Home » Sin categoría

¿Por qué?

22 febrero 2011 8 Comments

Quien tiene un por qué para vivir, encontrará casi siempre un cómo. Federico Nietzsche

A lo largo del año tengo muchas oportunidades de hablar de Branding Personal a muchas personas diferentes. Aunque el fondo de mi mensaje suele ser parecido (la necesidad de ser percibidos como personas valiosas), el efecto producido es completamente distinto en cada ocasión. Las reacciones van desde el entusiasmo enfervorecido hasta el odio absoluto pasando por la indiferencia cruel.

Cuando termina el acto, siempre me pregunto que es lo que hace que una persona asuma este concepto como algo imprescindible e inmediatamente se ponga en marcha y que para otras no deje de ser algo anecdótico o incluso repudiable (reacción habitual de mucha gente de R2H2). Con el tiempo he acabado encontrando una explicación satisfactoria que está relacionada con la estructura de mi modelo.

En muchas ocasiones he hablado aquí de la importancia del establecimiento de objetivos para diseñar un plan de Marca Personal. Los objetivos nos ayudan a fijar la ruta, a no desviarnos, a optimizar recursos y además transmite confianza a los demás. Durante mucho tiempo lo he considerado como el primer paso para diseñar una estrategia de Marca Personal. Pero una vez más, me equivoqué. O al menos eso creo.

Lo que me ha hecho plantearme algunas modificaciones es algo muy simple, las caras de los asistentes. Cuando hablas de trabajo, persistencia, coherencia, tiempo, esfuerzo, etc. para posicionarte profesionalmente, básicamente veo dos reacciones. La de quién me mira con cara de “esto no va conmigo porque no lo necesito” y la de quién pone los ojos como platos como diciendo “esto va a ser duro, pero es justo lo que necesito para conseguir lo que quería”.

Con el tiempo he visto que esas dos opciones corresponden a dos mentalidades profesionales, la de empleado y la de emprendedor. Ojo, cuando hablo de emprendedor no me refiero unicamente a alguien que se lo monte por su cuenta. Es algo más mental, es una forma de pensar independiente del tipo de contrato que te vincule con tu “cliente”, aunque este sea un contrato fijo.

La cuestiones clave son “¿Por qué tendría que hacer todo esto?”, “¿Por qué habría de complicarme mi tranquila y confortable existencia?”, “¿Por qué voy a luchar por algo que deseo si ya tengo lo que necesito para sobrevivir?” Y ahí está la diferencia. La respuesta a esos “Porqués” es la gasolina que nos va a poner en marcha o nos va a dejar donde estamos (mientras eso sea posible).

Las respuestas a esos “Porqués” suelen ser de dos tipos. Podríamos definirlos como el Empujón y la Visión.

Quienes se ponen en marcha por un EMPUJÓN son aquellos que, de pronto, se encuentran en una situación complicada. Un despido, una pérdida de ingresos, un susto. Son aquellos que, de repente, ven las orejas al lobo. Muchos de ellos son los que en alguna ocasión me dijeron que esto de la Marca Personal era una chorrada, que ellos ya tenían un “empleo” o que esto no iba con ellos. Son los que en los talleres no quieren hacer los ejercicios y los que se echan hacia atrás con aires de suficiencia y superioridad. Pero ahora, cuando todo ha cambiado, me dicen cosas como “Que razón tenías Andrés y no te hice caso”.

Los que tienen una VISIÓN, un sueño, una idea de una vida personal y profesional mejor no responden a patadas. Lo que les hace moverse es algo que tira de ellos. La fuerza que les impulsa no viene de fuera sino de dentro. Quieren comerse el mundo antes de que el mundo les coma a ellos. Por eso no dependen de las circunstancias. Dependen de sí mismos y eso es algo fundamental en el Branding Personal. Son personas a las que les brillan los ojos cuando les hablas. Te miran con cara de “por fin hay alguien que me entiende”. Solo necesitaban alguien que les diese algunas pautas, herramientas y métodos. Desgraciadamente son una minoría.

Dicen que el sueño de todo emprendedor o empresario es elegir a sus propios clientes. Afortunadamente ya voy teniendo claro con qué tipo de clientes quiero trabajar. Adivina cuales son.

No related posts.

8 Comments »

  • Franck said:

    Los tiempos cambian Andrés. Minoría de hoy porque es prescindible se transforma en mayoría de mañana porque es necesario: de profesionales con inquietudes a profesionales sin trabajo. Aun estamos en una fase embrionaria, pero si el crecimiento económico se va de Europa durante mucho tiempo, la marca personal no será un lujo sino una necesidad para muchos profesionales muy bien preparados.

    Ha llegado el momento, esta es mi visión, y cuanto antes te preparas, mejor te adaptaras. No hay nada nuevo, Darwin, una vez mas…

    Así que porque moverse? Sencillamente para no morirse. Todos en estos momentos sentimos la amenaza, y sabemos que el cambio no es conyuntural. Lo percibimos todos. La única duda es cuando?

  • Enrique Sacanell said:

    Si sustituyes el por qué por para qué en las preguntas creo que aún tienen más profundidad.

  • Andrés Pérez Ortega (author) said:

    Franck, el problema es que antes podías quedarte quieto y normalmente ahí te quedabas. Ahora, o te mueves o no sales en la foto como decía el otro día. Un abrazo

    Enrique, no creas que no he reflexionado sobre el qué, el porqué y el para qué. Pero para mí el Para qué representa el beneficio de realizar algo mientras que el Porqué es más bien la razón por la que lo haces.

  • MANUEL BELLO said:

    Estimado Andrés, le sigo hace mucho tiempo y hasta hoy no me habia detenido para agradecer el tiempo que toma en entregar su conocimiento, he intentado buscar sus libros aca, pero me a sido imposible encontrarlos, espero pronto poder acceder a ellos.

    Cordiales saludos
    Desde Santiago de Chile
    Manolo Bello

  • Noradrex said:

    Andrés, quizá en lugar de “empujón” podríamos hablar de “patada”. Tiene algo más de fuerza y violencia, evita relacionar el cambio brusco con la insistencia de un tercero (el clásico “empujar hacia”, “tirar de”) y cobra un significado más interesante y metafórico para los que hayan visto Inception/Origen.

  • Andrés Pérez Ortega (author) said:

    Tienes razón con lo de la patada. De hecho es la palabra que suelo utilizar cuando describo mi caso personal.

  • Orlando Cotado said:

    Hola Andrés, llevo tiempo leyéndote pero nunca me había decidido a escribir, una vez roto el hielo… “prometo volver”.

    Acabo de leer una entrevista que le hicieron a Alejandro Suárez Sánchez-Ocaña en Diario Negocio y que hablaba precisamente del “empujón” que nos están propinando desde las propias instituciones para convertir a todo quisqui en “emprendedor”, como si fuese cuestión de hacer click en un interruptor… y chas… ya está, ya eres emprendedor.

    Y ahora llego aquí y me encuentro con esta magnífica entrada que también habla de “empujones”, solo que esta vez el “empujón” o “patada” te manda al abismo.

    Curioso como se complementan ambas entradas.

  • Fausto Eras said:

    Me ha gustado mucho este artículo, sobre todo cuando destaca los dos tipos de mentalidades, la de quien piensa que no la necesita y la del emprendedor que siempre va más allá de sus propias expectativas. Buenísimo.

Leave your response!

Add your comment below, or trackback from your own site. You can also subscribe to these comments via RSS.

Be nice. Keep it clean. Stay on topic. No spam.

You can use these tags:
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

This is a Gravatar-enabled weblog. To get your own globally-recognized-avatar, please register at Gravatar.