Critícame

CualidadesLas cosas no siempre salen bien. Puede que lleves años haciendo algo, pero un día, por alguna razón, las cosas no salen como esperas. Puedes ser tu, pueden ser las herramientas, puede ser la gente con la que interaccionas, puede ser que la situación haya cambiado, pueden ser muchas cosas. Pero hay momentos en los que algo falla. Y lo mejor que puede ocurrir es que haya alguien que te lo diga.

Jode, claro que jode que alguien diga que no le gusta algo de lo que haces. Incluso puede que sea una crítica injusta o infundada, pero por mucho que quieras evitar que te afecte, siempre te acaba tocando la fibra sensible. Y eso es lo mejor que te puede suceder. Son esas críticas, justificadas o no, las que te hacen despertar y ponerte las pilas.

No hay nada peor que recibir siempre mensajes de alabanza y palmaditas en la espalda, justificadas o no. Cuando todo el mundo habla maravillas de tu trabajo es cuando empieza tu declive o mejor dicho, cuando ya estás cuesta abajo y sin frenos. Te duermes en los laureles, te sale tripa, dejas de leer cosas interesantes para tumbarte delante de la tele o no te despegas del iPad para ver vídeos chorras.

Siempre, y digo siempre, va a haber alguien a quien no le guste lo que haces o dices. Especialmente si tratas de lanzar mensajes que se salen de lo políticamente correcto. Sin embargo, en este mundo buenista, buenrollista y tan Hello Kitty de dospuntocerolandia, parece que solo hay espacio para los “eres un crack” o los “#muyfan”. Y eso es letal para un profesional… sobre todo si se lo cree.

Cuando hablo de críticas me refiero a las constructivas y no las que sólo pretenden hacer daño o a los ataques personales. Pero ese tipo de críticas implican un esfuerzo porque no sólo se limitan a decir lo que haces mal sino que alguien dedica parte de su tiempo a hacerte sus propias propuestas. Y eso es un regalo.

Cuando alguien te critica es que algo estás haciendo mal… o sorprendentemente bien. Nadie habla de los que simplemente cumplen con lo esperado… salvo cuando meten la pata. Las críticas surgen cuando te equivocas haciendo lo de siempre o cuando arriesgas y tratas de sorprender.

Pero lo mejor de todo es que, por mucho que te duela, por muy enfadado que estés cuando alguien habla mal de algo que crees que haces bien, todo acaba pasando y tu te has llevado una lección aprendida.

Ojo, yo no soy de los que habla maravillas de meter la pata y de cometer errores. Creo que lo mejor es que los errores los cometan otros. Pero si quieres evolucionar, especialmente en terrenos desconocidos, no te queda otra que lanzarte y pegarte algunas leches. Quizás te queden cicatrices, pero una cicatriz es quizás la forma más visible de lo que representa tu Marca Personal, es como una medalla al valor.

Durante estos años he hecho y dicho muchas tonterías pero hoy no estaría aquí si no me hubiese atrevido a hacerlas y decirlas. Pasar un rato de vergüenza para probar algo nuevo es algo impagable y que compensa con creces. He pasado por momentos en los que he deseado desaparecer pero hoy me alegro de haber hecho tantas idioteces… y espero seguir haciéndolas y cuando más gordas mejor.

Es curioso el ser humano. Podemos recibir evaluaciones extraordinarias y un aplauso general pero nos acabamos fijando en las cuatro personas que no aplauden o las que te ponen una nota muy por debajo de la mayoría. Y como te decía antes, eso es buenísimo porque son esas personas las que te hacen replanteártelo todo.

Como decía en algún post anterior, el mundo avanza gracias a los contreras, a los que ven algo mejorable donde los demás sólo ven algo perfecto, a quienes demuestran que te aprecian precisamente porque te dicen lo que no les gusta de ti.

La buena crítica, la crítica con fundamento y con propuestas es el alimento de los campeones. Durante los años que llevo escribiendo este blog o dando cursos o talleres son muchos los que me han mantenido centrado gracias a sus comentarios cuando se me iba la olla más de lo habitual. Escucha a todo el mundo pero recuerda que la decisión final siempre será tuya porque eres tú quien tiene todos los datos.

Dospuntocerolandia puede llegar a ser un mundo muy falso en el que los amigos no son amigos y en el que lo que mostramos sólo es una selección de “grandes éxitos” de nuestra vida. Pero sólo los amigos de verdad, los que conocen esos aspectos aburridos, rutinarios y poco agraciados de nuestra vida son los que se atreven a decirte que ya no eres el mismo o que deberías cuidarte un poco.

Por eso quiero dedicar este post a todos los que han hecho el esfuerzo de criticarme con “fundamento”, de regalarme un poco de su tiempo para hacerme sugerencias o simplemente para decirme que hay algo que no les termina de convencer. Porque son ellos los que me mantienen despierto y me hacen levantarme cada día a mejorar lo que hago.

NOTA: Te recuerdo que el viernes estaré en Internet 3.0 en Alicante y espero que nos echemos unas risas… y unas críticas constructivas.

No me hagas caso

OperacionesMi rutina para escribir un post como este es muy sencilla. Soy madrugador y no necesito despertador. A las 6:00 ya suelo estar con mi café con leche y cereales delante del ordenador y trabajo hasta las 7:30 que es cuando pongo en marcha a la familia. Sin embargo, el martes pasado eran casi las 6:30 cuando me desperté.

Normalmente tengo una idea básica de lo que quiero contar y simplemente me pongo a escribir, pero hace tres días, casi no tenía tiempo para desarrollar los argumentos. Como suele suceder cuando tienes más limitaciones, es cuando mejor salen las cosas porque pones más interés. Lo curioso es que el post del martes es uno de los que más visitas y retuits ha tenido. Y no es la primera vez que me ocurre algo parecido.

Te cuento esto porque en cualquier libro, decálogo o lista de reglas ¿inmutables? sobre la publicación de contenidos en Internet te dirán que si quieres tener éxito con un blog debes (¡¡¡debes!!!) tener un calendario de publicación, unos cuantos temas planificados con tiempo, una lista de ideas a desarrollar y no sé cuantas cosas más que le quitan las ganas de ponerse a trabajar a cualquiera. Yo mismo he hecho alguna de esas recomendaciones en alguno de mis libros.

Pues bien, ¿sabes cual es la única regla que debes seguir? Ninguna o, mejor dicho, sólo una, haz algo YA pero siguiendo tus propias reglas. Si he aprendido algo estos años es que las reglas generales, las leyes inmutables y los secretos ocultos sólo sirven para quien los ha aplicado en algún momento y eso si es que le ha sido útil a él o ella.

Existe una tendencia en dospuntocerolandia a convertir la anécdota en categoría, el accidente en regla general y la casualidad en causalidad. Y si hay un mundo en el que todo está por descubrir y lo que ya está descubierto cambia cada día es este, el del mundo “irreal” de La Red. En Internet y en el mundo de la empresa abundan quienes consideran que el ser humano es una especie de ordenador al que se puede programar con rutinas y subrutinas. Y eso es justo lo contrario de buscar y aprovechar el valor singular, único y diferenciador de cada persona que es lo que pretende el Branding Personal.

Ahora parece que hay menos talibanes del Social Media de esos que te mandaban al infierno virtual si no cumplías con lo que decía su doctrina. Cosas como “no escribas post largos porque la gente no los lee”, “Si alguien te sigue en Twitter, síguele”, “Debes publicar constantemente para que no se olviden de ti” o “participa activamente en grupos de LinkedIn si quieres triunfar profesionalmente”. Incluso hay quienes escriben listas de cosas que debes hacer si quieres diferenciarte. ¿Hay algo más absurdo que pretender sobresalir o diferenciarte haciendo lo que hacen todos?

Pues bien, creo que me he saltado todas las reglas y no me va mal. A veces no he hecho caso porque no he podido (soy incapaz de escribir cosas cortas) y otras porque soy muy contreras y detesto que me digan lo que debo hacer sin probar (y equivocarme) yo antes.

Normalmente, cuando voy a dar una clase, especialmente en una escuela de negocios, suelo empezar diciendo que no se crean nada de lo que les digo, que piensen por ellos mismos y que si tienen la más mínima duda sobre algo, que traten de probar y experimentar, especialmente cuando es fácil de hacer como ocurre con las herramientas de Internet.

Eso les desconcierta bastante porque desgraciadamente los alumnos de escuela de negocios no quieren que les enseñes a pensar, más bien esperan que les digas LO QUE TIENEN QUE HACER. Pero todavía es peor cuando les dices algo que se contradice con lo que ha explicado otro profesor. Mi consejo es, si puedes, pruébalo y ya me dirás lo que te va mejor.

Cada persona, cada situación y cada momento es diferente. Algo que te ha servido en algún momento, puede que tenga resultados opuestos la próxima vez que lo apliques. Por eso, lo más importante es que, en lugar de buscar los diez mandamientos de cualquier cosa, actúes, pruebes, te equivoques, ensayes y practiques especialmente en un entorno con un riesgo limitado como el dospuntocero.

Como decía mi profesor de física, Sergio Menargues, “no os aprendáis las fórmulas, deducidlas”. Esa es una lección fundamental y por eso Sergio dejó su Marca Personal en mi cabeza. Con la vida ocurre igual.

No podemos actuar siguiendo ¿leyes? que no son más que frases pomposas a-cuñadas (curioso que aparezcan por aquí los “cuñados”) por alguien al que le funcionó algo una vez o algo peor, que leyó algo de alguien que no tiene ni idea de cuales son tus circunstancias y pretenda convertirlo en dogma. Es más importante que tengamos una serie de valores, objetivos y que aprendamos todo lo que podamos y a partir de ahí vayamos avanzando con tiento.

Entiendo que es más cómodo hacer lo que otros dicen y así poder descargar la responsabilidad en ellos. Pero cuando son otros los que deciden, aunque sea a “distancia”, dejas de ser tu para convertirte en lo que aquellos dijeron que fueses. Tu Marca Personal se convierte en la marca de otros.

Así que cuando leas algo sobre “las claves ciertas”, “el secreto del éxito” o “las reglas que debes cumplir para tener muchos seguidores” recuerda que la única ley inmutable es que no hay leyes inmutables. De todos modos mi consejo es que no hagas caso de ningún consejo… ni siquiera de este.

NOTA: El próximo viernes 24 de abril estaré en mi querida Alicante en el Congreso Internet 3.0 dando un poquito de guerra y saltándome algunas leyes inmutables. Me dicen en la organización que todavía hay algunas plazas libres.

Tu Marca Personal te hará libre

MarcaImagina que trabajas en una empresa y que todo el mundo sabe que eres un profesional tremendamente valioso, casi imprescindible en algunos asuntos. De pronto, las circunstancias de la empresa cambian y se empiezan a exigir cosas inaceptables a la plantilla. Entre tu y otro compañero cuyo prestigio sea menor o sea un desconocido para quienes toman las decisiones ¿Quién estará en mejores condiciones para negarse o para negociar?

Imagina que en este momento estás sin empleo clientes, sin embargo, llevas meses hablando de tu profesión en un blog, estás conociendo a empresarios y empleadores porque gestionas bien tu red de contactos, estás llenando algunos huecos de tu formación y estás generando credibilidad en lo que puedes ofrecer por todos los canales posibles. Entre tu y otro profesional que se está limitando a enviar currículos o a esperar una oferta de empleo que encaje con su perfil ¿A quién es más probable que valoren más o que reciba más propuestas de empleo?

Imagina que eres un autónomo o un profesional independiente que hace años que está posicionándose como un referente en tu campo. Tienes clara cual es tu especialidad, sabes hacia donde te diriges, te has ganado una reputación merecida haciendo trabajos consistentes y que superan las expectativas. Entre tu y otro experto en tu materia cuyo prestigio sea menor o sea un desconocido ¿Quién crees que tendrá más opciones de ser elegido?

Estas son sólo tres situaciones hipotéticas pero seguramente muy comunes en las que hay que elegir a un profesional entre otros como él o ella. Y siempre que hay que elegir o tomar una decisión entre varias posibilidades, la forma en que perciban lo que haces, el prestigio que has generado o la Marca Personal que has dejado van a hacer que la balanza se incline hacia un lado u otro.

Quizás puede sonar un poco fuerte, pero en el mundo ocurre lo mismo que en un hipermercado. A la hora de tomar una decisión sobre algo o alguien de quién no tenemos todos los datos objetivos, debemos basarnos en otro tipo de variables. Pues bien la marca, personal o empresarial, es una de las formas de reducir la incertidumbre.

Una marca es capaz de condensar un montón de información en un solo nombre o logo. Cuando ves la estrella de Mercedes, el rojo Coca Cola, el triángulo verde de El Corte Inglés o la calva de Bruce Willis ya sabes lo que puedes esperar. Si consigues que tu mercado, audiencia, entorno, empleadores o clientes tengan una imagen mental de quién eres y lo que ofreces y además es positivo, entonces estarás mucho mejor situado que los demás para ser, EL ELEGIDO o LA ELEGIDA.

Y esto tiene como consecuencia uno de los principales beneficios que produce desarrollar una Marca Personal valiosa. Me refiero a la LIBERTAD y a la INDEPENDENCIA.

Evidentemente nunca podremos ser completamente libres porque en muchas ocasiones, especialmente en las profesionales, vamos a depender de las decisiones de otros. Sin embargo, podemos aumentar nuestros grados de libertad si, en lugar de pedir, solicitar, mendigar o suplicar un empleo, una oportunidad, un ascenso o no ser despedidos o incluso para salir con la persona que nos gusta, conseguimos que nos consideren como la opción idónea.

Cuando son los demás los que te eligen porque estás ocupando un lugar preferente en su cabeza, tu capacidad de decisión aumenta. Ya no tienes una única opción como ocurre cuando dependes de la aparición de una oferta de empleo o cuando tienes que competir con otros muchos como tu para conseguir un cliente. Ahora pueden ser varios los que te busquen a ti. Y si hay opciones, hay libertad. Podrás escoger en función de tus intereses y valores en lugar de “venderte” o lo que es lo mismo, hacer algo que no te gusta a cambio de dinero.

Aunque cuando se habla de Marca Personal mucha gente se queda mirando el dedo en lugar de la Luna y se obsesiona con los “followers”, la fama o en tener un número alto en un ranking de dospuntocerolandia, lo realmente importante es la libertad, la capacidad de elegir.

Eso de poder ser tu mismo será más sencillo si tienes espacios y oportunidades para serlo en lugar de hacer lo que otros te digan, o dicho de otro modo de dejar que sean otros los que te impongan su marca.

Si te buscan, solicitan tu opinión, tu trabajo, tus consejos y están dispuestos a valorarlo y a remunerarlo como merece, tu capacidad negociadora será muchísimo mayor. Y entonces podrás poner tus condiciones en lugar de “tragar” con lo que te ofrezcan porque no te queda otra (grados de libertad = 0). En unos casos habrá quien quiera algo material y en otros simplemente dedicarse a lo que más le gusta o vivir donde le apetece.

Si tuviese que resumir el propósito de todo mi trabajo relacionado con el Branding Personal de esta última década el resumen sería ese, LIBERTAD, INDEPENDENCIA.

Si quieres ser tu quien tome las decisiones, si estás harto de que sean otros (políticos, jefes, entorno, sistema,…) quienes digan lo que debes, hacer, cobrar, aprender,… consigue que te valoren y te consideren como alguien a quien hay que tener en cuenta y con quien hay que contar. Vale, ya sé que habrá algunos mejor posicionados que otros, pero lo importante es que cada día vayas subiendo escalones.

Encuentra el modo de ser ÚTIL, FIABLE y VISIBLE y poco a poco aumentarás tus grados de libertad.

No hay atributo pequeño

MarcaUno de los beneficios colaterales de hacer visibles tus ideas y tus opiniones en un blog como este, en una reunión de trabajo, en un artículo de un medio de comunicación o al hablar en público, es que vas a recibir mucho “feedback”.

Cuando te abres y te expones en diferentes medios y canales, lo normal es que, quienes te leen o te escuchan, te transmitan su aprecio o disgusto sobre lo que dices. Y esto es estupendo porque habrá cosas que te digan que estarán bien y otras que… también estarán bien.

Durante los años que llevo hablando de Branding Personal he recibido muchos comentarios, críticas y opiniones de mucha gente y eso es un regalo porque cuando te dicen como te perciben, te ayuda a conocerte mucho mejor. En un proceso de desarrollo de una Marca Personal es fundamental saber de qué “estás hecho” antes de salir al exterior.

Lo que he aprendido de estas opiniones de tanta gente es que no hay etiquetas o atributos buenos o malos sino útiles o menos útiles en función de las circunstancias. Por eso te decía que todo lo que opinen sobre ti va a estar bien si o si. Aunque te etiqueten con un adjetivo que quienes te rodean puedan considerar como una debilidad o algo a cambiar, no debes caer en ese error porque lo que a unos les parece un defecto, para otros puede ser tu mayor virtud o tu elemento diferencial.

Ojo, no digo que no trates de mejorar o de suavizar algunas de tus peculiaridades especialmente si hacen daño a otros, pero lo que es absurdo es que intentes ser alguien que no eres.

En este mundo existe una tendencia obsesiva por la homogeneidad, por evitar sorpresas. Están mal vistos aquellos que piensan diferente, que se salen de los cánones establecidos, que no se ajustan a una “job description”, que no ponen un hashtag “#jesuis…” cuando todo el mundo lo hace, que no siguen el pensamiento único dospuntocerolense o unopuntocerolense. Pero eso es exactamente lo contrario de lo que debería hacer alguien que quiera dejar una Marca Personal memorable.

Tu eres como eres y deberías estar orgulloso/a de serlo en lugar de ocultarlo. En primer lugar, porque si tratas de comportarte de forma contraria a tu identidad, creencias y valores, tarde o temprano te va a salir una úlcera, te va a dar un infarto o te van a abandonar los que te quieren porque siempre vas a estar disgustado. Y en segundo lugar porque al dejar de ser tu mismo para formar parte del rebaño y no molestar a nadie vas a dejar de ser valioso. El mundo necesita gente con ideas propias porque ya hay demasiados que piensan igual o, algo peor, que no piensan o no quieren pensar por si mismos.

Siempre digo que en este mundo hay espacio para todos, incluidos (o especialmente) para aquellos que etiquetamos como canallas o sinvergüenzas. A cualquiera que le preguntes dirá que ser un mal tipo es malo, sin embargo, todos sabemos que hay “mercado” para ellos y que a algunos les va muy bien. Lo importante para ese tipo de personas es que mantengan su “canallez” en el tiempo de forma que su Marca Personal sea fiable. Y esa es una de las claves. Lo primero es descubrir como eres y luego, mantenerte firme en el tiempo.

Y eso ocurre con todo. A mi me dicen que soy cascarrabias, vehemente, directo o me etiquetan con atributos que transmiten que lo que digo es de puro sentido común pero que normalmente no se suele decir en alto. ¿Eso es bueno o es malo? Pues depende. Evidentemente si quieres ocupar un puesto en el que se pida docilidad o acatamiento de cualquier orden o idea la llevo clara… y posiblemente por eso trabajo por mi cuenta. Pero si quieres ayudar a otros a descubrir y transmitir su singularidad, puede que esos atributos sean positivos.

Frío, optimista, rebelde, antipática, emotivo, glamouroso, tocapelotas, flemático, lento, rápida, cabronazo, empático, despistado, tímida, extrovertido, salvaje, independiente,… Las etiquetas o atributos que pueden colgarte pueden ser todos los adjetivos que aparecen en el diccionario y muchos otros que te inventes, pero lo bueno es que todos son útiles en unas u otras circunstancias. Lo importante es que encuentres el entorno en el que van a valorarlas en lugar de tratar de convertirte en alguien que no eres.

Por ejemplo, está muy bien que haya gente que defienda el pensamiento positivo pero este mundo también necesita tocapelotas que vean el lado negativo de las cosas y encuentren fallos en los sistemas y en los procesos y que hagan que el mundo avance.

Por cierto, los que somos más partidarios del pensamiento negativo no somos más infelices, posiblemente todo lo contrario porque al detectar problemas, tratamos de encontrar el modo de resolverlos en lugar de dedicarnos a pensar en unicornios. Somos felices porque tratamos asumir el control de nuestra vida en lugar de soñar con universos mágicos que te solucionan los problemas solo con desearlo.

Está fenomenal que haya gente dócil y que acate todas las reglas y normas pero también son necesarios los rebeldes, los que no van a callarse y los que están dispuestos a pagar un precio por hablar cuando algo no les parezca bien.

Cuando se lanzan tuits con eso de “Sé tu mismo”, quizás lo primero que debes hacer es tener claro lo que eso significa. Por eso debes encontrar el modo de descubrir cuales son esas etiquetas por las que destacas y una forma de saberlo es preguntando a quienes te conocen.

Los atributos pueden ser muchos pero siempre hay dos o tres que suelen sobresalir, es algo así como esas nubes de etiquetas en las que algunas son más grandes que otras. Además, los atributos los puedes combinar de tal modo que te conviertan en alguien único. ¿Glamouroso+Tocapelotas? ¿Rebelde+Empático? ¿Frío+Optimista+Independiente?

Así que, si quieres dejar una Marca Personal memorable, empieza descubriendo como eres y como te etiquetan, siéntete orgulloso de tu identidad, encuentra el sitio en el que valoren como eres e inmediatamente después sal y muestra tus atributos (ya sabes a lo que me refiero).

Expertopatía

MarketingCuando escribí mi segundo libro, Expertología, mi intención era ayudar a los buenos profesionales a posicionarse como los referentes en su sector o en su campo. Siempre he pensado que en el mundo hay gente bien preparada y muy valiosa que no es reconocida o valorada como merece simplemente porque no sabe “vender” eficazmente lo que hace.

En el libro dedico la mayor parte del contenido a explicar cómo diseñar un plan estratégico de Marca Personal empezando por los objetivos, pasando por las cuestiones más personales como los valores y las creencias, explicando como crear una oferta profesional valiosa, dando recomendaciones para generar confianza en tu trabajo y por último, dedico un espacio a los canales de comunicación online y offline para mostrar y demostrar tu valía.

Lo que trataba de transmitir es que la etapa de la visibilidad, la notoriedad y las herramientas de comunicación y Marketing Personal, especialmente las relacionadas con Internet, son importantes, sí, pero no es ni mucho menos lo más relevante y, por supuesto, sólo tienen sentido si se ha hecho un trabajo previo y, sobre todo, si realmente lo que haces tiene el valor que prometes.

Con el tiempo he visto que cuando se habla de Marca Personal, la mayoría de los supuestos “expertos” se dedican a explicar como ser visibles (o más bien hacer ruido) en dospuntocerolandia. Hay centenares de posts explicando cómo aparecer bien situado en los buscadores, cómo llamar la atención utilizando determinadas palabras o frases o de qué forma puedes conseguir muchos seguidores o que haya mucha gente que haga un “me gusta” en tus publicaciones.

Sin embargo, hay poca, muy poca gente que explique que lo primero que hay que hacer para PARECER un experto es SERLO.

Con los profesionales tengo la sensación de que está ocurriendo algo absurdo. Me refiero a que hay más gente preocupada por ocupar las primeras posiciones en los “rankings” de Internet mediante la utilización de técnicas o más bien trucos para ¿engañar? a Google que por méritos propios derivados de la calidad de su trabajo. Es como si una empresa, en lugar de invertir en I+D, en mejorar la calidad de sus productos o en sus procesos de gestión y producción, dedicase una cantidad obscena de su presupuesto al Marketing o más concretamente al Marketing online.

Parece que en los Medios Sociales no se compite por ser el mejor sino el más visible. La supuesta meritocracia que nos iba a traer La Red se está convirtiendo en un reflejo del mundo “real” en el que aquellos que tienen más presupuesto, recursos o saben manejar mejor las “trampas” del sistema, se situarán por delante (o por encima) de los que realmente lo merecen.

Podrás decir, “vale, perfecto, que cada cual haga lo que quiera, dospuntocerolandia es un medio libre”. Evidentemente eso es así, el problema es que cuando eso se convierte en lo habitual, entonces la herramienta deja de perder eficacia como filtro. La Red ya no es un medio (si es que lo ha sido alguna vez) que te va a proporcionar información valiosa o va a “premiar” a los mejores. Más bien va a ser lo más parecido a tratar de competir en uno de esos partidos de fútbol de mi colegio en el que había dos docenas de equipos jugando en el recreo al mismo tiempo y en los que era imposible separar el grano de la paja. Es como tratar de hablar de filosofía junto a los altavoces de una “rave”.

Basta con mirar lo que ha sucedido con dos noticias recientes, la del accidente de Germanwings o la de los espeleólogos españoles en Marruecos. A los pocos segundos de aparecer estas u otras noticias, surgen “expertos” por todas partes. Todo el mundo sabe de todo. Lo extraño es que haya tanto paro en nuestro país con tanta gente preparada. El mismo que sabe como funciona un motor de un Airbus se transforma en especialista en trastornos psicológicos y un segundo después puede dar lecciones sobre relaciones internacionales o preparación para la escalada en el Atlas.

El problema es que cuando La Red pierde su capacidad de filtrar o seleccionar lo auténtico de lo falso, lo valioso de lo inútil, lo relevante de lo cómico, deja de ser una herramienta valiosa para los buenos profesionales, para los expertos y especialistas de verdad. De hecho, yo diría que estar en determinados sitios en Internet lleva camino de ser contraproducente. Cuando tu trabajo tiene que hacerse un hueco entre tanta basura, ruido y opiniones absurdas, no sólo lo va a tener difícil sino que posiblemente se vea “contaminada” por el entorno.

Tengo la sensación de que conseguir determinado nivel de visibilidad en Internet sin causa justificada no sólo no va a ser un mérito sino que lleva camino de convertirse en una forma de “descarte”.

Desgraciadamente, este no es un fenómeno únicamente del mundo dospuntocero. Lo estamos viendo en muchos sitios. Antes para salir en un medio de comunicación o publicar un libro, tenías que ganártelo, demostrar que lo que ofreces es relevante. Hoy es justo lo contrario, lo primero es hacerte visible, popular o famoso y luego ya escribirás (o te escribirán) un libro para justificar que lo mereces o te crearán toda una campaña en Redes Sociales.

Hoy, unos cuantos años después de escribir Expertología, creo que hemos entrado en una etapa más peligrosa, la de la Expertopatía, en la que los falsos expertos inundan las redes, las televisiones y las librerías. Y cuando eso ocurre, quizás los auténticos expertos consideren que lo mejor es retirarse a los cuarteles de invierno y buscarán otros canales para demostrar su valor.

 

Tarea de vacaciones

EstrategiaDecía en el post anterior que sólo rompo mi disciplina de publicación en el blog en ocasiones muy concretas. La próxima semana es uno de esos momentos. Mucha gente desconecta en Semana Santa y por eso suelo aprovechar para darme un respiro y, sobre todo, dárselo a quienes tienen la santa paciencia de leerme.

Creo que es importante olvidarse de cualquier tema profesional en algunos momentos. Y cuando digo olvidarse me refiero a alejarse todo lo posible de todo lo que nos suene a trabajo. Pero como cualquier autónomo sabe, eso es imposible, así que, al menos hay que reducir las tentaciones.

De todos modos, es en estos días en los que podemos quitarnos la corbata (bueno, quienes la usen), ponernos más cómodos y en los que es bueno aprovechar para hacer esas cosas que la locura diaria no nos permite.

He hablado mucho en los últimos posts sobre el tiempo, la paciencia, el trabajo, el autoanálisis, la acción. Y creo que unos días como los que vienen son propicios para practicar algunas de estas cosas y empezar a crear tu estrategia de Branding Personal o reforzar tu Marca Personal si ya te has puesto con ello. Así que para que no te vayas con las manos vacías, te voy a poner tarea de vacaciones y deberes, aunque este tipo de cosas les disgusten a los “amigos” de la educación moderna.

Es peligroso asomarse al exterior… sin revisar el interior

Si hace buen tiempo, te recomiendo que busques un sitio tranquilo y trates de revisar quien eres y como te ves para empezar a ser tu mismo. !Joder¡, empiezo a a sonar como un autor de autoayuda, realmente necesito desconectar.

En realidad lo que quiero es que definas cuales son los atributos que mejor te describen porque son los que vas a trasladar en todo lo que comuniques.

Pregunta a la gente que te conoce como te describiría o como te presentaría a otras personas que no saben quien eres. En realidad estás haciendo algo así como un “panel test” en el que vas va ver como está posicionada tu Marca Personal. Espero que lo que te digan no te vaya a estropear las vacaciones.

Revisa qué creencias te están paralizando a la hora de hablar de tu trabajo, de poner un precio a lo que haces o de empezar a utilizar herramientas de comunicación.

Dame razones para prestarte mi atención… y mi dinero

Descubre qué es lo que te hace valioso. Me refiero a lo que alguien pueda conseguir con lo que ofreces. Y, por favor, no me digas que resuelves problemas, que me vas a ayudar a tomar las riendas de mi vida o que me vas a hacer ganar mucho dinero o algo peor, a tener éxito en poco tiempo.

Quiero que reflexiones y me digas concretamente CUANTO tiempo, dinero o bienestar vas a proporcionarme. No quiero generalidades, tópicos o frases bonitas. Si una empresa está teniendo problemas o un profesional lleva varios años en el paro lo último que espera oír es una cita “inspiradora”.

Tampoco me interesa en este momento que me expliques COMO vas a conseguir lo que me prometes. De momento me conformo con que seas capaz de identificar y comunicar los resultados que alguien va a conseguir si te pide ayuda (y te paga, claro).

Descubre para qué haces lo que haces

Me da igual la edad que tengas, ya eres mayorcito/a para saber qué narices quieres. Ya está bien de ir dando tumbos a expensas de lo que otros decidan. Aprovecha estos días para trazar una línea en el punto de partida y otra en el destino que elijas.  Y entonces, encuentra el modo de unir esos dos puntos.

¿Te acuerdas aquellos pasatiempos en los que unías una serie de números y acababa saliendo una figura? Pues esto es más fácil porque sólo hay dos puntos y lo del medio lo decides tu. Esto último es importante. Si vas a dejar que sean otros los que lo decidan, entonces luego no te quejes.

Demuéstrame que puedo confiar en ti

Lo sé, eres un/a crack y el mundo es injusto porque no te lo reconoce. Como dijo Lady Gaga, “Siempre fui famosa, lo que pasa es que nadie se había dado cuenta”. Pues bien, a ti te pasa lo mismo y ya va siendo hora de que te conozcan, reconozcan, valoren y crean en ti. Por eso vas a decidir de qué modo puedes demostrar lo que vales.

¿Como puedes demostrar que merece la pena contratarte? ¿Donde puedo ver tus logros? Y, por favor, no me hables del currículo. ¿Que´documentos has creado y divulgado? ¿Cuantos vídeos dando consejos has subido a YouTube? ¿Donde está tu blog? ¿Quién puede hablarme bien (sinceramente) de tu trabajo?

Coge un papel y lápiz, vete debajo de una palmera, higuera o encina o lo que haya donde estés cuando todos duerman la siesta y haz una lista de pruebas, evidencias, demostraciones y personas que certifiquen que eres la persona con la que todo el mundo querría estar.

Y ahora vas y lo cascas

No tengo tiempo, no tengo tiempo, buaa, buaa. Pues estos días tienes tiempo para crear el puñetero blog en WordPress. HAZLO y así no podrás utilizar más la excusa de “es que no escribo porque me están montando mi blog”.

Encuentra un rato para hacer una lista de temas sobre los que puedas escribir y/o hablar en una conferencia y así no podrás decir eso tan patético de “es que no tengo nada que contar”.

Lee algún buen libro sobre presentaciones como los de Gonzalo Álvarez, para que la próxima vez que tengas que explicar algo parezca que te han sacado de un TED. O aprende a ser más productivo y así, de paso, dejar de quejarte por tu falta de tiempo, leyendo Productividad Personal de Jose Miguel Bolivar. O echa un vistazo al curso para construir tu Marca Personal que ha creado Arturo de las Heras.

Aprovecha para aprender a desarrollar tu red de contactos en un entorno amigable y sin riesgo. Y no me digas que estás de vacaciones y que no vas a hacerlo porque aunque Networking significa trabajar la red, ese trabajo no es tan malo como parece.

Y lo dejo aquí para que los padres de mis “alumnos” no me denuncien por poner deberes. Pero lo que quiero transmitirte es que incluso en los momentos más sosegados, o precisamente en este tipo de situaciones, es posible hacer algo para crear, potenciar o ajustar tu estrategia de Branding Personal. A por ello… porque a la vuelta hay examen.

La operación biquini empieza en septiembre

EstrategiaEste es uno de esos escasos posts que escribo con antelación. Lo escribo el domingo porque el martes, a mi hora de publicación habitual, estaré en un tren hacia Ciudad Real para trabajar la Marca Personal de un grupo de emprendedores estupendos que forman parte de un proyecto organizado por la Fundación Caja Rural Castilla la Mancha y EOI.

En este momento estarás pensando “¿Y a mi que me cuentas? Es tu problema.” Y es cierto, pero creo que de todo se puede sacar alguna lección y de detalles como este, también.

Según me indica WordPress, este es mi post número 1504 desde el año 2004. Además, este mes hace once años que recibí mi última nómina. Es mi “empleo” más estable de toda mi trayectoria profesional. Desde entonces he cumplido con mi rutina, mi tarea, mi “obligación” de publicar siguiendo las pautas que me he marcado. Excepto algunas semanas en determinadas épocas de vacaciones o cuando estaba escribiendo los libros, nunca he dejado de publicar.

Podrás pensar que es que me entusiasma escribir o es que soy un currante nato. Nada de eso. Si me sigues me habrás leído o escuchado que escribir no es precisamente una de mis aficiones preferidas. También he de confesarte que soy uno de los tipos más perezosos que te puedas encontrar. Pero precisamente por eso hay que fijar unas reglas y cumplirlas… aunque sea un compromiso contigo mismo y sólo lo sepas tú.

Ahora se habla mucho de tener una actitud positiva o de hacer lo que te apasiona si quieres que algo salga adelante. Pues quizás sea cierto, pero por encima de la actitud está la acción y más importante que la pasión es la disciplina y la rutina. Si esperas a tener ganas o encontrar tu pasión, puedes esperar sentado. Pero si empiezas a actuar, precisamente cuando todo lo anterior brilla por su ausencia es cuando empiezan a ocurrir cosas.

Por cierto, uno de esos mitos que están transmitiendo los profetas del pensamiento positivo es que si algo te apasiona lo harás bien. Y que para hacer algo bien, debe apasionarte. Pues yo he conocido a apasionados que son completamente inútiles y gente que es excelente haciendo cosas que detesta. Yo no sé si escribo bien o mal, lo que sé es que aunque no me “apasione”, después de unos cuantos megas de contenidos, poco a poco vas mejorando.

Pero mucho ojo, que cuando digo que algo no me entusiasme no significa que no trate de hacerlo lo mejor posible y de ofrecer algo útil. De nada sirve hacer las cosas para cubrir el expediente porque eso no sólo no te ayuda sino que te perjudica. Lo que quiero decir es que si tienes que hacer algo, HAZLO BIEN.

En todos los trabajos, empleos, relaciones o actividades hay tareas que no te gustan demasiado o incluso que aborreces, pero en esta vida no todo es de color de rosa. Claro que hay que madrugar, y estudiar, y relacionarte con gente que te aburre soberanamente, y hacer papeleos y… pero eso forma parte del trabajo y hacerlo aunque no sea lo más estimulante de tu proyecto profesional probablemente es uno de los principales secretos del éxito, si es que hay alguno.

Cuando propongo a mis alumnos o a la gente que me lee o que me escucha que haga ciertas cosas que requieren esfuerzo como crear un blog y, sobre todo, generar contenidos con regularidad, muchos resoplan y algunos, muy pocos, dicen que se pondrán a ello en breve. Aunque eso casi nunca sucede.

Alguien dijo que todo el mundo quiere tener éxito, quiere que las cosas salgan bien, pero muy pocos están dispuestos a pagar el precio para conseguirlo. Desgraciadamente vivimos una época en la que parece que sólo hay que hacer lo que te gusta. Que los listos son los que persiguen sus sueños mientras que los que pierden el sueño para salir adelante son unos “pringaos”.

Si hay una clave para posicionar tu Marca Personal de una forma sólida y duradera es el tiempo. Me refiero al tiempo que llevas contando lo que dices que haces y al tiempo que le dedicas a seguir contándolo. Por eso quienes me dicen que van a empezar mañana, dentro de una semana o dentro de un mes, seguramente no empezarán nunca pero si lo hacen habrán perdido un tiempo precioso.

Si has intentado perder peso te habrás dado cuenta de lo lento que es. Pues con tu posicionamiento como profesional de referencia ocurre lo mismo o incluso peor. Este proceso, como cualquier otro que pretenda ser duradero, requiere paciencia activa. Con eso quiero decir que no basta con esperar o desear algo, hay que ponerse a ello y hacerlo como cualquier otra situación que requiera meses o años. Aunque no te guste.

La operación bikini empieza el año pasado y tu posicionamiento como profesional de referencia ya lleva varios meses de retraso si no has empezado ya.

La buena noticia es que, aunque llegar al lugar que deseas puede requerir meses, años o quizás no lo alcances nunca, en el momento que te pones en marcha, empiezan a ocurrir cosas. Quizás te falte mucho para perder esos ocho kilos que todavía te sobran, pero ya no jadeas cuando subes unas escaleras. Quizás no te estén lloviendo las ofertas de trabajo, pero empiezas a ver a gente que se interesa en lo que haces por la sencilla razón de que lo estás comunicando y lo estás haciendo bien y aportando valor.

Pues ya está. Ya he cumplido con mi obligación. Me siento bien. Ahora mi actitud es mucho más positiva que cuando empecé hace cuarenta y cinco minutos. Ha sido más fácil de lo que pensaba pero sobre todo, y ahí está la clave, lo importante es que te haya dado una patada en el culo (lo de la motivación y la inspiración se lo dejo a otros) y empieces a hacer cosas, desde YA, sin flaquear y teniendo en mente que de no hacerlo, dentro de unos meses estarás igual o peor pero habrás perdido un tiempo precioso en tu operación biquini profesional.

Tu trabajo es tu producto, defiende su valor

VentaEn el post anterior, Ramón Luis Gil, compartía un enlace de su blog en el que habla de la Marca Personal como lanzadera de Marca Corporativa y defiende que los departamentos de RRHH se reconviertan en Gestores de la Marca Personal de los profesionales de sus empresas. Lo cierto es que me salió una sonrisilla al recordar que ese es uno de los argumentos que vengo repitiendo (y II) desde hace una década.

Por otra parte, hoy Jordi Collell publica un post defendiendo el valor de los empleados influyentes para las organizaciones en las que trabajan.

Todo esto me ha vuelto a recordar algunas similitudes entre la forma que tenemos de vender nuestro trabajo y las relaciones entre las empresas de distribución y los proveedores que ponen sus productos en sus lineales. Es un mundo que conozco bien porque he estado en ambos lados de la mesa durante bastantes años.

Parto de la base que el mercado laboral ha cambiado para siempre y aunque ahora nos parezca terrible, creo que este cambio va a ser positivo.

Durante décadas nos han contado la milonga de que las empresas nos “quieren”, que establecen un “contrato psicológico” con los profesionales y que estos deben “enamorarse” de sus organizaciones y a eso lo llaman compromiso (o si no trabajas mucho más de lo que te pagan, eres un traidor). Por cierto, eso de enamorarse de quien te paga siempre me ha parecido antinatural y aberrante.

El problema es que con el tiempo nos hemos dado cuenta que en realidad lo llaman amor cuando deberían decir sexo. O lo que es lo mismo, te van a pagar siempre que generes resultados o mejor dicho, siempre que no encuentren a alguien que genere más resultados que tú. Las relaciones entre profesionales y empleadores son comerciales, no sentimentales. Enamórate de tu trabajo o de tu profesión, no de una organización.

¿Eso significa que debemos comportarnos como robots? De ninguna manera. Se pueden mantener relaciones excelentes con otras personas, con compañeros, jefes, proveedores y clientes pero no con personas jurídicas o razones sociales… posiblemente con sede a miles de kilómetros.

Desde que empecé a hablar de Marca Personal vengo diciendo que debemos pensar en nuestro trabajo como en nuestro producto y en las empresas como en nuestros clientes. Todo esto convierte a R2H2 en un departamento de compras y no en una especie de eDarling que trata de hacer de Celestina entre profesionales y empresas. Y por lo tanto, una entrevista de trabajo es una reunión comercial entre proveedores y potenciales clientes.

Creo que, en la situación actual, los profesionales deberían vender su trabajo del mismo modo que hacen las empresas que quieren poner sus productos en un lineal de un supermercado. Recuerda que lo que vendes es tu trabajo, no tu. Por eso es importante que posiciones bien lo que ofreces para aumentar tu capacidad de negociación.

Eso significa que si estás en una empresa o si esta te mantiene en tu puesto o te asciende o te sube el sueldo es porque hay una relación mutuamente beneficiosa para ambos. Eso implica que las dos partes estaréis trabajando para que ese vínculo se mantenga si os interesa. Tu deberás hacer lo posible para seguir aportando valor y la empresa deberá reconocértelo. Pero cuando alguna de las dos partes considere que el “contrato” no funciona puede sentirse libre para romper la relación. El problema surge cuando introducimos variables “irracionales”.

Aún recuerdo como sólo media docena de empresas podía poner contra las cuerdas a alguna de las compañías de distribución en la que trabajé. Si sus productos no estaban en la tienda, caerían mucho las ventas en general. Pues bien, como profesional debes tratar de conseguir algo parecido. Si te posicionas como alguien relevante y valioso, tu capacidad negociadora se va a disparar. Y eso es lo que consiguen las empresas con buenas marcas y los profesionales con una Marca Personal potente.

Los responsables de R2H2 deben empezar a actuar como gestores por categorias o Product Managers que gestionan la rentabilidad del lineal. Deben entender que cada profesional es distinto y que hay que valorar, potenciar y dar visibilidad a cada uno de ellos como merece.

En un supermercado o hipermercado verás que hay productos que siempre aparecen en los folletos o están en las cabeceras de los lineales. Hay otros que están casi escondidos. Hay productos de marca blanca y hay productos denominados de primer precio que son los más baratos y normalmente de peor calidad.

Pues bien, con el trabajo de los profesionales debemos empezar a pensar igual. Si eres un profesional “premium”, uno de esos que todo el mundo quiere tener, de esos que hacen marca de empresa, tu empresa debe ponerte en “la cabecera”, debe hacerte visible y debe potenciar tu desarrollo igual que haría un “Category Manager”. Si eso no sucede, empieza a buscar a quienes te valoren como mereces. Y eso no sería traición, deslealtad o falta de compromiso sino pura lógica comercial porque si fuese al revés ¿crees que tendrían alguna consideración contigo?

Si eres un profesional “marca blanca” ya puedes ponerte las pilas porque eres fácilmente sustituible, porque no te consideran relevante y porque no van a estar dispuestos a remunerarte por encima del valor de mercado. Por eso es importante que empieces a diseñar tu estrategia de Branding Personal cuanto antes.

Si eres un profesional primer precio, de esos que simplemente están ahí para “tapar agujeros”, más te vale aumentar el valor de tu oferta, encontrar un nicho que reconozca tu trabajo o identificar un modo de diferenciarte porque, de lo contrario, vas a recibir la mínima compensación… si es que la recibes. Esta es la situación de becarios crónicos y similares.

Por lo tanto, estamos viviendo una época movidita pero creo que hay posibilidades si la sabemos aprovechar y no mezclamos el placer con los negocios. Ya sé que para muchos sería mejor “casarse” con una empresa que te mantenga, aunque te oculte y no te trate como mereces. Pero afortunadamente eso ya se ha terminado… espero.

Usa lo que tienes

Estructura6Creo que cuantas más opciones tenemos, más inútiles nos volvemos. Desde que tengo uso de razón, he visto como incluso las tareas y las acciones más simples parece que cada día requieren un equipo mayor o unas herramientas sofisticadas y algo peor, caras.

Hace pocas décadas, cualquier crío podría entretenerse con una pelota o un destornillador o un sombrero de vaquero y, sobre todo, un espacio en la calle en el que jugar. Hoy parece que son incapaces de pasar un rato divertido si no tienen una tecnología infinitamente superior a la que se necesitó para poner al hombre en la Luna.

A mi siempre me ha gustado cacharrear, desmontar y arreglar cosas. Hoy es mucho más difícil y eso si es que no decides desprenderte de algo que funciona simplemente porque ha quedado obsoleto.

A todos nos ha sucedido que un día nos hemos encontrado con la nevera casi vacía pero hemos sido capaces de inventarnos una ensalada con los restos que hemos podido utilizar. Sin embargo, ahora parece que si no puedes prepararte algo “digno” no te queda más remedio que salir a cenar fuera.

Digo esto porque parece que profesionalmente nos está ocurriendo algo parecido. Da la sensación de que hemos perdido la capacidad de crear, de inventar nuestra propia propuesta de valor.

Llevamos demasiados años tratando de ajustarnos a una “job description”. Nos hemos visto obligados a “reducirnos” a unas competencias establecidas por un “clasificador-entomólogo” de RRHH que va a descartarte si no eres etiquetable para simplificarte u homogeneizarte en una entrevista de cuarenta y cinco minutos o una batería de tests psicotécnicos. Hemos acabado creyéndonos que no vamos a servir para nada si no seguimos el circuito establecido, Licenciatura, Master, otro Master, veinte años como becario, otro Master… .

Profesionalmente somos incapaces de cenar si no tenemos algún plato prefabricado para microondas. A veces los peores somos nosotros mismos cuando somos incapaces de creer que sólo podemos trabajar en algo “si es de lo mío”.

Lo curioso, y también lo triste, es que cada día me encuentro con gente con muchos ingredientes no sólo útiles sino valiosísimos pero que se están devaluando porque parecen incapaces de crear algo útil con esas cualidades “diferentes”.

Profesionales con mucha experiencia. Personas con habilidades “distintas”. Individuos que tienen unos conocimientos enciclopédicos de algo “raro” pero que les apasiona. Gente que te deja con la boca abierta cuando te cuenta lo que ha sido capaz de crear en su tiempo libre. El mundo está lleno de gente genial que desaprovecha sus cualidades porque se empeña en pasar por un embudo para llegar a ninguna parte.

Cuando hablo de Marca Personal, siempre surge una idea, la de diferenciarse, la de destacar por algo. Sin embargo, cuando tratamos de llevarlo a la práctica parece que nos empeñamos en lo contrario, en seguir el guión establecido, en eliminar todo aquello que nos hace distintos para tratar de ajustarnos al perfil profesionalmente aceptado. Hoy puedes ganar los Oscars a pares aunque no hayas ido a la escuela de cine… o precisamente por eso.

Si yo o tantos otros que nos hemos lanzado (o nos hemos visto lanzados) a inventarnos nuestra profesión hubiésemos seguido haciendo lo que se esperaba de nosotros posiblemente ahora tendríamos una úlcera, estaríamos deseando que lleguen las próximas vacaciones o algo peor, la jubilación o seguramente estaríamos sin empleo. Sin embargo, un día abrimos la nevera profesional, vimos lo que había y decidimos cocinar nuevos platos.

Cuando utilizas lo que tienes, las cosas no siempre salen como quieres, especialmente si es la primera vez que lo haces. Pero cada nuevo intento, las cosas van mejorando. Ya no cometes los mismos fallos y descubres combinaciones asombrosas.

Cuando te atreves a saltarte las reglas y a no creerte lo que otros consideran como inmutable, empiezan a ocurrir cosas. A veces te encuentras con situaciones poco agradables pero nunca lo son tanto como para arrepentirte de haberlo intentado. Pero la mayoría de las ocasiones te sorprendes cuando ves que consigues algo que siempre te dijeron que era imposible, pecaminoso o doloroso.

Hoy tienes más opciones que nunca. Dispones de información, conocimientos y recursos que hasta hace un par de décadas eran impensables. Hoy puedes acceder a gente que puede echarte una mano. Pero además ahora puedes contar, divulgar y compartir tus experiencias. Ya no tienes que formar parte de una élite para formarte en las materias más extrañas. Ya no necesitas un equipo carísimo para crear tu propia plataforma de comunicación multimedia.

Sólo tienes que abrir la “nevera” profesional, hacer un inventario de recursos y tratar de combinarlo todo para crear algo nuevo y, sobre todo, valioso para quienes estén dispuestos a valorarlo. Bueno, en realidad no es tan simple porque antes debes hacer algo mucho más difícil. Me refiero a quitarte de la cabeza algunas ideas preconcebidas.

No tienes que ser lo que te dijeron que debías ser. En primer lugar porque SER, serás lo que quieras y no deberías confundirlo con HACER o PARECER. Que HAGAS o PAREZCAS algo no te convierte en eso. Puedes TRABAJAR COMO Médico, Electricista o Conductor de autobús pero no ERES eso. ERES mucho más que eso porque tu vida es mucho más rica y está llena de ingredientes que puedes utilizar igual que haría MacGyver.

Así que cuando pienses que eres un/a inútil, que te has quedado obsoleto o que no sirves para nada, siéntate, repasa todas las cosas que has hecho, aprendido, experimentado, sufrido o disfrutado e igual que harías con una nevera casi vacía intenta encontrar combinaciones valiosas. Y sin pensártelo mucho, empieza a contárserlo a todo el mundo y por todos los medios posibles.

Simplemente, usa lo que tienes.

Hasta el gorro de los finlandeses

PersonalidadHay un dicho popular que dice “Cuando el tonto coge una linde, la linde se acaba y el tonto sigue” y parece que se ha convertido en un mantra de dospuntocerolandia. Cuando las redes sociales cogen una cantinela, parece que hay que aceptarla por decreto. Por eso existe tanta tendencia a poner en un pedestal a algunas ideas o personas durante una temporada… hasta que llega la siguiente.

Uno de esos tópicos que parece que todo el mundo ha asumido es el de la perfección del sistema educativo finlandés como ejemplo en el que deberíamos mirarnos los demás. Lo que ocurre es que, como decía un profesor que tuve, “cuando todo el mundo se sube a un tranvía excepto uno, pregúntate porqué ese se queda fuera”. Cuando todo el mundo da por hecho algo, que además sólo conocemos de oídas, quizás habría que andar con más cuidado.

Lo del sistema educativo finlandés es como ese amigo perfecto al que tu madre te ponía como ejemplo cuando tu te portabas mal o tu mujer te lo saca a relucir como pareja modélica cada vez que discutís. Lo que ocurre es que quizás a aquel ejemplo para tu madre las cosas no le han ido tan bien como se esperaba o ese marido “joya” luego no lo es tanto cuando se cierran las puertas.

Si hablamos de tópicos quizás también habría que recordar que la población de Finlandia es aproximadamente la de la provincia de Madrid, que su índice de suicidios es la decimocuarta del mundo (España es la 58) o que el alcoholismo es la primera causa de muerte entre esos hombres finlandeses tan exquisitamente educados. Y que quizás es que, a diferencia de lo que ocurre en nuestras latitudes, los niños se sienten más a gusto en una sala con calefacción que relacionándose con otros niños, manchándose de barro o jugando en la calle en la que se les congelen las pelotas (y los balones).

Dicho esto, debo decir que el único finlandés que conozco, mi amigo Lasse Rouhiainen es uno de esos ejemplos de persona entrañable, inteligente, cercana y siempre dispuesta a ayudar aunque quizás es que la mentalidad mediterránea ya ha sustituido a la báltica.

Por alguna razón, los españoles, colombianos, peruanos, italianos, griegos y en general los latinos (excepto los argentinos ;-D) tenemos tendencia a considerar que lo de los demás siempre es mejor y a despreciar lo nuestro.

Aunque ahora esté de moda descartar a los que ocupamos la parte central de la campana de Gauss, somos nosotros, los “normales”, los “grises”, los que no estamos en los extremos, los que sacamos las cosas adelante. Mensajes como los del sobrevalorado Sir Ken Robinson convirtiendo la anécdota en categoría son dañinos y creo que equivocados. Como ocurre con la educación finlandesa, no puedes coger un puñado de casos aislados y convertirlo en una regla general por muy impactantes que sean.

Creo que es hora de ser políticamente incorrecto y dar las gracias a los que nos han hecho ser lo que somos. Por mucho que se critique a nuestro sistema educativo tradicional (me refiero al que yo he disfrutado no a ese pastiche actual que da toda la libertad al alumno) somos muchos los que salimos adelante gracias a él.

Por cierto, veo más creatividad e iniciativa en los que hemos vivido una educación “opresora” que en los que han aprendido en un entorno “libre”, en el que la competición es algo reaccionario y en el que no se pueden poner notas para que nadie salga herido.

Tengo que dar gracias infinitas a profesores como

  • Sergio Menargues que con su insistencia (y regañinas) para ser precisos en las prácticas de laboratorio quizás ha salvado muchas vidas al cuidar los detalles.
  • Javier Albert que al hacerme repetir n-veces el mapa del clima en España me hizo entender que si se insiste, las cosas salen bien.
  • El Hermano Inocencio que cada mañana llenaba una pizarra de bastantes metros cuadrados con unos gráficos alucinantes en tiza de colores que dejaría por lo suelos a la mejor infografía científica en pizarra digital por su disciplina y buen gusto sin los cuales quizás hoy no estaría escribiendo este post.
  • El Hermano Felicísimo que nos enseñó a debatir libremente en sus clases de filosofía en una época en la que no era lo habitual.
  • Javier Sanchez que en sus clases de pretecnología nos enseñó (con una actitud muy seria) que utilizar las herramientas adecuadas (la goma con olor a nata está prohibida en esta clase) puede marcar la diferencia (y aprobar o suspender).
  • Francisco Porras que nos hizo situar en en mapa las capitales de países que hoy ni existen pero que nos han permitido conocer el mundo cuando Internet o las lineas aéreas Low Cost no eran ni un sueño.
  • Y todos y cada uno de los que me han hecho ser lo que soy, con los medios disponibles y con mucho esfuerzo y a los que no cambaría por ningún sistema “de moda”. MUCHAS GRACIAS.

¿Y por qué escribo esto en un blog sobre Marca Personal? Pues por dos razones. La primera es porque me apetece y la segunda porque cuando se habla de Branding Personal ocurre lo mismo que con la educación finlandesa y recurrimos a ejemplos ajenos y poco representativos. No sé cuantas veces he visto en los primeros libros de Branding Personal que se ponía como ejemplo a Lance Armstrong o a Tiger Woods.

Cada uno de nosotros tenemos unas cualidades únicas con las que podemos crear lo que nos apetezca. Podemos fijarnos en cosas y aspectos que otros hacen bien pero no tenemos que imitar a nadie. No te dejes deslumbrar por ejemplos lejanos y que nada tienen que ver con tu realidad.

Tu, yo y cualquiera somos únicos, somos el resultado de un montón de experiencias y aprendizajes valiosos aunque en su momento no lo vieses. Y como en todas partes, la diferencia la marcan las personas más que los sistemas. Seguramente en tu vida te habrás encontrado con profesores que te han dejado una huella, una Marca Personal imborrable y también algunos capullos… como supongo que ocurrirá en Finlandia.