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Dospuntocerolandia y el Síndrome Willy Wonka

2 julio 2010 12 Comments

Algunos se desviven por ganar followers en Twitter. Otros eligen LIDERAR en silencio equipos no + de 10 pers. Chapeau por estos últimos.

Fernando Polo (@abladias)

Hace algunos meses le compré a mi hija, Charlie y la fábrica de chocolate. Le encantó la película y también Johnny Depp. Desde entonces le gustan todas las películas en las que Depp aparece, incluso Sweeney Todd. Aunque puede que lo que realmente le guste sea la estética de Tim Burton. No se que es más preocupante.

El caso es que Charlie y la fábrica de chocolate me pareció una buena metáfora de lo que ocurre en dospuntocerolandia. La película cuenta la historia de un misterioso personaje, Willy Wonka que es propietario de una fábrica casi mágica. Un día decide invitar a aquellos niños que encuentren los billetes dorados que ha incluido en cinco de las tabletas de chocolate que vende. A partir de ahí se desata en todo el mundo la locura por encontrar esos “tickets” que les abran las puertas de ese lugar. Hay poderosos que gastan fortunas para encontrar uno de esos billetes y también personas que solo pueden comprar una tableta.

Ya se que cada persona tiene su motivación para estar en La Red y que no todos tenemos los mismos objetivos ni razones. Sin embargo, creo que aquí se da con frecuencia esta tendencia a buscar uno de esos escasos billetes dorados. Parece que hay que consumir, o al menos adquirir, todo el chocolate 2.0 posible para aumentar las posibilidades formar parte de esa élite que entrará en la fábrica de Willy Wonka.

Como ocurre en la película, de los cinco que consiguen entrar, cuatro de ellos son hijos de personas con suficientes medios como para aumentar las probabilidades de encontrar los billetes. También en La Red hay un puñado de personas bien situadas a las que constantemente se cita en todas partes. Pero pertenecen a esa élite geográfica, formativa, profesional o económica que puede permitirse adquirir el “chocolate” suficiente para aumentar sus opciones. El resto tiene que conformarse con probar suerte (y desilusionarse).

Ya digo que esta es solo mi opinión y no será generalizable. Pero cada día me siento menos cómodo hablando “a quién quiera escucharme” para encontrar un “billete dorado” posiblemente inexistente.  Sin embargo, estoy más a gusto dirigiéndome a quienes realmente están interesados en lo que hago.

Creo que en dospuntocerolandia nos hemos olvidado del placer de tomar el chocolate porque estamos centrados en encontrar un “ticket” que nos abra una puerta a nosesabedonde.

Lo cierto, y esto también es una opinión personal, es que si hiciese un recuento de las personas con las que “me relaciono de verdad” saldría un grupo más o menos grande pero  más o menos estable desde hace algunos años. Y me gusta establecer el contacto directo siempre que sea posible. No soy partidario de establecer conversaciones públicas (Twitter, Facebook,…) con personas con las que puedo mantener relaciones directas. Algunos dirán que eso es poco 2.0 pero a mi me parece lo más lógico del mundo.

Creo que Twitter se ha convertido en algo parecido a una Caja Negra de avión. Es algo que puede explicar un accidente si se produce. Pero el resto del tiempo está llena de conversaciones intrascendentes con las que se pretende conseguir esa cifra de followers, ese puesto en un ranking que aumente las opciones de conseguir ese billete dorado.

Creo que es poco natural esta tendencia a relacionarnos con grupos de personas más grandes de lo humanamente gestionable. No se si será una tendencia o no, ni me importa demasiado, pero si fuese un artista, mi intención iría más por “actuar” en pequeños locales que en grandes estadios. Quizás no consiga el billete dorado, pero al menos disfrutaré con el chocolate.

12 Comments »

  • Miguel García said:

    Hola Andrés,
    Esto del 2.0 parece más una búsqueda de algo que no se sabe muy bien qué es. Yo prefiero disfrutar con el camino, que tener un blog, es al final mi planta, hay que cuidarlo, ver que te queda bonito, disfrutar con lo que le haces y si al final eso puede ayudar a alguien pues tanto mejor.
    Veo que últimamente la red es más marketing que antes. Todos son expertos, todos aconsejan, todos saben mucho del “social media”, ¿cómo se puede ser experto de algo que acaba de nacer como aquel que dice?.
    Espero que sigas con tu blog de la manera habitual, aunque yo soy de los que echa en falta los videos

    Miguel García
    ElProsumidor.net

  • Andrés Pérez Ortega said:

    Miguel, creo que el problema es que el sistema se realimenta y elimina a los críticos. Muchos de los que están aquí son juez y parte. Y quienes podrían dar una visión crítica no han estado nunca o cuando han visto el panorama, se han largado. Así que solo quedan los partidarios.

    En cuanto a los vídeos, volverán en septiembre. Pero el verano lo suelo dejar.

  • Economía Sencilla said:

    Me parece muy acertada la analogía, parece que muchos han escuchado historias cuasi-milagrosas, de gente que “de la nada” se ha hecho de oro en Internet -o al menos, viven de ello- y muchas personas buscan este “Santo Grial” pensando que si aumentan esta (muy a menudo fragilísima) notoriedad 2.0, ellos también pueden llegar a ser en el futuro unos gurús.

    No es que no se pueda sacar un provecho de la actividad 2.0 (que no deja de ser un canal más), pero se puede perder muchos beneficios si se yerra en el enfoque.

    Un abrazo, y buen fin de semana.
    Pablo Rodríguez

  • Marga Moya said:

    Estoy totalmente de acuerdo con tu visión, a modo de ejemplo, en las redes sociales cuando me piden contactar, siempre explico que mi filosofía es no añadir como contacto a nadie que no conozca en el mundo ‘real’, e invito inmediatamente a la persona a hacer un café en el momento que se considere oportuno.

    Las respuestas o son inexistentes, o son críticas preguntándome porqué estoy en una red social o me dicen que no son de Barcelona como yo y que no pueden quedar. Lo siento, no me puedo creer que no se viaje por negocios, que no se asista a ferias… quizás no les resulto tan interesante, ¿no?, bueno lo acepto, no pasa nada, no es nada personal.

    Pero me pregunto: ¿De qué sirve tener 300, 200 o 100 contactos de esta forma?

    Bueno, para no enrollarme yo lo que busco en la web 2.0, son precisamente estas ideas y vivencias de expertos en temas que desconozco o sencillamente aportaciones de personas que llevan más tiempo que yo en el mundo empresarial, sobre temas que me interesan.

    Un saludo,

    Marga Moya.

  • Bell said:

    Te contesto Marga,
    suele coicidir que lo “humanamente gestionable” está reñido con el espíritu de RED social, que para mi deviene en asocial en cuanto la cantidad de referencias de un perfil ya no es procesable, debes tener tu propio límite.

    No se si llegará a ser una “burbuja” que de un momento a otro explotará, yo por si acaso no me subo al barco de la RED.
    :D

  • jesus villanueva said:

    Me alegro Andrés que sigas abierto a todos los que puedan aportar algo y que no crees tu propio cluster. Un saludo

  • comunicoluegovendo said:

    Voy a partir de algo de lo que hablaba con un amigo hace unos días: tenemos ahora más posibilidades que nunca de contactar con más personas que nunca para perder más tiempo que nunca en decir chorradas más grandes nunca.

    Es como el TDT, ¿para que 30 canales de basura? O tener un mp3 para
    almacenar 30.000 canciones a cual más horrorosa.

    Hay muchos ejemplos pero todos llevan al mismo lugar: vivimos en la sociedad que prefiere cantidad a calidad.

    Sin embargo la esperanza es que, aunque haya que rebuscar mucho entre toneladas de “ruido”, podemos encontrar personas afines a nuestras inquietudes, por concretas que estas sean. Solo por esto ya merece la pena el resto.

    Yo no estoy muy metido en redes sociales pero creo que cada uno tiene, como en la vida real, la posibilidad de hacer de sus relaciones con los demás un patio de vecindario de cotillas o un punto de encuentro interesante y enriquecedor. La mayor parte de lo que veo en estas redes no me atrae demasiado pero creo que es sólo una infrautilización propia de los inicios.

    Al final podemos volver, figuradamente, a siglos pasados donde los conocimientos estaban en manos de los gremios o las sociedades secretas. Será imprescindible, entonces, pertenecer a uno de estos gremios o logias y ser “iniciado” para poder avanzar entre tanta basura o ruido.

    Un saludo,
    Celestino Martínez.

  • Isabel said:

    Hay personas con habilidad natural para relacionarse con muchísima gente, como hay a quien les gustan las discontecas. Cada cual con sus habilidades y sus preferencias.

    Particularmene prefiero grupos más pequeños y establecer relaciones con algo más de contenido. Pero supongo que eso tiene que ver con la cantidad de personas, entornos y roles que configuren tu día a día en el mundo no virtual.

    De todas formas estoy en etapa receptiva, de intentar comprender las motivaciones de lo que en principio no me resulta natural. Como bien dices, es una opinión, así que es un aprendizaje interesante comprender otras percepciones diferentes a la propia.

    Me ha gustado mucho tu reflexión

  • Francisco said:

    Esta vez no te puedo dar la enhorabuena Andrés.
    Sé que no te importa mucho, aunque algo sí, porque algo ya nos conocemos, en virtual y en directo.

    Creo que haces un análisis correcto pero incompleto, pues hay muchos profesionales que más o menos en el silencio, hacen sus trabajos 2.0, y salen adelante, ciertamente sin audiencias tipo Steve Jobs, pero no importa. Lo que importa, como sabemos, son los resultados, esos que te permiten llegar a final de mes, y que te encargen otro proyecto nutritivo, que no (muy) lucrativo.

    Lógicamente, los cántaros vacíos son los que más suenan y el mundo 2.0 es un gran amplificador de cántaros vacíos. Pero no importa, cuando “rascas” ves lo que hay, y ya está. Por rascar me refiero a proponer proyectos concretos, con objetivos y resultados medibles, ahí la mayoría se desinflan o responder mal o muy tarde: touché!

    En definitiva, en este país sobran aficionados y faltan oficiales de primera, incluidos en las empresas, que “van haciendo” y “apañándose” con lo que pueden, en lugar de contratar a un profesional externo por ahorrar tres euros, y luego, claro está sale más caro, como siempre.

    Un abrazo,
    Francisco

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