Articles Archive for octubre 2011
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Hace unos días leí o o escuché en algún sitio que un “Si, pero…” es equivalente a un no. Y creo que es algo muy cierto. Cuando tratas de conseguir que alguien actúe, especialmente cuando se trata de algo que va en su propio interés, y su respuesta está condicionada, entonces todo se desmorona.
Con frecuencia, por no decir siempre, cuando hablo de Branding Personal a un grupo de gente siempre hay alguien que más pronto que tarde hace surgir el dichoso, “Si, pero…” y este puede adoptar distintas formas.
- Si, pero… es que no todo es tan bonito como lo cuentas. En realidad siempre suelo ser bastante animal contando las cosas, así que siempre me extraña cuando dicen que lo que digo es muy bonito. Pero al pedir más detalles, siempre surgen un montón de “culpables”. La economía, los demás, las empresas,… Pero nunca, nunca nadie de los que buscan excusas suele asumir su parte de responsabilidad.
- Si, pero… lo que te ocurre a tí no es lo normal. Si lo traducimos al castellano antiguo esto sería el clásico, “si pero es que tu has tenido mucha suerte, cabrón”. No niego que la suerte pueda influir, pero nadie tiene ni idea de las horas, disgustos y esfuerzo que he dedicado a sacar minimamente la cabeza. El problema es que cuando se trata de hacer un esfuerzo superior al habitual todo se hace muy cuesta arriba, especialmente si nadie te asegura un resultado.
- Si, pero… lo que propones no es lo habitual. ¡Evidentemente! ¡Pues claro que no es lo habitual! Entre otras cosas porque lo habitual ya no funciona. Si los empleos no existen y lo mejor que puedes conseguir es un trabajo sin sueldo, ¿No será hora de empezar a pensar en lo inhabitual? Parece mentira pero hay mucha gente inteligente que no es capaz de salir del esquema CV-Empleo cuando eso ya no existe y además hay muchas más opciones para ganarse la vida.
En mi opinión y tras conocer a muchas, muchísimas personas en mis cursos y ponencias, lo que me ha quedado claro es que es imposible desarrollar una estrategia de Marca Personal si antes no se cumple una condición básica, tener la cabeza minimamente amueblada. No tiene sentido tratar de dejar una huella en otros si antes no hemos puesto orden en nuestra mente. ¿Como pretendes que te crean o te tomen en serio si no te crees a tí mismo?
En ocasiones soy muy crítico con algunos aspectos del coaching, pero creo que cuando de trata de Marca Personal es mucho más importante un/a coach o un mentor, un estratega o incluso un project manager que un experto en Social Media. Al menos en una primera etapa. Porque la Marca Personal se construye sobre la persona, aunque algunos puedan pensar que primero se crea la marca y luego metemos a la persona dentro a presión.
El cuello de botella del Branding Personal para un profesional es él mismo. Y la dificultad más grande para conseguir convertirse en un profesional de referencia es el análisis y dianóstico de la propia identidad. Por eso, cuando veo a toda esa gente que habla de Marca Personal y ves que todo lo que cuentan es como utilizar Facebook o crear un perfil en Linkedin o algo peor, cuando dicen que el Branding Personal es cuidar tu imagen externa, me sale una sonrisa agridulce.
Las Redes Sociales solo tienen sentido si antes has conseguido una visión muy clara de tí mismo, de lo que eres, de lo que quieres, de lo que puedes aportar. Una estrategia de Branding Personal solo se pone en marcha si antes te has liberado de todas las barreras mentales que te frenan y que te generan todos los “Si, pero…” del mundo y muchos más.
Lo más triste de todo es que quienes generan más excusas son aquellos que más necesitan algo como el Branding Personal. Profesionales valiosos pero desempleados o hartos de trabajar en algo que detestan. Son ellos y ellas quienes no dan la más mínima opción a algo que quizás no es lo tradicional, pero que he comprobado que funciona. Y cuando les preguntas sobre su estrategia se callan.
Mientras tanto, son los emprendedores, los intraemprendedores y quienes tienen ganas de comerse el mundo los que abrazan un concepto como este. Pero es lógico porque ellos y ellas ya han superado esa etapa de indefinición. Tienen claro lo que quieren, tienen una visión motivadora, tienen definido su papel en el mundo y no hay barrera que les frene. Saben que el que no arriesga no gana. No tienen miedo de fijar un objetivo porque para ellos es una guía y no pasa nada si no lo consigues al cien por cien. Para ellos, lo más dificil ya está hecho y solo queda lo facil… salir y contarlo.
Si tras este post, hay un “Si, pero…” que te sigue rondando, háztelo mirar. Aunque sólo sea para no estar compadeciéndote de tu mala suerte, levántate y haz algo.
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Tras los atentados a las Torres Gemelas fueron muchos analistas los que dijeron que algo había fallado en las organizaciones de inteligencia de EEUU. Pero una crítica era recurrente. Se argumentaba que tras la guerra fría se habían quitado agentes secretos que trabajaban sobre el terreno para ser sustituidos por máquinas, aviones espías y sistemas de control de comunicaciones. En resumen, el factor humano había sido reemplazado por sistemas automáticos a distancia.
En los últimos meses he impartido algunos cursos sobre la aplicación del Networking al Branding Personal y he tenido la sensación que mucha gente está cometiendo el mismo error que las agencias de inteligencia norteamericanas. Consideran que un sistema informático, una Red Social, puede sustituir al contacto humano. Muchos siguen sin entender que la mayoría de las decisiones y los acuerdos se siguen tomando ante una taza de café y no ante una pantalla en una oscura sala de control.
Mientras preparaba uno de los cursos, en el libro de Sonia Fernandez leí algo que no recordaba. Dice Sonia que el término Networking aparece por primera vez en un diccionario americano en el año 1966. Eso me pareció curioso porque pensé que era un término existente desde mucho antes. Pero lo que está claro es que esto de trabajarse la red es muy anterior al nacimiento de Mark Zuckerberg.
La primera vez que impartí uno de estos cursos entendí que hay una confusión enorme con todos estos asuntos. El problema no es ya que se confunda el Networking “real” con la gestión de contactos en Redes Sociales. Lo grave es que hay un totum revolutum en el que cuando te conectas a cualquier herramienta dospuntoceril parece que estás haciendo Networking. Y no es así.
Aquí me estoy metiendo en el terreno de gente que considero auténticos Networkers Network Kings y Network Queens como mis amigos Rosaura Alastruey, Antonio Domingo o Esteban Rodrigo, por nombrar algunos. Pero creo que el diseño, creación, desarrollo y mantenimiento de una red de contactos tiene toda una liturgia, una metodología que va mucho más allá de aceptar “amigos” en Facebook o de ser más o menos participativo en los grupos en Linkedin.
Como cualquier otro elemento que interviene en el posicionamiento de una Marca Personal hay que tener en cuenta varios elementos, aquí tienes algunos.
- Definir el objetivo. El Networking por si solo no tiene sentido si no tiene un propósito. Divertirse, encontrar oportunidades u ofrecer ayuda son buenos objetivos. Acumular contactos o aumentar una cifra de “amigos” no lo es.
- Analizar la situación. Igual que les ocurrió a los norteamericanos en Irak o Afganistan, muchos de los errores que se cometen en Networking se deben a un mal diagnóstico. Antes de tirarte a “hacer contactos” hay que entender cual es tu punto de partida y en que lugar de tu red estás situado.
- Diseñar un plan. Una vez que sabes donde estás y donde quieres llegar, hay que unir la línea de puntos. En ese plan definirás que metas te van a ayudar a alcanzar tu objetivo, que personas son las más adecuadas, donde encontrar a esas personas y que acciones concretas debes tomar. Y eso puede incluir a las Redes Sociales, o no, o solo algunas.
- Decidir como presentarte. Uno de los principales problemas de la gente que viene a mis cursos es que no saben que decir sobre ellos. Se quedan bloqueados cuando les preguntan que a qué se dedican. Esto es algo fundamental, pero se aplica tanto a un evento social como a la hora de escribir tu perfil en una Red Social.
- Reglas de comportamiento. Se habla mucho, muchísimo de la etiqueta en La Red, pero apenas se dice nada sobre la forma de actuar cuando vas a un acto social en el que no conoces a nadie. Entiendo que es mucho más facil comunicarse tras un teclado, pero en la vida real las cosas interesantes suceden cuando miras a los ojos de otras personas y no a su avatar. Horas y horas de trabajo online pueden ser inútiles si das una imagen patética cuando tienes que hablar con alguien cara a cara.
- Conversación. No es lo mismo poner un enlace en un Twitt o escribir un comentario en un video de Youtube que mantener un diálogo enriquecedor con otra persona a pocos centímetros de distancia. Es en ese momento cuando verás lo que puedes ofrecer, o lo que pueden ofrecerte o simplemente establecer un vínculo que nunca sabes como puede terminar.
- Búsqueda y Gestión de contactos. El Networking es poco eficaz si no tienes un control de las personas que vas conociendo. Para mí esta es la principal utilidad de las Redes Sociales “serias”. Creo que herramientas profesionales como Linkedin son ideales para localizar “objetivos” y para realizar la primera aproximación. También son muy útiles para ordenar la agenda y para realizar seguimientos y mantener el contacto. Pero son inútiles si no eres capaz de levantar el teléfono o escribir un correo electrónico en el que trates de organizar un encuentro.
Como digo, estos son algunos elementos que intervienen en el Networking. Las Redes Sociales pueden jugar un papel en algunas etapas, especialmente en las de búsqueda y gestión de contactos. Sin embargo, creo que cuando trabajas (Working) tu red (Net) las cosas suceden y se pasa a un nivel superior cuando miras a la otra persona a los ojos a través del humo del café caliente.
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En un post reciente, mi amiga Laura Segovia planteaba en un comentario, una cuestión que, a veces puede ser algo confusa. Entre otras cosas decía lo siguiente:
Los profesionales son personas que prestan servicios a personas. No podemos desligar ambas facetas y una de las diferencias esenciales entre leer un blog de un profesional y otro, entre decir con orgullo que eres seguidor de X y no de Y, es la persona que hay detrás del servicio profesional que presta.
Creo que mete el dedo en la llaga y expresa perfectamente algo que es facil de olvidar o de confundir, que lo personal y lo profesional no son cosas distintas sino dos caras de una misma moneda. Supongo que vivimos tiempos en los que los términos se confunden o cambian su significado. Amigo, virtual, real, personal, profesional,…
Para una estrategia de Branding Personal es muy importante saber qué es lo personal, lo profesional y algo que también se confunde, lo privado.
En mi opinión, cualquier profesional es, ante todo, persona. Lo únicos “profesionales” a los que no les importa la faceta personal son los robots, los cajeros automáticos, las hojas de cálculo Excel o las fotocopiadoras. Cuando alguien hace un trabajo, escribe un blog o tiene una reunión de negocios y se limita a seguir un guión establecido y no aporta nada de sí mismo/a no es mejor profesional que otro más “humano”, simplemente se comporta como un engranaje. Y eso le convierte en alguien sustituible y barato.
Lo que hace que un profesional consiga dejar una Marca Personal, una huella profunda es el elemento personal. Mi experiencia me dice que una negociación puede cambiar completamente cuando se va más allá de las características técnicas de lo negociado, cuando en ambos lados de la mesa se establece una conexión emocional, una sintonía. Y eso no sucede si no entra el factor persona.
La Red está llena de datos, decálogos, listas e información fria sobre cualquier cosa, pero como dice muy bien Laura, lo que hace atractivo (o detestable) un blog o una cuenta en Twitter es la opinión de la persona que hay detrás. Si yo solo quiero conocimiento frío, puro y duro me compraré un manual en el que encontraré lo que necesito de un modo más rápido, ordenado y eficaz que navegando horas y horas por Internet.
El elemento personal, las opiniones, la pasión, los valores, las fobias o las creencias de cada profesional consiguen que alguien deje de ser uno más y se convierta en alguien con alma. Evidentemente eso va a provocar que quienes no sintonizan con esa persona es muy probable que queden fuera del círculo. Para el resto se producirá una conexión, un vínculo muy dificil de romper porque pasa a ser “Uno de los nuestros”.
Por lo tanto, creo que es absurdo tratar de separar lo profesional de lo personal. Un aspecto influye en el otro y viceversa. Ambos se enriquecen. Desde el punto de vista de la Marca Personal, un profesional que no incluya su toque o su visión personal se queda a medias. Ojo, no estoy diciendo que un piloto tenga que dar su toque personal cuando maneja un avión, pero puede diferenciarse en el trato a los pasajeros cuando proporciona información sobre el vuelo.
Un profesional que tenga las ideas muy claras puede llegar a molestar a algunas personas. Pero esas mismas ideas son las que pueden entusiasmar a otras. La clave no está en eliminar las opiniones propias y dejar tu profesionalidad en algo neutro y gris para contentar a todos sino en hacer tu trabajo lo mejor posible sin convertirte en un robot.
Por último, creo que se suele equiparar lo personal con lo privado. Pero es un error. Lo personal está relacionado con todo lo que he comentado, con la identidad, los valores o las creencias que nos hacen únicos. Lo privado tiene que ver con tu entorno más íntimo, tus relaciones, tu familia, tus amigos,…
Lo mismo que soy absolutamente partidario de hacer personal lo profesional, soy absolutamente contrario a incluir lo privado en lo profesional. Creo que puede ser peligroso, contraproducente y dañino incluir cuestiones privadas en las relaciones profesionales. Y esto es especialmente aplicable en dospuntocerolandia. Creo que La Red tiene una utilidad enorme en lo profesional, pero creo que en lo privado puede ser muy peligroso.
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Stakeholders: Cualquier grupo o individuo identificable que pueda afectar el logro de los objetivos de una organización o que es afectado por el logro de los objetivos de una organización (grupos de interés público, grupos de protesta, agencias gubernamentales, asociaciones de comercio, competidores, sindicatos, así como segmentos de clientes, accionistas y otros).
Stockholders and Stakeholders: A New Perspective on Corporate Governance (1983) – Ed Freeman y David Reed
Al ver los comentarios de los posts anteriores me acordé de la película Up in the Air. En ella, los dos protagonistas principales interpretados por George Clooney y Vera Farmiga inician una relación tomando como excusa los puntos de sus tarjetas de fidelización de las compañías aéreas. Es divertido ver como comparan los privilegios que consiguen a medida que aumentan sus puntos. Solo un puñado de viajeros consigue alcanzar la enorme cantidad que les convierte en clientes de primerísimo nivel.
Desde que Vilfredo Pareto enunció la ley del 80/20 o desde que Carl Friedrich Gauss nos habló de su campana hemos entendido que en el mundo de los negocios existen diferentes formas de clasificar a quienes interactúan con las empresas. Como consecuencia, aunque la oferta es la misma para todos, las organizaciones se comportan de forma distinta según el tipo de vínculo que mantienen con cada uno de los individuos o entidades con las que se relacionan.
Ese trato especial a algunos clientes más fieles que vemos en la película de Clooney es algo normal y nada nuevo. Desde las salas VIP de los aeropuertos hasta los contenidos Premium de la prensa online. Desde las ofertas personalizadas del hipermercado hasta los SUGUS que, Jesús, mi peluquero ”de toda la vida” regala a mi hija cuando paso por delante de su establecimiento. Todo eso es resultado de una relación que se va consolidando.
Las personas mantenemos relaciones de distinto grado y fortaleza, igual que ocurre en la naturaleza. No es lo mismo un enlace Van der Waals que es muy debil que un enlace iónico muy dificil de romper. Los seres humanos actuamos en función del grado de fortaleza de ese vínculo. No hacemos lo mismo por un hijo o un hermano que por alguien a quién acabamos de conocer.
Por lo tanto, es importante identificar y tener claro quienes son los “Stakeholders” que van a afectar a tus objetivos y también qué personas van a verse afectadas por tus acciones.
Podemos pensar como las “Misses” y desear que todos nos amemos, seamos iguales y… que haya paz en el mundo. Pero hasta que eso suceda, seguiremos clasificando a las personas en Círculos de Google+ o admitiendo o borrando “amigos” en listas en Twitter o Facebook siguiendo criterios subjetivos y muy personales.
En una estrategia de Marca Personal es importante tener claro quién es quien. De otro modo, además de hacer una pésima gestión de recursos (tiempo, esfuerzo, dinero,…), nos comportaremos de un modo injusto con aquellos que han alcanzado un estatus Premium en nuestras vidas o negocios.
La Marca Personal es confianza y esta se consigue con tiempo, trabajo y esfuerzo. Poco a poco vamos sumando (o consumiendo) ”millas” en nuestra tarjeta y ganando (o perdiendo) influencia. Cuando alguien está dispuesto a recompensarnos, a leer nuestro blog, a pagarnos o a escucharnos es porque, en su mente hemos alcanzado un nivel bronce, plata, oro o platino.
En el entorno empresarial, un jefe puede ser un cliente o un competidor o un amigo o un mentor. Un compañero puede ser un socio o un prescriptor o un cliente. Los roles pueden ser variados y variables, pero si no sabes donde situarlo, será facil que cometas un error.
Aunque para algunos pueda sonar antipático, en La Red ocurre exactamente lo mismo. En Internet, quien visita tu blog o tu perfil en Linkedin puede ser un curioso, un seguidor, un amigo, un competidor, un cliente, un troll, un hacker, un robot,… Cada una de esas visitas deberá tener un tratamiento diferente en función de tu estrategia de Branding Personal.
Dospuntocerolandia no deja de ser un entorno en el que las personas se relacionan. Pero sería ingenuo, poco práctico y también tremendamente injusto considerar que todos los vínculos son iguales. Hay una frase típica del Branding Personal que dice que si pretendes ser todo para todos, no serás nada para nadie.
Aunque toda persona que se interesa por mi trabajo tiene mi respeto y agradecimiento, no puedo evitar tener un aprecio especial por gente como Joserra que lleva años aguantando lo que escribo. O por amigos como Sergio Ibañez o Enrique Brito que son capaces de dejarlo todo para echar una mano y empujar.
Cuando escribo lo hago para todo el mundo (igual que los aviones llevan a cualquiera que tenga billete, con millas o sin ellas) y trato de hacerlo cada día mejor, pero no puedo evitar tener en un lugar privilegiado de mi mente a personas como Mertxe, Jose Miguel, Juan, Franck, Alfonso, Miguel, Francisco, Oscar, Pedro, Roger, Andrés, Sabela, Francisco, o tantos y tantos otros amigos con los que puedo discrepar pero que sé que siempre están ahí y a los que cada día se suman unos cuantos.
Incluso “Stakeholders” que podrían incluirse en el grupo de competidores como Arancha, Tomás o la gente de soymimarca son, en todo caso, coopetidores y por supuesto, amigos.
Cada persona con la que te relacionas influye (y la influyes) de forma diferente. Pero son tus acciones y tu comportamiento en el tiempo lo que consigue que dejes de ser una IP, un Número de Empleado, un Número de DNI y pases a un extremo de la campana de Gauss o consigas la tarjeta platino en la mente de quienes te conocen.
Cuando hablamos de Branding Personal y de Posicionamiento Profesional creo que saber quién es quién y entender el vínculo que tiene contigo es algo imprescindible. Pensar que todas las relaciones son iguales, además de injusto es falso y poco eficiente.
En definitiva, podriamos decir que una Marca Personal fuerte es aquella que se ha situado en el extremo positivo de la campana de Gauss o ha conseguido la tarjeta platino en la mente de quienes desea. Pero eso es muy complicado de conseguir y más dificil de mantener. Ahí está el mérito.
Y recuerda que el peor error de todos lo cometerás cuando pongas a quien no lo merece por encima de las personas que realmente deben importante. Tus principales “Stakeholders” suelen estar a pocos metros y no en un nodo en La Red. Ese es un error de Estrategia Personal completamente letal.
NOTA: El viernes 21 estaré en el Centro de Emprendedores de Alicante hablando de Networking
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Al empezar a escribir este post tengo la sensación que va a terminar siendo uno de esos de los de “hacer amigos”. Pero, ¿Para que sirve un blog personal si uno no dice lo que piensa?
Uno de los debates típicos de los programas de cotilleo gira alrededor del derecho de un ”famosete” a su privacidad cuando durante años se ha dedicado a ganar dinero vendiendo su intimidad. En esos debates se deduce que una vez que te expones, y cobras por ello, todo lo que hagas debe ser del dominio público. Cuando estas situaciones suceden, es cuando el/la famosillo/a de turno se ha convertido en un producto. Es un tipo de prostitución en el que vendes tu vida a cambio de dinero y parece que una vez superada la linea roja no hay vuelta atrás.
Desde el momento en el que empecé a trabajar con la Marca Personal tuve muy claro que aquí de lo que se trata no es de venderte tú sino lo que haces. Por lo tanto, tu valor debe estar en tu contribución, tu aportación y no en tí mismo. Lo importante es que hables de tu trabajo y no de tí. Tu misión es hacer todo lo posible para que tu entorno mejore o se desarrolle. Y si eso lo haces bien, generas confianza, aumenta tu valor y tu posicionamiento se fortalece.
Con La Red, la posibilidad de dar a conocer tu trabajo es mucho mayor además de mucho más sencillo y barato. Así que, un profesional dispone de un escaparate magnífico para exponer su obra, sus logros, sus ideas, su contribución… o sus estupideces.
Hasta la llegada de lo dospuntocero, los autores, artistas, creadores, científicos o profesionales de todo tipo tenían lectores, espectadores o fans y su trabajo consistía en hacerlo de la mejor forma posible para dejar una huella profunda, memorable y definida en estos. Esto les podía llegar a convertir en Iconos, que es algo así como el Premio Nobel de la Marca Personal.
Pero, de pronto, con la filosofía dospuntocerolense ocurre algo parecido a lo que sucede en el mundo del cotilleo. Se podría resumir así: “Si tienes un blog, una cuenta en Twitter o un perfil en Facebook eres del dominio público, te debes a tus seguidores, fans o “amigos” (a los que no conoces) y tienes que conversar. Si no lo haces eres un imbecil o algo muchísimo peor, eres un gurú”.
Creo que estamos viviendo un cambio importante en la forma de comunicarnos y eso implica también una redefinición de la forma de relacionarnos. Como dice la canción, términos como “amigo” se nos están rompiendo de tanto usarlos. Decir que alguien es un seguidor o un fan solo porque hace el enorme esfuerzo de mover un dedo unos milímetros para hacer clic en un ratón es algo ridículo. Eso es devaluar a quienes realmente te apoyan y aprecian lo que haces.
Pensar que por el hecho de alcanzar un cierto grado de visibilidad debes dedicar una parte importante de tu vida a conversar con tus “seguidores” me parece como mínimo extravagante. Creo que el egocéntrico no es el que no responde comentarios o no da las gracias por un Retwitt sino aquel que cree que ha alcanzado ese grado de Mesías en el que debe mantener contentos a sus “discípulos”.
¿Significa eso que hay que despreciar a quienes aprecian tu trabajo y te lo demuestran dedicando parte de su tiempo a decírtelo? ¡De ningún modo! Lo que creo es que las relaciones en La Red deben sustentarse en tratar de aportar cosas interesantes y, si surge, recibir el aplauso virtual de quienes disfrutan o se benefician de ello para saber si vas por buen camino. Tu forma de mostrarles respeto es seguir haciendo las cosas bien y tratando de mejorar cada día.
Creo que en dospuntocerolandia existen muchos grados de relaciones que van desde la persona que llega a tu sitio por casualidad y no vuelve jamás hasta aquella a la que acabas conociendo personalmente y estableciendo, esta vez sí, una amistad. Creo que precisamente estos últimos son los que te conocen bien y saben que si no contestas a un comentario no es porque no les aprecies sino porque no has podido o simplemente porque saben que eres así (lo que no descarta que sigas siendo un imbecil).
Mi opinión sobre la forma de actuar en La Red es muy clara respecto a lo que algunas cosas implican en relación al Branding Personal.
Creo que lo dospuntocero debe girar alrededor de lo profesional y dejar a un lado lo personal. Eso implica que uno no debe hablar de sí mismo. Debe dejar que sea su trabajo el que hable por él/ella.
Creo que el hecho de aportar ideas o de dar visibilidad al trabajo de cada uno no implica convertir tu blog o tus redes sociales en una especie de consultorio abierto 24/7. Salvo que lo digas explicitamente.
Creo que a veces se considera que un profesional que tiene cierta actividad en dospuntocerolandia es alguien que “vive” en La Red cuando, en realidad, muchos solo dedicamos una parte muy pequeña del día o de la semana a ello. Si alguien se ofende porque no recibe respuesta de alguien que escribe un blog o tiene una cuenta de Twitter es porque quizás le falta la empatía suficiente para entender que la otra persona no ha tenido ni un momento de respiro, está ayudando a sus hijos a hacer los deberes o viendo una película con su mujer/marido en el único momento de tranquilidad del día.
Creo que, en ciertos entornos, se piensa que todo el mundo tiene “artillería” digital supersofisticada y la posibilidad de estar conectado permanentemente cuando todo lo que tienes es un teléfono de antepenúltima generación (o algo peor, una Blackberry) y un ordenador de sobremesa que tarda varios minutos en arrancar. El que hagas uso de La Red no te convierte en Community Manager.
Creo que si estamos cambiando la forma de conectarnos con otras personas, tambien hay que cambiar la forma de entender las relaciones y la etiqueta en La Red (que va mucho más allá de evitar escribir con Mayúsculas o poner un emoticono).
Creo que antes de juzgar a otros y de hacer esos decálogos tan ingeniosos e inquisidores en los que se descalifica (¡Qué facil es caricaturizar!) la forma de actuar otras personas habría que intentar ponerse en el lugar del otro. Seguro que hay imbéciles, pero pueden estar a los dos lados de la mesa.
Creo que la diferencia entre un “amigo” y un AMIGO está en que este último no te va a juzgar ni a descalificar por algo que haces (o no haces) precisamente porque te conoce y no por lo que deduce de media docena de Twitts o unos cuantos posts. Un AMIGO sonreirá con complicidad al leer este post porque me conoce y sabe leer entre lineas, un “amigo” solo verá un post cascarrabias.
NOTA: Mis buenos AMIGOS de soymimarca celebran su primer aniversario y lo celebran con un ebook muy sabroso. Felicidades y que cumpláis muchos más. Hace falta gente seria como vosotros cuando se trata del Branding Personal
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Hace unos días, un comentario a uno de mis últimos posts me llamó la atención. Al leerlo se me escapó una media sonrisa. El comentario lo hacía Sabas y la frase de la que hablo decía lo siguiente:
“…una vez alcanzado un estatus entiendo que ya no es necesario seguir tan activo y es mas “rentable” dedicarte a tus menesteres.”
La verdad es que aquello me ha hecho pensar sobre lo confuso que puede llegar a ser todo esto del posicionamiento, la popularidad, la influencia y el efecto que puede tener todo eso. Creo que en dospuntocerolandia se están confundiendo muchas de esas cosas y puede acabar generando muchas decepciones.
En el comentario que cito hay dos supuestos erróneos que me gustaría aclarar:
- Duración. El estatus, la fama, la popularidad, la influencia, el posicionamiento,… es algo absolutamente volatil, con fecha de caducidad y con una duración muy limitada. Cuando piensas que ya tienes algo de eso, hace tiempo que has empezado a ir cuesta abajo y sin frenos. Si quieres mantener tu ridículo e imaginario estatus debes estar alimentando constantemente la caldera. Eso suele ser insostenible. Y cuanto más arriba, más costoso.
- Cantidad y Calidad. El estatus, la fama, la popularidad, la influencia, el posicionamiento,… es algo relativo, depende del tamaño y “calidad” de la audiencia a la que llegas. A veces parece que al tener 300, 3.000 o 3.000.000 de followers eres “alguien”. Cuando en realidad, eso no significa nada. Y no me estoy poniendo filosófico sobre la insoportable levedad del follower, “amigo”, fan o seguidor. Estoy siendo absolutamente práctico y realista. Me refiero a las consecuencias y efectos reales que esos números tienen sobre tu vida o profesión. La “rentabilidad” que comenta Sabas.
Cuando se hace un planteamiento de Marca Personal basado en lo anterior, estamos abocados al fracaso. Cuando piensas que el Branding Personal se basa en conseguir la máxima visibilidad en el menor tiempo posible es posible que consigas un subidón (mental y en los rankings) si te dedicas a ello en cuerpo y alma. Pero ¿Cuanto tiempo vas a poder mantener ese ritmo? ¿Y luego que vas a hacer? ¿Sobre qué se sostienen esas cifras? y lo más importante, y todo eso ¿Para qué?
Desde que puse en marcha mi proyecto siempre he pensado en el Branding Personal como herramienta para los profesionales. Siempre lo he visto como un medio, nunca como un fin. Una Marca Personal bien posicionada debe ser algo que te ayude a aumentar tus opciones, a incrementar tu valor, a conseguir que te elijan entre varias alternativas. Todo eso para que, al final, tu vida mejore, obtengas más ingresos o puedas trabajar en lo que te guste. Ese es el verdadero objetivo, el Branding Personal es solo un instrumento.
Por lo tanto, una Marca Personal fuerte por si sola no sirve para nada. Es como el agua en un embalse, es solo energía potencial que no produce trabajo si no se utiliza o si se desperdicia. Una marca, personal o comercial, muy potente puede desaparecer si no hace bien muchas otras cosas. Si una empresa o una persona se centran en fortalecer su posicionamiento utilizando todo el armamento marketiniano pero se olvida de todo lo demás (producir, facturar, innovar,…), acabará más pronto que tarde, aunque haya tenido sus 15 minutos de fama (o de trending topic).
Cuando veo la forma en que actúa mucha gente en La Red me acuerdo de la frase de James Dean,
“Vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver”
Puede que creas que has conseguido “algo” en La Red, puede que pienses que esos números que ves en tus Redes Sociales significan algo, puede que consideres que por tener tropecientas visitas en tu blog has “triunfado”. Pero eso es absolutamente ficticio y volatil, aunque te llames Justin Bieber. Si no lo crees, haz la prueba.
Pregunta a la gente que conozcas, tus padres, hermanos/as o amigos que no “viven” en dospuntocerolandia sobre las cosas que se tratan por aquí. Verás que la mayoría de la gente ni está al tanto ni tiene el más mínimo interés en todo esto que tu consideras imprescindible. Lo que para los que formamos parte de la fauna dospuntocerolense es algo que está a la orden del día y sin lo que no podríamos vivir, a la inmensa mayoría de los mortales se la suda… incluido el Branding Personal, el Social Media o incluso la última novedad de Apple.
Pero incluso aunque creas que eres lo más de lo más y que tu Marca Personal tiene un valor entre el de Coca Cola y el de Google, hazte las siguientes preguntas:
- ¿Qué “rentabilidad” estás obteniendo de ese posicionamiento tan valioso ;-D? ¿Estás facturando, ganando más o firmando más contratos gracias a eso o solamente estás incrementando tu cuenta corriente de ego?
- ¿Cuanto tiempo, energía, trabajo, preocupaciones estás invirtiendo en mantener viva la llama de la fama o la popularidad de Pin y Pon? ¿Cual es el retorno de la inversión?
- De todos esos eventos en los que participas como invitado porque eres “muy importante” ¿En cuantos estás cobrando?
- Tener un número de followers de cuatro cifras (o más) en Twitter, ¿Está impidiendo que tengas impagados? ¿Está aumentando tus opciones de conseguir un ascenso en tu empresa?
Cuando hice el MBA me decían en clase de finanzas que las empresas mueren por algo aparentemente muy tonto, la falta de tesorería. Pueden tener productos excelentes, equipos humanos de primer nivel o marcas potentes, pero si falta la pasta, si no puedes pagar la hipoteca o el colegio de los críos, todo se cae.
Así que piénsalo, conseguir un buen posicionamiento es importante y util (además de dificil de conseguir) pero siempre y cuando te sirva para alcanzar tus objetivos.
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Situación nº1. Hace unos días, un tribunal tomó una decisión sobre uno de esos casos importantes, polémicos y muy sensibles relacionados con la política y que todo el mundo esperaba para poder acusar al adversario. Es penoso, pero, una vez más, lo que parieron en ese tribunal no aclaró nada. Y más triste aún fue la explicación que dieron los medios sobre lo que salió. Dijeron o dedujeron que los jueces habían tratado de redactar una sentencia que contentase a todo el mundo.
Situación nº2. Como suele ser normal, mi hija ha empezado a aficionarse a algunas series supuestamente ¿infantiles? de los canales temáticos para niños. Me gusta ver y comentar con ella lo que ve. Aunque yo prefiero a Phineas y Ferb y por supuesto a Bob Esponja, poco a poco la van llamando la atención otros programas que deberían tener algún tipo de advertencia sobre su peligrosidad.
Abundan las series en las que preadolescentes que deberían estar jugando en un parque se comportan como personajes de telenovela. No es que aparezcan escenas de violencia o de sexo, es algo todavía peor, están transmitiendo dos ideas terribles. La primera es que lo importante es ser popular (o famosa). La segunda es que es sencillo y divertido. Supongo que el siguiente paso cuando crezca un poco más será querer ir a un “reality”.
Aunque aparentemente ambas situaciones no tienen nada que ver, en realidad hay algo que las une: la pérdida de enfoque y de objetivos claros. Hace muchos años leí en un libro de Drucker, que ahora no recuerdo, que las organizaciones, las sociedades y los países empezaban a ir cuesta abajo cuando perdían, olvidaban o alteraban el propósito por el que nacieron o fueron creadas.
En nuestra sociedad estamos viendo como esto ocurre constantemente. Las universidades ya no son sitios de aprendizaje y crecimiento intelectual, son aparcamientos de jóvenes. La justicia ya no es algo que sirva para que el mundo funcione mejor, es un instrumento para la política. Algunos aeropuertos son carísimos e inútiles monumentos creados para inmortalizar la memoria del polítiquillo de turno. La Red se ha convertido en el mayor ladrón de tiempo en lugar de ser una fuente de aprendizaje y creación de relaciones. Y así con tantas otras cosas.
Y aquí es donde creo que todo esto es aplicable a la Marca Personal. Creo que una marca, personal o comercial, consigue dejar una huella profunda en la mente de las personas de su entorno porque tiene un propósito claro y eso se nota. Supongo que esto es equivalente a lo que en el mundo de la empresa se denomina el “Core Business” o dicho de otro modo, “Tu, ¿A qué te dedicas?” Si no sabes responder a esta pregunta o estás cambiando constantemente, dificilmente vas a dejar una marca memorable.
En dospuntocerolandia esta pérdida de enfoque se produce con demasiada facilidad. Los números, los rankings, los premios, los índices Klout,… consiguen que se olvide la razón por la que estás en esto si no tienes cuidado.
Creo que en La Red ocurre algo muy parecido a lo que criticamos a los políticos. Hay un momento en el que poco a poco dejas de hacer lo correcto y empiezas a mirar el marcador (o las encuestas o los estudios de mercado) y comienzas a actuar en función de lo que crees que esperan de tí. Y ese es un error imperdonable.
En primer lugar porque dejas de ser lo que eres para empezar a ser lo que crees que quieren que seas. Y en segundo lugar porque eso que se llama “opinión pública”, fans, seguidores o votantes es solo una masa voluble, infiel e irresponsable (no va a cuidar de tí, solo va a jalearte cuando dices lo que quieren oir).
Para un profesional independiente, es especialmente importante tener claro todo esto porque es muy facil desviarse de la ruta (generar negocio, facturar, hacer bien el trabajo,…) para dedicarse al “Show Business 2.0″.
En una estrategia de Branding Personal es fundamental que fijes muy claramente tus objetivos, tus límites y tu razón de ser, existir o trabajar. Constantemente vas a escuchar cantos de sirena para que te desvíes de tu ruta. Más “amigos”, followers, la ¿Fama?, contentar a todo el mundo,… Las razones pueden ser múltiples y atractivas, pero solo conseguirán que, aunque momentaneamente consigas una popularidad relativa (y normalmente ridícula), tu Marca Personal se debilite y se vuelva más difusa.
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Según WordPress, este es mi post número mil ciento noventa y tantos. Con frecuencia aparece algún artículo mío en algún medio. He escrito dos libros que no son precisamente de cien páginas de letra gorda y con dibujitos.
Dicho esto, tengo que confesar una cosa, me cuesta mucho escribir, me da una pereza enorme. Con demasiada frecuencia tengo ganas de tirar la toalla y pasar de todo. Cuando alguien me envía un correo electrónico pidiéndome que escriba algo que suponga redactar más de cuatro lineas, me entran sudores frios. Cuando tengo que contestar comentarios a un post, me cuesta mucho encontrar el momento… y las ganas.
No sé si a ti te pasa lo mismo, supongo que sí. Quizás sea pereza, como en mi caso, o quizás es pudor, o quizas es que no tienes un momento para sentarte a pensar y escribir. Y ahí está el problema y también la oportunidad.
Escribir es algo que implica tiempo, esfuerzo y concentración y esas son cosas de las que no solemos disponer. Por lo tanto, el número de personas que quieren, y sobre todo, pueden permitirse el lujo de dedicar tres o cuatro horas a la semana a escribir se reduce terriblemente. Pero cuando eso ocurre, las posibilidades de destacar, diferenciarse y posicionarse aumentan muchísimo. Por eso, escribir es una de las armas más poderosas para una estrategia de Branding Personal.
Hace poco decía que es curioso que precisamente en un entorno tan visual, tan interactivo y tan multimedia como dospuntocerolandia lo que triunfe sean los “clásicos”: Leer, escribir, hablar. No sé si esto cambiará cuando los buscadores sean capaces de identificar, ordenar y priorizar algo distinto al texto, pero de momento la mejor herramienta está en nuestras manos, nunca mejor dicho. La tecla, el bolígrafo, el rotulador o la pluma de ave sigue siendo el mejor “interface” para tu Marca Personal.
Cuando hablo de Marca Personal, creo que todo el mundo entiende que no hay que ser Ingeniero Astronaútico para diseñar una estrategia de posicionamiento. El problema es otro, es el de hacer algo para que te conozcan. Lo que ocurre es que las mejores formas de darte a conocer, aparte del Networking, implican escribir, preparar documentación y poner argumentos sobre un papel y, siempre que puedas, subirte a un escenario y contarlo. Esto se aplica a La Red (Blogs, Twitts) o al mundo físico (artículos, libros, presentaciones,…).
Con frecuencia, en eventos de esos que tanto abundan, veo a personas obsesionadas por las herramientas tecnológicas que van apareciendo. Se pasan el día viendo lo que hacen otros o las tontás que la gente sube a La Red. Sin embargo, parece que no se dan cuenta que lo realmente importante no es el instrumento virtual o el tipo de dispositivo que utilices sino lo que tu aportas, los contenidos valiosos que eres capaz de crear.
Creo que para dejar una huella profunda e indeleble, para dejar una Marca Personal sólida y valiosa hay que volver al principio. Creo que es muy dificil posicionarte como alguien relevante y memorable si no se cumplen las siguientes condiciones.
- Hay que LEER mucho (y de todo). Parece que ahora todo está en Google y eso es ¡mentira! No solo no está todo en La Red sino que además, lo que hay suele estar desordenado, repetido hasta el aburrimiento y muy posiblemente equivocado. Hay que leer libros (en papel o digital) porque son las mejores herramientas creadas hasta ahora para tener una visión general de un tema.
- Hay que ESCRIBIR mucho (y equivocarse). Poner tus ideas y opiniones por escrito es la mejor forma existente para llegar a mucha gente. Al sentarte delante de un folio o pantalla en blanco tienes que estrujar tus neuronas y eso te obliga a replantearte tus creencias y tus argumentos. Cada frase que escribes te ayuda a mejorar y eso fortalece tu Marca Personal.
- Hay que HABLAR mucho (y ante personas distintas). Como decía en el post anterior, en cuanto terminas de escribir hay que salir y dar la cara. El papel lo soporta todo. Parapetarte tras una pantalla y un teclado parece que te protege de todo. Pero la validez o la aceptación de tus ideas la compruebas cuando tienes que argumentar ante otras personas.
Yo he leido bastante. Pero hasta que puse en marcha este proyecto no he escrito casi nada. Y hasta hace siete años no tuve muchas oportunidades de hablar a una audiencia. Así que solo cumplía la primera de las tres condiciones. Sin embargo, poco a poco, a base de pruebas y meteduras de pata he ido cogiendo soltura suficiente como para defenderme escribiendo y hablando.
Creo que la clave no está en hacer muy bien una de las cosas sino en practicarlas todas manteniendo un nivel digno.
Si quieres hablar en público pero no lees ni te actualizas, pronto tendrás poco que decir y te repetirás además de quedarte fuera de juego.
Si lees mucho pero no escribes, eso se notará cuando te dirijas a un grupo de personas porque tus ideas no estarán estructuradas. Posiblemente tengas mucha pasión, pero lo que digas será facilmente rebatible.
Si lees y escribes mucho, pero no das la cara, te perderás una de las mayores satisfacciones que puede tener alguien, ver como reaccionan otras personas ante tus ideas y argumentos.
Así que, si quieres que tu estrategia de Branding Personal sea eficaz, olvídate un rato del rollo tecnológico y vuelve a Grecia, Roma, al Renacimiento… Aquella gente no tenía Twitter, pero todavía están con nosotros porque supieron leer, escribir y hablar.





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