Tarea de vacaciones

OperacionesUna de las pocas cosas que quitaban alegría a esta época del año cuando terminábamos el colegio era la tarea de vacaciones. Eran esos trabajos que te ponían los profesores para no pasar los meses de julio y agosto en blanco. Pero con el tiempo te das cuenta de que tenían algo de sentido.

Hoy, cuando ya hace muchos años que un profesional independiente como yo dejé el colegio, me doy cuenta de lo importante que es establecer tareas… aunque eso de las vacaciones sea un recuerdo del pasado.

Digo esto porque uno de mis errores más graves y al que ya no se puede poner remedio es al tiempo perdido. Yo, que soy perezoso por naturaleza, he desaprovechado muchas horas y días que ya no se pueden recuperar. Y creo que uno de los problemas es precisamente el del establecimiento de tareas.

Una de las mejores cosas que tiene trabajar para otros es que te dicen lo que debes hacer. Sin embargo, un autónomo, un emprendedor o un profesional independiente debe definir sus propias tareas. Y eso es todavía más difícil si estás haciendo algo nuevo y hay que crear muchas cosas de cero y no sabes por donde cogerlo.

Al ver lo que se comenta en dospuntocerolandia tengo la sensación de que las tareas son la cenicienta de la estrategia y la planificación. Se habla mucho de sueños, de pasión, de objetivos, de misión, de visión y de muchas otras palabras grandilocuentes y bonitas sobre el papel. Sin embargo se habla muy poco de las tareas, que es lo que hace que las cosas ocurran.

Puedes tener unos objetivos muy bien definidos y ambiciosos, puedes haber sido iluminado con una misión que cambiará el mundo, incluso puedes “apasionarte” por tu trabajo, pero como no definas tareas concretas y, sobre todo, te pongas manos a la obra con ellas, ya puedes esperar sentado.

Por experiencia te puedo decir que las tareas tienen unos efectos inmediatos y mucho más positivos que esa tendencia estúpida a pensar que todo está en tu mente y que si deseas algo con mucha fuerza, ocurrirá. Ya te digo yo que no, que nada ocurre hasta que estableces unas acciones concretas y manejables y te pones con ellas.

Menos barreras

Al establecer unas tareas, o lo que es lo mismo, al trocear algo muy grande y complejo en partes más pequeñas y sencillas vas a reducir enormemente los miedos y limitaciones mentales. Cambiar el mundo es jodido, reciclar el plástico está tirado (valga la expresión).

Resultados tangibles

Cada vez que terminas una tarea que te acerca a tu objetivo puedes tacharla de tu lista, puedes ver como va avanzando tu proyecto y eso anima mucho, créeme.

Credibilidad

Cuando hablo de Marca Personal siempre digo que hay que dejar una huella en la mente de los demás. Sin embargo, si no haces algo concreto y medible no vas a generar confianza y cada día que pasa te van a considerar más como un vendedor de humo. Al hacer lo que dijiste que harías no sólo estás demostrando que cumples con lo que dices sino que además puedes mostrarlo.

Seguridad

Cuando hablamos de los objetivos, de la pasión, de la misión y de todas esas cuestiones casi metafísicas somos filósofos, estamos en el mundo de las ideas como Platón. Pero el mundo funciona con acciones y con actos concretos. Así que cuanto antes pasemos de las musas al teatro, pues mejor porque vas a tener más seguridad en ti mismo que si te pasas el día pensando en “¿Qué pasaría si…?”

Mejora continua

Una de las cosas más interesantes de establecer tareas y realizarlas es que aunque al principio todo te parece imposible, poco a poco vas aprendiendo y mejorando y eso, además, anima muchísimo y te empuja a seguir avanzando. Creo que incorporar hábitos y habilidades nuevas a tu profesión es una de las cosas más importantes para mantenerte y sobresalir.

Este es el típico post en el que, aunque parezca que estoy dando lecciones a otros, en realidad me las doy a mi mismo. Pero en este caso no es algo que tenga que hacer sino que he descubierto que funciona y además es muy satisfactorio.

Este verano ya tengo tareas y muchas y no puedo quejarme al profesor porque soy yo mismo. Los resultados, en septiembre.

NOTAS: Por si te interesa, estos son algunos de los proyectos en los que voy a participar en los próximos meses

Máster Desarrollo Personal y Liderazgo (Valencia).

Programa de desarrollo directivo de la Universidad de Alicante.

Samastah, el nuevo proyecto de Angel María Herrera y Bettina Gallego Tolkmitt

Master en Marketing Digital en Fundesem (Alicante)

La virtud no está en EL medio

MarketingHoy es San Juan. Para mí y para muchos otros profesionales independientes, está a punto de empezar una época del año especial. Entramos en unas semanas en las que hay que cambiar de actividad porque parece que el país se paraliza hasta septiembre. Pero con todas las cosas que tenemos que hacer, este periodo puede ser muy productivo si se utiliza bien.

Este verano va a ser un poco distinto a los anteriores porque en tres de los cuatro últimos años he estado centrado en escribir mis últimos libros. Estas semanas podré dedicarme, de una vez, a crear esos cursos en vídeo y en otros formatos de los que llevo hablando desde hace algunas semanas pero que el día a día no me ha permitido meterme a saco.

Como decía en algún post anterior, crear cosas nuevas siempre da algo de miedo y eso puede paralizarnos, pero creo que es fundamental probar nuevos canales, medios y formatos. Y eso no aplica sólo a quienes trabajamos por nuestra cuenta o a los que nos dedicamos a formar y asesorar sino a cualquiera que quiera mostrar su trabajo.

Creo que uno de los peores errores de un profesional que quiera hacerse visible es centrarse en un solo medio o herramienta. Con frecuencia pienso que lo mucho o poco que he conseguido no se debe al uso excelente de un único canal o formato sino a la combinación de varios de ellos. No es inteligente poner todos los huevos en una sola cesta.

Creo que cada canal tiene un uso distinto y un público específico. Centrarse únicamente en Twitter o en el Blog o en Hablar en Público o en el Networking es infinitamente menos eficaz que combinar varios de estos canales, preferiblemente mezclando lo “offline” con lo “online”. Y ahí está la dificultad. No todo el mundo se considera capaz de utilizarlos todos y prefiere centrarse en aquel con el que se sienta más cómodo dejando el resto a un lado.

Mi experiencia me dice que cualquiera, con un poquito de práctica y echándole algo de morro, es capaz de manejarse decentemente con cualquier medio, incluso los que dan más miedo como Hablar en Público o publicar algún vídeo en YouTube.

Otra de las cosas que he aprendido a base de golpes es que cada canal tiene su propio estilo aunque algunos parezcan muy similares.

Por ejemplo, escribir un libro es una experiencia completamente distinta a la de escribir un blog. Por eso no me gusta esa tendencia a publicar libros que parecen recopilaciones de artículos de un blog. Creo que la estructura, el lenguaje, el estilo y la planificación son completamente distintos.

Tuitear tiene unas reglas radicalmente diferentes a Bloguear. De hecho conozco a gente muy buena en Twitter o en el Blog pero que no mantienen el mismo nivel en ambos.

Un curso presencial no es ni mucho menos lo mismo que crear un curso delante de una cámara. Eso de no ver las caras de aquellos a los que te diriges cambia completamente la experiencia y las reacciones de quien lo imparte.

O, por no hacerlo más largo, la forma de establecer y gestionar los contactos con otras personas en una Red Social no tiene nada que ver con asistir con regularidad a un encuentro, evento o acto en el que puedas ver las caras de tu interlocutor y compartir una copa de vino.

Mi experiencia y mi recomendación es que hagas como los inversores en bolsa y que elijas tu paquete de medios en lugar de apostarlo todo a un sólo canal. No se trata de que te sientas a gusto con todos porque yo tampoco disfruto igual con cada medio, de lo que se trata es de que encuentres una buena combinación con el que consigas un efecto multiplicador de tu visibilidad.

Por último, recuerda que nadie nace sabiendo y que poco a poco la práctica te va dando soltura, así que empieza cuanto antes, experimenta y equivócate (los errores nunca son tan terribles como piensas). Y no tengas complejos ni creencias absurdas como esa de “es que yo no CREO en o no PUEDO utilizar (Twitter, Networking, Hablar en Público,…)”.

Lo bueno de todo esto es que la recompensa merece la pena, créeme, y pronto te sorprenderás al ver que consigues resultados mucho más interesantes de los que jamás habrías pensado.

Recuerda, la virtud no está en EL medio sino en LOS medios.

NOTA: Otros años, precisamente por haberme dedicado a escribir mis últimos libros, he desconectado del blog durante algunas semanas. Este año, en lugar de eso, voy a escribir sólo una vez a la semana durante los meses de julio y agosto.

Dame plan y llámame tonto

EstrategiaEn los últimos días ando un poco más despegado de lo habitual de los Medios Sociales porque me he metido en varios proyectos nuevos, propios y ajenos, en los que estoy haciendo algunas cosas por primera vez. Esos proyectos giran alrededor de nuevas formas de crear y de comunicar las ideas y los contenidos.

En lo que respecta a los proyectos que son completamente míos no hay ningún secreto porque se trata de algo que ya anuncié hace algunas semanas, me refiero a crear cursos virtuales sobre temas relacionados con la Estrategia Personal. Y ahí es donde surgen las dificultades que hacen que todo esto sea tan interesante.

Hacer algo que no habías hecho nunca es muy estimulante pero también te baja los humos y te demuestra que todavía tienes mucho que aprender. Cuando dices, por ejemplo, que vas a crear cursos online puedes pensar, por ejemplo, que simplemente se trata de grabarte con una webcam contando lo que sabes y subirlo a una plataforma tipo Udemy.

Lo que ocurre es que, a medida que te vas metiendo en harina, en este como en cualquier otro asunto en esta vida que merezca la pena te das cuenta de que no todo es tan sencillo si quieres hacer las cosas bien. Surgen montones de cosas en las que ni siquiera habías pensado y es muy fácil quedarte bloqueado o retrasar el proyecto para cuando tengas más ganas o recursos.

Por ejemplo, para crear el tipo de contenidos que tengo en mente me he dado cuenta de que no basta con contar lo que sabes delante de una webcam sino que hay muchísimas más variables a tener en cuenta y que no descubres hasta que te pones en serio a hacerlo.

¿Cómo consigo una luz adecuada?, ¿cómo consigo un buen sonido con medios sencillos?, ¿donde voy a alojar los contenidos?, ¿cómo voy a cobrar mi trabajo?, ¿qué precio debo poner?, ¿cómo se prepara un guión?, ¿debe haber un guión o es mejor dejarse llevar?, ¿qué resolución debe tener?, ¿debo aparecer hablando o basta con que ponga un texto y lo vaya contando?, ¿cómo lo promociono?, ¿va a ser realmente útil?,… y así hasta el infinito.

Afortunadamente hay mucha gente que puede echarte una mano y puedes encontrar muchísima bibliografía o información en Internet sobre cualquier tema que se te ocurra. Por otra parte, una de las cosas buenas de trabajar en proyectos de otras personas es que te van a ayudar a descubrir y aprender mucho más rápido que si el proyecto es únicamente tuyo.

Por experiencia he comprobado que siempre vas a llegar a un punto en el que vas a tener que decidir si seguir adelante o abandonar al enfrentarte a un nuevo reto. Eso ocurre siempre que vas a tratar de crear contenidos en un nuevo formato, escribir un libro, buscar un empleo o aprender algo nuevo para mejorar tu Marca Personal.

Siempre vas a ver que aquello que consideraste que era una buena idea y además sencilla, en realidad era más complicada de lo que parecía. Y ahí es donde la mayoría tira la toalla pero unos pocos siguen adelante. Esos inconscientes que deciden continuar son los que acaban fracasando… o cambiando el mundo.

Pero lo que he descubierto a base de prueba y error es que, al final, lo que mejor funciona es dedicar todo el tiempo necesario a la planificación y a pensar en todo lo que debes hacer antes de ponerte en marcha.

Suelo decir que normalmente tenemos dos problemas para conseguir nuestros objetivos. El primero es que no sabemos cuales son esos objetivos y el segundo es que no sabemos cómo conseguirlos. Lo de definir lo que quieres conseguir es cosa tuya, pero lo de saber como alcanzarlos es únicamente cuestión de tiempo y reflexión.

Todas las dificultades, problemas y barreras aparentemente insalvables pueden dividirse en pequeñas partes manejables que puedes gestionar. Cualquier reto se puede convertir en un plan en el que establezcas qué acción debes tomar en cada momento. Evidentemente los planes no son infalibles ni pueden predecirlo todo, pero te proporcionan la tranquilidad necesaria para enfrentarte al nuevo proyecto por raro y desconocido que te parezca.

Estas semanas he visto como los profesionales con los que he trabajado en algunos de esos proyectos nuevos para mí lo tenían todo perfectamente estructurado y planificado. Como resultado de ese trabajo previo he visto como convertían algunas cosas imposibles para alguien como yo que no lo había hecho nunca, en algo muy sencillo .

Puede que esto que te cuento sólo sea cosa mía porque tengo tendencia a tirarme a la piscina sin pensármelo demasiado. El caso es que siempre que he puesto en marcha algo nuevo he tenido que volver atrás en algún momento porque me he dado cuenta de que lo que estaba haciendo era un caos.

Quizás una de las lecciones más interesantes que he aprendido es que cualquier tiempo dedicado a la planificación ANTES, va a ahorrarte muchos problemas y disgustos DESPUÉS y te va a ayudar a tomar la decisión de lanzarte a hacer algo nuevo AHORA.

Visibilidad limitada

MarketingUna de las mejores cosas de mi trabajo es que me permite, o más bien me obliga, a estar moviéndome constantemente entre el mundo real y el irreal o virtual de Internet.

El domingo estuve en la Feria del Libro firmando algunos de los míos y ese es un momento estupendo para ver las caras de la gente y también de hablar con los más despistados, los que te piden que les cobres un libro de Seth Godin. En ese momento compruebas que muchos de los temas que para nosotros, los dospuntocerolenses, son obvios, para la mayor parte de la gente no lo son.

Por ejemplo, cuando veía que alguien hojeaba el Marca Personal para Dummies y le preguntaba si sabía de qué iba esto de la Marca Personal, la mayoría decía que no tenía ni idea. Lo que no me sorprende porque muchos de los temas habituales para los que nos “leemos” por aquí, son desconocidos para el resto del mundo que tiene cosas más importantes en qué pensar.

El viernes y el sábado estuve dando mis clases de Marca Personal a un par de grupos de alumnos de master en Fundesem. Una vez más pensé en lo importante que es tener que poner a prueba tus ideas frente a profesionales que están todo el día enfrentándose a la realidad empresarial en lugar de estar divagando o prediciendo el futuro detrás de una pantalla como suele suceder en dospuntocerolandia.

Estos son sólo dos ejemplos que te bajan los humos de un plumazo, que te ponen en tu sitio sin anestesia ni paños calientes. Por eso creo que es fundamental poner a prueba constantemente tus ideas y tus planteamientos enfrentándolos a quienes se supone que son los destinatarios de lo que ofreces. Creo que con demasiada frecuencia a los que “vivimos” en los Social Media nos ocurre como a Tarzan en Nueva York o a Cocodrilo Dundee que estamos muy cómodos en nuestro ecosistema virtual pero nos sentimos perdidos fuera de él.

Uno de los temas a los que suelo enfrentarme es el escepticismo con el que contemplan los que no están en el ajo de esa obsesión por la visibilidad constante que sentimos los dospuntocerolenses. A mi me coge en un punto intermedio un tanto complicado porque soy el primero que critica la sobreexposición en los Medios Sociales pero también creo que es necesaria una presencia en La Red.

Pero cuando la responsable de la red comercial de una empresa farmacéutica o un responsable de producción de una empresa de calzado o una experta en negociación de legislación medioambiental en la comunidad europea te dicen que no entienden qué interés puede tener Pinterest para ellos o que no les queda tiempo (ni ganas) para participar en los foros de LinkedIn, siento que tienen mucha razón.

Creo que entre el “el que no está en Internet no existe” y el “es que yo odio todo este rollo de Internet” hay un punto medio, algo así como aquello de Social Media a nivel de usuario.

Evidentemente y como he dicho aquí muchas veces y repito en mis cursos, lo primero es la estrategia, definir los objetivos y, a partir de ahí, seleccionar las acciones, los medios y las herramientas. El problema es que veo un desequilibrio brutal entre la percepción que tenemos los que hacemos un uso más o menos masivo de lo dospuntocero y la de quienes sólo son espectadores accidentales.

Supongo que los que llevamos tiempo utilizando las Redes Sociales, los Blogs y toda esta parafernalia virtual hemos acabado entrando en esa nueva carrera de la rata que es “estar en Google” y nos obliga cada día a hacer algo para dar de comer a la bestia. De ese modo acabamos perdiendo la perspectiva hasta que un día nos paramos y nos preguntamos ¿Y esto cómo empezó? ¿Para qué me metí en esto?

Sin embargo, para la inmensa mayoría de personas que no se sienten mal si no tuitean cada diez minutos, no hacen un “me gusta” a uno de esos estúpidos vídeos inspiradores de Facebook o no bloguean cada martes y cada jueves, todo esto de Internet es justo lo que debería ser, un medio de entretenimiento, formación o presentación profesional o personal pero nunca un espectáculo perpetuo.

Creo que para la inmensa mayoría de los profesionales, La Red debería ser una forma de mantenerse al día aunque creo que un buen libro es infinitamente mejor y más fiable que cualquier información en una web. La Red debería ser una presentación profesional, un lugar en el que mostrar lo que eres capaz de hacer pero sin obsesionarse con que lo visiten miles de personas que ni te interesan ni a las que interesas.

Siempre he dicho que la Marca Personal se basa en la persona, en su identidad, en lo que puede ofrecer, en su capacidad de generar confianza y que estar en Internet sólo es un medio para que todo eso se conozca, pero no es obligatorio ni mucho menos.

La inmensa mayoría de los profesionales que conozco y que no están en Internet ni se les espera cumplen con todos los requisitos para dejar huella y sinceramente, creo que el esfuerzo por hacerse un hueco en la primera página de Google o conseguir unos cuantos centenares de seguidores en Twitter no compensa la inversión.

Por lo tanto, tener presencia en Internet (un sitio propio actualizado con cierta frecuencia y cuentas en Twitter y LinkedIn más o menos activas) creo que es imprescindible para cualquier profesional. Sin embargo, tratar de desviar recursos escasos (especialmente tiempo) para hacerse un hueco en este Benidorm en agosto en que se ha convertido La Red es cada día más absurdo.

Preposicionamiento

PosicionCada día me interesa más el lenguaje y la influencia que tiene en la forma de ver las cosas. Es como si, de pronto y tras décadas de olvido, recuperase aquellas clases en las que nos hablaban de conjunciones, complementos circunstanciales, adverbios o pleonasmos. Y poco a poco te das cuenta de que las palabras no son neutras, definen lo que somos y lo que creemos y por lo tanto refuerzan o debilitan nuestra Marca Personal.

Desde el principio de mi proyecto he tratado de conseguir que los profesionales de cualquier tipo pensemos como empresarios, como propietarios de nuestro negocio. Repito constantemente que un empleado es un profesional con un único cliente, un desempleado es tan profesional como el anterior pero momentáneamente no tiene clientes y un autónomo tiene entre cero e infinitos clientes (aunque más cerca de lo primero que de lo segundo).

Pues bien, creo que términos como intraemprendedor, aunque estén de moda no reflejan tan bien la idea como la de que cada responsable piense en su trabajo como su producto y su profesión como su empresa.

El término intramprendedor nace envenenado porque ya te sitúa como una pieza de un engranaje mayor (INTRA-, dentro de, en el interior). Ya parte de la base de que un intraemprendedor no tiene vida propia, está dentro de algo que le alimenta, es dependiente. Trasmite esa actitud paternalista que es justo la opuesta a la que debería rodear a quien quiere cambiar las cosas.


El tuit anterior generó un pequeño debate con José Romera en el que le decía que no es lo mismo trabajar para (intraemprendedor) que trabajar con (propietario de negocio). Y eso me hizo pensar en la importancia de las preposiciones a la hora de hablar de nuestro trabajo. Mira estos ejemplos

Trabajar BAJO

Esta es quizás la más terrible, es la que trasmite la idea de que hay alguien mejor que nosotros, que debemos ir dando las gracias de alguien que está por encima. Es el posicionamiento de los profesionales sumisos, obedientes a ciegas, que “se venden” porque no tienen más remedio ya que están debajo. Es justo la situación por la que sigo luchando por sacar este proyecto adelante.

No se trata de poner a unos por debajo de otros sino de encontrar aquello que nos hace valiosos para que nos consideren como iguales. Para eso es para lo que debería servir el Branding Personal y no para tener muchos “amigos” en Facebook. Pero parece que esta es una batalla perdida. La preposición opuesta e igual de terrible sería Trabajar SOBRE

Trabajar CON

Esta es la preposición que creo que mejor representa el propósito del Branding Personal. Se trata de convertirnos en profesionales valorados y reconocidos para que podamos colaborar de igual a igual con quienes necesitan de nuestros servicios (lo de menos es que seamos autónomos, empleados, desempleados o emprendedores). Cuando trabajas CON, eres responsable de tus acciones y de tus decisiones porque sabes que puedes trabajar CON otros socios-colegas-clientes si tu relación actual deja de tener sentido.

Trabajar CONTRA

Esta es la preposición más dañina porque posicionarse a la CONTRA es peligrosa, inútil y deprimente a medio o largo plazo. Quizás durante un periodo breve puedas tener tu minuto de gloria, quizás te den palmaditas en la espalda y te digan lo valiente que eres por decir lo que otros no se atreven. Pero trabajar CONTRA no te posiciona como alguien que genera valor sino que debilita. Ojo, la crítica constructiva no es trabajar CONTRA sino más bien trabajar CON.

Trabajar DE

Esta preposición tiene mucho que ver con la identidad. Si te pregunto a que te dedicas, es muy probable que me digas que eres Jefe de Compras, Ingeniero, Agricultor o Político. Pero ese es un error muy grave porque nos limita. Tu no ERES eso, tu trabajas DE eso. Cuando te defines por un título o un cargo estás limitando tu identidad. Tu eres mucho más que una definición coyuntural. Creo que muchos profesionales serían capaces de gestionar mejor su estrategia si dejasen de pensar que SON su trabajo y se diesen cuenta que trabajan DE.

Trabajar PARA

FeriadelLibroAndresPerezEsta es la versión suave del trabajar BAJO. Al decir que trabajas PARA estás asumiendo que les debes algo, que magnánimamente aceptan que estés con ellos. Es el mensaje que transmite el término intraemprendedor porque trabajas PARA ellos no CON ellos. En algunas conversaciones con mi amigo Gian-Lluis Ribechini hemos hablado de que se habla mucho de intraemprender pero si eso genera algún beneficio suele repercutir únicamente en la empresa que es “la que te paga la nómina”. Eso es trabajar PARA.

Supongo que podría seguir con muchas preposiciones que darían mucho juego (entre, si, sobre, tras,…), pero eso te lo dejo a tí.

NOTAS:
El domingo 15 de 13:00 a 14:00 estaré en la Feria del Libro en la caseta 243 del grupo Planeta por si te apetece pasarte.
Y aquí tienes mi segunda intervención en La aventura del saber con Arturo de las Heras dando algunos consejos y poniendo algunos ejercicios sencillos sobre Branding Personal

Nombrar las cosas

MarcaEn las películas de secuestros siempre hay un momento en el que el negociador dice que cuando el criminal conoce el nombre de los rehenes empieza a debilitarse porque se establece un vínculo emocional. Cuando ponemos nombre a las cosas parece que se vuelven más reales y más nuestras.

Sin embargo, cuando pregunto en mis cursos con qué palabra o descripción muy breve se describirían a ellos mismos o a lo que hacen, pocos son capaces de encontrar un término que deje huella. Eso si lo encuentran. Pero es muy difícil que alguien te tenga en cuenta si no es capaz de colocarte en un espacio mental gracias a la palabra.

¿Podrías decir lo que haces de un modo sencillo y diferente? ¿Eres capaz de encontrar o inventar una palabra que te defina de un modo memorable? ¿Dejas a la gente con la boca abierta cuando leen tu profesión en tu tarjeta de visita? ¿Qué término describe tu profesión sin aburrir pero sin dejar lugar a dudas?

ElnombredelascosasEl otro día decidí leer uno de esos libros que compré hace ya tiempo y que estaba cogiendo polvo junto a muchos otros porque pensé que podía ser útil en algún momento. Se trata de El nombre de las cosas de Fernando Beltrán (que utiliza el término Nombrador para definirse). Pensé que sería otro libro más sobre branding o sobre la forma de poner nombre a productos o servicios pero me ha gustado mucho porque más bien se lee como una novela apasionante.

Aparte de lo que estoy disfrutando con su lectura y sus historias, me parece que eso de encontrar las palabras que definen lo que hacemos o a nosotros mismos es algo casi mágico. Realismo mágico como dice Beltrán. Creo que la escritura y el lenguaje son las mejores herramientas que tenemos para dejar huella en los demás. Creo que una palabra bien utilizada puede generar un impacto mucho más duradero y valioso que mil imágenes. Quizás por eso soy más partidario del blog o incluso de Twitter que de Pinterest o Instagram.

Cuando ves lo que el autor ha conseguido con algunos términos comerciales te parece obvio y sencillo pero no lo es. Muchos de los nombres de las marcas más conocidas que puedes ver por ahí son obra suya.

Pero además me gusta la historia personal de Fernando Beltrán, poeta, que ha conseguido vivir de aquello que ama, las palabras y las sílabas. Un trabajo como el suyo tiene mucho de juego, de investigación, de casualidad, de inspiración, es casi como volver a ser un niño.

Desde el punto de vista de la Estrategia Personal, todo esto de poner un nombre a lo que haces puede parecer un tema menor, pero no es así. Si no eres capaz de elegir un término que te describa de un modo potente va a ser más complicado que te recuerden. Y por otra parte, si eres capaz de sintetizar tu misión en unas pocas sílabas, puede ayudarte a mantenerte centrado.

Yo hace años me definí como Sherpa porque trataba de transmitir la idea de que mi trabajo consiste en guiar a otros a una cumbre. Desde hace algunos meses creo que lo que hago tiene más que ver con aumentar el valor de los profesionales y por eso estoy presentándome como Valorizador (que valoriza). Pero sea como sea, creo que siempre existen o pueden inventarse palabras que te describan más allá de los términos “commodity”.

Te recomiendo que busques El nombre de las cosas porque no es el típico libro de “negocios” y porque te ayudará a quitarte algunas telarañas mentales.

Por cierto, una de las cosas más maravillosas que he aprendido en este libro es que Brand y sobre todo Branding tienen una traducción obvia y evidente al español.

Brand o marca también es Carácter. Carácter es “la marca de hierro fundido con el que se marcaba a fuego el ganado”. O “la marca que ponían a sus piedras labradas los canteros de las catedrales medievales con el objeto de cobrar con exactitud el trabajo de cada uno”. Así que como ves, esto de la Marca o Brand no es un invento de Procter&Gamble o de CocaCola.

Carácter también es la letra de imprenta con la que creas un texto y que queda impresa. ¿No es una imagen genial de lo que es una Marca?

Y si eso no fuese suficiente, carácter también es “Conjunto de cualidades o circunstancias propias de una cosa, de una persona o de una colectividad, que las distingue, por su modo de ser u obrar, de las demás.” y ¿No es esa una buena definición de la Marca Personal?

¿Y qué es Branding sino imprimir carácter? ¿Por qué utilizar un término inglés cuando tenemos un verbo como Caracterizar que podría aplicarse perfectamente?

Caracterizar

Determinar los atributos peculiares de alguien o de algo, de modo que claramente se distinga de los demás

RAE

Sé que a estas alturas del partido va a ser muy difícil que empecemos a llamar las cosas por su nombre, pero si no lo hacemos que no sea porque no sabemos cual es el nombre de las cosas.

Lo dudo mucho

Personalidad

Duda: Suspensión o indeterminación del ánimo entre dos juicios o dos decisiones, o bien acerca de un hecho o una noticia. RAE
Hazlo o no lo hagas, ¡pero no lo intentes! Yoda

Es curioso como suceden algunas cosas. De pronto, en un periodo de un mes, me han invitado a intervenir en tres ocasiones en televisión y yo encantado porque me apetecía mucho. Como soy bastante inconsciente, no tengo ningún complejo ni miedo de ponerme delante de las cámaras o de una audiencia de cualquier tipo. Sin embargo, en cada ocasión, por mi cabeza rondaban montones de incógnitas ¿Me faltará tiempo para decir lo que quiero? ¿Me sobrará tiempo porque no se me ocurra nada que contar? ¿Me repetiré demasiado? ¿Me…?

Cada vez que me han pedido que escriba un libro he dicho que si sin dudarlo porque creo que es un elemento importante de Marca Personal y porque es un honor y una suerte que te lo soliciten. Sin embargo, un minuto después de aceptar la propuesta me han entrado sudores fríos que se han mantenido durante todo el proceso de escritura. En varios momentos me he sentido tentado de tirar la toalla. ¿Será interesante lo que cuento? ¿Se entenderá? ¿Me quedaré corto? ¿Estaré extendiéndome demasiado? ¿Seré un fraude?

En este momento estoy tratando de crear nuevas formas de ofrecer mis servicios. Quiero utilizar las ventajas de Internet para poner al alcance de mucha gente lo que, hasta ahora, sólo he contado en mis libros y en mis cursos. Desde hace algunas semanas estoy intentando crear seminarios, clases o programas “online” de los temas con los que trabajo. Y el problema está en la sexta palabra de la frase anterior, INTENTANDO.

Podemos pasarnos la vida intentando hacer algo, y conozco a muchos “intentones” profesionales (yo el primero), pero si no te lanzas, no sucede nada.

Con el tema de los cursos y los programas virtuales en teoría tengo todo lo que necesito, medios, contenidos, tiempo, soltura, inconsciencia,… Sin embargo, por otro lado estoy inmerso en un mar de dudas. Insisto en que no es miedo, timidez, vergüenza o falta de recursos. El problema son las dudas, la sensación de que siempre falta algo, de que haga lo que haga no llegará al nivel que deseo. Sé que al final quedará más que digno, pero ese final parece inalcanzable en algunos momentos (incluso en los últimos).

A la hora de crear cursos online me pregunto ¿Seré capaz de trasmitir la misma experiencia que consigo con mis cursos presenciales? ¿Por qué va a pagar alguien por un curso de ese tipo? ¿Por donde empiezo con las cuestiones técnicas, luces, sonido, video,…? y así, todas las dudas que te puedas imaginar. Al final resulta que nunca haces nada o todo se retrasa absurdamente.

Afortunadamente en este caso tengo la suerte de contar entre mis amigos a gente como Franck Scipion, Javier Manzaneque, Javier García Barros o Florencio Martinez que me han dado todas las pistas técnicas para ponerme en marcha. Pero el problema más grave, como siempre, es lo que tienes encima de tus hombros.

Pero como en los casos de la televisión, de los libros o de muchas otras situaciones, he tenido la suerte de contar con un impulso inesperado. Me refiero a que me han hecho propuestas que no podía rechazar. Así que si lo he hecho no ha sido porque yo tomase la iniciativa sino porque otros me han empujado (y se lo agradezco infinitamente) y me han puesto fechas límite. En las últimas semanas me han ofrecido hacer algunos cursos online para terceros y lógicamente he dicho que si. Si de mí hubiese dependido, todavía estaría dándole vueltas a muchas cosas.

Cuento todo esto porque en cada ocasión en la que me enfrento a una audiencia o a una persona real que tiene interés en diseñar una Estrategia Personal el problema no son los recursos, los conocimientos, la experiencia, las ganas o el miedo, sino algo que existe siempre, las DUDAS. Y las dudas son como las trazas de frutos secos, parece que están en todas partes.

Es cierto que la frontera entre la duda razonable y la excusa barata es muy fina, pero la más mínima duda es capaz de anular o retrasar indefinidamente un proyecto. De hecho, incluso agradeces cualquier interrupción absurda o irrelevante que te aleje momentáneamente del proceso. Y si no te interrumpen, ya te buscarás alguna forma de hacerlo tu mismo.

Mucha gente encadena un master tras otro porque duda que sea capaz de enfrentarse al mundo real. Muchos no empiezan un blog porque dudan de que tengan algo que decir. La mayoría no se atreve a dirigirse a alguien a quien quiere conocer porque duda de su propia valía personal. Las dudas nos están haciendo perder muchas oportunidades pero el tiempo no deja de pasar mientras lo “intentamos”.

Creo que una de las razones por las que la gente prefiere trabajar para otros en lugar de lanzarse a hacer lo que desean es porque para un empleado no existe margen de duda, simplemente hace lo que le piden. Sin embargo, alguien que quiere hacer algo nuevo o que nunca ha intentado, se enfrenta a sí mismo, nadie le da órdenes y eso asusta. Entre el lugar donde estás y el objetivo que deseas alcanzar hay una impenetrable niebla de dudas que te deja paralizado.

Para mi no hay más solución que tirar para adelante. Si tienes dudas te las metes por donde te quepan y sigues avanzando. Por experiencia sé que se pasa mal, que vas a tener la tentación de abandonar, que crees que todo lo que haces es una mierda (en el mejor de los casos). Pero también, y por alguna razón casi mágica, al final las piezas encajan y todo eso que pensabas que no podrías hacer o que no tenían demasiado sentido en su momento, resulta que funciona.

Así que, haz caso a Thomas Carlyle y sigue su consejo “Para disipar una duda, cualquiera que sea, se necesita una acción”.

NOTA: Aquí tienes mi intervención, llena de dudas, de la pasada semana.

¿Vendes productos, servicios, trabajo, tiempo, presencia…?

Producto

Siempre deberías tener un producto que no fuera tan solo “tú”. Andy Warhol

Si de repente desapareciesen todos los empleos tal y como los conocemos, ¿Cómo te ganarías la vida?

Esta pregunta la planteaba William Bridges en uno de los primeros libros que leí sobre YO S.A. y la idea de que los profesionales deberíamos pensar como empresas. Cuando lo leí, aquella pregunta me pareció más bien un ejercicio teórico sobre una situación apocalíptica que no ocurriría nunca. Hoy creo que no sólo es posible lo que planteaba sino que es justo lo que estamos viviendo.

Creo que después de todos estos años seguimos sin atacar el fondo del problema. La mayoría de la soluciones parece que pasan por seguir haciendo lo mismo de siempre pero haciendo algunos pequeños cambios cosméticos.

¿Que el currículo no funciona? Pues en vez de buscar nuevas formas de demostrar lo que vales, le pones más colorines a tu CV y lo conviertes en una infografía.

¿Qué tu trabajo ha quedado obsoleto? Pues en vez de actualizarte vas y te dedicas a pasarte el día en Redes Sociales tratando de llamar la atención y buscando “amigos”.

¿Qué las empresas no contratan gente? Pues en lugar de diversificar tus “clientes” y “productos”, te dedicas a quejarte porque no hay ofertas de empleo.

Creo que no estamos entendiendo el problema de fondo y lo dospuntocero simplemente se ha convertido en un canal en el que repetimos los mismos errores de una manera más “vistosa”. Y lo que es peor, hay quien sigue esperando que el gobierno, los sindicatos o las asociaciones de empresarios le solucione el problema.

Creo que todo ese rollo de que hay que reinventarse se está enfocando en hacer algo nuevo, algo diferente a lo que solíamos hacer, en un cambio de profesión. Sin embargo, creo que hay otras formas de replantearse el trabajo. ¿Por qué no se utilizan más? Pues la respuesta es sencilla, porque implican más esfuerzo y riesgo.

La filosofía de los profesionales por cuenta ajena se ha basado en un único modelo de negocio, el de los servicios, el de poner tu tiempo (y tu cuerpo) a cambio de una nómina. Este es un formato cómodo, sencillo y… poco eficiente. Simplemente llevas átomos cada mañana a tu cubículo, despacho o carretilla elevadora y cada cuatro semanas recibes una paga. Digamos que es lo más parecido a decir que el producto va contigo o incluso que el producto eres tú.

El problema es que depender de un salario único, de un único cliente y de un único producto te hace tremendamente vulnerable y, por lo tanto, menos libre. Esta es la fórmula letal del profesional Monoproducto/Monocliente. El día en que te falla el producto o el cliente estás jodido. Y si a eso añadimos la tendencia de las empresas a evitar que seas visible, entonces la cosa se complica todavía más.

Creo que hace tiempo que nos debieron decir que para sobrevivir en este nuevo entorno debemos de cambiar alguna de las variables o las dos. O diversificamos los clientes o los productos o ambos.

En realidad, cuando hablamos de profesionales quizás deberíamos hablar más de servicios que de productos, pero me gusta pensar en lo que hacemos como algo más tangible.

El empleado es el caso típico de Monoproducto (tu puesto o tu profesión) y Monocliente (la empresa que te paga). El autónomo es el caso opuesto Multiproducto (debe adaptar su oferta) y Multicliente (no puede poner todos los huevos en una sola cesta). Pero un neoprofesional debe pensar siempre en desarrollar su oferta para encontrar nueva demanda para su trabajo.

También existen fórmulas intermedias como la del especialista “freelance” que es Monoproducto/Multicliente. Pero no se me ocurre ninguna de Multiproducto/Monocliente quizás porque curiosamente es la más extendida en las empresas, me refiero a la de “tu haces lo que te digo que hagas y punto”.

MatrizClienteProductoHasta ahora los empresarios creaban sus organizaciones contratando a alguien para que hiciesen el trabajo. Ahora eres tu quien debe encontrar el modo de que algo trabaje por ti o vas a depender de tu presencia y te obligue a ESTAR y PARECER para poder SER.

Dicho de otro modo,

¿Puedes encontrar formas de vender tu trabajo sin estar presente o vas a depender siempre de estar en cuerpo y alma en donde te contraten? Es la fórmula de los libros, cursos online, infoproductos, aplicaciones. Creo que esta posibilidad de mover bits en lugar de átomos para ganarte la vida es la gran revolución de Internet. 

¿Puedes encontrar el modo de vender lo que sabes hacer a varios clientes en lugar de a uno solo? Si eres bueno haciendo presentaciones, gestionando impuestos o diseñando propuestas comerciales ¿Qué te impide (además de la comodidad y la seguridad de tu puesto actual) hacerlo para todo aquel que te necesite y esté dispuesto a pagarte como mereces?

Creo que nos estamos equivocando si seguimos pensando que la mejor forma de encontrar empleo es hacer lo mismo de siempre (CV, entrevistas, estudios, masters,…) para encontrar algo que ya no existe. Es hora de darse cuenta que la clave no está en seguir la línea de puntos tradicional sino en revisar el modo de entender la relación con el trabajo y los “clientes/empleadores”.

Así que, a partir de ahora trata de responder a estas preguntas

¿Qué soy capaz de ofrecer por lo que alguien esté dispuesto a pagar?

¿Quién estaría interesado en pagarme como merezco por lo que hago de una forma extraordinaria?

¿Cómo lo voy a dar a conocer?

 

Tu antes molabas

VentaMe lo advirtieron. Algunos amigos y amigas que llevan tiempo en esto de lo dospuntocero me dijeron que pasaría. Me comentaron que en cuanto hiciese una mínima insinuación que sugiriese algo relacionado con lo comercial o con la venta alguien lo consideraría como una traición. Así ha sido.

Sólo llevo seis posts desde el cambio de plantilla y de intentar dar un enfoque más práctico y menos cascarrabias a mis posts. Pues bien, en este periodo he recibido ya varios mensajes en los que me sugieren que me he echado en brazos de lo comercial.

Tengo que decir que esos comentarios son bienintencionados y tratan de ayudar y eso lo agradezco. Sin embargo, por un lado creo que se equivocan y por otra parte me preocupa el fondo de lo que pretenden transmitir. Por ejemplo me dicen que esta plantilla Genesis de WordPress está en todas partes. ¿Y qué? Pues algo tendrá. Pero a mi siempre me ha preocupado más el contenido que el continente, así que me dejo aconsejar por los que saben de esto. Pero ¿es ese un indicador de que he cambiado mis valores?

Me comentan que ahora los títulos de mis posts parecen pensados para generar tráfico. En primer lugar, eso no es cierto. A las horas de la madrugada en las que escribo en mi blog, bastante tengo con poner el primer título que me viene a la cabeza. Pero por otra parte ¿Crees que títulos como “La maldición del koala“, “El fin de la infancia” o “Aficionado o profesional” pasarían un examen de SEO? No digo que no empiece a titular con “Los 13 secretos que no te puedes perder de…” pero todavía no.

Sinceramente, aunque mi intención es utilizar mis canales dospuntocero como instrumentos de venta, soy tan torpe con lo comercial que todavía no sé ni por donde empezar. Pero creo que hay algo más importante y es ¿Y qué pasaría si lo fuese?

Creo que hay un problema de fondo en este submundo virtual. Está relacionado con el buenismo y todo ese rollo de compartir, cooperar y colaborar. Es esa filosofía de que aquí todo es de todos y si haces algo que merezca la pena debes regalarlo. Pero como bien dice Jordi Collell, #logratismata

Llevo escribiendo mi blog y “viviendo” en dospuntocerolandia desde el año 2004. He conocido a gente con blogs muy interesantes, populares y valiosos que un día simplemente abandonaron e hicieron mutis por el foro. Al hablar con ellos sobre sus razones, todos me dijeron lo mismo, aunque al principio es apasionante, con el tiempo deja de compensar el esfuerzo. Quizás ese sea el final natural de un profesional con blog (que es distinto a un bloguero profesional).

Creo que debemos entender que para que existan profesionales independientes, debe haber formas de promocionar y comercializar su trabajo. A nadie se le ocurre criticar a una empresa o incluso a una ONG por tratar de vender su “mercancía”. Sin embargo, si eres un profesional que llevas tiempo aportando valor sin pedir nada a cambio y un día de das cuenta de que encuentras el modo de generar ingresos o cierras el chiringuito, alguien te afeará el gesto.

A nadie se le ocurre entrar en un Starbucks y pasarse la tarde conectado con su wifi sin tomar ni una “cookie” o ir a un IKEA y echarse la siesta en una de sus camas. Pero en el mundo dospuntocero eso es lo normal. Y si se te ocurre insinuar que si te interesa lo que ves quizás podría interesarte comprar algo alguien te dirá que eso está muy mal.

Creo que en Internet nos dirigimos a un escenario con dos opciones. Sitios absolutamente comerciales o sitios puramente personales que resistirán hasta que el autor se canse. Pero creo que hay un espacio intermedio en el que es posible un win-win, en el que si te comprometes a aportar algo interesante te van a permitir que tengas un hueco para sugerir la venta. Pero no tiene sentido una cosa sin la otra.

Si un profesional sólo vende o sólo regala, el tinglado no se sostiene. Y poco a poco nuestro querido mundo dospuntocero quedará en manos de quienes disponen de recursos para estar aquí o por quienes venden sus espacios a otros.

Creo que el ser humano necesita que le quieran y por eso nos resistimos a dar ese paso de la comercialización. No queremos que dejen de querernos, de darnos palmaditas en la espalda. Parece que es más importante alimentar el ego que el estómago. Pero eso no es sostenible.

De nuevo el problema es mental, está en eso que tenemos encima de nuestros hombros. Quizás es el momento de aplicar esa regla de Pareto que hemos visto tantas veces, la del 80/20. Quizás es hora de centrarse en ese 20% o 10% o 1% que además de decirte que eres un “crack” va a demostrártelo. Quizás en Internet nos pasamos demasiado tiempo dando explicaciones a gente que sólo pasaba por aquí.

No quiero que pienses que esto es un calentón. Llevo varios días dándole vueltas a todo esto y mi intención es la de compartir estas ideas por si alguien está en una situación parecida y piensa que no estoy tan desencaminado. Aunque quizás lo esté.

Evidentemente este tipo de post son poco populares en entornos en los que el número de “creadores” es infinitamente inferior al de “recolectores”, pero creo que es importante plantear estas cuestiones.

En una Estrategia Personal o en cualquier modelo de negocio es necesario tener claro cómo vas a generar ingresos. Si en tu trabajo no hay opción o espacio para la venta o la promoción, entonces el modelo se queda cojo. Creo que no sólo es necesario sino también conveniente cambiar la mentalidad. Debemos aceptar que si alguien pone a tu disposición lo que tiene, al menos merece la oportunidad de indicarte que tiene algo más que ofrecerte si estas interesado sin que por eso te digan que tu antes molabas.

NOTA: Esta semana ha aparecido una entrevista en la que hablo de Marca Personal en La2 de Televisión Española (que no tiene publicidad porque pagamos todos). Aquí está por si la quieres ver.

Combinaciones y permutaciones para hacerte visible

MarketingComo cada martes y cada viernes, aquí estoy delante de la pantalla cumpliendo con mi rutina bloguera. Vale, ya sé que eso de rutina suena a aburrido y poco excitante. Pero si hay una razón por la que creo que he conseguido hacerme un nombre es precisamente por constancia, persistencia, coherencia o lo que antes se llamaba cabezonería o tozudez.

Creo que la disciplina es el principal truco SEO, el problema es que requiere algo que pocos están dispuestos a invertir, me refiero a tiempo y trabajo. Además eso de disciplina suena como a otras épocas, pero resulta que funciona.

Por cierto, algunas personas se asombran cuando les digo que escribir es una de las cosas que menos me gustan. Creo que lo que yo ofrezco es un buen ejemplo de que puedes hacer algo decente aunque no te “apasione”. Lo que no entienden es que en este mundo tan virtual, visual y multimedia, la principal herramienta de comunicación sigue siendo la escritura.

Desde una presentación hasta un artículo pasando por un ebook o el guión de un video todo debe ser escrito. Así que, tanto si te gusta o te apetece como si no, más te vale que te pongas las pilas, te quites las telarañas y escribas. Y no me vale eso de que es que yo no sé escribir porque a escribir se aprende de dos formas, escribiendo y leyendo. Y eso no requiere grandes recursos.

Sin embargo, a pesar de mi reconocida devoción por el blog, sería absurdo decir que sólo del blog vive una Estrategia de Marca Personal. Lo que te ayuda a ser conocido, reconocido y valorado profesionalmente es una mezcla adecuada de herramientas de comunicación. Pero ojo, aquí es muy fácil encontrarse con los dos extremos, con los que no usan nada y con los que usan todo.

Una estrategia consiste en tomar las decisiones adecuadas para lograr un objetivo. Si te dedicas a usar todo lo que existe, eso no es estrategia ni es nada. Por eso es fundamental que selecciones la media docena de canales que, combinados eficazmente, consigan un efecto multiplicador de tu visibilidad.

La pata de Marketing en tu Estrategia de Personal debe combinar los instrumentos online con los offline, los de cortísimo alcance con los de alcance global, los de comunicación inmediata con los de larga duración.

Dar una charla y no empezar indicando tu usuario de Twitter es como conocer a una persona que te gusta en una fiesta e irte sin saber ni como se llama.

Tener muchos seguidores en Twitter pero no salir nunca de tu casa para encontrarte con ellos en un evento en el mundo real te convierte en una persona no ya virtual sino irreal. Y eso de ser sólo un avatar no genera mucha confianza que digamos.

Esperar que haya un editor dispuesto a publicar tu maravilloso libro sin llevar antes una larga temporada demostrando como escribes utilizando tu blog o publicando varios ebooks es como pretender que te den un préstamo sólo por verte la cara.

Si esperas que un periodista te tenga en cuenta a la hora de citarte como experto en un tema pero lo único que encuentra cuando te busca en Google es una foto de la tuna es como pedir que cuide de tus hijos el primer mendigo que te encuentres por la calle.

Si quieres que piensen en ti como alguien a tener en cuenta tienes que combinar lo real con lo virtual y cuando digo combinar me refiero a meter un poco de cada mundo en el otro.

Tu información sobre lo dospuntocero debe aparecer en el mundo físico, en tus tarjetas, en los artículos en prensa, en tus folletos, en tus presentaciones, en tus conversaciones,…

Tu actividad en el mundo real debe aparecer en tus canales online. Si das una conferencia o un taller, deberías documentarlo con fotos o vídeos que puedas compartir repartir en tus medios sociales, si has decidido escribir un libro deberías hablar del proceso en una herramienta como Twitter, si te publican un artículo o apareces en la tele, deberías divulgarlo en tus redes.

Cuando me preguntan cual es el mejor canal para convertirse en un referente mi respuesta es siempre la misma, en primer lugar no puede utilizarse un único canal y en segundo lugar la combinación adecuada va a depender de tus objetivos y de tu profesión. Lo que está claro es que si no haces nada, vas a conseguir lo mismo que hasta ahora.

¿Que todo esto implica mucho esfuerzo y trabajo? Pues en realidad es mucho menos de lo que te imaginas porque lo que haces un un sitio puedes utilizarlo, reciclarlo, reutilizarlo en otros sitios. Pero está claro que vas a tener que invertir tiempo.Y como dijo alguien el otro día, si en el pasado el poder lo tenían quienes dominaban el dinero, hoy lo tienen quienes dominan el tiempo.