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Asunto: Dospuntocero.

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[28 sep 2010 | 11 Comments | ]

Según el contador de WordPress llevo escritos milsesentaytantos posts. En Twitter también llevo casi un millar. Aunque soy poco activo en Facebook, no es dificil encontrar información sobre mi, igual que en Linkedin. También he conocido a muchísima gente en montones de eventos y encuentros de todo tipo. 

Igual que ocurre con los fósiles de los dinosaurios, en La Red pueden encontrarse huellas y cagadas de mi trabajo en montones de sitios. Dospuntocerolandia es un cronista implacable de todo lo que uno dice y hace. Así que supongo que después de seis años, el que quiera conocerme ha tenido y sigue teniendo muchas formas de hacerlo. No creo que, a estas alturas, nadie se lleve sorpresas. De hecho, cuando me ”desvirtualizan”, me suelen decir que soy como esperaban (supongo que con desilusión).

He tenido días mejores y peores. He dicho alguna cosa brillante (por probabilidad, es lo normal) y muchas cosas para avergonzarse. He escrito cosas acertadas y otras en las que he sido profundamente injusto. Pero me gusta dejar constancia de todo para, de vez en cuando, darme cuenta de como he ido cambiando. A estas alturas, mi Marca Personal debería estar muy bien definida. Para bien y para mal.

Creo que hay aspectos personales que no deben contarse en La Red. Ni yo ni nadie. No es que haya que ocultarlos, simplemente no vienen a cuento o no aportan nada a tu Marca Personal. Y seguramente todo el mundo tiene “pecadillos de juventud” o incluso algún muerto virtual en el armario. Pero nada que no pueda entenderse y perdonarse.

Pero en general, creo que la mayoría de las personas podemos estar en dospuntocerolandia sin tener que ocultarnos ni pedir perdón. Puede que sea porque veinte o treinta o cuarenta años no son nada. O quizás no hemos tenido la posibilidad de hacer nada demasiado malo. Pero no tenemos las manos atadas y podemos ser bastante auténticos. Lo que decimos puede, al menos, contar con el beneficio de la duda.

Esto puede explicar, en parte, porqué son las personas y no las organizaciones quienes están dominando La Red. No es una cuestión de tecnología o de dinero o de recursos. Es todo mucho más sencillo, la clave es la credibilidad. Y eso solo se consigue con coherencia a lo largo del tiempo.

Poco a poco van surgiendo personas a las que se les va pillando en algunos renuncios dospuntoceriles y caen en desgracia. No es extraño, simplemente empiezan a comportarse como empresas.

Por eso creo que el principal problema para que una organización (empresarial, política o sindical) ”viva” en dospuntocerolandia como un miembro de pleno derecho, es su falta de credibilidad. De nada sirve que estén en todas las redes sociales del mundo mundial, simplemente ya no nos interesan sus mentiras (aunque sean ciertas). Llevan tantos años engañando, aprovechándose de la letra pequeña y ocultándonos sus malas artes, que ahora vienen los “ayayaisylosmadresmías”.

Pero incluso aunque todo sea muy legal y ético, ninguna empresa podría abrirse al mundo dospuntocero sin mostrarnos algunas cosas desagradables. ¿Pueden contarnos los bancos en Facebook como “encasquetan” a los jubilados un producto financiero que no necesitan a cambio de un “transistor” o como realizan un embargo? ¿Pueden twittear las empresas de distribución sus negociaciones con pequeños fabricantes? ¿Pueden subir los políticos videos a Youtube explicando lo que realmente hacen y no solo eslóganes vacíos? ¿Pueden narrar en un podcast todas las ONGs lo que hacen con el dinero?

En mi opinión lo dospuntocero es eso, abrirse a los demás para que se te conozca lo suficiente como para generar confianza. Permitir que se te pregunten cosas “delicadas”. Pero es imposible que te crean si llevas años comportándote mal.  No se trata de lanzar eslóganes o de poner fotos chulas. El medio no es el mensaje. El mensaje lo llevas lanzando desde hace décadas. Y Facebook, Twitter o un blog no van a hacerte bueno de la noche a la mañana.

Solo las empresas que puedan ir más allá de la frase impactante o de la oferta del día podrán tener algún éxito en La Red. Si una empresa tiene algo poco agradable que mostrar o está actuando de un modo indecente (aunque legal) ya puede tener un ejército de Community Managers que de nada le va a servir.

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[24 ago 2010 | 11 Comments | ]

En junio de 2000 dejé de negociar lejía, papel higiénico y bolsas de basura en DIA y entré a trabajar en uno de los mejores trabajos de mi vida: responsable de comercio electrónico de Canal21, el portal de internet de Euskaltel.  

Ahí se quedaban mis “compis” del mundo del comercio tradicional mientras yo, el más listo de todos, daba el salto a un futuro brillante, incluso brillantísimo en el mundo de Internet. Era el fin del comercio tradicional y aquellos dinosauros no se daban cuenta. Pero ¿Cómo era posible que la mercería de mi barrio no montase un “marketplace” para vender cremalleras a los Chechenos?

Solo fueron seis meses (ni siquiera lo pongo en el CV. Mucho ojo Sres. de R2H2). Coincidió con la explosión de la burbuja de Internet. Pero aquella temporada fue alucinante. Era increible ver como se gastaba quemaba el dinero (ajeno). Se gestionaban las empresas como si el fin del mundo estuviese a la vuelta de la esquina.

Vender, lo que se dice vender, se vendía poco. Creo que lo que mejor funcionó fue una oferta de condones de una parafarmacia online que se me ocurrió un viernes por la tarde. Pero, divertirnos nos divertimos mucho. Éramos como niños a los que hubiesen soltado en un Toys’r'Us sin vigilantes.

Algunos recordaréis que había empresas que regalaban, sí regalaban, CDs y libros. Gastos de envío incluidos. Solo tenías que poner tu correo electrónico y una dirección física. 

Aquello se acabó cuando aquella panda de cerebritos (asesorados por consultoras de postín) fundieron el dinero.

Con el tiempo aquello se olvidó. Y unos años después, una nueva generación vino con nuevas viejas ideas. Pero algún superviviente de aquello, se acordó de aquel desastre y a este segundo intento lo llamaron, logicamente 2.0. Aunque hay pequeñas diferencias.

  • En lugar de empresas, ahora hablamos de personas.
  • En lugar de portales se habla de redes sociales.
  • En lugar de regalar CDs y  libros, se regala información y conocimiento.
  • En lugar de hablar de regalar, se habla de compartir, colaborar y conversar.
  • En lugar de poner como ejemplo a Amazón, se habla de Lady Gaga y de un tío que se convirtió en un gurú después de hacer una foto a su mujer en bragas.
  • En lugar de decir que tu empresa desaparecerá si no está en La Red, ahora se dice que si no estás en Google no existes.
  • En lugar de controlar las visitas a tu página, ahora observas los “followers”, “amigos” y “fans”.
  • En lugar de decir que vas a tener clientes en todo el mundo, ahora se dice que tendrás una Marca Personal global.
  • En lugar de desconfiar de la seguridad, ahora se desconfía de la privacidad.

Pues bien, yo he llegado a creérmelo. ¿Como no caer en la tentación de pensar que puedes llegar a todo el planeta solo con estar en La Red? ¿Cómo no sucumbir ante la idea de tener millones de amigos (potenciales clientes) solo ofreciendo contenidos interesantes? ¿Cómo no perder la cabeza viendo tu futuro en grandes titulares? 

Pero el gran error es pensar que puedes ser Lady Gaga. No me importaría ser el marido de Demi Moore, pero ¿Quién quiere ser Lady Gaga?

La función de las Redes Sociales para el Branding Personal no es llegar a todo el mundo, no es llenar estadios, sino todo lo contrario, utilizarlas como altavoz para reunir a tu tribu. Tu Marca Personal se debe posicionar filtrando, consiguiendo atraer a quienes, y solo a quienes se sientan identificados con lo que transmites.

En realidad las Redes Sociales deberían utilizarse como una criba, como un cedazo que, en realidad no son más que redes para separar granos de diferentes tamaños.

Vale, puedes conseguir que te lean en Nueva Zelanda y te Retwitteen en Alaska, pero además de tu ego, ¿Qué más puedes alimentar con eso?

¿Qué vas a conseguir regalando compartiendo algo valioso aparte de un número más o menos grande de “followers” y “amigos” menos fieles que Tiger Woods? Seguramente lo mismo que todas aquellas empresas de la revolución de Internet 1.0 y los que participamos en aquella locura: divertirnos, divertimos mucho.

Aunque tal y como están las cosas, tampoco está mal.

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[2 jul 2010 | 12 Comments | ]

Algunos se desviven por ganar followers en Twitter. Otros eligen LIDERAR en silencio equipos no + de 10 pers. Chapeau por estos últimos.

Fernando Polo (@abladias)

Hace algunos meses le compré a mi hija, Charlie y la fábrica de chocolate. Le encantó la película y también Johnny Depp. Desde entonces le gustan todas las películas en las que Depp aparece, incluso Sweeney Todd. Aunque puede que lo que realmente le guste sea la estética de Tim Burton. No se que es más preocupante.

El caso es que Charlie y la fábrica de chocolate me pareció una buena metáfora de lo que ocurre en dospuntocerolandia. La película cuenta la historia de un misterioso personaje, Willy Wonka que es propietario de una fábrica casi mágica. Un día decide invitar a aquellos niños que encuentren los billetes dorados que ha incluido en cinco de las tabletas de chocolate que vende. A partir de ahí se desata en todo el mundo la locura por encontrar esos “tickets” que les abran las puertas de ese lugar. Hay poderosos que gastan fortunas para encontrar uno de esos billetes y también personas que solo pueden comprar una tableta.

Ya se que cada persona tiene su motivación para estar en La Red y que no todos tenemos los mismos objetivos ni razones. Sin embargo, creo que aquí se da con frecuencia esta tendencia a buscar uno de esos escasos billetes dorados. Parece que hay que consumir, o al menos adquirir, todo el chocolate 2.0 posible para aumentar las posibilidades formar parte de esa élite que entrará en la fábrica de Willy Wonka.

Como ocurre en la película, de los cinco que consiguen entrar, cuatro de ellos son hijos de personas con suficientes medios como para aumentar las probabilidades de encontrar los billetes. También en La Red hay un puñado de personas bien situadas a las que constantemente se cita en todas partes. Pero pertenecen a esa élite geográfica, formativa, profesional o económica que puede permitirse adquirir el “chocolate” suficiente para aumentar sus opciones. El resto tiene que conformarse con probar suerte (y desilusionarse).

Ya digo que esta es solo mi opinión y no será generalizable. Pero cada día me siento menos cómodo hablando “a quién quiera escucharme” para encontrar un “billete dorado” posiblemente inexistente.  Sin embargo, estoy más a gusto dirigiéndome a quienes realmente están interesados en lo que hago.

Creo que en dospuntocerolandia nos hemos olvidado del placer de tomar el chocolate porque estamos centrados en encontrar un “ticket” que nos abra una puerta a nosesabedonde.

Lo cierto, y esto también es una opinión personal, es que si hiciese un recuento de las personas con las que “me relaciono de verdad” saldría un grupo más o menos grande pero  más o menos estable desde hace algunos años. Y me gusta establecer el contacto directo siempre que sea posible. No soy partidario de establecer conversaciones públicas (Twitter, Facebook,…) con personas con las que puedo mantener relaciones directas. Algunos dirán que eso es poco 2.0 pero a mi me parece lo más lógico del mundo.

Creo que Twitter se ha convertido en algo parecido a una Caja Negra de avión. Es algo que puede explicar un accidente si se produce. Pero el resto del tiempo está llena de conversaciones intrascendentes con las que se pretende conseguir esa cifra de followers, ese puesto en un ranking que aumente las opciones de conseguir ese billete dorado.

Creo que es poco natural esta tendencia a relacionarnos con grupos de personas más grandes de lo humanamente gestionable. No se si será una tendencia o no, ni me importa demasiado, pero si fuese un artista, mi intención iría más por “actuar” en pequeños locales que en grandes estadios. Quizás no consiga el billete dorado, pero al menos disfrutaré con el chocolate.

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[22 jun 2010 | 3 Comments | ]

Algunos de los momentos más divertidos y también patéticos que recuerdo de la facultad eran las asambleas de estudiantes. En mi memoria quedan esas reuniones multitudinarias, anárquicas, ruidosas… e inútiles que se organizaban cada dos por tres por las razones más peregrinas.

Cuando empecé a estudiar vi que detrás de aquellos eventos lúdico-reivindicativos siempre estaba el mismo pequeño grupo de personas. Creo que denominarlos estudiantes sería menospreciar a los que si lo eran. En los cinco años en los que estuve allí, siempre aparecían los mismos. Cuando empecé a trabajar, seguí cogiendo la misma línea de tren de cercanías que cuando estudiaba y seguí encontrándome a esos personajes durante años.

Con el tiempo, llegué a la conclusión de que lo importante no era la “causa” sino solo hacer ruido y tener la voz cantante. Creo que nunca se consiguió nada de lo que se reivindicaba, pero eso no les hacía bajar el ritmo.

La Red se ha convertido en una enorme asamblea de la facultad. Allí solo había espacio para unos cuantos ¿líderes? a los que nadie hacía caso si no había algo divertido detrás (una carrera nudista reivindicativa, una fiesta de la cerveza en los barracones,…). Pero dospuntocerolandia se ha convertido en el nuevo paraiso de los frikis reivindicadores.

En realidad aquí también hay un puñado de personas que dicen lo que hay que hacer. Lo que está bien y lo que está mal. Las causas que hay que seguir y las que hay que atacar.

Pero a diferencia de la facultad, aquí se impone lo políticamente correcto y lo que la mayoría decide que es bueno. Basta que alguien escriba algo interpretable o difuso para que los asambleistas 2.0 se te echen encima. Puños de acero en guantes de SEO.

En realidad todas esas voces no tienen ninguna influencia. Ahmadineyad sigue dirigiendo los destinos de Irán. Si la ley contra las descargas no sale adelante no será por la influencia de La Red sino por la incapacidad de este gobierno de hacer nada de lo que dice.

Dicen que La Red es un medio democrático, pero cada día me da más la sensación de que es un caldo de cultivo excelente para los totalitarismos y los líderes mesiánicos. Parece que lo importante no es defender algo con sentido sino conseguir una cifra elevada de Fans en Facebook. Cuando alguien quiere justificar su idea no da argumentos lógicos, solo indica la cifra de Followers. Y parece que en dospuntocerolandia siempre hay multitudes dispuestas a abrazar cualquier causa cosa sin hacer demasiadas preguntas.

Creo que es necesario que empecemos a pensar por nosotros mismos, a poner en duda todo lo que aparezca en La Red, especialmente si viene acompañado de una suscripción masiva a un foro de dospuntocerolenses.

Cuando dejamos que otros, por omisión de pensamiento, vayan imponiendo sus ideas, nos vamos convirtiendo en la marca de otros. Twitt a Twitt, post tras post van profundizando la huella en nuestra mente. Y encima sin cervecitas.

Piensa por tí mismo/a. No dejes que otros suplanten tu identidad. Si tienes que tener una marca, que sea la tuya, tu Marca Personal y no la de un asambleista digital.

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[4 may 2010 | 19 Comments | ]

La pasada semana, el Director de Comunicación de Garrigues y buen amigo, Carlos Agrasar, me invitó a una charla sobre la defensa legal de la reputación profesional y corporativa. En este evento se combinaban los aspectos legales con los más relacionados con los DIRCOM.

Salí de allí con dos ideas.

  1. Si tienes un problema con un medio de comunicación o con algo que se difunda en La Red, más vale que te pongas a rezar lo que sepas porque la tendencia es a dar prioridad a la libertad de expresión. Y en el mejor de los casos, cuando la justicia resuelva tu asunto, nadie se acordará de lo que ocurrió.
  2. Los DIRCOM (Directores de Comunicación) deberían llamarse DINCOM (Directores de Incomunicación).

La ponencia que dió la abogada de Garrigues, Carolina Pina, fué muy práctica y entretrenida, incluso para alguien de ciencias como yo. Contó muchas anécdotas sobre el famoseo y las “celebrities”. Pero a mi me interesaban más los aspectos relacionados con los directivos.

Cuando pregunté porqué no se fomentaba una participación más activa por parte de los directivos en los medios y en La Red, la respuesta fué de lo más deprimente pero explica muchas de las cosas que suceden. Se podría resumir en: “Estos tíos y tías que dirigen tienen mucho ego y lo mejor es tenerlos bien ocultos no vayan a cagarla”.

Desde el punto de vista del Branding Personal es una aberración. Siempre he dicho que los profesionales deben convertirse en los mejores representantes de su empresa. Desde el primero hasta el último. Pero aunque ya sabíamos que, en muchas empresas, se prohibe explicita o implicitamente que los empleados “asomen la cabeza al exterior”, no me imaginaba que también se hiciese con “los que mandan”.

Salí con la sensación de que un DIRCOM pertenecía a la misma especie que los R2H2. Profesionales bien situados pero muertos de miedo de perder ese estatus. Empiezo a estar convencido de que en este país el miedo lo paraliza todo. Nadie quiere innovar, dar la cara o sacar los pies del tiesto por temor al “que dirán”. Y los DIRCOM son los amos del calabozo comunicacional. En realidad no gestionan marcas, más bien cruzan los dedos para que no pase nada. Su actitud es defensiva y reactiva.

Quizás eso explica la falta de referentes empresariales en nuestro país. No tenemos modelos a los que admirar. No hay un Steve Jobs o incluso un Steve Ballmer con los que soñemos ser “de mayores”. Pero ¡por Dios! si el principal empresario de este país se oculta como si hubiese hecho algo malo. Si no hay referentes en el mundo de la empresa ¿Quién nos queda? ¿La Esteban, Ronaldo, Punset (la Esteban de los culturetas)…?

Nos hemos acostumbrado a que nadie, desde los políticos a los artistas, desde los empresarios a los futbolistas, nadie diga lo que pasa, siente o piensa. Nos parece normal que todo se maquille y manipule. ¿Cuantas personas influyentes son capaces de responder con un simple SI/NO a una pregunta comprometida? ¿Cuantos políticos, empresarios o sindicalistas se arriesgan a decir lo que piensan o lo que creen?

Salí del evento con la convicción de que los expertos en comunicación creen que el marketing consiste en hablar bien de uno mismo y maquillar cifras, hechos, datos. Esto parece 1984. No parece que gestionen la comunicación, más bien se dedican a guardar las apariencias (y los directivos).

Me quedé con un comentario inteligente de Carlos Agrasar casi al final. Dijo que los profesionales ”Debemos aprender a ocupar nuestro propio espacio”. Esa es una buena descripción de lo que pretende la Marca Personal. Se trata de detectar un hueco y tratar de ocuparlo en lugar de intentar pasar desapercibidos. Lo tenemos muy facil, si no hay nadie, tu puedes ser el primero.

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[20 abr 2010 | 10 Comments | ]

Uno de los tópicos que manejamos los que nos dedicamos a esto del Branding Personal es el de la capacidad de estar a un clic de todo el mundo a coste casi 0.

Tal y como nos lo cuentan (y lo contamos), cualquiera con una conexión a La Red y dos dedos de frente puede dar a conocer sus ideas y proyectos. En algunas ocasiones, suelo pedir a un alumno en clase que cree su propio blog en blogger.

La realidad no suele ser tan bonita. Acepto que en menos de un minuto puedas crear tu propio blog en blogger. Acepto que puedas crear una cuenta en Twitter o Facebook con relativa facilidad. Pero a partir de ahí todo se complica. Nada es tan sencillo como nos lo cuentan (y contamos). Ni siquiera para quién lleva años en esto y además disfruta con ello.

Como ya he comentado aquí, en Diciembre decidí cambiar el blog. Lo que, en teoría, debería haber sido algo rutinario, se ha convertido en una aventura.

Si navegas un poco, verás que la red está llena de gente que habla maravillas de WordPress, de Linkedin, de Facebook y de lo facilísimo que es todo. Te hacen pensar que si no estás en esto es que eres un inutil o un sociópata (o ambas cosas). Pero lo cierto es que nada es tan sencillo. Siempre falla algo.

Hashtags, pingbacks, FF, RT, DM, permalinks, followers,… Hay todo un nuevo lenguaje que nunca llegas a conocer del todo porque siempre está cambiando. Surgen normas de etiqueta en la red. Aparecen “legisladores” que definen el ratio adecuado entre followers y following. Las herramientas cambian sus formatos.

Y todo junto lo va complicando todo. No se trata solo de pensar en el título que le vas a poner a tu blog.

Y eso nos ocurre a los que estamos “dentro”, así que imagina lo que pueden pensar quienes no han utilizado no ya estas herramientas sino un ordenador con internet.

Y no estoy hablando de contenidos, de lo que vas a decir, de como vas a posicionar tu Marca Personal, esa es otra historia.

Para muchos, el siguiente paso es, dejarlo o pedirle a alguien que te ayude. Esto último puede implicar pagar por ese servicio. Por lo tanto, la gratuidad de La Red o lo interesante de depender de tí mismo o de llegar a todo el mundo a coste casi 0, deja de ser cierto. Ya no solo hay una barrera técnica sino también económica. Y salvo que puedas pagarlo o disponer de tiempo (y ganas) para meterte en esto, es muy probable que abandones.

No digo que haya que descartar el uso de Internet para posicionar tu Marca Personal. Ni mucho menos. Creo que es la herramienta más eficaz después del contacto personal directo. Sin embargo, creo que es peligroso generar unas expectativas de facilidad de uso que luego no se cumplen.

Si se quiere divulgar el uso de La Red, creo que sería más honesto y eficaz decir que esto es relativamente asequible en aprendizaje y coste económico. Pero venderlo como la panacea universal puede acabar creando más rechazo que simpatía.

NOTA: Gracias a Enrique Brito, Jose Miguel Bolivar o Andres Karp por sus consejos personales o virtuales a la hora de cambiar la web.

NOTA2: Respecto Ayn Rand.

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[29 mar 2010 | 3 Comments | ]

En las últimas semanas han sido varias las personas que me han hecho un comentario parecido. Al hablar sobre la proliferación de eventos y del aumento de posibilidades de “desvirtualizar” a quienes siguen en la red, varias de estas personas coincidían en el desfase entre la imagen real y la que estos dan en lo dospuntocero.

Ya sabemos que la percepción es la realidad. También sabemos que La Red te permite crear una imagen casi de laboratorio en la que puedes diseñar tu propio monstruo de Frankenstein online. Esa imagen se mantiene mientras no tengas que dar la cara. Pero antes o después deberás salir de tu castillo en dospuntocerolandia.

El Branding Personal se basa en la autenticidad. A una Marca Personal se le puede consentir un error pero no una mentira. Sin embargo, La Red es un medio muy tentador para quienes quieren crear un “alter ego” con las características que uno siempre hubiese soñado, pero falsas.

Supongo que esto da para muchas tesis sobre psicología, pero lo que a mi me interesa es el problema que supone el pasar de lo virtual a lo real.

Los negocios, los amoríos y los momentos de diversión y duelo se establecen en momentos reales, con gente a la que puedes tocar, pegar o acariciar. Si quieres llegar a algo más con un cliente, una chica o un chico, una audiencia o un amigo, debes dar la cara y mostrar lo que realmente eres. Ahí ya no vale tu avatar ni tu “propaganda” twittera. Ahí te enfrentas con una relación directa, personal y de más de 140 caracteres.

Todos conocemos personas que dan una imagen extrovertida en La Red pero que son más sosos que Winnie de Pooh cuando te los encuentras en un evento.

Vendemotos que te han contado por twitter que han cerrado siete proyectos antes de desayunar y que luego son unos muertos de hambre.

Supuestos gurús que parece que van a cambiar el mundo pero que son más aburridos que el Doctor Siesta y son incapaces de hacer que nadie mueva un dedo en una conferencia.

Expertos en “Socialmedia” que prometen hacerte rico en dos tardes pero que están viviendo con sus padres porque no pueden (ni quieren) vivir por su cuenta.

Iluiminados que dicen que van a convertirte en un superhombre o supermujer pero que no tienen ni idea de lo que ocurre “ahí fuera”. Personas que lo que realmente ofrecen y venden es una forma de hacer sentir bien a personas que lo que buscan es algo para estar cómodos mentalmente, un couch (sofá) y no un coach.

Asesores personales que parece que han vivido siete vidas y que lo saben todo, pero que en realidad están muertos de miedo y necesitan que alguien les escuche a ellos y no al revés.

El caso es que tarde o temprano, tendrás que dar la cara, tendrás que salir de este mundo de Matrix que te has creado. Es en ese momento en el que se pondrá a prueba tu capacidad de dejar una Marca Personal. Cuanto antes salgas del cascarón del polluelo de twitter, cuanto antes dejes de piar y te pongas a gritar, acariciar, pegar o abrazar, mejor para tí y para tu Marca Personal.

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[25 mar 2010 | 3 Comments | ]

Una de las cosas que tenía claras desde el día en que empecé con esto es que las herramientas tradicionales de búsqueda de empleo están quedando obsoletas. Eso era válido hace seis años, pero ahora lo es mucho más por una razón muy simple: No hay empleo.

Ojo, una cosa es que no haya EMPLEO y otra muy distinta es que no haya TRABAJO. No hay huecos esperándonos en las empresas. Sin embargo, hay muchas cosas por hacer y muchas necesidades por satisfacer.
Lo que no vamos a encontrar es a alguien que nos ofrezca un contrato tradicional por satisfacer esas necesidades o solucionar esos problemas. Hay que empezar a ir por caminos menos trillados que nos permitan obtener ingresos.

Uno de los objetivos del Branding Personal es facilitar el que te encuentren, te conozcan y confíen en lo que puedes hacer. La búsqueda la hace el que tiene el problema, la necesidad, en lugar del “candidato”.
Por otra parte, cuando son otros los que llaman a tu puerta en lugar de hacerlo tú en la de ellos, tu poder de negociación es mayor.

Y para conseguir que lleguen a tí y te hagan una oferta, deben haber llegado a la conclusión de que eres la persona idonea. Por eso debes utilizar todas las herramientas a tu alcance para facilitarles el trabajo. Y ahí es donde falla el CV.

Pero la solución no pasa por la utilización de una sola herramienta (dospuntocero o unopuntocero). Es necesario diseñar una estrategia combinada de Marca Personal que incluya otros canales “clásicos”.

Digo esto porque encuentro algunos parecidos (desgraciadamente) razonables entre medios como Twitter y el CV para la búsqueda de empleo.

No dan suficiente información necesaria y relevante sobre tu capacidad. Son superficiales y dan pocos datos fiables a quién toma las decisiones.

Dan demasiada información innecesaria. Aunque puede parecer contradictorio con lo anterior, la twitterverborrea potencia el papel de Portero de Discoteca del responsable de R2H2. Le facilita el descarte porque detecta en alguno de tus 140 caracteres el equivalente dospuntocero de los calcetines blancos. Lo que dices es demasiado interpretable y fomenta la tendencia a llenar los huecos con suposiciones erróneas (o no).

No proporcionan evidencias. Solo son listas de frases o cosas sueltas que pueden ser ciertas o no, pero no hay nada que me demuestre que puedes hacer lo que dices. Me temo que la tendencia a mentir o a hinchar la experiencia o conocimientos es tan aplicable al CV como a las Redes Sociales.

Parece más importante el estilo que el contenido. La obsesión por el tipo de CV (funcional, cronológico, con foto, 2 o más páginas,…) se ha trasladado a Twitter (Color y tipo de fondo, el avatar que utilizas,…). Da la sensación de que la falta de “sustancia” se debe compensar con fuegos artificiales. Francamente, ¿alguien piensa que una empresa va a contratar a un profesional por el tipo de plantilla que ha utilizado en Twitter?

No llega a quien toma las decisiones. Hay que ser realistas, quienes buscan candidatos suelen tener el portatil como sujetalibros. No es que no utilicen las herramientas dospuntocero, es que no saben ni lo que son. Es fenomenal tener muchos amigos a los que enviar el CV o a los que puedes “followear” y que te “folloween”, pero no son ellos quienes toman las decisiones y quizás están en la misma situación que tú.

Queda sepultado bajo otros cientos (o miles) de CV/twitts. Siempre me ha parecido curioso que se diga que Twitter es una buena herramienta de Marca Personal cuando no lo es. El Branding Personal debe ayudarte a dejar una huella. Pero tanto el CV como Twitter es demasiado volatil e insustancial como para producir un efecto profundo. Lo que tu twitteas ahora será historia dentro de una hora y debes volver a empezar, es la nueva Maldición de Sísifo.

Dice lo mismo que otros cientos (o miles) de personas. El CV y Twitter no son diferenciadores. Lo que escribes ya lo han dicho muchos otros antes que tú. Las empresas buscan profesionales que puedan solucionar sus problemas, no recopiladores de citas de personajes famosos. Quieren a un profesional útil, no a personajes históricos que murieron hace años (o siglos).
¿De verdad crees que poner una cita de Einstein en Twitter tiene un valor diferente al de poner en tu CV que has hecho un curso de Básico de Office?
Quién se dedica a buscar a alguien que le solucione su problema quizás no tenga tiempo de buscar la aguja entre tanta paja (mental) y seguramente utilice otros medios.

Creo que aunque las herramientas cambien, es necesario encontrar los elementos comunes. Puede que algunas cosas nos parezcan mucho más atractivas con sus colores e inmediatez, pero al analizarlo a fondo veremos que en realidad es lo mismo de siempre (o peor).

NOTA: Hace unos días, aprovechando uno de mis cursos en CaixaGalicia en La Coruña, estuve con Sabela Iglesias, empresaria y buena amiga. Me propuso que grabásemos una conversación y aquí está el resultado.

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[18 mar 2010 | 7 Comments | ]

Uno de los proyectos que me rondan desde hace tiempo es el de escribir un libro de gestión basado en refranes. Me parece una pérdida de energía terrible tener que estar inventando la pólvora cada día cuando todo está dicho de todas las formas posibles. Los refranes condensan la sabiduría popular y lo hacen mucho mejor que la mayoría de los gurús 2.0, 1.0 y 0.0 que existen.
Creo que las piezas están ahí desde hace mucho tiempo y solo estamos reordenándolas y combinándolas aunque la tecnología las haga parecer diferentes.

Por ejemplo, ahora insisten mucho en los peligros de La Red, la mala utilización de Facebook, la debilidad de las “amistades” online y otro tipo de riesgos. Pero ¿eso es nuevo?

“Dime con quien andas y te diré quien eres”, “Quién a buen arbol se arrima, buena sombra le cobija”, “Quien mal anda, mal acaba”, “Mas vale solo que mal acompañado”, “Allégate a los buenos, y serás uno de ellos”, “Amistad por interés, no dura porque no lo es”, “Amistad de juerga no dura nada”, “Amistad prendida con alfileres, la que se desprende cuando lo quieres”, “Amigo leal y franco, mirlo blanco”…

¿Hay alguien que piense que no está todo dicho en lo referente a la importancia de las relaciones en tu Marca Personal?

Desde pequeños, nuestras madres se han encargado de decirnos lo conveniente o no de ir con alguna gente. De recomendarnos ir con este o aquel porque es muy buen chico. De rogarnos que evitásemos juntarnos con esos “macarras” porque tienen “mala fama”.

La mala (o buena) fama es el concepto de Marca Personal que tienen nuestros padres. Como véis, todo está inventado. Y el Branding Personal forma parte de nuestras vidas mucho antes de que apareciese Twitter o Facebook.

En el mundo laboral también nos valoran por los contactos, relaciones y colegas de los ratos de ocio. Las relaciones en el mundo personal o profesional nos definen tanto (o más) como nuestra forma de actuar. Una persona puede caerte bien o mal, puede parecerte fiable o no, solo por el tipo de relaciones que mantiene.

La gente de tu equipo de proyecto, los colegas con los que te vas a montar en moto los fines de semana o los grupos a los que pertenezcas en Linkedin pueden posicionarte mejor o peor que dos páginas en un CV.

A la hora de escoger grupos a los que seguir o de hacerte “fan” en las redes sociales debes ser cuidadoso. Si dedicas meses o años a desarrollar una Marca Personal basada en la seriedad y la credibilidad profesional, puede ser contraproducente descubrir que eres un admirador de Naranjito

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[11 mar 2010 | 4 Comments | ]

Hace unos días murió J.D. Salinger. Ayer vimos que Amancio Ortega está entre las diez personas más ricas del mundo. Ambos tienen una cosa en común, la búsqueda del anonimato.

Suele ser habitual que cuando un profesional empieza a tener un cierto grado de notoriedad por su trabajo, empiece a limitar o seleccionar sus apariciones en público. En lugar de estar en todas partes, lo correcto para una Marca Personal es escoger aquellas ocasiones que mejor se ajusten a su posicionamiento.

Se que soy un poco cansino con esto de la crítica a las herramientas online como forma de generar visibilidad, pero mi experiencia me indica que no voy desencaminado.

Hasta hace pocos años, un buen profesional obtenía notoriedad y una buena reputación mediante el trabajo eficaz y constante en el tiempo. Es cierto que algunos buenos profesionales quedaban ocultos o otros menos valiosos se llevaban algunas medallas. Pero ningún sistema es perfecto.

Desde el boom de Internet y especialmente con la dospuntoceromanía, se ha intentado dar la vuelta a la tortilla. Parece que primero te haces visible y conocido y luego ya encontrarás la forma de demostrar que eres bueno en lo tuyo.
Supongo que este sistema funciona porque es fácil obtener cierta popularidad online. Pero como pocas veces eso se convierte en negocio, casi nunca tienes que pasar por el mal trago de hacer lo que dices que haces. Así que, consigues ser conocido pero no reconocido.

En realidad lo que ocurre con La Red es algo que ya hemos visto antes. Algunos ejemplos.

Hasta los años sesenta, los actores y actrices de cine eran estrellas. Eran personajes míticos que solo podíamos ver en la pantalla y en las grandes fiestas de lujo. Esa lejanía, esa liturgia, es algo que se ha gestionado muy bien desde cualquier tipo de poder. En las últimas décadas, esos personajes se han “democratizado”. Ahora podemos ver sus miserias o charlar con ellos o todo a la vez.

Hasta hace un par de décadas, había algunas carreras universitarias que te solucionaban la vida. Arquitecto, médico, ingeniero. En este momento en el que cada ciudad pequeña tiene una universidad (o varias), los títulos han perdido casi todo su valor y credibilidad. En realidad, cuando terminas la carrera es cuando empiezas a aprender lo que has olvidado los años anteriores.

Cuando coger un avión era algo que pocos podían permitirse, aquellos que iban de vacaciones al otro lado del Atlántico eran unos privilegiados. En este momento, cualquiera puede pasarse un fin de semana en El Caribe igual que antes se iba a Andorra a comprar relojes, queso y mantequilla. Por eso, cuando los amigos tratan de enseñarte sus fotos en Punta Cana, sales huyendo.

Cuando todo el mundo tiene acceso a algo previamente escaso, eso deja de tener valor. Con la visibilidad en Internet, ocurre igual.
Creo que es necesario mantener la visibilidad justa. Ser tremendamente popular no es necesariamente bueno, salvo que que quieras aparecer en los programas del corazón.
Cada día estoy más convencido de que el uso que debe dar un profesional a las herramientas online deben ser diferentes a la forma en que se está haciendo.

Se que esto es una blasfemia para los dospuntocerofanáticos, pero creo que, para un profesional, La Red debe ser un escaparate, no un lugar de conversación.
Internet debe ser un medio en el que se expongan tus logros, lo que ofreces, los beneficios de trabajar contigo.
Siempre es bueno escoger herramientas de visibilidad (online u offline) que aporten valor. Un folleto en pdf puede sustituir a CV, un video puede ser más eficaz que una reunión de ventas, un post puede generar más confianza que una entrevista de trabajo, una ponencia “en vivo” puede generar más sintonía que esa misma presentación en Slideshare. Pero hay que tener una estrategia adecuada.
Ofrecer contenido valioso de forma controlada es mucho más eficaz que lanzar frases sueltas o citas de personajes célebres sacadas de contexto.

Puede ser muy satisfactorio ver como aumenta tu cifra de “followers” o “amigos”, pero ¿Cuántos de ellos van a aportar algo a tu negocio? ¿Cuántos van a convertirse en clientes? ¿Cuál es el coste de oportunidad de dedicar tu tiempo a generar unos impactos tan poco rentables? ¿No sería mejor irte a una boca de metro y repartir octavillas como las de esos curanderos africanos que prometen solucionarte todos tus problemas?

Mis clientes siempre se han convertido en amigos, pero mis “amigos” online casi nunca se han convertido en clientes.
Yo que jamás he sido un fanático de nada, ahora soy bombardeado por estúpidas propuestas para hacerme fan de personas e ideas que ni conozco ni me interesan.

Cuando alguien hace críticas a lo dospuntocero, siempre aparecen “expertos” que dicen cosas como: “Pues no lo usarás bien”, “Pues no seguirás a suficiente gente”, “Pues no tendrás claros tus objetivos”, “Menudo gilipollas, pues eso es que no te enteras de que va esto”…
Pero nunca, nadie me ha dado argumentos convincentes y pruebas irrefutables de éxito. ¿Cuanta gente ha encontrado trabajo gracias a Twitter? ¿Cuantos clientes has conseguido gracias a Facebook? ¿Cuantas leyes ha cambiado Ahmadineyad o Sinde por la presión twittera?

Quizás estoy sufriendo un proceso de Salingerización, pero lo que es seguro es que hay sobrecarga en la red.