Si sabes jugar al LEGO puedes crear tu oferta profesional

CualidadesEn el post anterior explicaba lo preocupante que llega a ser ver a gente joven y preparada pero absolutamente incapaz primero de saber lo que quiere y después de construir una propuesta profesional valiosa y diferenciadora. Evidentemente sin lo primero es imposible lo segundo. No puedes crear nada si no sabes lo que estás buscando.

Llevo dándole vueltas los últimos días a todo esto y la metáfora que mejor describe lo que está sucediendo es la del LEGO, el MECCANO o la del TENTE que a mi me gustaba mucho más.

Una de las cosas que he comprobado en mi mismo y en muchos otros profesionales es que a medida que crecemos, experimentamos y aprendemos vamos incorporando muchas piezas con las que poder crear algo nuevo, valioso y singular. Aunque al principio partimos con la “caja” básica, el tiempo nos va aportando componentes de todas las formas y colores. Todo, absolutamente todo, puede convertirse en un ladrillo, pieza o elemento con el que construir una oferta profesional.

El problema es que mucha gente se limita a seguir las instrucciones del modelo que aparece en la caja… y eso si es que en algún momento deciden jugar con ella. Para muchos profesionales la vida es como un puzzle en el que las piezas sólo tienen una forma de encajar. Sin embargo, estamos en una época en la que si nos limitamos a seguir los planos o las instrucciones para crear algo predefinido, entonces vamos de culo.

Me entristece ver como gente que se “apasiona” con cosas sorprendentes, que tiene experiencias vitales únicas, que ha aprendido lecciones valiosísimas o que tiene una creatividad desbordante se limita a cubrir el expediente y a seguir la línea que alguien (quizás él/ella mismo/a) definió hace años o décadas.

En este momento no hay empleo y cuando vuelva no será como el de antes. Es absurdo prepararse, como otros miles o millones de personas, para ocupar puestos, cargos y posiciones estándar en las empresas. Cuando un puesto lo puede ocupar cualquiera, el valor disminuye casi a cero y posiblemente pronto lo hará una máquina o una App… si no lo hace ya.

Para adaptarte a la típica “job description” que piden en las empresas sólo necesitas una pieza del LEGO profesional o como mucho un par de ellas. Por eso funciona el Currículo, porque se limita a reducir una vida plena a un par de folios. Pero tu y yo y cualquiera somos mucho más de lo que pide una oferta de empleo miope redactada por alguien que no tiene ni idea de lo que realmente necesita una empresa y muchísimo menos de lo que tu eres capaz de hacer.

En el mundo profesional hay que empezar a entender que las necesidades también se pueden crear. Posiblemente eres capaz de aportar algo que ni siquiera se le ha pasado por la cabeza a los gestores de las empresas.

Esta semana, un alumno de formación técnica que estaba haciendo un master de Marketing me decía que era especialista en Big Data. Pues bien, tuve que decirle que si combinaba esos elementos y algunos más que poseía, podría ofrecer algo muy valioso a algunas empresas que quizás todavía no son capaces de entender lo que puede aportar el Big Data al Marketing y que posiblemente nunca publicaría una oferta de empleo solicitando alguien como él.

El empleo no existe, pero las necesidades si. Todo lo que hay que hacer es jugar al MECCANO profesional y crear algo útil y poner los dientes largos a un potencial empleador/cliente. Y por supuesto, debes saltarte al intermediario y tratar de llegar directamente al que manda y decide. Ya no puedes esperar sentado a que llegue la oferta de tu vida. En este momento tienes que crear algo útil, innovador y atractivo y mostrarlo por todos los canales para llamar la atención de quién podría estar interesado y que quizás todavía no había pensado en ello.

Todo, absolutamente todo lo que vivimos, aprendemos y experimentamos es útil. Todo va a la caja de piezas con la que podemos construir algo que interese a alguien. Puedes dejar que todo lo que vas acumulando esté cogiendo polvo en un rincón de tu cabeza o puedes empezar a jugar con ello.

Ahora el trabajo se busca, se crea, se construye, se deconstruye. Ahora puedes juntar tus piezas con las de otros. Ahora puedes tirar los planos y las instrucciones que vienen en la caja y empezar a dejarte llevar por tu imaginación, tus gustos y tus extravagancias. Los diplomas y los títulos cada día tienen más difícil competir con aquellos que demuestran y muestran lo que pueden aportar aunque no hayan pasado por una formación tradicional y reglada. Siempre habrá alguien que reconozca y valore lo que haces. Por eso es fundamental que cuando construyas tu profesión no te ocultes sino que debes salir y mostrarlo.

La carrera profesional ya no es un mueble de IKEA con las piezas justas y con instrucciones para tontos (aunque siempre te equivoques). Ahora cada cual debe acumular sus propias piezas, buscar las que le faltan y tratar de construir lo mejor que sea capaz.

No sabe/No contesta

PersonalidadEstas últimas semanas estoy impartiendo clases de Branding Personal a bastantes alumnos de algunas escuelas de negocios y en todos los casos me encuentro con la misma situación. La inmensa mayoría de ellos cree que no tiene nada interesante que decir. Cuando les pregunto sobre qué podrían hablar, generar contenidos o utilizar para posicionarse profesionalmente, a casi todos se les queda cara de No sabe/No contesta.

Lo que es especialmente grave es que esta situación de parálisis, de falta de ideas propias, de inexistencia de ganas de comerse el mundo se dé precisamente en entornos en los que los alumnos deberían estar deseando salir y cambiar las cosas.

Lo cierto es que últimamente estamos hartos de ver frases en las que se habla de reinventarse, de eso tan cursi de tomar las riendas de tu vida, de perseguir tus sueños y toda esas frases basura sacadas de Coelho o extraídas de El Secreto o de una taza de Mr. Wonderful. Pero en cuanto preguntas o profundizas algo, muy pocos son capaces de decirte qué es lo que quieren, cómo van a conseguirlo y concretamente qué están dispuestos a hacer o que precio pagarían para que ocurriese.

Claro que todos tenemos sueños, deseos, metas y objetivos. Pero el subidón se pasa muy rápido si no te pones inmediatamente a hacer algo. Y por favor, no me invoques el rollo de la actitud positiva porque, si tus éxitos dependen de eso, ya puedes esperar sentado. Para que ocurran cosas hay que hacer cosas. Es la ley de la acción y la reacción. Menos actitud y más disciplina.

En este momento, una de las mejores opciones que tenemos para poner la bola en movimiento desde el punto de vista profesional son los canales, en el mundo real y el “irreal”, que nos permiten hacernos visibles o algo mejor, hacer visible nuestro trabajo. Hoy todos tenemos plataformas de comunicación y formas de dar a conocer nuestro valor que nos permiten pasar del anonimato a empezar a ser tenidos en cuenta.

Entonces, ¿Por qué tan poca gente se pone en acción cuando les dices que sólo tienen que elegir los canales más adecuados y empezar a comunicar? Pues básicamente por dos razones.

La primera es casi automática, es el “no tengo tiempo” que normalmente suele significar “no me apetece dejar de hacer nada de lo que hago, si es que hago algo, para ponerme a hablar de asuntos relacionados con mi profesión más allá de lo que me obliguen a hacer”. “Yo solo hablo de trabajo en mi trabajo”. “No me pagan para eso”. De lo que no te das cuenta es que, hoy en día ya no trabajas para nadie más que para ti… aunque te paguen una nómina.

La segunda y mucho más preocupante es la de, “es que no sé que contar”, “es que no tengo nada que decir”, “es que cualquier cosa de la que hable va a parecer una tontería”. Si eso es así, realmente se enfrentan a una situación realmente grave porque están aceptando que su valor como profesionales es cercano a cero. ¿Cómo puedes esperar que alguien te tenga en cuenta si partes de la base que no se te ocurre nada que aportar, decir y cambiar?

En realidad, cuando alguien dice que no tiene nada que decir, creo que es síntoma de algo distinto, más bien creo que el problema está mucho más atrás. Lo que están transmitiendo es que no saben qué es lo que les gusta, a qué se quieren dedicar o qué desearían hacer profesionalmente. Si eso lo tuviesen claro, no les costaría nada empezar a hablar de ello y además rápidamente descubrirían sus carencias y harían lo posible para solucionarlas. En este momento, todos tenemos opciones de sobra para formarnos, aprender y llenar los huecos de conocimiento que nos faltan.

Si toda esa gente que dice en su perfil de Twitter que algo “le apasiona” o “soy un/a apasionado/a de…” lo dijese realmente en serio, se pasaría gran parte de su tiempo disponible aprendiendo y hablando de ello. Sin embargo, en muy pocos veo algo más que unos cuantos tuits esporádicos. Me parece que se dice mucho y se hace poco para demostrar que algo te “apasiona”.

La buena noticia es que, si realmente quieres hacer algo, tienes todo lo que necesitas. ¿Sabes leer y escribir? Pues ya no necesitas nada más. Si te gusta, “apasiona” o disfrutas con algo, simplemente cuéntalo, en todos los canales y formatos disponibles. ¿Quieres aprender más cosas? Pues busca los libros, blogs, vídeos o personas que puedan enseñártelo y cuando lo tengas claro, cuéntanoslo.

Todos tenemos algo que contar, todos tenemos una opinión sobre la forma de hacer las cosas, a todos se nos ocurren ideas absurdas o geniales que pasarán desapercibidas si no las exponemos. Lo peor que puedes responder cuando te pregunten qué es lo que te gusta o a qué te gustaría dedicarte profesionalmente es No sabe/No contesta.

Cupido, asesor de Branding Personal

MarcaMuchas veces, cuando se habla de branding, se hace referencia a marcas que enamoran. Para ejemplarizarlo se suele utilizar los casos típicos de Apple, Nike o Harley Davidson en el que algunos usuarios más entregados llegan a tatuarse el logo de esas empresas. Podría decirse que eso es amor… además de una soberana estupidez y de no tener claro en esta vida qué es lo realmente importante. Pero allá cada cual.

Pero mucho antes de que a algunos les diese por ponerse el símbolo de una empresa en su piel, algunos ya se ponían el nombre de su novia o nos decían lo que querían a su madre en su epidermis. Lo importante de todo esto es que detrás de una Marca Personal o comercial hay un elemento emocional que todo el mundo cita pero que pocas veces se gestiona bien.

tatuajelogoappleCuando explico qué es lo que hace que en un proceso de Branding Personal se establezca una conexión y un recuerdo memorable y valioso de algo o de alguien, suelo citar dos elementos, la confianza y la emoción.

Siempre que vamos a tomar una decisión, especialmente cuando tratamos con personas, hay un factor cerebral y otro más sentimental. Dicen que primero nos “enamoramos” y luego buscamos explicaciones racionales para justificarlo. No sé que va primero, pero está claro que el peso del corazón es tan importante como el del cerebro cuando hay que decidir algo que realmente nos importa.

En mis cursos y talleres siempre explico como conseguir credibilidad. Hay muchas formas de ganarse la confianza (políticos recordad, la confianza no se pide, se gana) pero básicamente se resumen en dos, demuestra que haces bien lo que dices que haces bien y consigue que otros lo cuenten y te recomienden. Podríamos hablar de muchos otros factores pero esos son los principales.

El problema es que en este momento hay mucha gente que hace bien las cosas y muchos, muchísimos más que no son tan buenos pero que lo “venden” como si lo fuesen. Por lo tanto, hay que recurrir a la otra variable, la emoción, la sintonía, la “química” para poder decidir entre varias opciones. Así que si el objetivo del Branding Personal es convertirse en la opción preferente, está claro que hay que enamorar, conectar o sintonizar emocionalmente con tu audiencia.

Y esto viene muy a cuento precisamente hoy porque mañana es el Día de San Valentín y podríamos decir que Cupido podría ser uno de los primeros Personal Branders y se especializó en la conexión emocional entre Marcas Personales.

La cuestión es, ¿Hay alguna forma de generar esa relación sentimental entre una Marca Personal o comercial y una persona? Pues si. Pero aunque conocemos los ingredientes, igual que ocurre con una paella, que sepas con qué se hace, no significa que te vaya a salir bien. Aquí tienes unos cuantos.

¿En qué crees? ¿Qué es importante para ti? Lo que hace que nos sintamos unidos a otras personas son los valores y las creencias comunes. En cuanto detectas que alguien tiene la misma opinión que tu, casi automáticamente se empiezan a generar conexiones invisibles. Sin embargo, cada día nos abrimos menos y si haces un uso profesional de Internet, todavía somos más fríos y asépticos. Así que en lugar de repetir decálogos fríos y consejos sin alma, pon algo de ti en cada tuit, post o conversación de café. Aunque te vuelvas más vulnerable.

¿Te ríes de ti mismo? Una de las cosas que he descubierto en mis charlas es que no hay mejor forma de conectar con otras personas que reírte de ti mismo, quitarte importancia o incluso hacer un poco (o un mucho) el ridículo. Estamos hartos de gente perfecta. Por eso odio los ejemplos de Marca Personal de gente “importante” que parece que nos está diciendo que nunca seremos como ellos. Nadie es perfecto, así que el que diga que lo es, lo que deja es una marca de personaje no de una persona. Si transmites que tu también te equivocas, pasarás a ser “uno de los nuestros”.

¿Eres auténtico? Evidentemente lo peor que puedes hacer es tratar de mantener una pose, de tener una máscara. Eso es justo lo contrario de lo recomendable para establecer “química”. Como ves, la autenticidad, que es uno de los fundamentos de la Marca Personal, es lo que te permite conectar con otros. Si eres auténtico no sé alguien si llegará a tatuarse tu nombre en las nalgas, pero no lo descartes.

¿Te dejas llevar? Hay gente a la que admiras por lo que sabe y te transmite mucha confianza pero con la que jamás te irías de juerga porque son fríos y aburridos como ellos solos. En esta vida tan corta hay que saltarse reglas, hacer algunas tonterías y olvidarse durante un rato de que mañana hay que madrugar. Aquellos que nos emocionan son los que, en algún momento han hecho algo inesperado, no los burócratas que no se han movido de su mesa.

¿Cuentas buenas historias? Todos tenemos algo que contar. La vida de cualquiera tiene anécdotas que emocionan y que hacen sentir a los demás más cerca de ti. Todo, lo bueno y o malo que nos ha sucedido en la vida nos hace ser como somos y siempre hay gente que lo comparte. Repasa tu vida, sonríe recordando esas situaciones ridículas, estimulantes, deprimentes o asombrosas y cuéntalas de la mejor forma posible.

Desgraciadamente parece que hay una obsesión por hacerse visible, por generar contenidos incontinentemente, por estar constantemente haciendo ruido en dospuntocerolandia pero muy poco de lo que transmitimos dice algo de lo que realmente somos, creemos, valoramos y pensamos. Y si no mostramos lo que nos hace humanos, personas e incluso imperfectos, ¿Cómo esperamos enamorar a alguien? y algo más importante, ¿Cuánto tiempo hace que no estás realmente enamorado?

Anti

PosicionHace bastante tiempo que decidí no opinar abiertamente de política en mi blog porque creo que eso debe quedar dentro de mi ámbito más privado. Por eso, aunque hoy voy a hacer referencia a un partido que todos podemos imaginar, es únicamente como punto de partida para desarrollar un argumento relacionado con el Branding Personal.

Todo empezó hace unos días mientras repasaba algunas notas sobre los pilares de una buena Marca Personal. En ellas recordaba lo importante que es estar enfocado hacia las soluciones. Normalmente las Marcas Personales y comerciales que tienen más valor son aquellas que detectan necesidades y problemas e inmediatamente ofrecen respuestas. Cuanto más creativas, innovadoras y originales sean las propuestas, más valor tendrán esas marcas. Por eso tiene tanto valor una empresa como Apple y por eso Steve Jobs se ha convertido en un icono.

Creo que no descubro nada si digo que uno de mis errores durante estos años ha sido el de criticar y atacar, muchas veces de forma exagerada e injusta temas como los Recursos Humanos o algunas tendencias dospuntocerolenses. Sigo pensando que se siguen haciendo muchas cosas mal, sin embargo, la lección aprendida es que para que te valoren no basta con decir lo que está mal sino que inmediatamente hay que ofrecer soluciones válidas. Si no tienes nada mejor que ofrecer, mejor cállate.

Lo cierto es que ponerse en modo ANTI o posicionarse como un contreras que cree que hay que acabar con todo lo actual sin aportar algo realmente útil y probado es demasiado fácil y yo diría que es incluso agradable porque no tardan en aparecer personas que sintonizan contigo, que se consideran víctimas del sistema (muy pocas asumen su cuota de responsabilidad) y te dan palmaditas en la espalda.

Siempre que una persona critique lo existente va a encontrar gente que la acompañe y que salga a gritar con ella. Pero, y luego ¿Qué?

Si yo estoy dispuesto a pagar, votar o enamorarme de algo o alguien no es sólo porque todo le parezca mal sino porque va a hacer algo que mejore mi situación. El problema es que una vez pasado el subidón, no queda nada.

Lo ANTI funciona muy bien. Hemos visto como algunos de los tiranos más crueles de la historia se han subido al carro de lo ANTI, de buscar un enemigo fácil. ¿Hay algo más sencillo que poner una “etiqueta”, una estrella de David o un distintivo de otro tipo para señalar y eliminar a quienes no te gustan? ¿Hay algo más fácil que hacer chistes metiéndose con una persona o un grupo de individuos con alguna característica común? Los ANTI siempre han sido unos excelentes marketinianos encontrando eslóganes y mantras.

Recuerdo unos cursos que impartí hace unos años en un parque temático en los que me decían que si a alguien le gustó la experiencia no se lo contaría a mucha gente pero que si tuvo algún problema, se enteraría todo el mundo. Lo negativo se extiende como la pólvora, especialmente en un país como el nuestro.

La crítica engancha. Lo ANTI te hace sentir que formas parte del rebaño. Es incluso estimulante verte rodeado de gente que grita lo mismo que tu contra alguien que normalmente no está presente. Miras a tu alrededor y te encontrarás con mucha gente que está CONTRA algo pero verás a muchos menos que ofrezcan soluciones. Quizás por eso en este país casi todo el mundo sueña con ser funcionario pero muy pocos se atreven a montárselo por su cuenta.

Todos conocemos a los típicos pesados de oficina y de máquina de café que no hacen más que criticar todo lo que haga la empresa. Que te cogen en un rincón y ponen a parir a cualquiera que haya hecho (o no) algo que no les parezca bien. Durante algún tiempo puede tener algo de gracia escuchar a esa gente, pero poco después acabarás huyendo de ellos porque son destructivos, tóxicos y desmoralizadores.

Puede que durante algún tiempo estuvieses saliendo con alguien que nunca te ofrecía propuestas divertidas o interesantes para hacer juntos pero que cuando tu le planteases algunas ideas te dijese que no a todas. Supongo que acabaríais dejándolo. Y si no es así, pues lo siento.

Lo ANTI es perezoso. Simplemente se limita a coger lo existente y eliminarlo. Desgraciadamente casi nunca proponen algo mejor o realmente válido que funcione o algo peor, proponen soluciones que jamás han visto la luz más allá de un papel o de un libro de un intelectual o un teórico que no ha tenido demasiadas oportunidades de dirigir o gestionar nada. Y esto ocurre en la política, los Medios Sociales, la gestión de empresas o el fútbol.

Como digo, si hay alguien con fuerza moral para decir todo esto, soy yo. Durante mucho tiempo me he dedicado a criticar y a ponerme ANTI. Y todavía me sale con frecuencia. Sin embargo, he comprobado a base de palos que si alguien te va a comprar, leer o casarse contigo es porque le estás dando algo que realmente merezca la pena.

Creo que con los políticos que nos han dirigido en las últimas décadas ocurre como con Windows. Tienen muchos fallos, nos dejan colgados, son torpes, son poco atractivos, cada actualización es peor que la anterior, son fácilmente corrompibles,… pero de momento no ha surgido un LINUX o un iOS en el mundo de la política, todo lo que hay es gente que cree que es mejor volver a las tarjetas perforadas.

Si quieres dejar huella, puedes y debes detectar problemas y necesidades, pero inmediatamente después debes ofrecer soluciones y propuestas válidas y probadas o, al menos, que se sostengan. Es la única manera de que tu Marca Personal sea reconocida y valorada.

O potencias tu Marca Personal o acabarás regalando tu trabajo

VentaEl miércoles me acerqué a la presentación de #SuperProfesional, el libro de Alfonso “Yoriento” Alcántara y me encontré con muchos amigos a los que hacía tiempo que no saludaba como Jose Miguel Bolivar, María Luisa Moreno o Juan Luis Polo.

Ayer participé en una reunión con medios de comunicación en la que se les explicaba el proyecto de PlanetaHipermedia en el que intervengo y también pude saludar a otro buen puñado de amiguetes o colegas como Rubén Turienzo, Antxo Perez o, de nuevo, Alfonso Alcántara.

Lo interesante, y también un poco estresante, de hablar con esta gente tan genial es que no paran, siempre están dándole vueltas a la cabeza para crear cosas nuevas. Eso te inspira y te pone las pilas.

Aunque casi todos nos conocemos desde hace ya bastantes años, lo que vengo detectando desde hace algún tiempo en conversaciones con estos amigos y con muchos otros es que cada día somos más conscientes de que hay que convertir nuestra pasión en un negocio. O como dijo alguien, está bien apasionarse por nuestra profesión pero también es necesario profesionalizar nuestra pasión. O dicho en cristiano, si no encuentras el modo de monetizar tu trabajo vas a durar dos telediarios.

La mentalidad dospuntocero del todo gratis y del buenrollismo parece que lo ha impregnado todo y pensamos que es de mal gusto hablar de dinero y que es un pecado mortal tratar de vender algo. Creía que esa era una forma de pensar de los que tenemos más de cuatro décadas a la espalda pero por lo visto la cosa sigue y va a peor. Pero como dice mi amigo y colega Jordi Collell, #logratismata y creo que tiene toda la razón.

Comentaba Alfonso Alcántara en la presentación, que para promocionar su libro envió un mensaje a su lista de correo. Decía que era el único correo electrónico promocional que había enviado en todo el tiempo que lleva en La Red. Pues bien, al parecer hubo gente que se mosqueó porque le parecía que estaba haciendo “spam”. ¿Pero nos hemos vuelto locos o qué? ¿Cuanto tiempo lleva Alfonso, o tantos otros colegas como los que te comento, aportando conocimientos, contenidos y buen rollo sin pedir nada a cambio? ¿Cuantas personas han cambiado su actitud, han aprendido algo o simplemente han disfrutado con sus aportaciones sin pagar un céntimo y sin ser molestado con mensajes en su buzón de correo?

Creo que para sobrevivir en el nuevo entorno en el que nos encontramos debemos empezar a pensar como profesionales y no como aficionados. Debemos ser conscientes del valor que somos capaces de generar y pedir una compensación justa por ello. Y esto es aplicable a cualquier profesional.

Hemos aceptado con mucha alegría eso de trabajar gratis o por una miseria, de dedicar nuestro tiempo y nuestro esfuerzo a cualquiera que te diga que va a proporcionarte beneficios en el futuro hipotético, a tener un contrato de becario hasta que te jubiles, incluso a pagar a cambio de tener una línea más en un currículo. Pero en un mundo de profesionales con Marca Personal, es imprescindible que se reconozca el trabajo de cada uno de nosotros. ¿De qué te sirve estar muy bien posicionado si nadie va a pagar un Euro por lo que ofreces?

Seguro que a nadie se le ocurriría entrar en un Carrefour, en una gasolinera de REPSOL o en unas oficinas de Iberdrola y pedir que le regalen un jamón, le llenen el depósito o le den un año de electricidad por la cara. Pues bien en el mundo de Internet es muy habitual para muchos profesionales independientes que alguien a quién no conoces de nada te escriba para pedirte consejos, recomendaciones, contactos, tiempo o incluso parte de tu trabajo. Lo peor de todo es que todavía muchos nos sentimos culpables por no dar lo que se nos solicita. Y si te descuidas, el solicitante te pondrá a parir y te acusará de todo por no dejar lo que estés haciendo para responder a sus peticiones.

Creo que no podemos quejarnos de los “malvados mercados” que pretenden rebajar los sueldos a lo mínimo si paralelamente nosotros estamos intentando que otros nos regalen su trabajo.

Estés en el sector que estés, sea tu profesión la que sea, mi recomendación es que si quieres que te valoren, debes poner un precio justo a tu trabajo. Hay determinadas líneas rojas que no deberías permitir que se cruzasen ni por ti ni por todos tus compañeros… como decíamos en el cole.

Dospuntocerolandia es un escaparate excelente para regalar muestras de tu trabajo que demuestren tu capacidad, pero no debería convertirse en un buffet libre.

Este no es un artículo escrito en un momento de enfado, ni siquiera trata de una situación o una persona concreta. Simplemente trato de reflexionar sobre la dificultad de progresar profesionalmente en este nuevo entorno si no somos capaces de hacer valer nuestro trabajo. Son ya bastantes los profesionales que he conocido en la última década que empezaron con mucha fuerza en el mundo virtual y han acabado teniendo una presencia testimonial o simplemente lo han dejado porque se han dado cuenta de que el negocio está ahí fuera. Y eso nos empobrece a todos.

Por lo que percibo en la gente que conozco, cada día va a ser más frecuente que los mejores profesionales empiecen diseñar estrategias “Freemium” similares a las de algunas empresas de Internet, con una oferta gratuita y con otra más valiosa por la que habrá que pasar por caja.

Creo que los profesionales nos dirigimos a un panorama similar al de las empresas y productos. O desarrollamos una Marca Personal fuerte o acabaremos regalando nuestro trabajo o cobrando lo justo para subsistir. Y eso sólo beneficia a unos pocos y no precisamente a quienes hacemos el trabajo.

Análisis

PersonalidadLas 9:33 y mi post del martes sin escribir. Pero tiene su explicación. Hoy me tocaba hacerme un análisis de sangre y se me ha echado la mañana encima. No es nada grave, es un análisis rutinario que me pide mi endocrina que me está guiando en esta misión casi imposible de conseguir un peso adecuado. Esta vez he sido bueno y voy a pasar el examen con nota… no como otras veces.

Aunque nunca he sido hipocondríaco, lo cierto es que cuando la doctora me dijo que me hiciese mi primer análisis hace unos meses me preocupaba que me encontrasen cualquier cosa. Al final, como ocurre casi siempre que te preocupa algo, te das cuenta que los temores son infundados.

Siempre digo y seguiré insistiendo en que para diseñar una Estrategia Personal, una de las primeras cosas que hay que hacer es establecer un objetivo, un punto B. Pero la lección aprendida del asunto de los análisis es que, además de tener claro el destino, antes de empezar un proceso de cualquier tipo es imprescindible tener clara cual es tu situación inicial, el origen, tu punto de partida, el punto A.

El problema de los análisis, autoanálisis, auditorías o chequeos es que siempre acojonan un poco.

Cuando pongo algún ejercicio a los asistentes a mis cursos de Marca Personal en los que deben preguntar a sus compañeros de qué modo les etiquetarían, siempre hay murmullos de desconfianza. No estamos acostumbrados a pedir opinión sobre nosotros o a realizar al equivalente a una ITV de nuestro posicionamiento y de la forma en que nos perciben. Lo curioso es que siempre se sorprenden para bien porque lo que suelen decirles es mucho mejor de lo que esperaban y aunque no lo fuese esa es la única forma de mejorar.

  • ¿Cómo te percibe la gente que te conoce?
  • ¿De qué modo describen lo que haces?
  • ¿Qué etiquetas te “cuelgan”?
  • ¿Qué atributos destacan de ti?
  • ¿En qué creen que eres excelente?
  • ¿Qué piensan que debes mejorar urgentemente?
  • ¿Estás llegando a quién quieres llegar?

La cuestión es que es imposible mejorar o tomar medidas, igual que haría mi endocrina, si no tienes claro cuales son tus niveles de los principales indicadores de tu Marca Personal o de cualquier otra cuestión relacionada con tu desarrollo profesional. Está muy bien eso de buscarse en Google para ver lo que se dice de ti pero lo que realmente importa es hacer esa búsqueda en el mundo real y preguntar a los que realmente nos conocen y a quienes verdaderamente deberían importarnos.

Otra forma de revisar tu situación es tratar de verte desde fuera. Sería genial poder hacer algo así como eso que se puso tan de moda hace unos años que llamaban “viajes astrales” en los que te separabas de tu cuerpo y podías verte a ti mismo. Lo que trato de decirte es que debes tratar de analizarte a ti mismo como una tercera persona, de la forma más objetiva posible. Y eso si que asusta, especialmente si eres muy crítico contigo mismo.

Esta semana, por fin creo que voy a poder terminar mi primer curso en vídeo sobre los diferentes elementos de una Estrategia Personal y lógicamente será sobre Branding Personal. Lo cierto es que debería haberlo hecho hace semanas o meses. Tengo la infraestructura, tengo el contenido, tengo las ganas de hacerlo. Entonces ¿qué es lo que me ha paralizado una y otra vez? Pues de nuevo, la visión de mi mismo.

Cuando te grabas en audio o en vídeo te das cuenta de tus errores y si eres un poco crítico, te parece fatal como lo haces. También me ha ocurrido con mis libros. Cuando los he terminado nunca me han terminado de convencer pero cuando los veo maquetados y, sobre todo, cuando ha pasado algo de tiempo los veo como si no fuesen míos y me suelen gustar más.

Pues bien, esa visión de tu trabajo en audio, vídeo, en tu blog (también por eso me gusta tanto) o en cualquier otro tipo de formato es una forma de análisis y te permite mejorar. Si escondes la cabeza y no miras (como hacen algunos cuando les sacan sangre), entonces te quedarás como estás… y eso en el mejor de los casos.

No sé cuantas veces he grabado, borrado, repetido, vuelto a grabar y vuelto a eliminar lo que he hecho para este primer curso. Pero cada vez que lo revisaba aprendía algo nuevo. Y eso no se puede conseguir si no haces algo, lo analizas y realizas los ajustes pertinentes. ¿Significa eso que va a quedar perfecto? De ninguna manera, pero una Estrategia Personal y el desarrollo de una Marca Personal es un proceso sin fin y cada vez que haces algo hay que volver al principio con las lecciones aprendidas para poder hacer ajustes. Y si no analizas, entonces es como si cada vez empezases de nuevo.

Analízate, consigue datos sobre ti y sobre tu trabajo, pregunta a los demás como te ven y de qué forma creen que podrías ser mejor… y luego haz un diagnóstico y toma tus propias decisiones. Asusta, da pereza, te puede hacer sentir incómodo, te puedes mosquear, lo sé, pero para llegar a B antes debes saber cual es tu situación A.

Ale, pues ya está. Un poco más tarde de lo habitual, pero ya he cumplido con mi obligación.

Stakeholders

Publico

Stakeholder: Se puede definir como cualquier persona o entidad que es afectada o concernida por las actividades o la marcha de una organización. Wikipedia

Cuando diseñamos una Estrategia Personal solemos dedicar mucho interés a la promoción, a la visibilidad, a la oferta o a los objetivos pero, con frecuencia nos olvidamos de que vivimos en un entorno con múltiples “jugadores” y cada uno de ellos va a jugar un papel distinto que quizás vaya mutando con el tiempo.

Suelo decir que una Estrategia Personal es un viaje desde un punto A en el que nos encontramos a un punto B al que queremos llegar. Igual que ocurre con cualquier otro trayecto, el camino no es directo ni está despejado, por eso debemos planificarlo antes. Pero si eso no fuese suficiente, sobre la marcha nos vamos a encontrar con personas y organizaciones que nos van a acelerar, ayudar, acompañar, frenar, desviar o apoderarse de nuestros recursos. A todos ellos los anglosajones le han puesto un nombre muy chulo que parece sacado del catalogo de IKEA, Stakeholders.

Si miras a tu alrededor verás a unos cuantos Stakeholders. Tus compañeros, tu jefe, tu pareja, tus hijos, un tipo en el periódico que dice que hace lo mismo que tu, una empresa que ha creado una aplicación que convierte tu trabajo en obsoleto,… Vamos que en cuanto lo piensas un poco te das cuenta de que tu ecosistema personal o profesional es más complejo que el de la selva amazónica.

A la hora de posicionar tu Marca Personal debes saber quien es quien para no perder el tiempo, para evitar disgustos o para llegar antes a tu destino. Si no lo tienes en cuenta es como si programases tu GPS para hacer un largo viaje pero sin tener en cuenta el tráfico, donde repostar, donde comer o donde te vas a cruzar con un grupo que piquetes.

Estos son algunos de los Stakeholders, personas u organizaciones que debes tener en mente

Clientes

Estos son quienes deberían ocupar la mayor parte de tu tiempo. Son aquellos en los que quieres generar un impacto para conseguir un resultado. Como estamos hablando de personas, quiero que pienses que también tienes clientes en tu ámbito privado. Tu mujer, tu marido, tus hijos, tus padres, tus amigos también son clientes porque esperan algo de ti. Desde el punto de vista más profesional, cliente es toda aquella persona u organización que esperas que te compense por tu trabajo. Si no lo va a hacer, entonces será un fan, un “follower” o cualquier otra cosa, pero no un cliente.

Competidores

Se trata de cualquiera que aspira a llenar  el mismo espacio mental que pretendes ocupar tu. No tiene porque ser un profesional o una persona que haga lo mismo que tu, basta con que te conviertan en irrelevante y ya no seas la opción preferente. Quizás el móvil de tus hijos es tu competencia porque está acaparando su atención. La competencia no es mala, implica que hay mercado y además te obliga a mejorar y a mantenerte alerta.

Socios

Son personas u organizaciones que se dirigen al mismo lugar que tu y con los que puedes compartir recursos. Vivimos en un mundo en el que cada día es más importante establecer vínculos con otras personas. Por eso es importante la Marca Personal, porque facilita el establecimiento de esas relaciones de confianza entre aquellos que dejan claro a qué se dedican y qué es lo que les hace valiosos.

Proveedores

Son individuos o empresas que pueden ayudarte en tu viaje pero a cambio de una remuneración. Una empresa de recolocación, un coach o un “freelance” que diseñe tu web son ejemplos de proveedores en tu Estrategia de Marca Personal.

Apoyos

Son esas personas, normalmente cercanas, que siempre están dispuestas a ayudar o a echarte un capote. Desgraciadamente sólo nos damos cuenta de que existen cuando las necesitamos y acuden incluso sin pedírselo.

Mentores

A diferencia de los proveedores, un mentor es alguien experimentado que te echa una mano de forma desinteresada. Esta es una de las figuras más interesantes y más valiosas en tu Estrategia Personal. Si tienes la suerte de encontrar alguno, cuídalo y agradéceselo siempre que puedas.

Seguidores

Dospuntocerolandia ha conseguido que el fenómeno “fan” se democratice… al menos en teoría. Hoy cualquiera que haga las cosas medianamente bien y sepa comunicarlas podrá tener su grupo de “fans”, “followers” o seguidores. Creo que hay que ser muy respetuoso con la atención y el tiempo que te dedican los seguidores pero no deberías obsesionarte por conseguir grandes cifras ni tampoco deberías perder de vista a todos los “stakeholders” anteriores. El seguidor te animará, te dirá que eres un “crack”, pero es muy difícil que pase a alguna de las categorías anteriores… excepto la de competidor si es tan fan que quiere hacer lo mismo que tu.

Una cosa más. Ninguna de estas personas u organizaciones que van a influir en tu proyecto va a ocupar un sitio fijo. Constantemente pueden estar mutando o incluso compartiendo varios roles. Un competidor puede convertirse en tu socio o incluso ser un mentor en ciertos momentos. Un “Follower” puede ser un cliente, un proveedor o un competidor. Un cliente puede ser un apoyo o un socio. Lo importante es que identifiques y tengas en cuenta a todos aquellos que puedan influir en tu proyecto. Y no descartes a nadie. Muchas veces aquellos que consideres más irrelevantes pueden cambiar tu vida. El cartero que te lleva las cartas a casa puede que sea más importante en tu Estrategia Personal que el director general de una multinacional.

¿Qué me vendes?

ProductoEs curioso lo fácilmente que se pierde el rumbo al obsesionarse con cuestiones secundarias o accesorias, al preocuparse más por la forma que por el fondo, por el canal que por el mensaje. Voy a ponerte un ejemplo.

La pasada semana estuve comiendo con dos amigos y antiguos compañeros en una de las últimas empresas en las que trabajé como “cuentajenado”. Su situación, como la de tantos otros, es un poco esquizofrénica. Por un lado dan gracias a Dios por tener trabajo en una buena empresa pero por otra se sienten quemados, en la cuerda floja y con la sensación de que ya está todo el pescado vendido.

Cuando amigos como estos me preguntan como me va y les explico lo que hago, siempre me dicen en primer lugar que ellos no tendrían el valor de montárselo por su cuenta e inmediatamente después me explican que no sabrían como ganarse la vida fuera de la empresa. Es como si les hubiesen castrado profesionalmente, como si se hubiesen vuelto dependientes de su “amo” sin rostro, es una especie de esclavitud del siglo XXI.

Pues bien, en estos dos planteamientos reside el fallo de la inmensa mayoría de los profesionales que se plantean el diseño de su propia Estrategia Personal. Por un lado me dicen que tienen problemas con la Actitud, las Creencias o el Coraje y por otro tratan de convencerme de que carecen de Oferta, Producto o Propuesta de Valor. Y si esas dos premisas fallan, entonces olvídate de todo lo demás.

Con esa manía absurda de reducir, simplificar y minimizar algo tan amplio como el Branding Personal a estar en dospuntocerolandia, nos olvidamos de que la base de todo es la Persona y el Producto, lo que somos y lo que podemos ofrecer. De nada sirven todos los “secretos” de SEO, todos los trucos para conseguir “followers” o conocerse al dedillo los mejores momentos para publicar en el blog si en primer lugar no tienes una identidad clara y no confías en ti mismo y por otra parte consideras que no tienes nada valioso que aportar.

Cuando alguien me pregunta como puede conseguir que le conozcan lo primero que le digo es que debe tener algo que merezca la pena ser conocido. Antes de ponerse como un loco a hacer ruido en los Medios Sociales deberá tener algo que decir, digo yo. Y ahí empiezan los ay, ay, ays y las madresmías. Porque igual que no hay nada más fácil en el mundo que “estar” en Internet, no hay nada más difícil en el mundo que saber lo que quieres y lo que ofreces. Quizás por eso la respuesta más habitual cuando explico estas cosas es, “si todo lo que dices está muy bien pero es que yo no tengo nada que decir ni nada valioso o diferente que aportar”. ERROR.

Los dos amigos de los que te hablo son excelentes profesionales, se las saben todas y podrían dar lecciones sobre su trabajo y su profesión a muchísima gente. Sin embargo, son incapaces de entender que eso mismo que hacen para la empresa en la que trabajan podrían hacerlo por su cuenta.

Muchos profesionales no entienden que si les están pagando una nómina es porque están aportando algo, porque están generando resultados o creando valor. Por lo tanto ¿Qué te impide convertir esa capacidad o cualquier otra en algo de lo que puedas vivir?

Yo me sentiría un auténtico estafador si pensase que lo que hago para una empresa no sirve para nada. No digo que no haya gente en las organizaciones que esté viviendo del cuento pero si no eres uno de esos o te dedicas a la política, únicamente tienes que pensar en el modo de “monetizar” lo que haces más allá de la empresa que te paga… hasta que deje de hacerlo. Y precisamente es ahora que tienes un empleo (si lo tienes) cuando debes ir preparando el terreno por si todo se cae o por si se te acaba la paciencia.

¿Qué eres capaz de hacer bien? ¿En qué eres realmente bueno/a? ¿Qué cosas te gustan? ¿Por qué cosas te felicitan? ¿Cómo puedes combinar tus conocimientos, experiencias, habilidades e intereses? ¿Para qué suelen pedirte ayuda? ¿Cómo completas esa frase que te repiten con frecuencia “oye, tu que siempre solucionas…”? ¿Qué eres capaz de ofrecer por lo que alguien estaría dispuesto a pagarte? o en resumen

¿Qué me vendes?

Necesitas tener claro tu producto, tu oferta, tu valor porque si no lo haces ocurrirán dos cosas. Por un lado no te creerás a ti mismo, pensarás que tienes que ir dando gracias y pidiendo perdón a quienes te contraten y esperando que no se den cuenta de que eres un inútil (o eso crees). Pero por otro lado no tendrás nada que contar ni que aportar cuando hagas Marketing Personal en el mundo real o en el “irreal” y entonces te dedicarás a repetir o repartir ideas y productos ajenos en las Redes Sociales… y eso es muy aburrido.

Una Marca Personal se construye sobre un producto. Detrás de una gran marca hay algo que merece la pena comprar. La publicidad, el marketing y la visibilidad en Internet sólo sirven si tienes algo que ofrecer que sea interesante, valioso y diferente. Si haces mucho ruido pero no tienes nada que vender o no crees que tengas nada que vender, que para el caso es lo mismo, entonces no vas a acercarte ni un ápice a tu objetivo por mucho tiempo que le dediques a las Redes Sociales.

Estilo, la personalidad de tu Marca Personal

MarcaLa semana pasada estuve hablando con otro Andrés. Podría decir que es el conserje, jardinero, experto en mantenimiento, trabajador incansable, solucionador de marrones, vigilante, amigo o confidente en el edificio en el que viven mis padres. Pero es mucho más que eso. Muchísimo más.

Le conozco desde que mi familia y yo volvimos a vivir a Madrid y para mi, Andrés, siempre ha sido una figura que ha estado ahí y que transmite confianza, tranquilidad y mucha ternura. Lo cierto es que siempre le he visto con el mismo aspecto, por eso cuando me dijo que se jubilaría en poco más de un año, primero me sorprendió y luego le dije que sería imposible encontrar a alguien como él que hiciese un trabajo tan excelente durante tanto tiempo.

Andrés es de esas personas, como Ángel, que dejan Marca Personal. Quizás nadie haga un análisis en un blog o aparezca en un medio de comunicación hablando sobre su trabajo y sobre el valor que ha aportado a tantas personas que quizás ni se dan cuenta ni se lo agradecerán nunca como merece. Mi tocayo es de esos profesionales que recordarás durante mucho tiempo, especialmente cuando venga su sustituto. Es el Rafa Nadal de su profesión.

Pero al pensar en Andrés he recordado lo importante que es lo que se denomina Estilo de la Marca Personal. Dicen Mcnally y Speak en Sea su propia marca que en una Marca Personal hay tres factores que la caracterizan y que ellos denominan Competencia, Estándares y Estilo.

La Competencia es la capacidad de hacer algo. Cualquiera que se haya preparado, formado o adquirido experiencia y demuestre que puede hacer lo que dice que hace se considera competente. Es el nivel más básico para construir una Marca Personal. El problema es que es condición necesaria pero no suficiente. En este momento hay muchos profesionales competentes y capacitados para hacer algo y todavía hay muchos más si contamos a quienes presumen de estarlo sin ser cierto. Así que no suele ser un factor demasiado diferenciador salvo que seas competente para hacer algo muy específico o especializado.

Los Estándares son los niveles de calidad y de fiabilidad con los que haces tu trabajo. Aquí la cosa se reduce bastante. Puede haber muchos profesionales teóricamente competentes pero con unos estándares o niveles de profesionalidad que dejan bastante que desear. Creo que las grandes Marcas Personales tienen unos estándares altos y tratan de mejorar cada día. Si ser competente implica tener un “producto”, tener estándares elevados es como tener un “buen producto” y eso es un elemento diferenciador importante.

Por último está el Estilo que es como el carácter, el temperamento, la personalidad de tu Marca Personal. Hay muchos profesionales competentes, hay algunos profesionales con estándares elevados pero de estos, hay muchos menos con un estilo propio o distintivo.

El Estilo es el aspecto más emocional de la Marca Personal. Es lo que te toca la fibra sensible, lo que te llega más adentro. El problema es que cuando entramos en el mundo de lo emocional nos encontraremos con quienes conectarán inmediatamente y quienes nos descartarán sin pensárselo dos veces.

Andrés es uno de los profesionales más competentes que he conocido. Siempre ha hecho su trabajo con unos estándares muy por encima de la media y si este mundo fuese justo, debería ser reconocido como merece. Pero además es que su Estilo es único. Creo que nunca le he visto sin su sonrisa, sin tratar a los críos de los vecinos como si fuesen suyos, sin perder ni un segundo cuando la viuda del primer piso le pide que le eche un vistazo a una tubería que gotea. Eso es ESTILO.

El Estilo se transmite en todo lo que hacemos siempre y cuando no tratemos de ocultar lo que realmente somos. Cuando ves dos profesionales competentes del mismo sector y uno te cae bien y el otro te parece un capullo, la culpa es del Estilo. Lo que ocurre es que para otros, la percepción puede ser justo la contraria. Por eso es importante mostrarte como eres y transmitir autenticidad.

El mundo de la política parece que es el único sector en el que puedes ser incompetente y tener unos estándares por debajo de cero pero puedes tener éxito si gestionas bien tu estilo. Si sabes decir a la gente lo que quiere escuchar, muy pocos se van a preocupar de que hayas demostrado tu capacidad de gestión.

El Estilo es la forma que tienes de transmitir tus valores y creencias. Si crees que la gente es importante, eso se va percibir. Si la libertad o la independencia es uno de tus valores eso se va a notar en la línea editorial de tu blog, en tus conferencias o en la charla en máquina del café. Y así con todo. La buena noticia es que todos tenemos Estilo propio otra cosa es que nos empeñemos en esconderlo. La otra buena noticia es que no hay estilos buenos o malos sino circunstancias y personas en las que estos encajan mejor o peor. Sólo hay que encontrarlas.

Mucha gente tiene miedo de mostrarse como es para no ofender a nadie o algo peor además de imposible, para tratar de gustar a todo el mundo. Por eso el mundo y especialmente dospuntocerolandia está lleno de información y contenidos sin alma, repetidos y llenos de ese gran cáncer de nuestro siglo que es lo políticamente correcto.

No digo que debas soltar todo lo que pasa por tu cabeza, hay que tener sentido (común) y sensibilidad. Lo que trato de decirte es que si quieres dejar huella debes desmelenarte un poco y mostrar tus emociones. Los personajes de las novelas, las películas y los telediarios que más nos gustan son los que tienen alma, aunque sean unos capullos. Y esos son los que dejan huella y los que recordaremos durante décadas porque se convierten en “clásicos”.

Así que si te estás preguntando cómo es posible que un profesional competente y con unos estándares elevados esté pasando desapercibido quizás la respuesta está en que estás tratando de disimular tu Estilo y de evitar mostrar lo que es importante para ti, ocultando tus sentimientos y disimulando tus creencias.

Así que, Andrés, aunque no creo que leas esto, gracias por ser Competente, por tus Estándares insuperables y sobre todo, por tu Estilo inigualable.

Análisis de “Diez secretos infalibles para diferenciarte que cambiarán tu vida”

MarketingSi has leído la frase del título espero que inmediatamente hayas hecho una mueca de incredulidad y hayas pensado algo como “vaya, otro listo que pretende saber algo que nadie más conoce y además atraer visitas sin esforzarse”. Pero lo cierto es que dospuntocerolandia y especialmente redes como Facebook están sorprendentemente llenas de basura con estos títulos.

Pero déjame que haga un análisis de la frase parecido a los que hacíamos en el colegio en la clase de lengua.

Diez

¿Diez? ¿Cinco? ¿Siete? ¿De verdad crees que en esta vida hay algo realmente importante que pueda reducirse a un puñado de frases que caben en un powerpoint? ¿En serio crees que una docena de simplezas cortipegadas de algún autor ajeno a nuestra idiosincrasia pueden conseguir algo más que hacerte perder el tiempo?

Siempre que me pongo a preparar material nuevo me encuentro con decenas o docenas de consejos de los que podrían salir, a su vez, docenas o decenas de decálogos. Así que hacer listas no es complicado. Lo que realmente hace que las cosas sucedan es la combinación adecuada y personalizada de algunos de esos consejos. Cualquier recomendación es tan válida como la contraria si las circunstancias son diferentes. Lo que necesitamos son expertos, maestros, mentores o personas con sentido común que sepan cuales de esos consejos son válidos y en qué circunstancias.

Lo que necesitamos son más estrategias y proyectos en lugar de tácticas, trucos, recetas o consejos milagrosos y simplistas. Afortunadamente el ser humano es mucho más complejo que una máquina que puede programarse con una serie de rutinas y subrutinas estandarizadas. Desgraciadamente dospuntocerolandia parece que está consiguiendo que pensemos que todo, desde cómo seducir hasta como hacerse millonario, puede reducirse a una lista más o menos grande de truquitos.

Secretos

¿Secretos? ¿Claves que nadie conoce? ¿En serio piensas que en esta vida queda algo importante que no se haya contado miles de veces? Yo soy científico y he visto como cualquier cosa que merezca la pena en esta vida es el resultado de años de trabajo y de estudio. Sin embargo, desde que cualquiera (empezando por mi) puede comunicar sus chorradas a todo el mundo, no paran de descubrirse misterios ocultos sin más base o fundamento que las ideas de un iluminado.

Circulan tantas teorías estupendas y secretos descubiertos tras una siesta de verano o una resaca de fin de semana que uno se pregunta si es que con el cambio de siglo han surgido, de repente, profetas e iluminados que, de pronto, ven lo que nadie había visto antes. Si quieres secretos, cógete cualquier libro de refranes o habla con una persona mayor y preferiblemente de pueblo y encontrarás más sabiduría que en gigas y gigas de páginas en Internet.

De todos modos, otra de las características de este tipo de listas y decálogos es su superficialidad, incluso su estupidez. Basta con echar un vistazo rápido a cualquiera de ellas para darse cuenta que ni secretos ni na. Lo bueno que tiene Internet es que no tienes al autor delante para decirle un par de cositas… y de eso se libra. Pero lo más seguro es que, la próxima vez que veas un titulo similar, volverás a caer.

Infalibles

¿Infalibles? ¿Inmutables? ¿Pero no eres suficientemente mayor como para saber que en esta vida no hay casi nada infalible? ¿En serio crees que alguien que ni te conoce ni sabe cuales son tus circunstancias va a tener la respuesta definitiva a tus problemas (y eso incluye desde el éxito a la instalación de WordPress)?

Quienes utilizan términos como infalible tienen todas las papeletas para convertirse en políticos por prometer algo que saben que no van a poder cumplir pero, aún así, lo dicen con una tremenda seguridad.

Cuando ya tienes cierta edad te das cuenta de que lo divertido y bonito de la vida es que las cosas se aprenden por prueba y error. Es cierto que puedes ver como otros han probado y errado pero únicamente pueden servirte como punto de partida pero nunca como reglas ¿infalibles?

Me gusta pensar que lo que aprendemos va formando parte de nuestra caja de herramientas y que lo utilizaremos según nos convenga, nos apetezca o hayamos experimentado. Pero cada cual tendrá su propio sistema infalible o infumable que podrá ser completamente inútil para otro.

Diferenciarte

¿Distinguirte? ¿Sobresalir? ¿Destacar? Como pionero en esto del Branding Personal siempre me ha llamado la atención esta obsesión por ser distinto y entenderlo como una forma de llamar la atención. Pero en esta vida lo más sencillo del mundo es hacer ruido y ser extravagante.

Lo realmente complicado y también valioso para diferenciarse es hacer las cosas bien, ser el mejor en lo tuyo y luchar cada día por mejorar. Esa es la auténtica forma de sobresalir y destacar para alguien que quiera dejar una Marca Personal memorable y positiva. Quizás tenga gracia esa gente que canta su currículo en el metro o sube un vídeo curioso a YouTube, pero lo que realmente le hará destacar es lo que hay detrás, su profesionalidad y la calidad de su trabajo más allá de la anécdota.

Pero además, ¿hay algo más absurdo que dar unas reglas generales y universales para ¡Diferenciarse!? Si todo el mundo hace lo mismo, lo menos probable es que alguien se diferencie. Quizás el primer Hipster llamó la atención, pero cuando a tanta gente le ha dado por hacer lo mismo, lo que realmente te hace diferente es no hacer lo mismo.

Cambiarán tu vida

¿Cambiará tu vida al ver al niño ganador de un concurso de talentos de Bulgaria? ¿Tu vida ya no será la misma después de ver un anuncio de una empresa de telefonía vietnamita? Esta es una de las que más gracia me hace. ¿Y tu como cojones sabes como es mi vida? ¿por qué me insultas diciéndome que soy tan simple como para que un vídeo ridículo colgado en Facebook va a influirme lo más mínimo?

Cuando alguien que ha leído alguno de mis libros me dice que le ha cambiado la vida siempre me quedo pensando en qué tipo de vida tendría. Sinceramente, la vida no se cambia tan fácilmente. Para que eso ocurra debe haber alguien con una gran capacidad de influencia, de dejar huella o Marca Personal y/o alguien suficientemente crédulo o ingenuo para dejarse influir. Afortunadamente eso se va pasando con los años.