Coaching, Gestión de Proyectos y Marca Personal

Con cierta frecuencia suelen preguntarme si lo que hago, si mi forma de trabajar es similar al Coaching. Tengo que contestar rotundamente que no.

Después de leer mucha bibliografía y de aprender todo lo posible sobre coaching decidí que había cuestiones metodológicas que no me convencían. Tengo muchos amigos coach, he impartido formación a varias decenas, pero creo que el Branding Personal va más allá.

La Marca Personal parte del individuo pero no se queda ahí.
La Marca Personal se fundamenta en la capacidad de satisfacer las necesidades de los demás, no solo de las propias.
La Marca Personal considera que de nada sirve derribar barreras mentales, gestionar creencias o salir de la zona de confort si no lo utilizas para dejar una huella en tu entorno.

Mi planteamiento es más parecido a la Gestión de Proyectos Personales, a la Consultoría Personal. Creo que un asesor no solo debe hacer preguntas, también debe dar consejos. Creo que un asesor debe hablar de lo que conoce. Creo que el coaching es una excelente herramienta, pero Branding Personal no es coaching. De todo esto hablo en el vídeo de esta semana.

El medio es el mensaje

Muchas veces hemos escuchado la frase de McLuhan del título, pero en este momento puedo aplicarla a mi proyecto al 100%.
Esta semana han ocurrido algunas cosas que convierten el medio (y los medios) en el mensaje.

Sabéis que, como científico, siempre he querido aplicar lo que predico. ¿Cómo podría decir a alguien que haga algo que no soy capaz de hacer yo? ¿Cómo puedo conocer los efectos de determinada acción si yo no me tiro a la piscina?

Si hay que probar los vídeos, se prueba
Si hay que escribir un libro, se escribe
Si hay que intentar que tu idea aparezca en los medios, se intenta
Si hay que utilizar diferentes formas de networking, se utilizan
Si hay que hablar a diferentes audiencias, se habla
Si hay que defender ideas radicales, se defienden
Si hay que pasarlas canutas, se pasa
Si hay que prescindir de algo (o de mucho), se prescinde y se prioriza

Lo importante es probar y aún más importante, EQUIVOCARSE. Antes de ponerse a hacer algo, piensas que hay cosas que parecen fáciles y no lo son, y viceversa. Es necesario comprobar los efectos de tus acciones en tus propias carnes. Aunque a veces sea doloroso.

Estoy cansado de supuestos expertos en liderazgo que no han sido capaces de liderar ni el equipo de chapas de su colegio.
Estoy cansado de gurús del “management” que no han sido capaces ni de poner en marcha una fiesta para el viaje de fin de curso en COU.
Estoy cansado de expertos en “personas” que son incapaces de saber cuales son las necesidades reales de las personas.
Estoy cansado de teóricos y recopiladores de consejos y tendencias que no son capaces de aplicarlos en el “mundo real”.

Esta es una buena forma de elegir a un consultor, experto, asesor, mentor, coach, o cualquier otro tipo de profesional de los consejos. ¿Qué resultados produce en él lo que predica? ¿Pueden (o podían) los Lehmann Brothers decirte lo que tienes que hacer con tu dinero?

Esta semana Tino Fernandez volvió a hablar de Marca Personal en Expansión y Empleo. Y quiero dar las gracias a las personas de ese medio porque han escuchado mis locuras desde el primer día. Lo que demuestra que con una idea interesante y con gente abierta puedes llegar a hacerte visible. El medio es el mensaje.

También esta semana pude participar en el Foro de RRHH de Radio Intercontinental. Si, de RRHH. Reconozco que cuando me invitaron tuve la sensación de que iba a entrar en la estrella de la muerte con la gente del “lado oscuro”. Mi R2D2 se iba a enfrentar a los de R2H2. Pero no tuve que decir aquello de “estos no son los androides que buscais”. Fue una tertulia muy agradable con gente que sabe lo que hace. El medio es el mensaje.

Por último, ayer fui a recoger a ESIC las primeras unidades del libro de Marca Personal. Estaban recién salidas de la máquina. Lo primero que miré es si estaban los comentarios que os pedí, y si, estaban. Y es muy emocionante ver que lo que me enviásteis en bits, ahora está en átomos en papel y tinta. Me han dicho que empezará a llegar a las librerías al final de la próxima semana. También en este asunto hay muchas personas con las que estoy en deuda. Pero de este tema ya hablaré más adelante. En este caso, también el medio es el mensaje.

Lo que quiero decir es que lo importante no solo es lo que digo yo o puedas decir tú sino que seas capaz de demostrar que te pones a prueba, que practicas lo que predicas y que antes de decir a nadie lo que debe hacer, debes haberlo intentado tú. Como antes decía, este es un buen criterio para escoger a un profesional. El medio es el mensaje.

En tierra de nadie o la IKEIZACIÓN de las personas

Supongo que los seres humanos tenemos tendencia a agruparnos para parecernos a algo o a alguien, a unirnos a tribus para sentirnos parte de algo.

Parece contradictorio, pero tendemos a despersonalizarnos para fortalecer nuestra identidad. Dejamos nuestra Marca Personal en manos de marcas más grandes, un club de futbol, una empresa, un partido, una tribu urbana, una clase social, una licenciatura,…

Y en nuestra sociedad se fomenta este tipo de comportamiento, es lo que yo llamo la IKEIZACION personal. Es importante ser reconocidos como personas y profesionales que aparecemos en un catálogo social. Quienes no son clasificables, curiosamente son clasificados. Son catalogados como peligrosos para el orden social, como elementos subversivos que pueden romper con la armonía y el control de estados y organizaciones.

Todo este rollo viene porque con frecuencia pienso que este concepto de Marca Personal es dificilmente clasificable. Al tratar de convertirlo en una herramienta para todos, curiosamente parece que está en tierra de nadie. Algunos ejemplos:

Marketing o RRHH
Aunque desde el primer día estoy hablando (más bien criticando) sobre la gestión de personas en las organizaciones, no se considera al Branding Personal como perteneciente al mundo de RRHH. Se publican listados de blogs de RRHH en los que aparecería sin problema en las primeras posiciones, pero parece que sería un elemento extraño poco dado a complacer a los expertos en gestión de personas.

Este concepto parece que está teniendo más tirón en el mundo del marketing. Sin embargo,a pesar del nombre del concepto, creo que el peso de PERSONAL, es mucho más importante que el de MARKETING o BRANDING.

Blog o videoblog
Aunque llevo colgando vídeos propios sobre este tema desde hace meses, creo que tampoco se considera a esto como videoblog.

Creo que llegará un momento en el que las fronteras entre blog, videoblog, web o herramientas sociales desaparecerán y todo esto habrá dejado de tener importancia.

Coaching o consultoría
Como antes decía, parece que para entender una idea nueva existe una tendencia a asociarla con algo existente.

En casi todos los cursos y conferencias hay alguien que me pregunta si esto es coaching. Siempre tengo que decir que no.
Tengo buenos amigos coaches y he formado a algunos de ellos en técnicas de posicionamiento, sin embargo, hay muchas diferencias con el coaching.
Creo que a pesar de todo y aunque mis amigos me lo echen en cara, el coaching en nuestro país se ha posicionado como una versión “light” de la psicología con un toque Disneyano (“si deseas con mucha fuerza tus sueños, el universo conspirará para que lo consigas”). No digo que lo sea, solo creo que se está percibiendo así.

Mi forma de trabajar está más relacionada con la gestión de proyectos. El desarrollo profesional debe plantearse como una estrategia objetiva de posicionamiento. Con datos, recursos y calendarios muy concretos y medibles. Mi papel sería más parecido al de guía, ayudante, preparador o como suelo decir, Sherpa.

Personal o Profesional
No creo que haya una barrera definida. Todos estamos influidos en lo personal por lo profesional y viceversa. La blogosfera es un ejemplo de esto. Creo que los blogs de más éxito son los que mezclan lo profesional con la opinión propia.
La Marca Personal no puede convertirse en una herramienta fría de gestión. Si fuese así, carecería de uno de los pilares principales de las marcas de éxito, la emoción.

En resumen, cuando tratas de hacer algo diferente y dejas de parecerte a “algo” existente, debes encontrar la forma de describirlo de la mejor manera posible. Si no lo haces así, corres el riesgo de quedar fuera del sistema o ser asimilado y destruido por él.

¿Por qué no estás nominado?

Hace poco hablaba con algunos profesionales del coaching sobre Personal Branding y les comentaba algo que me llama mucho la atención. Se trata de lo siguiente.

El coach, como muchos otros profesionales liberales, basa su fuerza en la confianza en el profesional, en la persona. Se trata de ofrecer servicios personales e individualizados en los que la relación es directa.

Pues bien, muy pocas páginas de coaching y de otro tipo de asesores tienen el nombre propio de la persona que la ejecuta. Más bien crean webs con nombres genéricos, denominaciones confusas y en general difíciles de recordar.

Podríais decir lo mismo de mi y estaríais “casi” en lo cierto. En mi defensa diré que mi idea era asociar mi nombre a un concepto que aquí no existía. Lo importante era dar a conocer la Marca Personal y “adosarla” a mi nombre. Y para ello he utilizado varios métodos. Por ejemplo,

  • Personalizar la web con fotos e información propia.
  • Incluir el blog para dar opiniones personales.
  • Introducir mi nombre en el código HTML. (No soy experto en esto, pero creo que es útil)
  • Hacerlo todo de la forma más cercana y humana posible.

Supongo que hay varias razones para resistirse a “nominar” tu web y otras herramientas de visibilidad y notoriedad.

  • Pudor. Puede parecer que poner tu nombre a lo que haces es algo pretencioso. Sin embargo, hay otra razón que contrarresta a esta y es la confianza. Soy de los que creen que una persona se fía de otra persona y lo primero que debe hacer es dar la cara.
  • Complejo de inferioridad. Puede pensarse que un nombre propio es algo pequeño en relación a otro nombre que suene más corporativo. En realidad esto dura poco, solo hasta que el primer cliente potencial te pregunta sobre tu “empresa”. En realidad, mis clientes nunca se han preocupado de saber la forma administrativa o el organigrama de “mi empresa”. Siempre han confiado en la persona. En realidad cuando te diriges a una organización no te fías de un logo o un anuncio, sino de quienes te atienden o a quién conoces “dentro”.
  • Complejo de superioridad. Puedes pensar que lo que haces es tan importante que pronto tendrás sucursales en las principales capitales del mundo y es mejor poner un nombre chulo (¿Hay un nombre más chulo que el tuyo?). Quizás pienses que cuando seas conocido en todo el planeta podrías perder libertad o afectar a tu empresa si se te asocia con algo poco decente o políticamente incorrecto.
  • Desconfianza. Todos tenemos dudas sobre lo que hacemos y quizás por eso no nos atrevemos a dar demasiado la cara por si “la cagamos”. Pero esta desconfianza se transmite. Si no te crees lo que haces, si no quieres poner tu careto a tu producto/servicio, ¿Cómo quieres que se fíen los demás? En mi caso en el que hago lo que predico y predico lo que hago, esto es especialmente importante. ¿Cómo puedo decir a otros que prueben mi medicina si no soy el primero que la toma?
  • Informalidad. Asociar una persona a un servicio puede dar sensación de inestabilidad, de informalidad. Las personas no tenemos manuales de procedimientos, somos imprevisibles, volubles, caprichosas. Como decía antes, en realidad esto es un poco tonto porque más pronto que tarde verán que detrás de ese nombre pomposo hay una sola persona (o pocas) y lo mejor es que se sepa cuanto antes. Para compensar con esa posible imagen de poca consistencia existe la Marca Personal. Esta se crea para generar seguridad, confianza de que la trayectoria de la persona que la posee es coherente, consistente e intachable.

Creo que en el mundo de Marcas Personales al que nos dirigimos es importante “nominar” (Dar nombre a alguien o algo) todo lo que hacemos. Nuestro nombre es la mayor barrera de entrada. Si no te nominas, no saldrás de la nómina.

La arrogancia del emprendendor

Hace algunos años, creo que antes de empezar este proyecto, leí unas recomendaciones de un conocido coach norteamericano sobre la forma de actuar con los emprendedores.

Venía a decir que a un emprendedor no se le puede decir lo que hay que hacer. Que mucho ojito con llevarle la contraria y en definitiva, que un emprendedor es un hueso duro de roer para un coach, un asesor o un consejero.
Aunque no lo decía explicitamente, se entendía que un emprendedor tiene un punto arrogante y un ego hipertrofiado.

Como emprendedor, asesor y amigo de muchos emprendedores creo que hay dos razones que explican esos argumentos. Una es la percepción que tienen los demás al tratar con un emprendedor y la otra es el propio mecanismo de defensa del que lucha por sacar adelante una idea.

Quizás pueda verse a un emprendedor como alguien cerrado a las opiniones de los demás. Como una persona que es incapaz de ver que se dirige al abismo (o al menos eso piensan los que le observan). Como alguien que cree que sabe más que los demás.

No digo que no sea así algunas veces (o muchas), pero creo que hay que meterse en la piel del “empezador”.

  • Un emprendedor es alguien que lucha por algo que solo está en su cabeza.
  • Un emprendedor es alguien que cambia la seguridad por la incertidumbre más absoluta.
  • Un emprendedor es alguien que se juega lo suyo (y lo que no es suyo) por una idea.
  • Un emprendedor es alguien que está más solo que la una en muchas (demasiadas) ocasiones.
  • Un emprendedor es alguien que considera que la Conciliación Personal/Laboral es como Los Reyes Magos, algo que todo el mundo conoce pero nadie ha visto. Al final te das cuenta de que también son los padres (a quién dejas a tus hijos para hacer tu trabajo).
  • Un emprendedor es alguien que tiene que poner una barrera mental a las críticas, dudas, reprimendas y consejos bienintencionados de los demás para no abandonar.
  • Un emprendedor es alguien que quiere cambiar el mundo y también a si mismo.
  • Un emprendedor es un trapecista sin red.
  • Un emprendedor es alguien con quién a veces puede ser complicado convivir. Pregunta: ¿Es más elevado el número de solteros/as, divorcios o rupturas entre emprendedores?
  • Un emprendedor es alguien que tiene una fe enorme aunque no sea creyente.
  • Un emprendedor es alguien que lo da todo sin que nadie le garantice nada.
  • Un emprendedor tiene que defender su idea aunque a veces tenga dudas.
  • Un emprendedor es alguien que se pasa la vida vendiendo una idea a los clientes, a los amigos, a la familia y también a sí mismo.
  • Un emprendedor es alguien que utiliza su pasado para apostar su presente por un futuro esperanzador.

Quizás, como decía el experto, todo eso genere en los demás una percepción de arrogancia, prepotencia o egocentrismo, pero os confieso una cosa, quizás eso solo sea un mecanismo mental que oculta el miedo que hay dentro de uno.

El emprendedor y la Marca Personal están completamente vinculados. El emprendedor necesita la confianza que genera su Marca Personal para obtener los recursos que mantienen en marcha su proyecto. Pero al mismo tiempo el emprendedor, o al menos los que yo conozco, tienen una Marca Personal muy fuerte. No puede ser de otra manera.

Para poner en marcha un proyecto hay que tener valores, objetivos, un sentido de misión, estrategia, algo que ofrecer, persistencia,… Características que os he dicho muchas veces aquí que forman parte del concepto de Personal Branding.

Quizás por eso, todas y cada una de las personas a las que he asesorado en estos años a nivel individual son emprendedores. No es que yo lo haya elegido así, sino que han sido ellos los que se han puesto en contacto conmigo. Y cuando escucho sus historias siempre les digo lo mismo, “precisamente tú eres quién menos necesitas que te ayuden a desarrollar una Marca Personal”, por una razón muy sencilla, porque ya la tienen. Al final se trata de poner orden a unas cuantas ideas y ayudar a dar el último empujón.

Como digo, un emprendedor es alguien que tiene marca y que quiere dejar marca. ¿Es eso arrogancia? No lo se, a mi me la suda. ;-)

Este post está dedicado a Pablo Anasagasti y a su proyecto con emprendedores en República Dominicana.

Aditivos, Directivos Transgénicos y Marca Personal

Durante mis periodos como responsable de compras y producción he auditado y gestionado decenas de fábricas de alimentación. Aunque mi especialidad en la carrera era ese tipo de industria, siempre me sorprendía lo que veía. Pero lo más curioso y también deprimente era cuando veía la zona de los ingredientes. En realidad, un yogur de fresa, un refresco de limón o un caldo de pollo tienen de todo excepto de aquello que le da nombre.

Lo que se hace con la mayoría de los productos es dividirlo en partes y luego volver a reconstruirlo sustituyendo lo natural por artificial. Por ejemplo, el primer proceso que sufre la leche al llegar a fábrica es separar la grasa del resto. Al final se vuelve a añadir, dando leche entera, semi o desnatada.

Lo triste es que en ese proceso de deconstrucción-reconstrucción, se sustituyen los ingredientes naturales por aditivos, aromas, edulcorantes o conservantes artificiales.

En los últimos tiempos estoy viendo como los profesionales pasamos por procesos similares. Cuando nos incorporamos al mercado laboral, se nos descompone en decenas de ingredientes (CV, competencias, talentos, “job description” etc.). Se escogen las más “apropiadas” y luego se añaden ingredientes artificiales (formación, coaching, “assessment centers”,…) para suplir las teóricas carencias. Pero estos procesos desnaturalizan a los profesionales. Ya no somos seres completos sino conjuntos de ingredientes que se desechan cuando no son útiles.

Los responsables de las empresas llevan años deshumanizando las organizaciones para hacerlas más eficaces según dícen. Sin embargo, creen que ahora pueden conseguirse sucedaneos de humanidad con colorantes y edulcorantes artificiales que dan apariencia de amigables.

Sin embargo, cada día estoy más convencido de que eso no funciona. Los seres humanos tenemos una Marca Personal que vamos desarrollando con el tiempo. La gente nos percibe como un TODO y no como un Mecano o un Lego de carne y hueso.

El ser humano es mucho más que la suma de las partes, los átomos, los conocimientos o el talento. Es el conjunto, nuestra Marca Personal lo que nos da valor y no una característica concreta.

Una de las fábricas que gestionaba hacía zumo de naranja y en una de las fases del proceso se tiraba lo que sobraba. Hasta que se dieron cuenta de que los aceites de la piel podían utilizarse en cosmética. ¿Que valor estamos dejando de utilizar solo porque un experto en personas cree que somos un puñado de competencias, que hay que eliminar lo que no le sirve (“usted no está aquí para pensar”) y hay que “aditivar” nuestro perfil?

Esta semana asistía a un curso de habilidades “blandas” y mientras lo veía pensaba que todo era mucho más sencillo hace décadas. Eran tiempos en los que la gente se relacionaba, dialogaba o discutía cara a cara, en los que los jefes y colaboradores se conocían.

Ahora en las empresas ocurre como en las fábricas, hay que sustituir lo natural por lo artificial y claro, no es lo mismo.

Quizás todos los cursos de liderazgo, influencia, motivación, etc. podrían sustituirse por algo tan sencillo como la buena educación y el sentido común. Si hubiese más comunicación, no habría que hacer cursos de dirección de equipos o inteligencia emocional y otros parecidos, que aunque “potencian el sabor” no son más que edulcorantes artificiales que enmascaran la realidad. Supongo que todo esto está creando directivos transgénicos, jefes mutantes y otra fauna similar.

Si se utilizase más el “por favor”, “perdón”, “muchas gracias” y el diálogo natural, si fuésemos más auténticos, si diésemos visibilidad a nuestra Marca Personal en lugar de ocultarla, quizás no serían necesarios tantos aditivos que están haciendo enfermar a empresas y personas.

Hay otros mundos, pero están en este

Hay un tipo de clientes que “en teoría” te permite vivir más cómodo al trabajar con economías de escala. LAS EMPRESAS.
Hay un gran mercado, pero que es más complicado de alcanzar que el anterior. LAS PERSONAS.
Hay PERSONAS interesadas en tu producto o servicio, pero llegar a ellos requiere trabajo y esfuerzo.
Hay EMPRESAS que te pueden poner en la “Lista Negra” si tratas de hacer algo para mejorar la posición y la fuerza de LAS PERSONAS.

Pues bien, lo que está ocurriendo con muchos servicios de formación, asesoría, selección y gestión de personas está relacionado con lo anterior. Hace tiempo me llamaba la atención lo dificil que era introducir el Personal Branding en este país. Pero la razón es muy sencilla. Cuando existe la más remota posibilidad de que la mano que te da de comer se sienta ofendida, mejor es olvidarse y tragarse los ideales. Y el Personal Branding ofende a muchos de los que deciden en las empresas.

LA EMPRESA (aunque Antonio dice con razón que la empresa no piensa, lo hacen las personas) es el cliente principal por no decir único de cualquier servicio relacionado con los RRHH, formación o gestión de profesionales. Por lo tanto, ni se te ocurra decir no solo lo que no quieren oir sino lo que crees que no quieren escuchar.

He conocido a gente en LA EMPRESA que tiene una forma de pensar muy abierta y avanzada pero parece que muchos proveedores de servicios se empeñan en proteger, según su criterio, a sus clientes. Eso está paralizando a los profesionales independientes. Si no pasas por el aro de lo empresarialmente correcto (según esos ángeles de la guarda) serás desterrado del paraiso y no te “ajuntarán”.

Por esa razón, todo el negocio de la gestión de personas gira en torno a las necesidades de las organizaciones, pero curiosamente nunca se dedica a las propias personas. Parece que cualquier idea o propuesta que aporte valor a los profesionales individuales va en contra de las empresas. La idea general es ¿Para que voy a aumentar el valor de este tío/tía si se va a ir o lo voy a echar?

Libros, cursos, eventos, premios, teorías, expertos,… Como los cortesanos en el palacio, hay todo un entramado dedicado a dorar la píldora a los que toman las decisiones, pero apenas hay nada que trate de aumentar el valor de quienes hacen el trabajo. Quien lo intente será considerado hereje.

Un ejemplo. Aunque tengo muchos amigos coaches, creo que una de las razones por las que el coaching no ha llegado a cuajar aquí como en otros países es que se han centrado en vender sus productos a los altos directivos de empresa. Lo han convertido en un servicio elitista y pagado por las empresas. Si hubiesen tratado de llegar al auténtico cliente interesado, habrían tratado de encontrar fórmulas más creativas y ahora otro gallo les cantaría. Pero parece que solo hay un cliente, LA EMPRESA.

¿Significa eso que no hay alternativa? Todo lo contrario. Lo que deduzco es que hay un gran mercado de profesionales (¿todos nosotros?) que demandan productos y servicios que les ayuden a progresar y a satisfacer sus necesidades. Independientemente de la organización en la que estén. Quizás ningún departamento de formación esté dispuesto a pagar algo que no tenga un beneficio inmediato para la empresa, por eso hay que encontrar otras vías.

Pero ¿no es muy complicado y requiere un gran esfuerzo llegar a ese mercado? Posiblemente, pero nadie dice que sea fácil y ahora podemos llegar gracias a la tecnología.

Creo que en el mundo de los servicios profesionales hay una gran miopía, mucha pereza y una gran falta de creatividad. Nos han puesto orejeras y solo vemos un tipo de cliente, LA EMPRESA, pero nos estamos perdiendo lo mejor, LAS PERSONAS, los individuos. ¿Cuantas empresas hay en el mundo? ¿Y personas?

Cada vez más gente se dará cuenta, que además de LA EMPRESA, hay otros clientes. Atomizados, dispersos y diversos (dispersidad), pero que pueden ser tan importantes y te pueden proporcionar mayores satisfacciones como LA EMPRESA. Os lo digo por experiencia.

Hay otros mundos, pero están en este. Solo hay que pensar un poco y buscarlos.

Modas de gestión “pret-a-porter”

En el último post hablaba de la manía de algunos expertos de poner nuevos nombres a viejas ideas y venderlas como un descubrimiento brillante. Me parece sencillamente ridículo.
Como persona de ciencias y aficionado a la tecnología, estoy convencido de que en esos campos queda mucho por inventar y descubrir. Sin embargo, en lo que respecta al ser humano y a sus formas de organizarse y relacionarse, creo que casi todo está dicho desde hace siglos. Por lo tanto, cualquier modelo de gestión de personas, incluido por supuesto el Personal Branding, no es más que una combinación más o menos brillante de elementos existentes.

La obsesión por crear modelos de gestión que apenas aportan nada, pero con títulos rimbombantes, ha conseguido que sean vistos con creciente sospecha. Parecen pensados unicamente para mantener en marcha la maquina de hacer dinero. Como en el caso de la moda, parece se confunde lo extravagante y recargado con lo elegante. Eso me ha inspirado este artículo.

¿Y si el mundo de las teorías de “management” realmente funcionase igual que el mundo de la moda?

Imaginaos este escenario:

Buenas noches, nos encontramos en la presentación de la nueva temporada 2007-2012 del creador Daniel Goleman. Tras varios años viviendo de sus viejas ideas emocionales, nos sorprende con su colección, Inteligencia Social. La apretada agenda de este diseñador y sus elevados honorarios lo hacen inaccesible para muchos bolsillos. Sin embargo, estamos convencidos de que pronto encontraremos clones “pret-a-porter” de su modelo en muchas consultoras y escuelas de negocios del mundo.

Entre el público, nos encontramos con algunos de los triunfadores en las ferias de gestión más importantes del mundo y que pronto veremos en nuestro país en la pasarela Expomanagement.

En la sección de nuevos diseñadores, hemos visto como proliferaban las tendencias orientales y vaporosas. Management Zen, Yoga y Gestión, Dirección Espiritual o Budismo Empresarial. Moda que sienta bien, que realza la figura organizacional y que trae aires renovadores. Como suele ser habitual, parece que después de varios años de estilos con aires militaristas y rígidos, los más jóvenes se dirigen al extremo opuesto. Sin embargo, mucho nos tememos que estas tendencias no sean más que una pose y que pronto volvamos a la moda funcional.

Sin embargo, todos los modelos coinciden en algo, son muy castos y decentes. Apenas dejan ver nada. Es un milagro encontrar nada relacionado con sistemas abiertos, webdospuntocero o intercambio de conocimientos.

Los creadores españoles siguen sin aportar ninguna idea nueva. Siguen importando modelos ajenos o haciendo refritos de refritos propios. Siguen viviendo de las rentas del Talento, Competencias y similares. A pesar del apoyo mediático y del autobombo (Management de España), siguen sin despuntar. No perdemos la esperanza de ver algún día en las pasarelas internacionales a un Drucker hispano.

En lo que respecta a las tendencias de la industria hemos detectado que la Empresa Metrosexual está empezando a pegar fuerte. La idea de transformar a la empresa machista en una organización sensible está poniendo una nota de color. Responsabilidad Social Corporativa, Conciliación, Paridad o Sostenibilidad son los colores de moda que vamos a encontrar en todos los escaparates. Sin embargo, mucho nos tememos que no combinan demasiado bien con la empresa tradicional y pronto serán vistos con la misma extrañeza con que vemos las hombreras o los calientapiernas de los ochenta.

No podemos olvidarnos de los accesorios de gestión. Los tradicionales libros de quesos y buenas suertes, de brujas y brújulas,… Siempre quedan bien como regalo a los empleados descontentos.
En los múltiples “cocktails” y “performances” que se organizaron, vimos nuevas formas de hacer sufrir y avergonzar a los directivos con los tradicionales “trainings outdoor” o nuevas modalidades de “assesment”. Me gustaría destacar el nuevo “Feedback 720º” en el que además de preguntar a los profesionales y parientes cercanos, también se interroga al peluquero, a la amiguita del Messenger y a los lectores del blog.

Aunque ya empieza a acusar el paso del tiempo, vimos que sigue teniendo tirón la tendencia “funky”, pedorra y provocadoramente correcta de la pareja de diseñadores suecos de N&R; (NORDSTROM&RIDDERSTRALE;).

Para los más conservadores, siempre quedan los tradicionales Gestión por Objetivos, Cuadro de Mando Integral o el ya clásico Six Sigma. Piezas que combinan bien con todo y que pueden conseguirse a precios muy asequibles.
Cualquiera de estos elementos, bien combinados con un simpático curso de coaching ejecutivo puede conseguir que cualquier departamento de formación consiga una imagen de lo más “cool”.

Los clásicos modelos de Dirección de Equipos, Liderazgo o Gestión del Tiempo quedan bien en cualquier ocasión. No requieren que el experto haya sido capaz de liderar ni al equipo de ajedrez de su colegio. Siempre se adapta hasta a la figura menos agraciada.

Si su presupuesto de formación no puede permitirse piezas de las Grandes Casas, solo tiene que esperar unos meses y encontrará en el mercado versiones adaptadas por alguno de los mayores expertos de la moda de management de nuestro país. No es lo mismo pero puede dar el pego.

Lecciones Aprendidas VII: Web, blog y Marca Personal

Hace pocos días hablaba con unos amigos sobre la utilidad de Internet para los emprendedores que montan un negocio muy vinculado con la persona que lo crea (consultoría, coaching, asesoría o servicios de cualquier tipo).

Mi experiencia en ese sentido es agridulce. Supongo que doctores tiene la Iglesia y podrán dar explicaciones más sesudas, formales y contrarias a las mías. Pero yo quiero exponer aquí lo que he vivido.

  1. La web no vende. Hay muchas personas que me dicen que tienen una página en internet o que consideran que es una de sus prioridades al planear su negocio. Piensan que basta con tener algo virtual para que les lluevan los clientes. FALSO. En la red hay millones de páginas interesantes y llenas de contenido. Si no tienes nada que ofrecer, nadie va a ir a visitarte. Y si lo tienes, posiblemente tampoco. ¿Cuantas webs de pequeñas empresas conoceis que ofrezcan algo diferente? O mejor dicho, ¿Cuantas conoceis que ofrezcan ALGO?
  2. Una web chula no vende. La mayoría de los emprendedores que conozco no nadan en la abundancia, sin embargo, parece que no reparan en gastos a la hora de hacer algo “guay” en Internet. Mucho Flash, mucho color y mucha foto. Pero todo muy estático. Las “pijadas” aburren. Es mejor tener algo interesante y cómodo de visitar que un festival de luz y sonido.
  3. Una web es necesaria. Va a parecer que me contradigo, pero creo que no es así. Es necesario tener un sitio en el que contar quién eres y explicar lo que puedes hacer por los demás. Pero no te compliques la vida, al menos al principio, crea algo funcional que puedas ofrecer como muestra de lo que haces. Es muy útil para los periodistas y los clientes potenciales que no tienen tiempo de escucharte. Más vale tener algo feo pero útil y controlado por ti ¡YA!, que la gran web gestionada por alguien ajeno a ti en un futuro indefinido. Incluso un blog decente podría ser suficiente al principio.
  4. El blog no vende, crea tribu, amigos, evangelizadores, no clientes. El blog tampoco vende. Simplemente te posiciona en la mente del mercado. Te hace más accesible pero los clientes no te llueven por el blog. Sin embargo, consigue algo mejor, atraer a “tu gente”, a personas de todo el mundo que piensan como tú. No llega al mercado, es el mercado el que llega a ti.
  5. El blog no crea Marca Personal, la consolida. El blog NO es una herramienta de creación de Marca Personal, es una forma de consolidarla, día a día. Para que sea útil, ya debes tener tu marca, si no es así, el blog solo te servirá para desenfocarte más.
  6. El blog posiciona en los buscadores. Esto ha sido una sorpresa para mi. No pensaba que pudiese ser tan importante. Se llega a algo tan absurdo como encontrarme en las primeras posiciones de Google solo por escribir Andrés.
  7. El blog ayuda a pulir las ideas. El blog es un laboratorio. Te permite inventar cosas y ponerlas (o exponerlas) a la crítica pública. Es duro, jodidamente duro y requiere mucho valor. Pero merece la pena. Especialmente cuando tienes unos críticos tan sensatos y comprensivos como los míos.
  8. El blog te permite seguir la evolución de tu proyecto y tus razonamientos. El blog es un auténtico cuaderno de bitácora empresarial. Al menos para mi. Me permite seguir mis razonamientos en el tiempo. Revisar mis muchas y enormes meteduras de pata y estupideces. Por eso creo que aunque a veces diga tonterías, es bueno dejarlas ahí, como un estrato geológico que diga, “ahí se produjo un cataclismo, vamos a impedir que se repita”.
  9. El blog te permite experimentar, equivocarte y pedir perdon. Como consecuencia de lo anterior, tienes la oportunidad de pedir perdón a “tu tribu”, especialmente cuando atacas temas más sensibles, ideológicos o que van al fondo de las creencias.
  10. El blog fomenta la creatividad. Te hace pensar nuevas formas de contar las cosas. Crea el hábito de ver las cosas con otros ojos para adaptarlas a tu proyecto. Al poco tiempo de empezar a escribir un blog más o menos especializado, llegas a ver metáforas, ideas o sugerencias en casi todo lo que haces o ves. Muchas cosas que antes no observabas, ahora se manifiestan con facetas que jamás habías contemplado.
  11. El blog te hace humano. Las personas necesitamos tener confianza o reducir la incertidumbre cuando vamos a contratar algo o a alguien. Si quieres saber con quién te vas a jugar “los dineros” posiblemente confíes más en alguien que se desnuda mentalmente todos los días. Alguien con el que casi convives.

Chatarrero de ideas. Construir y deconstruir.

Esta mañana he ido a mi local de reprografía habitual a imprimir la última y enésima versión de mi modelo de Marca Personal. Y como dice la Bíblia, salvando algunas distancias, “Y vio Dios que era bueno…”.

Me gusta por varias razones, es sencillo, es simple, es comprensible, es diferente, es completo, es redondo y cuadrado, es muy fácil de entender y aplicar, es para todos los públicos. Seguiré perfeccionándolo y ampliándolo.

Pero no siempre fue así…

Creo que alguna vez he comentado aquí que hace tres años, cuando empecé con esto, solo tenía un objetivo: conseguir que se valore a las personas con justicia.

Además, creo que tengo un leve Síndrome de Diógenes, que me hace ir guardando objetos e ideas por si algún día me sirven para algo. Tendríais que ver mi trastero…

Así que, además de mi misión, tenía un montón de conceptos mezclados que había ido adquiriendo con el tiempo, Marketing, Gestión de Proyectos, Sentido del Humor, Sentido Común, Coaching, PNL, Inteligencia Emocional, Investigación de Mercados, Blade Runner, Tom Peters, Internet, Papel Higiénico… Todos estaban en el trastero de mi cabeza, en el disco duro de mi ordenador y en las estanterías de mi casa.

Al principio, todo me parecía interesante y empecé a mezclarlo y a pegarlo casi sin ningún criterio. Pensaba que no se podía eliminar nada. Procedimientos de autores norteamericanos, experiencias personales, libros y artículos de todo tipo. Finalmente salió lo que tenía que salir, una especie de monstruo de Frankenstein.

Se adivinaba algo. Parecía que funcionaba, pero era ineficiente, complejo y poco comprensible. Había acumulado chatarra y algunas piezas valiosas, pero en ese follón era dificil distinguir unas de otras.
Poco a poco y no sin sacrificio, empecé a deconstruir el modelo. Tuve que desechar algunas de las piezas que más me había costado adquirir (horas de investigación, esfuerzo robado a mi familia,…)

Y otra vez quedó pelado, casi limpio. A partir de ahí, fui eligiendo cuidadosamente todos los elementos que me llevarían a construir el modelo actual.
Ya no se trataba de acumular materiales sino de escoger aquellos que realmente tenían sentido.

Además, he tenido la posibilidad de ponerlo a prueba y he visto como evoluciona con éxito.

En este momento he conseguido crear una estructura de Marca Personal adaptada a nuestra realidad, que puede crecer de forma orgánica y que puede descomponerse en módulos. Pero sobre todo he conseguido algo que, en ciencia, es una prueba de que voy por buen camino: un modelo asombrosamente simple, sencillo e intuitivo.

¿Este es el final? De ninguna manera, solo es el principio, pero a partir de ahora estaré construyendo sobre unos cimientos sólidos y no sobre un suelo de escombros.

Y tengo que decir una cosa, en el camino me lo he pasado muy, muy bien y lo que he aprendido no hay libro que lo explique.