Articles Archive for septiembre 2010
Dospuntocero »
Según el contador de WordPress llevo escritos milsesentaytantos posts. En Twitter también llevo casi un millar. Aunque soy poco activo en Facebook, no es dificil encontrar información sobre mi, igual que en Linkedin. También he conocido a muchísima gente en montones de eventos y encuentros de todo tipo.
Igual que ocurre con los fósiles de los dinosaurios, en La Red pueden encontrarse huellas y cagadas de mi trabajo en montones de sitios. Dospuntocerolandia es un cronista implacable de todo lo que uno dice y hace. Así que supongo que después de seis años, el que quiera conocerme ha tenido y sigue teniendo muchas formas de hacerlo. No creo que, a estas alturas, nadie se lleve sorpresas. De hecho, cuando me ”desvirtualizan”, me suelen decir que soy como esperaban (supongo que con desilusión).
He tenido días mejores y peores. He dicho alguna cosa brillante (por probabilidad, es lo normal) y muchas cosas para avergonzarse. He escrito cosas acertadas y otras en las que he sido profundamente injusto. Pero me gusta dejar constancia de todo para, de vez en cuando, darme cuenta de como he ido cambiando. A estas alturas, mi Marca Personal debería estar muy bien definida. Para bien y para mal.
Creo que hay aspectos personales que no deben contarse en La Red. Ni yo ni nadie. No es que haya que ocultarlos, simplemente no vienen a cuento o no aportan nada a tu Marca Personal. Y seguramente todo el mundo tiene “pecadillos de juventud” o incluso algún muerto virtual en el armario. Pero nada que no pueda entenderse y perdonarse.
Pero en general, creo que la mayoría de las personas podemos estar en dospuntocerolandia sin tener que ocultarnos ni pedir perdón. Puede que sea porque veinte o treinta o cuarenta años no son nada. O quizás no hemos tenido la posibilidad de hacer nada demasiado malo. Pero no tenemos las manos atadas y podemos ser bastante auténticos. Lo que decimos puede, al menos, contar con el beneficio de la duda.
Esto puede explicar, en parte, porqué son las personas y no las organizaciones quienes están dominando La Red. No es una cuestión de tecnología o de dinero o de recursos. Es todo mucho más sencillo, la clave es la credibilidad. Y eso solo se consigue con coherencia a lo largo del tiempo.
Poco a poco van surgiendo personas a las que se les va pillando en algunos renuncios dospuntoceriles y caen en desgracia. No es extraño, simplemente empiezan a comportarse como empresas.
Por eso creo que el principal problema para que una organización (empresarial, política o sindical) ”viva” en dospuntocerolandia como un miembro de pleno derecho, es su falta de credibilidad. De nada sirve que estén en todas las redes sociales del mundo mundial, simplemente ya no nos interesan sus mentiras (aunque sean ciertas). Llevan tantos años engañando, aprovechándose de la letra pequeña y ocultándonos sus malas artes, que ahora vienen los “ayayaisylosmadresmías”.
Pero incluso aunque todo sea muy legal y ético, ninguna empresa podría abrirse al mundo dospuntocero sin mostrarnos algunas cosas desagradables. ¿Pueden contarnos los bancos en Facebook como “encasquetan” a los jubilados un producto financiero que no necesitan a cambio de un “transistor” o como realizan un embargo? ¿Pueden twittear las empresas de distribución sus negociaciones con pequeños fabricantes? ¿Pueden subir los políticos videos a Youtube explicando lo que realmente hacen y no solo eslóganes vacíos? ¿Pueden narrar en un podcast todas las ONGs lo que hacen con el dinero?
En mi opinión lo dospuntocero es eso, abrirse a los demás para que se te conozca lo suficiente como para generar confianza. Permitir que se te pregunten cosas “delicadas”. Pero es imposible que te crean si llevas años comportándote mal. No se trata de lanzar eslóganes o de poner fotos chulas. El medio no es el mensaje. El mensaje lo llevas lanzando desde hace décadas. Y Facebook, Twitter o un blog no van a hacerte bueno de la noche a la mañana.
Solo las empresas que puedan ir más allá de la frase impactante o de la oferta del día podrán tener algún éxito en La Red. Si una empresa tiene algo poco agradable que mostrar o está actuando de un modo indecente (aunque legal) ya puede tener un ejército de Community Managers que de nada le va a servir.
Sin categoría »
Esta semana estuve en Fundesem (Alicante) hablando de mis cosas a un grupo de profesores de la escuela. Como allí me siento como en casa y había buen rollito, pudimos debatir abiertamente. Logicamente había varios profesionales de R2H2 y en un momento hablamos de una situación que hasta hace poco no se solía plantear. Se trata del derecho de los profesionales por cuenta ajena para diseñar una estrategia de visibilidad y posicionamiento.
Ya sabemos que una gran mayoría de empresas impide o ponen todo tipo de dificultades a los “empleados” para que utilicen La Red en el trabajo. Eso lo puedo entender pero no compartir.
Lo que no me parece ni lógico, ni ético y posiblemente tampoco legal, es que una organización prohiba a sus profesionales darse a conocer cuando están fuera de su jornada laboral.
Un profesional que quiera desarrollarse, no puede quedarse dormido. Eso es algo que llevo diciendo aquí desde hace años. Si quiere aumentar su valor, debe diseñar una estrategia de Branding Personal para ocupar un lugar preferente en la mente de quienes le rodean.
Si eres un buen profesional y te has “currado” tu Marca Personal hasta conseguir ser conocido y reconocido como un referente, tu valor aumenta. Si eliminas una de las partes de la ecuación, la profesionalidad o la visibilidad, tu valor disminuye enormemente.
El problema surge cuando una compañía te prohibe, implícita o explícitamente, que utilices canales para promocionar tu trabajo. Aquí hablo de Internet, pero también de dar charlas, clases en escuelas de negocios, escribir artículos, asistir a eventos de networking, escribir un blog o cualquier otra forma de salir de la burbuja empresarial.
Por supuesto, no estoy hablando de utilizar información confidencial o aprovecharse de los recursos de la organización en la que trabajas.
Si los profesionales, independientemente de nuestro estatus, pensamos como empresas que ofrecemos servicios, no tiene ningún sentido que otra empresa, la que te paga por tu trabajo, te meta en un zulo y te impida que otros sepan lo bueno que eres.
Cuando te pagan una nómina, ¿Te pagan por un trabajo o también te quiere “en casa y con la pata quebrada”? ¿Hasta que punto una empresa posee tus “derechos de imagen”?
En varias de las empresas de diferentes sectores en los que he trabajado, he sido responsable de producción de lo que se denominan, maquiladores o “copackers”. Se trata de empresas independientes que fabrican tus productos. Casi todas ellas fabricaban para otros clientes y tenían sus propias estrategias de marketing. Si queríamos exclusividad, debíamos pagar un precio extra y firmar un contrato de varios años.
Si los profesionales somos como esos maquiladores, y vendemos nuestro trabajo, debemos esperar que se nos pague por ello. Pero no tiene sentido que se nos impida, mientras tanto, mantener y aumentar nuestra reputación profesional.
Una de las personas de la jornada en Alicante me decía que la experiencia adquirida por una persona en una empresa, pertenece a la empresa. Pero yo no puedo estar de acuerdo de ningún modo. Si eso fuese así, una organización también debería pagarte más por lo que aprendes fuera de ella y luego aplicas en tu trabajo mientras ocupas ese puesto.
Cuando eres conocido, es más facil que encuentres otro empleo o que paguen más por lo que haces. Eso tiene un efecto directo sobre tu vida y tu profesión. Si te impiden que te conozcan y no has llegado a un acuerdo previo, te están robando, directamente. Están quitándote algo que te pertenece.
Además, me parece muy miope esa postura a la defensiva que considera que el hecho de que un profesional tenga una Marca Personal fuerte solo le beneficia a él o a ella. Si realmente, quienes dirigen las empresas tuviesen dos dedos de frente, estarían aprovechando la reputación de esa minoría de profesionales para potenciar la marca corporativa.
Por lo tanto, si no hay nada escrito, nadie debería impedirte posicionarte como un profesional con Marca Personal. Nadie tiene derecho a manejar tu vida y tu reputación fuera del horario de trabajo. Y si empiezan a incluir claúsulas en las que aparezcan estos asuntos, haz números y calcula cuanto va a costarte esa perdida de notoriedad.
Cuando tengas 35, 45 o 55 años y te digan que pases a por el finiquito, nadie te va a pedir disculpas ni te va a compensar por haberte mantenido en la sombra.
Sin categoría »
A finales de la década de los 90, la empresa de supermercados en la que trabajaba, decidió expandirse a Grecia. Mi trabajo como responsable de Marca Blanca era conocer el mercado y encontrar proveedores locales que pudiesen fabricar para nosotros.
Una de las primeras cosas que me llamó la atención era que en muchos aspectos parecía que los griegos estaban cinco o diez años por detrás de nosotros… afortunadamente para ellos. Cómo todavía no se habían extendido las marcas blancas, en los supermercados podías encontrar de todo. Recuerdo, por ejemplo, que había muchas variedades de salsas o de cafés. Había muchas tiendas pequeñas y muchos fabricantes de todo tipo.
Mientras tanto, a medida que negociaba con proveedores en nuestro país, tenía la sensación de estar reduciendo las opciones de compra en lugar de ampliarlas. Poco a poco, estábamos convirtiendo un mercado rico y diverso en un erial con dos tipos de fabricantes, las multinacionales de marca conocida y los proveedores de marcas para la distribución.
Si, estábamos consiguiendo precios más baratos, pero muchos pequeños fabricantes fueron desapareciendo. Y los que resistían, cada día lo pasaban peor.
Hace ya más de diez años que empecé a adivinar que esta carrera de la rata solo nos conduciría a un sitio. Llegaríamos a un punto de inflexión en el que las opciones, en lugar de aumentar, se reducirían drásticamente.
En ninguno de los casos el consumidor tendría el control. Las riendas las llevarían las empresas de distribución que decidirían lo que hay que comprar y a qué precio. Donde antes había competencia, ahora solo existe un oligopolio de proveedores controlado por un cuasimonopolio de distribuidores.
Es curioso, pero esta forma de entender el capitalismo está a punto de convertir los hipermercados (que ya acabaron con las tiendas de barrio) en almacenes soviéticos de antes de la caída del muro. Las extravagantes medidas que toma el dueño de Ryanair para reducir costes no son muy diferentes de algunas estrategias que siguen algunas empresas de distribución. Lo que pasa es que no son tan llamativas porque con ellas no nos jugamos la vida…o si.
No se si os ha pasado a vosotros, pero cada día me cuesta más encontrar algunas marcas. Ellos deciden lo que hay que comprar. Ahora Carrefour ha dado un paso más. Se ha dado cuenta de que su competidor es Mercadona y está siguiendo los mismos pasos. Y eso significa, menos opciones para los clientes, menos posibilidades para los fabricantes pequeños (si todavía existen) y una vuelta de tuerca más a los proveedores un poco más grandes.
En el mercado laboral ocurre algo parecido.
En lugar de fomentarse la diversidad, el sistema educativo ha creado un sistema industrializado de fabricación de “empleados” sin marca. Y eso que en los últimos años se ha creado una universidad en cada pueblo.
Todo el mundo pasa por las mismas facultades decadentes, por escuelas de negocios que enseñan a mantener dóciles a los RECURSOS humanos en lugar de a crear empresas.
Internet se ha convertido en el Gran Hermano del pensamiento único (Y creo que habría que eliminar lo de pensamiento). La gran biblioteca universal se ha convertido en un escaparate de freaks (no confundir con frikis). Antes, el tonto del pueblo solo era conocido en su pueblo, ahora tiene millones de visitas en Youtube.
Los sindicatos y políticos (valga la redundancia), además de ser otro ejemplo de lo que digo, ponen su granito (o granazo) de arena para que esto siga así. Si un profesional saca los pies del tiesto o trata de diferenciarse, el sistema lo elimina.
En todos los casos se reducen las opciones, el problema es que lo que queda no es necesariamente lo mejor. Más bien al contrario.
Sin embargo, una de las cosas que entendí en aquellos años es que este es un camino sin salida. Llegará un momento en el que no se podrá exprimir más al proveedor o al profesional (que es otro tipo de proveedor). Al reducirse constantemente los costes (y los salarios) el sistema se resiente. Y empezarán a crearse caminos alternativos. Alguien se dará cuenta de que no compensa dejarse la vida para que otros se beneficien de tu esfuerzo.
Pero no va a venir nadie a salvarte. La decisión de dejar de ser un profesional clónico “low cost” la tendrás que tomar tu solito o solita.
Pero los primeros que podrán escapar serán aquellos fabricantes y profesionales que hayan sido capaces de crear algo valioso y diferente. Aunque tal y como se están poniendo las cosas, lo de diferenciarse no va a ser dificil.
NOTA: En esta página puedes encontrar más información sobre el libro Cómo encontrar trabajo en internet de mi amigo Enrique Brito que he tenido el honor de prologar.
Sin categoría »
Una compi ha traído galletas de Ikea. Las estamos montando. @pascualdrake
Imagina que un día vas a IKEA a comprar una estantería GREVBÄCK u otra similar. Cuando llegas a casa, te pones a montarla y en lugar de la clásica hoja de instrucciones encuentras una lista de claves y consejos. Solo te dice cosas como estas.
- Cree en tí mismo. Tu puedes montar un mueble como el que has comprado. Ya has hecho otras cosas parecidas en tu vida y debes confiar en tí.
- Rodéate de gente que pueda aconsejarte. Siempre es importante que mantengas el contacto con personas que han vivido experiencias similares. Acude a eventos de networking del mundo del bricolage.
- Investiga. Montar un mueble es un trabajo. Debes buscar información en La Red y mantenerte al tanto de las novedades.
- Crea una cuenta en Twitter y Facebook. Conversar, colaborar y compartir en el mundo dospuntocero puede serte muy útil para crear tu estántería.
- Hazte visible. Lo importante no es lo que aprendes sobre el modo de construir una estantería, sino la gente que sabe que lo vas a hacer. Elige un avatar y un fondo de Twitter. Escribe un blog. Utiliza todos los medios a tu alcance para que todo el mundo sepa que vas a montar un mueble.
Supongo que es absurdo, ¿Verdad? Pues en realidad no lo es tanto. La Red está llenándose de listas de consejos parecidos que se aplican a todo. Desde la búsqueda de empleo hasta el Branding Personal.
Internet se ha llenado de recetas, de consejos sueltos, de casuística y de anécdotas más o menos divertidas o impactantes. Pero en muy pocos sitios veo sistemas, métodos, procesos que expliquen paso a paso como hacer algo. Supongo que para eso hay que pagar. Eso debe ser lo que llaman contenido ”premium”.
Me paso el día leyendo consejos del estilo, “confía en tí mismo”, “buscar un trabajo es un trabajo”, “la clave para una Marca Personal es tener un avatar chulo”,…
Afortunadamente, este tipo de claves y consejos no se aplican a la medicina porque correríamos el riesgo de colapsar las urgencias con personas a las que se han aplicado estos “truquitos”.
Entiendo que en 140 caracteres solo se pueden dar recomendaciones tan superficiales como inútiles e impersonales. Pero si hay algo realmente importante a la hora de hacer cualquier cosa, desde montar una estantería GREVBÄCK hasta posicionar una Marca Personal es tener clara la existencia de un proceso.
Cada persona es diferente y antes de decirle lo que debe hacer para hacer una entrevista de trabajo o utilizar los medios online, hay que hacer un diagnóstico, definir unos objetivos y diseñar una estrategia.
Puede que las instrucciones de IKEA sean simples. Pero en muchas ocasiones, por hacerme el listillo, he pasado de ellas y me he puesto a montar algo sin mirar. Al final me ha tocado desmontar y volver a empezar.
Sea lo que sea lo que quieras conseguir, trata de buscar a personas que tengan un método, un protocolo, un sistema. Dospuntocerolandia está lleno de recetas, listas de trucos y de claves. Pero yo no me subiría a un avión, me dejaría operar o permitiría que me asesorase un profesional que no tenga claro en qué momento y de que modo deben y pueden aplicarse esos consejos.
NOTA: Ya estamos seleccionando algunos de los títulos que me pasásteis la pasada semana. De momento, los que más están gustando son:
- Tú, el especialista
- El experto eres tu
- Escapa del cubículo
- De invisible a imprescindible
- Expertología (este lo incluí yo ayer)
Si os apetece, podéis votar por el que más os guste.
Sin categoría »
La pasada semana estuve debatiendo con mi amigo Raúl Castro de la mejor forma que se puede hacer, en una mesa mientras nos tomamos un café. Sin cacharros de por medio. Raúl es, entre otras cosas, coach, conferenciante, baloncestista y autor del libro Tiempo para decidir.
Raúl me decía que es fundamental que la gente luche por sus sueños y que haga lo posible para conseguirlos. Él lo dice en sus conferencias a directivos y la gente suele asentir con la cabeza.
Sin embargo, en esa actitud que me caracteriza de ver el vaso medio vacío le decía que ese tipo de mensajes sobre los sueños son ingenuos y hasta peligrosos.
Creo que no es lo mismo contar historias motivadoras a un grupo de ejecutivos que (creen que) tienen la vida resuelta que decírselo a un parado de larga duración en la cola del INEM.
Aquí digo lo mismo que comentaba hace unos días con mi amiga Mertxe sobre la actitud. No digo que no sea importante, solo digo que no es ni mucho menos suficiente. Desde el punto de vista del Branding Personal está claro que debe haber un destino, una visión, una meta, un sueño que nos guíe. Pero está claro que antes de ponerte en marcha tendrás que haber resuelto algunos asuntillos.
En mi modelo de Marca Personal una de las cuestiones que tengo en cuenta a la hora de diseñar una estrategia es hasta que punto tienes cubiertas tus necesidades básicas. Es estupendo pensar que puedes ser lo que has soñado y que para eso vas a dedicar tu tiempo a aprender, escribir un blog o pasarte el día en Twitter para “promocionarte”.
El problema viene cuando levantas los ojos de la pantalla y te encuentras con un montón de facturas sin pagar, cuando el “paro” se te acaba y tu pareja está al borde del colapso. En ese momento, más vale que aparques (pero no olvides) tus sueños y dediques todas tus energías a encontrar el modo de salir del agujero.
Si no tienes la tranquilidad suficiente para dedicar el tiempo y el esfuerzo que requiere desarrollar (no crear) una Marca Personal que te va a ayudar a conseguir esos sueños, no te metas.
Creo que los sueños nos guían, nos motivan, evitan que nos hundamos y nos ayudan a seguir yendo a calentar el asiento en trabajos de mierda. Pero no pueden cegarnos ni aislarnos de la realidad.
Si quieres posicionarte como un profesional con Marca Personal, debes establecer una meta ambiciosa y diseñar una estrategia para alcanzarla. Pero antes de ponerte en marcha, debes haber adquirido “grasa” suficiente como para poder arrancar.
Trabaja en lo que sea, coge “empleos alimenticios”, haz chapuzas, encuentra el modo de cubrir esas necesidades. De lo contrario no aguantarás ni dos telediarios. Y luego, sigues con tu ascenso al Everest profesional.
No creo que esto que digo sea malo, más bien al contrario. Creo que es preferible tener las cosas claras al principio a crear una falsa ilusión que más pronto que tarde acabará devolviéndote a la realidad en peor estado del que saliste.
Si no tienes una buena preparación, un buen equipo y un apoyo en el Campamento Base, no vas a poder cubrir ni la primera etapa. O algo peor, puedes morir (moralmente) en el intento y quedarte sin ganas de probar de nuevo más adelante.
NOTA: Hoy aparece una entrevista en el Diario Información que me hizo África Prado y con una foto mía muy chula de Pilar Cortés.
Sin categoría »
No me gusta ser insistente con mis cosas y tampoco quiero ser cansino con el libro que he escrito. Está previsto que salga en enero y no voy a estar dando la lata durante cuatro meses. Sin embargo, queda pendiente el asunto del título. Y aquí pido vuestra colaboración.
Siempre había pensado que cada vez que se publica un libro hay todo un ejército de marketinianos planificándolo todo. O un editor plasta que te complica la vida. Afortunadamente, hasta ahora no me he encontrado con nada por el estilo. Con la gente con la que he tenido la suerte de hacer estas cosas siempre ha sido todo muy facil y natural.
En el anterior libro, el título lo decidimos de una manera bastante informal. Más o menos así.
- Oye, ¿Como quieres llamar a tu libro?
- Pues no se, supongo que algo así como Guía de Marca Personal.
- Lo de Guía queda como muy formal.
- Pues entonces deja Marca Personal y a tomar por culo tira p’alante. (Ya me conocéis, no me gusta complicarme la vida)
Todavía no le hemos puesto el título al nuevo libro. Cuando empezamos a hablar en mayo o junio dijimos que ya se nos ocurriría algo. Pero estamos en septiembre y aún no nos decidimos. Aquí es donde entráis vosotros. Quizás “desde fuera” se puede elegir mejor.
Os cuento de que va para que podáis tener criterio.
En el libro explico de un modo planificado y metódico como un profesional puede pasar del anonimato o de ser un “empleado” poco valorado a convertirse en un experto reconocido.
He huido del estilo autoayudista motivacional de “Todo está en tu interior”, “Para conseguir algo solo tienes que desearlo” y todos esos rollos Disneyanos. Mi planteamiento es más parecido a una gestión de proyectos profesionales. He metido ejercicios, consejos y muchas cuestiones para reflexionar, además de dar la caña que me caracteriza.
Pero mis objetivos al empezar a escribir, eran dos. Primero, aumentar tu valor como profesional. Segundo, generar opciones para no verte obligado a trabajar en “lo que salga”.
En el primer caso hemos pensado en títulos como “Sácate partido”, “Tu vales mucho (más)”, “Aumenta tu valor en el mercado”, “Si eres uno más, serás uno menos” o “Hazte valer”. Pero algunos quedan muy sosos y otros puede que no se entiendan.
En el segundo caso, se trata de recalcar la idea de convertirte en un referente en tu sector mediante un proceso que te ayude convertirte en una autoridad en tu campo, en tu empresa o en tu departamento. Aquí podrían utilizarse títulos de este estilo, “Cómo convertirte en experto”, “Todos somos expertos (en algo)”, “Estrategia de Posicionamiento Profesional”. Y tampoco me disgusta la idea de darle un enfoque de huída del mundo corporativo con algún título como “Plan para escapar del cubículo”, “Escápate de la empresa”.
El caso es que no acabamos de decidirnos y vosotros que ya me conocéis podéis echarme una mano.
Por último, una de las cosas que más me gustó en el libro anterior fue poder meter algunos comentarios de amigos de los que seguís mi blog. Cuando hojeo el libro, tengo la sensación de que es algo que hemos hecho juntos.
No prometo nada porque ya me ha salido un libro “tocho” pero espero que haya hueco para incluir algo vuestro. Se me ha ocurrido que para que todos tengan un enfoque parecido podríais enviarme vuestra definición de Experto (o incluso de Gurú). Pero tendría que ser cortito, de dos o tres twitts de extensión. Y enviadme también el nombre y la web, blog o nick de Twitter si queréis que lo ponga.
Podéis escribir vuestras sugerencias sobre el título y la definición en la parte de comentarios. Pero si no queréis que aparezca también podéis enviármelo aquí:
brandingpersonal@telefonica.net
Sin categoría »
Hace unos minutos he enviado el borrador de mi libro a la editorial.
Igual que ocurrió con el anterior, mi sensación más que de felicidad o de orgullo, es de alivio por haberme quitado un peso de encima. Supongo que es parecido a meterte en un barco pequeño durante meses con una persona. Hay momentos interesantes, pero hay otros que te gustaría tirarlo todo por la borda y acabar con este “desagradable asunto”.
A diferencia del libro anterior, en este me he sentido mucho más presionado por mí mismo. En el primero era mucho más inconsciente y mi mayor interés era verlo en las librerías. Sin embargo, quiero que este guste, sea muy útil y de un empujoncito a algunas personas.
Mi intención era “liquidarlo” dedicando las mañanas de parte del mes de julio. Al final he necesitado julio, agosto y lo que va de septiembre casi a tiempo completo. Ya se sabe que cualquier proyecto duplica o triplica el tiempo previsto.
Lo peor son los momentos intermedios. Las etapas en las que parece que no avanzas y además no te acaba de gustar lo que escribes. Te preguntas si realmente sonó la flauta por casualidad en el libro anterior.
Lo mejor es cuando empiezas a ver que todo va encajando, que lo que escribes tiene sentido y además, aunque esté mal decirlo, no queda nada mal.
Uno de mis mayores problemas es mi verborrea. Así que, entre la documentación acumulada y mi tendencia a extenderme, al principio me salía algo parecido al Señor de los Anillos y la saga Millennium juntas. Como decía en el Twitter, más que escribir un libro, he borrado un libro. He conseguido reducirlo bastante, pero no se si será suficiente.
Creo que es mucho más “sano” ir escribiendo poco a poco, un par de páginas al día, que darse la “panzada”. Si te lo plantéas así, puedes preparar y escribir tres o cuatro libros al año con tranquilidad.
No es lo mismo escribir un twitt, un post, un artículo o un libro. Cada cosa tiene su estilo y su tiempo. Yo, que soy bastante cortito, me siento a gusto con el blog porque me permite ver el principio y el final. Un libro es mucho más complejo y es facil que se te vaya de las manos, por eso es importante planificarlo bien antes de empezar.
Twitter me ha permitido ir contando estas cosillas y, aunque no soy precisamente un fanático de esa herramienta, reconozco que las palabras de ánimo de muchas personas me han sido muy útiles. Es curioso que en algo tan personal y reflexivo sientas el calor de la gente. Vale, un punto positivo para dospuntocerolandia.
Llega un momento en el que “desconectas” del libro. Ya está, se ha terminado. Deja de ser algo en lo que estás trabajando y se convierte en algo ajeno a tí. En ese momento es cuando puedes analizarlo con objetividad.
En realidad esto no es el final, más bien el principio. Supongo que todavía queda mucho por hacer, por pulir, por cambiar y eso solo antes de que se publique. Debido a mi pesimismo patológico siempre tiendo a pensar lo peor. Así que hasta que no lo vea en papel, no las tengo todas conmigo.
Sin categoría »
Hace casi seis años, cuando empecé a escribir este blog, me propuse escribir un post al día. La verdad es que no me costaba demasiado. Tenía muchas cosas que decir (muchas estupideces incluidas). Tenía tiempo. Y era un buen momento para la blogosfera.
Cuando esto tomó la velocidad de crucero que esperaba, bajé el ritmo a dos post por semana (martes y viernes). Creo que la gente estaba leyendo menos blogs y se estaban pasando a los Twitter, Facebooks, Tuentis y otras hierbas que iban menos con mi forma de hacer las cosas. Además, cada día tenía menos tiempo.
A partir de ese momento me empecé a sentir de nuevo como en las primeras etapas del proyecto. Escribo como me apetece y lo que me gusta. No siento la presión de los números (visitantes, páginas vistas,…). Entre otras cosas porque creo que eso nunca ha tenido un efecto en mi “negocio”.
En estos años he tenido bajones. Supongo que como todos. Hay días que te apetece más escribir y otros en los que pasarías de todo. Hay momentos felices porque un post tiene mucha repercusión y otros de mosqueo porque un idiota te escribe un comentario personal insultante (eso solo me ha ocurrido 3 o 4 veces). Pero nunca se me ha pasado por la cabeza dejar el blog. Sin embargo, varias veces al día, se me pasa por la cabeza borrar mi cuenta de Twitter o Facebook.
En este momento, estoy terminando el nuevo libro y esto es como la etapa final del parto. Es doloroso, parece que no acaba nunca y no sabes en qué puede acabar. Así que, estoy más preocupado por las contracciones que por lo que ocurre a mi alrededor.
Hoy toca el post del viernes. Y durante estos días he pensado que no pasaría nada si esta semana no lo escribía. Seguramente nadie lo echaría de menos. Pero esa no es la cuestión. Es parecido a aquello que nos decían en el colegio, “aunque creas que nadie te mira, Dios te está viendo”.
Lo importante es que para crear una Marca Personal fuerte, es importante la rutina, el mantenimiento de unos hábitos constantes. No se puede hacer una campaña espectacular durante unos días y luego olvidarte de todo.
En las películas dicen que lo más dificil es cometer tu primer asesinato. Pero que una vez que has matado a alguien, luego es más sencillo. Aquí ocurre algo parecido. Si un día dejas de escribir un post (o de ir a correr, o de controlar lo que comes,…), puede que te sientas culpable, pero es más facil que dejes de hacerlo a partir de ese momento.
Creo que es un error pensar que una marca, personal o comercial, es un intangible. Que va. Las Marcas Personales se construyen sobre lo tangible, sobre aquello que tiene un impacto real en la gente.
El Branding Personal se construye día a día, incluso en aquellos momentos en los que no te apetece hacer nada para reforzar tu posicionamiento.
La Marca Personal se construye sobre la credibilidad. Eso implica que la gente debe poder confiar en lo que haces. Solo lo hará si sabe lo que puede esperar de tí. Y eso significa que tu comportamiento debe ser predecible, aunque esa predecibilidad implique hacer algo que sorprenda cada día.
Supongo que en el próximo post del martes estaré exultante, entusiasmado y con muchas ganas de escribir. Eso será fenomenal, pero no tendrá tanto mérito como el post de hoy. Pero es en momentos como el de ahora mismo, al escribir este post, en los que un emprendedor, un profesional, un agente libre o un “empleado” se la juega.
El Branding Personal no es algo para personas hipercreativas, superoriginales y megainnovadoras. Las grandes Marcas Personales son aquellas que han tenido claro lo que tenían que hacer y lo han hecho, de forma constante, metódica, coherente y persistente a lo largo del tiempo. Aunque no les haya apetecido… o especialmente cuando no les ha apetecido.





Facebook
Flickr
Linkedin
Twitter