Decía esta semana en Twitter que, tras más de nueve años impulsando el Branding Personal, una de las cosas que más pena me da es no haber conseguido que se entienda que lo más importante es lo PERSONAL y no el Branding ni la visibilidad (y lo dospuntocero mucho menos). De hecho, muchas de las críticas que recibe este concepto por quienes no lo conocen es que deshumaniza a las personas, las convierte en cosas o en productos cuando en realidad pretende justo lo contrario, sacar lo mejor de cada uno.
Siempre he dicho que una marca es una huella, un recuerdo que dejamos en otras personas y que debemos aprender a gestionar ese impacto que generamos. El mundo empresarial lleva décadas desarrollando técnicas para influir (y a veces manipular) esas percepciones.
Por otra parte, uno de los mensajes que no me canso de repetir es que debemos aprender a vender nuestro trabajo para no tener que “vendernos” nosotros mismos (hacer algo que va en contra de nuestros principios a cambio de una compensación). Y para conseguirlo podemos aprovechar algunas de las técnicas y herramientas de posicionamiento de las empresas.
Pero dicho todo esto, me parece absurdo e incluso obsceno llevar al extremo la metáfora de la personaempresa y actuar como individuos sin alma. Yo suelo utilizar el típico tópico del YO S.A. para explicar que si los profesionales queremos sobrevivir y progresar deberemos jugar con las mismas reglas y hablar el mismo lenguaje que quienes necesitan de nuestros servicios. Pero es ridículo pensar que eso pueda llegar a buen puerto si detrás no hay una PERSONA con ideas, valores, emociones y cualidades humanas claras y definidas. Lo de S.A. algunos lo traducen como Sin Alma.
En el mundo dospuntocero esta aplicación directa y sin filtro de conceptos empresariales está llegando a niveles patéticos. Pondré algunos ejemplos.
Uno de los principales errores que se cometen en relación a estos conceptos es confundir los términos de Branding, Marketing y Marca (Jorge Díaz lo explica muy bien aquí). Pero dicho esto, creo que es importante darse cuenta que la visibilidad, la notoriedad, el marketing no lo es todo. De hecho hay infinidad de personas desconocidas que están dejando una Marca Personal muy profunda en su entorno.
Viendo el tiempo que dedican algunos al Marketing Personal en dospuntocerolandia he llegado a la conclusión de que si una empresa dedicase tantos recursos a darse a conocer necesitaría una parte gigantesca de su presupuesto. Una empresa puede tener un departamento de marketing pero un profesional tiene muchas otras cosas que hacer y no puede dedicar su principal recurso, el tiempo, a promocionarse en todas las plataformas de Social Media que existen.
En resumen, hay que utilizar las herramientas de visibilidad, pero sin olvidar que es sólo una parte y no la más importante de una estrategia profesional.
Dicen que una de las técnicas de venta (o más bien manipulación) es la de meter miedo. Desde que empezamos a utilizar Internet ha surgido mucha gente que se ha dedicado a asustarnos. Desde los fraudes de comercio electrónico a las consecuencias de los videojuegos. Pero con el auge de los Social Media se ha generado un negocio alrededor de la reputación digital basado en loquemepodríapasarsinocuidoloqueapareceenGoogle.
Con esa tendencia a asumir que las personas somos empresas nos han llegado a convencer de que debemos estar vigilando constantemente nuestra reputación en La Red para que no nos caigan todos los males del mundo. Pero déjame que te cuente un secreto, tu no eres IKEA ni TOYOTA ni Justin Bieber.
Además hay otro factor que potencia esta sensación, el “ombliguismo” o pensar que por tener 50, 500, 5000 o 50.000 “followers”, “amigos” o “fans” está todo el mundo pendiente de tí. Pues ya te digo que no. Si cualquiera de los que hacemos algo de ruido en La Red desaparecemos un par de meses, nadie nos echará de menos.
Así que no te preocupes tanto por controlar tu reputación porque además de inutil es un poco patético pensar que eres el centro de atención de alguien que no sea tu familia (y tampoco siempre).
Por no extenderme más terminaré con otra de las obsesiones derivadas de la mentalidad personaempresa. Me refiero a esa tendencia a medirlo todo, desde la ¿influencia? hasta las visitas al baño de un Starbucks para chequear en Foursquare.
¿De verdad crees que un Klout o similar va a decir si eres influyente o no? ¿No crees que es absurdo criticar al Branding Personal porque puede parecer algo egocéntrico y pensar que hay gente a la que le interese tu puntuación en Karmacracy, que hayas conseguido un record en un juego online o el tiempo que has tardado en hacer tu recorrido mañanero?
Entiendo que una empresa debe controlar ciertas variables pero normalmente incluyen muchas más cosas que las relacionadas con el marketing o la visibilidad. ¿Dedicas el mismo esfuerzo a controlar lo que aprendes o la relación con tus hijos que al Google Analytics? ¿Tienes el mismo interés en controlar tu salud que el número de “followers” en Twitter?
Si, los profesionales podemos utilizar ciertas herramientas y técnicas empresariales para sobrevivir y progresar en el nuevo entorno económico. Pero eso no implica convertirnos en personaempresa.
Preocúpate más por hacer un buen trabajo y exponerlo en un sitio digno para que lo encuentre quién desea conocerlo que por pasarte el día pregonando tu existencia.
Y sobre todo no olvides que antes que empresa, marca, “influencer” o gurú eres una PERSONA y si eso no lo tienes claro, todo lo demás acaba siendo irrelevante. La vida es demasiado corta para perderla en chorradas.
Supongo que a estas alturas del partido ya tendrás claro que el valor de la Marca Personal está relacionado con la confianza o la credibilidad que genera. Pero para que eso suceda es necesario que lo que ofreces mantenga una coherencia, consistencia y reproducibilidad en el tiempo. Por lo tanto es importante que encuentres el modo de hacer las cosas ofreciendo resultados idénticos.
Supongo que aquí se podría aplicar la versión positiva de la conocida cita atribuida a Einstein: Branding Personal es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener los mismos resultados.
Cuando una marca comercial o personal consigue que se reconozca su valor suele estar más relacionado con la calidad de sus productos, servicios o trabajo repetida a lo largo del tiempo que con una gran campaña de publicidad.
Toda la promoción del mundo es inutil si no se consigue encontrar un modo de hacer las cosas sin que haya grandes desviaciones o sorpresas. La sorpresa es algo estupendo si vamos a un parque de atracciones pero es poco recomendable si nos estamos jugando algo importante.
Esto no significa que no haya que innovar, todo lo contrario. Siempre hay que encontrar nuevas ideas y nuevas formas de hacer las cosas. Pero precisamente si somos capaces de crear un sistema para que lo que creamos u ofrecemos sea el resultado de un proceso y no del azar, será más fácil innovar.
Por lo tanto, yo soy un firme partidario de los métodos, de incorporar procedimientos a la hora de hacer nuestro trabajo. Quizás estés pensando que esto puede acabar con la creatividad o con la innovación. Pues bien, creo que cuando existe un procedimiento, un protocolo de actuación suele ser más sencillo encontrar nuevos caminos.
Cuando sigues unos pasos que funcionan, siempre puedes experimentar nuevas alternativas. Pero si cada cosa que haces depende de la suerte, la inspiración o la improvisación es dificil cambiarlo.
Este sábado estuve dando una clase a un grupo estupendo de profesionales en el Master de Emprendedores que organiza Sergio Fernandez y surgió el tema de la necesidad de un Método para desarrollar una Marca Personal valiosa. En aquella clase había emprendedores relacionados con el mundo del diseño y la creatividad a los que, en principio, podría parecer extraño eso de tener un protocolo, un procedimiento a la hora de hacer su trabajo.
Creo que precisamente quienes aquellos que basan su trabajo en enfrentarse a situaciones nuevas son los que más necesidad tienen de tener un sistema. Yo mismo me encuentro cada día con situaciones distintas, con profesionales únicos en entornos diversos. Pero aunque cada caso es diferente, mi forma de gestionarlo sigue un patrón que he comprobado que funciona.
Nos han dicho muchas veces que en España nos pasamos la vida improvisando. Y eso no está mal en algunas circunstancias pero es letal para dejar una marca, una huella profunda y memorable. Quizás por eso está tan deteriorada la Marca España. Pero creo que es hora de empezar a hacer las cosas con un método.
He dicho aquí muchas veces que me gusta mucho la metodología de la gestión de proyectos y, aunque sólo conozco una mínima parte, creo que es una forma de hacer las cosas que puede ayudar a mejorar la consistencia de lo que ofrecemos. El “Project Management” suele estar asociado a campos técnicos pero creo que precisamente son las áreas más intangibles (Marketing, R2H2, Coaching,…) las que más podrían beneficiarse de su método.
Todo puede procedimentarse. De hecho, gran parte de la seguridad en la aviación se debe a la mejora continua de protocolos. Mi intención es seguir trabajando en esta línea y continuar mejorando mi modelo hasta conseguir que un proceso de Branding Personal siga unos pasos lógicos y sencillos que cualquiera pueda aplicar adaptándolo a sus circunstancias.
Recuerda, cuando tienes un método puedes conseguir que los resultados que ofreces sean similares, eso se llama coherencia y consistencia y cuando sucede acaba generando algo fundamental para la Marca Personal: Confianza.
Este sábado estuve impartiendo un taller de Marca Personal en el Instituto Superior de Estudios Psicológicos (ISEP) en Barcelona. Además de pasar una jornada estupenda, tuve una alegría inesperada cuando me presentaron a su director, Raimon Gaja.
Digo que fue una alegría porque en los libros de Raimon aprendí muchas cosas que ahora aplico cuando hablo de los factores psicológicos del Branding Personal. Su libro Seducción y Éxito Social es uno de los mejores manuales de Networking que he leído (aunque cuando lo publicó no se utilizaba esa palabra). Además debo decir que Raimon es un tipo divertidísimo. Eso de poder echar unas risas con una de las personas que admiras es uno de los regalos de mi trabajo.
¿A qué viene esta introducción? Pues a algo muy sencillo. Creo que una persona no puede especializarse o posicionarse como experto en un campo concreto si no tiene una visión general del mundo.
Cuando, por ejemplo, alguien piensa que puede ser un experto en Branding Personal centrándose unicamente en el Social Media o incluso en una Red Social concreta se equivoca completamente. Es imposible asesorar a nadie sobre su Marca Personal si no conoces unos principios básicos de psicología o de estrategia o de productividad por hablar sólo de tres elementos.
Cuando alguien se posiciona como un referente en su campo suele destacar especialmente por una faceta concreta pero conozco a pocos especialistas que no tengan interés en muchas otras cosas y que no se pasen el día aprendiendo y curioseando. Quizás esa necesidad de aprender de todo y continuamente es lo que los convierte en buenos especialistas porque les ayuda a combinar ideas distintas para crear algo nuevo.
Cuando se pone a Leonardo da Vinci como ejemplo de hombre del Renacimiento o “Polymath” como dice mi amigo Oscar del Santo creo que, en realidad, se trataba de un buen artista que tenía interés en varios temas y que hizo un buen uso de las herramientas de Marketing Personal del momento. Utilizó bien el Networking y consiguió formar parte de las redes sociales de su época. También supo sacar partido a su talento para el arte del mismo modo que ahora hay buenos diseñadores y profesionales que utilizan La Red para mostrar sus ideas y su trabajo.
Digo todo esto porque, a veces, cuando vuelvo de un viaje en el que he dado una conferencia o un curso pienso en la suerte que tengo de poder hacer lo que me gusta. Suelo concluir esas reflexiones pensando que aunque hay que esforzarse en ser experto en algo, también es fundamental tratar de aprender a ordenar y comunicar las ideas, curiosear en temas que no tienen nada que ver, descubrir nuevas formas de hacer las cosas,…
Creo que los mejores especialistas son aquellos que, aunque no dejan de aprender sobre lo suyo, tienen interés en investigar en campos diferentes. He comprobado que, con el tiempo, temas aparentemente inconexos acaban estableciendo relaciones. Supongo que esa es la razón por la que un químico (que junta cosas) como yo ha acabado especializándose en un tema con tantos elementos diversos como la Marca Personal.
Precisamente esta semana he recibido dos libros buenísimos que tenía muchas ganas de tener y que son un buen ejemplo de lo que cuento.
Por un lado El Manual del Estratega de Rafael Martinez Alonso, una de las personas más inteligentes que he conocido y también tremendamente ingenioso. Aunque el libro está pensado para empresas, creo que este es uno de esos ejemplos que comento de los que podemos sacar muchas lecciones para la vida personal y profesional.
El otro libro que te comento es Infografías de Jason Lankow, Ross Crooks y Josh Ritchie. Como su propio nombre indica es un manual sobre la utilización de la imagen para contar historias y comunicar ideas. Supongo que si Leonardo viviese hoy sería conocido por sus infografías. Debo reconocer que soy bastante crítico con el uso, o más bien el abuso, de las infografías en La Red pero espero aprender a sacarles partido en este libro y también a quererlas un poco más.
En resumen, creo que es imposible ser un experto en nada sin tener curiosidad por casi todo. Creo que las personas más creativas son las que absorben todo lo que pueden de todas partes y encuentran el modo de combinarlo de un modo nuevo. Pero eso sólo es posible si sales de tu zona de conocimiento y te atreves a aprender cosas nuevas.
Hubo una época en la que se puso de moda en el mundo de la publicidad realizar anuncios que te animaban a darte un capricho y a gastarte tu dinero en algo innecesario pero apetecible diciendo algo así como “porque te lo mereces“. Ese argumento se podía aplicar a un anuncio de cruceros, a un pastelito o a unas cremas antienvejecimiento.
Supongo que ese es un truco que funciona porque cuando deseamos poseer algo siempre encontramos una justificación y, en el fondo, no nos cuesta mucho encontrar razones (reales o ficticias) que nos den ese último empujón para hacernos con ello. Y si una voz en un anuncio te dice que “Te lo mereces” aunque esté fuera de tu alcance o no sea lo mejor para ti, ¿Cómo vas a discutirlo?
La mente humana es interesante. Cuando las cosas van bien solemos pensar que el mérito es nuestro y nos lo hemos ganado a pulso. Es el tradicional, “he aprobado”. Pero cuando tenemos problemas solemos echar balones fuera, “Me han suspendido”.
Ultimamente veo que las noticias en prensa, radio y televisión están llenas de gente que protesta y se manifiesta porque están viviendo situaciones muy complicadas o directamente dramáticas. Evidentemente cada caso es distinto pero el factor común que parece percibirse en todas ellas es que la culpa es del otro y yo no soy responsable de nada (soy irresponsable).
En algunas ocasiones, una estafa o un timo (de la estampita, de un trilero, de las preferentes, de una hipoteca impagable, de la promesa de un futuro brillante por estudiar una carrera,…) suele ser consecuencia de una decisión basada en un deseo de mejora poco meditado o incluso en la percepción de que es una oportunidad única.
Si las cosas salen bien (y así ha sido durante mucho tiempo) es muy probable que el beneficiado se sienta orgulloso, esté convencido de que se lo merece y presuma de su astucia ante quienes han sido más conservadores o se han informado mejor.
Pero si las cosas salen mal por falta de información, por una cierta ingenuidad (pero los bancos, ¿no se han dedicado toda la vida a quedarse con nuestro dinero? ¿Cómo puede pensar alguien que va a regalar duros a cuatro pesetas?) o por haber asumido riesgos inasumibles aunque tentadores, entonces solemos derivar a otros la responsabilidad de esa decisión.
Se están viviendo situaciones dramáticas, crueles, injustas. Sabemos que los culpables no están pagando por todo el mal que han producido. Pero creo que para empezar a resolver las cosas además de castigar a los culpables, las victimas deben asumir su parte de responsabilidad de sus decisiones.
Y esto ¿que tiene que ver con la Marca Personal? Pues mucho. Si quieres dejar una huella, si quieres que alguien confíe en tí, si quieres que te permitan decidir por tí mismo debes demostrar que eres capaz de asumir la responsabilidad de tus decisiones (errores incluidos). Las personas que dejan huella no suelen dejar que otros escojan por ellos o culpar de sus decisiones a los demás. Si sólo admites tus éxitos pero te desmarcas de tus errores es poco probable que te tengan en cuenta.
Me temo que una de las consecuencias de esta situación que estamos viviendo va a ser una limitación de la libertad y de la capacidad de elegir. Quienes nos gobiernan pueden acabar legislando contra la posibilidad de tomar nuestras decisiones con el fin de protegernos de nosotros mismos. Y si eso ocurre, cada día tendremos menos posibilidades de diseñar nuestra vida porque el camino ya estará marcado.
Suelo decir que los mejores manuales de Branding Personal son las biografías o las historias de las personas que han dejado una huella. Y todavía son mejores si quienes las escriben son los propios protagonistas.
Después de leer algunos libros sobre Steve Jobs tenía ganas de “asomarme” dentro la cabeza de otros emprendedores. Así que, esta Semana Santa me llevé dos libros sobre dos personas intimamente unidas a sus proyectos. Howard Schultz (CEO de Starbucks) y Ángel María Herrera (Creador de Bubok, entre otras muchas cosas). Pero debo decir que, como conozco a Ángel María, la experiencia de lectura ha sido aún más enriquecedora.

Al elegir los libros no tenía la intención de establecer comparaciones porque, en mi opinión, se trata de dos proyectos profesionales distintos. Sin embargo, he visto muchos paralelismos entre ambos y me atrevo a pensar que sus experiencias no son muy distintas de las de muchos de los que han/hemos decidido poner en marcha nuestros propios proyectos. Simplemente citaré tres temas que me han llamado la atención.
En ambos libros se percibe un interés tremendo por ayudar a otras personas o por cambiar el mundo a mejor. Percibo que Howard Schultz debe ser un buen tipo pero de Ángel María puedo dar fe de que lo es.
Sin embargo, hay una diferencia entre ambos. El CEO de Starbucks nos recuerda las cosas buenas que hace (comercio justo, derechos de sus trabajadores,…) en cada una de las más de trescientas páginas de su libro. Ángel María creo que no lo dice nunca de forma explícita pero cualquiera puede beneficiarse de alguna de sus “buenas obras” como por ejemplo Iniciador.
El libro de Schultz es apasionante, es como ver una de esas películas de presupuestos obscenos. Las cifras de facturación o los datos sobre los miles de tiendas que tienen en todo el mundo te dejan anonadado… pero frío. La razón es sencilla, estás leyendo algo que te es ajeno, que nunca podrás experimentar.
Sin embargo, el libro de Ángel María es cercano, cotidiano. Entiendes lo que te cuenta porque tu también lo has vivido. Desde la relación con los amigos del colegio o con su familia hasta las dudas sobre las cosas más simples a la hora de poner en marcha un negocio.
Ángel María nos habla de personas que muchos conocemos personalmente porque nos las podemos encontrar tomando una caña en cualquier sitio. Schultz nos dice que suele quedar a cenar con Michael Dell.
Ángel María reune a media docena de colegas en una casa rural para poner en marcha un negocio. Schultz queda con ellos en una mansión de Hawaii o monta un evento para decenas de miles de personas en Nueva Orleans.
Pero, sin duda, el aspecto en el que definitivamente Herrera deja KO a Schultz es a la hora de narrar sus aventuras. Y ahí debo decir que se nota que a Ángel María es un genio contando historias (a mi me ha emocionado más de una vez).
Schultz dedica más de trescientas páginas de letra pequeña para contar algo que podría narrarse en menos de la tercera parte. Sería injusto decir que es aburrido porque no lo es. Es muy interesante leer las intrigas dentro de la empresa y los razonamientos del CEO. Pero después de leer unas cuantas cosas sobre Apple, la verdad es que esto queda un poco “blandito” y además, como decía antes, acabas cansándote de leer lo buena persona que es Howard Schultz (según Howard Schultz).
Ángel María explica su experiencia en algo más de ciento cincuenta páginas y te hace sentir que tu también lo estás viviendo. Te emociona, te preocupa, te alegra y te hace sentir que formas parte de su proyecto. Creo que ese vínculo emocional es el que hace que una Marca Personal ascienda a una categoría superior. Cuando lo que ves o lo que lees muestra a alguien imperfecto, que se equivoca y que sufre como tú, no solo no debilita su posicionamiento sino que lo consolida.
Ya veremos lo que ocurre a partir de ahora pero, de momento, Ángel María sigue adelante y poco a poco se le van reconociendo sus méritos. Aunque si en lugar de Carabanchel hubiese nacido en San Francisco habría salido mucho antes en FORBES
NOTA: Aprovechando este post de amigos emprendedores quiero recomendaros el nuevo libro de Oscar del Santo escrito con Daniel Iglesias y Marco Conde. Se titula De Twitter al cielo y es increiblemente bueno.
Fin de la desconexión. Ya estoy de vuelta tras desaparecer una semana de dospuntocerolandia. Han sido unos días estupendos para aclarar ideas y tomar algunas decisiones. Pero vamos al tajo.
Precisamente los días anteriores a Semana Santa intervine en varios cursos y ponencias en los que comprobé, una vez más, cual es el mayor escollo a la hora de desarrollar una Marca Personal memorable. Me explico.
Todos los días aparecen, al menos, media docena de posts o tuits en los que alguien escribe algún decálogo o lista de consejos sobre cómo “crear” una Marca Personal o sobre el modo de hacerla visible en Internet (Por cierto, eso es Marketing Personal, no Branding Personal). Pero pocas veces veo que alguien haga referencia a la principal dificultad de todas, a la barrera que separa a quienes tienen una Marca Personal valorada y al resto, que son la inmensa mayoría. Me refiero a la dificultad de hacer lo correcto.
No me cansaré de repetir aquí que la principal característica de una marca fuerte, personal o comercial, es la confianza. Y eso se consigue demostrando una y otra vez que eres capaz de mantener un comportamiento coherente e íntegro, especialmente en los momentos más complicados. Pues bien, esto que es tan fácil de decir es muy complicado de hacer.
Para entender lo duro que puede ser mantenerse firme y reforzar tu posicionamiento no hace falta rebuscar ejemplos heroícos o extraños. Todos los días nos enfrentamos a situaciones en las que se ponen a prueba nuestros valores y principios. Y me temo que la mayoría de nosotros acabamos sucumbiendo y tomando el camino menos problemático.
Cuando optamos por lo fácil en lugar de lo correcto estamos debilitando o destruyendo nuestra Marca Personal por mucho tiempo que le dediques a las Redes Sociales o por muy chulo que sea tu avatar en Twitter o tu perfil en LinkedIn. Pero pondré un ejemplo muy actual.
Hace ya bastante tiempo (antes de la crisis) tuve que impartir algunos cursos “alimenticios” a gente joven que se incorporaba a una caja de ahorros importante. Una de las cosas que me comentaban es que estaban sometidos a mucha presión para “colocar” productos financieros a grupos de clientes poco preparados pero que aceptaban su palabra porque confiaban en ellos. Algunos de estos jóvenes profesionales no lo veían bien pero “tenían” que hacerlo para que no les echasen. Otros simplemente estaban encantados porque les permitía ascender rapidamente.
Hoy vemos lo que ha ocurrido. No es mi intención debatir sobre los errores de los clientes o los pecados de los bancos. Lo que me importa es el papel de los profesionales de todos los niveles que actuaron como ”complices” para que esta situación se produjese.
Estoy convencido que muchos de quienes colocaron “preferentes”, hipotecas impagables o simplemente productos financieros infumables a jubilados o gente que confiaba en su palabra sabían que aquello no estaba bien. Pero siguieron haciéndolo para conseguir ese ascenso o simplemente para que no les echasen. Y ahí es donde entra el “SI, PERO…”. Si, ya sé que no estoy haciendo lo correcto, pero… (tengo que pagar mi hipoteca, voy a tener un hijo, acabo de comprarme un coche…).
Con el tiempo ha ocurrido lo que tenía que ocurrir y todo se ha desmoronado. Ha dejado al descubierto las vergüenzas de los bancos y algo más grave, las de quienes actuaron como ejecutores. La marca de las entidades financieras está por los suelos pero también la Marca Personal de quienes no supieron, no “pudieron” o no quisieron decir que no.
Pero antes de tirar la primera piedra o señalar con un dedo acusador piensa en tu comportamiento. Seguro que casi cada día te enfrentas a situaciones de mayor o menor relevancia en las que se ponen a prueba tus valores y en las que no siempre haces lo correcto (Si, pero…). No es que no tengas valores, todos los tenemos, lo que ocurre es que estas situaciones son las que te muestran realmente cuales son los que te definen, los que dicen lo que es importante para tí.
Y esa es la gran dificultad del Branding Personal. Imagínate que los individuos que tomamos como ejemplo de Marca Personal a lo largo de la historia hubiesen aceptado cualquier apaño o que las grandes marcas comerciales no mantuviesen la calidad de sus productos o servicios a toda costa. En este momento no estaríamos pensando en Mandela, Apple, Teresa de Calcuta o Coca Cola. Aunque siempre podríamos recurrir a un ejemplo muy de estas fechas, a Pilatos que se lavó las manos (Si, pero…).
Con frecuencia me escriben o me dicen que esto que cuento está muy bien, pero… es muy complicado mantenerse firme. Lo sé. Y por eso es tan dificil dejar una huella, una Marca Personal memorable. No se trata de gestionar bien Facebook, de escribir un libro o de hacer mucho Networking sino de hacerlo de forma coherente y demostrando cada día que eres capaz de defender tus valores.
Si, pero…
Cuando alguien me pregunta cuales son las tres mejores herramientas de marketing personal suelo elegir las que me han dado mejores resultados, el Networking, Hablar en público y el Blog.
Sobre el blog ya he transmitido muchas veces mi devoción más absoluta. Cuando alguien dice que están muertos siempre pienso que se equivocan porque un blog no es ni más ni menos que un medio en el que puedes expresarte libremente y de forma sencilla. Quizás cambie el nombre o la forma de las herramientas, pero el propósito será el mismo. Me temo que quienes se empeñan en matar a los blogs están utilizando ese argumento como excusa para no ponerse en marcha. Allá ellos.
En cuanto a la creación de una red de contactos y la construcción de una estructura de apoyo de personas de confianza, creo que es algo evidente y que siempre ha sido utilizada por las personas que han dejado una huella en otras personas. Las personas que te conocen son los mejores prescriptores de tu trabajo (siempre que tengan claro a qué te dedicas). Por experiencia te digo que, en este momento en el que todo ha reventado, poder iniciar proyectos con gente que comparte tus valores puede ser una cuestión de vida o muerte profesional.
Pero una de las actividades con las que mejor me lo paso y más disfruto es cuando tengo que hablar “de mis cosas” a un grupo de gente. Además, he comprobado una y otra vez que es una combinación poderosa de lo mejor de lo online y lo offline.
Cuando das una ponencia, charla, curso o taller estás produciendo un efecto mucho más poderoso que cuando te expresas en un medio online o a través de un intermediario como un medio de comunicación o incluso un libro. Cuando das la cara, la gente que te escucha puede ver realmente si tienes claro lo que cuentas, si te entusiasma y si sabes comunicarlo bien.
Si además te diriges a un grupo de personas dospuntocero, tu voz va a llegar a mucha más gente a través de personas que van hablarles de tu trabajo sin que seas tú mismo quien lo haga. Y eso es un mecanismo de confianza muy poderoso. También pueden criticarte, pero eso es bueno porque te ayuda a mejorar y además ¿Qué emoción tendría y como esperas conseguir algo si no corres riesgos?
Por experiencia te puedo decir que muchos de mis clientes han surgido tras una charla o una ponencia. Si consigues que alguien te invite a hablar de tu especialidad, de tu trabajo o de tus experiencias ante un grupo de personas y tienes alguna duda sobre si aceptar o no, hazme caso, ACEPTA. Tanto si te pagan como si no, cada vez que te subes a un escenario o a una tarima, vas cogiendo tablas, vas probando tus mensajes y vas viendo las caras de quienes te escuchan. Dirigirte a un grupo de personas, desde 2 hasta 2000 es una de las cosas más divertidas y estimulantes que puede hacer un profesional para dejar su Marca Personal.
De nuevo, el mayor problema en todo esto no reside en cuestiones técnicas o materiales sino en eso que tienes sobre tus hombros. El miedo, la vergüenza, la pereza o el desconocimiento suele ser el factor paralizador. Y aquí, mi recomendación siempre es la misma, ante la duda, hazlo. No hace falta que te dirijas a un auditorio de cinco mil personas (eso es difícil que suceda al principio), puedes empezar probando en grupos pequeños, de confianza (a veces son los peores) y en entornos en los que te sientas a gusto.
¿Pueden salir las cosas mal? Pues te engañaría si te dijese que no. Claro que puede haber problemas o quizás tengas un mal día o puede que alguna de las personas que te escuche se ponga en tu contra. Pero ¿Sabes una cosa? No pasa nada. Nunca pasa nada ni es tan terrible como puedas imaginar. Además, cuanto antes te pase, que te pasará, mejor porque vas cogiendo callo. Cuando estás tras un atril (lo detesto, prefiero ir exhibiendo michelines) o cuando te ponen un micrófono en las manos siempre vas a verte mucho peor de lo que te ven los demás.
Pero la mejor forma de reducir los nervios es preparándote. Cuanto mejor te sepas la lección, será más probable que apruebes el “Examen Oral”.
Mi consejo es que empieces hoy mismo a elegir unos cuantos temas relacionados con tu posicionamiento profesional para ir dejando tu Marca Personal en otras personas. Escoge unos cuantos títulos, prepara un esquema sencillo de lo que podría ser una conferencia de 45-60 minutos y ofrécete a quienes puedan darte una oportunidad para exponerlo. Te sorprenderá la cantidad de ofertas que te van a surgir (sobre todo si lo haces gratis).
Como te decía al principio, hablar en público reúne lo mejor del contacto cara a cara y de lo dospuntocero. Es una forma de llegar a mucha gente pero sin teclados, pantallas ni papeles. Creo que una estrategia de Branding Personal sin este canal para generar visibilidad se queda cojo, muy cojo.
Está fenomenal hacer exámenes por escrito (Blog, libros, artículos) o tipo test (Twitter) o trabajos manuales (Slideshare, Pinterest, Youtube), pero donde realmente se demuestra lo que sabes es cuando te toca “exponer en clase”. Aprovecha cualquier oportunidad para hablar a un grupo de personas (en la facultad, en la empresa, en una asociación) y no te quedes a medias.
Acabo de terminar de leer Increíblemente simple (La obsesión que ha llevado a Apple al éxito) de Ken Segall. Me ha gustado mucho.
Reconozco que me ha enganchado la figura de Steve Jobs y trato de entender cómo ha forjado su Marca Personal. Siempre digo que muchos de los ejemplos de Marca Personal que algunos utilizan son poco acertados porque confunden una imagen creada en un “laboratorio” con lo que realmente son.
Cuando se habla de Obama o de Lady Gaga o ahora con el Papa Francisco para explicar lo que es una persona con Marca Personal creo que se refieren más al personaje que al auténtico ser humano. Lo que vemos no suele ser lo que son en realidad (o quizás si, pero es dificil saberlo si no los conoces en un entorno menos artificial) sino una imagen creada por un grupo de publicistas. En cualquier caso, creo que la mejor forma de juzgar la huella que alguien ha dejado es dejando que pase un poco de tiempo.
Creo que, cuando no tenemos la posibilidad de tratar con alguien directamente, la mejor forma de conocerla es a través de sus obras o sus acciones o de lo que cuentan aquellos que le han conocido personalmente. Creo que en el caso de Steve Jobs hay algunas buenas obras (aparte de sus cacharros) que nos permiten saber porqué era como era. Y tengo que decir que, a pesar de su mala fama, cada día le entiendo mejor.
Ken Segall, el autor del libro que comento, trabajó mano a mano con Jobs como publicista y explica algunas de las claves del éxito de Apple pero que son simplemente extensiones de la personalidad de Steve Jobs. Creo que muchas de ellas son aplicables al Branding Personal pero básicamente me quedaré con la que está implícita en el libro: La simplicidad.
Dicen que Jobs tenía muy mal caracter y que, en cuanto te descuidabas, te machacaba. Pero lo que había detrás era una obsesión por eliminar lo superfluo, lo que sobra. A Jobs se le daba muy bien decir que no. Y creo que esa es una de las cosas más complicadas para la mayoría de nosotros.
En la vida en general y en dospuntocerolandia en particular nos vemos sometidos a multitud de peticiones y de tentaciones que nos complican la existencia. Cada vez que aceptamos una solicitud, instalamos una nueva aplicación o nos suscribimos a un blog o aceptamos la petición de un “amigo” en Facebook nuestra vida se complica un poco más.
Creo que, como he comentado alguna vez, en La Red confundimos los términos Accesible y Disponible. Una cosa es que estés localizable y otra muy distinta es que estés obligado a responder o a dedicar tu tiempo a cualquiera que te pide algo simplemente porque te ha encontrado en Google y espera que le dediques una parte de tu vida a cambio de nada.
No tengas miedo de decir que no. Y al que no le guste, ya sabe donde tiene la puerta. La vida es demasiado corta para perder el tiempo en chorradas.
Una de las primeras cosas que hizo Jobs al volver a Apple tras su “exilio” fue reducir al mínimo los productos de su empresa. Mientras otras empresas no hacen más que complicarlo todo sacando nuevos modelos y variaciones mínimas de sus productos, en Apple decidieron quedarse con lo imprescindible.
Los profesionales nos comportamos de forma parecida a cualquier empresa distinta a Apple. Nos dedicamos a acumular y a mostrar un montón de cosas que nos definen. No hay más que ver algunos perfiles en Twitter. Pero si dices que eres muchas cosas, lo más probable es que acaben pensando que no haces bien ninguna de ellas y además generarás mucha confusión.
Creo que, desde el punto de vista del Branding Personal, es importante tener claras muy poquitas cosas y saber transmitirlas con sencillez, claridad y simplicidad. Si sabes perfectamente lo que quieres, lo que te define y lo que puedes ofrecer y consigues expresarlo en pocas palabras, será más fácil que te recuerden que si te presentas de un modo complejo y queriendo abarcar todo.
Aplicar el concepto de simplicidad a la Marca Personal sería muy extenso pero terminaré con otra cuestión relacionada con lo que explica en el libro sobre la tendencia a acaparar cosas inútiles. Comenta su autor que una de las claves del éxito de los “cacharros” de Apple se debe a la obsesión de Jobs de eliminar lo superfluo. Mientras otras compañías se dedican a añadir funcionalidades absurdas, en Apple podías ganarte una buena bronca si proponías algo que no añadiese valor.
Creo que los que “vivimos” en dospuntocerolandia acabamos sintiendo cierta ansiedad cada vez que aparece una aplicación nueva. Parece que hay que probarlo todo, usarlo todo y estar en todas partes. Eso no es cierto. Poco a poco nuestra vida está siendo tomada por un montón de obligaciones autoimpuestas que nos están volviendo gilipollas y que apenas aportan algo a nuestra existencia.
Creo que es hora de quedarnos con lo que realmente aporta algo y recuperar parte del tiempo que perdemos buscando algo que ni siquiera sabemos que es. Además, esta semana empieza la primavera y seguro que disfrutaremos más dando un paseo que creando perfiles en una de esas nuevas herramientas que surgen cada quince minutos y que van a “revolucionar” nuestra vida.
Dicen que Steve Jobs era insoportable, incluso una mala persona, pero supongo que muchos de los que dicen eso es porque han sufrido en sus carnes la obsesión del genio de Apple por hacer las cosas sencillas. Y quizás ahí está la clave. La complejidad tiene el mayor aliado en nuestro miedo al rechazo. Preferimos aceptar cosas y relaciones inútiles que nos complican la vida en vez de contestar con un rotundo NO (y que nos “unfolloween”).
Son las seis y pico de la mañana. Ayer estuve en el Congreso de Periodismo de Huesca (puedes ver aquí mi intervención). La próxima semana estaré en Deusto para participar en un debate sobre mi primer libro (eso de que se organice un evento para hablar sobre algo que has hecho, pero no para regañarte, es acojonante). El jueves estaré en Albacete y el viernes daré una clase en EOI.
Así que, sería muy tentador pasar del blog y dedicarme a alguna de las cosas anteriores o simplemente a dormir un ratillo más. Nadie echaría de menos este post. Pero esto no es falsa modestia, es la pura realidad. En dospuntocerolandia (y seguramente en cualquier otro aspecto de la vida) parece que sólo existes si mantienes una actividad constante y sin demasiados altibajos. Si cualquiera de los que pululamos por aquí nos alejásemos durante un tiempo (poco tiempo) simplemente desapareceríamos del radar.
Por eso hay que escribir este post y todos los siguientes. Hasta que, quizás algún día, consideres que esto es una pérdida de tiempo que no compensa y, por fin, hacer algo que se te ha pasado por la cabeza muchas veces, tirar la toalla. Pero ese no es mi caso, al menos de momento.
La dificultad para conseguir que tu Marca Personal tenga repercusión está relacionada con esto de lo que te estoy hablando y no con otras cuestiones técnicas o complejas. La Marca Personal queda impresa en la mente de otras personas si, en primer lugar, consigues aparecer en su campo de visión y en segundo lugar si llamas su atención de forma repetida. No suelen funcionar los “efectos especiales” o hacer algo llamativo y espectacular en un momento puntual y luego desaparecer.
El auténtico y casi único secreto del Branding Personal es el de mantener una trayectoria lo más coherente, consistente y persistente posible a lo largo del tiempo (mucho tiempo). Y eso es lo más duro. Por eso es tan importante tener objetivos, valores y una motivación clara. Porque si no es así, más pronto que tarde abandonarás. Y son muchos los que empiezan un blog con unas ganas tremendas pero lo dejan al cabo de siete u ocho posts.
Pero hay algo más grave que puede suceder si no escribo este post. Ya no se trata del efecto o la percepción que pueda (no) generar en otras personas sino de la que produce en mi mismo. Creo que las personas con una Marca Personal fuerte suelen tener hábitos positivos arraigados. Pero para instalar un hábito, una “aplicación”, en tu cabeza no basta con darle a un botón sino que hay que practicarlo durante mucho tiempo para que no desaparezca fácilmente. Y si deja de practicarse, desaparece.
Quizás podría concederme la licencia de no escribir este post y no sería demasiado grave, pero estaría preparando el camino para volver a hacerlo a las primeras de cambio. Y ese es el camino de la autodestrucción de la Marca Personal. ¿Qué esto es jodidillo? Pues claro que lo es, nunca dije que fuese facil, pero como poca gente lo practica, el camino está bastante despejado.
Suelo decir que una marca es una huella y podemos equipararlo con otras huellas que dejamos por ahí.
Tu huella debe estar bien definida
Por eso son necesarios los valores, los objetivos y tener claro lo que puedes hacer por los demás. Cuando alguien la vea debe ser capaz de reconocerla fácilmente. Si es difusa o poco clara como esas letras o trazos que encuentran los arqueólogos en algunas piedras será complicado saber lo que quiere transmitir. Pero si desde el principio estableces los límites, el propósito y la relevancia, cualquiera la reconocerá.
Tu huella debe ser duradera
Por eso es importante elegir los medios y canales adecuados para que esta tenga una existencia prolongada en el tiempo. Por eso prefiero el blog, el papel (libros, prensa), las conferencias o los contactos personales y directos para dejar mi Marca Personal. Hay canales más rápidos como Twitter o Facebook que te permiten mantener el contacto pero que son mucho más volátiles.
Si consigues llegar directamente a la gente (networking, hablar en público) el efecto será más prolongado que si lo haces de forma indirecta. Y si lo que creas tiene una permanencia online u offline o es fácilmente encontrable será mejor que si desaparece en cuestión de segundos. Es la diferencia entre dejar tu huella en la orilla de la playa o en el marmol.
Tu huella debe ser profunda
Y aquí es donde juega un papel importante lo que quiero transmitir con el post de hoy. Si tu Marca Personal está bien definida y está impresa en un medio duradero pero es superficial (apenas una rozadura en un bloque de acero) tampoco tendrá un efecto importante porque se borrará fácilmente. Pero para dejar un impacto profundo en un medio duro como La Red (aunque parezca blando) hay que tener muchos recursos (principalmente dinero) o ser muy insistente y persistente. Y de eso se trata. Quizás no consigas nada en poco tiempo pero si insistes e insistes, un día verás que tu esfuerzo empieza a generar resultados. Y por eso hoy, y siempre, hay que escribir “este” post. Aunque sean las seis de la mañana y tengas muchas cosas que hacer.
A veces me pregunto sobre la impresión que se lleva una persona que entra por primera vez en Twitter y se encuentra con esa infinidad de citas extraidas de panfletos de autoayuda, de recetas cuasimágicas que basan el éxito en la actitud o de frases almibaradas que hacen quedar a Tarta de fresa como una sociópata.
La cosa está mal, muy mal y a veces pienso que estas frases tan estupendas pueden ser incluso ofensivas para alguien que apenas puede llegar a fin de mes. Pero me imagino que eso nunca sucederá porque lo último que le preocupa a alguien que está al límite es saber lo que alguien dice en Twitter. Nos quejamos de que los políticos desconocen la realidad, pero viendo lo que se escribe en algunos sitios de dospuntocerolandia parece que hay mucha gente que vive en una realidad paralela.
Pero no todo son citas, frases bonitas o abrazos a desconocidos (¿soy el único al que eso le parece un poco raro?). Vale, si alguien está desanimado quizás pueda sonreir durante unas décimas de segundo si lee alguna frase “motivadora”. Y aqui siempre me acuerdo del chiste de Eugenio, “¿Pero hay alguien más?”.
Creo que dospuntocerolandia en particular y la sociedad en general está pidiendo recetas mágicas y rápidas. Y poco a poco hemos ido sustituyendo los Métodos, Sistemas, Procedimientos y todo el trabajo que llevan consigo por “trucos”, decálogos y sobre todo por algo así como La Fuerza que consigue que todo sea posible si tienes actitud positiva.
Creo que una de las razones por las que estamos como estamos tiene que ver con esta tendencia a pensar que vivimos en el mejor de los mundos posibles y que las cosas se solucionan por sí solas (“no te preocupes cariño, ¿como no vamos a poder pagar la hipoteca?”). Y ya vemos que pasan los años y no basta con desear algo con fuerza o aprenderse de memoria “El Secreto” o los libros del puñetero monje que vendió su Ferrari.
Pero echo mucho de menos que alguien diga que lo que falta no es Actitud sino APTITUD. Incluso la persona mejor dispuesta a ponerse en marcha puede quedarse paralizada si no sabe lo que tiene que hacer o se da cuenta que no está capacitada para seguir adelante. El problema es que eso es más dificil de transmitir en mensajes de 140 caracteres y sobre todo no parece que atraiga muchos “followers”.
A veces, hacer lo correcto no es demasiado popular. Por eso son tan peligrosas las Redes Sociales. Existe una tendencia a no molestar o a decir cosas que la gente quiere oír para no dejar de sentirse apreciado.
Veo mucho mensaje “motivador” para emprender, para “reinventarse”, para salir del agujero, pero apenas encuentro gente que diga que eso implica en primer lugar, muchísimo esfuerzo, en segundo lugar, una preparación importante y en tercer lugar un método. Uno no pone en marcha un negocio o encuentra trabajo sólo gracias a la actitud positiva o las frases bonitas.
Pero parece que esto que cuento es como predicar en el desierto. No hay más que ver la cantidad de conferenciantes “motivacionales” que están surgiendo como setas (y algunos forrándose a costa de gente deseosa de una dosis de morfina emocional). Siempre hemos criticado a los norteamericanos por su ingenuidad pero me parece que estamos a punto de superarles. Antes las empresas contrataban a expertos en gestión, ahora prefieren a telepredicadores con piel de “intelectual”. ¿No es sospechosa esa repentina obsesión por la Felicidad en el trabajo por parte de algunos “expertos” en Reclusos Humanos (como dice un amigo)?
Por propia experiencia debo decir que lo más desmotivante de todo es no saber cual es el siguiente paso que hay que dar. En mis cursos me encuentro con mucha gente que estaría dispuesta a hacer algo si supiese COMO debe hacerlo. Quizás los más aficionados a las frases actitudinales deberían aplicarse el cuento y darse cuenta que lo de la actitud es como lo del jodido pez y la APTITUD es dar una caña y un curso de pesca.
Creo que saber lo que hay que hacer para poner algo en marcha es más importante que todos los mensajes “inspiradores” que puedas leer. Si conoces el camino, la actitud pierde toda o gran parte de su importancia. ¿De verdad crees que alguien que sabe como se hace algo y además disfruta con ello necesita leer los libros narcotizantes y onanistas de Coelho o Bucay?
Por eso creo mucho en la Gestión de Proyectos o en formas sistematizadas de hacer las cosas. Es posible que Kennedy fuese un presidente muy inspirador y motivador pero fueron los ingenieros y los “cerebritos” los que pusieron a varios hombres en la Luna y eso si que influyó en la actitud.
Vale, ya se que esto que cuento no te va a hacer soltar una sonrisa o una lagrimita, pero es que ese no es mi negociado.
NOTA: Estoy viendo que WordPress o 1and1 está dando problemas de nuevo al escribir comentarios. Desconozco la razón y hacía varios meses que no sucedía aunque suele arreglarse por si solo al cabo de unas horas. Te lo digo porque quizás lo escribas y no aparezca.
ACTUALIZACIÓN: Ya está solucionado el problema de los comentarios. Por lo visto tenía que hacer limpieza de los datos de WordPress. Siento mucho las molestias.