Articles Archive for febrero 2011
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La pasada semana. Noche. Mi casa. Un grito desgarrador interrumpe mi lectura y me hace dar un respingo. Gritos. Mosqueo. Mi hija se había escondido en el pasillo y cuando pasó mi mujer, la dió un susto de muerte. Sorpreeeeesa.
Un seminario cualquiera. Los asistentes se han ido y yo aprovecho para repasar las evaluaciones. Les ha gustado. Comentarios positivos. Entre ellos aparecen frases como: “Me ha sorprendido agradablemente”, “No esperaba tantas cosas interesantes, ha sido una sorpresa”, “Me ha encantado. La verdad es que esperaba otra cosa. Sorpresa agradable”. ¿Debería alegrarme por esos comentarios? No lo creo.
Portugal. Finales de los 90. Negociación con un proveedor de arroz. Mi compañero portugués en la empresa de distribución en la que trabajaba le pide al fabricante el mejor precio que pueda ofrecer. Le dice con ese tono tan agradable de los portugueses: “Sorprendeme”.
Escena típica de comedia americana. Una persona llega a casa cansada, o con su amante, o con planes para ver una película clásica mientras toma una copa de vino. Enciende la luz y un grupo de “amigos” le gritan SORPREEESAAA. Sonrisa forzada y cambio de planes.
Por alguna razón, pensamos que ser sorprendidos es algo agradable e interesante. De hecho, cuando pregunto a la gente lo que creen que signfica lo de la Marca Personal suelen decir que es diferenciarse. Supongo que se refieren a hacer algo que llame la atención, que sorprenda. Pero creo que no hay nada más opuesto a una marca, personal o comercial, que dedicarse a sorprender a su “mercado”, audiencia o entorno.
Hasta ahora se ponía a Madonna como ejemplo de Marca Personal porque sabía reinventarse (otra forma de denominar al efecto sorpresa). Ahora todo el mundo piensa en Lady Gaga por su capacidad de sorprender cada día. Pero en el pecado llevan la penitencia. Para estas artistas (yo me quedo con Madonna), la sorpresa se ha convertido en su rutina. Lo que sería sorprendende es que no tratasen de sorprender.
Pero si valoramos algo. Si estamos dispuestos a pagar más por ello, es porque esperamos algo concreto, fijo, y sobre todo que no nos sorprenda. Eso se aplica a la leche, las televisiones o las salchichas. La coherencia, la consistencia y la predecibilidad es algo positivo para una Marca Personal o comercial
Piensa en alguien a quién conozcas. ¿Prefieres que su comportamiento, sea el que sea, se mantenga o prefieres tratar con gente impredecible? ¿Prefieres un jefe o un compañero que hoy te trata como un coleguita cachondo y mañana ni te saluda o prefieres a alguien más gris pero que sepas por donde va?
Creo que la sorpresa está sobrevalorada. En el mundo del Branding Personal es importante dejar claro nuestro comportamiento. Eso se consigue actuando una y otra vez de un modo predecible. Pero a su vez eso solo es posible si tenemos las ideas muy claras. Por eso son importantes los valores y los objetivos. Cuando sabemos hacia donde vamos y cuales son nuestros límites y prioridades, nuestra forma de actuar va a ser percibida como algo muy sólido. La gente va a saber lo que puede esperar de nosotros. Para bien y para mal. Y eso genera confianza que a su vez aumenta nuestro valor.
Así que, si quieres conseguir que tu Marca Personal se vaya fijando de forma profunda y bien definida en la mente de quienes se relacionan contigo, no te dediques a cambiar de criterio cada día. Salvo que seas Lady Gaga o un miembro del Gobierno.
Espero no haberte sorprendido demasiado.
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Quien tiene un por qué para vivir, encontrará casi siempre un cómo. Federico Nietzsche
A lo largo del año tengo muchas oportunidades de hablar de Branding Personal a muchas personas diferentes. Aunque el fondo de mi mensaje suele ser parecido (la necesidad de ser percibidos como personas valiosas), el efecto producido es completamente distinto en cada ocasión. Las reacciones van desde el entusiasmo enfervorecido hasta el odio absoluto pasando por la indiferencia cruel.
Cuando termina el acto, siempre me pregunto que es lo que hace que una persona asuma este concepto como algo imprescindible e inmediatamente se ponga en marcha y que para otras no deje de ser algo anecdótico o incluso repudiable (reacción habitual de mucha gente de R2H2). Con el tiempo he acabado encontrando una explicación satisfactoria que está relacionada con la estructura de mi modelo.
En muchas ocasiones he hablado aquí de la importancia del establecimiento de objetivos para diseñar un plan de Marca Personal. Los objetivos nos ayudan a fijar la ruta, a no desviarnos, a optimizar recursos y además transmite confianza a los demás. Durante mucho tiempo lo he considerado como el primer paso para diseñar una estrategia de Marca Personal. Pero una vez más, me equivoqué. O al menos eso creo.
Lo que me ha hecho plantearme algunas modificaciones es algo muy simple, las caras de los asistentes. Cuando hablas de trabajo, persistencia, coherencia, tiempo, esfuerzo, etc. para posicionarte profesionalmente, básicamente veo dos reacciones. La de quién me mira con cara de “esto no va conmigo porque no lo necesito” y la de quién pone los ojos como platos como diciendo “esto va a ser duro, pero es justo lo que necesito para conseguir lo que quería”.
Con el tiempo he visto que esas dos opciones corresponden a dos mentalidades profesionales, la de empleado y la de emprendedor. Ojo, cuando hablo de emprendedor no me refiero unicamente a alguien que se lo monte por su cuenta. Es algo más mental, es una forma de pensar independiente del tipo de contrato que te vincule con tu “cliente”, aunque este sea un contrato fijo.
La cuestiones clave son “¿Por qué tendría que hacer todo esto?”, “¿Por qué habría de complicarme mi tranquila y confortable existencia?”, “¿Por qué voy a luchar por algo que deseo si ya tengo lo que necesito para sobrevivir?” Y ahí está la diferencia. La respuesta a esos “Porqués” es la gasolina que nos va a poner en marcha o nos va a dejar donde estamos (mientras eso sea posible).
Las respuestas a esos “Porqués” suelen ser de dos tipos. Podríamos definirlos como el Empujón y la Visión.
Quienes se ponen en marcha por un EMPUJÓN son aquellos que, de pronto, se encuentran en una situación complicada. Un despido, una pérdida de ingresos, un susto. Son aquellos que, de repente, ven las orejas al lobo. Muchos de ellos son los que en alguna ocasión me dijeron que esto de la Marca Personal era una chorrada, que ellos ya tenían un “empleo” o que esto no iba con ellos. Son los que en los talleres no quieren hacer los ejercicios y los que se echan hacia atrás con aires de suficiencia y superioridad. Pero ahora, cuando todo ha cambiado, me dicen cosas como “Que razón tenías Andrés y no te hice caso”.
Los que tienen una VISIÓN, un sueño, una idea de una vida personal y profesional mejor no responden a patadas. Lo que les hace moverse es algo que tira de ellos. La fuerza que les impulsa no viene de fuera sino de dentro. Quieren comerse el mundo antes de que el mundo les coma a ellos. Por eso no dependen de las circunstancias. Dependen de sí mismos y eso es algo fundamental en el Branding Personal. Son personas a las que les brillan los ojos cuando les hablas. Te miran con cara de “por fin hay alguien que me entiende”. Solo necesitaban alguien que les diese algunas pautas, herramientas y métodos. Desgraciadamente son una minoría.
Dicen que el sueño de todo emprendedor o empresario es elegir a sus propios clientes. Afortunadamente ya voy teniendo claro con qué tipo de clientes quiero trabajar. Adivina cuales son.
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Esta semana reflexiono en mi espacio en Expansión y Empleo sobre la tendencia a complicar las cosas en las nuevas tecnologías.
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Ayer impartí en Santiago de Compostela uno de esos cursos en los que aprendí tanto como mis alumnos. Era un grupo de empresarios y profesionales motivados y con experiencia con los que da gusto trabajar. Entre otras cosas, hubo un momento en el que me hicieron reflexionar sobre un asunto en el que no había reparado lo suficiente.
Normalmente utilizo la metáfora de la Marca Blanca para explicar que lo que sucede con los productos, también ocurre con los profesionales. Suelo decir que los productos de Marca Blanca suelen ser iguales a los de Marca de fabricante, entre otras razones porque en muchas ocasiones es el mismo fabricante de una Marca Lider el que produce para el distribuidor. Incluso les pongo varios ejemplos reales de productos que yo he desarrollado.
Ayer, alguien me insistió en que los productos de Marca Blanca no eran iguales a los de la Marca Lider. En realidad era un debate más bien subjetivo porque la persona no podía demostrarlo (ni yo tampoco). Les decía que una marca de un distribuidor importante era también una marca que había que cuidar. Incluso había que ser especialmente cuidadoso porque un error con las salchichas afecta a las ventas de papel higiénico. Pero buscando en mi memoria llegué a la conclusión de que quizás no iba desencaminado. Sin entrar en detalles técnicos ni confidenciales recordé algunas cosas que me hicieron reflexionar.
El mundo de la distribución es muy duro. En las negociaciones se pelea hasta el último céntimo y casi no queda margen para el margen, valga la expresión. En muchas ocasiones el proveedor acaba dando un precio con el que en teoría no gana dinero pero le permite mantener su negocio en marcha y pagar las nóminas de sus empleados. Y quizás gane algo con otros clientes. Es una situación habitual porque algunos fabricantes creen que tener un cliente que les compra un 30%, 50% o 70% de su producción es una buena idea, pero en realidad es algo suicida.
Con el tiempo acaba pasando lo que tiene que pasar. El proveedor se vuelve dependiente de su casi único cliente. Está en manos del distribuidor y este puede hacer con él lo que le apetece. Incluso es habitual que le pida “contribuciones” extra que no se contemplaron en la negociación inicial. Mientras tanto, el fabricante va perdiendo recursos para innovar. Su imagen no se beneficia porque apenas vende productos con su propia marca. Y con el tiempo acaba haciendo “apaños” para no arruinarse. Y ahí entra el comentario de mi alumno.
Puede llegar un momento en el que, por pura supervivencia, lo que el fabricante etiqueta con la marca del distribuidor no tenga la calidad pactada. Nunca he conocido nada ilegal o peligroso, pero siempre se puede hacer ajustes “menores” que reduzcan los costes, un poco menos de plástico en una botella, algunos granos de arroz partido, un poco menos de celulosa en los pañales,… Y además, el distribuidor no tiene medios para realizar un control de calidad de cada producto de Marca Blanca similar al que tiene el fabricante.
Pues bien, tras esta larga explicación viene el paralelismo con la Marca Personal de los profesionales.
La mentalidad de empleado es similar a la del fabricante de productos de Marca Blanca. Suelo insistir en que nuestro “producto” es nuestro trabajo y podemos venderlo con nuestra Marca Personal (autónomos, agentes libres, profesionales independientes,…) o podemos ponerlo al servicio de otros como empleados. Eso nos pone en una situación peor que la peor de las situaciones del fabricante. Nuestro cliente no acapara el 30%, 50% o 70% de nuestra producción sino el 100% y eso nos vuelve absolutamente dependientes. Si perdemos el cliente, cerramos el chiringuito como está ocurriendo con millones de personas actualmente.
En este momento hay mucha gente capaz de firmar lo que sea con tal de tener un trabajo empleo. Incluso puede considerar aceptable algunas pérdidas (dinero, tiempo, salud, sueños, familia) porque luego le va a compensar… pero nunca compensa. Y la cosa va a peor. Igual que hace la distribución, con el tiempo te piden nuevas contribuciones no pactadas, aunque los gurús de los R2H2 lo denominan “compromiso”, o lo que es lo mismo, tu me das más y yo te pago lo mismo.
En esta situación, la calidad del trabajo puede deteriorarse, porque el profesional de empresa no puede invertir en su I+D (formación, experiencia,…). Puede empezar a hacer trampas para que parezca que hace algo y porque considera que lo que hace no compensa lo que recibe.
Además, los éxitos del profesional quedan ocultos y el prestigio o los resultados acaban beneficiando a la empresa que le contrata pero nunca a él o ella. Su posibilidad de utilizar herramientas de visibilidad de Branding Personal no existe porque es solo una pieza de una maquinaria de una marca mucho mayor que debe permanecer oculta.
De este modo, es solo cuestión de tiempo el que el profesional de empresa, el profesional de Marca Blanca se enfrente al mismo desenlace que el de muchos proveedores, la ruptura con el que le contrata y el cierre temporal. Y cuando eso ocurre, es muy dificil volver al mercado porque llevas mucho tiempo desaparecido tras la marca de quien te ofreció un seductor contrato INDEFINIDO.
Para un profesional con mentalidad de empresa unipersonal (aunque trabaje para otros) lo dificil es encontrar clientes, debe mantenerse al día y esforzarse en elevar sus estándares de calidad. Pero con el tiempo su valor va aumentando y no tiene que hacer trampas para sobrevivir, entre otras cosas porque si lo hiciese acabaría con su reputación.
Estas son solo algunas reflexiones. Daría para mucho más, pero lo dejo aquí porque ya me está saliendo un post muy largo.
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¿Debería Coca Cola pegar anuncios en las farolas como esos en los que alguien ofrece servicios de limpieza de hogar o clases particulares? ¿Sería buena idea que una prestigiosa empresa de abogados entregase folletos a la salida del metro como esos en los que un “mago” africano te promete amor y dinero? ¿Tiene sentido que un neurocirujano utilice Twitter para promocionar sus operaciones?
La verdad es que, tal y como está el mundo, no me extrañaría que sucediese nada de lo anterior o cosas peores. Pero no creo que sea buena idea. Creo que cada profesión, cada empresa y cada situación tienen una forma distinta de utilizar las herramientas de comunicación.
Supongo que a estas alturas, está claro que la Marca Personal es algo que forma parte de la identidad de quien la posee y se deja en quienes se relacionan con ella. Pero una Marca Personal no va a ser distinta porque la conozcan muchas o pocas personas, solo será más o menos popular. Si alguien actúa de un modo opuesto a su personalidad para contentar a su ”mercado” o para ganar seguidores, fans o clientes, pronto lo perderá todo.
Pero si esto está claro, si ya tienes bien definido quién eres, lo que ofreces y además eres bueno en lo que haces, debes salir a contarlo. Y ahí es donde ultimamente parece que todo vale.
Todos los días aparecen indocumentados que equiparan el Branding Personal con estar en La Red. Se equivocan al pensar que el CANAL es lo mismo que el MENSAJE. Supongo que esto se debe, entre otras cosas, a la facilidad y a la mínima inversión económica que implica estar en las Redes Sociales o en el mundo de Internet. Pero en el pecado llevan la penitencia.
Si estar en La Red es facil para tí, también lo es para todos los demás. Así que lo que en principio es una ventaja, rápidamente se convierte en una barrera. Es cierto que hay millones de posibles lectores en Twitter o Facebook, pero también hay millones de personas que están haciendo ruido en Twitter o Facebook. Al final, como ocurre en el “mundo real”, lo barato sale caro.
Una persona que quiera dar a conocer lo que hace y posicionar su Marca Personal (que ya tiene, porque todos tenemos), debe analizar sus objetivos y seleccionar sus herramientas de visibilidad. Debería hacerse algunas preguntas.
- ¿Credibilidad o Visibilidad? No es lo mismo dar a conocer tu trabajo para generar confianza en tu “mercado” que intentar ser conocido por mucha gente. Si quieres que alguien vea que sabes de lo que hablas, quizás es más útil escribir un blog o dar una conferencia que tener muchos amigos en Facebook.
- ¿Cerca o Lejos? Aunque Coco ya nos explicó hace muchos años la diferencia entre cerca y lejos, parece que muchos no se enteran. Un profesional debe decidir si sus “clientes” están a unos metros o a miles de kilómetros. Quizás lo que necesitas es tomarte un café con un par de docenas de personas en lugar de dedicar horas a conversar con unos cuantos miles de individuos que no conocerás jamás. Por lo tanto, es importante que decidas si es mejor quedarte sentado delante de una pantalla o salir al “exterior”.
- ¿Corto o Largo Plazo? Puede que lo que estés buscando es un efecto inmediato, unos resultados rápidos. Pero en esta vida, todo lo que se consigue con facilidad, se pierde con rapidez. A veces veo personas que presumen de haber conseguido miles de “amigos”, fans o seguidores en muy pocos meses. Siempre huyo de ellos. Eso no es dificil, es pura técnica, hay herramientas para conseguirlo. Lo complicado es dejar un recuerdo profundo, claro e imborrable. Para eso quizás es mejor escribir un libro que participar en un foro de Linkedin. Quizás pienses que lo del libro es complicado o requiere mucho tiempo, pero si analizas las horas que pierdes, seguramente te darás cuenta que ahora podrías tener varios libros escritos.
Estas son solo algunas preguntas, pero hay muchas más. No es lo mismo ser un profesional en transición que un agente libre, o un empleado estancado en una empresa que un empresario. Lo que trato de decir es que el hecho de que existan herramientas de visibilidad no implica que tengas que usarlas todas. Entre otras cosas, porque no vas a poder. Por lo tanto, si quieres ser eficaz en el posicionamiento de tu Marca Personal, sientate, reflexiona y diseña un plan de medios que te permita llegar a quién quieres con el menor coste posible.
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Este es uno de esos posts personales que me salen de vez en cuando. No está basado en datos, ni en informes, ni en opiniones de un gurú yankee. Ni siquiera está respaldado por una bonita infografía. Es algo absolutamente visceral, irracional y seguramente equivocado.
Puedo ser un insensible, incluso una mala persona, pero tanta información sobre tantas cosas y de forma tan continua y repetitiva me está empezando a dejar de importar. Los videos de superación que “no te puedes perder” ya no me emocionan. Tengo la sensación de haber visto las mismas historias miles de veces, primero en Youtube y luego en presentaciones clónicas en las que el ponente solo es el pegamento entre video y video.
Supongo que me van a crucificar, pero estoy hasta el gorro de los comentarios sobre la Ley Sinde, sobre las estupideces de los “famosillos” semianalfabetos, sobre la enésima revolución dospuntocero o sobre la nueva serie de culto en los canales de pago (“Pero ¿Cómo puedes no adorar Mad Men?”).
Hace algún tiempo leí la historia de una persona, creo que era rusa, que por un problema neuronal, era incapaz de discriminar conversaciones. Así que si entraba en un lugar lleno de gente que hablaba, se le mezclaban todas en su cabeza. Para volverse loco, vamos.
En los últimos tiempos empiezo a tener esa sensación. Desde el momento en que me levanto y enciendo el ordenador (seguramente es el primer error) hasta que me acuesto echando un último vistazo al “Smartphone”, estoy dentro de una conversación continua. Los momentos sin ese “ruido de fondo” son cada vez menores. Oigo y leo a mucha gente, pero cada día me es más difícil escuchar a las personas que realmente deberían importarme, especialmente a una: yo mismo.
En dospuntocerolandia cada día es más difícil distinguir tu propia Marca Personal. Aunque creas que vas a dejar tu huella en otros, lo más probable es que cada vez seas menos tú para no ofender o molestar a nadie. Poco a poco y de un modo sutil pero imparable, vas convirtiéndote en la marca de otros, una especie de marca uniforme pero simpática. A medida que aumentan tus “amigos”, vas dejando de escuchar al amigo que has ido conociendo poco a poco, que va a hacerte sufrir y a darte caña y que va a estar siempre contigo. Tú mismo.
Creo que es hora de volver atrás. No digo que una pequeña dosis de lo 2.0 no tenga cierto sentido si se dosifica bien. Pero creo que es la hora de lo 0.0, del diálogo con uno mismo. Es el momento de conversar, cooperar y compartir buenos momentos con la persona que mejor conoces. E inmediatamente después, con quienes tienes más cerca.
Quizás puedas pensar que esto es contrario al Branding Personal, pero eso es solo si piensas que la Marca Personal se basa únicamente en la visibilidad y la notoriedad, especialmente la dospuntocero.
La Marca Personal se basa en la personalidad de quien la sustenta, en lo 0.0. Solo cuando tienes claro quién eres, podrás salir ahí fuera a defenderlo. Si lo 0.0 es muy débil o influenciable por falta de conversación honesta contigo mismo, acabarás sucumbiendo al vendaval 2.0.
Nadie de ahí fuera te va a decir lo que tienes que hacer, lo que te gusta o lo que debes buscar. Nadie mejor que tú va a identificar aquello en lo que eres alucinantemente bueno o qué límites no debes sobrepasar. O al menos no deberías. Porque cuando lo hagas serás menos tú y serás más lo que otros quieren que seas.
Así que, si quieres dejar una Marca Personal potente, empieza a conversar seriamente con tu principal (y quizás el único leal) “follower”, fan o seguidor. Ese que ves siempre que te pones delante de un espejo.
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En el proceso de diseño de una estrategia de Branding Personal hay tres o cuatro cuestiones fundamentales que son sencillas de hacer pero muy difíciles de responder. Si esas preguntas no son respondidas adecuadamente, todo lo demás se desmorona. Por mucho ruido que hagas, por muy simpático que seas o por muchos amigos que tengas, no conseguirás nada si no tienes meridianamente claras algunas ideas. Entre otras razones porque si tu no eres capaz de responder, dificilmente podrás dejárselo claro a nadie.
Para un profesional, por cuenta propia, ajena o en transición, una de las grandes preguntas a responder es: “Y tu, ¿que vendes?”
A estas alturas ya estoy cansado de tener que justificar que todos vendemos algo. Incluso aunque no nos demos cuenta. Si eres de los que crees que vivimos en una especie de Nirvana en el que nadie necesita nada y todos somos espíritus puros, no sigas leyendo.
Pero si te has dado cuenta que nadie regala nada y que, incluso aquellos que más nos quieren esperan algo de nosotros, entonces es el momento de seguir adelante. Ya doy por supuesto que está claro que no somos nosotros los que tenemos que aprender a “vendernos”. La clave está en descubrir que es lo que “vendemos”.
Las empresas venden productos y servicios. Pero en realidad lo que están haciendo es detectar y satisfacer necesidades. Si miras a tu alrededor verás un montón de cosas que has adquirido y que se supone que tienen una utilidad, que te proporcionan un beneficio, emocional o material.
Pero si le preguntas a una persona cual es su “producto”, seguramente se quedará absolutamente bloqueado. Si insistes mucho, te dirá cual es su cargo, su titulación o lo que pone en su tarjeta. Pero esa no es la forma de vender lo que haces, eso son formas de etiquetarte y de clasificarte.
Para vender tu producto tienes que encontrar el modo de que la otra parte perciba que estás proporcionando algo, le estás ayudando a mejorar o a resolver un problema. Si dices que tienes un MBA, una ingeniería o una experiencia de 17 años, a mi eso me la suda. Pero si me dices que eres capaz de hacerme ganar más dinero, hacerme más feliz o conseguir que las cosas sean más rápidas o fáciles, podrás interesarme. Y si encima eres capaz de cuantificarlo y demostrarlo, tienes todas las papeletas para que busque el modo de contratarte.
Una de las mejores formas de explicar lo que vendes, es dedicar un rato a escuchar al otro. Todos tenemos problemas, necesidades y deseos. Si no solo oyes sino que también escuchas, al cabo de un rato de conversación con alguién, te darás cuenta de que hay algo que tienes que puede interesar a la otra persona. Quizás tenga que ver con lo que pone tu Curriculum o quizás no. Quizás tenga que ver con un seminario que hiciste hace años o más probablemente estará relacionado con una experiencia personal que casi habías olvidado. Pero siempre, siempre debes encontrar el modo de hacer entender a tu interlocutor, que tu puedes ayudarle.
Si estás buscando trabajo, si estás estancado en tu empresa, si estás buscando clientes, lo primero que debes hacer es pensar en responder a las preguntas
- ¿Qué soy capaz de hacer por lo que merezca la pena pagar?
- ¿Puedo demostrarlo?
- ¿Puedo explicarlo en media docena de palabras?
Afortunadamente el mundo avanza porque hay personas que tienen deseos y necesidades y hay otras capaces de satisfacerlas.
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Después de todos estos años de trabajo sobre la Marca Personal, creo que la metáfora que mejor describe este concepto es el de huella. El Branding Personal no es más que el proceso por el cual dejamos una señal, una huella, una marca en la mente de otras personas. Y eso es algo que no se puede evitar.
Quienes dicen que no les interesa crear una Marca Personal se equivocan por dos motivos. En primer lugar una Marca Personal no se crea, sino que se descubre. No es algo que inventes sino algo que ya tienes y que vas a sacar a la luz y gestionar. En segundo lugar, la Marca Personal es algo que cualquier ser humano deja en la mente de otros seres humanos con los que se relaciona. No es algo que TIENES, es algo que DEJAS.
No es posible no dejar un “rastro” cada vez que interaccionamos con alguien. Ni siquiera es necesario que estemos presentes cuando alguien tenga noticia de nuestra existencia. Por ejemplo, si mañana aparece alguien que no solo no conoce a Lady Gaga sino que incluso nunca ha oido ese nombre, inmediatamente empezará a generar una imagen en su mente. Yo me encuentro casos todos los días de personas que prejuzgan el concepto de Marca Personal solo por lo que deducen que significan esas dos palabras. Pero eso es algo que forma parte de la naturaleza humana.
Pero me gustaría ir más allá con la metáfora. Creo que es posible establecer otros paralelismos entre el Branding Personal y la impresión de una huella.
- Forma. Antes de empezar a dejar huellas por todas partes, es fundamental tener claro que forma va a tener. No es lo mismo una huella de una bota de escalada que otra de unos zapatos de tacón. Lo importante es que cuando alguien vea tu huella, rápidamente sepa que se trata de tí. Si estás cambiando de calzado cada día, es muy probable que generes confusión. Debes tener claro que es lo que ofreces o de otro modo nadie recurrirá a tí cuando te necesite si no sabe si le puedes ayudar a subir una montaña o a quedar bien en una fiesta.
- Definición. Una huella será más reconocible cuanto más definida esté. No es lo mismo una señal borrosa y confusa que otra mucho más perfilada. Si no tienes claro que es lo que quieres transmitir, puedes estar seguro que quienes se relacionen contigo van a estar aún más confundidos. Por eso es importante que tengas bien establecidos tus límites, tus valores, tus objetivos. Cuando una huella es poco clara, genera dudas, confusión, poca credibilidad.
- Solidez. Constantemente dejamos huellas pero no todas son igual de duraderas. Las huellas más fáciles de dejar son las primeras que desaparecen. Nuestras pisadas en la orilla del mar pueden ser muy claras y profundas, pero desaparecen en la siguiente ola. Hay otras huellas, como las que dejamos en el cemento fresco de una obra cercana que seguirán ahí durante años. El mundo dospuntocero es parecido a la marca que dejamos en la arena, facil de hacer y también de destruir. Un libro, una acción que cambie la vida de mucha gente o un descubrimiento único, es una huella mucho más memorable.
- Profundidad. Si tienes una huella muy bien perfilada y definida pero solo tiene la posibilidad de llegar una vez, es muy probable que apenas deje señal. Por eso es necesario que poco a poco vaya haciéndose más y más profunda esa huella. Eso se consigue repitiendo mensajes coherentes a lo largo del tiempo. Cuando se ha conseguido dejar una huella muy profunda, es más dificil que desaparezca o se pierda entre otras.
- Impacto o contacto. La huella debe ser el resultado de un proceso natural. Debe basarse en el contacto no en el impacto. Tratar de forzar el proceso de generación de una huella es contraproducente. Cuando alguien se empeña en dejar su sello en nuestra mente de un modo artificial, acabamos rechazándolo (como ocurre con las llamadas diarias de Jazztel). Sin embargo, si dejamos que la huella se genere de un modo orgánico, seguramente el recuerdo será más consistente
- Lugares. Aunque podemos dejar huella con facilidad en muchos sitios, no todos tienen el mismo efecto. Esto es como lo del dilema filosófico que se pregunta si hay sonido cuando cae un arbol en un bosque en el que no hay nadie. Si no existe un ser humano que encuentre tu huella, todo tu trabajo será inutil, salvo que solo pienses en tí mismo. Pero algo parecido ocurre cuando te dedicas a dejar huellas en sitios abarrotados pero en los que tu huella no interesa o va a pasar desapercibida. Por eso es importante que identifiques esos lugares casi “mágicos” en los que vas a poder dejar una huella particular, definida, profunda y sólida y en los que, encima, va a ser fácil que otros la vean y la recuerden.
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A veces, cuando echo la vista atrás y analizo la cadena de acontecimientos que desembocaron en un pequeño o gran éxito, me doy cuenta que no hay una única razón o persona “culpable”. Igual que ocurre con los accidentes de avión, también los triunfos se deben a una serie de sucesos acumulados.
Cuando hablo de publicar un libro, siempre digo que lo dificil no es escribirlo sino que te lo publiquen. Al repasar las dos ocasiones en que he podido hacerlo, veo que ha sido gracias a que he tenido una web que ha atraido a alguna persona interesada que me a animado a dar una conferencia en la que he conocido a una persona con contactos que… Y todo eso en un periodo de varios años.
Lo que quiero decir es que cada día compruebo que el posicionamiento de una Marca Personal no se produce por la utilización de un solo canal. Estar en Twitter puede ser interesante. Dar una conferencia puede darte a conocer de un modo más directo. Hacer networking puede facilitarte el acceso a determinadas personas. Pero el efecto de cada una de estas “herramientas” por separado es infinitamente menor que el que se produce de un modo combinado.
Hasta hace unos años, lo que decía una persona en una conferencia solo era aprovechado por las personas que le escuchaban directamente. En este momento, el ponente puede ver en tiempo real las opiniones de las personas que le escuchan a traves de lo que ellas twittean. Pero además puede llegar a mucha más gente a través del video de la ponencia o de la presentación colgada en Slideshare
Si un día tenías la suerte de aparecer en un medio de comunicación, el efecto era muy volatil porque, al día siguiente, el periódico estaría envolviendo pescado. Hoy ese mismo artículo, noticia o entrevista puede tener una vida más larga y aparecer en los documentos que subes a tu sitio online. Además en ese artículo puedes incluir tu web que va a permitir que algunos lectores interesados se animen a echar un vistazo.
Estos son solo algunos ejemplos del Efecto Multiplicador de la utilización de varios medios para tu estrategia de visibilidad. Creo que es un error centrarse en uno, dos o tres canales. Creo que es mejor diseñar un “Plan de Medios” que tenga en cuenta el mayor número de canales tanto 1.0 como 2.0 pero siempre dentro de lo manejable. Somos humanos y el tiempo es limitado.
Me da mucha pena ver como algunos amigos, que escribían excelentes artículos en sus blogs, lo han abandonado para centrarse en la inmediatez del Twitter en el que es mucho más dificil diferenciarse y posicionarse y generar un impacto memorable. Yo mismo tengo que recuperar la costumbre del networking que hace algunos meses que apenas practico.
Además, creo que no todo el mundo tiene que estar en todo. Quizás para alguien con una profesión muy visual (diseñadores, publicistas, artistas,…), es más importante utilizar herramientas en las que pueda verse el resultado de su trabajo. Para alguien con un trabajo más intelectual (economistas, historiadores,…) es más eficaz generar documentos que puedan descargarse. Para un profesional (coach, consultor, asesor,…) con una relación directa con los clientes es interesante hacer videos breves. Eso es algo que debe decidir cada cual en función de su estrategia.
En resumen, al utilizar varios canales de forma combinada ocurre como con el Pinball, cada vez que pones a “rodar la bola”, esta se mantiene más tiempo dando vueltas y aumentando la velocidad antes de colarse por el agujero.





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