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Asunto: Escaparate.

Largo Alcance »

[2 nov 2010 | One Comment | ]

Es curioso, pero si hace cinco, diez o veinte años alguien me hubiese dicho que gran parte de mi tiempo lo pasaría escribiendo, hubiese dicho que estaba “chalao”. Yo siempre he sido de leer, pero no de escribir. Ni siquiera tomaba apuntes en la facultad. Y sin embargo aquí estoy, aprendiendo sobre la marcha sobre el mejor modo de utilizar las palabras.

Quizás no te has dado cuenta, pero la clave del posicionamiento de muchos de los profesionales con Marca Personal que están consiguiendo cierto reconocimiento no es el canal que utilizan sino la forma en que comunican lo que dicen. Lo importante es el contenido, no el continente. Lo importante no es si están en Internet o escriben en la hoja parroquial de su pueblo sino los mensajes que transmiten y el modo en que lo hacen.

Pero también es cierto que no todos los canales son iguales para una estrategia de Branding Personal. Muchos de los amigos que he ido conociendo estos años han descendido peldaños en su posicionamiento al abandonar herramientas como el blog para pasarse a otras de consumo más rápido como Twitter. Es una lástima.

Sin embargo, hay otros amigos que han ido en la dirección opuesta y están enfrentándose a nuevos retos. Esta semana estuve con mi amigo Sergio Fernandez en la presentación de su nuevo libro Vivir sin Miedos. He leido que Pedro Rojas está preparando otro libro para el próximo año. Y seguramente pronto habrá más amigos dospuntocerolenses que den el paso al papel. A pesar de lo que digan los profetas que anuncian el fin de los medios 1.0, creo que el prestigio sigue estando en muchos de esos canales que consideran muertos.

Pero una de las sorpresas que me he encontrado al escribir para diferentes canales es que cada uno de ellos tiene su propio estilo. Ha sido incluso doloroso enfrentarse a las diferentes formas de comunicar las ideas por escrito. Aquí os pongo algunas de mis experiencias.

Blog

Para mí es el medio más natural de hacer Branding Personal comunicando tus ideas. Tienes espacio y libertad para desarrollar un argumento. Creo que es de las mejores formas de posicionarse en La Red. Los posts pueden reconvertirse en artículos para otros medios. Reflejan muy bien la forma de ser del autor y deja espacio suficiente para que lo que comunicas no se malinterprete.

Artículos

Aunque en los últimos años he sido citado con frecuencia en prensa y medios de comunicación, la pasada semana me enfrenté a mi primer artículo de opinión en un medio importante. Y tengo que decir que no ha sido facil. Para una persona con tanta verborrea como yo, es muy jodido escribir algo con sentido en 1700 caracteres (espacios incluidos). Es equivalente a escribir 12 tweets.

Twitts

Poco a poco lo voy consiguiendo, creo que he llegado a un punto en el que mis Twitts reflejan mi estilo, tienen mi Marca Personal. Creo que lo que realmente ayuda a posicionar a alguien que está en La Red no es lo que dice sino como lo dice. El estilo es lo que queda en el recuerdo y lo que te hace ser apreciado u odiado. Y eso es muy dificil de conseguir en Twitter.

Las claves, consejos y decálogos son neutros, no dicen casi nada de quién los escribe, sin embargo, es facil recordar a quién “se moja”. Por eso se organiza tanto revuelo cuando algún personaje conocido dice algo politicamente incorrecto en un medio tan Teletubbie como Twitter.

Sin embargo, reconozco que Twitter también me está ayudando a sintetizar mucho la forma de transmitir mis ideas. Hay algunos Twitts que escribo y reescribo unas cuantas veces hasta conseguir el efecto que quiero.

Libros

Con los libros tengo una relación extraña. El primero fue relativamente facil. Cuando mis amigos casi me obligaron a escribirlo, ya estaba casi hecho. Además era bastante inconsciente y no me metí demasiada presión. Mi objetivo era publicar un libro y ya estaba.

Con el segundo ha sido diferente. Ya no solo quería escribir un libro, quería hacerlo bien. Pero un libro es diferente a todo lo anterior. No es un post largo o un montón de posts juntos, es algo mucho más estructurado y con vida propia.

A veces tienes la sensación de que tienes tanto que decir que vas a escribir algo así como la trilogía Millenium y otras piensas que con veinte páginas tendrías de sobra. Te das cuenta de que lo que escribes se te va de las manos, que es algo que no controlas. Tu quieres que salga una cosa con alma y te encuentras con un manual sin personalidad.

Decía en un tweet que escribir un libro es como comprarte una casa. Empiezas con ilusión pero acabas deseando acabar cuanto antes con “ese desagradable asunto”.

Por cierto, el libro saldrá en febrero.

El caso es que una estrategia de Branding Personal basa gran parte de su éxito en la forma en que estructuras las ideas y las transmites. Y la mayor parte de las veces lo hacemos por escrito. Podríamos decir que, incluso las presentaciones y las conferencias, son otra modalidad de escritura. Sería algo así como el teatro o el cine, en el que has preparado tu obra (por escrito) y luego la interpretas en un escenario.

Si lo que quieres es dejar una Marca Personal memorable y bien definida te sugiero que escribas mucho y así aprenderás a hacerlo bien. Tu forma de expresarte es lo que otros van a recordar de tí. Ese es el auténtico Branding Personal y no el número de seguidores, fans o amigos que tengas en las Redes Sociales.

Dospuntocero »

[28 sep 2010 | 11 Comments | ]

Según el contador de WordPress llevo escritos milsesentaytantos posts. En Twitter también llevo casi un millar. Aunque soy poco activo en Facebook, no es dificil encontrar información sobre mi, igual que en Linkedin. También he conocido a muchísima gente en montones de eventos y encuentros de todo tipo. 

Igual que ocurre con los fósiles de los dinosaurios, en La Red pueden encontrarse huellas y cagadas de mi trabajo en montones de sitios. Dospuntocerolandia es un cronista implacable de todo lo que uno dice y hace. Así que supongo que después de seis años, el que quiera conocerme ha tenido y sigue teniendo muchas formas de hacerlo. No creo que, a estas alturas, nadie se lleve sorpresas. De hecho, cuando me ”desvirtualizan”, me suelen decir que soy como esperaban (supongo que con desilusión).

He tenido días mejores y peores. He dicho alguna cosa brillante (por probabilidad, es lo normal) y muchas cosas para avergonzarse. He escrito cosas acertadas y otras en las que he sido profundamente injusto. Pero me gusta dejar constancia de todo para, de vez en cuando, darme cuenta de como he ido cambiando. A estas alturas, mi Marca Personal debería estar muy bien definida. Para bien y para mal.

Creo que hay aspectos personales que no deben contarse en La Red. Ni yo ni nadie. No es que haya que ocultarlos, simplemente no vienen a cuento o no aportan nada a tu Marca Personal. Y seguramente todo el mundo tiene “pecadillos de juventud” o incluso algún muerto virtual en el armario. Pero nada que no pueda entenderse y perdonarse.

Pero en general, creo que la mayoría de las personas podemos estar en dospuntocerolandia sin tener que ocultarnos ni pedir perdón. Puede que sea porque veinte o treinta o cuarenta años no son nada. O quizás no hemos tenido la posibilidad de hacer nada demasiado malo. Pero no tenemos las manos atadas y podemos ser bastante auténticos. Lo que decimos puede, al menos, contar con el beneficio de la duda.

Esto puede explicar, en parte, porqué son las personas y no las organizaciones quienes están dominando La Red. No es una cuestión de tecnología o de dinero o de recursos. Es todo mucho más sencillo, la clave es la credibilidad. Y eso solo se consigue con coherencia a lo largo del tiempo.

Poco a poco van surgiendo personas a las que se les va pillando en algunos renuncios dospuntoceriles y caen en desgracia. No es extraño, simplemente empiezan a comportarse como empresas.

Por eso creo que el principal problema para que una organización (empresarial, política o sindical) ”viva” en dospuntocerolandia como un miembro de pleno derecho, es su falta de credibilidad. De nada sirve que estén en todas las redes sociales del mundo mundial, simplemente ya no nos interesan sus mentiras (aunque sean ciertas). Llevan tantos años engañando, aprovechándose de la letra pequeña y ocultándonos sus malas artes, que ahora vienen los “ayayaisylosmadresmías”.

Pero incluso aunque todo sea muy legal y ético, ninguna empresa podría abrirse al mundo dospuntocero sin mostrarnos algunas cosas desagradables. ¿Pueden contarnos los bancos en Facebook como “encasquetan” a los jubilados un producto financiero que no necesitan a cambio de un “transistor” o como realizan un embargo? ¿Pueden twittear las empresas de distribución sus negociaciones con pequeños fabricantes? ¿Pueden subir los políticos videos a Youtube explicando lo que realmente hacen y no solo eslóganes vacíos? ¿Pueden narrar en un podcast todas las ONGs lo que hacen con el dinero?

En mi opinión lo dospuntocero es eso, abrirse a los demás para que se te conozca lo suficiente como para generar confianza. Permitir que se te pregunten cosas “delicadas”. Pero es imposible que te crean si llevas años comportándote mal.  No se trata de lanzar eslóganes o de poner fotos chulas. El medio no es el mensaje. El mensaje lo llevas lanzando desde hace décadas. Y Facebook, Twitter o un blog no van a hacerte bueno de la noche a la mañana.

Solo las empresas que puedan ir más allá de la frase impactante o de la oferta del día podrán tener algún éxito en La Red. Si una empresa tiene algo poco agradable que mostrar o está actuando de un modo indecente (aunque legal) ya puede tener un ejército de Community Managers que de nada le va a servir.

Dospuntocero »

[24 ago 2010 | 11 Comments | ]

En junio de 2000 dejé de negociar lejía, papel higiénico y bolsas de basura en DIA y entré a trabajar en uno de los mejores trabajos de mi vida: responsable de comercio electrónico de Canal21, el portal de internet de Euskaltel.  

Ahí se quedaban mis “compis” del mundo del comercio tradicional mientras yo, el más listo de todos, daba el salto a un futuro brillante, incluso brillantísimo en el mundo de Internet. Era el fin del comercio tradicional y aquellos dinosauros no se daban cuenta. Pero ¿Cómo era posible que la mercería de mi barrio no montase un “marketplace” para vender cremalleras a los Chechenos?

Solo fueron seis meses (ni siquiera lo pongo en el CV. Mucho ojo Sres. de R2H2). Coincidió con la explosión de la burbuja de Internet. Pero aquella temporada fue alucinante. Era increible ver como se gastaba quemaba el dinero (ajeno). Se gestionaban las empresas como si el fin del mundo estuviese a la vuelta de la esquina.

Vender, lo que se dice vender, se vendía poco. Creo que lo que mejor funcionó fue una oferta de condones de una parafarmacia online que se me ocurrió un viernes por la tarde. Pero, divertirnos nos divertimos mucho. Éramos como niños a los que hubiesen soltado en un Toys’r'Us sin vigilantes.

Algunos recordaréis que había empresas que regalaban, sí regalaban, CDs y libros. Gastos de envío incluidos. Solo tenías que poner tu correo electrónico y una dirección física. 

Aquello se acabó cuando aquella panda de cerebritos (asesorados por consultoras de postín) fundieron el dinero.

Con el tiempo aquello se olvidó. Y unos años después, una nueva generación vino con nuevas viejas ideas. Pero algún superviviente de aquello, se acordó de aquel desastre y a este segundo intento lo llamaron, logicamente 2.0. Aunque hay pequeñas diferencias.

  • En lugar de empresas, ahora hablamos de personas.
  • En lugar de portales se habla de redes sociales.
  • En lugar de regalar CDs y  libros, se regala información y conocimiento.
  • En lugar de hablar de regalar, se habla de compartir, colaborar y conversar.
  • En lugar de poner como ejemplo a Amazón, se habla de Lady Gaga y de un tío que se convirtió en un gurú después de hacer una foto a su mujer en bragas.
  • En lugar de decir que tu empresa desaparecerá si no está en La Red, ahora se dice que si no estás en Google no existes.
  • En lugar de controlar las visitas a tu página, ahora observas los “followers”, “amigos” y “fans”.
  • En lugar de decir que vas a tener clientes en todo el mundo, ahora se dice que tendrás una Marca Personal global.
  • En lugar de desconfiar de la seguridad, ahora se desconfía de la privacidad.

Pues bien, yo he llegado a creérmelo. ¿Como no caer en la tentación de pensar que puedes llegar a todo el planeta solo con estar en La Red? ¿Cómo no sucumbir ante la idea de tener millones de amigos (potenciales clientes) solo ofreciendo contenidos interesantes? ¿Cómo no perder la cabeza viendo tu futuro en grandes titulares? 

Pero el gran error es pensar que puedes ser Lady Gaga. No me importaría ser el marido de Demi Moore, pero ¿Quién quiere ser Lady Gaga?

La función de las Redes Sociales para el Branding Personal no es llegar a todo el mundo, no es llenar estadios, sino todo lo contrario, utilizarlas como altavoz para reunir a tu tribu. Tu Marca Personal se debe posicionar filtrando, consiguiendo atraer a quienes, y solo a quienes se sientan identificados con lo que transmites.

En realidad las Redes Sociales deberían utilizarse como una criba, como un cedazo que, en realidad no son más que redes para separar granos de diferentes tamaños.

Vale, puedes conseguir que te lean en Nueva Zelanda y te Retwitteen en Alaska, pero además de tu ego, ¿Qué más puedes alimentar con eso?

¿Qué vas a conseguir regalando compartiendo algo valioso aparte de un número más o menos grande de “followers” y “amigos” menos fieles que Tiger Woods? Seguramente lo mismo que todas aquellas empresas de la revolución de Internet 1.0 y los que participamos en aquella locura: divertirnos, divertimos mucho.

Aunque tal y como están las cosas, tampoco está mal.

Dospuntocero »

[2 jul 2010 | 12 Comments | ]

Algunos se desviven por ganar followers en Twitter. Otros eligen LIDERAR en silencio equipos no + de 10 pers. Chapeau por estos últimos.

Fernando Polo (@abladias)

Hace algunos meses le compré a mi hija, Charlie y la fábrica de chocolate. Le encantó la película y también Johnny Depp. Desde entonces le gustan todas las películas en las que Depp aparece, incluso Sweeney Todd. Aunque puede que lo que realmente le guste sea la estética de Tim Burton. No se que es más preocupante.

El caso es que Charlie y la fábrica de chocolate me pareció una buena metáfora de lo que ocurre en dospuntocerolandia. La película cuenta la historia de un misterioso personaje, Willy Wonka que es propietario de una fábrica casi mágica. Un día decide invitar a aquellos niños que encuentren los billetes dorados que ha incluido en cinco de las tabletas de chocolate que vende. A partir de ahí se desata en todo el mundo la locura por encontrar esos “tickets” que les abran las puertas de ese lugar. Hay poderosos que gastan fortunas para encontrar uno de esos billetes y también personas que solo pueden comprar una tableta.

Ya se que cada persona tiene su motivación para estar en La Red y que no todos tenemos los mismos objetivos ni razones. Sin embargo, creo que aquí se da con frecuencia esta tendencia a buscar uno de esos escasos billetes dorados. Parece que hay que consumir, o al menos adquirir, todo el chocolate 2.0 posible para aumentar las posibilidades formar parte de esa élite que entrará en la fábrica de Willy Wonka.

Como ocurre en la película, de los cinco que consiguen entrar, cuatro de ellos son hijos de personas con suficientes medios como para aumentar las probabilidades de encontrar los billetes. También en La Red hay un puñado de personas bien situadas a las que constantemente se cita en todas partes. Pero pertenecen a esa élite geográfica, formativa, profesional o económica que puede permitirse adquirir el “chocolate” suficiente para aumentar sus opciones. El resto tiene que conformarse con probar suerte (y desilusionarse).

Ya digo que esta es solo mi opinión y no será generalizable. Pero cada día me siento menos cómodo hablando “a quién quiera escucharme” para encontrar un “billete dorado” posiblemente inexistente.  Sin embargo, estoy más a gusto dirigiéndome a quienes realmente están interesados en lo que hago.

Creo que en dospuntocerolandia nos hemos olvidado del placer de tomar el chocolate porque estamos centrados en encontrar un “ticket” que nos abra una puerta a nosesabedonde.

Lo cierto, y esto también es una opinión personal, es que si hiciese un recuento de las personas con las que “me relaciono de verdad” saldría un grupo más o menos grande pero  más o menos estable desde hace algunos años. Y me gusta establecer el contacto directo siempre que sea posible. No soy partidario de establecer conversaciones públicas (Twitter, Facebook,…) con personas con las que puedo mantener relaciones directas. Algunos dirán que eso es poco 2.0 pero a mi me parece lo más lógico del mundo.

Creo que Twitter se ha convertido en algo parecido a una Caja Negra de avión. Es algo que puede explicar un accidente si se produce. Pero el resto del tiempo está llena de conversaciones intrascendentes con las que se pretende conseguir esa cifra de followers, ese puesto en un ranking que aumente las opciones de conseguir ese billete dorado.

Creo que es poco natural esta tendencia a relacionarnos con grupos de personas más grandes de lo humanamente gestionable. No se si será una tendencia o no, ni me importa demasiado, pero si fuese un artista, mi intención iría más por “actuar” en pequeños locales que en grandes estadios. Quizás no consiga el billete dorado, pero al menos disfrutaré con el chocolate.

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[22 jun 2010 | 3 Comments | ]

Algunos de los momentos más divertidos y también patéticos que recuerdo de la facultad eran las asambleas de estudiantes. En mi memoria quedan esas reuniones multitudinarias, anárquicas, ruidosas… e inútiles que se organizaban cada dos por tres por las razones más peregrinas.

Cuando empecé a estudiar vi que detrás de aquellos eventos lúdico-reivindicativos siempre estaba el mismo pequeño grupo de personas. Creo que denominarlos estudiantes sería menospreciar a los que si lo eran. En los cinco años en los que estuve allí, siempre aparecían los mismos. Cuando empecé a trabajar, seguí cogiendo la misma línea de tren de cercanías que cuando estudiaba y seguí encontrándome a esos personajes durante años.

Con el tiempo, llegué a la conclusión de que lo importante no era la “causa” sino solo hacer ruido y tener la voz cantante. Creo que nunca se consiguió nada de lo que se reivindicaba, pero eso no les hacía bajar el ritmo.

La Red se ha convertido en una enorme asamblea de la facultad. Allí solo había espacio para unos cuantos ¿líderes? a los que nadie hacía caso si no había algo divertido detrás (una carrera nudista reivindicativa, una fiesta de la cerveza en los barracones,…). Pero dospuntocerolandia se ha convertido en el nuevo paraiso de los frikis reivindicadores.

En realidad aquí también hay un puñado de personas que dicen lo que hay que hacer. Lo que está bien y lo que está mal. Las causas que hay que seguir y las que hay que atacar.

Pero a diferencia de la facultad, aquí se impone lo políticamente correcto y lo que la mayoría decide que es bueno. Basta que alguien escriba algo interpretable o difuso para que los asambleistas 2.0 se te echen encima. Puños de acero en guantes de SEO.

En realidad todas esas voces no tienen ninguna influencia. Ahmadineyad sigue dirigiendo los destinos de Irán. Si la ley contra las descargas no sale adelante no será por la influencia de La Red sino por la incapacidad de este gobierno de hacer nada de lo que dice.

Dicen que La Red es un medio democrático, pero cada día me da más la sensación de que es un caldo de cultivo excelente para los totalitarismos y los líderes mesiánicos. Parece que lo importante no es defender algo con sentido sino conseguir una cifra elevada de Fans en Facebook. Cuando alguien quiere justificar su idea no da argumentos lógicos, solo indica la cifra de Followers. Y parece que en dospuntocerolandia siempre hay multitudes dispuestas a abrazar cualquier causa cosa sin hacer demasiadas preguntas.

Creo que es necesario que empecemos a pensar por nosotros mismos, a poner en duda todo lo que aparezca en La Red, especialmente si viene acompañado de una suscripción masiva a un foro de dospuntocerolenses.

Cuando dejamos que otros, por omisión de pensamiento, vayan imponiendo sus ideas, nos vamos convirtiendo en la marca de otros. Twitt a Twitt, post tras post van profundizando la huella en nuestra mente. Y encima sin cervecitas.

Piensa por tí mismo/a. No dejes que otros suplanten tu identidad. Si tienes que tener una marca, que sea la tuya, tu Marca Personal y no la de un asambleista digital.

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[4 may 2010 | 19 Comments | ]

La pasada semana, el Director de Comunicación de Garrigues y buen amigo, Carlos Agrasar, me invitó a una charla sobre la defensa legal de la reputación profesional y corporativa. En este evento se combinaban los aspectos legales con los más relacionados con los DIRCOM.

Salí de allí con dos ideas.

  1. Si tienes un problema con un medio de comunicación o con algo que se difunda en La Red, más vale que te pongas a rezar lo que sepas porque la tendencia es a dar prioridad a la libertad de expresión. Y en el mejor de los casos, cuando la justicia resuelva tu asunto, nadie se acordará de lo que ocurrió.
  2. Los DIRCOM (Directores de Comunicación) deberían llamarse DINCOM (Directores de Incomunicación).

La ponencia que dió la abogada de Garrigues, Carolina Pina, fué muy práctica y entretrenida, incluso para alguien de ciencias como yo. Contó muchas anécdotas sobre el famoseo y las “celebrities”. Pero a mi me interesaban más los aspectos relacionados con los directivos.

Cuando pregunté porqué no se fomentaba una participación más activa por parte de los directivos en los medios y en La Red, la respuesta fué de lo más deprimente pero explica muchas de las cosas que suceden. Se podría resumir en: “Estos tíos y tías que dirigen tienen mucho ego y lo mejor es tenerlos bien ocultos no vayan a cagarla”.

Desde el punto de vista del Branding Personal es una aberración. Siempre he dicho que los profesionales deben convertirse en los mejores representantes de su empresa. Desde el primero hasta el último. Pero aunque ya sabíamos que, en muchas empresas, se prohibe explicita o implicitamente que los empleados “asomen la cabeza al exterior”, no me imaginaba que también se hiciese con “los que mandan”.

Salí con la sensación de que un DIRCOM pertenecía a la misma especie que los R2H2. Profesionales bien situados pero muertos de miedo de perder ese estatus. Empiezo a estar convencido de que en este país el miedo lo paraliza todo. Nadie quiere innovar, dar la cara o sacar los pies del tiesto por temor al “que dirán”. Y los DIRCOM son los amos del calabozo comunicacional. En realidad no gestionan marcas, más bien cruzan los dedos para que no pase nada. Su actitud es defensiva y reactiva.

Quizás eso explica la falta de referentes empresariales en nuestro país. No tenemos modelos a los que admirar. No hay un Steve Jobs o incluso un Steve Ballmer con los que soñemos ser “de mayores”. Pero ¡por Dios! si el principal empresario de este país se oculta como si hubiese hecho algo malo. Si no hay referentes en el mundo de la empresa ¿Quién nos queda? ¿La Esteban, Ronaldo, Punset (la Esteban de los culturetas)…?

Nos hemos acostumbrado a que nadie, desde los políticos a los artistas, desde los empresarios a los futbolistas, nadie diga lo que pasa, siente o piensa. Nos parece normal que todo se maquille y manipule. ¿Cuantas personas influyentes son capaces de responder con un simple SI/NO a una pregunta comprometida? ¿Cuantos políticos, empresarios o sindicalistas se arriesgan a decir lo que piensan o lo que creen?

Salí del evento con la convicción de que los expertos en comunicación creen que el marketing consiste en hablar bien de uno mismo y maquillar cifras, hechos, datos. Esto parece 1984. No parece que gestionen la comunicación, más bien se dedican a guardar las apariencias (y los directivos).

Me quedé con un comentario inteligente de Carlos Agrasar casi al final. Dijo que los profesionales ”Debemos aprender a ocupar nuestro propio espacio”. Esa es una buena descripción de lo que pretende la Marca Personal. Se trata de detectar un hueco y tratar de ocuparlo en lugar de intentar pasar desapercibidos. Lo tenemos muy facil, si no hay nadie, tu puedes ser el primero.

Escaparate, Marca Personal TV »

[27 abr 2010 | 7 Comments | ]

Aunque las fuerzas de la superficialidad empujan con fuerza, sigo luchando para mantenerlas a raya. Creo que hasta ahora he podido evitar que el concepto de Marca Personal se confunda con la gestión de la imagen o el aspecto externo (real o virtual).

Creo que he dejado claro que la Marca Personal es algo que va de dentro a fuera de la persona. Que lo que vemos de los demás es solo un reflejo de lo que tienen dentro (“La cara es el espejo del alma”, “Aunque la mona se vista de seda, mona se queda”, “El hábito no hace al monje”).

Por eso creo que es importante cuidar el lenguaje. Con frecuencia decimos (yo también) que el Branding Personal es la gestión de la imagen que los demás tienen de nosotros. Pero creo que habría que hablar más del RECUERDO que les queda a los demás de nosotros. Como dijo alguien, “lo importante no es el hueco que ocupas cuando estás, sino el espacio que dejas cuando te vas”.

Un recuerdo es un conjunto de percepciones que van más allá de lo visual. Si nos quedamos con lo superficial acabaremos influyendo negativamente en nuestro entorno. Si pensamos y hablamos así, seguiremos basándolo todo en un elemento parcial y menor de lo que somos.

Los programas basura de neardentales y siliconadas que se basan en el aspecto, en la forma y no en el fondo, son una consecuencia de esto.

Pensaba que lo bueno de Internet era que, por fin, podríamos valorar a los demás antes de hacer un juicio sobre el aspecto. Pero al final está ocurriendo lo contrario.

Nos encontramos con que los procesos de selección se basan, al menos en un primer momento, en el impacto visual (el CV, la carta o la persona misma) que tiene el seleccionador. El de R2H2 realiza el papel de portero de discoteca y te puede descartar por el color de tus calcetines.

Esta semana leí otro excelente libro de Malcolm Gladwell. El penúltimo capítulo (La red del chico nuevo. ¿Qué nos dicen realmente las entrevistas de trabajo?) explicaba lo absurdo e inutil de los procesos de selección habituales. Creo que los responsables de la búsqueda de profesionales deberían trabajar un poco y dedicarse a investigar a los candidatos en lugar de juzgarlos (y descartarlos) por la longitud de su pelo.

Me da la sensación de que los headhunters se ven como una combinación de PsychEl Mentalista y el de Miénteme. Me temo que consideran que unos años en la facultad de psicología les valida para hacer juícios sobre la capacidad profesional de una persona. En realidad les diría que no se les paga para pensar. Que lo que tienen que hacer es buscar información objetiva del candidato en lugar de basarse en sus prejuícios y temores.

Dospuntocero, Marca Personal TV »

[20 abr 2010 | 10 Comments | ]

Uno de los tópicos que manejamos los que nos dedicamos a esto del Branding Personal es el de la capacidad de estar a un clic de todo el mundo a coste casi 0.

Tal y como nos lo cuentan (y lo contamos), cualquiera con una conexión a La Red y dos dedos de frente puede dar a conocer sus ideas y proyectos. En algunas ocasiones, suelo pedir a un alumno en clase que cree su propio blog en blogger.

La realidad no suele ser tan bonita. Acepto que en menos de un minuto puedas crear tu propio blog en blogger. Acepto que puedas crear una cuenta en Twitter o Facebook con relativa facilidad. Pero a partir de ahí todo se complica. Nada es tan sencillo como nos lo cuentan (y contamos). Ni siquiera para quién lleva años en esto y además disfruta con ello.

Como ya he comentado aquí, en Diciembre decidí cambiar el blog. Lo que, en teoría, debería haber sido algo rutinario, se ha convertido en una aventura.

Si navegas un poco, verás que la red está llena de gente que habla maravillas de WordPress, de Linkedin, de Facebook y de lo facilísimo que es todo. Te hacen pensar que si no estás en esto es que eres un inutil o un sociópata (o ambas cosas). Pero lo cierto es que nada es tan sencillo. Siempre falla algo.

Hashtags, pingbacks, FF, RT, DM, permalinks, followers,… Hay todo un nuevo lenguaje que nunca llegas a conocer del todo porque siempre está cambiando. Surgen normas de etiqueta en la red. Aparecen “legisladores” que definen el ratio adecuado entre followers y following. Las herramientas cambian sus formatos.

Y todo junto lo va complicando todo. No se trata solo de pensar en el título que le vas a poner a tu blog.

Y eso nos ocurre a los que estamos “dentro”, así que imagina lo que pueden pensar quienes no han utilizado no ya estas herramientas sino un ordenador con internet.

Y no estoy hablando de contenidos, de lo que vas a decir, de como vas a posicionar tu Marca Personal, esa es otra historia.

Para muchos, el siguiente paso es, dejarlo o pedirle a alguien que te ayude. Esto último puede implicar pagar por ese servicio. Por lo tanto, la gratuidad de La Red o lo interesante de depender de tí mismo o de llegar a todo el mundo a coste casi 0, deja de ser cierto. Ya no solo hay una barrera técnica sino también económica. Y salvo que puedas pagarlo o disponer de tiempo (y ganas) para meterte en esto, es muy probable que abandones.

No digo que haya que descartar el uso de Internet para posicionar tu Marca Personal. Ni mucho menos. Creo que es la herramienta más eficaz después del contacto personal directo. Sin embargo, creo que es peligroso generar unas expectativas de facilidad de uso que luego no se cumplen.

Si se quiere divulgar el uso de La Red, creo que sería más honesto y eficaz decir que esto es relativamente asequible en aprendizaje y coste económico. Pero venderlo como la panacea universal puede acabar creando más rechazo que simpatía.

NOTA: Gracias a Enrique Brito, Jose Miguel Bolivar o Andres Karp por sus consejos personales o virtuales a la hora de cambiar la web.

NOTA2: Respecto Ayn Rand.

Acción y Reinvención, Escaparate »

[16 abr 2010 | 19 Comments | ]

Con frecuencia, especialmente cuando empecé con esto del Branding Personal, recibía mensajes y comentarios que decían algo así como: “Pues esto que cuentas ya lo había pensado yo” o “Lo que dices se me había ocurrido a mí antes”. Y seguramente tenían razón.

Cuando eso ocurría, me venían a la mente varias ideas. Una de ellas era que en realidad yo no había inventado nada, solo había ordenado unas cuantas ideas existentes desde que existe el ser humano. Pero también me preguntaba porqué esas personas no habían hecho algo para dar a conocer lo que pensaban.

Con el tiempo me he dado cuenta de que lo dificil no es generar ideas, sino ponerlas en marcha y darlas a conocer. He comprobado como el sentido del ridículo o la sensación de vergüenza ha sido más letal que la falta de recursos. Y eso se aplica a los emprendedores, a los “empleados” y a los desempleados.

Quienes han tenido y han dejado una Marca Personal a lo largo de la historia han sido capaces de salir de su caparazón y empezar a contarlo a quién les ha querido escuchar.

Muchas veces vemos personas de las que decimos “¡Vaya huevos/ovarios tiene este/esta!”, “¡Que tonterías está diciendo, eso no va a tener éxito aquí jamás!”. Hasta que un día te levantas y ves que aquel iluminado está en todos los sitios.

Creo que la obsesión por la imagen externa, por el qué dirán o por el miedo al desprecio están haciendo mucho daño. Hacen falta menos asesores de imagen y más expertos en patadas en el culo que te den ese empujón que necesitas.

En La Red también está ocurriendo algo parecido. Hay tanta gente pasando tanto tiempo haciéndose VER que se olvidan de hacerse OIR. Entiendo que vivimos en el mundo de la imagen. Pero creo que quienes han dejado marca en la historia se han dado cuenta de que un medio es eso, un medio y no un fin.

En los últimos meses he hablado con decenas de personas con ideas geniales. Hombres y mujeres que se comerían el mundo… si no pensasen que el mundo se les va a comer a ellos.

Las excusas de esas personas para no posicionar su Marca Personal son interminables (algunas muy creativas). Soy muy joven (me dicen los de 25), soy muy mayor (me dicen los de 45), soy mujer, soy extranjero, no soy licenciado, no tengo experiencia, me falta mucho por aprender…. El resultado de cada una de esas excusas o de una combinación de varias de ellas es: La Paralización.

Y mientras tanto, algún “sinvergüenza” con un aspecto poco comercial, estará contando (en un blog, un video, una reunión, una entrevista, una conferencia,…) una idea similar a la tuya al mundo. Y entonces pensarás, “eso ya lo había pensado yo antes”. Si, pero no hiciste nada porque te dió “corte” o pensaste que se reirían de tí, te odiarían o perderías algunos amigos, clientes o “empleos”.

Por mi trabajo he tenido la oportunidad de conocer mucha gente de esa que, a priori, consideramos importante, incluso “superior”. Con el tiempo te vas dando cuenta de que jamás debes ponerte a tí mismo en una posición mental inferior. Me he encontrado con auténticos gañanes con masters de Harvard  y con ejecutivas agresivas clónicas a las protagonistas de Sexo en NY que eran incapaces de juntar dos palabras sensatas.

Así que no te quites importancia, no tengas miedo, tírate a la piscina. Ya te digo que más de una vez vas a tener la sensación de ridículo, vas a desear que te trague la tierra. Pero la mayor parte de las veces vas a encontrarte con gente que va a pensar: “La verdad es que este/a tío/a tiene unas ideas interesantes. ¿Cómo no se me habían ocurrido a mi antes…?”.

Recuerda, en esto del Branding Personal, hay que tener muy poca vergüenza.

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[29 mar 2010 | 3 Comments | ]

En las últimas semanas han sido varias las personas que me han hecho un comentario parecido. Al hablar sobre la proliferación de eventos y del aumento de posibilidades de “desvirtualizar” a quienes siguen en la red, varias de estas personas coincidían en el desfase entre la imagen real y la que estos dan en lo dospuntocero.

Ya sabemos que la percepción es la realidad. También sabemos que La Red te permite crear una imagen casi de laboratorio en la que puedes diseñar tu propio monstruo de Frankenstein online. Esa imagen se mantiene mientras no tengas que dar la cara. Pero antes o después deberás salir de tu castillo en dospuntocerolandia.

El Branding Personal se basa en la autenticidad. A una Marca Personal se le puede consentir un error pero no una mentira. Sin embargo, La Red es un medio muy tentador para quienes quieren crear un “alter ego” con las características que uno siempre hubiese soñado, pero falsas.

Supongo que esto da para muchas tesis sobre psicología, pero lo que a mi me interesa es el problema que supone el pasar de lo virtual a lo real.

Los negocios, los amoríos y los momentos de diversión y duelo se establecen en momentos reales, con gente a la que puedes tocar, pegar o acariciar. Si quieres llegar a algo más con un cliente, una chica o un chico, una audiencia o un amigo, debes dar la cara y mostrar lo que realmente eres. Ahí ya no vale tu avatar ni tu “propaganda” twittera. Ahí te enfrentas con una relación directa, personal y de más de 140 caracteres.

Todos conocemos personas que dan una imagen extrovertida en La Red pero que son más sosos que Winnie de Pooh cuando te los encuentras en un evento.

Vendemotos que te han contado por twitter que han cerrado siete proyectos antes de desayunar y que luego son unos muertos de hambre.

Supuestos gurús que parece que van a cambiar el mundo pero que son más aburridos que el Doctor Siesta y son incapaces de hacer que nadie mueva un dedo en una conferencia.

Expertos en “Socialmedia” que prometen hacerte rico en dos tardes pero que están viviendo con sus padres porque no pueden (ni quieren) vivir por su cuenta.

Iluiminados que dicen que van a convertirte en un superhombre o supermujer pero que no tienen ni idea de lo que ocurre “ahí fuera”. Personas que lo que realmente ofrecen y venden es una forma de hacer sentir bien a personas que lo que buscan es algo para estar cómodos mentalmente, un couch (sofá) y no un coach.

Asesores personales que parece que han vivido siete vidas y que lo saben todo, pero que en realidad están muertos de miedo y necesitan que alguien les escuche a ellos y no al revés.

El caso es que tarde o temprano, tendrás que dar la cara, tendrás que salir de este mundo de Matrix que te has creado. Es en ese momento en el que se pondrá a prueba tu capacidad de dejar una Marca Personal. Cuanto antes salgas del cascarón del polluelo de twitter, cuanto antes dejes de piar y te pongas a gritar, acariciar, pegar o abrazar, mejor para tí y para tu Marca Personal.