Buscadores de tesoros, el Para qué y el Por qué

EstrategiaAhora sí. Esto se acaba. En unos días, casi horas, terminará agosto y empezaré un nuevo “curso”. Pero quiero terminar con una última metáfora veraniega surgida de mis paseos al amanecer.

En estas caminatas me encuentro con una serie de personajes habituales. El fotógrafo del sol naciente, los juerguistas que duermen la mona en la arena, el que medita en la postura de flor de loto y muchos otros. Pero hay uno especialmente curioso. Me refiero al buscador de “tesoros”.

Siempre suele haber uno o dos de estos buscadores en el espacio por el que me muevo. Suelen ser jubilados o gente mayor que van pertrechados con un detector de metales y un rastrillo o una criba para separar la arena de la joya perdida o tesoro olvidado que andan buscando. Siempre me ha parecido una forma estupenda de hacer ejercicio de forma relajada y una excusa perfecta para aprovechar más el día.

En los últimos años no he visto a ninguno que se haya puesto a dar saltos de alegría al encontrar algo. Pero creo que esa no es la razón por la que están ahí. Y eso es lo que quiero transmitir en este post.

Supongo que todos ellos en algún momento pensaron que podrían encontrar algo valioso en la arena (siempre hay algún euro suelto o alguna cadena de poco valor). Podríamos decir que ese es su objetivo. Es el Para qué.

Para alcanzar, o más bien encontrar ese objeto u objetivo, se han dotado de herramientas básicas pero eficaces. Es el Cómo.

Pero lo realmente interesante es descubrir o adivinar la razón, el motivo, la motivación que les hace acudir cada mañana a revisar su parcela de playa. Ese es el Por qué.

Durante los años que he estado desarrollando el concepto de Marca Personal he tratado de colocar las piezas de la forma más adecuada posible. ¿Donde va la confianza? ¿En qué momento hay que diseñar la oferta profesional? ¿Qué herramientas de visibilidad son más importantes? y muchas otras.

Pero siempre he tenido una duda sobre una cuestión vital ¿Qué va antes el Para qué (Objetivo) o el Por qué (Motivación)?

Durante mucho tiempo he pensado que lo más importante a la hora de empezar a descubrir y desarrollar nuestra Estrategia Profesional es el Objetivo, el Para qué vamos a hacer todo esto, el resultado que queremos obtener. Pero después de impartir un montón de talleres y de relacionarme con muchísima gente me he dado cuenta que los Objetivos, por muy potentes y atractivos que sean, no hacen que nadie se ponga en marcha. Con los objetivos ocurre como con el culo, que todos tenemos uno, aunque muchos no sean capaz de verlo… como el culo.

¿Eso significa que los objetivos no sean importantes? De ningún modo. Un objetivo claro nos facilita la vida, nos ayuda a posicionarnos mejor, genera confianza en quienes nos rodean y tiene muchas más ventajas. Pero no son los objetivos los que nos ponen las pilas. No es la pequeña cadena de plata perdida la que hace que los buscadores de tesoros se levanten cada mañana.

Lo realmente fundamental es tener claro el Por qué. Descubrir la razón que hace que tengamos esos objetivos, por qué narices vamos a dedicar unas horas a la semana a escribir un blog, a aprender lo que necesitamos, a conocer gente nueva o a defender nuestras ideas. Sin un Por qué, el impulso a la hora de desarrolla y ejecutar una Estrategia de Marca Personal se acabará pronto. Y por el contrario, como dijo Nietzsche, “Quien tiene algo por que vivir, puede soportar cualquier como”.

Aunque estas cuestiones parezcan demasiado filosóficas, en realidad tienen un efecto práctico brutal en la forma de plantear algunos temas. En mi caso, implica cambiar radicalmente mi forma de plantear mi negocio.

Durante años he planteado el Branding Personal y la Estrategia Personal como una forma de alcanzar objetivos, como una herramienta para optimizar la forma de hacer las cosas y aumentar nuestro valor y nuestras opciones personales y profesionales. Y sigue siendo válido. Pero siempre me he encontrado con que la mayoría de la gente no sabe lo que quiere y entre aquellos que lo tienen claro, la mayoría no hace nada para conseguirlo.

¿Quién no quiere tener dinero suficiente como para no preocuparse? ¿A quién no le gustaría atraer a quienes le interesan? ¿A quién no le encantaría tener un ático precioso con vistas? ¿Quién no quisiera tener una presencia o un aspecto digno de un anuncio de catálogo de El Corte Inglés? Hay objetivos de sobra y cada cual tiene el suyo o los suyos. Pero otra cosa es que la mayoría haga algo para alcanzarlos.

Mi intención a partir de este momento es centrarme en aquellos que no sólo tienen claros sus objetivos (Para qué) sino que también están convencidos de la razón por la que va a luchar para alcanzarlos (Por qué). No voy a perder ni un sólo segundo en aquellos que esperan que les empujes o les convenzas de que deben hacer algo. Eso es algo que deben traer ya de casa. Yo no soy un orador motivacional de esos que te ponen “cachondo” durante un rato. Mi trabajo consiste en proporcionar herramientas, instrumentos y métodos a quienes han descubierto que hay algo que tira de ellos, que tienen razones para actuar.

Quienes tienen objetivos pero no tienen motivos, acaban rindiéndose pronto. Pero quienes tienen una razón para vivir, progresar o ayudar a otros no se van a rendir sin luchar y eso es lo que hace falta si quieres posicionarte como un profesional de referencia.

Quizás este planteamiento reduzca muchísimo mi “target”, pero mi intención a partir de este momento es enfocarme en quienes tienen razones (Por qué) para levantarse cada mañana y luchar por aquello que quieren (Para qué). Justo como los buscadores de tesoros.

Tu tarea es descubrir tu Para qué y, sobre todo, tu Por qué y y yo me encargaré de decirte el Cómo.

Ejercicio: Te propongo el siguiente ejercicio. Una vez que tengas claro tu Objetivo pregúntate ¿Por qué quiero eso? y cuando tengas una respuesta pregúntaté ¿Por qué? y así hasta que llegues al meollo de la cuestión.

Elbuscadordetesoros

Bandera roja

OperacionesSe acerca el fin del verano pero todavía da juego para aprender alguna lección de estrategia personal.

La semana pasada hubo algunos días en los que aparecieron algunas nubes, se levantó algo de viento y el mar estuvo un poco revuelto (aunque revuelto en el Mediterráneo es calma chicha en el Atlántico). Durante un par de días hubo bandera roja y los socorristas recomendaban y pedían que se evitase el baño.

¿Qué ocurrió? Pues lo mismo que sucede siempre que se mezcla algún riesgo claro con algunos individuos que piensan que las reglas no van con ellos. Al final, los vigilantes tuvieron que sacar a más de media docena de espabilados a punto de ahogarse.

Desde hace ya más de diez años me siento como uno de esos socorristas que recomienda que te salgas de un entorno poco seguro o directamente peligroso. Mucho antes de la crisis ya avisaba que el entorno empresarial cada día se parece más a meterse en una playa con bandera roja.

La reacción de quienes me escuchaban era la misma que la que reciben los vigilantes de la playa, recochineo, aires de superioridad y lo que es peor, sensación de “eso no me va a pasar a mi”. Lo curioso es que poco después me he encontrado a muchos de ellos tratando de evitar que la resaca de una reorganización los arrastre o las olas del mercado laboral se los lleve al fondo.

El mar es muy traicionero

Hace unos días, un amigo funcionario me decía que lo que yo propongo es muy radical, que eso de que los profesionales pensemos como empresas es muy utópico. Lo que me decía es que lo que hay que hacer es cambiar el sistema. Eso de proponer un cambio en algo que no está a tu alcance es una de las ideas típicas de alguien que sabe que tiene un sueldo fijo hasta que se jubile (porque este amigo se jubilará).

Este tipo de comentarios es similar al de aquellos que culpan al mar de las desgracias. Pero ni el mar es responsable de lo que te ocurra ni “el sistema” está pendiente de cada uno de nosotros. Si no quieres ahogarte en el mar o en el sistema, más te vale que te prepares para lo peor y diseñes tu plan de escape si todavía estás dentro.

No eches la culpa al sistema, al mar o algo que no puedes controlar. Cambia lo que esté a tu alcance.

Los socorristas son muy exagerados

Hace años que “el sistema” está lanzando señales que indican que las cosas han cambiado, que la carrera profesional se parece cada día menos a una carrera y más a las imágenes del primer día de rebajas de enero. Pero hasta que no te toca a ti directamente, no te pones manos a la obra para adaptarte y cuando llega el momento suele ser demasiado tarde para reaccionar.

Cuando te acercas a una playa con un mar revuelto no hace falta que compruebes que hay bandera roja, eso es algo que percibes enseguida. Pero si todavía crees que a ti no te va a pasar nada porque eres un gran nadador y acabas teniendo problemas, agradecerás tener cerca a uno de esos vigilantes tan exagerados. Aunque creas que eres capaz de mantenerte a flote, es conveniente que estés cerca de gente que puede echarte una mano y ayudarte a salir vivo.

No esperes a que las cosas se hayan complicado demasiado. Empieza ya

Flotadores y chalecos salvavidas

Afortunadamente los profesionales contamos hoy con recursos y herramientas muy potentes que estaban fuera de nuestro alcance hasta hace poco. Podemos enfrentarnos a “el sistema” con un poco más de seguridad y protección. Es absurdo no aprovechar estos instrumentos que tenemos disponibles sólo porque nos parece que no es adecuado o porque nos da pereza usarlos.

Incluso aquellos que están acostumbrados a meterse en el mar revuelto utilizan protección o ponen medidas para aumentar la seguridad. No es más valiente el que no utiliza un chaleco salvavidas, simplemente es más irresponsable. El problema es que, al final, cuando hay problemas, son otros los que deben sacarles las castañas del fuego.

Utilizar apoyos y herramientas no es de cobardes, es una demostración de responsabilidad

Conclusión

Este verano está dando sus últimos coletazos, pero nos enfrentamos a un periodo laboral con bandera roja y sin socorristas. Así que si estás en un entorno complicado vete preparando la salida y si no te queda más remedio que quedarte, utiliza las herramientas a tu alcance para mantenerte a flote aunque te de pereza o te parezca que no “van contigo”.

bandrearoja

Lecciones para emprendedores de una toalla de playa

EstrategiaSiempre me han llamado la atención esos libros de gestión  en los que un “gurusito” explica lo que haría Alejandro Magno, Aristóteles o Leonardo da Vinci como si hubiesen sido sus compañeros de pupitre y se queda tan a gusto. Como es lógico, siempre se convierten en portavoces de alguien que está muerto. Pero sería muy curioso que algún día aquellos levantasen la cabeza y les dijesen un par de cositas.

También pienso que ya me gustaría ver a Sócrates sufriendo un ERE (y sin un chupito de cicuta que echarse al gaznate), a Sun Tzu y todas sus estrategias tratando de cobrar una factura de algún ayuntamiento o a Confucio haciendo la declaración trimestral de IVA y pagando la cuota de la Seguridad Social.

Pero esto de sacar lecciones de cualquier cosa parece que se ha multiplicado como consecuencia de la necesidad de generar de contenidos en dospuntocerolandia. Si no ha aparecido ya, seguro que este verano no tardarán en aparecer algunos decálogos sobre las Lecciones de Robin Williams sobre Actitud Positiva o Lo que las medusas nos enseñan sobre la gestión de intangibles (no las ves hasta que es demasiado tarde).

Yo no pretendo meterme en la cabeza de Napoleón, Churchill, Buda o incluso de imperios enteros como el egipcio o el romano. Así que para subirme al carro he decidido crear algo más a mi nivel, una cosa así como las Lecciones de Management que un emprendedor puede aprender de llegar el primero a la playa.

Aunque seas el primero, el riesgo existe

Hace pocos años, una de las máquinas que limpian las playas casi de madrugada se llevó por delante a la única persona que estaba allí en ese momento. Y es que, llegar pronto a un sitio en el que no hay nadie no garantiza que no haya riesgos.

Como emprendedor debes entender que en muchas ocasiones tu aventura puede acabar incluso antes de empezar.

La soledad del playero madrugador dura poco

Aunque encuentres un sitio interesante, limpio, cerca de la orilla y con espacio suficiente para poner las chanclas y la toalla, dos horas más tarde estarás rodeado de niños, gritos, abuelas bronceadas con la Nivea del bote azul e individuos con barriga cervecera que les tapa el minibañador.

Hay emprendedores que piensan que su idea es tan estupenda que por llegar antes que nadie se comerán el mundo. Sin embargo, lo normal es que antes de dar un mordisquito estarán rodeados de gente que simplemente se limita decir que hace lo mismo que tu, pero peor o simplemente quiere subirse a tu carro.

La toalla tempranera no puede competir con el kit de la familia playera

Para algunos madrugadores, lo único que se necesita para disfrutar de la playa es una toalla. Sin embargo, los que llegan más tarde llegan con el equipo completo, desde la nevera con comida para un regimiento hasta las palas, el “frisbee” o el balón pasando por la sombrilla y la colección de hamacas.

Los emprendedores suelen disponer de pocos recursos y la cosa va bien mientras nadie se fija en su idea. El problema viene cuando alguien con más medios decide meterse en su terreno. A partir de ese momento te va a costar mucho defender tu hueco.

Da igual donde te pongas, alguien se pondrá más cerca de la orilla

Una de las cosas más increíbles de la playa es la capacidad de la gente para ocupar los huecos disponibles. Especialmente las señoras más mayores son especialistas en plantarse en el espacio entre donde rompen las olas y tu sitio.

En el mundo de los emprendedores, aunque creas que te has posicionado como el pionero en algo, siempre va a haber alguien que pretenda apuntarse el tanto. Si encima tiene más recursos y/o más morro acabará quitándote el sitio.

El madrugador no va a pasar un día de playa

El playero del amanecer no va a darse un chapuzón o a ponerse moreno. Lo que busca es algo distinto como ver amanecer, cruzarse con otros como él o ella a los que pronto reconoce, encontrar algún tesoro perdido o simplemente pensar mientras camina descalzo. Cuando pase el verano seguramente seguirá haciendo lo mismo en la playa o en cualquier otra parte mientras que el resto estará esperando que llegue su próxima quincena de vacaciones de agosto.

El emprendedor no tiene las mismas intenciones que otros profesionales. Lo que quiere es disfrutar, hacer algo que merezca la pena y que le permita seguir adelante. Lo de menos es donde lo haga, lo importante es no dejar de intentar de luchar por algo que cambie las cosas.

Cómo ves, para sacar lecciones de cualquier cosa, no hace falta demasiado.

Playa

Podrá ser utilizado en su contra

MarketingTuitero nº1: Por fin unos días de descanso con mi familia en la playa

Tuitero nº2: Me parece una frivolidad hablar de vacaciones mientras los niños mueren en Gaza.

Esta es una conversación dospuntocero ficticia pero he visto muchas parecidas en Twitter y Facebook ultimamente. El elemento común es que, digas lo que digas, siempre va a haber alguien a quién no le parezca bien lo que comentas. Esos mismos tuits podrían leerse en orden inverso y tendríamos el mismo problema. Alguien que pretende transmitir una idea seria puede ser descalificado por quienes piensan que esta es una época para desconectar porque el año es muy duro.

Esto lo he comprobado en muchas ocasiones durante estos años. Una vez que dices algo en alguna plataforma dospuntocerolense, deja de pertenecerte y pasa a ser interpretado por cualquiera que te lea o te escuche. Para bien y para mal. Me ha ocurrido que, en alguno de mis desvaríos, he expuesto una idea absurda y conscientemente radical y fuera de lugar y me he encontrado con muchas alabanzas y algunos “tío, eres un crack”. Y en otras ocasiones he tratado de defender una idea seria y “políticamente correcta” y he tenido que defenderme de algunas personas ofendidas.

¿Qué podemos aprender de esto? Pues algo muy claro. Que debes dejar de preocuparte de lo que piense la gente y centrarte más en mantener tu línea “editorial” basada en tus creencias y valores. En el momento en el que te preocupa más lo que pueda decir  alguien que lo que realmente piensas, entonces estás perdido porque tu Marca Personal deja de ser tuya y pasa a diluirse en eso que llamamos “la gente”.

Y ese es el problema. “La gente” no existe. Existen personas con cara y ojos. No podemos empezar a pensar como políticos o empresas de comunicación y tratar de adaptarnos a la opinión pública (llámala “followers”, “amigos” o lectores). Si hay algo que todavía tenemos quienes nos comunicamos en un Blog o en un Medio Social es libertad… al menos de momento. No nos debemos a una empresa que nos pone publicidad o a un poder fáctico que nos puede cerrar el grifo. Así que, utilicemos ese privilegio mientras podamos.

Pero es que además, ¿cómo sabes lo que piensa “la gente”? ¿Por lo que te retuitean? ¿Por los comentarios en tu blog? ¿Por los “me gusta”? Con los años he descubierto que, sin dejar de ser interesante lo que ocurre en el mundo “irreal”, el mundo real está lleno de gente que opina lo que le apetece en función de sus propias creencias e historias personales. Pero no puedes, ni debes, contentar a todos. De hecho si quieres dejar huella, debes seguir tu camino y contentar a una sola persona, a ti. De ese modo, quienes te sigan, te lean, te amen o te odien, sabrán a qué a atenerse.

Si hay algo bueno en dospuntocerolandia es que si quieres conectar con un grupo de gente como tú, en lugar de buscarlos, lo mejor es que te expreses con la mayor claridad y autenticidad posible y ellos llegarán a ti.

Cuando tratas de contentar a todo el mundo es cuando no vas a contentar a nadie y encima vas a sentirte incómodo porque has cedido una parte de tu identidad para sentirte parte del rebaño.

Ojo, no estoy diciendo que haya que ir por ahí tocando las narices o cabreando a la gente (de nuevo la gente). Lo que digo es que una Marca Personal debe reflejar lo que realmente eres y no lo que crees que los demás quieren que seas. Es más, si alguien se molesta con lo que dices, es una buena actitud tratar de entender su punto de vista y aprender pero siempre defendiendo tu postura.

Desde el principio muchos me dijeron que era muy radical incluso injusto expresando algunas de mis ideas. Y creo que, con frecuencia, estaban en lo cierto. En muchos casos, al leer o escuchar algunas de las cosas que he dicho me ha extrañado que no me hayan partido la cara. Pero con el tiempo, algunos de los que me aconsejaban bajar el tono han acabado dándome la razón y aceptando que aunque la forma no era la más adecuada, el fondo era totalmente válido. Lo importante es que siempre he dicho lo que he pensado y eso ayuda a clarificar la huella que dejas. Al suavizar los bordes, tu sello queda más difuminado.

Cuando alguien dice que hay que cuidar mucho lo que se dice en Internet creo que es importante entender dos cosas. La primera es que digas lo que digas o hagas lo que hagas, a alguien le va a parecer mal. La segunda es que si tratas de interpretar un personaje y transmitir algo que no eres, más pronto que tarde se te va a caer la careta, así que más vale que te muestres como realmente eres, que seas coherente y claro. Eso te creará algunos enemigos, pero también habrá mucha gente que esté alineada contigo y se conviertan en tus mejores embajadores de Marca Personal. Lo bueno es que incluso o precisamente los que más te detesten serán los que más hablarán de ti.

Así que no te preocupes tanto y di lo que te apetezca porque como dicen en las películas, todo lo que digas podrá ser utilizado en tu contra.

Todos lo sabían, héroes y Marca Personal

PersonalidadSi hay una expresión que escucho últimamente con demasiada frecuencia es la de “Todo el mundo lo sabía”.

Cada vez que aparece un escándalo sobre la corrupción de un político, una institución, un sindicato o una empresa, aparece alguien que dice que eso es algo que ya se sabía desde hacía mucho tiempo.

Hace unos días, cenando con unos amigos escuché la conversación en una mesa de al lado. Hablaban de un familiar que trabaja en una institución financiera y “tuvo” que vender preferentes sabiendo que eran pura basura. Como justificación, la persona que lo contaba decía que ese pariente trató de “colocar” la cantidad justa para que no le diesen un toque. Por lo que contaba, lo de las preferentes es algo que todo el mundo conocía, pero nadie o casi nadie dijo nada.

El síndrome del “Todo el mundo lo sabía” está en todas partes. Desde la selección de los profesores de universidad a las trampas y trucos para saltarse la ley hasta en los más mínimos detalles. Pero como “todo el mundo lo sabe” nadie hace nada.

Nadie, empezando por mi mismo, se libra de esta complicidad con las pequeñas o grandes trampas. Pero además, el ser humano tiene una enorme creatividad para encontrar excusas o dicho de otro modo, para demostrar cuales son sus auténticos valores.

Porque se trata justamente de eso. No es que hayamos perdido los valores, todo lo contrario, es que los tenemos muy claros. Sabemos perfectamente cuales son nuestras prioridades.

Ante la posibilidad de perder un empleo y perjudicar a nuestra familia, quizás es comprensible que alguien “coloque” algún producto o servicio defectuoso a un cliente.

Ante la posibilidad de perder un contrato y quizás tener que despedir gente, quizás es comprensible que un empresario pague una comisión al político de turno.

Ante la posibilidad de tener que rebajar el nivel de vida y no poder presumir ante los amigos, quizás es comprensible que un sindicalista se quede con una parte del dinero de aquellos a los que representa.

Ante la posibilidad de perder un puñado de “followers” quizás es comprensible que no digas aquello que piensas ni defiendas aquello en lo que crees.

Ante la posibilidad de que te echen, quizás es comprensible que te quedes hasta las tantas en la oficina o que aceptes algunas salidas de tono de tu jefe.

Más allá de las cuestiones ideológicas, todas estas situaciones y muchas otras lo que nos dicen no es que la gente no tenga principios, sino todo lo contrario, que saben perfectamente qué es lo importante para ellos. Cuando nos enfrentamos a situaciones difíciles, a una disyuntiva es cuando los valores se ponen a prueba.

Quién esté libre de pecado que tire la primera piedra. Pero ahí está la clave. Hay que tener mucho valor (y valores claros) para enfrentarte a lo que “Todo el mundo sabe (y no dice)”. Por eso hay héroes que se lanzan a sacar a alguien de las vías del metro mientras los demás miran. Por eso hay gente admirable que está dispuesta a pagar un precio enorme por defender aquello en lo que cree. Y esa es la gente que deja huella.

Lo que hace que alguien deje una Marca Personal memorable es la defensa de aquello en lo que cree. Pero esta no es una cuestión buenista o relacionada con un tipo de moral. Es una cuestión de pura rentabilidad. Me explico.

El problema de ceder parte de tus valores o, lo que es lo mismo, de “venderte” es que una vez que lo has hecho, estás “vendido”. Ya saben que tienes un precio y que estás dispuesto a pagarlo. A partir de ese momento ya no dependes de ti sino que tu Marca Personal está en manos de otro.

Cuando quedas “contaminado” por vender tus principios pierdes tu credibilidad, generas desconfianza y eso es justo lo que hace que una Marca Personal pierda su valor. Ya nadie podrá fiarse de ti porque, ¿Cómo sé que no vas a ceder algo de tu identidad si las cosas se te tuercen?

Si eres capaz de saltarte las pequeñas reglas y leyes, ¿Cómo sé que no vas a saltarte las más grandes?

Si estás dispuesto a sobornar a un político para conseguir un contrato, ¿Cómo sé que no vas a utilizar materiales de poca calidad, reducir tus estándares o bajar tus niveles de seguridad?

Cuando “vendes” tus valores dejas de ser libre porque ya siempre estarás en manos de quién te los ha “comprado”. Al vender tus principios, en realidad lo que estás vendiendo es tu libertad.

Me preocupa mucho que cuando se habla de Marca Personal haya tanta obsesión por algo tan secundario como es la visibilidad en Internet. Lo realmente importante está mucho más atrás, está en la PERSONA, en su identidad y en aquello que defiende. Ahí está el meollo de la cuestión. Si no me puedo fiar de ti, si no sé en que crees, si no defiendes nada que merezca la pena (poner un hashtag “solidario” no cuenta), todos los “followers”, “amigos” y visitas no te van a servir de mucho para dejar huella.

El problema de la Marca España no se soluciona con campañas publicitarias con Gasol o Nadal sino consiguiendo que cuando salte un escándalo sea algo extraño, sorprendente y raro en lugar de escuchar una vez más aquello de “Todo el mundo lo sabía”. Pero para eso hacen falta héroes o gente con una Marca Personal potente.

Menos Show y más Business

VentaUna de las cosas que recuerdo del verano en mi adolescencia en Alicante son las historias que me contaban los amigos sobre sus primeros intentos de ligar. Me las contaban en septiembre, al volver al colegio, porque yo me pasaba los meses de julio y agosto en la ciudad muerto de aburrimiento mientras que ellos se iban en masa a la Playa de San Juan en donde la mayoría tenían un apartamento.

De todas aquellas historias, recuerdo especialmente una, la de una especie de personaje mítico en el mundo del ligoteo adolescente estival. Lo que llamaba la atención de esa persona es que no sólo no era un tipo atractivo, con estilo y glamour sino que podíamos decir que tenía una cara “cubista” y no destacaba precisamente por crear una buena primera impresión.

Mis amigos contaban con asombro como ellos se quedaban a dos velas mientras que este prodigio estaba siempre rodeado de amigas. Tiempo después conocí a ese Casanova de verano y entendí la razón por la que él tenía “éxito” y mis amigos no. Básicamente se trataba de dos cosas, era un tipo encantador y con el que podías pasar un rato estupendo y, por otra parte, se lanzaba mientras que mis amigos se quedaban viéndolas venir (nunca mejor dicho).

Dicho de otro modo y llevándolo al terreno de la Estrategia Personal, este Don Juan tenía un buen producto, sabía venderlo y no tenía ningún complejo para hacerlo. Es posible que el Marketing o el “Packaging” de mis amigos fuese mejor, pero Marketing sin Ventas no suele ser demasiado efectivo.

Este verano estoy reflexionando mucho sobre esto, sobre lo de vender, no sobre lo de ligar, aunque podría ser intercambiable. Esta semana he hablado sobre este asunto con varios profesionales y todos hemos estado de acuerdo en que, especialmente en dospuntocerolandia, dedicamos más tiempo y esfuerzo en la promoción, el marketing o el branding que a echar el resto en la última milla que es la que te da de comer, me refiero a la venta.

En algún momento he dicho que una Marca Personal es como esos helicópteros que te llevan a la cima de una montaña nevada para que puedas bajar esquiando. El problema viene cuando estás arriba y no haces nada para aprovechar esa energía potencial. Pero esto también podría verse de otra manera. Al situarte en una posición elevada consigues que te vean, te sigan e incluso te admiren, pero muchas veces lo interesante es lo que ocurre abajo, sobre el terreno.

Muchas de las personas que he conocido durante estos años y con las que he hablado últimamente, coincidimos en que nos hemos dedicado mucho al “Show” (visibilidad, notoriedad, “followers”, “amigos,”,…) y muy poco al “Business”. Supongo que pensamos ingenuamente que si estabas bien situado y conseguías ser conocido, la gente haría cola para contratarte o comprar tus servicios. Pero eso no funciona así, igual que los más guapos, mejor vestidos y más conocidos no son los que “ligan” más.

La responsabilidad siempre es de uno mismo. No se puede echar la culpa a los demás. Si el plan no funciona como deseas, lo lógico es cambiar el plan.

Creo que otro de los errores que se cometen y que yo he cometido muchas veces es la tendencia a filosofar, a hablar de pájaros y flores, a teorizar sobre tu especialidad. Quizás eso consiga que te etiqueten como una autoridad, una eminencia, un crack o incluso un gurú, pero eso no sirve de nada si no dejas claro que tienes algo que vender.

Otra pregunta fundamental a la hora de generar ingresos es ¿De qué modo puedo empaquetar lo que ofrezco? Si no tienes respuesta para eso, lo único que podrás hacer es que te lleven de un lado para otro porque se supone que el producto va contigo. Es el Show Business en el que cada día ofreces tu espectáculo. Y esto es aplicable a muchos profesionales, desde los conferenciantes hasta empleados pasando por los consultores o los conductores de autobús.

Son muchos los profesionales que hemos tardado en darnos cuenta de que los negocios funcionan cuando se generan ingresos. Y eso también se aplica cuando el negocio es tu profesión y el producto es tu trabajo. Quizás la razón ha sido que a los profesionales nos cuesta vernos como empresas o quizás simplemente hicimos lo correcto en su momento pero ahora las cosas han cambiado. No lo sé, pero lo que tengo claro es que el Branding Personal y el Marketing Personal son sólo instrumentos para facilitar la Venta Personal (la venta de nuestros servicios personales, no de la persona) y para aumentar tu valor.

Podemos seguir quedándonos con cara de tontos mirando como otros menos atractivos, peor vestidos o incluso vendedores de humo están siempre rodeados de gente con la que nos gustaría estar o podemos ponernos manos a la obra, crear una oferta concreta y lanzarse a venderla. Y esto no es sólo aplicable a autónomos o emprendedores, esto es algo que atañe a cualquier profesional que pretenda vivir de su trabajo.

NOTA: Por si te interesa, aquí tienes una entrevista que me hicieron hace unos días en el programa Actitudes Positivas de Fabian Villena y Carlos Guerrero

Facebookizacion profesional

MarketingSi te gustan las comedias americanas, habrás visto que, en muchas ocasiones, hacen referencia a la aparición de Elvis vivo en algún sitio absurdo o alguna otra noticia ridícula encontrada en algún periódico sensacionalista. Eso solía tener su gracia y además, a los no norteamericanos nos reforzaba ese patético sentimiento de superioridad por el que se supone que somos más listos que ellos.

Sin embargo, de un tiempo a esta parte veo que estamos cayendo en los mismos tópicos de los que nos hemos reído durante años. Si no lo hemos hecho hasta ahora es porque no hemos tenido los medios a nuestro alcance.

Desde Halloween hasta los conferenciantes motivacionales pasando por noticias tan falsas como ridículas, las ceremonias de graduación desde el parvulario o los cursos para hacerse millonario en un par de semanas, parece que hemos aceptado cualquier “tontá” de nuestros amigos yankees no sólo con agrado sino con entusiasmo.

Ojo, me gusta mucho la forma de hacer las cosas de los norteamericanos y creo que son un ejemplo a seguir en la mayor parte de las situaciones. Sin embargo parece que nos estamos quedando sólo con la anécdota, con lo fácil y no con lo que realmente merece la pena.

Digo esto porque, aunque en verano suelo tener una vida social (Media) mucho más relajada, sigo mirando de reojo a Facebook, Twitter o LinkedIn. Y tengo la sensación que se está produciendo una degradación acelerada especialmente en el primero.

Hace ya bastante tiempo que he comprobado que en Facebook apenas hay cosas interesantes sobre la gente que conozco y, si están, cuestan mucho de encontrar entre los “vídeos que no tienes que perderte porque cambiarán tu vida”, los niños prodigio de los concursos de talentos de Uzbekistan, los anuncios “inspiradores”, las noticias que te dicen que cualquiera de esas cosas que te gusta comer (o beber) son supermalísimas para tu salud, las gracietas varias o las últimas polémicas en las tertulias de o sobre el líder de Podemos. Y si eso no fuera suficiente, esas cosas aparecen constantemente. ¿Cuantas veces has visto durante esta semana la noticia de la modelo de L’Oreal o el reportaje fotográfico lacrimógeno del último día del perro que tiene cáncer?

La cuestión es, desde el punto de vista de Marca Personal como profesional ¿Es una buena idea formar parte de ese medio sensacionalista en que se ha convertido Facebook? ¿Qué profesional “serio” considera que es una buena idea aparecer entre un vídeo que graba los pechos de una chica que hace deporte y otro de alguien que te promete que serás rico sin esfuerzo?

Me temo que este proceso de Facebookización está afectando a todos los Medios Sociales. Twitter poco a poco se está convirtiendo en el Facebook en 140 caracteres. Incluso en esa cosa gris que llamamos LinkedIn cada día hay más basura y spam.

Estos días estoy leyendo la trilogía de zombies de Manel Loureiro y me parece una excelente metáfora de lo que está ocurriendo en dospuntocerolandia. Una vez que empieza a extenderse la epidemia, cada día es más difícil encontrar algunas personas vivas o Zonas Seguras porque parece que la red está llena de No Muertos o zombies.

Antes, lo habitual era encontrar contenidos originales, propios, personales. Podían ser mejores o peores, podrían generar amor y odio, pero me decían algo de la persona y del profesional que hay detrás. Eso le permitía posicionarse como alguien valioso. En este momento, la red está llena de contenidos repetidos y que se multiplican de forma viral si, como los zombies. Los contenidos ya no se Comparten sino que se Reparten.

Pero lo peor es que el nivel ha bajado terriblemente. Muchas de las cosas que aparecen en Facebook o en el timeline de Twitter no ocuparían ni dos líneas en el Pronto pero hoy son “trending topic”.

Desde el punto de vista profesional creo que es un error pretender conseguir destacar (¿Destacar en unas redes con centenares de millones de usuarios?) en unos medios que no sólo no refuerzan tu posicionamiento profesional sino que lo debilitan.

Ya sé que soy cansino en esto que te voy a decir pero yo lo tengo muy claro, si quieres tener control de la visibilidad de tu Marca Personal crea tu propia plataforma de comunicación, crea tu blog y, sobre todo, gestiónalo adecuadamente. Las Redes Sociales nacen, crecen, se prostituyen y mueren. Los blogs o como se llamen en el futuro los sitios en el que expongas tus ideas sin limitaciones sólo dependen de una cosa, de ti.

Una Marca Personal no se construye con anécdotas y gracietas ajenas sino con la demostración constante de tu profesionalidad.

Los departamentos de YO S.A.

EstrategiaEn el post anterior decía que en esta época de verano, para los profesionales independientes cambia un poco la situación y debemos adaptarnos a un ritmo diferente. No se trata de reducir la carga de trabajo (bueno, algo sí) sino más bien de cambiar las actividades del profesional YO S.A.

Para entenderlo mejor, suelo plantear todo esto como si gestionásemos nuestro proyecto profesional como una empresa unipersonal en la que una sola persona se ocupa de todas las tareas. Es el típico ejemplo del hombre o mujer orquesta, del artista de los platillos chinos o más sencillamente, de Juan Palomo.

Y esa mentalidad multitarea o multidepartamento es lo que creo que diferencia al “empleado” del autónomo, emprendedor o profesional independiente.

Aunque durante los meses de julio y agosto reduzco al mínimo mi actividad en dospuntocerolandia, el resto de mis “departamentos” siguen funcionando. No se puede parar. Me parto de risa cuando me preguntan si estoy de vacaciones. Quizás algún día terminen entendiendo que las vacaciones para un autónomo son algo así como la cabezadita de después de comer. Desconectas lo justo para poder seguir tirando.

Por ejemplo, en la última semana he impartido dos cursos en grandes empresas, acabo de preparar la declaración trimestral de IVA, estoy preparando material para los cursos en vídeo que quiero empezar a lanzar en septiembre, estoy haciendo (como alumno) algunos cursos online y en si me queda algún rato, trato de leer alguna novela de zombies.

Si esas tareas se explicasen en forma de departamento quedaría algo así.

Departamento de administración

Esta es una de las actividades que más detesto, pero que hay que hacer si o si. Es la parte en la que hay que preparar las declaraciones de IVA, preparar las facturas o revisar algunos documentos y contratos.

Departamento de producción

Aunque un profesional independiente como yo trabaja con información y conocimiento, hay que preparar nuevo material para no quedarse obsoleto. Es necesario elaborar documentación que se entregará en los cursos y programas de formación. Hay que crear contenidos en diferentes formatos. Escribir artículos o este mismo post.

Si esperas que te paguen por algo, debes ser capaz de ofrecer algo, de generar algún beneficio o aportar algún valor. Eso implica ponerse la gorra de jefe de producto y pensar qué puedes ofrecer… y crearlo.

Departamento de operaciones

Antes o después hay que ejecutar algo. Hay que impartir un taller, asesorar o gestionar un proceso. Esta es la parte más parecida a la que se enfrentan cada día millones de profesionales por cuenta ajena. Se trata de ir donde está la acción y cumplir con lo que se te pide.

Departamento de ventas

Como decía antes, el verano es una época aparentemente muerta para las labores comerciales, pero las oportunidades pueden surgir en cualquier parte y hay que mantenerse alerta. Es cierto que la forma de vender va a ser más relajada pero hay que tener los ojos y las orejas bien abiertas porque nunca se sabe si en una conversación en la piscina puede surgir una idea comercial o un contacto.

Departamento de marketing

Es curioso pero no te das cuenta del tiempo que exige todo este tinglado de redes sociales, blog, Twitter, etc. hasta que bajas el ritmo. Al obligarte a dejar de permanecer pegado a una pantalla es como si el tiempo se multiplicase. Por cierto, parece mentira la cantidad de fuerza de voluntad que hace falta para desconectar de La Red. Pero merece la pena.

Supongo que podría seguir enumerando tareas y departamentos gestionados por la misma persona, tu. Pero te lo dejo a ti.

Lo que quiero transmitir también es que por complicado que sea el puesto de un empleado, su mente estará enfocada en sólo en su trabajo. Eso por un lado está bien porque no tiene que estar manteniendo todos los platos en el aire. Pero por otro lado, esa falsa comodidad de la que hablaba en el post anterior quizás no le empuje a seguir aprendiendo (Dep. de I+D), buscar nuevas oportunidades profesionales (Dep. comercial) o conocer a gente nueva (Dep. de desarrollo de negocio).

Para un profesional independiente, no hay opción. O pedaleas o te caes de la bicicleta. Pero eso sí, mientras la bicicleta sigue rodando puedes dirigirla a donde quieras.

Ni fe ni pasión, supervivencia

PosicionUna de las primeras cosas que descubrí al empezar a trabajar por mi cuenta es que el verano sigue siendo una época muerta o en coma para los negocios. Eso sigue siendo así, con crisis y sin ella. Así que, lo mejor es hacer de la necesidad virtud y aprovechar este tiempo para avanzar en temas que en la vorágine del “curso” es más complicado. Por mi parte suelo desconectar un poco de Internet, hacer balance de errores y éxitos y, sobre todo, preparo material nuevo.

Una de las cosas que hace tiempo que debo corregir es el enfoque de mis programas hacia las empresas o más bien hacia los empleados. Durante años, sobre todo al principio, he sido muy crítico con el comportamiento de muchas organizaciones y especialmente del departamento de Recursos Humanos. Aunque sigo siéndolo, durante estos años he conocido a profesionales valientes que están tratando de cambiar algunas mentalidades… otra cosa es que lo consigan.

Sin embargo, con demasiada frecuencia y con bastante tristeza por mi parte he comprobado que el mayor rechazo a conceptos como el Branding Personal, los Medios Sociales, el Marketing Personal o la aplicación profesional del Networking no viene de los responsables o de los “de arriba” sino de los propios profesionales que podrían beneficiarse de ellos.

En muchas ocasiones compruebo que, a pesar de las noticias sobre la crisis, de los familiares y amigos que se quedan sin trabajo o de los problemas de los autónomos o emprendedores para salir adelante, parece que los “nominados”, los que tienen un empleo ¿fijo? o los que consideran que un contrato ¡indefinido!  es algo positivo (¿No sería mejor un contrato definido?) no tienen que preocuparse de nada.

Comentarios como “Yo no hago Networking porque eso es trabajo”, “¿Escribir un blog profesional? Bastante tengo ya con lo que hago en mi empresa”, “Yo no voy a una conferencia sobre un tema relacionado con mi profesión si no es en mi horario laboral”, “Si quieren que imparta una ponencia para mi empresa, que me la paguen porque no me pagan para eso” y así hasta el infinito y más allá.

Pero la frase que más me gusta es esa de “Es que yo no creo en el Networking, Twitter, el Blog, la Marca Personal o… (completa la línea de puntos)”. Muchos creen que esto es una cuestión de fe y deben pensar que algunos estamos abducidos por alguna especie de secta. De lo que no se dan cuenta es que tarde o temprano les va a tocar la china y entonces vendrán las prisas y los golpes de pecho. No se trata de creer o no, sino de pura supervivencia.

Cuando tratas de hacerles entender que todas esas cosas son beneficiosas para ellos más que para su empresa, parece que son incapaces de bajarse del burro. Creen que cualquier cosa que huela a trabajo o a desarrollo profesional es algo que no les atañe… hasta que se ven en la calle y les entran las prisas o como dice mi madre, empiezan los “ayayais y las madresmías”.

A veces pienso que creen que los que estamos en estas cosas estamos entusiasmados y en una especie de éxtasis contínuo y han llegado a creer que vivimos en una fiesta permanente. Y no digo que yo no disfrute con muchas de las cosas que hago, pero otras son un auténtico rollazo y una obligación de la que te encantaría descargarte. Pero o las haces o las haces. No hay más cáscaras si quieres tener una mínima posibilidad de pagar las facturas (esa es una de las mayores motivaciones).

Existe otro mito que es muy aceptado por los entusiastas del pensamiento positivo en dospuntocerolandia y es el de la pasión, el de encontrar algo que te guste. Mi experiencia es que la mayoría de la gente con la que me encuentro no tiene ni idea de lo que le gustaría hacer y los pocos que lo descubren no parecen sentirse suficientemente motivados para ponerse en marcha. Y eso es especialmente grave en los cuentajenados (Yoriento “dixit”) porque bastante tienen con lo suyo como para meterse en otras movidas.

Muchos empleados son como esos presos de larga duración o esos animales que han vivido en cautividad y que son incapaces de vivir fuera de un entorno controlado y dirigido por muy pequeño y desagradable que sea. Se pasan el día quejándose pero cuando les das opciones de mejora prefieren esconderse bajo las faldas de su empresa… por mucho que la pongan a parir (o quizás para seguir echando la culpa a otros). Aunque eso es un problema de la sociedad en general.

Creo que los responsables de las empresas están demasiado preocupados de ocultar, para que no se escapen (detener el talento), a esa minoría de profesionales que quieren hacer cosas, que están dispuestos a invertir parte de su tiempo de ocio, que sienten realmente motivados.

Quizás deberían centrarse más en agitar a esa multitud de profesionales burocratizados que, a pesar de la que está cayendo, viven en una especie de “Atrapado en el tiempo “ profesional en el que cada día es una réplica del anterior.

Por mi parte lo tengo claro, seguiré intentando cambiar las cosas con gente de todo tipo, pero dedicaré mis mayores esfuerzos a aquellos que realmente quieran hacer algo y espero encontrarlos dentro o fuera de las organizaciones.

NOTA: Como digo, en los meses de julio y agosto suelo ponerme a “dieta” de lo dospuntocero y de otras cosas así que no suelo responder a los comentarios con la frecuencia que me gustaría pero sabéis que esta es vuestra casa.

Tarea de vacaciones

OperacionesUna de las pocas cosas que quitaban alegría a esta época del año cuando terminábamos el colegio era la tarea de vacaciones. Eran esos trabajos que te ponían los profesores para no pasar los meses de julio y agosto en blanco. Pero con el tiempo te das cuenta de que tenían algo de sentido.

Hoy, cuando ya hace muchos años que un profesional independiente como yo dejé el colegio, me doy cuenta de lo importante que es establecer tareas… aunque eso de las vacaciones sea un recuerdo del pasado.

Digo esto porque uno de mis errores más graves y al que ya no se puede poner remedio es al tiempo perdido. Yo, que soy perezoso por naturaleza, he desaprovechado muchas horas y días que ya no se pueden recuperar. Y creo que uno de los problemas es precisamente el del establecimiento de tareas.

Una de las mejores cosas que tiene trabajar para otros es que te dicen lo que debes hacer. Sin embargo, un autónomo, un emprendedor o un profesional independiente debe definir sus propias tareas. Y eso es todavía más difícil si estás haciendo algo nuevo y hay que crear muchas cosas de cero y no sabes por donde cogerlo.

Al ver lo que se comenta en dospuntocerolandia tengo la sensación de que las tareas son la cenicienta de la estrategia y la planificación. Se habla mucho de sueños, de pasión, de objetivos, de misión, de visión y de muchas otras palabras grandilocuentes y bonitas sobre el papel. Sin embargo se habla muy poco de las tareas, que es lo que hace que las cosas ocurran.

Puedes tener unos objetivos muy bien definidos y ambiciosos, puedes haber sido iluminado con una misión que cambiará el mundo, incluso puedes “apasionarte” por tu trabajo, pero como no definas tareas concretas y, sobre todo, te pongas manos a la obra con ellas, ya puedes esperar sentado.

Por experiencia te puedo decir que las tareas tienen unos efectos inmediatos y mucho más positivos que esa tendencia estúpida a pensar que todo está en tu mente y que si deseas algo con mucha fuerza, ocurrirá. Ya te digo yo que no, que nada ocurre hasta que estableces unas acciones concretas y manejables y te pones con ellas.

Menos barreras

Al establecer unas tareas, o lo que es lo mismo, al trocear algo muy grande y complejo en partes más pequeñas y sencillas vas a reducir enormemente los miedos y limitaciones mentales. Cambiar el mundo es jodido, reciclar el plástico está tirado (valga la expresión).

Resultados tangibles

Cada vez que terminas una tarea que te acerca a tu objetivo puedes tacharla de tu lista, puedes ver como va avanzando tu proyecto y eso anima mucho, créeme.

Credibilidad

Cuando hablo de Marca Personal siempre digo que hay que dejar una huella en la mente de los demás. Sin embargo, si no haces algo concreto y medible no vas a generar confianza y cada día que pasa te van a considerar más como un vendedor de humo. Al hacer lo que dijiste que harías no sólo estás demostrando que cumples con lo que dices sino que además puedes mostrarlo.

Seguridad

Cuando hablamos de los objetivos, de la pasión, de la misión y de todas esas cuestiones casi metafísicas somos filósofos, estamos en el mundo de las ideas como Platón. Pero el mundo funciona con acciones y con actos concretos. Así que cuanto antes pasemos de las musas al teatro, pues mejor porque vas a tener más seguridad en ti mismo que si te pasas el día pensando en “¿Qué pasaría si…?”

Mejora continua

Una de las cosas más interesantes de establecer tareas y realizarlas es que aunque al principio todo te parece imposible, poco a poco vas aprendiendo y mejorando y eso, además, anima muchísimo y te empuja a seguir avanzando. Creo que incorporar hábitos y habilidades nuevas a tu profesión es una de las cosas más importantes para mantenerte y sobresalir.

Este es el típico post en el que, aunque parezca que estoy dando lecciones a otros, en realidad me las doy a mi mismo. Pero en este caso no es algo que tenga que hacer sino que he descubierto que funciona y además es muy satisfactorio.

Este verano ya tengo tareas y muchas y no puedo quejarme al profesor porque soy yo mismo. Los resultados, en septiembre.

NOTAS: Por si te interesa, estos son algunos de los proyectos en los que voy a participar en los próximos meses

Máster Desarrollo Personal y Liderazgo (Valencia).

Programa de desarrollo directivo de la Universidad de Alicante.

Samastah, el nuevo proyecto de Angel María Herrera y Bettina Gallego Tolkmitt

Master en Marketing Digital en Fundesem (Alicante)