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No hay donde esconderse

24 junio 2011 5 Comments

A veces, en alguna entrevista a algún personaje popular, surge alguna faceta oculta y atormentada de su pasado. Por alguna razón parece que, cuando alguien ha logrado cierto nivel de notoriedad, se ve obligado/a mostrar o a desvelar lo dura que fue su vida por culpa de su “genialidad”. Expresiones como ” mi vida en el pueblo era asfixiante”, “me veían como alguien diferente”, “el día que llegué a _____________ (pon la gran ciudad que prefieras y mejor si lo sitúas una estación de tren) por fin pude ser yo mismo/a”.

No dudo que quién hace esos comentarios pueda haberse sentido mal (o muy mal) en algunos momentos y lugares. Pero siempre pienso que todo eso tiene como principal objetivo potenciar la imagen de éxito de quien la emite contraponiéndola a un pasado gris y doloroso del que ha logrado salir gracias a sus méritos.

Supongo que quién más quien menos, ha sufrido en algún momento los ataques, las bromas, el desprecio o algunas injusticias en el colegio, en el pueblo, en el barrio, en el trabajo o en el Servicio Militar. Pero parece que si no llegas a convertirte en una estrella no puedes convertirlo en una historia emocionante (ya sabes, storytelling) que refuerce tu posicionamiento.

Pero dicho esto, es cierto que en entornos reducidos en los que todo el mundo se conoce, es muy probable que tengas que cargar toda tu vida con una etiqueta. Quizás todavía es peor y tengas que asumir la etiqueta de tu familia. He tenido compañeros en el colegio que ya cargaban con la reputación de sus hermanos o sus padres. Para lo bueno y para lo malo.

Ya he dicho muchas veces que todos tenemos una Marca Personal. Desde el momento en el que alguien sabe de tu existencia (ni siquiera tiene que conocerte personalmente) te van a clasificar, encasillar, etiquetar, marcar. En entornos pequeños y cerrados es muy probable que esa etiqueta marque tu existencia de un modo u otro.

Pero como les ocurre a esos personajes populares atormentados, siempre había una opción: Escapar. Si no te entendían en tu pueblo, en tu colegio, en tu barrio o en tu “curro” siempre podías empezar de nuevo en otro lugar. Pero ahora, con Internet y las Redes Sociales empieza a ser muy complicado, por no decir imposible no dejar rastro, salvo que te comuniques por Tam-Tam. Aunque es muy problable que si te comunicas con tambores alguien lo comente en Twitter o te etiqueten en una foto de Facebook.

Es cierto que dospuntocerolandia te permite llegar a todo El Mundo de un modo sencillo y a un coste muy bajo. El “problema” es que si diseñas un buen plan de Branding Personal y consigues posicionarte de un modo eficaz, no vas a poder escapar. Va a ser muy dificil borrar la etiqueta, quitarte el sambenito que has conseguido dejar en quienes te conocen.

Y todavía puede ocurrir algo peor. Puede que te hayas lanzado a La Red sin protección ni plan (ni red) y cuando te quieras dar cuenta, todo el mundo te ha posicionado de un modo que no deseas o que no consideras apropiado. O simplemente te has cansado de hacer lo que haces y quieres reposicionarte.

Cuando te has posicionado con fuerza y quieres cambiar la forma en que te perciben, solo tienes dos opciones. La primera es buscar un sitio donde nadie te conozca pero como ves, esto cada día es más difícil. La segunda es dedicar tiempo, paciencia, trabajo, esfuerzo de un modo planificado para modificar la huella que has dejado.

Por suerte o por desgracia, dospuntocerolandia es un entorno en el que no tienes excusa. Puede que te etiqueten de un modo que no te gusta o que te perjudica, pero solo habrá un responsable de que suceda: TU. Aunque, si triunfas, siempre podrás aparecer en la tele como un “maldito” o un genio incomprendido.

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5 Comments »

  • Ideas de negocio said:

    Comparto la idea de que el rastro que dejamos por Internet es cada vez más dificil de controlar. Hasta las personas más contrarias a Facebook pueden tener fotos suyas circulando por la red sin que siquiera lo sepan.

    Pero poco a poco se van encontrando soluciones. Ya han aparecido empresas que se dedican exclusivamente a buscar la información de una persona por Internet y toman todas las medidas necesarias (incluso legales con la LOPD en mano) para eliminar cualquier huella que no convenga.

    Eso no quita que hay que preguntarse siempre antes de publicar cualquier cosa si nos importaría que la información fuese de dominio público o no. Si no nos gustaría que cualquier persona pudiese tener acceso a ella, mejor la cautela y no registrar nada.

  • Sura said:

    Como hemos comentado en ocasiones, las redes sociales siempre han existido.. las analógicas y como siempre, el problema no está en la tecnología sino en el uso que le quieras dar.

    Igual que la “piratería” musical.. siempre ha habido intercambio de k7, el coleguilla que podía grabar discos a cintas (¿un servidor ilegal?), etc, pero al igual que con las redes sociales, el paso a digital ha supuesto que la información llegue más rápida, a más gente y con persistencia en el tiempo, pero los mecanismos son los mismos y si siempre hemos sido un país de cotillas pues ahora somos cybercotillas.

    Por eso, lo que comentas Andrés de “huir” es más difícil.. es como si te vas a la capital para empezar “una nueva vida” y te encuentras con gente de tu pueblo y les cuentan a tus nuevos amigos tu mote.. y de repente todo el mundo vuelve a llamarte por aquel apodo que tanto odiabas.

    Lo que comentas @Ideas puede ser una opción (o una necesidad) si es un caso de acoso (sobre todo a nivel comercial, etc), pero hemos de asumir que todos hemos pasado a ser personas públicas.

    En el momento que vas a una comida/cumpleaños/ etc y ves a tus amigos cargados de cámaras… ¿No son los paparazzi?

    ¿Qué vas a hacer? ¿Confiscar los teléfonos a todo el mundo?
    ¿Ir de incógnito a tu propia fiesta?

    En este sentido creo que viendo a los “famosos” podemos aprender algo.
    Algunos lo llevan relativamente bien.. otros se lían a tortas con los fotógrafos (con lo cual aún empeoran las cosas si lo que querían era pasar desapercibidos)..

    Una vez le preguntaron a Juan Echanove que qué le parecía el presentador del “Tomate” y contestó totalmente en serio: “Me da pánico.. pensar que si por motivos que no dependen de ti la toma contigo te hunde. No quiero hablar de él”.

    Por tanto, creo que lo mejor que puedes hacer es hablar de lo que sí quieres comunicar, en el caso de Echanove, aprovechar el momento que tienes de difusión para hablar de tu nueva obra de teatro, etc, etc, si dedicas los diez minutos de tu entrevista a hablar de tus fotos en la playa estás haciendo lo contrario a tus intereses.

    Y como dices Andrés, ser conscientes de que somos personas públicas aunque estés escribiendo desde tu casa.. por tanto hay que medir lo que dices “en la rueda de prensa”.. je.. que si no ya verás los titulares al día siguiente.

    Saludos

  • Diego said:

    Los sambenitos, motes o malas o buenas famas es algo que ha existido siempre independientemente de los medios a nuestro alcance, yo solo conocí el mío de la mili, Skaquerman. Para unos un insulto y para otros un elogio. Supongo que he tenido más sambenitos colgados que no he conocido ;D

    Hoy disponemos de más medios para crearnos la fama, buena o mala, simplemente debemos tomar las mismas precauciones que antes de la era internet aunque es difícil, puedo controlar mis aportaciones, pero no lo que dicen o fotografían los demás.

    Darte a conocer tanto en 2.0 como en 1.0 tiene ventajas e inconvenientes, la ventaja es que puedes intentar controlar tu imagen, el inconveniente es que es dificilísimo controlar a los demás.

    No sé qué histórico personaje era el que decía que hablen de mí aunque sea mal.

  • Francisco said:

    Decía Bécquer que el recuerdo del libro que leímos es más importante que el libro en sí. Y es precisamente eso, la percepción, lo que en mi opinión es muy difícil de cambiar.

    Precisaríamos un café en persona para poner la primera piedra del cambio en la percepción.Pero no tenemos ni tiempo (ni probablemente ganas) de ir one-by-one…Además, en muchos casos será inútil: es imposible luchar contra los prejuicios y las ideas preconcebidas.

    Por eso me quedo con las mentes abiertas que nos dan una segunda oportunidad para reposicionarnos…Y quienes no, simplemente no nos interesan.

  • Me gusta twitter | Un poco de esto y un poco de aquello said:

    [...] Como toda criatura de cinco añitos (los cumple este año) cada día nos sorprende con nuevas habilidades; ésta más porque la criaturita es muy lista y me come muy bien, de hecho se nutre de una megainteligencia colectiva de crecimiento imparable. Sabe hacer casi de todo, desde lo más trivial “aquí estoy tomándome un café con churros”, hasta ser la tertulia global donde todo se puede comentar, o el escaparate de los logros de cada cual, pasando por ser un servicio público de información relevante, o un instrumento para la gestión de las crisis. Puede ser curioso comparar cómo se distribuyen los porcentajes de sus “habilidades” en tu cronología en relación con la media. No sé si será mucho aventurar, pero igual sirve para establecer algún tipo de perfil del twitero: el cotilla, el exhibicionista, el broncas, el socialmente comprometido… ahí queda eso, aunque algunas autoridades en la cosa ya han aportado elementos para una reflexión interesante: ten cuidado con lo que vas dejando por ahí, porque en dospuntocerolandia no hay donde esconderse. [...]

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