si llegará a tatuarse tu nombre en las nalgas, pero no lo descartes.

¿Te dejas llevar? Hay gente a la que admiras por lo que sabe y te transmite mucha confianza pero con la que jamás te irías de juerga porque son fríos y aburridos como ellos solos. En esta vida tan corta hay que saltarse reglas, hacer algunas tonterías y olvidarse durante un rato de que mañana hay que madrugar. Aquellos que nos emocionan son los que, en algún momento han hecho algo inesperado, no los burócratas que no se han movido de su mesa.

¿Cuentas buenas historias? Todos tenemos algo que contar. La vida de cualquiera tiene anécdotas que emocionan y que hacen sentir a los demás más cerca de ti. Todo, lo bueno y o malo que nos ha sucedido en la vida nos hace ser como somos y siempre hay gente que lo comparte. Repasa tu vida, sonríe recordando esas situaciones ridículas, estimulantes, deprimentes o asombrosas y cuéntalas de la mejor forma posible.

Desgraciadamente parece que hay una obsesión por hacerse visible, por generar contenidos incontinentemente, por estar constantemente haciendo ruido en dospuntocerolandia pero muy poco de lo que transmitimos dice algo de lo que realmente somos, creemos, valoramos y pensamos. Y si no mostramos lo que nos hace humanos, personas e incluso imperfectos, ¿Cómo esperamos enamorar a alguien? y algo más importante, ¿Cuánto tiempo hace que no estás realmente enamorado?