1.5

EstrategiaDefinitivamente este ha sido un gran verano. No me he dedicado a subir fotos de paellas, ni de pies en la playa, ni de amaneceres, ni de viajes exóticos porque nunca he sentido esa necesidad y estos últimos meses todavía menos.

Me comprometí a aparecer por dospuntocerolandia lo mínimo posible y así ha sido. En parte por voluntad propia pero también porque he tenido menos opciones para conectarme y lo cierto es que no lo he echado de menos. Más bien justo lo contrario.

He despegado la cara de la pantalla, o más bien de las pantallas. Y lo que me he encontrado es a mucha gente, demasiada gente mirando las suyas y perdiéndose lo que ocurre más allá de las 5” de cristal que tienen delante.

Cada cual es mayorcito para hacer lo que considere oportuno, pero este curso que empieza no pienso volver a caer en la trampa. Sé que es ir contracorriente, pero siempre he sido un contreras, no lo puedo evitar. Además, ya va siendo hora de hacer caso a la cita einsteniana que aparece cada cuatro tuits que dice aquello de que “locura es esperar resultados diferentes, bla, bla, bla…”.

Este verano ha sido muy 1.0 pero sobre todo 0.0. He tenido largas conversaciones y discusiones conmigo mismo, he pensado cosas geniales que he desechado al instante al darme cuenta que eran una chorrada. Los paseos matutinos por la playa me han proporcionado más ideas que centenares de horas y horas de facebookeo o tuiteo.

Después de once años me he atrevido a romper mis propios esquemas. Lo cierto es que lo peor que te puede pasar cuando llevas un tiempo haciendo algo es que lo consideres inamovible porque ese es el principio del fin. Así que, por fin, he cogido mis maravillosos modelos, métodos y sistemas y los he destrozado para volver a empezar de nuevo. No se puede hacer una tortilla sin romper algunos huevos.

Supongo que estas cosas sólo ocurren cuando te alejas de la rutina y te atreves a pensar por ti mismo. Es muy complicado hacer cosas originales cuando te pasas el día viendo siempre las mismas infografías, vídeos, citas y “trending topics” que ve todo el mundo.

Al levantar la vista de la/s pantalla/s descubres todo lo que queda por hacer. También te das cuenta de lo burro que has sido al hacer determinadas cosas o al no darte cuenta de algunos errores evidentes. Y todo esto es apasionante.

Hay mucho trabajo por delante y una de las cosas que me ha quedado muy clara es que hay que volver al mundo real. Cuando digo real, me refiero al que duele, al que se toca y se huele.

Todos los empleos son temporales

Hay muchas cosas que cambiar. Y me voy a centrar en aquellas personas que entiendan que todo está cambiando. Creo que fue en Julio cuando salieron unos datos del paro. Enseguida los políticos y los sindicalistas se enfrascaron en un debate típico del sXX sobre si el empleo era temporal o indefinido. ¿Es que no se dan cuenta que ahora todos somos profesionales temporales? ¿Es que no entienden que cada cual debe crear su propio proyecto profesional? Si piensas que eso no va contigo, que no “has nacido” para pensar de ese modo o que hay que cambiar el sistema (porque tu no tienes intención de modificar tu forma de pensar), entonces no pierdas tu tiempo leyendo este blog los próximos meses… y años.

Más producción y menos conversación

Si, ya se que esto que voy a decir es una blasfemia dospuntocero pero es lo que pienso. Hay gente a la que le gusta ser “social” y otros a los que no nos apasiona, al menos en lo que se refiere al mundo de Internet. No sé porqué se sigue hablando de conversación en La Red cuando es una infinidad de monólogos que cuentan historias ajenas. Es increíble lo productivo que puedes llegar a ser cuando te alejas de ese mercado persa en que se han convertido los Medios Sociales.

Hace unos días me preguntaba un periodista sobre cual es la mejor herramienta para darse a conocer. La respuesta es evidente, DEPENDE. Siempre depende. Porque lo más importante es que antes de darse a conocer hay que tener algo que dar a conocer y sobre todo, ser alguien que merezca ser conocido. El SER y el HACER (Bien) va mucho antes del ESTAR o el PARECER.

Es hora de crear, de producir, de hacer más que de dejarse ver, de mostrarse o de hacerse el encontradizo. No digo que no haya que estar visible y presentable, lo que planteo es que antes de levantar la mano debes tener una respuesta o, al menos, otra pregunta.

Hay mucha gente a la que aprecio y con la que disfruto conversando mientras comemos unos Makis o Nigiris o damos un paseo. Es en estas conversaciones en las que me voy a centrar. Espero que lo entiendas. Hay muchas cosas que hacer y no quiero perder el tiempo en esa enorme máquina de café en que se ha convertido La Red.

Buscar otros indicadores

Creo que fue en junio cuando Sitemeter, el contador de visitas que he utilizado desde el principio de mi aventura, empezó a dar problemas graves. Así que lo quité. Desde entonces no estoy pendiente de los números de mi página. Si, podría verlos en Google Analytics pero es que me da mucha pereza. Ya no estoy pendiente del “marcador”, ahora estoy centrado en el partido. Sé que lo que voy a decir no es políticamente correcto, pero el mejor indicador para un profesional es el que le ayuda a alcanzar sus objetivos y nos guste o no, la pasta juega un papel importante.

Puede que todas estas cosas te parezcan absurdas, que me voy a pegar una leche, que “todo el mundo” está haciendo lo contrario. Puede ser, pero creo que es hora de salirse un poco de camino y de probar cosas nuevas. Quizás, en algunos momentos, la mejor forma de avanzar sea dar un paso atrás. Puede que algunos piensen que vamos hacia lo 3.0 o lo 4.0 pero yo me siento más cómodo en lo 1.5

Si, definitivamente este ha sido un gran verano. Pero lo que viene ahora va a ser la leche.

Si ocultas tus opiniones, ¿Cómo esperas dejar huella?

PosicionDecía en un post reciente que me sorprende la capacidad de mucha gente de seguir produciendo contenidos incansablemente incluso en esta época de cierta desconexión profesional. Podría decir que les envidio pero, en realidad, no. Creo firmemente que hay momentos en los que hay que desconectar, reestructurar, reinventar y abrir nuevos caminos. Esta época más tranquila es ideal para eso.

En verano reduzco casi al mínimo mi actividad en dospuntocerolandia, pero sigo leyendo aportaciones, blogs, tuits y algunas otras cosas en redes sociales. Me convierto prácticamente en espectador… y tampoco demasiado activo.

Lo que estoy viendo es que siguen volcándose las mismas ideas, decálogos, “clavesinfaliblespara”, “secretosquenosabías”,”vídeosquecambiarántuvida” y demás parafernalia a la que ya estamos acostumbrados en dospuntocerolandia.

Sin embargo, cada día veo menos toques de “humanidad”, menos gente que se moja o que se atreve a discrepar o a opinar de modo diferente. Apenas veo opiniones propias. Se supone que Internet nos haría más libres, sin embargo, cada día veo menos voces discrepantes y menos aportaciones personales originales que difieran de los discursos oficiales y no me refiero sólo a la política.

El miedo es el camino hacia el lado oscuro. El miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento. Percibo mucho miedo en ti. Yoda

En mis cursos, detecto mucho miedo, mucho temor a decir lo que uno piensa si se aleja de la línea oficial de quienes se autoproclaman poseedores de la autoridad moral. Eso acaba provocando dos cosas, la primera es que no te pones en marcha y abandonas antes de empezar. La segunda es que, si te atreves a crear tu plataforma, tu púlpito digital, lo más probable es que te conviertas en un clon de lo que ves que se hace por ahí no vaya a ser que te digan que estás sacando los pies del tiesto.

Últimamente hay muchas críticas a la Ley Mordaza y a otras normas parecidas que tratan de poner puertas al campo. Sin embargo, se habla poco de esas otras “leyecitas” mordaza que han acabado dominando nuestras acciones y nuestras palabras. El dominio de lo políticamente correcto es otra forma de reducir nuestra libertad.

La Red se está convirtiendo en el reino del pensamiento único. Cuando dospuntocerolandia decide lo que es correcto y lo que no, entonces más vale que des un paso atrás si no quieres que te crucifiquen (¿Se puede utilizar esta expresión todavía?)

Piensa un poco ¿No te ha ocurrido últimamente que hay palabras, frases o expresiones que decías con toda naturalidad hasta hace unos años y sin el más mínimo interés en ofender, que hoy no te atreves a decirlas ni en una conversación de amigos? ¿No te agobia tener que medir cada palabra para que no te etiqueten de retrógrado, rígido, ludita o carca por defender algunos valores que tu consideras importantes?

Ojo, no estoy hablando de ofender a nadie, de defender lo indefendible, ni de atacar gratuitamente a todo el que se ponga por delante. Simplemente creo que hemos perdido espontaneidad. Hoy no puedes decir “Buenos días” en un tuit sin que te salte alguien diciéndote que los buenos días serán para ti porque hay mucha gente sufriendo. Cada día detecto más reglas, límites y normas que hacen que expresarse de forma natural se haya convertido en un campo de minas.

Dicen que ahora somos más libres, pero yo creo que, en algunas cuestiones, hemos retrocedido décadas o siglos. Se habla mucho de la libertad de expresión, pero siempre y cuando cumplas las normas, reglas o leyes que ha decidido ese ente difuso que algunos denominan “la gente”, “la sociedad” que no está escrito en ninguna parte pero “todo el mundo” lo sabe. Supongo que la policía del pensamiento de Orwell ya está entre nosotros… y resulta que son nuestros vecinos, “followers” o “amigos” de Redes Sociales.

Creo que es hora de ir más allá de los contenidos asépticos, repetidos hasta el aburrimiento, cortipegados de un autor anglosajón. Quiero conocer tus opiniones sobre temas profesionales y sobre asuntos que nos importan.

Si crees que algunas tendencias tecnológicas, estéticas o de gestión son una mierda, dilo. Si piensas que esa Red Social que todo el mundo considera lo más de lo más es el enésimo “bluff” dospuntocero, atrévete a contarlo (hace tiempo me pusieron a parir por criticar las Google Glasses cuando todo el mundo las consideraba la octava maravilla del mundo). Si piensas que el sistema educativo en el que nos hemos formado muchos no es tan malo como nos lo cuentan, defiéndelo. Si crees firmemente en algo, arguméntalo.

Sé que todo esto es difícil. Yo mismo, en este momento, estoy midiendo mis palabras. Y mira que me jode.

Sólo cuando te abres y expresas lo que crees conseguirás generar afinidad y sintonía… y también rechazo. Pero lo peor que puedes hacer es no sacar los pies del tiesto para que no te critiquen. Es más fácil sintonizar con personas con ideas propias aunque no las compartas que con aquellos que nunca defienden sus valores y creencias.

¿Y esto que tiene que ver con la Marca Personal? Pues mucho. Cuando todo lo demás es idéntico, tus valores, creencias, ideas y opiniones marcan la diferencia. Creo que hay pocas cosas tan aburridas y tan poco atractivas como una lista de datos objetivos. Si hay algo que hace que La Red sea interesante son las opiniones personales, la línea editorial de un blog o la defensa de tus ideas y valores en cada uno de tus tuits.

Y ahora me retiro a un segundo plano. Es un retiro mental. Como decía en algún post anterior, es hora de hacer “reformas”, de recargar pilas y de dedicarme a cosas imposibles el resto del año. Te veo en septiembre.

Elige bien a aquellos en los que quieres dejar huella

PublicoDecía en el post anterior que, para mí, los meses de verano son perfectos para hacer balance. Es una época tranquila y me permite alejarme del ruido habitual, especialmente del virtual.

Una de las cosas sobre las que he estado pensando es en el resultado de mis intervenciones ante diversos tipos de audiencias tanto online como offline. Debo decir que me gusta hablar en público, que disfruto dirigiéndome a un grupo de gente. Me da igual que sean dos o dos mil. Aunque reconozco que cuanta más audiencia hay, mejor me lo paso.

Pero lo que he comprobado es que el efecto puede ser muy variable aunque cuente cosas parecidas. De hecho, en algunas ocasiones trato de repetir lo mismo ante dos audiencias, medios o canales distintos para comprobar el resultado.

Lo que está claro es que, después de todos estos años, he comprobado que hay dos tipos de público, el que va con una intención clara y sabe lo que va a escuchar, leer o aprender y el que asiste como una “obligación” o no sabe lo que se va a encontrar porque forma parte de un “paquete”.

Cualquier concepto relacionado con el desarrollo personal o profesional debe ser “elegido” por el beneficiario. Por eso es tan difícil implantar programas de Branding Personal en empresas, organizaciones, universidades o escuelas de negocios.

Desarrollar una Marca Personal implica trabajo, esfuerzo, persistencia, coherencia, valor, valores y muchos otros elementos que requieren que quien se lance, esté motivado. Si lo que buscas es conseguir un par de créditos para conseguir tu título universitario, echar unas cuantas horas de seminarios porque te lo ha “impuesto” el departamento de formación o pasar el “trago” de otra asignatura de un MBA, entonces olvídate.

La conclusión de todo esto es que, a partir de septiembre voy a centrar mis esfuerzos en el “cliente” final, el usuario, el beneficiario, el destinatario que esté realmente interesado en aumentar su valor y sus opciones personales y profesionales. Y eso implica un cambio de estrategia.

El Branding Personal ha de ser, ante todo, personal. Siempre me han parecido ridículos esos decálogos con reglas generales para “diferenciarte”.  Pero eso es aún más absurdo si tratas de aplicarlo a un grupo heterogéneo y poco motivado.

Los cursos, conferencias o talleres con los que he tenido más éxito han sido aquellos en los que los asistentes sabían a lo que iban y han estado dispuestos incluso a pagar por participar en ellos. Es curioso pero he comprobado en muchas ocasiones que cuando alguien va a un evento gratuito, le regalan un libro o recibe algo valioso sin pedirlo lo valora mucho menos que si ha hecho algún esfuerzo por conseguirlo.

Cuando estás tratando de aportar algo a un lector, alumno, asistente y oyente a quien le resbala todo esto, el efecto puede ser incluso contraproducente.  Eso lo veo, por ejemplo, cuando aparece un artículo sobre Marca Personal en un medio de comunicación. Rápidamente aparecen indocumentados que opinan sin haberse informado. No falta ningún tópico en los comentarios de los lectores “esto ya lo hacía mi abuela”, “otro vendemotos”, “las personas no somos marcas” y tal, y tal…

Por eso también me gusta el blog cada día más. Si estás leyendo esto es porque tienes la santa paciencia de dedicar un rato de tu vida a leer sobre Marca Personal. Por eso sigo escribiendo y seguiré haciéndolo. En un medio generalista como es una Red Social, conseguir esto es más complicado.

Hace tiempo que decidí que no volvería a intentar cambiar o ayudar a quién no tienen ningún interés en mejorar. Pero es el momento de aplicar esta decisión con todas las consecuencias.

Dice Tom Peters que “tu eres tus clientes” y tiene toda la razón. Al final te van a juzgar por aquellos con los que trabajas y por lo que dicen sobre ti. Si dedicas tiempo y esfuerzo a la gente equivocada no sólo vas a conseguir peores resultados sino que, además, tu reputación se va a debilitar por tratar de generar un gran impacto en la gente inadecuada.

Esta semana me preguntaba un asistente a un curso que si hay que contestar a todos los que te escriben para pedirte algo porque te han encontrado en dospuntocerolandia. Yo hace mucho que entendí que las cosas no funcionan así. Internet ha conseguido que todos seamos accesibles, pero eso no significa que estemos disponibles.

Sería estupendo tener recursos de sobra para poder atender personalmente a todo el mundo, pero eso no es posible y todavía menos si eres un profesional independiente. Por también es importante tener claro quiénes son tus “clientes”, porque es a ellos en quienes debes centrarte. Pero me parece que eso todavía no se ha entendido bien, especialmente en el mundo dospuntocero.

Y ojo, cuando hablo de clientes también me refiero a tu familia o amigos. Si dedicas más recursos de los necesarios a quienes no te van a compensar, estás robándole tiempo y energía a quienes te rodean y te apoyan. Solemos olvidar esto con frecuencia por asumir que siempre van a estar ahí.

Por lo tanto, ya sea por mantener el enfoque, por reputación, por eficacia o por no dejar abandonados a “los tuyos”, analiza quiénes son tus “clientes” de verdad, quienes van a apreciar tu esfuerzo, con quienes debes hacer un esfuerzo especial y hazlo lo mejor posible porque, al final, son ellos los que van a ser los mejores embajadores de tu Marca Personal.

¿Tiene vacaciones tu Marca Personal?

Estructura6Si te gusta esto del Branding Personal y tienes claros los fundamentos básicos de lo que significa el concepto de Marca Personal, la respuesta es evidente: Una Marca Personal no tiene vacaciones.

Precisamente de esto hablaba Tino Fernandez en este artículo hace ahora un año y merece la pena recordar algunas cuestiones.

Si eres consciente de que tu Marca Personal es la huella, impacto o recuerdo que generas en quienes te conocen como consecuencia de tus acciones, entenderás que es imposible que eso no suceda aunque hayas decidido desconectar.

Lo que hagas (o no hagas) en verano, lo que digas en tu periodo de descanso, las personas que conozcas en los momentos en los que bajas el ritmo, lo que aprendas en tu quincena de permiso, todo eso y mucho más va a reforzar o debilitar la percepción que los demás tienen de ti.

Suelo decir que tu Marca Personal no es más que el resultado de todas y cada una de las cosas que haces en tu vida. Por lo tanto decir que todo esto del Branding Personal es algo que no te atañe ni te interesa es como decir que no te preocupa gestionar tu vida.

Sin embargo, creo que hay un aspecto del Branding Personal en el que no sólo es posible bajar el ritmo o tomarte unas completas vacaciones sino que es incluso recomendable. Me refiero a hacerte visible, a seguir comunicándote al mismo ritmo que en otras épocas del año, a seguir gestionando tu Marketing Personal (no confundir con Branding Personal) como si el país (y tu mismo) estuviese al cien por cien.

Hay muchos aspectos en los que puedes desarrollar tu Marca Personal en estos meses más tranquilos.

Seguro que tienes muchas cosas que te gustaría aprender. Seguro que hay personas con las que te gustaría estar más tiempo. Seguro que tienes un montón de ideas en la cabeza que necesitas colocar y ordenar para poder empezar con buen pie el próximo “curso”. Seguro que hay cosas que quieres cambiar y objetivos que establecer. Seguro que hace tiempo que decidiste ponerte en forma, recuperar algunos hábitos o aprender nuevas habilidades simplemente por gusto y no por obligación.

Este es el momento de hacerlo y esto también va a influir en el impacto que vas a generar. Esto también es Branding Personal.

Desgraciadamente muchas personas confunden la influencia, el impacto o la relevancia con estar constantemente en dospuntocerolandia, pero ese sólo es un elemento del proceso de posicionamiento. Además, creo que es importante retirarse de vez en cuando para no saturar a quienes te siguen. Sinceramente, cuando veo que la gente sigue publicando contenidos en LinkedIn, Facebook u otras plataformas en estas fechas como si no hubiese un mañana, me pregunto si es que no tienen otra cosa que hacer con sus vidas.

Durante los meses de julio y agosto reduzco al mínimo mi presencia en La Red. Apenas tuiteo, solamente me conecto para contestar algunos mensajes urgentes y escribo un post a la semana en Julio porque seguramente en Agosto cerraré completamente el chiringuito hasta septiembre.

Creo que una de las ventajas de posicionarse en Internet, especialmente en medios sólidos y duraderos como el Blog es que te puedes permitir el lujo de desaparecer durante unos días. Y si no es así, pues entonces estamos jodidos porque eso nos obligaría a convertirnos en Sísifos dospuntocero que estamos obligados a subir la puñetera piedra cada cinco minutos no vaya a ser que se olviden de nosotros.

Cuando un profesional como yo decide (o le deciden) montárselo por su cuenta es para no tener que obedecer órdenes de alguien que anda tan perdido como tu. Pero lo que sería absurdo es cambiar un jefe real por otro virtual que te va a obligar a que aportes dócilmente tus contenidos para que no te “despidan” o lo que es lo mismo, para que no te envíen a la segunda página de Google.

Ahí sí que creo que esa etapa de tu proceso de Branding Personal podría y debería permitirse esas vacaciones.

Si me lees con frecuencia sabes que una gran parte de las cosas que cuento se basan en mis creencias, vivencias y sensaciones. Lo que hoy te cuento es algo que he experimentado desde hace años y que tiene que ver con ese sentimiento de pérdida de tiempo que tenía desde el colegio cuando pensaba que en las vacaciones habría que hacer cosas “útiles”. En el caso del Branding Personal da la sensación de que si no estás todo el día enviando mensajes a La Red, estás haciendo algo mal. Y no es así.

Supongo que he necesitado casi cinco décadas para entender que lo más útil no siempre es lo más vistoso o lo más impactante sino también cosas que no son apreciables inmediatamente pero que acaban produciendo un efecto potente a largo plazo. Principalmente me refiero a dedicar estos días o semanas a revisar nuestro estado personal o profesional y a realizar tareas de “mantenimiento” para poder arrancar con fuerza en septiembre.

Por lo tanto, supongo que está claro que tu proyecto de Branding Personal no tiene vacaciones, no hay un interruptor que puedas pulsar para dejar de producir un efecto en tu entorno. Pero lo que puedes hacer es centrarte en facetas y “departamentos” de tu YO S.A. que normalmente tienes más descuidados por falta de tiempo. El crecimiento personal o profesional, recargar tus “pilas”, reconectar contigo mismo y con la gente más cercana o simplemente encontrar o reorientar tu objetivo profesional o personal puede tener un efecto en tu Marca Personal mucho más potente que estar tuiteando cada diez minutos.

Descubrir tu Marca Personal en verano

PersonalidadSiempre digo que lo más complicado para posicionar tu Marca Personal no es el uso de herramientas de Internet o aprender cosas que no sabes o diseñar la forma en que vas a presentarte. Que va, lo más difícil de todo empieza mucho antes que todo eso y no está en el exterior sino en el interior.

La inmensa mayoría de las personas nos quedamos paralizadas a la hora de ejecutar una Estrategia de Branding Personal porque tenemos un lío tremendo en nuestra cabeza.

Cuestiones como tener clara tu visión, misión y objetivos nos impiden ponernos en marcha y seguir una ruta coherente.

Factores limitantes como el miedo, la vergüenza, la autoestima, las creencias o no tener ni idea de cual es tu identidad nos frenan antes de empezar.  Y eso es casi lo mejor porque sería todavía peor tirarse a la piscina sin saber si eres un delfín o una piedra.

Un desconocimiento total de los valores, atributos, fortalezas y cualidades que nos hacen únicos también son una barrera a la hora de comunicar nuestro valor y relevancia.

El problema de todo eso y mucho más que está asociado con lo que somos es que cada día es más complicado encontrar un momento adecuado para poner orden en ese caos mental.

Pues bien, quizás el verano es una de esas pocas ocasiones en las que podemos sentarnos debajo de una palmera, pino o higuera escuchando Tragic Comedy o cualquier otra canción de los Inmaculate Fools o del grupo más te inspire y pensar en todas estas cosas. Y no es ninguna tontería. Sin una auditoría personal es imposible generar un impacto positivo.

Llámalo autoconocimiento, autoanálisis o inventario personal, pero hazlo o serás incapaz de diseñar una Estrategia Personal coherente. ¿Qué vas a poner en LinkedIn si no tienes clara tu Misión Personal? ¿Sobre qué vas a hablar en tu blog si no sabes lo que sabes hacer bien o lo que te gusta con locura? ¿Cómo vas a sintonizar con nadie si no eres capaz de defender tus valores? ¿Cómo esperas que te identifiquen si no tienes identidad definida? ¿Cómo vas a decidir qué tienes que aprender si no tienes una visión de lo que quieres ser en el futuro?

Los norteamericanos utilizan un termino un poco macabro, desenterrar (“unearth”) cuando hablan de todo esto. Podríamos hablar mejor de desvelar o descubrir pero un proceso de Branding Personal empieza por el descubrimiento de lo que eres. Así que olvídate de eso de “yo tengo una Marca Personal” porque una Marca Personal primero se DESCUBRE y luego se DESARROLLA y COMUNICA para DEJARLA en otros. La Marca Personal no se TIENE porque pertenece a aquellos en los que has impactado.

Establece la dirección

Piensa en lo que te gusta y también en lo que detestas. Visualiza como serán las cosas si todo sale como deseas. Decide con qué quieres trabajar y qué efecto beneficioso quieres producir. Elige a quienes quieres que sean los destinatarios de tu huella. Elige las metas a corto, medio y largo plazo para llegar a conseguir esa visión que has definido.

Ah, y no esperes que venga un ángel o una iluminación que te ponga por escrito todo esto porque esto no funciona así. Sólo se honesto/a contigo mismo y tira p’alante. Ya verás como a medida que avanzas se te aclaran las ideas… para bien o para mal.

Descubre tus “ingredientes”

Piensa en las cosas que haces bien, en las cosas que te gustan. Pregunta a la gente que conoces, ahora que estás más relajado, sobre lo que piensan que haces bien. Haz una lista de atributos o rasgos que crees que te definen.

Aprende cosas nuevas raras

El verano es ese momento en el que puedes hacer algo diferente sin sentirte culpable. Haz fotos, pinta, escribe, haz una película con tu móvil, aprende a patinar en línea (yo lo voy a hacer, ¡pero qué coño!), lee cosas que no leerías nunca,… Y trata de combinarlo.

Estas son sólo algunas ideas pero lo mejor de todo es que únicamente necesitas lápiz y papel, como mucho.

Si me conoces, habrás percibido que no soy demasiado aficionado al misticismo, ni a abrazarme a los árboles para sentir a Gaia, ni a los Chakras y que el único Mindfulness que practico es el de esas siestas interminables de las sobremesas de verano. Pero está claro que es peligroso asomarse al exterior sin echar un vistazo al interior.

Llega el momento de cambiar de ritmo. El curso es muy largo y duro. Así que, aprovecha estos días para trabajar la parte más importante de la Marca Personal, lo PERSONAL.

En esta línea, voy a aplicarme el cuento y durante julio y agosto, voy a bajar el ritmo y publicar sólo una vez a la semana. Seguramente será el viernes.

Y tengo que decirlo. Este año (yo me muevo por cursos escolares) ha sido genial. Gracias, gracias y mil gracias a todos los que habéis interactuado conmigo y me habéis dejado vuestra huella.

VAMOS.

#PBLabDay, la mejor fiesta de fin de curso

logopblabday2Estos últimos días han sido de los más intensos y positivos que he tenido en mucho tiempo y eso que últimamente estoy disfrutando muchísimo.

La tarde del sábado estuve en el evento “Vamos a por todas” que organizó Raimon Samsó. Es una de esas ocasiones en las que das gracias Dios por poder hacer lo que te gusta y conocer gente a la que admiras.

Conocí a Daniel Gabarró que me transmitió una forma bastante sensata de tratar temas más trascendentales de los que yo suelo trabajar. Pero dijo algo que me gustó especialmente y que me da pie a escribir este post.

Dijo Daniel que él funciona con el calendario escolar. ¿Qué quiere decir esto? Pues que durante nueve o diez meses al año se dedica a ejecutar, pero los meses de verano se dedica a investigar, preparar y reflexionar sobre nuevas ideas y conceptos.

Me alegró que lo dijese porque eso es algo que yo llevo haciendo desde hace algunos años y me daba un poco de vergüenza decirlo. Parece que eso de pensar y meditar está asociado a tocarse las narices, que es una especie de eufemismo de “tumbarse a la bartola”. Creo que no estamos acostumbrados a reconocer que hay momentos en los que hay que cambiar de actividad para poder seguir avanzando. Ya sé que si trabajas para una empresa lo tienes crudo, pero esta es otra buena razón para diseñar un camino profesional alternativo.

Precisamente el día anterior tuve una conversación enormemente divertida y productiva con Natalia Gómez del Pozuelo sobre esta necesidad de desconectar para pensar. Ella nos comentaba que todos los días dedica unas horas a pasear y a reflexionar porque lo necesita para crear. Por cierto, si todavía no conoces a Natalia ya estás tardando porque es absolutamente brillante.

Pues bien, si para mi estas fechas son equivalentes al final del año académico, no me ha faltado ni siquiera una fiesta de fin de curso. Pero ha sido la mejor de toda mi vida.

Durante el viernes 26 y sábado 27 hemos tenido la oportunidad de juntarnos por primera vez una gran parte de la “tribu” del Branding Personal en el Personal Branding Lab Day. Supongo que utilizar términos como congreso, jornadas o cualquier otro sustantivo no reflejan ni la milésima parte de lo que han representado estos días.

PBLabDay-2015-fotofinalLa sensación de camaradería, de sentir que estamos participando en algo grande, de buen rollo, de compartir ideas comunes ha sido espectacular. No sé si de muchos encuentros profesionales la gente sale con la lagrima a punto de caer cuando termina.

Estas jornadas han sido el mejor ejemplo de lo que significa dejar una Marca Personal. Me quedaría con dos que creo que representan a quienes dejan la huella más profunda, me refiero a la Generosidad y al Valor.

Los más críticos, a la par que desconocedores de lo que representa el Branding Personal, suelen decir que todo esto va de egos, de divos, de narcisistas y gente que sólo piensa en sí misma. Pues bien, se trata precisamente de todo lo contrario. Una marca, personal o comercial, sólo es importante si es capaz de aportar algo a los demás. Y este evento ha sido el mejor ejemplo.


La generosidad de los participantes, tanto los que se subían al estrado como los que escuchaban ha sido inmensa. Pero si hay que agradecer especialmente a alguien que esto haya salido así es al equipo de Soy mi marca, liderados por Jordi CollellGuillem Recolons. Sólo con generosidad y humildad puede dejarse una huella profunda porque la marca sólo existe si hay alguien en quién dejarla.

Modelo Branding PersonalLa otra parte de una Marca Personal es la relevancia, el valor, la capacidad de aportar algo. Y está claro que con el nivel de los participantes no ha faltado materia prima o contenidos para trabajar durante meses. Se han tratado todos los temas relacionados con el modelo que hemos asumido como válido.

Podría seguir y no parar, podría decir lo emocionante que ha sido poder compartir este espacio con Neus Arqués, poder escuchar a Arancha Ruíz, poder ver en acción y abrazar a tantos amigos y amigas a las que sólo conocía y admiraba a través de dospuntocerolandia.

Como te digo, este ha sido el mejor final de curso y lo mejor de todo es que va a tener continuidad.

Pero lo mejor que puedes hacer es echar un vistazo a estos primeros artículos y resúmenes que van apareciendo.

Storify de Guillem Recolons

Resumen de Ricard Pons

Resumen de Soy mi marca

Resumen de Javier Zamora

Resumen de Carolina San Miguel

Resumen de David Barreda

Resumen de Oianko Choperena

Resumen de Alicia Ro

Resumen de Joana Aranda

Resumen de Natalia Gomez del Pozuelo (Dime si no tengo razón sobre lo divertida que es)

Resumen de Yolanda Saenz de Tejada

Resumen de Cristina López

Resumen de Celia Hill

Resumen de Ximo Salas

Resumen de Javier Remón

Resumen de Montse Diaz

Resumen de Celestino Martínez

Y si quieres ver mi presentación, aquí la tienes.

Sube al escenario

MarketingHace un par de días me preguntaban la diferencia entre Branding Personal y Marketing Personal y la respuesta es sencilla.

El Branding Personal consiste en el descubrimiento, desarrollo, gestión y comunicación de la huella que queremos dejar.

El Marketing Personal se centra en esa última etapa, la comunicación, y su misión es hacer llegar tu Marca Personal al mayor número de personas adecuadas de la forma más eficaz posible.

Yo explico que esa transmisión o comunicación de tu Marca Personal puede hacerse a tres niveles que, combinados eficazmente, pueden conseguir resultados increíbles. Creo que la clave del éxito del Marketing Personal consiste en diseñar una estrategia, un “marketing mix” de canales de comunicación adecuados sin olvidar ninguno.

El primer nivel es el cara a cara, el 1-1 o, dicho de otra manera, cualquier situación en la que puedas dirigirte directamente a una persona o a unas pocas. Aquí suelo incluir las reuniones de trabajo, la charla de máquina de café, la comida de negocios, la entrevista de trabajo y, en general, cualquier evento de Networking. Se trata de todos esos momentos en los que puedes tener un encuentro cercano con otras personas a las que puedas mirar a los ojos y hablarles individualmente.

EL siguiente nivel es el que te sitúas frente a un grupo, el 1-varios, esos momentos en los que te conviertes en “profesor” y te subes a un escenario o lanzas tu mensaje a unas cuantas personas que te escuchan. Puede tener formato de conferencia, seminario, charla, discurso, taller, “workshop”, ponencia, o como lo quieras llamar. De lo que se trata es de encontrar la oportunidad de llegar al mayor número de gente pero sin “intermediarios” o barreras.

El tercer nivel es el del largo alcance, el 1-todos, o cualquier oportunidad de llegar a una audiencia ilimitada y, en principio, mucho más grande que en un encuentro directo o en una charla a un grupo. Aquí estoy hablando de llegar a medios de comunicación y, como no, a las herramientas dospuntocero.

Como ves, aunque hay una obsesión, a veces absurda y ridícula, por estar en Internet para dar a conocer tu Marca Personal, este canal sólo es uno más de una de las etapas del Branding Personal. Importante, si. Útil, también. Pero tu Marca Personal existe mucho antes de tocar un teclado y seguirá existiendo aunque no te des de alta en ninguna red social.

Recuerda que el Marketing Personal, especialmente en lo que se refiere a dospuntocerolandia, va a conseguir que llegues a más gente, pero no define tu Marca Personal.

Pues bien, de todas estas herramientas y canales, quizás de la que menos se habla es de la más eficaz de todas. Hay mucha información sobre Networking, hay contenidos sobre usos, técnicas, claves, tácticas, leyes y reglas de uso de Internet hasta el infinito y más allá. Sin embargo, en muchas menos ocasiones me encuentro artículos que describan la magia y el poder de hablar en público.

Es cierto que dar el paso para subirte a un escenario a pecho descubierto y hablar “de lo tuyo” requiere un esfuerzo y, sobre todo, un coraje que otros canales no exigen. Pero créeme que el esfuerzo merece la pena.

Piensa que ponerte delante de un grupo de gente desconocida a contar lo que haces, lo que sabes y, sobre todo, lo que puedes hacer por ellos tiene lo mejor de todos los canales que te he comentado.

Da igual que haya dos o dos mil personas delante, que te paguen o que no, que te salga genial o que te preguntes qué es lo que no está funcionando (ocurre a veces). Lo importante es que te atrevas y empieces cuanto antes.

Por un lado aportas valor. Se supone que si van a escucharte es porque se van a llevar algo útil. Pero en lugar de hacerlo de un modo más aséptico como podría ser mediante una Red Social o incluso un Blog, vas a tener un contacto mucho más cercano con aquellos a los que te diriges. Suelo decir que es algo así como un Networking de construcción masiva.

Por otro lado, vas a reforzar dos de los elementos más importantes en una Marca Personal, me refiero a la confianza y a la sintonía. Cuando te ven en acción, cuando transmites tus valores sin una pantalla delante, cuando te ven sonreír o hablar de cosas más personales estás llegando mucho más adentro que en medios más “seguros”. Y eso deja una huella mucho más profunda u memorable… para bien y para mal.

Además, si combinas bien este canal del mundo “real” con el “irreal”, el efecto es brutal. Actualmente, en cualquier evento en el que tengas la oportunidad de dirigirte a un grupo de gente va a haber muchos que repitan, comenten, juzguen o amplíen lo que dices y eso consigue que tu mensaje se refuerce y que sean otros los que hablen de tu trabajo sin tener que hacerlo tu. Eso genera confianza.

Como te digo, creo que se habla poco de la importancia de ponerse delante de un público o audiencia. Quizás es porque es uno de los canales que más miedo produce pero, como suele ocurrir siempre, lo más difícil es lo que mejores resultados genera. Pero si te preparas bien, aprendes a hacer buenas presentaciones con gente mi amigo Gonzalo Álvarez y te atreves a expresar lo que realmente piensas, el efecto es incomparable. Créeme.

“¿Qué quieres ser de mayor?” Mala pregunta

CualidadesLa semana pasada tuve varios de esos momentos “fluir” de los que habla Mihály Csíkszentmihályi. No se trataba de momentos especialmente interesantes o singulares sino absolutamente cotidianos y rutinarios. Precisamente ahí está la gracia.

La aspiradora que tenemos en casa, no uno de esos aparatos con obsolescencia programada sino uno de esos cacharros duros que tenemos desde hace muchos años, empezó a fallar. Así que lo abrí, lo desmonté, vi que era un problema tonto en el filtro y lo dejé preparado para unos cuantos años más.

Desde hace algunos días he empezado a preparar mi campaña de verano. Normalmente suelo utilizar los meses de julio y agosto a investigar y a preparar material nuevo para mi trabajo. Básicamente consiste en revisar lo que tengo, encontrar formas de mejorar o incorporar novedades y crear algo diferente.

Con frecuencia, algún amigo me pregunta si conozco a alguien que esté relacionado con algún tema de los que trabajo. Normalmente siempre suelo tener alguien en mente que pueda solucionarle la papeleta.

Estos son sólo tres ejemplos aparentemente inconexos de cosas que hago y con las que disfruto. Pero en realidad, aunque hable de aspiradoras, documentos de Estrategia Personal o red de contactos, todo gira en torno a lo mismo. Lo que hago es detectar necesidades, dividir el problema en elementos menores y juntarlos de formas diferentes. Eso es lo que he hecho toda mi vida y con lo que mejor me lo he pasado.

Cuando me preguntan qué hace un químico hablando de Marca Personal, para mi la respuesta es evidente. Lo que estoy haciendo no es muy distinto de lo que aprendí en la carrera. Simplemente tomo diferentes “reactivos” (coaching, gestión de proyectos, marketing, calidad, ventas,…), lo meto en un matraz y creo algo nuevo.

He tardado años o más bien décadas en darme cuenta de lo que me gusta hacer y creo que eso es lo que le ocurre a la mayoría de la gente. Y eso si es que lo descubre alguna vez.

Desgraciadamente partimos de una pregunta equivocada. ¿Qué quieres SER de mayor? es una pregunta trampa. Cuando hablamos de SER nos estamos refiriendo a nuestra identidad, a nuestras creencias, valores, ideas. Lo que esperan es una respuesta tipo, “Quiero ser Astronauta, Médico, Bombero, Explorador o Jubilado” y eso es tremendamente limitante porque bajo esos títulos hay muchas actividades y tareas distintas.

Y eso también ocurre cuando nos hacemos mayores. Muchos de mis alumnos con más de dos, tres, cuatro o cinco décadas a sus espaldas responden de forma parecida. “Quiero ser director general, empresario, emprendedor o responsable de marketing en una empresa tecnológica”. Pero esas no son más que denominaciones de un puesto o un cargo que implican muchas tareas distintas. Y además son complicadas de responder para los más jóvenes porque no saben si les gustará o no les gustará hasta que lo hagan.

Lo que yo te propongo es que te olvides por un momento del cargo, profesión o título y empieces a pensar en lo que QUIERES HACER, en lo que te GUSTA HACER. La pregunta correcta sería más bien ¿Qué cosas te gustaría HACER de mayor?

Quizás lo que te gusta, que curiosamente suele coincidir con lo que sueles hacer mejor, es juntar piezas para crear algo nuevo como me pasa a mi. O quizás lo que te gusta es escuchar a la gente. O quizás disfrutes contando historias. O puede que te apasione pasarte el día buscando información en todo tipo de formatos. O eres genial detectando problemas en situaciones aparentemente perfectas.

Todos somos buenos en algo aunque quizás no haya una profesión que lo defina. Entramos en una época en la que los títulos, diplomas o cargos que aparecen en una tarjeta de visita cada día van a importar menos. Lo importante va a ser descubrir, desarrollar y comunicar aquello que sabemos HACER mejor y tendremos que encontrar el modo de aplicarlo.

Lo bueno es que una vez que hemos descubierto qué es eso que nos gusta y que hacemos como nadie, podremos aplicarlo en muchos sitios. Mi capacidad de romper, reordenar y reconstruir cosas e ideas lo mismo me vale para la química que para el Branding Personal.

Si te gusta contar historias, igual puedes formar parte del departamento de comunicación de una empresa tecnológica que puedes ser un conferenciante motivacional para adolescentes con problemas. Y cuando lo decidas, entonces le pones un título, pero no al revés.

Cuando nos etiquetamos con un título, cargo o profesión ya vamos a ir cargando toda la vida con ello… especialmente si has dedicado varios años de tu vida a formarte en esa materia. Pero hay que ser valiente, tomar lo que te haya servido de eso en que te has preparado y atreverte a mezclarlo con otras cosas que te gusten.

Recuerda que una cosa es lo que ERES y otra lo que HACES. Si crees que ERES lo que HACES entonces el día en que dejes de hacerlo, te echen de tu puesto o cambies de profesión es como si dejases de SER tu. Mantén separadas ambas cosas.

NOTAS: Te recuerdo algunas actividades en abierto que tengo en las próximas fechas por si te interesa alguna

26 y 27 Junio. Barcelona. Personal Branding Lab Day. La gran fiesta de la Marca Personal. Va a ser genial y si te gusta el Branding Personal no te perdonarás no haber venido.

27 Junio. Barcelona. Vamos a por todas. Por fin voy a poder compartir unas cuantas horas conRaimón Samsó y la gente que le sigue.

1 Julio. Valencia. Escuela de verano AEDIPE. Vamos a ver si convencemos a la gente de R2H2 de las bondades del Branding Personal

13 Julio Almería. Cursos de verano de la Universidad de Almería. Vamos a hablar de empezar a posicionarte profesionalmente cuanto antes.

Marca Personal y los 15 minutos de gloria

EstrategiaEsta semana estuve en una exposición sobre Andy Warhol y su trabajo en esa especie de predecesor del Coworking que fue The Factory. Siempre me ha interesado mucho la figura de este artista.

He leído sus Diariostodo lo que ha caído en mis manos sobre lo que hizo en los años 70 y 80. Hubo excesos, excentricidades y locuras pero también genialidades. Pero lo que más me atrae de Warhol es la capacidad que tenía para atraer personas interesantes e influir en ellas. Por eso creo que es uno de esos individuos que realmente es un ejemplo de libro de Marca Personal.

Warhol ya se adelantó a los “Trending Topic” cuando manifestó aquello de “todo el mundo debería tener derecho a sus 15 minutos de gloria” aunque quizás hoy habría dicho más bien 15Mb de gloria. Pero lo interesante es que él mismo es un ejemplo de lo contrario. Si Warhol ha dejado una huella memorable es porque su trabajo, su obra y sus acciones se extendieron mucho más en el tiempo.

WarholEn la exposición leí otra frase suya que no recordaba y que decía que “la idea no es vivir para siempre, la idea es crear algo que sí lo haga”. Y creo que esa es la esencia del Branding Personal.

No se trata de lo que haces en un momento concreto, ni siquiera se trata de ti sino de lo que puedes hacer por los demás y por cambiar las cosas a mejor. Por eso se equivocan quienes piensan que que el Branding Personal es narcisista porque no han entendido que nadie deja huella si no hace algo por otros.

Cuento todo esto porque también esta semana ha habido un par de asuntos que van en la dirección opuesta a lo que significa descubrir, desarrollar y comunicar una Marca Personal pero que muchos siguen confundiendo.

Por un lado ha surgido la polémica de los tuits despreciables de algunos políticos. Cada vez que algún desconocido consigue sus 15Mb de fama en las redes hay alguien que me pregunta qué opino sobre su Marca Personal. Mi respuesta siempre es la misma, yo no puedo valorar la Marca Personal de nadie por un hecho concreto. Es como si me piden que valore a un pintor por un brochazo o a un literato por una frase.

Siempre me he negado a hacer análisis de gente famosa, popular o con una gran presencia mediática. La razón es sencilla. Normalmente lo que vemos de quienes consiguen mucha visibilidad suele ser el resultado de una estrategia de comunicación creada por otros. Y es difícil saber si lo que vemos es la realidad o una ficción creada por una agencia. No hay más que recordar el caso de Tiger Woods.

A mí me gusta analizar la huella de las personas que conozco, mi peluquero, el conserje de casa de mis padres porque todos creamos un impacto pero sólo podemos saber que es auténtico cuanto más cerca los tengamos o cuantos más datos nos proporcionen quienes les conocen o conocieron.

Por eso siempre digo que la mejor forma de analizar la Marca Personal de alguien que tiene o ha tenido repercusión en la historia o en su entorno es leyendo sus biografías o, mejor aún, sus autobiografías. Esos son los mejores manuales de Branding Personal. Y si me apuras, te diré que la Marca Personal de alguien tiene más sentido cuando ya ha muerto porque es como si su proyecto personal estuviese terminado y llegase el momento de hacer un análisis.

Por otra parte, hace un par de días, Marina Miller publicó un tuit en el que me incluía y que tenía un enlace a un vídeo con la intención de darse a conocer para encontrar empleo.

Lo cierto es que yo nunca he sido partidario de este tipo de acciones precisamente por todo lo que acabo de comentar. Creo que la credibilidad, la sintonía, el valor, los valores y todo aquello que está relacionado con la Marca Personal es el resultado de una trayectoria y no de una acción concreta. Llamar la atención es sencillo, lo complicado es mantenerla y generar confianza.

Creo que a estas alturas debería estar claro que una Marca Personal es el resultado de un trabajo constante, persistente, coherente y sin grandes altibajos. Los que consiguen ser valorados son aquellos que han conseguido ser conocidos como personas que sabes que no te van a dar un susto a las primeras de cambio, que no tienen un cadaver en el armario o que realmente son lo que parecen.

Una de las peores cosas que puede ocurrir si haces algo para llamar la atención es que cuando traten de saber algo más de ti no encuentren nada o, algo peor, que lo que vean sea patético. Debo decir que en el caso de Marina eso no ocurre y lo que he visto en su página web me parece interesante para una persona con su perfil marketiniano rompedor.

NOTAS: Te paso algunas actividades en abierto que tengo en las próximas fechas por si te interesa alguna

26 y 27 Junio. Barcelona. Personal Branding Lab Day. La gran fiesta de la Marca Personal. Va a ser genial y si te gusta el Branding Personal no te perdonarás no haber venido.

27 Junio. Barcelona. Vamos a por todas. Por fin voy a poder compartir unas cuantas horas con Raimón Samsó y la gente que le sigue.

1 Julio. Valencia. Escuela de verano AEDIPE. Vamos a ver si convencemos a la gente de R2H2 de las bondades del Branding Personal

13 Julio Almería. Cursos de verano de la Universidad de Almería. Vamos a hablar de empezar a posicionarte profesionalmente cuanto antes.

Se exige etiqueta

MarcaUno de los tópicos más extendidos y que más se repite últimamente en el mundo de la política en particular y en el de la gente “famosa” en particular es el del rechazo a las etiquetas.

Ayer escuchaba en la radio a un político de los que ha conseguido un empleo temporal de cuatro años como concejal que repetía la cantinela habitual cuando le preguntaban por su ideología. “No te puedo responder porque no me gustan las etiquetas” decía el tipo y se quedaba tan contento.

Inmediatamente después decía algo así como “No tenemos etiquetas, somos gente normal”. Parece que no se daba cuenta que con esa frase ya se está etiquetando, en primer lugar por describirse como indefinido y en segundo lugar al definirse como “gente normal” que a saber qué es lo que entiende él con eso.

Pues bien, yo quiero romper una lanza a favor de las etiquetas. He sido y seré siempre muy crítico con la tendencia a clasificarnos, etiquetarnos y meternos en el casillero mental que “nos corresponde”. Siempre critico al mundo de los Recursos Humanos y de la psicología por su empeño en reducirnos a un perfil estándar en lugar de descubrir lo que nos hace únicos, singulares y valiosos.

Pero por otra parte he de admitir que esa necesidad de colocarnos o de colocar lo que conocemos en un lugar concreto hace que las cosas sean más sencillas, que se genere confianza y que se establezcan vínculos más sólidos.

Desde que íbamos al colegio hemos etiquetado y nos han etiquetado. Hemos puesto motes, hemos elegido palabras con las que definíamos a los demás. En las entrevistas de trabajo nos han pedido que nos definiésemos o que hablásemos de nuestras debilidades y fortalezas. En una cita con alguien que nos gusta hemos dicho a la otra persona que nos hablase de lo que le gusta y lo que no.

Todo eso sirve para tener claro con quién nos estamos relacionando y para saber si esa relación, laboral, sentimental o de amistad puede tener alguna posibilidad de éxito.

Así que, está claro que ya que no puedes evitar que te etiqueten, lo que puedes hacer es utilizarlo a tu favor. El Branding Personal y el branding en general precisamente pretenden que ese recuerdo, impacto o huella que dejas en la mente de la gente sea el que mejor se ajuste a lo que realmente eres. Por eso, antes de que te etiqueten los demás, debes tener claro quién eres, para poder comunicarlo del mejor modo posible.

Quizás un político diga que las etiquetas no existen, que no hay izquierda y derecha, pero inmediatamente después, va a decir cosas como “nosotros SOMOS”, “lo que CREEMOS es” o “DEFENDEMOS que”, y desde ese momento ya están metiéndose en un casillero.

Me preocupan los políticos y las personas que dicen que no quieren etiquetas. Si no sabes qué piensan quienes se dirigen a ti, sólo van a generar desconfianza. Es una forma muy burda de no mojarse, de querer ir a todo, de transmitir que los valores son relativos.

Las etiquetas pueden ser una carga y pueden llegar a ser muy injustas. Con frecuencia hablo con amigos coaches que son muy buenos en su trabajo pero que se quejan de la mala imagen de la profesión. Ese es el problema de poner tu etiqueta por encima de tu propia identidad. Pero es cierto que al definirte como coach, fontanero, parado o “gurú” estás facilitando las cosas y ahorrándote explicaciones, para lo bueno y para lo malo.

El Branding Personal pretende tener cierta influencia en las etiquetas que te van a poner. Si gestionas adecuadamente tu Marca Personal, es probable que te perciban como realmente eres, pero la decisión final la van a tener los demás. Puede que un político no se etiquete como de derechas o de izquierdas, pero todo lo que haga o diga va a llevarlo en una dirección  u otra y serán los demás quienes lo clasifiquen.

Etiquetas como “gurú” o “gente normal”, las van a decidir quienes te conocen. No hay nada más triste que aquellos que se definen a sí mismos de un modo que depende de la forma de actuar o relacionarte. Especialmente si son unos “vendehumos” o de “normales” no tienen nada.

El problema de las etiquetas es que, una vez clasificado, reetiquetarte es lento y complicado. Pero también hay que reconocer que va a facilitar las cosas. Cuando eres capaz de comunicar lo que eres con un puñado de palabras bien escogidas y ajustadas a lo que realmente eres, todo va más rápido, conectas mejor y se descartan a quienes no encajan con esa descripción.

Por lo tanto, el que te gusten las etiquetas o no, es irrelevante porque van a seguir existiendo. Lo que debes hacer es conseguir que la forma en que te describan se ajuste lo mejor posible a lo que realmente te define. Para conseguirlo, en primer lugar debes tener claro quién eres y en segundo lugar actuar de forma consistente con tu identidad. Y no olvides que todo lo que haces suma o resta… especialmente si te dedicas a transmitir salvajadas en dospuntocerolandia.