Para contar, cuenta

CualidadesHe comentado aquí con frecuencia que uno de los problemas, o más bien excusas, que suelen surgir cuando hablo de dar a conocer lo que sabes es que no tienes nada que decir, nada que contar. Esa especie de admisión de incapacidad para aportar nada sería preocupante si no fuese una respuesta equivocada. En realidad todos tenemos algo que decir y, de hecho, lo hacemos constantemente.

El problema no es que no tengas nada interesante o valioso que transmitir o crear sino que te asusta, te da pereza o no sabes como hacerlo en medios distintos a los habituales. Me explico.

Constantemente estamos opinando, hablando de las cosas que aprendemos, aportando ideas que se nos ocurren, criticando situaciones que vemos u ofreciendo soluciones a necesidades que detectamos. Eso ocurre en la empresa, en la familia o en una comida con amigos. Sin embargo, nos bloqueamos si eso mismo hay que hacerlo en un blog, en una conferencia ante un grupo de gente o en un artículo y no te quiero ni contar si es en un libro.

Pero lo que está claro es que si quieres que cuenten contigo, debes tener algo que contar. Si quieres contar algo, cuenta, y cuanto más cuentes, más contarás.

Una Marca Personal se basa en la confianza y en la sintonía. Pero es muy difícil que te crea o que te quiera si no sé nada de ti ni de lo que haces, de lo que crees o de lo que piensas. Cuéntamelo. Utiliza el formato que más te apetezca y con el que te sientas más a gusto. Vídeo, un post como este, una charla ante un grupo de personas, lo que sea, pero encuentra algo que te guste, ordena las ideas y sal a contarlo a todo aquel que quiera escucharte. Y si no hay nadie interesado, hazlo también, porque antes o después llegarán. Hay gente muy rara por ahí.

¿Y qué puedes contar? Pues desde el punto de vista profesional, hay montones de cosas sobre las que podrías decir algo. Y ten en cuenta que aquí no estoy hablando de que inventes la pólvora cada día ni que escribas una tesis doctoral en cada post o que trates de ganar el Nobel de Literatura en cada párrafo. Se trata simplemente de que veas algo interesante, detectes una necesidad o inquietud y opines sobre el asunto.

Con los años he descubierto que hay un aspecto importante que creo que marca la diferencia entre que lo que comuniques sea interesante o no. Me refiero a que siempre que cuentes u opines sobre algo, debes aportar valor y soluciones.

Si te limitas a criticar o a meterte con algo o con alguien puedes atraer momentáneamente a un grupo de personas descontentas que opinen como tu, pero no te van a tener en cuenta porque no aportas respuestas al problema. Así que, cuando hables sobre tu materia, abre nuevos caminos, ofrece puntos de vista distintos.

Pensarás que eso no es tan fácil, pero si eres sincero, te darás cuenta que eso es lo que haces cada vez que hablas con un amigo, tu pareja o tu compañero de cubículo cuando hablas sobre el modo en que deberían hacerse las cosas en tu empresa, sobre lo que debería hacer el gobierno o lo que tu harías si fueses…

Profesionalmente te valorarán menos, o simplemente ni existirás, si no cuentas lo que haces y cómo lo haces. No me refiero a que te eches flores sino a que aportes ideas y soluciones. Si no cuentas, tendrás que ofrecer un descuento.

Salvo que estés metido en una cueva oscura, silenciosa y sin contacto con nadie, todos recibimos información y sensaciones, conocemos personas y experimentamos cosas que, combinadas, nos permiten crear nuevas ideas y aportar soluciones. Sólo tienes que ordenarlas y contarlas. Incluso si estuvieses metido en la cueva podrías hacerlo y seguramente sería muy interesante.

Habla de los libros que has leído, de las personas que has conocido, de las sensaciones que has experimentado. Y como te digo, trata de encontrar siempre una aplicación o utilidad a todo eso. Todo, lo bueno y lo malo que te sucede, especialmente lo malo, es una lección aprendida que puedes divulgar para ayudar a otros y eso te va haciendo cada día más valioso. Pero profesionalmente es mejor que no cuentes cuentos salvo que seas un cuentacuentos.

Si todo lo que sabes, aprendes, sientes y experimentas te lo guardas para ti por vergüenza, pereza, desconocimiento o una especie de humildad o modestia absurda, entonces no vas a ser tenido en cuenta.

Si no escribes un blog, no hablas en público o no conoces gente nueva, te sentirás más cómodo y más protegido frente a posibles ataques (que casi nunca suceden y si lo hacen, suelen ser irrelevantes). Pero si no te abres al mundo, si no cuentas lo que sabes, si no contribuyes con tus ideas (geniales o ridículas) serás mucho más vulnerable porque cuando nadie sabe nada de ti, entonces cualquiera puede contar tu historia.

Si permites que tus compañeros, tu familia, tus amigos (o enemigos), Google o tus contactos en Facebook definan lo que eres, lo que haces, lo que sabes y lo que vales, entonces tu Marca Personal cada vez te pertenecerá menos a ti. Serás lo que otros han contado.

Incluso puedes ganar dinero contando cosas. Si cuentas las cosas bien, te pueden salir las cuentas.

Así que si quieres contar, cuenta… desde ya.

Yo sobreviví al Personal Branding Lab Day

logopblabday2Este es un post muy especial por muchas razones. En primer lugar porque en contadas ocasiones, por no decir ninguna, he utilizado el blog para promocionar un evento en el que participo (salvo las notas a pie de post). Y en segundo lugar porque las circunstancias de lo que te voy a comentar son únicas, en mi opinión.

Te pongo en antecedentes. Ya hace más de una década que algunos locos estamos hablando de Marca Personal y tratando de crear algo útil, replicable y con una estructura definida. A lo largo de los años, la “tribu” ha ido creciendo. Profesionales de diferentes campos han ido enriqueciendo lo que consideramos que debería ser un modelo estratégico de Marca Personal desde sus distintas facetas.

Lo mejor de todo es que, los que estamos enamorados de este concepto, ya no es que nos entendamos o nos aguantemos más o menos entre nosotros, es que que la cosa va mucho más allá y nos llevamos mejor que bien…, al menos hasta ahora. Todo ese rollo dospuntocero de colaborar, compartir, cooperar, conversar (lo de co-brar ya es más jodido) tiene su mejor ejemplo en la fauna de los Personal Branders. Eso de que no somos competidores sino coopetidores se aplica aquí al 1000%.

Y si lo piensas bien, tiene su lógica, aunque no lo hayamos planteado conscientemente. Es mejor hacer crecer de forma sana una categoría o un concepto que tratar de luchar por una parte ridícula en la que sólo estés tu. Hay que unir fuerzas en lugar de perderlas en luchas absurdas. Y por eso surge la necesidad de crear el primer evento en el que podamos juntarnos los que somos, los que quieren estar, los que quieren aprender incluso los que quieren criticar un concepto tan increíble como el Branding Personal.

Desde hace meses o más bien años, algunos nos hemos estado reuniendo para compartir ideas sobre Marca Personal, para poner un poco de orden y, sobre todo, para pegarnos unas comilonas de escándalo y echarnos unas risas. El problema es que todo lo que tenemos de voluntaristas, lo tenemos de perezosos a la hora de organizar un evento. Por eso hemos tardado tanto.

Si eso fuera poco, una de las cosas que teníamos clara era que el evento tendría una misión principal, la de divulgar y transmitir de una vez por todas lo que es y también lo que no es el Branding Personal. Empieza a haber demasiada confusión, demasiada gente mezclando ideas y adulterando algo que se sustenta en unos pilares muy concretos. Así que, viendo el panorama, y a pesar de nuestra pereza e incompetencia, nos hemos puesto en marcha y hemos creado el Personal Branding Lab Day.

En realidad eso de “hemos creado” es bastante injusto. Los que han estado empujando con fuerza han sido los “chicos” de Soy mi marca especialmente Jordi Collell y Guillem Recolons. Pero son muchos los que han puesto su granito o granazo de arena en distintas conversaciones, reuniones y videoconferencias durante meses. Arancha Ruiz, María Sanchez , Cristina Mulero, Pablo Adan, son sólo algunos de los que de un modo u otro han empujado desde hace años para que este evento exista. Pero sólo tienes que echar un vistazo al programa para ver qué gente tan grande va a participar.

El Personal Branding Lab Day que se va a celebrar en Barcelona del 26 y 27 de junio va a ser uno de esos momentos en los que hay que estar porque va a ser el nacimiento oficial de un concepto y esto ocurre en pocas ocasiones. Quizás podríamos hacer camisetas en las que ponga Yo sobreviví al Personal Branding Lab Day. O quizás se vendan trozos del sombrero de Jordi Collell igual que se venden trozos del Muro de Berlín.

Vamos a hablar de muchos temas relacionados con la Marca Personal. Pero lo más importante de todo es que, por fin, muchos vamos a vernos las caras, reírnos, pasar unas cuantas horas juntos y aprender mucho. No es un espacio exclusivo o limitado a un grupo de expertos, sino que está abierto a cualquiera que tenga intención de formar parte de la “pandi” o simplemente tenga ganas de saber como puede aumentar su valor y sus oportunidades tanto en lo personal como en lo profesional.

Modelo Branding PersonalUna de las cosas que más me apetece es que queremos transmitir que el Branding Personal es un método compuesto de una serie de elementos como puedes ver en la infografía creada por Rubén Castro. Queremos desterrar eso de que es una sola cosa.

NO es sólo el uso de Redes Sociales, NO es sólo autoconocimiento, NO es sólo Imagen, NO es sólo Networking, NO es sólo Propuesta de Valor, NO es sólo…

Es la gestión de todos esos elementos o “ingredientes”. En este evento queremos ponernos de acuerdo en utilizar un modelo común y así evitar advenedizos y listillos que digan que hacen Branding Personal cuando no es así.

Pero hay otro aspecto que me gusta mucho. Me refiero a que, casi sin darnos cuenta, hemos ido creando una comunidad de profesionales de la Marca Personal que hablamos el mismo idioma. Literalmente. Hay gente que está haciendo cosas interesantes en Méjico, Colombia, Venezuela, Perú, Chile, Argentina y en muchos otros países hermanos y podemos marcar la pauta frente a los norteamericanos (a los que aprecio mucho y que han sido mis primeros maestros). Creo que podemos darle un toque más humano a todo esto y trasladar nuestra forma de pensar Pacífico-Atlántico-Mediterránea.

Al crear el programa nos dimos cuenta que los ponentes son todos los que están pero no están todos los que son. Y esa es una buena noticia porque significa que este evento puede ser el primero de una serie y quizás el próximo sea al otro lado del “charco”.

Aquí tienes algunos posts sobre el evento

Y si crees que esto es flor de un día, echa un vistazo a este artículo reciente de Fast Company

NOTA: Por cierto, para que veas como están cambiando las cosas, el próximo martes 9 hablaré de Marca Personal en Valencia invitado por Roberto Luna ante los profesionales que han sido siempre menos partidarios de este concepto, R2H2. Si quieres pasarte, aquí tienes la información.

No es por mi, es por ti

PersonalidadSi hay una cosa que me ha quedado clara después de más de diez años trabajando en Branding Personal es que el mayor enemigo de tu progreso eres tu mismo.

Ya pueden ponernos las cosas fáciles. Ya podemos tener herramientas sofisticadas y potentes que eran impensables hasta hace unos años. Ya podemos disponer de conocimientos y de información suficiente para crear cualquier cosa. Al final, sólo hay un responsable de que las cosas tengan una mínima posibilidad de éxito o no, Tú.

Ojo, aquí no estoy diciendo que siempre vas a conseguir lo que pretendas y aún menos que eso vaya a suceder simplemente por desearlo. Eso se lo dejo a los del Pensamiento Positivo. Lo que está claro es que es complicado que consigas ni lo más sencillo si ya desde el primer momento vas a ser tú quien te pongas los palos en las ruedas.

Digo esto porque en los últimos meses he impartido montones de cursos y talleres y en todos ellos, sin excepción, han surgido siempre las mismas cuestiones. Básicamente, las pegas o más bien excusas que me plantean se podrían expresar con esta frase “Esto que cuentas es genial, pero es que no tengo tiempo/ganas/preparación/razones para hacer lo que dices”.

El problema no es de recursos, ni de dinero, ni de medios, ni de capacidad, ni de inteligencia. Es un puñetero problema de creencias y valores. Si no hay más gente que deje una Marca Personal profunda en su entorno es porque no se cree a sí misma y porque en su escala de prioridades hay cosas más importantes que hacer algo para mejorarse a si mismos y a los demás… aunque nos guste pensar lo contrario.

Odio Internet

Frecuentemente, hay personas que asisten a mis talleres que me dicen que “odian” Internet. Pues muy bien. ¿Y qué cojones significa eso de odiar algo que es casi una filosofía? ¿Qué un “router” le parece poco estético? ¿Qué cree que dospuntocerolandia va a destruir el planeta? ¿Qué?

Yo he sido y seguiré siendo muy crítico con algunos aspectos del mundo dospuntocero. Pero es absurdo no admitir que La Red nos ha proporcionado un altavoz a quienes hasta hace poco no podíamos hacer llegar nuestro mensaje ni a la esquina. El problema es pensar que un blog, una Red Social o una herramienta de videoconferencia son cosas de “frikis” cuando, en realidad, son canales de comunicación.

Decir que odias “Internet” me transmite, en primer lugar, una enorme ignorancia y una personalidad infantil como cuando te caías del columpio y pegabas al suelo por hacerte daño. Pero en segundo lugar lo que me están diciendo es que lo que odian es comunicarse y expresarse libremente. Si les gusta escribir en papel, hablar con amigos o ayudar a otras personas en el mundo “real”, deberían entender que el mundo “irreal” es exactamente lo mismo pero mucho más potente a la par que sencillo.

No soy nadie

Esta es una de las excusas más perezosas y patéticas que me encuentro constantemente. Esa idea de es que yo no valgo para nada, es que no tengo nada que decir o es que cualquier cosa que diga va a servir para que se rían de mi es la excusa más estúpida que puede existir. A partir de ahí, ya sólo queda echar la culpa al “sistema” o a los malvados “mercados” que no es más que una forma perezosa de ponerte en manos de otros en lugar de plantar cara y tratar de cambiar las cosas.

Si alguien asiste a un curso de desarrollo profesional o quiere posicionar su Marca Personal en su entorno, en primer lugar deberá tener claro que tiene algo que aportar, si no, ¿qué haces perdiendo el tiempo? ¿Por qué te rindes antes de luchar? ¿Por qué esperas que alguien te pague?

Lo más importante es que incluso quienes piensan que lo que hacen es irrelevante, tienen algo que ofrecer, lo que ocurre es que no se han parado ha hacer “inventario”. Todo el mundo ha vivido experiencias, ha aprendido lecciones, ha desarrollado habilidades y ha adquirido conocimientos que combinados adecuadamente pueden servir para algo.

No es mi prioridad

Quienes dicen que esto del Branding Personal está bien y es interesante pero no es algo que les preocupe demasiado están transmitiendo dos cosas.

La primera es que no se han enterado de que van a dejar huella si o si, así que más vale que, en lugar de dejar que eso suceda de forma descontrolada, pueden y deben gestionarla conscientemente. Porque el Branding Personal no es más que manejar tu vida de un modo responsable, consciente y con propósito y sentido.

La segunda es que en su escala de valores, eso de dedicar un poco de esfuerzo a mejorarse a si mismos y a los demás no ocupa un lugar demasiado prioritario. Cuando escucho a algunas personas que ponen pegas a todo esto me da la sensación de que prefieren invertir sus recursos personales, especialmente tiempo, en otros asuntos más placenteros a corto plazo. Perfecto, la filosofía de la Marca Personal se basa en la responsabilidad individual, pero luego no te quejes de haber puesto tus huevos en las cestas cortoplacistas equivocadas.

Quizás hay quien piensa que tengo una receta mágica y secreta de tal modo que cuando me plantean esas pegas les voy a decir algo como “ah, si, pues entonces olvídate de todo lo que te he dicho y simplemente túmbate en un sofá, desea con fuerza lo que quieres conseguir y ya está”. Pero eso no funciona así. O haces o te hacen.

Estas son sólo tres excusas habituales a las que me enfrento constantemente (hay bastantes más). Lo curioso es que me las plantean como si yo tuviese que defender mi “negociado”. De lo que no se dan cuenta es que quien va a salir beneficiado si tienen un proyecto, una estrategia, un plan o un sistema de gestión personal o profesional no soy yo, “sos vos”.

No es lo que sabes o tienes, es lo que haces con eso

CualidadesTodos los años por esta época suele darme una especie de fiebre clasificadora y racionalizadora de información y me asusto de lo que he acumulado. Desde que estamos enganchados a Internet nos pasamos el día con un cierto síndrome de Diógenes. Parece que hay que recogerlo todo, guardarlo todo y tratar de no perdernos nada. Se supone que algún día podremos parar y utilizar esas perlas de información que encontramos a cada instante… entre tanta mierda.

Lo que ocurre es que ese momento no sólo no llega nunca sino que cada día necesitamos más Teras en el disco duro. Así que, o te paras un buen rato y haces algo con lo que tienes o es como si no lo tuvieses. El problema al que nos enfrentamos no es la falta de información sino el exceso de esta. Aquellos que sean capaces de seleccionar, ordenar, utilizar y comunicar la sabiduría que circula tendrá todas las papeletas para convertirse en un referente.

Si te fijas, aquellos que tienen más éxito en dospuntocerolandia no son quienes reparten y distribuyen (ahora se dice que comparten) indiscriminadamente información ajena. Quienes se han posicionado como profesionales valiosos son aquellos que están especializados en una materia y combinan los contenidos propios con una selección muy precisa de contenidos ajenos pero centrados en su campo.

No es el volumen. No es la visibilidad constante. No es la cantidad de tuits por segundo. No es el ruido por el ruido. El mundo no necesita que sigamos vomitando contenidos, información y/o chorradas para que sepan que existimos. No nos van a querer o necesitar más simplemente por el hecho de levantar la mano constantemente como en el cole para que el profe o la audiencia sepan que seguimos vivos.

Lo que hace que un profesional deje una huella profunda, una Marca Personal valiosa es que transformes toda esa información en algo útil. Siempre recuerdo como Marie Curie y Pierre Curie descubrieron unos gramos de un material que denominaron radio después de procesar kilos y kilos de rocas y piedra.

En este momento hay información, contenidos y documentos más que de sobra de cualquier tema que se te ocurra. Esa no es la cuestión. Lo importante es hacer una selección de lo realmente relevante y saber comunicarlo. Por ejemplo, cada día aparecen más y más artículos sobre Branding Personal pero en su inmensa mayoría no suelen aportar nada nuevo… y eso si es que no dicen chorradas. Y así con todo.

Desde el punto de vista profesional. La clave no está en seguir acumulando conocimientos, títulos o engordando el currículo sino en ser capaz de hacer algo útil con eso y, sobre todo, demostrarlo. Si nunca vas a extraer la esencia y la utilidad de lo aprendido y jamás lo vas a poner en práctica, seguir acumulando conocimientos es como seguir guardando documentos en tu disco duro. En algún momento deberás transformar la energía potencial en energía cinética y en trabajo… o deberías.

En mis cursos me encuentro con gente muy inteligente, muy sabia, con experiencia y conocimientos asombrosos, potencialmente capaces de hacer cosas increíbles,… pero no parecen dispuestos a hacer algo con todo eso. Yo siempre les miro con admiración y cierta envidia por lo que saben, pero luego me enfado con ellos porque es como si hubiesen olvidado que disponen de un tesoro increíble. Lo tienen ahí, guardado, como la yogurtera o el palomitero que te regalaron hace años y que está guardado en la parte de arriba del mueble de la cocina.

Todos tenemos algo que aportar, todos aprendemos cosas a cada instante. Yo mismo, a medida que escribo este post estoy adquiriendo nuevas habilidades y tú al leerlo seguramente estás dándole vueltas al coco. No hace falta hacer tres Masters y pasarse quince años de becario para sentirte capacitado para hacer algo. Es una cuestión, como siempre, de mentalidad, de confianza, de creértelo y, sobre todo, de pasar a  la acción.

Cuando alguien me dice que no tiene un blog porque no tiene nada que contar, me echo las manos a la cabeza. ¡Todos tenemos algo que contar sobre nuestra profesión! A ver si nos vamos enterando. Todos hemos aprendido cosas, todos hemos metido la pata, todos hemos pasado por situaciones dramáticas o divertidas. Todo eso, bien procesado, ordenado y expresado puede ser oro en polvo.

No quiero seguir leyendo decálogos asépticos y cortipegados de algún experto anglosajón. Quiero leer y aprender de gente con vivencias reales, cercanas y que me hagan sintonizar con quien las expresa. Quiero asentir con la cabeza mientras leo o escucho a alguien que me cuenta sus experiencias y pensar “Es cierto, a mi también me ha ocurrido, este tipo o tipa sabe lo que dice”.

Quienes se posicionan como profesionales valiosos no son los que acumulan títulos y no hacen nada con ellos. Los que realmente son considerados como referentes son aquellos que cogen lo que tienen, lo procesan, lo combinan con otros ingredientes y rápidamente lo aplican, lo utilizan o lo comunican para que otros lo hagan.

Posiblemente estos últimos no son los más listos, ni los más preparados pero son los que le han echado lo que hay que echarle y, en lugar de acumular y guardar, lo han invertido, como en la parábola de los talentos.

Así que, este fin de semana, siéntate, reflexiona, revisa lo que tienes y antes del lunes empieza a sacar partido a lo que sabes y tienes.

¿Puedes ser sustituido por una máquina?

ProductoLa semana pasada, al hablar de la propuesta de valor que debemos diseñar como profesionales si queremos progresar, algunos de mis alumnos describían su trabajo de una forma preocupante. Al explicar las tareas que realizan en su trabajo pronto nos dimos cuenta que apenas aportan valor añadido, que podrían ser fácilmente sustituibles por otras personas o algo peor, por una máquina.

Ojo, estamos hablando de profesionales con formación de alto nivel y que ocupan puestos y cargos medios o altos. Por lo tanto, gran parte de su sueldo debería estar relacionado con cualidades, conocimientos, experiencias, habilidades o una combinación de ellas que no fuesen fáciles de encontrar. Si, por el contrario, lo que hacen en sus empresas o para sus clientes son trabajos de “marca blanca”, entonces no les queda más remedio que reducir sus precios o salarios o aceptar que más pronto que tarde estarán fuera del mercado.

Una de las ideas que llevo repitiendo desde el primer post de este blog es que somos profesionales que vendemos servicios independientemente de nuestra relación laboral con nuestros clientes. Cuenta propia, cuenta ajena, desempleado, emprendedor,… esos son términos obsoletos. Por lo tanto, nuestra preocupación como profesionales debe ser encontrar el modo de crear una oferta, producto, servicio que sea valiosa pero también diferente y cuanto más difícil de encontrar, mejor.

Escuchaba en una conferencia hace algún tiempo que el principal competidor de muchos profesionales no son otros profesionales sino Google. Al escuchar a este alumno, me dí cuenta de lo real de esa afirmación. Cuando me describía su trabajo relacionado con el análisis de información en el campo de la publicidad y con el marketing, lo que me estaba transmitiendo es que cualquier persona con un ordenador y un mínimo criterio podría sustituirle.

Pero eso ocurre en muchos ámbitos. Tareas y actividades que antes necesitaban a una o varias personas especializadas y con conocimientos técnicos hoy puedes realizarlas tu mismo con un ordenador de antepenúltima generación y unas cuantas horas de preparación. No estoy hablando de operaciones a corazón abierto o de diseñar un avión sino de trabajos más “normales”. Y ahí está el problema, la normalidad implica homogeneidad y es justo lo contrario del modo en que deberías posicionar tu Marca Personal.

Si no quieres verte en la cola del paro o si pretendes salir de ella no puedes vender tu trabajo como una “commodity”, debes conseguir que tenga algo “especial” o, al menos, que se perciba así. Y ahí es donde la Marca Personal y la marca en general tiene su importancia. Se trata de transmitir que lo que ofreces es mejor, más relevante o distinto por alguna razón y que, además, no es fácilmente sustituible.

¿Y cómo se consigue que te consideren más valioso o menos fácilmente reemplazable? Pues hay varias formas de conseguirlo a la hora de gestionar tu proyecto de Branding Personal.

Si estamos hablando de que se perciba tu trabajo como “especial”, la respuesta evidente es, especializándote. Puede que lo que hagas sea algo sencillo o de sentido común, pero si eres capaz de conocer todos los detalles y peculiaridades de un campo, área, profesión o sector, entonces tu valor va a aumentar. Si eres un generalista, vas a seguir formando parte de esa masa de profesionales reemplazables y baratos.

Otro factor a tener en cuenta no es sólo lo QUÉ conoces sino algo más importante, a QUIÉN conoces. En igualdad de condiciones, aquellos que están más y mejor relacionados van a aumentar su valor. Pero además, los contactos pueden convertirse en una gran barrera de entrada para la competencia porque mientras que los conocimientos son fáciles de adquirir últimamente, tener contacto con las personas adecuadas es mucho más difícil.

La fiabilidad, la credibilidad y la confianza es un factor clave a la hora de aumentar tu valor profesional y construir una Marca Personal valiosa. Productos, servicios y profesionales de cualquier cosa hay más que de sobra, pero de esos, hay muchos menos de los que puedas fiarte. La confianza es el resultado de la coherencia, el tiempo, las recomendaciones, la visibilidad y unos cuantos factores más. Si eres capaz de conseguir transmitir la idea de que se puede dormir tranquilo si tu estás detrás, entonces será más complicado que te sustituyan.

Si las máquinas son nuestro enemigo, no compitas con ellas, únete a ellas. Me refiero a que si Internet está facilitando que fluya la información y eliminando intermediarios, entonces utilízalo para tu propio beneficio. Crea tu propia información, demuestra lo que eres capaz de hacer, establece contacto con gente inaccesible hasta hace poco, aprende cosas “raras”,… Las opciones para crear una oferta diferente son infinitas, sólo tienes que echarle un poco de imaginación.

Tanto si estás trabajando como si estás “sin clientes”, haz una revisión de tu oferta, producto, profesión o propuesta de valor y comprueba si es distinto a lo que hacen otras personas o máquinas. Si compruebas que tu trabajo no vale lo que te pagan o que ahí fuera hay muchos otros que podrían hacerlo por menos, empieza a pensar en añadir elementos que te hagan menos sustituible o, al menos, que eleven un poco la barrera de entrada de nuevos competidores que puedan ocupar tu lugar.

No naces diferente, te haces

MarcaUno de los conceptos con los que se suele asociar con más frecuencia el Branding Personal es con la de la diferenciación. Parece que hay que ser diferente, distinto, incluso algunos hablan de ser único. Lo cierto es que, aunque es verdad que cada uno de nosotros tiene un código genético singular e irrepetible, cuando hablamos en términos profesionales eso de ser único es mucho más complicado. Hay demasiada gente ofreciendo cosas similares y hay que encontrar el modo de aportar algo nuevo.

En realidad, eso de ser el único de tu categoría suele ser más un problema que una ventaja porque seguramente será mucho más difícil encontrar un hueco en el que encajes. Normalmente estamos acostumbrados a elegir a profesionales, productos o servicios que sean parecidos a algo existente pero que ofrezcan algo distinto.

Cuando eres el único en tu categoría y lo que haces no puede compararse con algo conocido, se hace mucho más complicado “vender” lo que ofreces. Ese es uno de los problemas de los pioneros. Deben dedicar mucho tiempo y esfuerzo a abrir caminos que luego aprovecharán otros.

Así que, no te obsesiones por encontrar una idea genial o inventar la rueda cada mañana. Si quieres posicionarte como un profesional distinto y conseguir que tu Marca Personal destaque y sobresalga, mejor encuentra el modo de convertir lo conocido en diferente. Eso es bastante más sencillo de conseguir que encontrar algo que no haya ofrecido nadie. Y aquí entran en juego varios elementos que combinados con algunas reglas básicas de creatividad pueden servirte para destacar sobre la multitud.

Básicamente tienes que hacerte la siguiente pregunta ¿Qué puedo añadir, eliminar, ampliar o reducir a lo que ofrezco? Si eres capaz de contestar esa cuestión te va a ser mucho más fácil que te perciban como alguien a tener en cuenta.

Cuando hablo de añadir, por ejemplo, lo que trato de decirte es que pienses de qué modo puedes sumar nuevos “ingredientes” a tu trabajo. Y lo más interesante es cuando consigues mezclar elementos heterogéneos y aparentemente difíciles de combinar. Por ejemplo, el Branding Personal es una combinación de psicología, gestión de proyectos, marketing o estrategia.

Imagina que eres responsable de producción de una empresa de alimentación y además te gusta escribir y te apasiona la fotografía. Quizás podrías utilizar esas dos piezas de LEGO profesional para crear materiales de formación para tu sector.

Piensa en lo que pasaría si te gustan las finanzas, tuviste un/a novio/a sueco/a que te animó a aprender su idioma y que además te encantan los coches. Y ahora trata de combinar esos elementos.

Lo divertido de hacer ejercicios de este tipo es que todos tenemos mucha “materia prima” con la que construir nuestra oferta profesional. Todos tenemos habilidades, conocimientos, experiencias o intereses sobre los que crear algo distinto. Y lo mejor es que ahora, si eres capaz de construir algo valioso y consigues que te conozcan por eso gracias a las herramientas dospuntocero combinadas con el Networking y aprovechar cualquier oportunidad que te ofrezcan para contarlo ante una audiencia de entre uno e infinitos asistentes, conseguirás sobresalir por encima de otros muchos profesionales “clónicos”.

Otra forma de diferenciarte es reduciendo en lugar de aumentando. Eso significa especializarse. En este caso no se trata de añadir nuevos elementos sino de escoger un terreno de juego más reducido pero más específico.

Siempre suelo decir en mis cursos que una pizza de ahumados vale cuatro o cinco euros más simplemente porque le han puesto un par de trocitos de salmón o anchoa. En realidad, la base sigue siendo la misma de una pizza normal, pero esos ingredientes la convierten en algo mucho más valioso.

Pues bien, tu puedes hacer lo mismo. Ingenieros, electricistas, peluqueros o cocineros hay a montones, pero si le pones un “apellido” a tu profesión te percibirán como alguien distinto en el sentido de más valioso porque estás centrado en un nicho algo especial.

Otra forma de sobresalir y destacar tiene que ver con tu estilo a la hora de hacer las cosas. Aunque lo que hagas no sea muy distinto de lo que hacen muchos otros, tu forma de comunicar, tu capacidad de sintonizar, tu actitud, tu comportamiento en una situación complicada o simplemente ir siempre con una sonrisa en la cara cuando te relacionas con otras personas puede posicionarte como alguien distinto.

Como ves, aquí no se trata de ser único profesionalmente porque eso es muy jodido y puede provocar más rechazo que otra cosa. Lo importante es que hagas un inventario de piezas, elementos, ingredientes o cualidades que puedas combinar. Lo mejor de todo es que eso ya lo tienes, así que sólo hace falta que las recopiles y trates de construir algo con ellas. Una vez que lo tengas o al menos hayas creado un “prototipo” de oferta profesional, lo que debes hacer es salir y contarlo para ir haciendo ajustes hasta que aquellos a quienes les expliques lo que haces te digan, “¡Me encanta lo que haces! ¿Cómo no se me había ocurrido a mi antes?”

Branding Personal, tu eliges

EstrategiaNo se puede tener todo. Así de simple. Punto.

Ya sé que en este entorno buenista en el que vivimos no queda bien decir que no puedes tenerlo todo, pero más vale que te vayas haciendo a la idea. Hay demasiada gente diciéndote que debes perseguir tus sueños pero hay pocos que te hablen del precio que debes pagar para alcanzarlos. Porque todo tiene un coste y cuanto más grande es lo que deseas, más deberás sudar para conseguirlo como decía la profesora de Fama.

El lado positivo es que casi siempre vas a tener alternativas, opciones y posibilidades para escoger. Una buena estrategia es la que consigue que alcances tus objetivos mediante una selección adecuada de tus tácticas. Pero siempre, siempre, vas a tener que elegir. Incluso cuando creas que no estás haciendo nada, estás escogiendo.

A estas alturas tendrás claro que tu Marca Personal es el impacto que generas en tu entorno y eso es el resultado de todo lo que haces… y lo que no haces. Pero todos esos impactos son consecuencia de elecciones personales que suman o restan.

El Branding Personal es un modo de gestionar tu vida de forma consciente y tomando tus propias decisiones en lugar de dejar que otros decidan por ti. El lado “negativo” es que cuando eres tú quien elige, ya no puedes culpar a otros. Sin embargo, no hay más que ver un telediario o leer un periódico para comprobar que mucha gente culpa al “sistema”, al gobierno, a sus padres, a la “educación” o a cualquiera menos a sí mismos de las cosas que les suceden cuando, en muchos casos, son ellos mismos los que han provocado esa situación.

La Marca Personal se basa en la responsabilidad individual, en tomar tus propias decisiones. Esas decisiones van a estar basadas en tus valores, creencias y experiencias. Por eso es tan importante el autoconocimiento en un proceso de Branding Personal. Cuando más claro tengas quién eres, lo que quieres y lo que te importa, más clara será tu estrategia y más confianza transmitirás a quienes te rodean.

Sólo serás libre cuando te atrevas a elegir, cuando decidas qué precio vas a pagar para conseguir lo que quieres y actúes en consecuencia. La otra opción es dejar que sean otros quienes decidan por ti, pero entonces no te quejes cuando te des cuenta que simplemente eres una “marca blanca” de quienes te marcan las pautas. Lo paradójico es que cuando te pones en manos de las decisiones de otros, también estás escogiendo.

Un proceso de Branding Personal implica hacer cosas para conseguir resultados, como todo en esta vida. Pero el tiempo y los recursos son limitados, por lo tanto más pronto que tarde hay que elegir.

Dice José Miguel Bolívar en Productividad Personal que hay que aceptar que, en los tiempos en que vivimos, no tiene mucho sentido eso de gestionar el tiempo. La razón es muy simple, hay más cosas que hacer que tiempo disponible. Así que debemos elegir porque es imposible hacerlo todo. Y de eso se trata, de tomar decisiones, de descartar y asumir que habrá cosas que no haremos, pero será porque así lo decidimos y no por accidente.

Digo esto porque quizás un elemento común en todos mis cursos y talleres es el momento “excusa” o “novoyapagareseprecio”.

Cuando digo que es necesario enfocarse y posicionarse en un tema, el comentario inmediato de alguien es “ya, pero es que a mi me gustan muchas cosas”.

Cuando digo que hay que dedicar tiempo a mostrar lo que eres capaz de hacer siempre hay alguien que dice “ya, pero es que yo prefiero dedicarme a otros asuntos”.

Cuando digo que para conseguir tus “sueños” debes prescindir de otros, alguien dice “ya, pero es que yo lo quiero todo”.

El resultado final es que terminas sin hacer nada o algo peor, dispersas tus recursos y esfuerzos en tantas cosas (o en ninguna) que no consigues nada.

Hay tanta gente hablando de “sueños” que se olvidan del coste de conseguirlos, del precio que debes pagar para tener una mínima posibilidad de éxito y de las cosas que debes dejar de lado para poder enfocarte en conseguir lo que quieres.

La gente que ha dejado una huella profunda es aquella que ha sabido elegir con inteligencia (y quizás algo de suerte), la que ha prescindido de cosas que desea para centrarse en aquella que consideraba fundamental. Pero eso sólo lo puedes decidir tú. Únicamente cuando escoges libremente podrás decir que estás dejando tu Marca Personal. Cuando delegas tu responsabilidad en otros, tu huella se diluye y se debilita.

Cada elección influye en la forma en que nos ven. Y eso ocurre con todo. Igual que las ELECCIONES municipales y autonómicas del domingo van a influir en la Marca España, lo que decidas hacer ahora mismo va a influir en tu Marca Personal.

¿Vas a coger un libro útil para leer de camino al trabajo o vas a ponerte los cascos para escuchar música comercial? ¿Vas a salir a correr o te vas a meter un desayuno de 2000 kcal entre pecho y espalda? ¿Vas a dar un beso a tus hijos y a tu pareja y a decir lo que les quieres o no vas a decir ni mu? ¿Vas a crear el blog de una vez por todas esta tarde cuando vuelvas del trabajo o te vas a tumbar en el sofá a ver el futbol (porque siempre hay futbol)?

Branding Personal no es más que un modo de gestionar tu vida de forma consciente, de ser más libre sabiendo que eres tu quien eliges. Pero para escoger hace falta algo muy importante para tomar decisiones, VALOR y VALORES y desgraciadamente eso es algo que no abunda ultimamente… quizás por eso hay tan pocas Marcas Personales potentes.

NOTA: Empieza a ponerse en marcha el evento de los eventos de Marca Personal. Va a ser genial estar con tanta gente interesante. Si te interesa el Branding Personal, deberías tenerlo en cuenta.

Profesionalmente, ¿eres un perro, una estrella o una vaca?

EstrategiaUna de las cosas que tengo claras desde que empecé a desarrollar mi modelo de Branding Personal es que una Marca Personal o empresarial no es el resultado de un sólo “departamento” sino que es el impacto generado por todo lo que hacemos.

Por eso, ahora más que nunca, los profesionales debemos tener mentalidad de empresarios, independientemente de nuestra relación laboral con quienes necesitan lo que podemos ofrecerles. Y esa es la razón por la que el Branding Personal está íntimamente relacionado con la idea del YO S.L.

Lo bueno es que si los profesionales pensamos en nuestra profesión como en nuestro negocio, en nuestro trabajo como en nuestro producto y en la huella que generamos como en nuestra Marca Personal, podemos aplicar muchos de los modelos, teorías y herramientas empresariales que han surgido en las últimas décadas.

Precisamente en los últimos tiempos han aparecido tres libros útiles y sencillos para conocer esos modelos. El pequeño libro de las grandes teorías del management (Alienta), Las decisiones estratégicas (Conecta) y Designpedia (LID). En esos libros hay multitud de ideas, métodos y herramientas que son muy fácilmente aplicables a nuestra carrera profesional aunque hayan sido creados para grandes corporaciones.

librosmodelosUno de los modelos más conocidos es el de la Matriz del Boston Consulting Group en la que se organizan los productos de una empresa en función del atractivo del mercado (crecimiento)  del nivel de competitividad de la empresa (cuota). Un producto Estrella tiene mucha cuota y crecimiento. Un producto Interrogante tiene mucho crecimiento y poca cuota. Un producto Vaca tiene poco crecimiento y mucha cuota. Y un producto Perro tiene poco crecimiento y poca cuota.

Pues bien, como profesionales deberíamos preguntarnos de vez en cuando, en qué cuadrante estaría situada nuestra oferta profesional, nuestra propuesta de valor. Digo esto porque muchas de las personas con las que hablo creen que su trabajo es una Estrella cuando hace mucho que se convirtió en un Perro.

Algunos profesionales quizás en su momento aprendieron un lenguaje de programación fundamental que les permitió ser muy demandados por determinadas empresas tecnológicas pero ya hace mucho que dejó de ser un elemento diferenciador y valorado y ahora se preguntan porqué están en esa situación.

En el sector de la construcción hubo un tiempo en el que era fácil que el trabajo de algunos profesionales fuese una Estrella porque tuvo un rápido crecimiento y mucha cuota… hasta que se acabó el crecimiento y la cuota.

Cada cual deberá analizar cual es su situación profesional y el cuadrante en el que se encuentra su trabajo, pero lo que está claro es que no se puede vivir siempre de lo mismo. Si tu sector, tu trabajo o tu oferta profesional han dejado de ser una Estrella o una Vaca, ya hace tiempo que deberías haber pensado en renovar tu cartera de productos.

El problema es que nos han educado a trabajar en “lo nuestro”, pero eso ya no es posible. Hoy “lo nuestro” va cambiando constantemente y eso me parece una gran noticia porque nos obliga a mantenernos actualizados y además nos permite orientarnos hacia lo que nos gusta y nos interesa (lo de que nos apasiona siempre me ha parecido una cursilada).

Yo soy químico, he trabajado en logística, en producción, en compras, en marketing, en proyectos, ahora en esto y mañana… Dios dirá. Y eso me parece genial porque no hay nada más aburrido que dedicar toda tu vida a hacer lo mismo. De una manera más o menos consciente he aplicado la Matriz del BCG.

Como explican los libros que te comentaba, las matrices 2×2 son muy útiles para tomar decisiones porque nos permiten establecer relaciones. Una matriz interesante es la que comenta Richard N. Bolles en ¿De qué color es su paracaídas? (Gestión2000) en la que pone por un eje el sector y en otro el puesto. Eso significa que una persona puede cambiar de puesto y mantenerse en su sector o cambiar de sector y cambiar de puesto o cambiar ambos o no cambiar ninguno.

Digo esto porque parece que una vez que ocupamos un puesto en una empresa ya no nos podemos mover de ahí. Sin embargo, afortunadamente las oportunidades existen si las sabes buscar y, sobre todo, si te quitas algunas creencias limitantes de la cabeza. Quienes dicen “es que yo soy…” o “es que yo no me veo como…” o “toda la vida he hecho…” o “yo quiero trabajar en lo que he estudiado” simplemente se están bloqueando. Y eso sería letal si lo pensasen quienes dirigen una empresa y por supuesto lo es también si lo piensas tú que eres director general de tu empresa YO S.L. (Sin Límites).

Estos son sólo dos ejemplos muy sencillos en los que podemos aplicar modelos empresariales a nuestra profesión, que no es más que una empresa unipersonal. Como digo muchas veces, el conocimiento está ahí, los libros que te comento valen unos 12 Euros, es decir más o menos lo que te gastas en el aperitivo del domingo y sin embargo, pueden dar un impulso a tu carrera.

Por cierto, hoy es San Isidro, patrón de Madrid, así que, podría terminar este post diciendo: Matriz, Matriz, Matriz

Batir tu propia Marca Personal

OperacionesSuelo decir que el Branding Personal es como realizar un viaje desde un punto A hasta otro B pero que no termina nunca porque la gestión de la Marca Personal o de la huella que dejamos es un proceso permanente. Pero para saber si vamos bien encaminados o por el contrario nos desviamos, nos estancamos o retrocedemos, es conveniente establecer algunos indicadores.

Lo interesante de medir un proyecto es que inmediatamente eso afecta a tus resultados. Por cierto, el principio de indeterminación de Heisenberg ya decía algo parecido cuando se refería a partículas elementales. Es como si al controlar lo que haces, te convirtieses en tu propio competidor. Ya no se trata de ser mejor que otros sino algo más interesante, competir contra ti mismo para conseguir ser mejor cada día. Como dicen los coaches con esa expresión tan cursi, controlar te ayuda a “convertirte en tu mejor yo”.

En realidad se trata de hacer algo muy parecido a cualquier otra actividad en la que estemos intentando mejorar igual que haría cualquier empresa. Por ejemplo, hace unos meses, cuando decidí que ya era hora de perder algo de peso, descubrí el S Health, el podómetro que viene por defecto en algunos teléfonos Samsung y que mide tu actividad física. Empecé a utilizarlo más que nada por curiosidad. Pues lo cierto es que desde entonces lo utilizo como referencia para ver si me muevo más o menos. Y eso me está animando a tratar de mejorar cada mes o, al menos, a hacer algo cuando veo que estoy reduciendo mi actividad.

Creo que lo interesante de controlar los resultados de tus acciones y tareas es, como dicen los políticos cuando ven una encuesta electoral, analizar tendencias. Pienso que lo fundamental es revisar si vas creciendo o te estancas. Lo bueno es que al verlo de un modo tan concreto y tan gráfico, es muy difícil quedar indiferente.

Suele decirse que la marca en general y la Marca Personal en particular son intangibles pero yo no estoy de acuerdo. Precisamente cuanto más potente es la huella que dejan nuestras acciones, más resultados medibles, concretos y reales pueden producirse. Por eso deberíamos decidir qué es lo que queremos conseguir, cómo lo vamos a conseguir y de qué modo vamos a evaluar el resultado para volver de nuevo al principio y seguir mejorando.

Me da igual que quieras posicionarte como un profesional que busca empleo, que quiere conseguir visibilidad en su entorno, que trata de ascender en su empresa o que desea conseguir clientes. Siempre, siempre, va a haber acciones que puedes realizar y cuyas consecuencias puedes medir para evaluar si vas por buen o mal camino.

Visitas a tu sitio en La Red, llamadas de potenciales clientes, comentarios en tu blog, premios, citas en medios de comunicación, vídeos vistos en tu canal de YouTube, evaluaciones de los asistentes a tus ponencias… los indicadores son infinitos y sólo dependen de tu creatividad y tu capacidad de análisis.

Lo interesante es, como te decía al principio, que desde que empiezas a medir, tienes que enfrentarte con el competidor más difícil, Tu Mismo. Se trata de hacer lo posible para batir tu propia Marca Personal exactamente igual que haría cualquier deportista que quiera tener éxito.

Creo que los datos que más te pueden ayudar son los que dependen de ti directamente. Me refiero a que puedes cuantificar las llamadas telefónicas, los pasos que das cada día que vas a correr o las líneas que escribes para generar contenidos, artículos o un libro. Eso te ayuda a ver tu progresión. Como resultado de eso, ocurrirán cosas como recibir más y mejores ofertas, perder peso o tener más visitas a tu blog. Pero esas son sólo consecuencias de tus acciones, por lo tanto deberías preocuparte más por lo que puedes controlar y mejorar que por lo que escapa a tu control.

En este sentido soy bastante crítico con la obsesión que existe en Internet por medirlo todo. Parece que lo de medir y controlar ha dejado de ser una herramienta de mejora para convertirse en un fin en si mismo. El problema es que cuando te obsesionas por los datos, dejas de ver lo que ocurre realmente a tu alrededor, eres más reactivo que activo y pierdes el enfoque. Los datos son consecuencia de tus acciones y no al revés. No se trata de encontrar trucos (comprar followers, “engañar” a Google, reirle los chistes al jefe o estar un día sin comer) para conseguir datos mejores sino de realizar acciones que tengan influencia real a largo plazo sobre esos indicadores.

Creo que lo importante es utilizar indicadores que dependen de ti y no de algo ajeno a tu control. Puedes medir los pasos que das o el tiempo que dedicas a aprender cosas nuevas pero tratar de ser más o menos “influencer” o tener más o menos followers sólo es una derivada de hacer las cosas mejor o peor y es esto último lo que realmente debes medir.

Así que, mi consejo es que te centres en lo que puedes mejorar o cambiar por ti mismo/a, que actúes de forma constante durante algún tiempo, que analices las consecuencias y que, a partir de ahí tomes medidas. Pero debes entender que los datos, indicadores por sí solos no te van a servir de mucho sin tener claro que es lo que los produce y, sobre todo, como se pueden mejorar. La pregunta importante no es ¿Qué está ocurriendo? sino ¿Qué estoy haciendo para que esté ocurriendo?

NOTAS: Aunque todavía faltan algunas semanas, te informo de tres eventos en los que voy a intervenir por si te interesan.

Alicante. Refresca tu negocio: desarrolla los valores intangibles organizado por Carolina Hernandez. Puedes informarte aquí.

Valencia. 9 de Junio. Jornadas de Marca Personal y Talento con Roberto Luna, Fernando Botella y Xesco Espar

Barcelona. 27 de Junio. I Congreso Marca Personal de Instituto de Expertos con Raimón Samsó y Daniel Gabarro

¿Cuánta visibilidad necesita tu Marca Personal?

MarketingSuelo decir que una de las bendiciones de mi trabajo es que, con frecuencia, yo aprendo tanto o más que las personas a las que asesoro o formo. Creo que es fundamental mantenerse siempre humilde y jamás pensar que lo sabes todo porque eso es letal para tu desarrollo a la par que aburrido. Esta ha sido una de esas semanas en las que me he llevado unas cuantas lecciones aprendidas.

Cuando hablo de un proceso de Branding Personal suelo compararlo con el panel de instrumentos de un coche o de un avión o de algo tan básico como un ecualizador. Lo que trato de transmitir es que el Branding Personal, que es el proceso consciente que va a conseguir que dejemos una Marca Personal potente, consiste en manejar unas cuantas variables o mover unas determinadas palancas para conseguir ese efecto o resultado que es el impacto o la huella que dejamos.

Como creo que debería estar claro a estas alturas de la película, las palancas de las que disponemos incluyen el establecimiento de objetivos, misión y visión, la gestión de creencias y valores, el diseño de una propuesta de valor profesional, la elección de la audiencia adecuada, la generación de confianza y sintonía o el marketing personal entre otras. Lo interesante es que no hay una posición fija para esas variables sino que cada persona puede y debe ajustarlas en función de su situación y propósito.

Desgraciadamente, muchos de los que dicen que “venden” Marca Personal simplemente se limitan a uno sólo de esos elementos o incluso a una parte de ellos. Eso sucede, por ejemplo, con quienes dicen que una Marca Personal se ¿crea? utilizando todas las Redes Sociales posibles y se olvidan de todo lo demás.

De lo que no se dan cuenta es que cada una de esas variables por sí solas no tienen ningún efecto o algo peor, pueden ser incluso contraproducentes. Si te lanzas al Social Media sin tener una propuesta de valor o careciendo de una visión o una misión, el impacto que vas a generar va a oscilar entre nulo y negativo.

Cuando explico mi modelo, evidentemente hablo de todos esos “ingredientes” para que quienes me escuchan sepan cómo construir su propia estrategia. Trato de darles a todos ellos la misma importancia. Sin embargo, hay un elemento, el de la visibilidad, notoriedad o marketing personal que suele atraer y casi obsesionar más que el resto y existe cierta tendencia a considerar como secundarios los otros componentes.

Pues bien, esta semana hablaba con un grupo de emprendedores sobre sus proyectos y analizaba el modelo con cada uno de ellos. En uno de los casos, posiblemente en el proyecto más ambicioso y con garantías de éxito de todos ellos, comentaba con uno de los integrantes que me llamaba la atención la poca visibilidad individual de cada uno de ellos. Pero tal y como me lo razonaba esta persona, esa discreción o interés en mantenerse en la sombra era algo premeditado y consciente. Eso me llamó la atención porque parece que en dospuntocerolandia estamos acostumbrados y casi obligados a hacer lo posible para que nos conozca el mayor número de personas y consigamos una visibilidad máxima.

Su razonamiento era aplastante y reconozco que me enfadé conmigo mismo al darme cuenta de lo rápido que se pierde el enfoque si te olvidas de lo importante. Lo que me explicaba es que ellos ya tenían la visibilidad, la notoriedad, el conocimiento y sobre todo el reconocimiento de quienes eran importantes para su proyecto. Es más, dadas las características de su modelo de negocio, una mayor visibilidad, especialmente en algunas redes sociales, no sólo no sería beneficioso sino que podría perjudicarles por transmitir una imagen frívola, por tener que enfrentarse a una audiencia que no entendiese ni estuviese interesada en su proyecto o porque haría saltar la liebre y dar ideas a la competencia en un momento clave.

Cada uno de ellos se había posicionado perfectamente en la mente de las dos o tres docenas que les interesaban del modo en que querían. Cada uno de ellos ocupa un lugar perfectamente definido en la memoria de los inversores, “business angels”, periodistas especializados o clientes tecnológicos que influyen en su proyecto… y todo lo demás simplemente añadiría ruido y confusión.

Cuento esto porque parece que si no dedicas un tiempo y unos recursos absurdos y de los que careces para conseguir la mayor “popularidad” posible, pero eso no es correcto porque no estás gestionando bien tu Marca Personal. Precisamente estos emprendedores de los que te hablo son un modelo de libro de Branding Personal. Ellos realmente están GESTIONANDO bien su Marca Personal porque tienen claros todos los elementos del modelo y dan a cada uno de ellos el peso que requiere.

EcualizadorAl tener claro lo que pretenden, lo que venden, a quién se dirigen, como generar confianza y cuales son los canales más adecuados para generar el máximo impacto, consiguen una gestión muy eficaz de sus recursos y no se pierden en tareas irrelevantes.

Así que, recuerda que aquí no hay un guión establecido. Cada cual debe mover las palancas adecuadas para optimizar su estrategia de Branding Personal y que la visibilidad, como el resto de las variables, va a depender del resto de los factores. Así que a la pregunta ¿Cuanta visibilidad necesita tu Marca Personal? la respuesta está clara, depende de tu proyecto profesional. De perogrullo, pero se olvida con facilidad.