Articles Archive for mayo 2011
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Esta semana tengo la oportunidad de estar en un par de sitios que, hace siete años, solo se me habrían podido pasar por la cabeza en una noche de resaca (y eso es dificil porque no bebo). El domingo estuve con Enrique Alcat y acompañado por Roger Domingo firmando en La Feria del Libro de Madrid. Supongo que Perez-Reverte o Antonio Gala estarán hartos de ir, pero yo pasé una tarde tan divertida que posiblemente repita. (Sabela, aquí tienes la foto).
Mañana día 1 a las 10:00 estaré hablando de mis cosas en Expomanagement. Es abierto y gratuito, así que si te pasas, dame un toque.
Perdonad este autobombo descarado, pero quiero utilizarlo como argumento para mi post de hoy.
Desde hace algún tiempo tengo cierta sensación agridulce cuando hablo de Marca Personal ante un grupo de personas. Muchos me felicitan por lo motivador que es lo que cuento (eso siempre me extraña porque doy mucha caña). Pero sé que ninguno de ellos o muy pocos van a ponerse en marcha. Llevo dándole vueltas a este asunto desde hace bastante y poco a poco creo que voy entendiendo lo que ocurre.
Creo que la clave está en entender la diferencia entre un proceso y un resultado. Como cualquier otro gerundio, Branding Personal es un proceso, es una serie de pasos y etapas sucesivas. Marca Personal es el resultado de esa serie de acciones.
Todos tenemos una Marca Personal porque, aunque de forma accidental o no planificada, todos realizamos acciones que nos van posicionando en la mente de quienes nos rodean.
Mi trabajo consiste en encontrar el modo de optimizar ese proceso de Branding Personal. Desde el primer día que empecé con esto he estado probando y mejorando mi modelo (y sigo haciéndolo). Como resultado de todo eso y de aplicar mi propia medicina estoy consiguiendo estos resultados que ni yo mismo esperaba. Pero sería absurdo y ridículo tratar de dar lecciones a nadie si no fuese capaz de predicar con el ejemplo.
La cuestión es, ¿Hay que aparecer en la tele, firmar libros o llenar un estadio para decir que ha tenido éxito tu plan de posicionamiento? Definitivamente NO.
El Branding Personal, como cualquier otro proceso, es un conjunto de etapas que, a medida que se superan te van haciendo mejor pero que no termina NUNCA. No se trata de ser famoso o rico (aunque también podría ser), sino de actuar de un modo premeditado para mejorar cada día y, en consecuencia, aumentar tu valor y tu calidad personal.
Cualquier profesional, por cuenta propia o ajena, funcionario o emprendedor, en nómina o en transición, debería diseñar su plan de posicionamiento. Eso abarca muchas posibles acciones, desde desarrollar nuevos hábitos positivos a aprender un idioma, desde poner en marcha un blog a crear sus tarjetas de visita, desde reflexionar sobre sus valores y metas vitales hasta encontrar un mentor que le acompañe en el proceso.
Al final no se trata de firmar libros, hablar ante un grupo de personas o ganarse la vida con lo que te gusta. Esa es la consecuencia, el resultado lógico y natural (y muy satisfactorio, no lo voy a negar) de haber diseñado un plan de mejora personal, pero no el objetivo en sí mismo. Ahora entiendo eso que dicen mis amigos coach sobre que lo importante no es el destino sino el camino.
¿Cuál es la alternativa? Pues simplemente dejarse llevar, dejar que otros diseñen tu proyecto de posicionamiento. Pero sinceramente, creo que esa no es una alternativa, simplemente es una mierda.
Por lo tanto, el Branding Personal o Comercial no es algo que solo sirva para Coca Cola o Justin Bieber. Esto es algo que cualquier persona o empresa debería aplicar por muy reducido que sea su mercado o audiencia o por muy poco “glamouroso” que sea a lo que se dedica.
La vida es demasiado larga para “dejarse morir”, para no tratar de aprender algo nuevo e interesante cada día. Pero lo mejor de todo es que nadie te va a decir lo que tienes que hacer o aprender. Vas a ser tú quien diseñe tu propio proyecto. Aunque claro, eso de empezar a pensar por uno mismo no solo es dificil porque no estamos acostumbrados, es que además, acojona.
Pero la razón más importante debería ser la más egoista, la mejor razón para mejorar cada día y aumentar el valor que puedes proporcionar a los demás es que te vas a sentir mejor que nunca aunque te quedes a mucha distancia de tu ambicioso objetivo. Pero además, si alcanzas tu objetivo seguramente es que fuiste poco ambicioso.
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Hace unas semanas, cerca de mi casa, pusieron una tienda pequeñita de bicicletas. Cuando paso delante de ella me da la sensación que no cabe ni una rueda ni un manillar más. Pero el dueño hizo una cosa muy inteligente. Fuera del local ha colocado varias bicicletas llamativas (eléctricas, de niños, de carreras,…) que pueden probarse. Todos los días hay gente que pasa por la tienda y al ver esas bicis se para y algunas veces prueban.
Con frecuencia recibo folletos de hipermercados o grandes cadenas especializadas en deporte en las que anuncian bicicletas, pero aunque puedan parecerme interesantes sus ofertas, esos folletos acaban en el contenedor de reciclaje.
La gran diferencia es que las empresas grandes basan su estrategia de marketing en la publicidad, en hablar de sí mismas y en las bondades de sus productos. Los pequeños comerciantes no llegan a tanta gente y no pueden basar su estrategia en la publicidad (ni por costes ni por medios), así que deben recurrir a la demostración, la evidencia, la prueba.
Para mí, estos dos enfoques del marketing y el posicionamiento son perfectamente trasladables al mundo del Branding Personal.
Siempre digo que el valor de la Marca Personal reside en la credibilidad, en la confianza. Si alguien se va a gastar 200 o 300 Euros en una bicicleta tendrá más posibilidades de comprarla si puede probarla o tocarla. Ya no tienes que esperar que otro te diga si es buena o mala, si pesa mucho o poco o si tiene componentes de buena calidad. Y cuanto más elevado es el precio del producto o cuanto más riesgo asumimos, más importancia tendrá la marca.
Los profesionales hemos utilizado hasta ahora una herramienta publicitaria pésima, el CV. Es el equivalente a un mal folleto que se mete en los buzones de gente a la que ni interesa ni seguramente creerá lo que dices. Además, tu “propaganda” va a perderse entre otros miles.
Y aquí es donde entra la magia de Internet y es donde podemos hacer como el vendedor de bicicletas. En lugar de decirme lo bueno o buena que eres, mejor me lo enseñas y me das muestras de tu trabajo.
- Una Licenciatura es una línea en un Currículum pero doscientos posts hablando sobre un tema son una excelente demostración de tu conocimiento.
- Una Carta de Presentación es una forma aburrida de explicar quién eres pero un video con consejos sobre tu especialidad es la mejor forma de autopresentación.
- Una recomendación de un antiguo jefe puede abrirte algunas puertas pero cuando todo el mundo habla de tí en La Red es facil pensar que algo tendrá el agua cuando la bendicen.
- Enviar tu candidatura a un anuncio en las páginas salmón puede conseguir que tu CV acabe con otros cientos pero un documento de cuatro o cinco páginas ofreciendo consejos sobre tu materia puede conseguir que decenas o centenares de personas lo impriman, lo repartan y lo guarden.
- Responder a decenas de preguntas absurdas de un Headhunter puede desesperar a cualquiera pero explicar lo que haces en una presentación colgada en Slideshare puede demostrar tu singularidad.
- Una batería de test de personalidad puede hacer creer que tu capacidad es medible, pero una conferencia, ponencia o charla puede llegar, además del cerebro, al corazón de mucha gente.
- Levantarte todas las mañanas temprano a enviar tu candidatura a varios puestos que aparecen en portales de empleo puede tranquilizar tu conciencia pero ofrecerte a hacer trabajos breves sobre tu especialidad a un empresario que conozcas en un evento de Networking puede ser definitivo.
Pero además de lo importante que puede llegar a ser romper la barrera de desconfianza ofreciendo pruebas de tu saber hacer hay otro factor importante: Crear la Necesidad. Seguramente mucha de la gente que pasa por delante de la tienda de bicicletas no tenía pensado comprarse ninguna. Pero he visto como gente mayor se paraba a interesarse por las bicis con un pequeño motorcito eléctrico. De pronto sienten la necesidad de hacer ejercicio o de volver a la infancia.
Siempre digo a mis alumnos que en muchas ocasiones hay directivos que no tienen ni idea de lo que está ocurriendo, por lo tanto dificilmente podrán pensar que necesitan lo que puedes ofrecer por ejemplo con las Redes Sociales. Pero si aprovechas todas las ocasiones para explicar lo que puede hacerse y demostrar que tú eres la persona más adecuada para ello vas a tener todas las papeletas para que cuenten contigo. Entre otras cosas porque no conoce a nadie más.
Por lo tanto, vete tomando nota de la lección que nos da el vendedor de bicicletas. Si quieres que te tengan en cuenta, no te dediques a hablar de lo bueno o buena que eres, mejor vas y me lo enseñas.
NOTAS: Este “fin de curso” lo tengo repletito de eventos, así que aprovecho esta parte para recopilarlos por si te interesa.
- El domingo 29 de Mayo a las 18:00 estaré en la caseta de Planeta (258) firmando mi libro Expertología en la Feria del Libro de Madrid y charlando con los amigos que se quieran pasar.
- El miércoles 1 de Junio sobre las 10:00 estaré en el Ciclo de Conferencias de Expomanagement
- El miércoles 8 de Junio estaré en un evento espectacular que está organizando VIADEO y que va a dar mucho que hablar
- El martes 14 de Junio estaré en Lorca en el seminario sobre Marca Personal que tuvo que retrasarse debido al terremoto.
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El miércoles 1 de Junio estaré en el Ciclo de Conferencias de Expomanagement hablando de mi libro Expertología. Además habrá muchos autores y amigos de mi editorial Alienta.
Puedes descargarte aquí el folleto
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Cuando a la gente se le da a elegir entre libertad e igualdad, elige la igualdad. Alexis de Tocqueville
Llevo unos cuantos días alejado de dospuntocerolandia, especialmente de Twitter. Una de las razones es que estoy realizando ajustes en mi proyecto y necesito tiempo y concentración. La otra es más “personal” y está relacionada con los acontecimientos sociales de la última semana.
Supongo que a estas alturas nadie se sorprenderá si digo que no me gustan los movimientos ideológicos sin fisuras. Me generan sospechas las adhesiones inquebrantables de un número más o menos grande de personas a “revoluciones” de fin de semana como la del Circo de Sol. Me asustan los acontecimientos en los que la gente actúa por criterios más emocionales o viscerales que racionales. Eso de entregar tu identidad, alterar tu escala de valores o delegar tu responsabilidad a un grupo bienintencionado pero difuso y muy excitado es algo opuesto a la Marca Personal. Cuando uno asume no solo las ideas sino las expresiones de otros sin meditarlas, deja de ser uno mismo.
Esto que estoy dando es una opinión PERSONAL. Pero no es muy diferente a la que muchos han expresado estos días. He visto como personas a las que seguía y admiraba por su racionalidad y sensatez han empezado a expresarse como “hooligans” ideológicos. He visto muchos “¡Vamos a hacer historia!”, “¡Estamos cambiando el mundo!”, “¡Hay que acabar con …….!” y atacando a quienes piensan de un modo distinto o no están de acuerdo con la forma de hacer las cosas aunque puedan coicidir con algunas ideas de fondo. Detrás de eso subyace un totalitario (Twittalitario, Twitttadura, Tweet Party): “Yo tengo razón y tu te callas porque además hay unos cuantos que piensan como yo” y quizás una cierta tendencia a suplir algún complejo personal sintiéndose parte de algo que creen “grande”.
Pero todo esto me ha hecho reflexionar sobre el límite que debe separar lo personal de lo profesional en La Red. Me he preguntado sobre la conveniencia o no de mostrar abiertamente aspectos íntimos, ideológicos y personales en un medio como Internet si no tienen nada que ver con tu posicionamiento profesional. Y creo que sé lo que digo porque nunca me he cortado un pelo a la hora de expresar mis ideas. Pero, creo que, a partir de ahora me lo voy a hacer mirar.
Siempre digo que para el Branding Personal, cada acción cuenta. Todo lo que hacemos deja un recuerdo que va sumando o restando fuerza a tu Marca Personal. En situaciones como las que hemos vivido, todo el mundo se retrata (incluido yo). Por eso es especialmente delicado y arriesgado dejarse llevar por opiniones espontáneas poco o nada meditadas.
Si un Coach me habla de la importancia de ser consciente (saber las consecuencias y las responsabilidades que se adquieren con lo que se está haciendo) pero actúa de un modo visceral, ilógico e inconsciente, dificilmente podré creerle.
Si un Jefe de Proyectos habla de la gestión de riesgos, del establecimiento de objetivos o de la importancia de tener algo que entregar al finalizar el proyecto y se lanza de cabeza a un movimiento en el que nadie parece haber previsto nada, en el que los objetivos carecen de consistencia y no se sabe cual es el “deliverable”, pondré en duda su criterio.
Si un dospuntocerolense se pasa el día hablando de respeto, de libertad, de colaborar y de compartir pero se convierte en un fanático que te ataca si no estás de acuerdo con lo que él/ella piensa, dejarás de creerle la próxima vez que que ponga una frase de Paulo Coelho o me cite el Manifiesto Cluetrain.
Semanas agitadas como la anterior tienen su utilidad. Sirven para que cada cual se posicione, incluso aquellos que se han mantenido al margen.
Las Redes Sociales son muy peligrosas en estas situaciones. Es muy fácil “disparar” eslóganes sin salir del bunker que es Twitter. En La Red es facil sentir que “todo el mundo” opina como tu, pero no te das cuenta que hay muchas otras personas que opinan lo contrario.
Yo me quedo con una lección aprendida. La Marca Personal se basa en la gestión planificada de las percepciones que una persona quiere dejar y deben estar basadas en lo que esa persona realmente es. Pero en situaciones con un alto contenido emocional o en situaciones en la que los ánimos están alterados o excitados es preferible alejarse de lo que dice todo el mundo y tratar de sacar conclusiones propias. Y en caso de duda, guardarse las opiniones para uno mismo.
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Ayer por la tarde, de camino entre una reunión y una ponencia con mi amigo Pedro Rojas, pasé por varias librerías. Me llamó especialmente la atención lo que vi en dos centros de El Corte Inglés. En una zona “caliente” muy bien situada en el local, vi un montón de panfletos de esa nueva tendencia literaria (el nuevo Código da Vinci) basada en la indignación, el mosqueo o el cabreo.
Me pareció curioso lo bien que encajaban esos folletos en un templo del consumo. Supongo que, al final, todo el mundo quiere aprovechar la situación y ganar algo de dinerito. En realidad no es muy distinto este “merchandising” del que surge cuando hay una boda real o una gira de Justin Bieber. Supongo que pronto veremos camisetas que reflejen este momento “histórico”.
Pronto surgió la deformación profesional y empecé a asociar el branding personal o comercial con lo que está ocurriendo en la Puerta del Sol y en otros lugares. Pensé que los movimientos de los últimos días podrían equipararse a la aparición de una nueva oferta en el mercado. Supongo que este planteamiento puede ser contrario a la mentalidad de quienes rechazan las marcas y el consumo, pero en realidad no lo es tanto.
Se trata de vender algo, de conseguir que te tengan en cuenta, te valoren y te elijan. En este caso lo que se vende es una idea o una forma de ver las cosas. Se trata de dejar una huella profunda y memorable en el “mercado”. Se trata de plantear una propuesta de valor y conseguir que alguien confíe en ella y la “compre”. Mi intención es hacer un análisis lo más aséptico posible utilizando esta premisa y quizás sea útil para todos. Pero vamos por partes.
Motivación
Cualquier proyecto (empresa, movimiento, revolución,…) debe tener una razón para ponerse en marcha. Siempre digo que una Marca Personal requiere tiempo, paciencia, persistencia y trabajo y por eso es imprescindible que aquello que te empuja merezca la pena y sea sostenible. De otro modo se para pronto.
Pero no es lo mismo tener un motivo que una motivación. Un motivo es algo que ocurre y que te obliga a moverte (un despido, una amenaza o una situación incómoda de la que quieres huir). Una motivación es algo que tira de tí, es algo que quieres alcanzar, es algo ilusionante (un sueño, un premio, una recompensa).
En el caso de las manifestaciones actuales, parece que el desencadenante ha sido un motivo, la indignación, la imposibilidad de aguantar más. Sin embargo, para que esto se pueda mantener en el tiempo debe haber algo más, debe surgir un proyecto ilusionante. Alguien debe ser capaz de plantear una visión atractiva de lo que se pretende conseguir. Ninguna marca o proyecto puede posicionarse adecuadamente si se plantea como “la contra de”.
- Además de la indignación (motivo), ¿Hay algún motor ilusionante (motivación) que mantenga vivo el proceso?
- ¿Cual es la visión que plantea este movimiento?
- ¿Se va a imponer o se va a someter a votación?
- ¿Qué ocurrirá con quienes no compartan esa visión?
Objetivos
Una vez definida la visión, es necesario establecer unos objetivos o no se llegará a ningún sitio. Pero para que un plan pueda ejecutarse, los objetivos deben ser concretos, medibles, temporales, realistas y todo eso que ya nos han contado mil veces. En algún momento habrá que bajar a la tierra y decir lo que se pretende conseguir. El problema es que no todos los “clientes” quieren lo mismo. Pero es imposible contentar a todo el mundo. Y como suele decirse, si una marca pretende ser todo para todos no será nada para nadie.
- ¿Cuales son los objetivos del movimiento?
- ¿Cómo se van a alcanzar?
- ¿Qué pueden hacer quienes no los compartan?
Producto
Detrás de una marca debe haber un “producto”, una oferta, una propuesta de valor. O dicho de otro modo, si alguien compra una mercancía o idea es que espera obtener algo a cambio. No se puede ofrecer solo ilusión o esperanza, antes o después hay que dar algo más. Ya sabemos que lo que ofrece la competencia es malo, pero si no me dices en qué consiste lo tuyo y, sobre todo, si no me explicas porqué es mejor que lo existente, dificilmente compraré lo que me vendes.
- ¿Qué necesidad satisface este movimiento?
- ¿Qué hace mejor que lo que ya existe?
- ¿Cómo vas a “producir” lo que ofreces?
- Si no me gusta, ¿Puedo seguir comprando libremente mi “producto” habitual?
Confianza
Muy bien, supongamos que me convences de lo que me ofreces es útil, relevante, necesario. Pero eso no me basta. Tendrás que darme pruebas, evidencias o tendrás que demostrarme de algún modo que lo tuyo es mejor que lo que existe.
La credibilidad también se basa en la autenticidad. El problema es que tu oferta tiene tantos ingredientes de orígenes diversos que puedo dudar de que el conjunto mantenga una calidad constante.
- Además de lo que dices que harías, ¿Porqué tendría que creerte?
- ¿Donde puedo ver muestras de lo que dices que haces?
- ¿Quién puede recomendarte?
- ¿Cómo podría creer que lo que me dices es sincero?
Sintonía
Cualquier marca personal o comercial fuerte tiene un elemento emocional importante. Normalmente se basa en la capacidad de establecer una sintonía entre el “producto” y el “cliente”. Es lo que normalmente denominamos “tener química” y cuando sucede, decimos que alguien es “uno de los nuestros”. Suele ocurrir cuando los valores son comunes.
Posiblemente este es el punto fuerte del movimiento. No creo que no haya escuchado una declaración sobre el movimiento del 15 de Mayo que no empezase con algo parecido a: “Creo que todos podemos sentirnos identificados con estas personas, pero…”
Lo que ocurre es que aunque ahora parece que todos comparten los mismos principios, antes o después habrá que establecer prioridades y ahí habrá que posicionarse y por lo tanto, escoger un nicho de mercado. No se puede tener todo.
- ¿Cuales son los valores del movimiento?
- En caso de conflicto, ¿Qué va a primar?
- Cuando haya diferencia de criterios, ¿Quién va a decidir lo correcto?
Promoción
Este aspecto unido al de la sintonía son dos de los elementos clave del movimiento. Han utilizado unas herramientas de promoción muy llamativas que mezcla el sudor y los bits y los eslóganes son ingeniosos (y algunos muy cursis).
Se ha conseguido hacer mucho ruido. Pero eso no es suficiente para generar confianza. Llevamos años viendo como las grandes empresas de telefonía se gastan una pasta en estar en todas partes pero cada día les tenemos más asco. La visibilidad está muy bien siempre que tengas claro todo lo anterior, motivaciones, valores, objetivos, oferta,… pero la sobrevisibilidad puede llegar a ser contraproducente. El ser humano se cansa pronto y una vez que pase la novedad, se perderá el efecto.
En algún comentario del post anterior alguien me decía que quizás estaba mal informado o había sido víctima de la manipulación al criticar el movimiento. Pero cuando tratas de vender algo no puedes echar la culpa al “cliente” de su desconocimiento. Si de verdad quieres “vender”, tendrás que encontrar el modo de comunicar eficazmente tu oferta en lugar de culpar a quien quieres convencer.
- ¿Tienes un mensaje claro?
- ¿Estás utilizando los canales adecuados?
- Además de los grandes espectáculos de masas ¿Vas a utilizar el cara a cara, las conferencias,…?
Venta
Por último, llega el momento de poner tu producto a la venta. Ya sabemos que lo que nos venden está caducado, es caro y poco fiable. Pero todavía no sé si lo tuyo es mejor. Por otra parte, no puedes insultar o atacar a quienes no les gusta tu “oferta”.
- ¿Vas a permitir la existencia de otras opciones o vas a obligar a quitar los productos existentes para poner el tuyo?
- ¿Vas a compartir un espacio en el lineal del supermercado de las ideas?
- Si alguien te dice que prefiere otro “producto” o que no le convence el tuyo, ¿Vas a respetar su opinión o vas a descalificarle o algo peor?
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Tengo dos galápagos. Es la consecuencia de tener una hija caprichosa y unos abuelos consentidores. Evidentemente el que se encarga de cuidarlos soy yo. El caso es que, con el tiempo, les he ido cogiendo cariño. Me he acostumbrado a darles de comer, a cambiarles el agua y a sacarles al sol porque sé que les encanta. A veces me da la sensación de que la mirada del más grande es de agradecimiento. Mis galápagos dependen de mí, no tienen otra opción, y mi obligación es hacer lo posible para que estén a gusto.
Pero las personas no somos galápagos. Normalmente tenemos opciones… salvo que dejemos que otros se encarguen de cuidarnos.
Y ahora viene la parte en la que me meto en un berenjenal.
Desde hace algún tiempo veo como se multiplican los Indignados. Este fin de semana vimos como unos cuantos miles salían a la calle a protestar porque quien creian que les cuidaba, resulta que pasa de ellos. Supongo que durante algún tiempo algunas personas han podido tener la sensación de que merecía la pena ceder algunas parcelas de libertad para poder recibir algo a cambio. Hay quién ha pensado que “Papá Estado” iba a cuidar de él o ella. Pero ni “Papá Estado” ni “Papá Empresa” han estado ahí nunca para eso. Los políticos tienen otras preocupaciones.
Nunca he negado la carga ideológica que puede tener un concepto como el del Branding Personal. Siempre he defendido que la Marca Personal se basa en la responsabilidad individual. Cada parcela de libertad que cedes consigue que tu marca se debilite y cada vez seas más la marca de otros. Por eso tiene tan mala prensa en países sin libertad…y en las empresas. Cuando poco a poco te vas poniendo en manos de las decisiones de otros (subvenciones, ayudas, nómina, coche de empresa,…), vas teniendo menos margen de maniobra. Mis galápagos no tienen otra opción y sufro por ello, pero las personas sí la tenemos.
La manifestación del fin de semana me parece que habrá encantado a los políticos, especialmente a los más intervencionistas. Se estarán frotando las manos viendo como lo único que se les ocurre a algunos es reforzar la idea de dependencia del poder. Dicen que esto se ha conseguido gracias a las Redes Sociales, pero lo que yo he pensado es que es la versión dospuntocero de aquello que dicen las madres: “Hijo, si tus amigos (followers, fans,…) te dicen que #tetiresporunpuente tu vas y te tiras”.
Sinceramente, esta actitud de Indignación y de lloriqueo por lo que nos han quitado me parece que es paralizante. Creo que lo que hay que hacer es dejar de pedir a los inútiles que nos gobiernan que nos arreglen la vida y empezar a buscárnosla nosotros. Ya sabemos que los políticos son incompetentes, ahora hay que conseguir que sean irrelevantes. Como decía el otro día en twitter, lo que les duele no es el #nolesvotes sino el #nolespagues
Veo que muchos están encantados con panfletos como el ¡Indignaos! (5 Euros / 64 pags.) o el REACCIONA (9,5 Euros) o Es tiempo de acción (3 Euros / 30 pags). No sé si estos libros se podrán descargar gratuitamente o van a ceder el importe de las ventas a “La Causa” pero si no es así, me parece una utilización genial del “sistema” para lucrarse criticando al “sistema”. Por cierto, cuando trabajaba creando marcas blancas solíamos hacer algo parecido, cuando había un producto de éxito rápidamente buscábamos a alguien para que fabricase algo parecido con nuestra marca.
Cuando escribo estas cosas sé que hay mucha gente a la que aprecio que no estará de acuerdo, solo quiero dar mi punto de vista. No estoy diciendo que la Marca Personal deba ser egoista o individualista, eso es contrario al concepto. Lo que quiero decir es que hay que preocuparse más por hacer o actuar para crear algo positivo que perder el tiempo en indignaciones o cabreos inútiles hacia quienes hace tiempo que dejaron de escuchar.
Mis galápagos miran hacia arriba cuando les llevo comida… pero nosotros no somos galápagos afortunadamente y podemos dejar de mirar hacia lo alto esperando que alguen nos tire unas migajas.
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Uno de los objetivos que me planteé cuando empecé a trabajar en el concepto de Marca Personal fue el de diseñar un sistema replicable que pudiese ser utilizado por cualquier persona sin necesidad de tener una preparación especial. Para conseguir que otros puedan hacer lo mismo que haces tú de un modo automático, es imprescindible reunir todos los elementos, “destilar” lo fundamental y convertirlo en un protocolo aplicable en cualquier situación. Esto sirve para los pilotos, los fontaneros o los responsables de producción.
Hace tiempo que me quedó claro que el Branding Personal funciona gracias a unas decenas de elementos de distinta importancia (valores, responsabilidad, estrategia, blogs, propuesta de valor,…). Lo que no tenía tan claro es el orden en el que había que aplicarlos o si en realidad había que juntarlos siguiendo unas etapas establecidas o debería ser algo sistémico.
Aunque hace tiempo que manejo todo esto, mi intención para antes de acabar el año, es plasmarlo en algún documento operativo.
En algún post reciente hablaba de la importancia para una marca, personal o comercial, de tener un sistema, un protocolo o un manual de procedimientos. Cuando se trabaja de un modo preestablecido se reducen los errores, se producen menos sorpresas, se generan resultados consistentes. Eso aumenta la credibilidad, la confianza y como he dicho tantas veces, las marcas valiosas lo son porque son capaces de ofrecer calidad sin sobresaltos. Y esto se aplica a las personas y a los productos.
Pero para llegar a este punto de mi trabajo he dedicado mucho tiempo a investigar, a leer y a poner en práctica. Como es la primera vez que me meto en un lío de este estilo, hace siete años no tenía ni idea de por donde empezar, así que me dediqué a leer a los maestros. Peter Montoya, Tom Peters, William Arruda o Catherine Kaputa me enseñaron los principios básicos. Al principio traté de cogerlo todo, pero casi sin asimilar nada. No lo voy a negar, me dediqué a copiar muchas de sus ideas. Y claro, lo que salió al principio no tenía ni pies ni cabeza.
Pero poco a poco vi que había cosas que no encajaban o simplemente no tenían sentido en nuestro entorno. Los problemas de un emprendedor de Ohio no son los mismos de un autónomo de Badajoz. Para hacer networking aquí no puedes organizar fiestas en un piso de 80 m2 todos los fines de semana como propone Ferrazzi. Así que en algún momento hay que empezar a pensar por uno mismo. Hay un punto del proceso en el que hay que ”matar al padre”.
Tenía pensado hablar de esto hace unos días, cuando vi el último post del blog de mi amiga Mertxe Pasamontes. Ella reflexiona sobre la frontera entre copiar y crear. Como digo, en mi proceso ha habido una etapa inicial de recopilación de materiales, luego una de asimilación y deconstrucción y por último una de creación de algo nuevo pero con el espíritu de los “maestros”.
Ya no se trata solo de una cuestión operativa, también hay un elemento filosófico. Creo que una persona que quiera desarrollar una Marca Personal debe pensar por sí misma. Si te dedicas a repetir las ideas de otros, especialmente si te las han impuesto, vas a ser menos tú y más lo que otros quieren que seas.
Creo que hay que ponerlo todo en duda. Especialmente en estos tiempos en los que tratan de hacernos tragar con ruedas de molino embadurnadas de vaselina y música “Chill out”.
Cuando doy clase a mis alumnos en algunas escuelas de negocio les digo que no se crean nada de lo que les han dicho, ni siquiera de lo que yo les cuente, si no lo han pensado bien o incluso si no lo han probado. Les hablan de gente que ha desarrollado teorías desde sus cómodos despachos en universidades norteamericanas pero que son inaplicables en el “mundo real”. Me encantaría ver a Maslow dirigiendo un equipo de teleoperadoras mal pagadas.
Por último, un profesional que quiera dejar una Marca Personal fuerte no puede basarse en la imitación o la copia. Eso solo consigue que le perciban como una mala versión de algo existente. Es mucho mejor crear algo nuevo o una combinación original de cosas preexistentes, con personalidad propia. Supongo que es más facil presentarse como profesional de algo que ya conoce todo el mundo, pero a la larga es mejor crear tu propio método o desarrollar tu idea singular. El que da primero da dos veces. Te lo digo por experiencia.
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No me gusta el futbol, me aburre terriblemente. Cuando veo que en la televisión anuncian los “grandes” partidos como si fuese algo épico o cuando en el telediario dedican más de media hora a los cotilleos balompédicos me doy cuenta de lo bajo que hemos caido. Pero lo peor es cuando lo importante deja de ser que un equipo juegue bien o gane muchos partidos y el protagonismo se lo llevan las estupideces de unos entrenadores o jugadores cuyas declaraciones simplonas se convierten en objeto de debate. Parece que llamar la atención es la prioridad y lo de menos es cumplir con tu obligación.
Estamos en campaña electoral. Durante años, los políticos han hecho lo que saben hacer: jodernos la vida. Podría decirse que unas docenas de tarados han creado unos cuantos millones de parados. Ahora tienen unas semanas para hacer todo tipo de “tontás” que llamen la atención. No hay más que ver como han derrochado nuestro dinero o como nos han llevado a la situación actual. Ahora el lema es: “Premio a quien consiga más atención” o lo que es lo mismo, “Que hablen de nosotros aunque sea mal”. Creo que el mundo de la política es uno de los principales culpables de la mala imagen del marketing porque se utiliza como cortina de humo para ocultar la incompetencia… y muchos pican.
Pero parece que todo lo malo se contagia y en La Red veo que se extienden las malas artes de futbolistas y políticos. Para mucha gente, Internet y las Redes Sociales se han convertido en una trompeta o un altavoz de juguete que alguien regala a un niño. Es algo que sirve para hacer mucho ruido pero que acaba dando dolor de cabeza a quienes están cerca de la criatura. El caso es que la personita lo utiliza para aquello que más le gusta, convertirse en el centro de atención.
Pero tras tanto ruido y cacofonía, echo mucho de menos algo de sustancia y unas cuantas evidencias. Siempre suelo insistir, y cada día más, que no se puede sostener una marca personal o comercial sin una propuesta de valor que la sustente y sin una demostración de que lo que se dice es cierto.
¿Qué me puedes ofrecer? ¿Qué gano yo con tu propuesta? ¿Cómo va a cambiar mi vida si te contrato? y aún más importante ¿Por qué debería creerte?
Llamar la atención es sencillo. Solo hay que decir algo polémico en Twitter (o en una comida con los amigos), hablar de sexo o atacar algo que mucha gente respeta. Muy bien, ya lo has hecho. Durante unas horas (ni siquiera días), tendrás tu momento de gloria, pero desaparecerá rápidamente si no tienes nada más que ofrecer.
Es cierto que una estrategia sólida de Branding Personal debe tener un componente de visibilidad. Pero no se trata de enseñar por enseñar, eso es exhibicionismo. Es fundamental que quien quiera convertirse en un referente cumpla dos condiciones:
Ofrecer algo valioso
Si estás en todas las Redes Sociales, si te dedicas a “vivir” en dospuntocerolandia, es posible que consigas muchos “amigos” (¿Cuantos son muchos? ¿500, 5000, 500.000?). Puede hasta que te posiciones bien en los buscadores. Pero ese puede ser tu mayor error si no tienes algo que ofrecer o que enriquezca a quién tiene interés en saber más de tí. Quizás consigas que mucha gente te conozca y compruebe que tras ese avatar chulo solo hay… un avatar chulo.
Posiblemente uno de los mayores errores que se pueden cometer en La Red es entrar en el juego dospuntoceril sin tener algo donde agarrarse. Desgraciadamente, como ocurre en la vida “real”, aqui no hay posibilidad de crear una segunda buena primera impresión. Si entras a saco y quieres dejar una Marca Personal valiosa, debes ser consciente de que tienes algo útil que proporcionar desde el primer día.
Generar credibilidad
Vale, ya me has demostrado con tus post o con tus ideas en 140 caracteres que lo que dices es interesante y cada día aprendo algo. Pero no me basta con que me cuentes lo que puedes hacer, ahora tienes que enseñármelo. Para decirme lo bueno o buena que eres ya existe una herramienta inutil, el Curriculum. Lo que quiero es que me demuestres que puedes hacer lo que dices de forma eficiente y consistente.
En La Red hay gente que promete de todo. En mi negociado no hay día que no me encuentre tres o cuatro personajes que “venden” Branding Personal cuando lo que hacen (o eso dicen) es enseñarte a elegir el color de la corbata, a crearte un perfil en Linkedin o hacer un DAFO.
Generar confianza es lo que consigue que tu valor aumente y que tus posibilidades de ser escogido se multipliquen. Por eso, tu obsesión debe ser encontrar pruebas de tus logros. Y cuando las tengas, vas y lo cuentas. Pero no trates de invertir el orden de los factores.
La credibilidad se consigue a base de tiempo, experiencia, demostración de resultados, recomendaciones, métodos consistentes… Si quieres saber a quién hay que escoger, no te quedes con el ruido, investiga un poco y busca pruebas que demuestren que hace lo que dice. Especialmente si lo que promete es espectacular o poco habitual.
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La gente utiliza la palabra “gurú” porque “charlatán” es demasiado difícil de deletrear.
Peter Drucker
Una de las cosas que siempre me ha gustado de la ciencia es que si planteas una teoría, debes encontrar el modo de demostrarla y además, debe ser reproducible. No debe depender del estado de ánimo de quién la aplica ni de otras cuestiones subjetivas. Supongo que eso es lo que diferencia a los Pitágoras, Copérnico o Curie de lo que ahora se denominan gurús.
Si te fijas, jamás habrás escuchado que a un científico que se califique como gurú. Ese término se suele aplicar, además de a los santones de la India, a economistas, opinadores varios y últimamente a cualquiera que combine un poco de conocimiento y un mucho de marketing. He llegado a la convicción que el gurú tiene más de arte e inteligencia social que de ciencia.
La ventaja para el gurú y la desventaja para quienes le siguen es que dependen de la presencia física del individuo o individua. No es posible aprovechar su conocimiento si no está presente. Por eso se pagan tan bien las conferencias y las asesorías directas con esos personajes. Afortunadamente la ciencia avanza gracias a que los Newton, Kepler o Lavoisier fueron capaces de convertir su conocimiento en algo que trasciende los siglos y, por supuesto, su presencia.
Las cuestiones ahora son:
- Quienes se denominan gurús (Dospuntocero, ”management”, marketing,…) ¿Serían capaces de convertir su “arte” en ciencia?
- ¿Tienen un modelo, sistema, método o tesis que transforme sus ocurrencias en algo aplicable por otras personas? (Reproducibilidad).
- ¿Podrían mostrar evidencias de que su forma de hacer las cosas tiene una fiabilidad del 100%? (Demostración).
Porque para mí, esas son las condiciones que debe cumplir cualquiera que pretenda ser un referente. Cuando alguien pone algo como gurú o experto en cualquier sitio (perfiles, tarjetas,…), creo que debería justificarlo, al menos, presentando un método de trabajo.
Las grandes marcas comerciales basan su fortaleza y la credibilidad en el mantenimiento de unos estándares de calidad. Con el Branding Personal ocurre lo mismo. Una persona debe tener unas reglas de comportamiento que le van a hacer actuar de un modo u otro. Los buenos profesionales suelen tener unos criterios que suelen aplicar una y otra vez y que les permiten alcanzar los resultados que desean. Supongo que esto no podría calificarse como “ciencia”, pero al menos trata de reducir el componente subjetivo de las decisiones.
A diferencia del modelo gurú, crear un sistema replicable tiene algunas ventajas para el desarrollo de una Marca Personal
Posicionamiento de experto
Cuando eres capaz de “destilar” tu conocimiento y experiencia y convertirlo en algo útil independientemente de tu presencia, subes un escalón. Eso es lo que ha conseguido gente como David Allen con su GTD que tan fantásticamente comenta mi amigo Jose Miguel Bolivar. Cuando eres capaz de crear algo que pueda utilizar cualquiera, tu Marca Personal llega a mucha más gente aunque no estés presente.
Mejora continua
Al empezar a establecer un método, aunque sea primitivo e imperfecto, estás sentando las bases para mejorar. Si tu posicionamiento de gurú depende de como te levantes esa mañana, cada día tendrás que empezar de nuevo y no habrás aprendido nada. Pero si detectas errores, puntos de mejora, elementos de cambio, cada día que pasa irás puliendo tu modelo. Eso se puede aplicar a un profesional de las compras o a un conferenciante, a un “Community Manager” o a un Coach.
Fuente de ingresos
Uno de los problemas que nos encontramos quienes nos dedicamos a asesorar es que dependemos de nuestra presencia. Sin embargo, mientras eso ocurra no podremos hablar de tener un negocio, solo podremos decir que somos trabajadores como explica perfectamente Michael Gerber en El mito del Emprendedor. Eso cambia si somos capaces de crear un método en el que podamos dejar nuestra marca y que pueda ser utilizado por cualquiera. En ese momento podrás empezar a pensar en franquiciarlo o venderlo.
Respeto y credibilidad
Siempre suelo decir que una marca personal o comercial debe gran parte de su valor a la capacidad de generar confianza. ¿Qué mejor forma de conseguirlo que crear algo que consiga que algo suceda siempre que se aplica? Lo curioso es que en ese momento te das cuenta de que el mejor gurú es aquel al que no necesitas.
Uno de los problemas del modelo gurú es que al basarse en la capacidad y las creencias de un individuo y no en datos o hechos, es muy facil que lo que dice se convierta en dogma para muchos y de ahí al sectarismo hay un paso. Desgraciadamente esto ocurre en Internet, la política o el deporte.
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Esta semana han estrenado The company men, aunque todavía no la he visto. Por lo visto trata de un grupo de ejecutivos bien situados a los que una reestructuración en su empresa deja fuera de juego. Parece que empiezan a abundar películas con historias sobre despidos o sobre lo menos atractivo del mundo corporativo. Películas como esta o la reciente Up in the air, están dando una imagen muy diferente a la que veíamos en los ochenta, como Armas de Mujer en las que si te lo currabas, triunfabas.
Quizás no es una mala cosa el que sea el cine el que abra los ojos a muchos profesionales que piensan que no les va a pasar nada.
Pero lo que me ha inspirado el post es el título, “The company men”, que podríamos traducir como “Los hombres de empresa”. Creo que en esas cuatro palabras se sintetiza todo lo que no deberíamos volver a ser jamás. Parece que aunque hace tiempo que las organizaciones dejaron de considerarnos humanos y nos convirtieron en recursos, nosotros seguimos comportándonos con un absurdo sentimiento de lealtad y pertenencia.
En alguna ocasión he comentado aquí que hay gente que se ofende cuando le digo cosas tan obvias como que tengan su propia tarjeta profesional. Siempre hay alguien que me dice algo tan obsceno como “Yo no puedo hacer eso porque soy de XXXXXXXX”. ¡SOY DE…! ¿Nos hemos vuelto locos? Yo no soy de nadie y menos de una empresa.
A ver si nos enteramos de una vez que una cosa es la marca corporativa a la que “vendemos” nuestro trabajo y otra es nuestra Marca Personal. Ambas no son antagónicas, de hecho deberían ser complementarias si en las organizaciones hubiese directivos con un poco de visión. Pero cuando firmamos un contrato con una empresa no lo estamos haciendo con el diablo. Siempre podemos decidir. No estamos vendiendo el alma, o no deberíamos.
Podría pensarse que estoy en contra de las empresas, pero no es así, más bien todo lo contrario. Creo en los empresarios, pero en los de verdad, no en esa élite de directivos que no ha sido capaz de crear nunca nada y nunca son responsables de sus cagadas. Creo en esos emprendedores que se juegan lo poco que tienen para salir adelante y crear riqueza. Lo que no me gusta son esas organizaciones que actúan en función de lo que decide un grupo de accionistas a miles de kilómetros.
Pero para cambiar las cosas debemos empezar a utilizar las mismas herramientas. Ya sé que esto rechinará a algunos, pero creo que es bueno si se hace bien. Es hora de dejar de pensar como Hombres de Empresa y empezar a considerarnos Hombres (y Mujeres) Empresa.
Mientras pensemos como Empleados, siempre estaremos un escalón por debajo. Tendremos que “mendigar” un empleo, aceptar órdenes absurdas o tragar con lo que sea. Pero si pensamos como Empresas que proporcionamos servicios, nos pondremos al mismo nivel. La única diferencia es que en tu caso, tu empresa eres tú mismo. Ojo, no estoy diciendo que te hagas autónomo, estoy diciendo que aunque estés trabajando para otros, tu mentalidad debe ser la de alguien que se “asocia” a una organización.
Ahí cobra todo su sentido el concepto de Marca Personal. Dentro de una organización también es posible diseñar estrategias de Branding Personal.
Si piensas como una Empresa Unipersonal debes tener en cuenta todos los “departamentos”.
- Necesitas un área de compras. ¿Donde vas a adquirir los conocimientos que necesitas?
- Necesitas un área de marketing. ¿Cómo vas a dar a conocer lo que haces?
- Necesitas un área de producción. ¿Cómo vas a crear los documentos, presentaciones y entregables?
- Necesitas un área de logística. ¿Cómo vas a organizar todos esos elementos?
- Necesitas un área de finanzas. ¿Cómo vas a gestionar los recursos económicos?
- Necesitas un área de I+D. ¿Cuantos “productos” vas a crear el próximo año?
- Necesitas un área de ventas. ¿Cómo vas a argumentar y cerrar acuerdos sobre lo que aportas?
- Necesitas…
El mundo está cambiando y no es malo. Simplemente debemos dejar de comportarnos como dóciles “empleados” y empezar a hacerlo como profesionales que tenemos algo que aportar. Recuerda que Tu eres tu marca, tu profesión es tu empresa y tu trabajo es tu producto. No mezcles las cosas.





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