Si no te lo vas a currar… olvídate de la Marca Personal

Hace unos días estuve hablando de Marca Personal a un grupo de alumnos de ADE de la Universidad de Alcalá de Henares. Cuando hablo a estudiantes de universidad o escuelas de negocios, suelo percibir que consideran que esto de buscarse la vida o posicionarse profesionalmente es una opción. Que es algo que no va con ellos. Que no es más que un invento de un “chalao”, pero que esto no es lo que tenían pensado. Que lo que hay que hacer es buscar un empleo. Y ese es un enorme error. No porque no esté un poco “chalao” sino porque el de los empleos es un camino cerrado o que ya no lleva a ninguna parte.

Al terminar la charla en Alcalá, un alumno me preguntó si me había compensado montármelo por mi cuenta en lugar de ir a lo seguro. ¡¡¡A LO SEGURO!!!

Pero, ¿Qué les cuentan en las universidades? ¿En qué mundo creen que viven?

Con eso de “a lo seguro” se refería a echar CVs y buscar un hueco en un cubículo en una oficina. El problema es que, en general, jóvenes o mayores, estudiantes o profesionales con experiencia, consideran que LO SEGURO es trabajar en una empresa. Supongo que deberían ir a alguna de las oficinas del INEM y preguntar si eso es seguro. En realidad nunca ha sido seguro, pero ahora es que ni siquiera es posible.

Con frecuencia aparecen estúpidas estadísticas que nos indican que muchas de las empresas y negocios que se crean, acaban desapareciendo en pocos años o meses. Lo que no suelen aparecer son estadísticas en las que indican las veces que ha cambiado de empleo un profesional en esos mismos meses.

Si consideramos que nuestro trabajo es nuestro producto y nosotros actuamos como empresas, la perdida de un empleo es equivalente al “fracaso” de una iniciativa empresarial o emprendedora. En ese caso, ¿Qué es lo seguro? ¿Qué es más arriesgado? ¿Donde está la seguridad de los casi cinco millones de parados? Al menos, el que emprende, intenta hacer lo que quiere. Y a diferencia del empleado (utilizado, usado, manejado), el tiempo corre a favor del que emprende.

En realidad esto no va de que todo el mundo se haga autónomo o monte una empresa. Se trata, sobre todo, de un cambio de mentalidad. Se trata de pensar en lo que haces como en una forma de ganarte la vida. Independientemente de la denominación administrativa que tengas (Empleado, empresario o autónomo). Puede que estés en nómina pero debes pensar que el “empleador” es solo un cliente, no tu padre.

El problema de tratar de “independizarse” de los empleos tradicionales no es la seguridad o la falta de ella sino la dureza del camino. Construir una Marca Personal fuerte apenas cuesta dinero. Tampoco es algo complejo. Pero requiere algo que la mayoría de la gente no tiene: Ganas de trabajar duro de forma constante y coherente a lo largo del tiempo.

 Por lo tanto, tienes dos opciones. Puedes seguir pensando que lo mejor es ir a ¿LO SEGURO? y “echar el CV” como quién echa la bonoloto y que no ocurra nada. O puedes empezar, desde ahora mismo, a decidir lo que quieres hacer, lo que puedes ofrecer y empezar a contarlo.

A diferencia de la primera opción, cada paso que des te permitirá ir aprendiendo, te irán conociendo e irás puliendo tu mensaje. Y eso tiene un beneficiaro claro: TU. Lo que vas haciendo, aprendiendo y experimentando es algo que no te puede quitar nadie.

Así que olvídate de LO SEGURO y empieza a trabajar en tu posicionamiento, porque la Marca Personal cuesta y aquí es donde vaís a empezar a pagar con sudor.

NOTA: Hoy hablan en Expansión del evento de Personal Branding de hace un par de semanas.

Trabajar gratis vs trabajar por nada

Hay una situación común entre las personas que conozco que han decidido “dar el salto” e intentar algo por su cuenta. Se trata de esos escasos y breves momentos “de debilidad” en los que dudas y piensas que quizás sería mejor volver a enviar el Curriculum.

Sin embargo, creo que, especialmente a partir de determinada edad, esa vuelta atras al cubículo es tan inútil como peligrosa. Piénsalo un poco.

Buscar un empleo es como buscar un cliente. En realidad vas a vender tu trabajo. Pero las condiciones son mucho peores. Dicen que buscar trabajo es un trabajo, pero me temo que es mucho menos eficiente que detectar necesidades fuera de los empleadores, aunque solo sea porque hay muchos más clientes potenciales que ofertantes de empleo.
Dependes de la demanda en las páginas salmón y webs de trabajo en lugar de ser tú el que hace la oferta y lleva el control. Parece que se respeta más al EMPRENDEDOR que al demandante de empleo. Incluso los términos son bastante representativos
Tienes pocas herramientas de notoriedad (CV y poco más). Si trabajas por tu cuenta, puedes hacerte visible de muchas más formas y con muchas menos limitaciones.
Son “los otros” los que ponen el precio. Hay unos salarios “de mercado” y debes ajustarte a ellos. Cuando vendes tus servicios como Agente Libre el precio lo pones tú (incluso aunque sea 0). También el asalariado trabaja gratis o casi (becarios, horas extra, aguantar estupideces fuera de horario,…) pero lo hace si o si.
Debes ajustar tu producto a sus necesidades y debilitar tu posicionamiento de Marca Personal en lugar de encontrar necesidades que pueda satisfacer tu producto.

En realidad, buscar trabajo no es muy diferente de tratar de vender tus servicios pero las condiciones finales son mucho peores. Por lo tanto ¿No crees que es más eficaz, positivo y estimulante encontrar la manera de que demanden tu trabajo en lugar de lo contrario?

Quizás tengas que trabajar gratis para demostrar que sabes hacer lo que dices, pero no es lo mismo que trabajar por nada. Cuando das una muestra de tu trabajo vas generando notoriedad, posicionamiento y adquieres experiencia sin riesgo. Eso va añadiendo puntos a tu Marca Personal.

Sin embargo, al trabajar por cuenta ajena, empiezas aportando ganas, conocimientos y quizás algo de experiencia. Pero con el tiempo no solo no vas haciendo crecer tu Marca Personal sino todo lo contrario. Poco a poco te van vampirizando hasta que llega el momento en que otro ocupa tu lugar. Vas perdiendo valor. Parece que puedes decir en tu CV que tienes diez años de experiencia cuando lo más probable es que tengas uno multiplicado por diez.

Vender tu trabajo por un contrato de servicios (por cuenta propia), aunque sea para hacer lo mismo por lo que te pagan en nómina es mucho más “rentable” que hacerlo por cuenta ajena. Puede que al principio tengas que trabajar gratis, pero te aseguro que no habrás trabajado por nada.

Más visibilidad, más influencia, más valor

En uno de los viajes de vuelta de uno de los últimos cursos que he impartido estuve reflexionando sobre el posicionamiento profesional. Creo que el lugar que ocupa un profesional en una empresa o en el mercado no está definido por el organigrama sino por la capacidad de hacer llegar su mensaje, de hacerse visible, de construir su propia marca.

Esa idea me vino cuando reflexionaba sobre el temor de los responsables de personas ante la posibilidad de que los profesionales con talento de su empresa adquiriesen notoriedad, el miedo al Personal Branding en definitiva. Parece que lo que les da miedo no es que muchos profesionales hagan mal su trabajo sino que los que lo hacen bien sean conocidos y reconocidos en el mercado y puedan largarse o pedir mejores condiciones.

Por eso en las empresas se impide el acceso a cualquier herramienta o sistema que les permita ser conocidos como expertos por el mercado. Aquí incluyo blogs, conferencias, artículos o simplemente reuniones con el cliente a quienes no están directamente relacionados con él.

Parece que el poder en las organizaciones está directamente relacionado con la capacidad de difundir ideas, mensajes y opiniones. A medida que avanzásemos en la pirámide organizacional se irían abriendo posibilidades de comunicación.

Los del nivel más bajo podrían hablar por teléfono y enviar y recibir mensajes por correo electrónico.
A medida que ascendemos podríamos tener acceso a internet y a ciertas reuniones, ferias o encuentros presenciales.
Solo los directivos más altos podrían escribir artículos, aparecer en medios o incluso tener un blog.

Pero, y aquí está lo que más me gusta de la reflexión, el único profesional que tiene acceso a todas esas herramientas es el Agente Libre, el trabajador independiente o por cuenta propia. Solo aquellos que trabajamos por nuestra cuenta tenemos acceso a todas las herramientas y, aún más importante, podemos hacer uso de ellas. Es como si hubiésemos pasado todas las etapas de un videojuego y pudiésemos utilizar todos los “gadgets”.

Actualmente el estatus real como profesional no está definido por el tamaño del despacho, el sueldo o un título en una tarjeta. Tu valor, influencia y poder está directamente relacionado con el acceso a sistemas de visibilidad y notoriedad que te permitan desarrollar una Marca Personal fuerte.

La cuestión es
¿Tienes acceso a esas herramientas porque estás arriba en la organización? o ¿Estás arriba en la organización porque tienes acceso a esas herramientas?
¿Puedes esperar a que te las “concedan” o vas a tomarlas por ti mismo/a?
En definitiva ¿Tienes Poder o tienes Influencia?

Aquí te digo lo de siempre, tu decides.

¿Tienes cuatro años?

Esta semana, aprovechando la visita a Madrid de uno de ellos, he comido con dos amigos. De esos a los que antes se denominaban íntimos. De esos que se cuentan con los dedos de una mano y te sobran tres. De esos a los que conoces desde antes de que S.M. El Rey empezase a darnos su mensaje de Navidad. De esos con los que te juntabas en casa después del cole y con los que pasabas la tarde comiendo los bocatas de NOCILLA que preparaban las madres.

Mis dos amigos son brillantes, muy brillantes. Han sido estudiantes sobresalientes y han seguido siendo profesionales sobresalientes. Uno de ellos es funcionario. De esos que sacan unas oposiciones solo aptas para superhéroes. De esos que te devuelven la confianza en las instituciones por la dedicación a su trabajo.
El otro es un ejecutivo importante de una de las mayores empresas de España y está pasando una época profesional complicada.
El tercero, yo, siempre he sido notable (porque no llegaba a sobresaliente) y me dedico a lo que ya sabéis.

Tres perfiles representativos de lo que puede ser un profesional hoy en día. El Funcionario, el Directivo de multinacional y el Agente Libre.
Si pudieses elegir ¿Con cual te quedarías tú?

Con cuarenta años, a la mitad de la película, ves que las cosas no se parecen demasiado a lo que te imaginabas un par de décadas antes. Creo que hace solo dos décadas (o incluso una) ninguno de los tres hubiésemos sido capaces de prever el lugar donde estamos ahora. Y creo que tampoco sabemos lo que será de nosotros dentro de solo cinco años. Pero todo lo que hacemos nos va posicionando, va construyendo nuestra identidad, nuestra Marca Personal.

Quizás mi amigo funcionario sabía que esas oposiciones le costarían unos cuantos años de su vida.
Quizás mi amigo directivo sabía que el proceso de ascenso sería más progresivo pero no menos duro.
Pero un Agente Libre es eso, libre y al mismo tiempo depende de si mismo.

Cuando empezaba con esto, mucha gente que había pasado por procesos parecidos te decía que crear un negocio o convertirte en un experto más o menos reconocido te “costaría” no menos de dos o tres años. Pero tu que siempre te crees más listo, pensabas que podrías reducir el plazo. Supongo que es una defensa mental porque si les creyeses posiblemente no te meterías en este lío.

Al final pueden ser tres, cuatro, diez o n-años, pero poner en marcha un proyecto o construir una Marca Personal reconocida requiere sobre todo tiempo, persistencia y trabajo.
Ahora lo veo como una segunda licenciatura. Años de estudio (que no acaban nunca), errores, desilusiones, también alegrías, trabajar gratis o por cuatro duros.

Es como hacer una carrera sin título oficial ni plan de estudios y en la que los profesores son los libros, la red y tu propia experiencia. Pero realmente ¿De que sirve un título? ¿A cuantos os han pedido el certificado de estudios? Es solo una forma de filtrar y de reducir la incertidumbre o la desconfianza del que te contrata. Pero hay formas mejores de conseguirlo. Por ejemplo, demostrando lo que sabes hacer.

¿Volvería a hacerlo? Sin ninguna duda. ¿Lo habría hecho si hubiese sabido lo que suponía? Posiblemente no. Puede parecer contradictorio pero creo que es real. Cuatro años parece una eternidad si quieres hacer algo, pero os digo que pasan volando. Para bien y para mal.

Entramos en un periodo de crisis (o eso dicen). Despidos, tensión, salarios basura. ¿Es el momento de ponerse en marcha? Siempre es momento de cambiar. ¿Deberías haberlo hecho antes? Por supuesto.

De los tres amigos creo que quienes mejor lo tenemos somos los dos extremos. El que permanecerá estable a pesar de la tormenta porque está atado con fuerza a una viga y el que depende de si mismo y se deja llevar por el vendaval. En este momento un “empleado” tiene lo peor de cada casa y el tiempo corre en su contra. Así que ¿tienes cuatro años? Si o si.

Google Humano

Esta es una de esas ocasiones en las que no me importa que me acusen de amiguismo o de endogamia blogosférica pero creo que merece la pena.

Mi amigo Miguel Angel “Google Humano” ha puesto en marcha su web/blog personal/profesional y me parece buenísima. Es una aplicación DE LIBRO de todo lo que debe hacer un Agente Libre para darse a conocer en la red. Creo que supera con creces lo que proponen algunos especialistas anglosajones.

Me parece fantástico que nos hagamos eco de cualquier chorrada que ha inventado un tío de Minnesota, de las cosas que hacen los innovadores del otro lado del Atlántico y que aparecen en Wired, Fast Company y similares. Pero creo que también debemos presumir de la gente de aquí que tiene buenas ideas. Gente que utiliza la creatividad para juntar las letras con las ciencias y la tecnología y además sabe contarlo.

En su web está todo, su imagen asociada a su producto, sus servicios, sus opiniones, absolutamente todo. Y sobre todo demuestra lo que puede hacer cualquiera con pocos medios y buenas ideas.
Desde el punto de vista de la Marca Personal es un ejemplo perfecto de como un profesional puede dar visibilidad a su trabajo y posicionarse en el mercado.

Hitch y los profesionales con Marca Personal

Este fin de semana estuve viendo Hitch, una comedieta romántica de Will Smith.

Siento defraudaros, pero aunque no os lo creais, prefiero algo así un sábado por la noche (y siempre por lo general) que un ciclo de cine búlgaro de la posguerra.
Yo creo que el buen cine debe ser entretenido y si encima enseña algo, pues genial. Es más, creo que el cine es espectáculo y así nació, en barracas de feria.

Pues bien, esta es una película entrenida pero creo que tiene más chicha de la que parece. Al menos según la lectura que yo he hecho como profesional independiente, como Agente Libre. Espero que no os parezca muy forzado.

Cuenta la historia de un señor que asesora a otros señores en el arte del ligoteo. ¿Extravagante? ¿Irreal? Francamente, no lo creo, en este momento hay todo tipo de asesores y profesionales de servicios. Entrenadores Personales, Personal Shoppers (compran para otros que no tienen tiempo), Coaches, Fontaneros, Giggolos, Canguros, Payasos para fiestas infantiles, Asesores fiscales,…

Hace pocos meses se habló del libro de Neil Strauss, El Método sobre este mismo tema. Así que seguro que este hombre seguro que se gana la vida hablando sobre el asunto.

Pero lo que me pareció más interesante de la película no es lo que cuenta sobre el proceso de cortejo sino los posibles negocios que pueden surgir si se detecta una determinada necesidad.

  1. (Todavía) hay muchas necesidades ocultas. El que no se haya detectado una necesidad no significa que no exista. Cuando un emprendedor es consciente de algo evidente, pero que por alguna razón no ha aprovechado nadie, se dice (los envidiosos o menos creativos) que está creando necesidades ficticias, lo que es rotundamente falso. Yo mismo he sufrido ese tipo de críticas.
  2. Los valores y las creencias nos limitan. Se pueden dejar muchas oportunidades de lado porque pensamos que no son éticas o van en contra de nuestras creencias profundas. Creo que el problema no está en el medio sino en el fin. Incluso el protagonista de la película tenía su código de valores y ponía límites a sus servicios, a pesar de perder clientes y dinero.
  3. Un profesional con marca personal fuerte puede elegir a sus clientes. En linea con lo anterior, en un momento dado, el personaje de Will Smith rechaza a un cliente. Le dice algo muy interesante para un profesional independiente, “Mi negocio funciona por recomendación, no cojo a cualquiera“. Ya se que es dificil cuando se empieza, pero es vital poder elegir tus clientes. Como dice Peters “Tú eres tus clientes“.
  4. La necesidad puede surgir de la experiencia propia. En la película cuenta como el protagonista se inició en la profesión por pura necesidad. Tuvo que pasar por el mal trago de ser rechazado por muchas chicas (lease clientes) para tomar el toro por los cuernos. Al final pasó de paria a maestro.
  5. Tu valor está en funcion de tu producto, de la oferta y de la demanda. El problema de la necesidad por descubrir es que vas a estar muy solo durante un largo periodo. Pero a la larga y con mucho esfuerzo vas a poder sacarle partido porque durante algún tiempo vas a ser el puto experto. Y eso vale dinero.
  6. Si haces algo realmente útil, cóbralo como merece. ¿No lo hacen los mecánicos antes de un puente? ¿O los fontaneros de urgencias? ¿O los abogados de los de Marbella? Pues ¿que te frena a ti? ¿Sabes arreglar un ordenador? ¿Sabes como buscarle casa a un expatriado? ¿Sabes como alegrar a un niño? ¿Entonces que haces perdiendo el tiempo con algo que no te gusta?
  7. De nuevo el miedo y la falta de confianza. Al final de la película, Will Smith dice una frase que responde a una duda que yo tenía al principio de mi proyecto. Es una idea que posiblemente hayáis tenido los que trabajais con intangibles. La falta de un sistema de medida exacto del resultado. Dice a su chica (una preciosa y simpática Eva Mendes), “Mi trabajo no consiste en engañar sino en crear oportunidades“.
    Creo que el trabajo de determinados profesionales consiste en aumentar las probabilidades de que las cosas sucedan, abogados, coaches, sherpas, consultores,… Pero el resultado final no depende de él sino de otras variables, especialmente del cliente.
    Aunque lo más importante de lo que dice es, ¡NO ENGAÑES JAMAS!, mentir es el peor error que puede cometer un profesional con marca.

La verdad es que esta película es un buen modelo y entretenido para aquellos que quieran iniciarse como profesionales independientes. Para los que quieran ganarse la vida aportando valor con algo que saben hacer mejor que muchos otros. Aunque sea como asesor de ligoteo.

Desprogramación, eficacia y licuadoras

Una de las etapas del proceso que no había contemplado hasta que tuve los primeros clientes de Personal Branding es la que denomino Desprogramación.

Es algo muy sencillo. El propósito de una Marca Personal es aumentar al máximo las probabilidades de que te elijan. Para un trabajo, para un ascenso, para encontrar novia (¡ojo!, esa no es mi especialidad) o cualquier situación en la que tengas que ganarte la confianza de otros. Se trata de conseguir que piensen en ti como en alguien a tener en cuenta.

Por lo tanto, una de las primeras etapas es descubrir aquello que puedes ofrecer. Encontrar la respuesta a la pregunta ¿Y que puedes ofrecerme por lo que merezca la pena pagarte? Es lo que yo denomino, definir el producto. Si no tienes nada que pueda ser útil a otros, olvídate de todo lo demás.

Y aquí surge el problema.

Cuando llegamos a este punto del proceso, se produce la confusión. Nos han enseñado a pensar que somos lo que hemos estudiado, lo que dice un diploma o el certificado de un seminario.

Por lo tanto, me encuentro con que la respuesta a “¿Qué puedes ofrecer que me anime a pagarte por ello?”, es un listado enorme de certificados académicos y similares.

ABSURDO pero habitual.
El PASADO frente al FUTURO.
La HISTORIA frente a la VISIÓN y los VALORES.

Vamos a ver, cuando vais a comprar una tele, un ipod o una licuadora, ¿Esperais que os cuenten como lo han fabricado, que circuitería lleva o de que está hecho? o ¿Quereis que os cuenten lo bien que vais a ver el mundial, lo estupendísimamente que vais a oir a Camela o el tipazo que se os va a poner con esos zumos?

Pues de eso va la desprogramación. Lo que compran los clientes no son los títulos que teneis (el COMO) sino lo que podeis hacer por ellos (el QUE). Pero claro eso solo ocurre cuando te sales del “sistema“. Tal y como están montados los procesos de selección, oposiciones y otras trampas, es muy complicado.

Es curioso, pero desde que voy de Agente Libre me he dado cuenta de varias cosas:

  1. Hay gente dispuesta a pagar por aquello que merece la pena y en lo que confíe, sin tener en cuenta los “papeles”.
  2. Los organismos menos eficientes son aquellos que exigen más certificados, documentos compulsados y las notas más altas. Léase Administración del Estado.
  3. Tendemos a aferrarnos a aquello que es aparentemente sólido (un diploma) antes que a aquello que dominamos y nos apasiona pero que no podemos justificar con un documento.
  4. Desconocemos lo que nos hace valiosos.
  5. Pensamos que para que alguien pague por un servicio, debe estar homologado, catalogado y probado. Y así nos va.

¿Piensas seguir aireando tu título del MIT o de la Academia de Peluquería o vas a ofrecer algo realmente valioso?

¡Ah! Las buenas noticias son que hasta ahora no me he encontrado a nadie que no tenga nada valioso, valiosísimo que ofrecer. Pero estaba tan tapado por las fotocopias compulsadas que nos ha costado un poco desenterrarlo. Pero bueno, esa es mi respuesta a la pregunta:

¿Qué puedes ofrecer que me anime a pagarte por ello?

Foro Europeo

Acabo de llegar de Navarra en donde ayer estuve hablando de Marca Personal a un grupo de personas de la escuela de negocios Foro Europeo.

Me trataron fantásticamente y disfruté removiendo algunas cosas en las cabezas de los más jóvenes.

Ayer era un público si cabe más dificil porque en Navarra están cerca del pleno empleo y por lo tanto es más complicado plantar la semilla emprendedora o de agente libre. Pero siempre hay espacio para la iniciativa intraemprendedora.

Más que diferencias con otros actos, he encontrado factores comunes.

  1. Siempre surge la pregunta siguiente, pero ¿Y si alguien no quiere tener una marca? ¿Que ocurre si hay alguien que quiere ser “hombre/mujer gris”?
  2. Miedo, ya se que soy recurrente, pero hay temor al fracaso. No se si es una forma de ocultar otros asuntos, pereza, desconocimiento, comodidad… Es muy habitual que entre los más jóvenes se tire la toalla antes de intentar hacer algo.
  3. Los asistentes de otros países entienden mejor la idea y sus implicaciones. Posiblemente sea necesario salir del nido para entender que la vida es responsabilidad de cada uno.
  4. No hay término medio, o ganas Operación Triunfo o no tienes marca. Esa es una idea erronea que tengo que esforzarme en cambiar.

Pero como digo, vuelvo encantado con el trato, con los asistentes, con los organizadores y con muchas ganas de seguir empujando.

Seriedad, estilo, emociones y paella.

Hace un par de días me decía Toni que creía que el banner de “la guerra” no transmitía mucha seriedad y que podía devaluar el concepto de Marca Personal.

Sin embargo, creo que se equivoca y voy a dar mis razones. Siempre desde el punto de vista de la Marca Personal.

En cualquier producto, servicio o persona hay una parte objetiva y otra intangible. Hay una serie de características que lo convierten en algo útil y otras que generan un vínculo emocional.

Actualmente se supone que cualquier producto, servicio o profesional cumple con su función. Es competente. Se supone que tiene unas características, especificaciones o titulación necesaria para hacer su trabajo. Como digo tantas veces, en ese sentido vivimos en un mundo de “commodities”.

Lo que empieza a diferenciarnos es lo que denominamos estilo. Es la forma en que hacemos las cosas. Suele estar asociado a conceptos emocionales: encantador, borde, frío, honesto, divertido,…
Podemos estar hablando de productos, servicios o personas equivalentes a nivel técnico, pero pueden ser radicalmente opuestas en cuanto a percepciones.

Un ejemplo, la paella. En principio los ingredientes de un Arroz a Banda son conocidos y no forman parte de una receta secreta que solo conocen unos elegidos. Sin embargo, ¿a que no sabe igual una paella de franquicia que otra cocinada en el campo entre amigos?

Los ingredientes son iguales, pero el estilo, el resultado emocional es diferente.

Eso lo saben muy bien los guionistas de cine y TV. ¿Cuantas series de médicos hay actualmente en la tele? Sin embargo, cada protagonista tiene un estilo diferente. House puede ser un médico muy competente, pero su estilo es muy peculiar. Y eso ocurre con las películas de policías, de superhéroes o de dibujos animados.

Pues bien, cualquiera de nosotros puede sobresalir, destacar o diferenciarse descubriendo y gestionando su propio estilo.

Eso no significa que tengas que gustar a todos sino solo a aquellos que te interesan.

El que estés hablando de algo serio y profundo no significa que tengas que ir con pajarita y con cara de sabio despistado. Es más, creo que eso es lo fácil. Lo complicado es hablar de las tendencias laborales utilizando a Yoda o a Mr. Potato como ejemplos y metáforas.

El que guste o no guste el banner es un filtro. Un punto de corte entre “los míos” y los demás. Quienes no comprendan que el granjero Skywalker es una metáfora de persona encadenada a un destino o un oficio que no le apasiona es que no ha entendido nada. Han Solo es un Agente Libre y los frikis de la cantina destacan por su aspecto, por su imagen pero no son relevantes.

En este país nuestro tenemos la costumbre de relacionar fondo y forma. Continente y contenido. Y eso convierte cualquier tema interesante en algo aburridísimo.
¿Os habéis dado cuenta de que un documental español sobre un tema interesante se convierte en un peñazo infumable?
Sin embargo, ¿No os parece que otro reportaje norteamericano sobre el tema más oscuro se convierte en algo apasionante?

Lo que importa no es lo que dicen sino como lo dicen. Posiblemente se acusará a los anglosajones de poco serios, infantiles y frívolos. Pero al final consiguen que aprendas de una forma entretenida. Mientras que los sesudos ibéricos lo unico que logran es que eches una cabezada.

Me quito el sombrero ante quienes consiguen hacer cercano lo dificil.

Pues eso, que lo cortés no quita lo valiente. Que la letra no siempre con sangre entra. Y que hay más chicha en una peli de Woody Allen que en un peñazo de Ingmar Bergman (¡hereje! ¡analfabeto! ¡A la hoguera!).

3CONs: CONsultores, CONfianza y CONdones

Nuevo artículo en la web de la Asociación Española de Empresas de Consultoría

¿Eres de fiar? De usuarios a creyentes.

En el artículo de este mes hablo sobre la importancia de la confianza en el mundo de Agentes Libres al que nos dirigimos. Por cierto Julen, este artículo te lo dedico a ti. En la última parte entenderás porqué.

El artículo empieza así:

Vamos a empezar el año con un ejercicio.

Piensa en una marca de gaseosa. ¿Ya está? Perfecto. Era fácil. Si te dijese que cuesta unos cuarenta céntimos más que una gaseosa de Marca Blanca, ¿Todavía comprarías la de marca conocida? Seguramente si.

Ahora entramos en un terreno más escabroso. ¿Y si en vez de gaseosa se tratase de preservativos? ¿Elegirías una marca de confianza o la primera que pillases en una tienda “de los chinos”?

Seguimos. Piensa en el mejor jefe que hayas tenido, inténtalo, no es imposible. ¿Lo tienes? ¿Lo cambiarías por otro del que no sabes nada aunque te prometiese la Luna?

Por último, si fueses el responsable de contratar a una consultora para que solucionase un problema de tu empresa. ¿Escogerías a la más barata? ¿A la que te promete más cosas? ¿O a la que te ofrece más confianza?.

Y hasta aquí puedo leer.