Facebookizacion profesional

MarketingSi te gustan las comedias americanas, habrás visto que, en muchas ocasiones, hacen referencia a la aparición de Elvis vivo en algún sitio absurdo o alguna otra noticia ridícula encontrada en algún periódico sensacionalista. Eso solía tener su gracia y además, a los no norteamericanos nos reforzaba ese patético sentimiento de superioridad por el que se supone que somos más listos que ellos.

Sin embargo, de un tiempo a esta parte veo que estamos cayendo en los mismos tópicos de los que nos hemos reído durante años. Si no lo hemos hecho hasta ahora es porque no hemos tenido los medios a nuestro alcance.

Desde Halloween hasta los conferenciantes motivacionales pasando por noticias tan falsas como ridículas, las ceremonias de graduación desde el parvulario o los cursos para hacerse millonario en un par de semanas, parece que hemos aceptado cualquier “tontá” de nuestros amigos yankees no sólo con agrado sino con entusiasmo.

Ojo, me gusta mucho la forma de hacer las cosas de los norteamericanos y creo que son un ejemplo a seguir en la mayor parte de las situaciones. Sin embargo parece que nos estamos quedando sólo con la anécdota, con lo fácil y no con lo que realmente merece la pena.

Digo esto porque, aunque en verano suelo tener una vida social (Media) mucho más relajada, sigo mirando de reojo a Facebook, Twitter o LinkedIn. Y tengo la sensación que se está produciendo una degradación acelerada especialmente en el primero.

Hace ya bastante tiempo que he comprobado que en Facebook apenas hay cosas interesantes sobre la gente que conozco y, si están, cuestan mucho de encontrar entre los “vídeos que no tienes que perderte porque cambiarán tu vida”, los niños prodigio de los concursos de talentos de Uzbekistan, los anuncios “inspiradores”, las noticias que te dicen que cualquiera de esas cosas que te gusta comer (o beber) son supermalísimas para tu salud, las gracietas varias o las últimas polémicas en las tertulias de o sobre el líder de Podemos. Y si eso no fuera suficiente, esas cosas aparecen constantemente. ¿Cuantas veces has visto durante esta semana la noticia de la modelo de L’Oreal o el reportaje fotográfico lacrimógeno del último día del perro que tiene cáncer?

La cuestión es, desde el punto de vista de Marca Personal como profesional ¿Es una buena idea formar parte de ese medio sensacionalista en que se ha convertido Facebook? ¿Qué profesional “serio” considera que es una buena idea aparecer entre un vídeo que graba los pechos de una chica que hace deporte y otro de alguien que te promete que serás rico sin esfuerzo?

Me temo que este proceso de Facebookización está afectando a todos los Medios Sociales. Twitter poco a poco se está convirtiendo en el Facebook en 140 caracteres. Incluso en esa cosa gris que llamamos LinkedIn cada día hay más basura y spam.

Estos días estoy leyendo la trilogía de zombies de Manel Loureiro y me parece una excelente metáfora de lo que está ocurriendo en dospuntocerolandia. Una vez que empieza a extenderse la epidemia, cada día es más difícil encontrar algunas personas vivas o Zonas Seguras porque parece que la red está llena de No Muertos o zombies.

Antes, lo habitual era encontrar contenidos originales, propios, personales. Podían ser mejores o peores, podrían generar amor y odio, pero me decían algo de la persona y del profesional que hay detrás. Eso le permitía posicionarse como alguien valioso. En este momento, la red está llena de contenidos repetidos y que se multiplican de forma viral si, como los zombies. Los contenidos ya no se Comparten sino que se Reparten.

Pero lo peor es que el nivel ha bajado terriblemente. Muchas de las cosas que aparecen en Facebook o en el timeline de Twitter no ocuparían ni dos líneas en el Pronto pero hoy son “trending topic”.

Desde el punto de vista profesional creo que es un error pretender conseguir destacar (¿Destacar en unas redes con centenares de millones de usuarios?) en unos medios que no sólo no refuerzan tu posicionamiento profesional sino que lo debilitan.

Ya sé que soy cansino en esto que te voy a decir pero yo lo tengo muy claro, si quieres tener control de la visibilidad de tu Marca Personal crea tu propia plataforma de comunicación, crea tu blog y, sobre todo, gestiónalo adecuadamente. Las Redes Sociales nacen, crecen, se prostituyen y mueren. Los blogs o como se llamen en el futuro los sitios en el que expongas tus ideas sin limitaciones sólo dependen de una cosa, de ti.

Una Marca Personal no se construye con anécdotas y gracietas ajenas sino con la demostración constante de tu profesionalidad.

Los departamentos de YO S.A.

EstrategiaEn el post anterior decía que en esta época de verano, para los profesionales independientes cambia un poco la situación y debemos adaptarnos a un ritmo diferente. No se trata de reducir la carga de trabajo (bueno, algo sí) sino más bien de cambiar las actividades del profesional YO S.A.

Para entenderlo mejor, suelo plantear todo esto como si gestionásemos nuestro proyecto profesional como una empresa unipersonal en la que una sola persona se ocupa de todas las tareas. Es el típico ejemplo del hombre o mujer orquesta, del artista de los platillos chinos o más sencillamente, de Juan Palomo.

Y esa mentalidad multitarea o multidepartamento es lo que creo que diferencia al “empleado” del autónomo, emprendedor o profesional independiente.

Aunque durante los meses de julio y agosto reduzco al mínimo mi actividad en dospuntocerolandia, el resto de mis “departamentos” siguen funcionando. No se puede parar. Me parto de risa cuando me preguntan si estoy de vacaciones. Quizás algún día terminen entendiendo que las vacaciones para un autónomo son algo así como la cabezadita de después de comer. Desconectas lo justo para poder seguir tirando.

Por ejemplo, en la última semana he impartido dos cursos en grandes empresas, acabo de preparar la declaración trimestral de IVA, estoy preparando material para los cursos en vídeo que quiero empezar a lanzar en septiembre, estoy haciendo (como alumno) algunos cursos online y en si me queda algún rato, trato de leer alguna novela de zombies.

Si esas tareas se explicasen en forma de departamento quedaría algo así.

Departamento de administración

Esta es una de las actividades que más detesto, pero que hay que hacer si o si. Es la parte en la que hay que preparar las declaraciones de IVA, preparar las facturas o revisar algunos documentos y contratos.

Departamento de producción

Aunque un profesional independiente como yo trabaja con información y conocimiento, hay que preparar nuevo material para no quedarse obsoleto. Es necesario elaborar documentación que se entregará en los cursos y programas de formación. Hay que crear contenidos en diferentes formatos. Escribir artículos o este mismo post.

Si esperas que te paguen por algo, debes ser capaz de ofrecer algo, de generar algún beneficio o aportar algún valor. Eso implica ponerse la gorra de jefe de producto y pensar qué puedes ofrecer… y crearlo.

Departamento de operaciones

Antes o después hay que ejecutar algo. Hay que impartir un taller, asesorar o gestionar un proceso. Esta es la parte más parecida a la que se enfrentan cada día millones de profesionales por cuenta ajena. Se trata de ir donde está la acción y cumplir con lo que se te pide.

Departamento de ventas

Como decía antes, el verano es una época aparentemente muerta para las labores comerciales, pero las oportunidades pueden surgir en cualquier parte y hay que mantenerse alerta. Es cierto que la forma de vender va a ser más relajada pero hay que tener los ojos y las orejas bien abiertas porque nunca se sabe si en una conversación en la piscina puede surgir una idea comercial o un contacto.

Departamento de marketing

Es curioso pero no te das cuenta del tiempo que exige todo este tinglado de redes sociales, blog, Twitter, etc. hasta que bajas el ritmo. Al obligarte a dejar de permanecer pegado a una pantalla es como si el tiempo se multiplicase. Por cierto, parece mentira la cantidad de fuerza de voluntad que hace falta para desconectar de La Red. Pero merece la pena.

Supongo que podría seguir enumerando tareas y departamentos gestionados por la misma persona, tu. Pero te lo dejo a ti.

Lo que quiero transmitir también es que por complicado que sea el puesto de un empleado, su mente estará enfocada en sólo en su trabajo. Eso por un lado está bien porque no tiene que estar manteniendo todos los platos en el aire. Pero por otro lado, esa falsa comodidad de la que hablaba en el post anterior quizás no le empuje a seguir aprendiendo (Dep. de I+D), buscar nuevas oportunidades profesionales (Dep. comercial) o conocer a gente nueva (Dep. de desarrollo de negocio).

Para un profesional independiente, no hay opción. O pedaleas o te caes de la bicicleta. Pero eso sí, mientras la bicicleta sigue rodando puedes dirigirla a donde quieras.

Ni fe ni pasión, supervivencia

PosicionUna de las primeras cosas que descubrí al empezar a trabajar por mi cuenta es que el verano sigue siendo una época muerta o en coma para los negocios. Eso sigue siendo así, con crisis y sin ella. Así que, lo mejor es hacer de la necesidad virtud y aprovechar este tiempo para avanzar en temas que en la vorágine del “curso” es más complicado. Por mi parte suelo desconectar un poco de Internet, hacer balance de errores y éxitos y, sobre todo, preparo material nuevo.

Una de las cosas que hace tiempo que debo corregir es el enfoque de mis programas hacia las empresas o más bien hacia los empleados. Durante años, sobre todo al principio, he sido muy crítico con el comportamiento de muchas organizaciones y especialmente del departamento de Recursos Humanos. Aunque sigo siéndolo, durante estos años he conocido a profesionales valientes que están tratando de cambiar algunas mentalidades… otra cosa es que lo consigan.

Sin embargo, con demasiada frecuencia y con bastante tristeza por mi parte he comprobado que el mayor rechazo a conceptos como el Branding Personal, los Medios Sociales, el Marketing Personal o la aplicación profesional del Networking no viene de los responsables o de los “de arriba” sino de los propios profesionales que podrían beneficiarse de ellos.

En muchas ocasiones compruebo que, a pesar de las noticias sobre la crisis, de los familiares y amigos que se quedan sin trabajo o de los problemas de los autónomos o emprendedores para salir adelante, parece que los “nominados”, los que tienen un empleo ¿fijo? o los que consideran que un contrato ¡indefinido!  es algo positivo (¿No sería mejor un contrato definido?) no tienen que preocuparse de nada.

Comentarios como “Yo no hago Networking porque eso es trabajo”, “¿Escribir un blog profesional? Bastante tengo ya con lo que hago en mi empresa”, “Yo no voy a una conferencia sobre un tema relacionado con mi profesión si no es en mi horario laboral”, “Si quieren que imparta una ponencia para mi empresa, que me la paguen porque no me pagan para eso” y así hasta el infinito y más allá.

Pero la frase que más me gusta es esa de “Es que yo no creo en el Networking, Twitter, el Blog, la Marca Personal o… (completa la línea de puntos)”. Muchos creen que esto es una cuestión de fe y deben pensar que algunos estamos abducidos por alguna especie de secta. De lo que no se dan cuenta es que tarde o temprano les va a tocar la china y entonces vendrán las prisas y los golpes de pecho. No se trata de creer o no, sino de pura supervivencia.

Cuando tratas de hacerles entender que todas esas cosas son beneficiosas para ellos más que para su empresa, parece que son incapaces de bajarse del burro. Creen que cualquier cosa que huela a trabajo o a desarrollo profesional es algo que no les atañe… hasta que se ven en la calle y les entran las prisas o como dice mi madre, empiezan los “ayayais y las madresmías”.

A veces pienso que creen que los que estamos en estas cosas estamos entusiasmados y en una especie de éxtasis contínuo y han llegado a creer que vivimos en una fiesta permanente. Y no digo que yo no disfrute con muchas de las cosas que hago, pero otras son un auténtico rollazo y una obligación de la que te encantaría descargarte. Pero o las haces o las haces. No hay más cáscaras si quieres tener una mínima posibilidad de pagar las facturas (esa es una de las mayores motivaciones).

Existe otro mito que es muy aceptado por los entusiastas del pensamiento positivo en dospuntocerolandia y es el de la pasión, el de encontrar algo que te guste. Mi experiencia es que la mayoría de la gente con la que me encuentro no tiene ni idea de lo que le gustaría hacer y los pocos que lo descubren no parecen sentirse suficientemente motivados para ponerse en marcha. Y eso es especialmente grave en los cuentajenados (Yoriento “dixit”) porque bastante tienen con lo suyo como para meterse en otras movidas.

Muchos empleados son como esos presos de larga duración o esos animales que han vivido en cautividad y que son incapaces de vivir fuera de un entorno controlado y dirigido por muy pequeño y desagradable que sea. Se pasan el día quejándose pero cuando les das opciones de mejora prefieren esconderse bajo las faldas de su empresa… por mucho que la pongan a parir (o quizás para seguir echando la culpa a otros). Aunque eso es un problema de la sociedad en general.

Creo que los responsables de las empresas están demasiado preocupados de ocultar, para que no se escapen (detener el talento), a esa minoría de profesionales que quieren hacer cosas, que están dispuestos a invertir parte de su tiempo de ocio, que sienten realmente motivados.

Quizás deberían centrarse más en agitar a esa multitud de profesionales burocratizados que, a pesar de la que está cayendo, viven en una especie de “Atrapado en el tiempo “ profesional en el que cada día es una réplica del anterior.

Por mi parte lo tengo claro, seguiré intentando cambiar las cosas con gente de todo tipo, pero dedicaré mis mayores esfuerzos a aquellos que realmente quieran hacer algo y espero encontrarlos dentro o fuera de las organizaciones.

NOTA: Como digo, en los meses de julio y agosto suelo ponerme a “dieta” de lo dospuntocero y de otras cosas así que no suelo responder a los comentarios con la frecuencia que me gustaría pero sabéis que esta es vuestra casa.

Tarea de vacaciones

OperacionesUna de las pocas cosas que quitaban alegría a esta época del año cuando terminábamos el colegio era la tarea de vacaciones. Eran esos trabajos que te ponían los profesores para no pasar los meses de julio y agosto en blanco. Pero con el tiempo te das cuenta de que tenían algo de sentido.

Hoy, cuando ya hace muchos años que un profesional independiente como yo dejé el colegio, me doy cuenta de lo importante que es establecer tareas… aunque eso de las vacaciones sea un recuerdo del pasado.

Digo esto porque uno de mis errores más graves y al que ya no se puede poner remedio es al tiempo perdido. Yo, que soy perezoso por naturaleza, he desaprovechado muchas horas y días que ya no se pueden recuperar. Y creo que uno de los problemas es precisamente el del establecimiento de tareas.

Una de las mejores cosas que tiene trabajar para otros es que te dicen lo que debes hacer. Sin embargo, un autónomo, un emprendedor o un profesional independiente debe definir sus propias tareas. Y eso es todavía más difícil si estás haciendo algo nuevo y hay que crear muchas cosas de cero y no sabes por donde cogerlo.

Al ver lo que se comenta en dospuntocerolandia tengo la sensación de que las tareas son la cenicienta de la estrategia y la planificación. Se habla mucho de sueños, de pasión, de objetivos, de misión, de visión y de muchas otras palabras grandilocuentes y bonitas sobre el papel. Sin embargo se habla muy poco de las tareas, que es lo que hace que las cosas ocurran.

Puedes tener unos objetivos muy bien definidos y ambiciosos, puedes haber sido iluminado con una misión que cambiará el mundo, incluso puedes “apasionarte” por tu trabajo, pero como no definas tareas concretas y, sobre todo, te pongas manos a la obra con ellas, ya puedes esperar sentado.

Por experiencia te puedo decir que las tareas tienen unos efectos inmediatos y mucho más positivos que esa tendencia estúpida a pensar que todo está en tu mente y que si deseas algo con mucha fuerza, ocurrirá. Ya te digo yo que no, que nada ocurre hasta que estableces unas acciones concretas y manejables y te pones con ellas.

Menos barreras

Al establecer unas tareas, o lo que es lo mismo, al trocear algo muy grande y complejo en partes más pequeñas y sencillas vas a reducir enormemente los miedos y limitaciones mentales. Cambiar el mundo es jodido, reciclar el plástico está tirado (valga la expresión).

Resultados tangibles

Cada vez que terminas una tarea que te acerca a tu objetivo puedes tacharla de tu lista, puedes ver como va avanzando tu proyecto y eso anima mucho, créeme.

Credibilidad

Cuando hablo de Marca Personal siempre digo que hay que dejar una huella en la mente de los demás. Sin embargo, si no haces algo concreto y medible no vas a generar confianza y cada día que pasa te van a considerar más como un vendedor de humo. Al hacer lo que dijiste que harías no sólo estás demostrando que cumples con lo que dices sino que además puedes mostrarlo.

Seguridad

Cuando hablamos de los objetivos, de la pasión, de la misión y de todas esas cuestiones casi metafísicas somos filósofos, estamos en el mundo de las ideas como Platón. Pero el mundo funciona con acciones y con actos concretos. Así que cuanto antes pasemos de las musas al teatro, pues mejor porque vas a tener más seguridad en ti mismo que si te pasas el día pensando en “¿Qué pasaría si…?”

Mejora continua

Una de las cosas más interesantes de establecer tareas y realizarlas es que aunque al principio todo te parece imposible, poco a poco vas aprendiendo y mejorando y eso, además, anima muchísimo y te empuja a seguir avanzando. Creo que incorporar hábitos y habilidades nuevas a tu profesión es una de las cosas más importantes para mantenerte y sobresalir.

Este es el típico post en el que, aunque parezca que estoy dando lecciones a otros, en realidad me las doy a mi mismo. Pero en este caso no es algo que tenga que hacer sino que he descubierto que funciona y además es muy satisfactorio.

Este verano ya tengo tareas y muchas y no puedo quejarme al profesor porque soy yo mismo. Los resultados, en septiembre.

NOTAS: Por si te interesa, estos son algunos de los proyectos en los que voy a participar en los próximos meses

Máster Desarrollo Personal y Liderazgo (Valencia).

Programa de desarrollo directivo de la Universidad de Alicante.

Samastah, el nuevo proyecto de Angel María Herrera y Bettina Gallego Tolkmitt

Master en Marketing Digital en Fundesem (Alicante)

La virtud no está en EL medio

MarketingHoy es San Juan. Para mí y para muchos otros profesionales independientes, está a punto de empezar una época del año especial. Entramos en unas semanas en las que hay que cambiar de actividad porque parece que el país se paraliza hasta septiembre. Pero con todas las cosas que tenemos que hacer, este periodo puede ser muy productivo si se utiliza bien.

Este verano va a ser un poco distinto a los anteriores porque en tres de los cuatro últimos años he estado centrado en escribir mis últimos libros. Estas semanas podré dedicarme, de una vez, a crear esos cursos en vídeo y en otros formatos de los que llevo hablando desde hace algunas semanas pero que el día a día no me ha permitido meterme a saco.

Como decía en algún post anterior, crear cosas nuevas siempre da algo de miedo y eso puede paralizarnos, pero creo que es fundamental probar nuevos canales, medios y formatos. Y eso no aplica sólo a quienes trabajamos por nuestra cuenta o a los que nos dedicamos a formar y asesorar sino a cualquiera que quiera mostrar su trabajo.

Creo que uno de los peores errores de un profesional que quiera hacerse visible es centrarse en un solo medio o herramienta. Con frecuencia pienso que lo mucho o poco que he conseguido no se debe al uso excelente de un único canal o formato sino a la combinación de varios de ellos. No es inteligente poner todos los huevos en una sola cesta.

Creo que cada canal tiene un uso distinto y un público específico. Centrarse únicamente en Twitter o en el Blog o en Hablar en Público o en el Networking es infinitamente menos eficaz que combinar varios de estos canales, preferiblemente mezclando lo “offline” con lo “online”. Y ahí está la dificultad. No todo el mundo se considera capaz de utilizarlos todos y prefiere centrarse en aquel con el que se sienta más cómodo dejando el resto a un lado.

Mi experiencia me dice que cualquiera, con un poquito de práctica y echándole algo de morro, es capaz de manejarse decentemente con cualquier medio, incluso los que dan más miedo como Hablar en Público o publicar algún vídeo en YouTube.

Otra de las cosas que he aprendido a base de golpes es que cada canal tiene su propio estilo aunque algunos parezcan muy similares.

Por ejemplo, escribir un libro es una experiencia completamente distinta a la de escribir un blog. Por eso no me gusta esa tendencia a publicar libros que parecen recopilaciones de artículos de un blog. Creo que la estructura, el lenguaje, el estilo y la planificación son completamente distintos.

Tuitear tiene unas reglas radicalmente diferentes a Bloguear. De hecho conozco a gente muy buena en Twitter o en el Blog pero que no mantienen el mismo nivel en ambos.

Un curso presencial no es ni mucho menos lo mismo que crear un curso delante de una cámara. Eso de no ver las caras de aquellos a los que te diriges cambia completamente la experiencia y las reacciones de quien lo imparte.

O, por no hacerlo más largo, la forma de establecer y gestionar los contactos con otras personas en una Red Social no tiene nada que ver con asistir con regularidad a un encuentro, evento o acto en el que puedas ver las caras de tu interlocutor y compartir una copa de vino.

Mi experiencia y mi recomendación es que hagas como los inversores en bolsa y que elijas tu paquete de medios en lugar de apostarlo todo a un sólo canal. No se trata de que te sientas a gusto con todos porque yo tampoco disfruto igual con cada medio, de lo que se trata es de que encuentres una buena combinación con el que consigas un efecto multiplicador de tu visibilidad.

Por último, recuerda que nadie nace sabiendo y que poco a poco la práctica te va dando soltura, así que empieza cuanto antes, experimenta y equivócate (los errores nunca son tan terribles como piensas). Y no tengas complejos ni creencias absurdas como esa de “es que yo no CREO en o no PUEDO utilizar (Twitter, Networking, Hablar en Público,…)”.

Lo bueno de todo esto es que la recompensa merece la pena, créeme, y pronto te sorprenderás al ver que consigues resultados mucho más interesantes de los que jamás habrías pensado.

Recuerda, la virtud no está en EL medio sino en LOS medios.

NOTA: Otros años, precisamente por haberme dedicado a escribir mis últimos libros, he desconectado del blog durante algunas semanas. Este año, en lugar de eso, voy a escribir sólo una vez a la semana durante los meses de julio y agosto.

Dame plan y llámame tonto

EstrategiaEn los últimos días ando un poco más despegado de lo habitual de los Medios Sociales porque me he metido en varios proyectos nuevos, propios y ajenos, en los que estoy haciendo algunas cosas por primera vez. Esos proyectos giran alrededor de nuevas formas de crear y de comunicar las ideas y los contenidos.

En lo que respecta a los proyectos que son completamente míos no hay ningún secreto porque se trata de algo que ya anuncié hace algunas semanas, me refiero a crear cursos virtuales sobre temas relacionados con la Estrategia Personal. Y ahí es donde surgen las dificultades que hacen que todo esto sea tan interesante.

Hacer algo que no habías hecho nunca es muy estimulante pero también te baja los humos y te demuestra que todavía tienes mucho que aprender. Cuando dices, por ejemplo, que vas a crear cursos online puedes pensar, por ejemplo, que simplemente se trata de grabarte con una webcam contando lo que sabes y subirlo a una plataforma tipo Udemy.

Lo que ocurre es que, a medida que te vas metiendo en harina, en este como en cualquier otro asunto en esta vida que merezca la pena te das cuenta de que no todo es tan sencillo si quieres hacer las cosas bien. Surgen montones de cosas en las que ni siquiera habías pensado y es muy fácil quedarte bloqueado o retrasar el proyecto para cuando tengas más ganas o recursos.

Por ejemplo, para crear el tipo de contenidos que tengo en mente me he dado cuenta de que no basta con contar lo que sabes delante de una webcam sino que hay muchísimas más variables a tener en cuenta y que no descubres hasta que te pones en serio a hacerlo.

¿Cómo consigo una luz adecuada?, ¿cómo consigo un buen sonido con medios sencillos?, ¿donde voy a alojar los contenidos?, ¿cómo voy a cobrar mi trabajo?, ¿qué precio debo poner?, ¿cómo se prepara un guión?, ¿debe haber un guión o es mejor dejarse llevar?, ¿qué resolución debe tener?, ¿debo aparecer hablando o basta con que ponga un texto y lo vaya contando?, ¿cómo lo promociono?, ¿va a ser realmente útil?,… y así hasta el infinito.

Afortunadamente hay mucha gente que puede echarte una mano y puedes encontrar muchísima bibliografía o información en Internet sobre cualquier tema que se te ocurra. Por otra parte, una de las cosas buenas de trabajar en proyectos de otras personas es que te van a ayudar a descubrir y aprender mucho más rápido que si el proyecto es únicamente tuyo.

Por experiencia he comprobado que siempre vas a llegar a un punto en el que vas a tener que decidir si seguir adelante o abandonar al enfrentarte a un nuevo reto. Eso ocurre siempre que vas a tratar de crear contenidos en un nuevo formato, escribir un libro, buscar un empleo o aprender algo nuevo para mejorar tu Marca Personal.

Siempre vas a ver que aquello que consideraste que era una buena idea y además sencilla, en realidad era más complicada de lo que parecía. Y ahí es donde la mayoría tira la toalla pero unos pocos siguen adelante. Esos inconscientes que deciden continuar son los que acaban fracasando… o cambiando el mundo.

Pero lo que he descubierto a base de prueba y error es que, al final, lo que mejor funciona es dedicar todo el tiempo necesario a la planificación y a pensar en todo lo que debes hacer antes de ponerte en marcha.

Suelo decir que normalmente tenemos dos problemas para conseguir nuestros objetivos. El primero es que no sabemos cuales son esos objetivos y el segundo es que no sabemos cómo conseguirlos. Lo de definir lo que quieres conseguir es cosa tuya, pero lo de saber como alcanzarlos es únicamente cuestión de tiempo y reflexión.

Todas las dificultades, problemas y barreras aparentemente insalvables pueden dividirse en pequeñas partes manejables que puedes gestionar. Cualquier reto se puede convertir en un plan en el que establezcas qué acción debes tomar en cada momento. Evidentemente los planes no son infalibles ni pueden predecirlo todo, pero te proporcionan la tranquilidad necesaria para enfrentarte al nuevo proyecto por raro y desconocido que te parezca.

Estas semanas he visto como los profesionales con los que he trabajado en algunos de esos proyectos nuevos para mí lo tenían todo perfectamente estructurado y planificado. Como resultado de ese trabajo previo he visto como convertían algunas cosas imposibles para alguien como yo que no lo había hecho nunca, en algo muy sencillo .

Puede que esto que te cuento sólo sea cosa mía porque tengo tendencia a tirarme a la piscina sin pensármelo demasiado. El caso es que siempre que he puesto en marcha algo nuevo he tenido que volver atrás en algún momento porque me he dado cuenta de que lo que estaba haciendo era un caos.

Quizás una de las lecciones más interesantes que he aprendido es que cualquier tiempo dedicado a la planificación ANTES, va a ahorrarte muchos problemas y disgustos DESPUÉS y te va a ayudar a tomar la decisión de lanzarte a hacer algo nuevo AHORA.

Visibilidad limitada

MarketingUna de las mejores cosas de mi trabajo es que me permite, o más bien me obliga, a estar moviéndome constantemente entre el mundo real y el irreal o virtual de Internet.

El domingo estuve en la Feria del Libro firmando algunos de los míos y ese es un momento estupendo para ver las caras de la gente y también de hablar con los más despistados, los que te piden que les cobres un libro de Seth Godin. En ese momento compruebas que muchos de los temas que para nosotros, los dospuntocerolenses, son obvios, para la mayor parte de la gente no lo son.

Por ejemplo, cuando veía que alguien hojeaba el Marca Personal para Dummies y le preguntaba si sabía de qué iba esto de la Marca Personal, la mayoría decía que no tenía ni idea. Lo que no me sorprende porque muchos de los temas habituales para los que nos “leemos” por aquí, son desconocidos para el resto del mundo que tiene cosas más importantes en qué pensar.

El viernes y el sábado estuve dando mis clases de Marca Personal a un par de grupos de alumnos de master en Fundesem. Una vez más pensé en lo importante que es tener que poner a prueba tus ideas frente a profesionales que están todo el día enfrentándose a la realidad empresarial en lugar de estar divagando o prediciendo el futuro detrás de una pantalla como suele suceder en dospuntocerolandia.

Estos son sólo dos ejemplos que te bajan los humos de un plumazo, que te ponen en tu sitio sin anestesia ni paños calientes. Por eso creo que es fundamental poner a prueba constantemente tus ideas y tus planteamientos enfrentándolos a quienes se supone que son los destinatarios de lo que ofreces. Creo que con demasiada frecuencia a los que “vivimos” en los Social Media nos ocurre como a Tarzan en Nueva York o a Cocodrilo Dundee que estamos muy cómodos en nuestro ecosistema virtual pero nos sentimos perdidos fuera de él.

Uno de los temas a los que suelo enfrentarme es el escepticismo con el que contemplan los que no están en el ajo de esa obsesión por la visibilidad constante que sentimos los dospuntocerolenses. A mi me coge en un punto intermedio un tanto complicado porque soy el primero que critica la sobreexposición en los Medios Sociales pero también creo que es necesaria una presencia en La Red.

Pero cuando la responsable de la red comercial de una empresa farmacéutica o un responsable de producción de una empresa de calzado o una experta en negociación de legislación medioambiental en la comunidad europea te dicen que no entienden qué interés puede tener Pinterest para ellos o que no les queda tiempo (ni ganas) para participar en los foros de LinkedIn, siento que tienen mucha razón.

Creo que entre el “el que no está en Internet no existe” y el “es que yo odio todo este rollo de Internet” hay un punto medio, algo así como aquello de Social Media a nivel de usuario.

Evidentemente y como he dicho aquí muchas veces y repito en mis cursos, lo primero es la estrategia, definir los objetivos y, a partir de ahí, seleccionar las acciones, los medios y las herramientas. El problema es que veo un desequilibrio brutal entre la percepción que tenemos los que hacemos un uso más o menos masivo de lo dospuntocero y la de quienes sólo son espectadores accidentales.

Supongo que los que llevamos tiempo utilizando las Redes Sociales, los Blogs y toda esta parafernalia virtual hemos acabado entrando en esa nueva carrera de la rata que es “estar en Google” y nos obliga cada día a hacer algo para dar de comer a la bestia. De ese modo acabamos perdiendo la perspectiva hasta que un día nos paramos y nos preguntamos ¿Y esto cómo empezó? ¿Para qué me metí en esto?

Sin embargo, para la inmensa mayoría de personas que no se sienten mal si no tuitean cada diez minutos, no hacen un “me gusta” a uno de esos estúpidos vídeos inspiradores de Facebook o no bloguean cada martes y cada jueves, todo esto de Internet es justo lo que debería ser, un medio de entretenimiento, formación o presentación profesional o personal pero nunca un espectáculo perpetuo.

Creo que para la inmensa mayoría de los profesionales, La Red debería ser una forma de mantenerse al día aunque creo que un buen libro es infinitamente mejor y más fiable que cualquier información en una web. La Red debería ser una presentación profesional, un lugar en el que mostrar lo que eres capaz de hacer pero sin obsesionarse con que lo visiten miles de personas que ni te interesan ni a las que interesas.

Siempre he dicho que la Marca Personal se basa en la persona, en su identidad, en lo que puede ofrecer, en su capacidad de generar confianza y que estar en Internet sólo es un medio para que todo eso se conozca, pero no es obligatorio ni mucho menos.

La inmensa mayoría de los profesionales que conozco y que no están en Internet ni se les espera cumplen con todos los requisitos para dejar huella y sinceramente, creo que el esfuerzo por hacerse un hueco en la primera página de Google o conseguir unos cuantos centenares de seguidores en Twitter no compensa la inversión.

Por lo tanto, tener presencia en Internet (un sitio propio actualizado con cierta frecuencia y cuentas en Twitter y LinkedIn más o menos activas) creo que es imprescindible para cualquier profesional. Sin embargo, tratar de desviar recursos escasos (especialmente tiempo) para hacerse un hueco en este Benidorm en agosto en que se ha convertido La Red es cada día más absurdo.

Preposicionamiento

PosicionCada día me interesa más el lenguaje y la influencia que tiene en la forma de ver las cosas. Es como si, de pronto y tras décadas de olvido, recuperase aquellas clases en las que nos hablaban de conjunciones, complementos circunstanciales, adverbios o pleonasmos. Y poco a poco te das cuenta de que las palabras no son neutras, definen lo que somos y lo que creemos y por lo tanto refuerzan o debilitan nuestra Marca Personal.

Desde el principio de mi proyecto he tratado de conseguir que los profesionales de cualquier tipo pensemos como empresarios, como propietarios de nuestro negocio. Repito constantemente que un empleado es un profesional con un único cliente, un desempleado es tan profesional como el anterior pero momentáneamente no tiene clientes y un autónomo tiene entre cero e infinitos clientes (aunque más cerca de lo primero que de lo segundo).

Pues bien, creo que términos como intraemprendedor, aunque estén de moda no reflejan tan bien la idea como la de que cada responsable piense en su trabajo como su producto y su profesión como su empresa.

El término intramprendedor nace envenenado porque ya te sitúa como una pieza de un engranaje mayor (INTRA-, dentro de, en el interior). Ya parte de la base de que un intraemprendedor no tiene vida propia, está dentro de algo que le alimenta, es dependiente. Trasmite esa actitud paternalista que es justo la opuesta a la que debería rodear a quien quiere cambiar las cosas.


El tuit anterior generó un pequeño debate con José Romera en el que le decía que no es lo mismo trabajar para (intraemprendedor) que trabajar con (propietario de negocio). Y eso me hizo pensar en la importancia de las preposiciones a la hora de hablar de nuestro trabajo. Mira estos ejemplos

Trabajar BAJO

Esta es quizás la más terrible, es la que trasmite la idea de que hay alguien mejor que nosotros, que debemos ir dando las gracias de alguien que está por encima. Es el posicionamiento de los profesionales sumisos, obedientes a ciegas, que “se venden” porque no tienen más remedio ya que están debajo. Es justo la situación por la que sigo luchando por sacar este proyecto adelante.

No se trata de poner a unos por debajo de otros sino de encontrar aquello que nos hace valiosos para que nos consideren como iguales. Para eso es para lo que debería servir el Branding Personal y no para tener muchos “amigos” en Facebook. Pero parece que esta es una batalla perdida. La preposición opuesta e igual de terrible sería Trabajar SOBRE

Trabajar CON

Esta es la preposición que creo que mejor representa el propósito del Branding Personal. Se trata de convertirnos en profesionales valorados y reconocidos para que podamos colaborar de igual a igual con quienes necesitan de nuestros servicios (lo de menos es que seamos autónomos, empleados, desempleados o emprendedores). Cuando trabajas CON, eres responsable de tus acciones y de tus decisiones porque sabes que puedes trabajar CON otros socios-colegas-clientes si tu relación actual deja de tener sentido.

Trabajar CONTRA

Esta es la preposición más dañina porque posicionarse a la CONTRA es peligrosa, inútil y deprimente a medio o largo plazo. Quizás durante un periodo breve puedas tener tu minuto de gloria, quizás te den palmaditas en la espalda y te digan lo valiente que eres por decir lo que otros no se atreven. Pero trabajar CONTRA no te posiciona como alguien que genera valor sino que debilita. Ojo, la crítica constructiva no es trabajar CONTRA sino más bien trabajar CON.

Trabajar DE

Esta preposición tiene mucho que ver con la identidad. Si te pregunto a que te dedicas, es muy probable que me digas que eres Jefe de Compras, Ingeniero, Agricultor o Político. Pero ese es un error muy grave porque nos limita. Tu no ERES eso, tu trabajas DE eso. Cuando te defines por un título o un cargo estás limitando tu identidad. Tu eres mucho más que una definición coyuntural. Creo que muchos profesionales serían capaces de gestionar mejor su estrategia si dejasen de pensar que SON su trabajo y se diesen cuenta que trabajan DE.

Trabajar PARA

FeriadelLibroAndresPerezEsta es la versión suave del trabajar BAJO. Al decir que trabajas PARA estás asumiendo que les debes algo, que magnánimamente aceptan que estés con ellos. Es el mensaje que transmite el término intraemprendedor porque trabajas PARA ellos no CON ellos. En algunas conversaciones con mi amigo Gian-Lluis Ribechini hemos hablado de que se habla mucho de intraemprender pero si eso genera algún beneficio suele repercutir únicamente en la empresa que es “la que te paga la nómina”. Eso es trabajar PARA.

Supongo que podría seguir con muchas preposiciones que darían mucho juego (entre, si, sobre, tras,…), pero eso te lo dejo a tí.

NOTAS:
El domingo 15 de 13:00 a 14:00 estaré en la Feria del Libro en la caseta 243 del grupo Planeta por si te apetece pasarte.
Y aquí tienes mi segunda intervención en La aventura del saber con Arturo de las Heras dando algunos consejos y poniendo algunos ejercicios sencillos sobre Branding Personal

Nombrar las cosas

MarcaEn las películas de secuestros siempre hay un momento en el que el negociador dice que cuando el criminal conoce el nombre de los rehenes empieza a debilitarse porque se establece un vínculo emocional. Cuando ponemos nombre a las cosas parece que se vuelven más reales y más nuestras.

Sin embargo, cuando pregunto en mis cursos con qué palabra o descripción muy breve se describirían a ellos mismos o a lo que hacen, pocos son capaces de encontrar un término que deje huella. Eso si lo encuentran. Pero es muy difícil que alguien te tenga en cuenta si no es capaz de colocarte en un espacio mental gracias a la palabra.

¿Podrías decir lo que haces de un modo sencillo y diferente? ¿Eres capaz de encontrar o inventar una palabra que te defina de un modo memorable? ¿Dejas a la gente con la boca abierta cuando leen tu profesión en tu tarjeta de visita? ¿Qué término describe tu profesión sin aburrir pero sin dejar lugar a dudas?

ElnombredelascosasEl otro día decidí leer uno de esos libros que compré hace ya tiempo y que estaba cogiendo polvo junto a muchos otros porque pensé que podía ser útil en algún momento. Se trata de El nombre de las cosas de Fernando Beltrán (que utiliza el término Nombrador para definirse). Pensé que sería otro libro más sobre branding o sobre la forma de poner nombre a productos o servicios pero me ha gustado mucho porque más bien se lee como una novela apasionante.

Aparte de lo que estoy disfrutando con su lectura y sus historias, me parece que eso de encontrar las palabras que definen lo que hacemos o a nosotros mismos es algo casi mágico. Realismo mágico como dice Beltrán. Creo que la escritura y el lenguaje son las mejores herramientas que tenemos para dejar huella en los demás. Creo que una palabra bien utilizada puede generar un impacto mucho más duradero y valioso que mil imágenes. Quizás por eso soy más partidario del blog o incluso de Twitter que de Pinterest o Instagram.

Cuando ves lo que el autor ha conseguido con algunos términos comerciales te parece obvio y sencillo pero no lo es. Muchos de los nombres de las marcas más conocidas que puedes ver por ahí son obra suya.

Pero además me gusta la historia personal de Fernando Beltrán, poeta, que ha conseguido vivir de aquello que ama, las palabras y las sílabas. Un trabajo como el suyo tiene mucho de juego, de investigación, de casualidad, de inspiración, es casi como volver a ser un niño.

Desde el punto de vista de la Estrategia Personal, todo esto de poner un nombre a lo que haces puede parecer un tema menor, pero no es así. Si no eres capaz de elegir un término que te describa de un modo potente va a ser más complicado que te recuerden. Y por otra parte, si eres capaz de sintetizar tu misión en unas pocas sílabas, puede ayudarte a mantenerte centrado.

Yo hace años me definí como Sherpa porque trataba de transmitir la idea de que mi trabajo consiste en guiar a otros a una cumbre. Desde hace algunos meses creo que lo que hago tiene más que ver con aumentar el valor de los profesionales y por eso estoy presentándome como Valorizador (que valoriza). Pero sea como sea, creo que siempre existen o pueden inventarse palabras que te describan más allá de los términos “commodity”.

Te recomiendo que busques El nombre de las cosas porque no es el típico libro de “negocios” y porque te ayudará a quitarte algunas telarañas mentales.

Por cierto, una de las cosas más maravillosas que he aprendido en este libro es que Brand y sobre todo Branding tienen una traducción obvia y evidente al español.

Brand o marca también es Carácter. Carácter es “la marca de hierro fundido con el que se marcaba a fuego el ganado”. O “la marca que ponían a sus piedras labradas los canteros de las catedrales medievales con el objeto de cobrar con exactitud el trabajo de cada uno”. Así que como ves, esto de la Marca o Brand no es un invento de Procter&Gamble o de CocaCola.

Carácter también es la letra de imprenta con la que creas un texto y que queda impresa. ¿No es una imagen genial de lo que es una Marca?

Y si eso no fuese suficiente, carácter también es “Conjunto de cualidades o circunstancias propias de una cosa, de una persona o de una colectividad, que las distingue, por su modo de ser u obrar, de las demás.” y ¿No es esa una buena definición de la Marca Personal?

¿Y qué es Branding sino imprimir carácter? ¿Por qué utilizar un término inglés cuando tenemos un verbo como Caracterizar que podría aplicarse perfectamente?

Caracterizar

Determinar los atributos peculiares de alguien o de algo, de modo que claramente se distinga de los demás

RAE

Sé que a estas alturas del partido va a ser muy difícil que empecemos a llamar las cosas por su nombre, pero si no lo hacemos que no sea porque no sabemos cual es el nombre de las cosas.

Lo dudo mucho

Personalidad

Duda: Suspensión o indeterminación del ánimo entre dos juicios o dos decisiones, o bien acerca de un hecho o una noticia. RAE
Hazlo o no lo hagas, ¡pero no lo intentes! Yoda

Es curioso como suceden algunas cosas. De pronto, en un periodo de un mes, me han invitado a intervenir en tres ocasiones en televisión y yo encantado porque me apetecía mucho. Como soy bastante inconsciente, no tengo ningún complejo ni miedo de ponerme delante de las cámaras o de una audiencia de cualquier tipo. Sin embargo, en cada ocasión, por mi cabeza rondaban montones de incógnitas ¿Me faltará tiempo para decir lo que quiero? ¿Me sobrará tiempo porque no se me ocurra nada que contar? ¿Me repetiré demasiado? ¿Me…?

Cada vez que me han pedido que escriba un libro he dicho que si sin dudarlo porque creo que es un elemento importante de Marca Personal y porque es un honor y una suerte que te lo soliciten. Sin embargo, un minuto después de aceptar la propuesta me han entrado sudores fríos que se han mantenido durante todo el proceso de escritura. En varios momentos me he sentido tentado de tirar la toalla. ¿Será interesante lo que cuento? ¿Se entenderá? ¿Me quedaré corto? ¿Estaré extendiéndome demasiado? ¿Seré un fraude?

En este momento estoy tratando de crear nuevas formas de ofrecer mis servicios. Quiero utilizar las ventajas de Internet para poner al alcance de mucha gente lo que, hasta ahora, sólo he contado en mis libros y en mis cursos. Desde hace algunas semanas estoy intentando crear seminarios, clases o programas “online” de los temas con los que trabajo. Y el problema está en la sexta palabra de la frase anterior, INTENTANDO.

Podemos pasarnos la vida intentando hacer algo, y conozco a muchos “intentones” profesionales (yo el primero), pero si no te lanzas, no sucede nada.

Con el tema de los cursos y los programas virtuales en teoría tengo todo lo que necesito, medios, contenidos, tiempo, soltura, inconsciencia,… Sin embargo, por otro lado estoy inmerso en un mar de dudas. Insisto en que no es miedo, timidez, vergüenza o falta de recursos. El problema son las dudas, la sensación de que siempre falta algo, de que haga lo que haga no llegará al nivel que deseo. Sé que al final quedará más que digno, pero ese final parece inalcanzable en algunos momentos (incluso en los últimos).

A la hora de crear cursos online me pregunto ¿Seré capaz de trasmitir la misma experiencia que consigo con mis cursos presenciales? ¿Por qué va a pagar alguien por un curso de ese tipo? ¿Por donde empiezo con las cuestiones técnicas, luces, sonido, video,…? y así, todas las dudas que te puedas imaginar. Al final resulta que nunca haces nada o todo se retrasa absurdamente.

Afortunadamente en este caso tengo la suerte de contar entre mis amigos a gente como Franck Scipion, Javier Manzaneque, Javier García Barros o Florencio Martinez que me han dado todas las pistas técnicas para ponerme en marcha. Pero el problema más grave, como siempre, es lo que tienes encima de tus hombros.

Pero como en los casos de la televisión, de los libros o de muchas otras situaciones, he tenido la suerte de contar con un impulso inesperado. Me refiero a que me han hecho propuestas que no podía rechazar. Así que si lo he hecho no ha sido porque yo tomase la iniciativa sino porque otros me han empujado (y se lo agradezco infinitamente) y me han puesto fechas límite. En las últimas semanas me han ofrecido hacer algunos cursos online para terceros y lógicamente he dicho que si. Si de mí hubiese dependido, todavía estaría dándole vueltas a muchas cosas.

Cuento todo esto porque en cada ocasión en la que me enfrento a una audiencia o a una persona real que tiene interés en diseñar una Estrategia Personal el problema no son los recursos, los conocimientos, la experiencia, las ganas o el miedo, sino algo que existe siempre, las DUDAS. Y las dudas son como las trazas de frutos secos, parece que están en todas partes.

Es cierto que la frontera entre la duda razonable y la excusa barata es muy fina, pero la más mínima duda es capaz de anular o retrasar indefinidamente un proyecto. De hecho, incluso agradeces cualquier interrupción absurda o irrelevante que te aleje momentáneamente del proceso. Y si no te interrumpen, ya te buscarás alguna forma de hacerlo tu mismo.

Mucha gente encadena un master tras otro porque duda que sea capaz de enfrentarse al mundo real. Muchos no empiezan un blog porque dudan de que tengan algo que decir. La mayoría no se atreve a dirigirse a alguien a quien quiere conocer porque duda de su propia valía personal. Las dudas nos están haciendo perder muchas oportunidades pero el tiempo no deja de pasar mientras lo “intentamos”.

Creo que una de las razones por las que la gente prefiere trabajar para otros en lugar de lanzarse a hacer lo que desean es porque para un empleado no existe margen de duda, simplemente hace lo que le piden. Sin embargo, alguien que quiere hacer algo nuevo o que nunca ha intentado, se enfrenta a sí mismo, nadie le da órdenes y eso asusta. Entre el lugar donde estás y el objetivo que deseas alcanzar hay una impenetrable niebla de dudas que te deja paralizado.

Para mi no hay más solución que tirar para adelante. Si tienes dudas te las metes por donde te quepan y sigues avanzando. Por experiencia sé que se pasa mal, que vas a tener la tentación de abandonar, que crees que todo lo que haces es una mierda (en el mejor de los casos). Pero también, y por alguna razón casi mágica, al final las piezas encajan y todo eso que pensabas que no podrías hacer o que no tenían demasiado sentido en su momento, resulta que funciona.

Así que, haz caso a Thomas Carlyle y sigue su consejo “Para disipar una duda, cualquiera que sea, se necesita una acción”.

NOTA: Aquí tienes mi intervención, llena de dudas, de la pasada semana.