¿Donde está nuestro Steve Jobs?

La pasada semana, el Director de Comunicación de Garrigues y buen amigo, Carlos Agrasar, me invitó a una charla sobre la defensa legal de la reputación profesional y corporativa. En este evento se combinaban los aspectos legales con los más relacionados con los DIRCOM.

Salí de allí con dos ideas.

  1. Si tienes un problema con un medio de comunicación o con algo que se difunda en La Red, más vale que te pongas a rezar lo que sepas porque la tendencia es a dar prioridad a la libertad de expresión. Y en el mejor de los casos, cuando la justicia resuelva tu asunto, nadie se acordará de lo que ocurrió.
  2. Los DIRCOM (Directores de Comunicación) deberían llamarse DINCOM (Directores de Incomunicación).

La ponencia que dió la abogada de Garrigues, Carolina Pina, fué muy práctica y entretrenida, incluso para alguien de ciencias como yo. Contó muchas anécdotas sobre el famoseo y las “celebrities”. Pero a mi me interesaban más los aspectos relacionados con los directivos.

Cuando pregunté porqué no se fomentaba una participación más activa por parte de los directivos en los medios y en La Red, la respuesta fué de lo más deprimente pero explica muchas de las cosas que suceden. Se podría resumir en: “Estos tíos y tías que dirigen tienen mucho ego y lo mejor es tenerlos bien ocultos no vayan a cagarla”.

Desde el punto de vista del Branding Personal es una aberración. Siempre he dicho que los profesionales deben convertirse en los mejores representantes de su empresa. Desde el primero hasta el último. Pero aunque ya sabíamos que, en muchas empresas, se prohibe explicita o implicitamente que los empleados “asomen la cabeza al exterior”, no me imaginaba que también se hiciese con “los que mandan”.

Salí con la sensación de que un DIRCOM pertenecía a la misma especie que los R2H2. Profesionales bien situados pero muertos de miedo de perder ese estatus. Empiezo a estar convencido de que en este país el miedo lo paraliza todo. Nadie quiere innovar, dar la cara o sacar los pies del tiesto por temor al “que dirán”. Y los DIRCOM son los amos del calabozo comunicacional. En realidad no gestionan marcas, más bien cruzan los dedos para que no pase nada. Su actitud es defensiva y reactiva.

Quizás eso explica la falta de referentes empresariales en nuestro país. No tenemos modelos a los que admirar. No hay un Steve Jobs o incluso un Steve Ballmer con los que soñemos ser “de mayores”. Pero ¡por Dios! si el principal empresario de este país se oculta como si hubiese hecho algo malo. Si no hay referentes en el mundo de la empresa ¿Quién nos queda? ¿La Esteban, Ronaldo, Punset (la Esteban de los culturetas)…?

Nos hemos acostumbrado a que nadie, desde los políticos a los artistas, desde los empresarios a los futbolistas, nadie diga lo que pasa, siente o piensa. Nos parece normal que todo se maquille y manipule. ¿Cuantas personas influyentes son capaces de responder con un simple SI/NO a una pregunta comprometida? ¿Cuantos políticos, empresarios o sindicalistas se arriesgan a decir lo que piensan o lo que creen?

Salí del evento con la convicción de que los expertos en comunicación creen que el marketing consiste en hablar bien de uno mismo y maquillar cifras, hechos, datos. Esto parece 1984. No parece que gestionen la comunicación, más bien se dedican a guardar las apariencias (y los directivos).

Me quedé con un comentario inteligente de Carlos Agrasar casi al final. Dijo que los profesionales “Debemos aprender a ocupar nuestro propio espacio”. Esa es una buena descripción de lo que pretende la Marca Personal. Se trata de detectar un hueco y tratar de ocuparlo en lugar de intentar pasar desapercibidos. Lo tenemos muy facil, si no hay nadie, tu puedes ser el primero.

Comentarios

  1. dice

    Hombre, Punset la Esteban de los culturetas pues me parece pasarse un pueblito Andrés. Vale que no sea una eminencia y que esté anclado en el positivismo y la idea feliz de que la ciencia lo entiende y resuelve todo. Pero dicho eso, está prestando un gran servicio a la ciencia en España a través de la divulgación.

    Sí es cierto, Andrés, que necesitamos héroes del empresariado en España. Lástima lo del señor Conde…

  2. Andrés Pérez Ortega dice

    Miguel, lo de Punset lo he escrito con mala intención, lo reconozco. Tengo muchos amigos y amigas que lo tienen en un pedestal, pero a mi no me gusta el tinglado que ha montado.
    Lo comparo con la Esteban porque está en todas partes, opina de todo, no acaba de ser especialista en nada y quienes le siguen aceptan sin rechistar lo que dice (que antes le han dicho otros).
    No creo que sea un buen divulgador. Un divulgador es Carl Sagan, Isaac Asimov o Rodriguez de la Fuente.
    Punset es el Jesús Quintero de ¿la ciencia?

  3. David dice

    Leo todos tus posts desde hace mucho tiempo y la verdad es que me ha sorprendido (desagradablemente) que llames a Punset la Esteban de los culturetas. Me parece una falta de respeto completamente gratuita que no viene para nada al caso.
    Es más, Punset me parece un muy buen ejemplo de Marca Personal fuerte y bien desarrollada.
    Si hubiera más Punsets en España y más gente preocupada por divulgar ciencia otro gallo nos cantaría en este país.

  4. Andrés Pérez Ortega dice

    David, hay mucha gente de ciencia, en España, que divulga mucho mejor que Punset aunque no tienen tanto impacto mediático.
    Pero lo que me preocupa es este tipo de reacciones que demuestran que La Red convierte a ciertas personas e ideas en “Vacas Sagradas” y ni se te ocurra decir algo que pueda ir en contra de ellas.
    En cualquier caso, te agradezco de verdad tu comentario.

  5. dice

    Hola Andrés

    Hombre, yo no estoy de acuerdo en todo ni con mi padre. Con mi madre sí, pero es que soy canario. Afortunadamente no hace falta estar de acuerdo en todo para respetarse.

    Dicho eso, sí es verdad que Punset no es Sagan, al mismo tiempo tiene un programa que es bastante potable comparado con lo que hay por ahí. ¿Qué es una vaca sagrada? Hombre yo soy cristiano y tampoco es santo de mi devoción.

    Bueno, tampoco le demos más importancia a este grano de arena de lo necesario.

  6. dice

    Estoy de acuerdo en general en que hay mucho miedo, y por lo que se ve incluso las empresas tienen miedo a que sus principales directivos no lo hagan bien. ¡Manda narices! ¿No se fían de ellos?

    Un pequeño apunte, hay una cosa en la que no estoy de acuerdo(no me meto en lo de Punset), lo de Ortega; bueno, si no quiere ser el típico “empresario famoso y triunfador”, creo que está en su derecho, hace muy bien.

    Un abrazo
    Pablo Rodríguez

  7. Andrés Pérez Ortega dice

    Miguel, te agradezco tu recomentario. He pensado quitar lo de Punset porque no es el mensaje principal. Pero me gusta dejar las cosas como las he escrito (y como las han escrito otros) aunque estén equivocadas (o no). Considero que el blog debe actuar como una bitácora, documentando los aciertos y los errores.

    Pablo, estoy de acuerdo, pero creo que empresarios como Amancio Ortega podrían hacer mucho bien si se convirtiesen en ejemplos para muchos profesionales.

  8. Andrés Pérez Ortega dice

    Yuri, las marcas, personales o comerciales, basan su fuerza, entre otras cosas, en la generación de confianza. Eso se consigue actuando de forma coherente y consistente a lo largo del tiempo. Pero la confianza por si sola, no es suficiente.

  9. dice

    Hola de nuevo, Andrés.

    Es posible que Amancio Ortega pudiera hacer mucho bien de ese modo, pero añadiré un planteamiento (que quizás te podría servir para otro post, no sé…;-) y es que precisamente creo que el ejemplo que da Ortega y su marca es la no-ostentación de super-empresario.

    Un abrazo
    Pablo

  10. Andrés Pérez Ortega dice

    Pablo, mi amigo Angel María acaba de colgar un post que puede servir como ejemplo (http://angelmaria.com/2010/05/04/algunos-de-mis-errores/). Angel María no va haciendo ostentación de nada, más bien al contrario. Y creo que es un ejemplo para todos. Y creo que todos podemos aprender de él (y de sus errores).
    Pero lo que dices también puede ser interesante: Cómo gestionar la sobreexposición.
    Un abrazo muy fuerte

  11. dice

    Salí del evento con la convicción de que los expertos en comunicación creen que el marketing consiste en hablar bien de uno mismo y maquillar cifras, hechos, datos. Esto parece 1984. No parece que gestionen la comunicación, más bien se dedican a guardar las apariencias (y los directivos).

    El problema al que van a tener que enfrentarse estos “expertos” es que la transparencia es cada vez más y más importante, entre otros motivos porque las empresas ya no tienen el control de su imagen. Un tremendo cambio cultural en un periodo muy breve. Es el signo de los tiempos, supongo.

    Un saludo Andrés

  12. Gian Lluís Ribechini Creus dice

    Hola Andrés.

    En mi opinión es que aquí no se entiende que uno de los principales elementos de marketing de una empresa lo constituyen sus fundadores, sus propietarios o sus directivos. Esto lo tienen muy claro en EE.UU. y en otros países, pero en España no.
    Además aquellos que son noticia en muchos casos lo son no por su esfuerzo y resultados sino por elementos colaterales, más bien de prensa rosa o amarilla.
    Otro factor es el “estigma del fracaso” que tenemos tan arraigado: el que hace algo equivocado y pierde es un inútil que no sirve para nada, mientras que en EE.UU. si no has “fracasado” varias veces no se te considera alguién competente. A Steve Jobs lo echaron de su empresa, fracaso con otra que creó y ahora está en lo más alto. Si hubiera nacido en España seguramente estaria debajo de un puente.
    Ahora esta de moda hablar de economia sostenible que es el futuro, pero si antes no se cambia la cultura y los valores … la economia sera in-sostenible.

    Por otro lado para complementar tu opinión sobre el tema Punset, quizás seria interesante conocer las opiniones e historias de sus colaboradores y subcontratados de sus programas y de sus empresas.

    Finalmente en la comunicación que expones se aplica la variante de Murphy: “Todo el mundo miente, pero no importa porque nadie escucha”.

    Saludos.
    Gian Lluís.

  13. dice

    Ayer entre este post (polémico, eh?) y La empatía en la web 2.0 de Mertxe Pasamontes me inspirasteis a mí para el mío. Pero como parece que algo no va con el trackback te pongo aquí el enlace. Seguiré investigando. :))

    Miedo, ego y empatía http://www.enpalabras.com/blog/?p=127

  14. Gonzalo Marquez dice

    Roberto, estoy absoluta y ro-tun-da-men-te de acuerdo con lo que has comentado. ¿De que se fía mas el público, de un faldón publicitario en un periódico o de un publi reportaje sutilmente disfrazado de noticia? Pues a nivel humano ocurre la mismo. Los Dircom son los responsables finales entre muchas cosas de la percepción que tengan las personas sobre la empresa pero no por ello deben de ser la única cara publica de la organización. Deben estar ahí y a la vez tener conocimiento de lo que ocurre porque se les asume “mas sentido común” pero no acaparar toda la información. Si de lo que estamos hablando es de los directivos y el uso de las nuevas tecnologías no es tan preocupante. Tan solo hace falta instruirles un poco y actualizar el procedimiento de comunicación. No todo el mundo vale para ponerse delante del teclado o de una cámara ¡pero es que tampoco les han enseñado! Eso es algo que nadie nació sabiendo.
    En mi caso particular, como persona “publica” dentro de mi organización siempre intento tener cerca no ya sólo a ejecutivos sino a operarios incluso, gente que inspira confianza, que enriquecería y daría fluidez a la información.

    Si es cierto que en España aun reina un poco el opaquismo. Cuanto menos se sepa mejor…no vayan a descubrir que le estoy haciendo la pelota al gobierno de turno, que tengo un tinglado montado estupendo y a ver si me acusan de monopolio o que en realidad mis acciones sociales no son tan espectaculares como mi competidor inmediato. Pero es que la vida es así, y si sabes que algo va a salir tarde o temprano primero intenta remediarlo, luego traza una estrategia y después hazlo saber. Se llama empatía, humildad y comunicar se tu a tu claramente, eso es algo que todavía nos queda por aprender.