Articles Archive for abril 2011
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En el último post decía que al preparar un curso de Marca Personal con un peso importante de las Redes Sociales he descubierto opciones que desconocía. Eso por un lado es estupendo porque me abre nuevas posibilidades pero por otra me genera más ansiedad dospuntocero. Si ya no doy abasto con el uso que hago de La Red, esto todavía me lo hace más cuesta arriba.
En dospuntocerolandia se habla de marcas, de Community Managers, de “conversar” con el cliente, de mantener abiertos los canales 24 horas, 7 días a la semana. Eso es extraordinario si tienes recursos (personas, tiempo, energía,…) para sostenerlo. Pero para un profesional independiente o un pequeño negocio veo que es humanamente imposible mantener una actividad online más allá de un límite no demasiado elevado.
Quizás Repsol, Telefónica o Zara pueda mantener un equipo de personas dedicadas a esto, pero creo que a una PYME o un Agente Libre no se le puede reprochar no “vivir” en dospuntocerolandia.
Seguramente hay personas capaces de crear grupos en Linkedin y mantenerlos vivos y con una actividad frenética. Seguramente hay personas capaces de escribir Twitts cada quince minutos sin perder la concentración en su trabajo. Seguramente hay profesionales que pueden interrumpir una presentación o salir de una reunión para ver lo que ocurre en su Facebook. Seguramente hay individuos que contestan a todos y cada uno de los comentarios en su blog y además pueden escribir en otros muchos que han podido leer previamente.
Pues yo no soy capaz. Soy muy limitadito, lo reconozco. Pero la verdad es que tampoco es que me entusiasme demasiado convertirme en algo así como en un concursante que debe responder preguntas de una voz en off mientras realiza otras pruebas.
Creo que hay que empezar a decidir entre, al menos, dos modelos de comunicación con paralelismos en el mundo “real”: El Zoco y la Tienda de barrio.
La Tienda de barrio
Hace muchos, muchos años, cuando yo era pequeño había una tienda de juguetes muy pequeña en la Calle Francos Rodriguez en Madrid. Entre la puerta y el escaparate no creo que sumasen más de tres metros de ancho. Y dentro, la cosa no cambiaba mucho, pero parecía que había millones de juguetes. Era algo mágico. El dueño era el Sr. Zamora. Creo que si me lo cruzase ahora todavía lo reconocería. Me dejó su Marca Personal.
El caso es que quizás entré en su tienda una docena de veces y posiblemente solo salí dos o tres ocasiones con alguna cosa que me regalarían mis tías. Pero me paré muchísimas más veces delante de su diminuto escaparate. Sabía exponer muy bien lo que tenía. Las pocas veces que hablé con él me di cuenta que sabía de lo que decía. Y nunca me pareció raro que no se parase a hablar con cualquiera que pasaba delante de su tiendecita.
El Zoco
Nunca he estado en un Zoco en Turquía, Marruecos o en otro país árabe. Pero dicen que los vendedores te dan conversación, te invitan a un té y te hacen sentir como parte del paisaje. Supongo que de todos esos contactos saldrán muchas ventas. Quizás esa forma de entender los negocios acaba generando resultados. Pero creo que es una forma de comercio que gusta más a unas personas que a otras tanto en el lado del vendedor como el del comprador.
En mi opinión, el mundo dospuntocero es más parecido al Modelo Zoco en el que a base de conversar y compartir (Tés o Twitts) se supone que algo saldrá. Pero hay una diferencia sustancial. En un zoco, las conversaciones son más personales, “físicas” y por supuesto, muchas menos que en dospuntocerolandia. Además, tiene que gustarte.
Pero creo que aunque poco a poco hayan desaparecido las tiendecitas como las del Sr. Zamora, esa opción existe en La Red y creo que es la más factible para una PYME o un profesional independiente. Creo que debe ser una combinación de escaparate para mostrar tu mercancía de la mejor forma posible y la opción de conversar o ampliar información para quienes tengan la intención de “comprar” y no solo de pasar el rato.
Estas son solo algunas reflexiones para intentar entender un poco como manejar todo esto. Pero creo que todos hemos conocido un Sr. Zamora o un puesto de “chuches” cerca de casa que ocupan un lugar muy importante en nuestra memoria y no les reprochamos no haber mantenido una conversación permanente con nosotros.
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Situación A
Cada cierto tiempo, con una frecuencia bastante regular, me salta alguna alerta en google en la que alguien hace una crítica, bastante negativa y visceral, sobre el Branding Personal. Eso no es malo, todo lo contrario, es útil para saber como entiende la gente este concepto.
El problema surge cuando al leer esos post o esos twitts, te das cuenta que la mayoría de las opiniones son superficiales, que quien las expone no parece haber dedicado ni un minuto a entender el concepto o que, en muchos casos, parecen hablar de oidas o basándose en lo que les sugiere el nombre. Que si es una “americanada”, que si es “vender humo”, que si eso ya lo hacían mis abuelos,…
Esto ocurre con la Marca Personal, con el Coaching, con las Redes Sociales, con la Consultoría, con la catástrofe de Fukushima, con las revueltas en los países árabes o con la Selección Española. Parece que todos (yo el primero) estamos preparados para opinar sobre cualquier cosa sin haber dedicado ni un segundo a entender realmente de qué va.
Situación B
Si me has seguido en los últimos tiempos (los últimos siete años), te habrás dado cuenta de que soy bastante cascarrabias con lo dospuntocero y que en muchas ocasiones me comporto como alguno de los de la Situación A.
El caso es que, hace poco, he tenido que impartir un curso sobre Marca Personal pero muy enfocado en el Networking y en las Redes Sociales. Con el tiempo que llevo en esto y con el uso que hago de las herramientas dospuntocero yo me las prometía muy felices y pensé que sería muy sencillo. Nada más lejos de la realidad. Al tener que preparar el curso, he descubierto un montón de posibilidades, aplicaciones que desconocía y beneficios sutiles que me han abierto los ojos.
¿Significa eso que me he “convertido” al dospuntocerolismo? No lo creo, el cascarrabias que llevo dentro no se ha ido. Sin embargo, creo que, antes de criticar algo sin conocerlo, es importante darle una oportunidad.
Si critican tu idea
¿Qué podemos hacer cuando alguien ataca nuestra idea de un modo irreflexivo y sin conocerla? Pues con el tiempo he llegado a la conclusión de que lo mejor es dejarlo estar. Cada día se incorpora gente nueva a La Red y si te dedicas a tratar de convencer a quienes ya tienen una idea fija, vas a perder la oportunidad de llegar a quienes están realmente interesados.
Ante cualquier propuesta aparecen tres grupos, los contrarios, los neutros y los favorables. Mi consejo es que te dediques a los que están interesados. De todos modos, siempre es importante hacer pedagogía y dedicar tiempo a formar y a informar a cualquiera que quiera entender lo que ofreces.
Una cosa más. Si al explicar lo que haces con frecuencia hay gente que no lo entiende o no está de acuerdo, el problema no es suyo sino tuyo y deberían encenderse algunos pilotos de alarma para que hagas algunas modificaciones en tu forma de comunicarlo.
Si criticas
Si tienes tendencia a ver el lado negativo de todo. Si crees que una nueva idea es una estupidez por definición. Si crees que algo que no conoces es malo (ideofobia: rechazar las ideas que no conocemos). Tienes dos opciones: puedes cerrarte en tí mismo o puedes investigar un poco.
Me ha ocurrido en muchas ocasiones, por no decir siempre, que cuando he dedicado un tiempo a entender una herramienta o un concepto, me he enriquecido. Es cierto que he tenido que hacer algo que suele ser dificil: tragarme mis prejuicios. Pero a la larga me ha compensado.
Lo peor no es cuando no sabes nada sino cuando solo has empezado a conocer un tema y ya te crees que lo sabes todo. Te aseguro que sé de lo que hablo. ;-)
¿Cuantas veces nos ha pasado que tiempo después de conocer a una persona que pensábamos que era gilipollas se ha convertido en un excelente amigo o algo más? No se puede querer aquello que no se conoce (personas o ideas). Como decía aquel anuncio de tónica, si no te gusta es que lo has probado poco.
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Hace ya bastante tiempo que no comento aquí libros que me han gustado, así que aprovecharé este día de vacaciones para recuperar la costumbre. En este caso, además, quiero hablar de un libro increiblemente útil que me ha llegado en el momento perfecto. Se trata de Generación de Modelos de Negocio.
Sobre el propio libro se podrían decir cosas como que es un libro colaborativo, que ha sido editado de un modo muy dospuntocero o que, aunque parezca raro, es un libro de negocios muy bello y graficamente muy intuitivo. Pero, además, es de los pocos libros de los que últimamente se publican, en los que realmente puedes sentir que has aprendido algo.
No sé si será algo habitual entre otras personas que deciden “montárselo” por su cuenta, pero en mi caso, durante años he tenido más voluntad y ganas de comerme el mundo que visión empresarial o mentalidad estratégica. En consecuencia, he ido avanzando y no me está yendo mal. Pero sin un modelo de negocio definido todo ha ocurrido de un modo muy ineficiente. No es que no haya sido consciente de ello, simplemente no tenía ni idea de por donde empezar. Además, siempre he encontrado excusas para no hacerlo del estilo de: “esto de los modelos de negocio es solo para empresas grandes o para presentar proyectos a inversores”.
Sin embargo, a medida que he ido avanzando en la lectura de este libro no solo he visto que es muchísimo más sencillo e intuitivo de lo que pensaba sino que además estaba deseando ponerlo en práctica. Así que, en este sentido, es un libro muy útil para empresarios, emprendedores o incluso para profesionales “cuentajenados” que quieran entender como funcionan las empresas para las que trabajan y hacer propuestas de mejora.
Pero además, por deformación profesional, a medida que he ido avanzando en la lectura, he ido atando cabos y estableciendo conexiones con mi modelo de Branding Personal. En realidad, la Marca Personal es “solo” un componente de algo más ámplio que suele relacionarse con el tan manoseado YO, S.A. Lo que quiero decir es que una persona debe pensar en su profesión como en una empresa y en su trabajo como en un producto. Y eso tendrá mejores resultados si aplica un pensamiento estratégico como el que plantea el libro.
No voy a entrar a desglosar el libro, pero explica de un modo genial los nueve elementos que hacen que los negocios funcionen o, si fallan, firmen su sentencia de muerte. Y cada uno de ellos puede aplicarse al trabajo de los profesionales.
- La Propuesta de Valor es equivalente a aquello que podemos aportar.
- Los Canales son los medios que vamos a utilizar para darnos a conocer y llegar a quienes nos necesitan.
- Los Recursos Clave es todo aquello que vamos a necesitar para poder seguir avanzando.
- La Estructura de Costes es aquello en lo que se nos va la “pasta” y muchas veces no nos fijamos o no nos queremos fijar
- Los Ingresos es lo que nos va a permitir seguir adelante, pero, al menos en mi caso, no me he preocupado demasiado en racionalizarlo.
… y así hasta nueve elementos que van encajando como por arte de magia, o al menos eso me ha parecido mí, aunque ya digo que este libro llega en un momento perfecto para mi proyecto.
Siempre he pensado que entramos en una época en la que, guste o no, vamos a tener que redefinir las relaciones entre profesionales y empresas. A partir de ahora debemos pensar más bien en negocios entre empresas unipersonales (YO, S.A.) y empresas “normales”. Así que es el momento de empezar a jugar con las mismas reglas y utilizar un lenguaje común. Y este libro es un excelente punto de partida.
NOTA: Esta semana mi columnita en Expansión y Empleo reflexiono sobre la pregunta: ¿Son las Redes Sociales las nuevas Yogurteras?
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Imagina lo siguiente. Alguien anuncia la apertura de un enorme centro comercial. Como se suele decir, la fama le precede (por cierto, esta podría ser una buena definición de Marca Personal). Todo el mundo sabe que va a tener muchísimas visitas que van a poder pasar por sus innumerables tiendas y locales. Pero todavía hay algo mejor, puedes tener un sitio para tí, sin pagar nada, solo por aportar unos datos. Así que, lo haces. Total, no tienes nada que perder.
El tiempo pasa y nadie se para en tu tienda. Ni siquiera saben que existe. Y tu te preguntas como es posible que en un sitio en el que cada día hay más gente, nadie se preocupe por ti. La verdad es que lo único que has hecho ha sido darte de alta y poner un cartel cutre. Pero todo el mundo dijo que solo por estar ahí, podrias conseguir fama y fortuna. Poco tiempo después lo dejas y le dices a todo el mundo que te han engañado.
Esto que cuento podría parecer absurdo, pero es lo que muchos piensan cuando se meten en dospuntocerolandia, especialmente en Facebook, Twitter y similares. Da la sensación de que aquí, solo por crear una cuenta y poner un perfil ya vas a convertirte en la nueva estrella mediática. Nada más lejos de la realidad. Cuando entras en este mundillo, crear una cuenta es equivalente a apuntarte a un gimnasio. A partir de ese momento hay que sudar… mucho.
Además, como ayer decía en Twitter, las Redes Sociales se han convertido en el IKEA de La Red. Son sitios en los que te lo dan todo para que puedas montar tu sitio sin preocuparte demasiado, pero al final acabas viendo que todo el mundo tiene lo mismo. También decía que estar en dospuntocerolandia es como tener una mascota. No es un capricho o una moda. Y si no lo alimentas y lo cuidas, se muere.
Es absurdo que haya tanta gente que piense que en las Redes Sociales baste con ESTAR. A nadie le van a hacer caso, ni van a hablar de el o ella, ni van a criticarle ni a recomendarle si no hace nada. Aquí el que no se mueve, no sale en la foto.
La Marca Personal se deja en la mente de la gente creando experiencias, haciendo cosas que dejen un recuerdo. Pero eso no ocurre si te sientas en la puerta de tu “local virtual” vacío esperando que alguien se interese por tí. Eso no sucede nunca, especialmente si hay muchos otros que están ofreciendo cosas chulas, nuevas, valiosas y entretenidas constantemente.
En dospuntocerolandia se suele criticar a los gurús, a esas personas antipáticas, esos quenosequiensehancreidoqueson que han conseguido hacerse un nombre en La Red. Podrán gustarte o no, podrás seguirlos o pasar de ellos, pero la mayoría, por no decir todos, llevan años generando contenidos interesantes, mojándose con opiniones propias, arriesgando, dedicando tiempo. Han gestionado bien su estrategia de Branding Personal a base de trabajo, esfuerzo y persistencia.
Aquí no funcionan los trucos, al menos a largo plazo. Encontrarás sitios en los que te dirán que haciendo algunas cosillas puedes tener muchos fans, “amigos”, followers o visitas. Pero eso dura un suspiro.
Tampoco me parece una buena idea dejar en manos de otros algo que solo te corresponde a tí. Hace poco, decía también en Twitter que tu Marca Personal gestionada por otros distintos a tí, se convierte en una marca comercial. ¿Como va a expresar eficazmente tus ideas, sentimientos o estados de ánimo alguien que no eres tú?
Así que, si quieres dejar una huella profunda, una Marca Personal memorable, empieza a poner cosas interesantes en las “estanterías virtuales”, genera contenidos polémicos, atractivos o emocionantes, sube vídeos cutres pero con alma, atrévete a decir cosas que todos piensan pero tienen miedo de verbalizar. Porque aquí, sin textos (o videos, o podcasts, o fotos, o twitts, o…) no hay paraiso.
NOTA: Mi buen amigo Guillem Recolons ha escrito un cariñoso post en el que habla de mi trabajo. También se ”se moja” hablando de algo que desgraciadamente suele ser demasiado frecuente en nuestro país: no contar, por ejemplo, con gente como ellos que realmente están luchando por sacar un concepto como el Branding Personal adelante. Creo que las personas del equipo de Soymimarca se han convertido en auténticos referentes en este asunto además de ser buenos amigos y mejores personas.
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En La Red, ¿Hay mucha información o poca pero muy repetida y ya conocida antes de Internet? Sobre eso reflexiono en mi columnita en Expansión y Empleo
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Esta ha sido una semana muy productiva pero absolutamente agotadora que me ha mantenido alejado de dospuntocerolandia. Pero en periodos como este de inmersión en la realidad es cuando puedo poner a prueba mis hipótesis sobre la Marca Personal.
Lo que estoy comprobando una y otra vez es que aunque esto del Branding Personal podría ser un concepto universal, en realidad no lo es por una serie de factores que voy descubriendo poco a poco. Esto no es malo, al contrario, me ayuda a definir mejor el perfil de las personas que van a poder sacar todo el partido a una estrategia de posicionamiento profesional o personal y dejar a un lado a las que no. Aquí expongo algunos de esos factores.
Percepción
Siempre he dicho, y aparece en la portadas de mis libros, que una marca personal o comercial sirve para aumentar tus opciones. Una estrategia de posicionamiento personal va a aumentar las posibilidades de ser escogido en un entorno incierto o que carece de toda la información necesaria para tomar una decisión objetiva.
Por lo tanto, una marca es útil siempre y cuando las decisiones no dependan de un resultado, dato o información concreta, medible y disponible. Por lo tanto, si ser elegido depende de un examen (opositores), una prueba física (deportistas) o una audición (músicos, artistas) el peso de la marca, de la notoriedad o el nivel de reconocimiento público va a ser muy pequeño o nulo.
El Branding Personal es útil cuando una elección va a depender de percepciones subjetivas. Eso incluye desde un proceso de selección de R2H2 hasta salir con la persona que te gusta. Ahí es cuando hay que trabajar a fondo todos los elementos de la Marca Personal, desde los valores hasta la presencia en La Red, desde la relevancia hasta el networking. Cuanto más y mejor “juegues”, más posibilidades tendrás de “ganar”.
Voluntad
Aunque parezca mentira, aquí es donde estoy encontrando la mayor parte de problemas. Hay mucha gente interesada en conseguir lo que se puede obtener con un posicionamiento fuerte, pero hay muy poca dispuesta a hacer lo necesario para alcanzarlo. En cuanto empiezan a pensar en el tiempo que hay que dedicarle para aprender, darse a conocer, ayudar o mantener la tensión, tiran la toalla.
Para la mayoría, la inmensa mayoría de las personas a las que me dirijo, todo lo que digo queda en una anécdota interesante y hasta motivadora. Pero unos porque creen que están seguros y lo tienen todo y otros porque creen que lo han perdido todo, descartan automaticamente cualquier cosa que suene a trabajo o que vaya más allá de un par de semanas. De lo que no se dan cuenta es que esto ya no es una opción, va a ser, sencillamente el nuevo estilo de vida al que se van a tener que adaptar. Lo quieran o no.
Capacidad
Pero es cierto que no todo el mundo puede aunque quiera. Hace unos días una persona me dijo que trabajaba once horas diarias para ganar una miseria y que no le quedaba tiempo para nada. En otras ocasiones son las propias empresas las que impiden el desarrollo de sus profesionales.
Creo que incluso en las situaciones más complicadas, o precisamente en esas circunstancias, es cuando hay que hacer el esfuerzo para salir del hoyo. Porque tarde o temprano ese profesional que dedica casi medio día a trabajar va a caer rendido o le van a descartar. Así que más vale empezar a poner en marcha los generadores de reserva o el avión se va a estrellar.
Propuesta de Valor
Otro factor que estoy detectando es la carencia de una “oferta profesional” definida. Casi nadie sabe explicar de un modo atractivo lo que puede ofrecer. Pero una marca personal o comercial no puede construirse sobre el vacío, debe tener algo que la sustente. Si, vale, hay gente que me dice el puesto que ocupa. Otras personas me hablan de alguna de las cualidades que dice que tiene. Cualidades genéricas del tipo, responsabilidad, trabajo duro o compromiso. Vamos, lo que dice todo el mundo.
Muy pocas personas son capaces de explicar de un modo convincente porqué deberían cobrar por su trabajo. Si tienes la voluntad y la capacidad, pero no tienes nada que ofrecer, tampoco vas a poder posicionarte ni generar una percepción que aumente tus opciones.
Estas son solo algunas ideas que he ido recopilando esta semana pero que me van a ser muy útiles a la hora de centrarme en mis futuros clientes.
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Ultimamente estoy utilizando en mis presentaciones una foto en la que, ademas de mostrar una camisa ”californiana” bastante llamativa, aparezco con un portatil y unos cuantos libros. Entre los libros está el imprescindible 50 Claves para hacer de usted una marca del maestro Tom Peters.
Esa foto está realizada en julio del 2004, cinco meses después de ser despedido de mi última empresa. En aquel momento tenía una idea bastante poco clara de lo que iba a ocurrir con mi profesión o del camino que debía tomar. Pero poco a poco, las cosas se fueron aclarando hasta llegar a mi situación actual.
Al finalizar las presentaciones en las que incluyo la foto que comentaba, suelo poner otra imagen que he puesto en otra sección de esta web. Es una foto que hice en una Casa del Libro poco después de publicarse Expertología. Este aparece rodeado de otros libros como el de Covey y también el último de Peters.
Para mí, que aparezca un trabajo mío junto a gente tan grande es algo que casi me hace saltar las lágrimas. Pero creo que es un buen ejemplo de como cualquiera puede conseguir cosas aparentemente inalcanzables… al menos hace siete años.
Pero creo que, a pesar de mis críticas a algunos comportamientos en La Red, debo reconocer la importancia de dospuntocerolandia para conseguir ese objetivo. Básicamente los resumiría en dos: Acelerador y Multiplicador.
Acelerador
La Red consigue que procesos lentos aumenten su velocidad. Es una especie de catalizador que consigue que las cosas sucedan más deprisa. En el mundo preInternet, todo sucedía mucho más lento… si es que sucedía alguna vez. El mundo online me ha permitido conocer más gente relacionada con mi trabajo en pocos meses que la que habría podido conocer en toda mi vida si no hubiese tenido esta arma de comunicación masiva.
Como ocurre con las reacciones químicas, cuando agitamos o calentamos varios elementos o cuando aumentamos la cantidad de reactivos, todo puede ocurrir más rápido. En el mundo dospuntocero todo está en permanente ebullición y además se incorporan nuevos “elementos” cada día. Eso hace que las posibilidades de que las cosas ocurran se multipliquen.
Imagínate que hubiese tenido que relacionarme con la gente por teléfono o por correo postal. O que solo hubiese podido leer los libros que llegaban a las librerías cercanas. Seguramente nada de lo que he conseguido habría sucedido.
Los dos libros que he publicado han llegado a ver la luz porque alguien ha oido hablar de mi trabajo de un modo u otro (en la web, en una conferencia, en un periódico,…). Pero eso no habría sido posible si antes alguien no hubiese sabido de mí, y tirando del hilo podríamos llegar hasta el principio.
Multiplicador
Pero además de aumentar la velocidad de reacción, La Red consigue que el efecto de cualquier pequeña acción sea muy grande… si se hace bien. Creo que esto está relacionado con la existencia de efectos combinados entre varios medios. Me explico.
Hasta hace unos años, una persona podía dar una conferencia y solo quedaba recuerdo de ella entre los asistentes. En este momento, esa conferencia puede convertirse en un documento de video. Las “transparencias” se pueden ver en Slideshare. Mientras el ponente habla, algunas personas pueden estar retransmitiéndolo por Twitter añadiendo su propia visión de lo que escuchan.
En fin, un acto pequeño puede llegar a convertirse en una bola de nieve que va a seguir creciendo mucho después de ser efectuado. Como una reacción en cadena, cada neutrón de información produce otros cuantos que van generando un efecto imparable. Como lo de Fukushima pero en bueno.
Resumiendo, las conclusiones a las que he llegado son de puro sentido común pero que quizás se olvidan con frecuencia.
La primera es que hay que empezar, es tan obvio que queda ridículo decirlo, pero parece que a mucha gente no le entra en la cabeza que esto no funciona solo.
La segunda es que, para que el efecto sea mayor o para que las probabilidades de que suceda lo que deseas aumenten, debes combinar varias acciones cuyos efectos no se suman, más bien se multiplican.
Siempre pienso que en todo esto también hay algo de suerte, de oportunidad o de estar en el momento y en el sitio justo. Pero como dijo alguien, ”Suerte es lo que sucede cuando la preparación y la oportunidad se encuentran y fusionan”
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Este es el típico post que empieza bien pero que sabes que va a acabar mal. Uno de esos de “hacer amigos” que escribo con frecuencia. El caso es que hace tiempo que una idea me ronda por la cabeza pero el buenrollismo imperante en dospuntocerolandia me ha empujado a la autocensura. Hasta hoy.
Antes de empezar tengo que decir en mi defensa que por mi forma de pensar siempre he defendido que cada uno puede hacer lo que le apetezca (siempre que no moleste) y allá cada cual con la forma en que gestione su vida, su tiempo y el resto de recursos.
También tengo que decir que lo que voy a expresar a continuación se refiere al ámbito profesional, y más especialmente a los profesionales que trabajamos por nuestra cuenta, los agentes libres.
El caso es que, cada día con más frecuencia, y especialmente cuando la carga de trabajo se dispara, tengo un pálpito que me hace pensar que el angelito de mi hombro derecho está aniquilando a mi demonio del hombro izquierdo. O dicho de otro modo, que tengo la sensación de que estoy dedicando más tiempo a echar una mano a cualquiera que me lo pida, aunque solo conozca de el/ella una dirección de gmail, que a encontrar formas de generar ingresos.
Y tengo la absoluta certeza que esto no me pasa a mí solo. Supongo que cualquier persona relacionada con la tecnología pasa parte de su tiempo instalándole el WordPress a un colega. No tengo ninguna duda de que un coach, un asesor financiero o un traductor están echando una mano a mucha gente, a la que quizas apenas conocen, simplemente porque se lo piden (y no saben, no pueden o no quieren decir que no).
Parece que eso de colaborar, compartir y cooperar de lo dospuntocero se traslada a lo unopuntocero con una facilidad pasmosa. Pero me parece sorprendente la rapidez con la que algunos consideran que una persona que trabaja por su cuenta debe estar disponible y accesible de forma desinteresada. Lo que ocurre es que, antes, el favor te lo pedía un primo o un amigo. Ahora con las Redes Sociales y la visibilidad online, las peticiones de “amigos” se multiplican.
Creo que desde el punto de vista del Branding Personal es un error estratégico posicionarte como “el chico o la chica que siempre está dispuesto a echar una mano”. Si la Marca Personal se construye con esfuerzo, tiempo y coherencia para aumentar tu valor, es contraproducente que a las primeras de cambio “regales” tu trabajo a cualquiera que te lo pida con un poco de amabilidad. Si haces eso, después ¿Cómo vas a cobrar a otra persona u organización por hacer lo mismo?
Me parece una falta de educación, por no decir otra cosa, la ligereza con la que algunas personas se dirigen a tí para pedirte algo, solo porque estás en La Red o porque utilizas un blog para dar a conocer lo que haces. He recibido emails de personas que solo firman con un “nick” en el que me solicitaban algo de un modo que ni el más estúpido de mis jefes se habría atrevido.
No creo que a nadie se le ocurra ir a El Corte Inglés, llamar a Telefónica o ir a RENFE para pedir “gratis total” un disco, un ADSL o un billete a Sevilla sólo porque esas empresas se dedican a eso y son conocidas.
Otra cosa es que dediques parte de tus recursos a ayudar desinteresadamente a personas o entidades que puedan necesitarlo y que estén alineadas con tus valores. Creo que eso es algo bueno. Pero siempre y cuando encaje con tu proyecto vital o profesional y quede muy claro por qué lo haces.
Creo que parte de la “culpa” es de quienes están transmitiendo que aquí todo es gratis. De quienes están dando por supuesto que si eres transparente, abierto y visible, todo lo tuyo es de todos. Pero el refranero es muy sabio y tiene respuesta para todo. Y en este caso se podría aplicar aquello de “Contra el vicio de pedir, está la virtud de no dar”.
Quizás hemos perdido la noción de cliente. Quizás hemos difuminado la linea que separa al lector, seguidor o “amigo” de aquel que va a permitirte seguir adelante en tu proyecto profesional. Quizás todavía estamos aprendiendo y todo esto irá aclarándose poco a poco.
Pero la pregunta que cada día debería hacerse un Agente Libre cada mañana es ¿Quién es realmente mi cliente? o dicho de otro modo ¿Para quién estoy trabajando? Si no lo sabes, empieza por mirar en tu casa, a tus hijos, a la gente que depende de tí. A lo mejor te ayuda a poner algunos límites.
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En los años de colegio conocí a algunos alumnos sobresalientes, pero yo siempre fui notable. Recuerdo que, cuando nos entregaban las evaluaciones, había un gráfico de estrellitas en la parte inferior de las notas que indicaba la calificación media que habías obtenido en el conjunto de las asignaturas. Siempre me situé en esa zona gris por encima del 7 y por debajo del 9 y eso gracias a no bajar la guardia.
También había un pequeño grupo de alumnos, una media docena que, aparentemente sin demasiado esfuerzo, siempre se situaba en la zona más alta del gráfico. Seguramente te has encontrado con alguna de estas personas que solían hacer comentarios como “pues yo no tengo que estudiar, con ir a clase tengo suficiente”.
Las personas “notables” no tenemos esa suerte, para poder mantenernos en esa franja que no “sobresale”, tenemos que suplir la genialidad con el trabajo, el esfuerzo y la constancia. Y creo que, a la larga, eso nos beneficia.
Parece que para algunos, sobresalir es algo que no requiere esfuerzo. Si eres más alto, más listo o más “lo que sea” eso es algo que viene de serie. Sin embargo, el NOTAble debe luchar constantemente para hacerse Notar.
Creo que una de las 22 leyes inmutables del marketing habla de los que van detrás de los líderes. Dice que los “segundones” suelen ser más fiables que los “lideres” porque tienen alguien a quién alcanzar.
Con los años he visto que muchos de esos alumnos destacados, esos compañeros que no tenían que esforzarse demasiado porque tenían “un don” han acabado fracasando profesionalmente porque la “vida real” no es como el colegio. No te dan un sobresaliente solo por asistir.
Otra de las características de los “sobresalientes” es que eran especialmente buenos en alguna materia. Matemáticas, lengua, gimnasia,… Sin embargo, para los “notables”, todo era igual de difícil, así que había que repartir esfuerzos. Eso sí, lo de la gimnasia fue algo insuperable para mí. Fue la única asignatura que suspendí.
Cuando los expertos en Branding Personal hablan de sobresalir, destacar sobre la multitud (“Stand out from the crowd” como dicen los yankees), diferenciarse, siempre pienso en mis antiguos compañeros de la zona alta del gráfico de estrellitas. Parece que hay que ser una de esas personas tocadas por algún don divino. Pero yo no creo que sea así.
Desde hace algún tiempo no me puedo quejar. Estoy consiguiendo bastantes de mis objetivos y creo que se debe a esa obsesión por mantenerme en la zona gris de la Notabilidad. No soy especialmente sobresaliente en nada, pero trato de mantener un nivel notable en todo lo que hago.
En dospuntocerolandia hay gente muy buena, sobresaliente, en Redes Sociales, pero son insuficientes en el trato personal. En el mundo hay personas de matrícula de honor dando conferencias pero son muy deficientes en el diseño de un proyecto profesional. Hay individuos “premio extraordinario” escribiendo sobre su especialidad pero deben repetir curso cuando tratan de explicar lo que pueden ofrecer al mundo.
Creo que una Marca Personal potente debe basarse en el equilibrio de todas las variables que influyen en su posicionamiento. Es mejor mantener un nivel medio en todas las “asignaturas” del Branding Personal que un Sobresaliente en Networking y un Muy Deficiente en Credibilidad.
En resumen, creo que aunque los sobresalientes sean llamativos, el mundo se mueve y evoluciona gracias a los notables. Yo voy a seguir luchando por mantener mis estrellitas en esa franja poco llamativa pero siempre luchando para que quienes me conocen y evalúan me digan que “progreso adecuadamente”.
¡Ah! Y no esperes a hacer las cosas hasta que tengas un sobresaliente porque posiblemente entonces nunca harás nada. Unos cuantos notables o bienes dignos pueden ser mucho más eficaces que un sobresaliente que no llega nunca.
NOTA: Si mañana miércoles 6 estás en Alicante, podemos vernos si te acercas a Fundesem donde hablaré de mi libro
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Acabo de ver que ya está disponible y descargable el libro de Personal Branding que hemos elaborado los participantes de una Jornada que sobre este concepto se organizó el año pasado. Entre los autores hay profesionales y amigos de primer nivel. Solo tenéis que ver el índice para daros cuenta. Por supuesto todos los autores lo han hecho de forma desinteresada.
También aprovecho para enlazar mi columnita de Expansión de esta semana: “El triunfo de los raritos”






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