Articles Archive for marzo 2010
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En las últimas semanas han sido varias las personas que me han hecho un comentario parecido. Al hablar sobre la proliferación de eventos y del aumento de posibilidades de “desvirtualizar” a quienes siguen en la red, varias de estas personas coincidían en el desfase entre la imagen real y la que estos dan en lo dospuntocero.
Ya sabemos que la percepción es la realidad. También sabemos que La Red te permite crear una imagen casi de laboratorio en la que puedes diseñar tu propio monstruo de Frankenstein online. Esa imagen se mantiene mientras no tengas que dar la cara. Pero antes o después deberás salir de tu castillo en dospuntocerolandia.
El Branding Personal se basa en la autenticidad. A una Marca Personal se le puede consentir un error pero no una mentira. Sin embargo, La Red es un medio muy tentador para quienes quieren crear un “alter ego” con las características que uno siempre hubiese soñado, pero falsas.
Supongo que esto da para muchas tesis sobre psicología, pero lo que a mi me interesa es el problema que supone el pasar de lo virtual a lo real.
Los negocios, los amoríos y los momentos de diversión y duelo se establecen en momentos reales, con gente a la que puedes tocar, pegar o acariciar. Si quieres llegar a algo más con un cliente, una chica o un chico, una audiencia o un amigo, debes dar la cara y mostrar lo que realmente eres. Ahí ya no vale tu avatar ni tu “propaganda” twittera. Ahí te enfrentas con una relación directa, personal y de más de 140 caracteres.
Todos conocemos personas que dan una imagen extrovertida en La Red pero que son más sosos que Winnie de Pooh cuando te los encuentras en un evento.
Vendemotos que te han contado por twitter que han cerrado siete proyectos antes de desayunar y que luego son unos muertos de hambre.
Supuestos gurús que parece que van a cambiar el mundo pero que son más aburridos que el Doctor Siesta y son incapaces de hacer que nadie mueva un dedo en una conferencia.
Expertos en “Socialmedia” que prometen hacerte rico en dos tardes pero que están viviendo con sus padres porque no pueden (ni quieren) vivir por su cuenta.
Iluiminados que dicen que van a convertirte en un superhombre o supermujer pero que no tienen ni idea de lo que ocurre “ahí fuera”. Personas que lo que realmente ofrecen y venden es una forma de hacer sentir bien a personas que lo que buscan es algo para estar cómodos mentalmente, un couch (sofá) y no un coach.
Asesores personales que parece que han vivido siete vidas y que lo saben todo, pero que en realidad están muertos de miedo y necesitan que alguien les escuche a ellos y no al revés.
El caso es que tarde o temprano, tendrás que dar la cara, tendrás que salir de este mundo de Matrix que te has creado. Es en ese momento en el que se pondrá a prueba tu capacidad de dejar una Marca Personal. Cuanto antes salgas del cascarón del polluelo de twitter, cuanto antes dejes de piar y te pongas a gritar, acariciar, pegar o abrazar, mejor para tí y para tu Marca Personal.
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Una de las cosas que tenía claras desde el día en que empecé con esto es que las herramientas tradicionales de búsqueda de empleo están quedando obsoletas. Eso era válido hace seis años, pero ahora lo es mucho más por una razón muy simple: No hay empleo.
Ojo, una cosa es que no haya EMPLEO y otra muy distinta es que no haya TRABAJO. No hay huecos esperándonos en las empresas. Sin embargo, hay muchas cosas por hacer y muchas necesidades por satisfacer.
Lo que no vamos a encontrar es a alguien que nos ofrezca un contrato tradicional por satisfacer esas necesidades o solucionar esos problemas. Hay que empezar a ir por caminos menos trillados que nos permitan obtener ingresos.
Uno de los objetivos del Branding Personal es facilitar el que te encuentren, te conozcan y confíen en lo que puedes hacer. La búsqueda la hace el que tiene el problema, la necesidad, en lugar del “candidato”.
Por otra parte, cuando son otros los que llaman a tu puerta en lugar de hacerlo tú en la de ellos, tu poder de negociación es mayor.
Y para conseguir que lleguen a tí y te hagan una oferta, deben haber llegado a la conclusión de que eres la persona idonea. Por eso debes utilizar todas las herramientas a tu alcance para facilitarles el trabajo. Y ahí es donde falla el CV.
Pero la solución no pasa por la utilización de una sola herramienta (dospuntocero o unopuntocero). Es necesario diseñar una estrategia combinada de Marca Personal que incluya otros canales “clásicos”.
Digo esto porque encuentro algunos parecidos (desgraciadamente) razonables entre medios como Twitter y el CV para la búsqueda de empleo.
No dan suficiente información necesaria y relevante sobre tu capacidad. Son superficiales y dan pocos datos fiables a quién toma las decisiones.
Dan demasiada información innecesaria. Aunque puede parecer contradictorio con lo anterior, la twitterverborrea potencia el papel de Portero de Discoteca del responsable de R2H2. Le facilita el descarte porque detecta en alguno de tus 140 caracteres el equivalente dospuntocero de los calcetines blancos. Lo que dices es demasiado interpretable y fomenta la tendencia a llenar los huecos con suposiciones erróneas (o no).
No proporcionan evidencias. Solo son listas de frases o cosas sueltas que pueden ser ciertas o no, pero no hay nada que me demuestre que puedes hacer lo que dices. Me temo que la tendencia a mentir o a hinchar la experiencia o conocimientos es tan aplicable al CV como a las Redes Sociales.
Parece más importante el estilo que el contenido. La obsesión por el tipo de CV (funcional, cronológico, con foto, 2 o más páginas,…) se ha trasladado a Twitter (Color y tipo de fondo, el avatar que utilizas,…). Da la sensación de que la falta de “sustancia” se debe compensar con fuegos artificiales. Francamente, ¿alguien piensa que una empresa va a contratar a un profesional por el tipo de plantilla que ha utilizado en Twitter?
No llega a quien toma las decisiones. Hay que ser realistas, quienes buscan candidatos suelen tener el portatil como sujetalibros. No es que no utilicen las herramientas dospuntocero, es que no saben ni lo que son. Es fenomenal tener muchos amigos a los que enviar el CV o a los que puedes “followear” y que te “folloween”, pero no son ellos quienes toman las decisiones y quizás están en la misma situación que tú.
Queda sepultado bajo otros cientos (o miles) de CV/twitts. Siempre me ha parecido curioso que se diga que Twitter es una buena herramienta de Marca Personal cuando no lo es. El Branding Personal debe ayudarte a dejar una huella. Pero tanto el CV como Twitter es demasiado volatil e insustancial como para producir un efecto profundo. Lo que tu twitteas ahora será historia dentro de una hora y debes volver a empezar, es la nueva Maldición de Sísifo.
Dice lo mismo que otros cientos (o miles) de personas. El CV y Twitter no son diferenciadores. Lo que escribes ya lo han dicho muchos otros antes que tú. Las empresas buscan profesionales que puedan solucionar sus problemas, no recopiladores de citas de personajes famosos. Quieren a un profesional útil, no a personajes históricos que murieron hace años (o siglos).
¿De verdad crees que poner una cita de Einstein en Twitter tiene un valor diferente al de poner en tu CV que has hecho un curso de Básico de Office?
Quién se dedica a buscar a alguien que le solucione su problema quizás no tenga tiempo de buscar la aguja entre tanta paja (mental) y seguramente utilice otros medios.
Creo que aunque las herramientas cambien, es necesario encontrar los elementos comunes. Puede que algunas cosas nos parezcan mucho más atractivas con sus colores e inmediatez, pero al analizarlo a fondo veremos que en realidad es lo mismo de siempre (o peor).
NOTA: Hace unos días, aprovechando uno de mis cursos en CaixaGalicia en La Coruña, estuve con Sabela Iglesias, empresaria y buena amiga. Me propuso que grabásemos una conversación y aquí está el resultado.
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Los que vivimos en el mundo occidental hemos llegado a obsesionarnos por tener un grado de protección que llega a ser paralizante.
Yo mismo me sorprendo varias veces cada día diciendo a mi hija que no haga algunas cosas por lo que pudiera pasar. Sin embargo, al mirar atrás, recuerdo que yo hacía las mismas cosas o algunas peores y aquí estoy.
Al hacernos mayores ya llegamos programados para no sacar los piés del tiesto. Supongo que eso es bueno para quienes pretenden mantener el control y convertirnos en marcas blancas humanas.
Pero si queremos divertirnos o que las cosas ocurran, tenemos que agarrar la bici y bajar por esa cuesta en la que podemos abrirnos la cabeza. Lo normal es que no pase nada y tengas un subidón de adrenalina. Pero si ocurre, ya tendrás una cicatriz (una marca) que te recordará la lección y de la que incluso podrás presumir.
Para dejar tu Marca Personal tienes que correr unos riesgos mucho menores que los de bajar esa cuesta. Sin embargo, no lo haces porque te imaginas que va a salir dañado algo peor que tus rodillas o tus codos, tu orgullo o tu reputación.
Si no actúas, es posible que mantengas tu dignidad intacta, pero oculta. Y eso no deja marca. Eso no es una forma correcta de hacer Branding Personal. Si quieres dejar huella tienes que mancharte las manos, levantar el teléfono o acercarte con todo el morro a saludar a ese empresario al que admiras.
La pasada semana, mi amigo Rubén Turienzo presentó su nuevo libro, Saca la lengua. En este libro, tremendamente práctico a la par que entretenido, habla de todo esto y da muchos consejos prácticos para salir de la burbuja de cristal. Pero ya os hablaré más de él dentro de unos días.
NOTA: Si quieres descargarte una presentación sobre Personal Branding relacionada con el evento del día 22 de abril, puedes hacerlo aquí.
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Uno de los proyectos que me rondan desde hace tiempo es el de escribir un libro de gestión basado en refranes. Me parece una pérdida de energía terrible tener que estar inventando la pólvora cada día cuando todo está dicho de todas las formas posibles. Los refranes condensan la sabiduría popular y lo hacen mucho mejor que la mayoría de los gurús 2.0, 1.0 y 0.0 que existen.
Creo que las piezas están ahí desde hace mucho tiempo y solo estamos reordenándolas y combinándolas aunque la tecnología las haga parecer diferentes.
Por ejemplo, ahora insisten mucho en los peligros de La Red, la mala utilización de Facebook, la debilidad de las “amistades” online y otro tipo de riesgos. Pero ¿eso es nuevo?
“Dime con quien andas y te diré quien eres”, “Quién a buen arbol se arrima, buena sombra le cobija”, “Quien mal anda, mal acaba”, “Mas vale solo que mal acompañado”, “Allégate a los buenos, y serás uno de ellos”, “Amistad por interés, no dura porque no lo es”, “Amistad de juerga no dura nada”, “Amistad prendida con alfileres, la que se desprende cuando lo quieres”, “Amigo leal y franco, mirlo blanco”…
¿Hay alguien que piense que no está todo dicho en lo referente a la importancia de las relaciones en tu Marca Personal?
Desde pequeños, nuestras madres se han encargado de decirnos lo conveniente o no de ir con alguna gente. De recomendarnos ir con este o aquel porque es muy buen chico. De rogarnos que evitásemos juntarnos con esos “macarras” porque tienen “mala fama”.
La mala (o buena) fama es el concepto de Marca Personal que tienen nuestros padres. Como véis, todo está inventado. Y el Branding Personal forma parte de nuestras vidas mucho antes de que apareciese Twitter o Facebook.
En el mundo laboral también nos valoran por los contactos, relaciones y colegas de los ratos de ocio. Las relaciones en el mundo personal o profesional nos definen tanto (o más) como nuestra forma de actuar. Una persona puede caerte bien o mal, puede parecerte fiable o no, solo por el tipo de relaciones que mantiene.
La gente de tu equipo de proyecto, los colegas con los que te vas a montar en moto los fines de semana o los grupos a los que pertenezcas en Linkedin pueden posicionarte mejor o peor que dos páginas en un CV.
A la hora de escoger grupos a los que seguir o de hacerte “fan” en las redes sociales debes ser cuidadoso. Si dedicas meses o años a desarrollar una Marca Personal basada en la seriedad y la credibilidad profesional, puede ser contraproducente descubrir que eres un admirador de Naranjito
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Este es uno de esos posts que me voy resistiendo a escribir pero la realidad me acaba empujando a hacerlo.
Me resisto porque tengo amigos y amigas que se dedican a lo que yo critico.
Me lanzo porque lo que veo a mi alrededor me pone de los nervios y alguien debe decirlo.
Dicen que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Supongo que serán otros porque yo llevo gastando como una hormiguita mucho antes de empezar con este proyecto. Pero es posible que durante algunos años, algunos, hayan perdido la noción de la realidad.
Se ha hablado de empresas emocionales, de inteligencia emocional, de “buenrollismo” en las corporaciones. En algunas escuelas de negocios se han tratado de introducir filosofías orientales como antes se incorporaba la ISO9000. Pero normalmente todo ha quedado en lo que el siempre certero Alfonso denomina psicolabia. Se ha convertido a toda una generación de profesionales en algo así como “discapacitados emocionales”.
El resultado (patético) lo estoy viendo en todos y cada uno de los lugares en los que hablo de Branding Personal.
Cuando dices a los que te escuchan que deben dedicar tiempo y paciencia para posicionar su Marca Personal, resoplan y dicen que eso lo haga tu tía. Que mientras cobran “el paro” o terminan el Master ya se pasará la crisis.
Cuando les dices que deben echarle un par de pelotas/ovarios y empezar a hacer llamadas, ofrecerse para hablar en público o ponerse delante de una webcam para hablar de su profesión te dicen que tienen miedo, vergüenza y poca confianza. Ah, entonces lo entiendo. Disculpe usted Sr./Sra.
Cuando les explicas que la situación que vivimos es real y urgente (me encanta lo de Clear and Present Danger), siguen pensando que va a venir un ejercito de ángeles a sacarles del atolladero.
Lo curioso es que muchos han asimilado esos conceptos y argumentos paralizantes que están relacionados con “la fuerza de la mente”. Que si la zona de confort, que si las barreras mentales, que si los bloqueos emocionales… Psicolabia paralizante para quienes buscan excusas.
Pero creo que en la vida solo hay una cosa que pueda mover la fuerza de la mente (y no siempre), pero mejor no lo digo porque hay niños delante.
No digo que la cosa se solucione echándose a la calle y nada más. Lo que digo es que no se puede ganar sin jugar.
Enviar 20, 200 o 200.000 CV no es una buena apuesta.
Y escribir 20, 200 o 200.000 Twitts tampoco.
Un empleo puede ser una mala opción o simplemente algo inexistente. Me importa un bledo que no “te veas” como autónomo, agente libre o profesional por cuenta propia. Lo que va a impedir que te corten la luz no es la forma “en que te ves” sino la pasta que traes a casa. Así que ya te puedes “ir viendo” como un/a profesional que hace lo que tiene que hacer independientemente de la denominación administrativa que tenga.
Tienes que aumentar las posibilidades de éxito, de ser elegido. Podrás acercarte un poco a tu objetivo si te pones en marcha y empiezas a utilizar todo el “armamento” que tienes a tu alcance.
¿Cuantos de los que se lanzan al estrecho en una patera se plantean si están en su zona de confort?
¿Cuantas de las licenciadas e ingenieras de Este que están limpiando casas han dejado de hacerlo porque tienen un bloqueo emocional?
Si quieres dejar una marca, una señal en una superficie, debes sacar las uñas y apretar.
Si quieres dejar tu Marca Personal, debes salir, actuar y presionar.
No se deja ninguna marca si te dedicas a buscar excusas emocionales.
Cuanto daño ha hecho el señorito Goleman…
Este es el momento de HACER, de ACTUAR, de UTILIZAR todo lo que tengas a tu alcance. Tus miedos, vergüenzas, temores y bloqueos emocionales te los metes por donde te quepa porque hay que pagar facturas. Y por experiencia te digo una cosa: la mejor forma de quitarte tanta tontería de encima es TIRÁNDOSE A LA PISCINA.
Si esperas a actuar a que se te quiten tus temores y bloqueos emocionales para salir de “la zona de confort”, ya puedes esperar sentadito y confortablemente en tu zona.
NOTA: El 22 de Abril inauguro el Primer Encuentro de Gestión de la Marca Personal.
Quien hubiese dicho cuando me desgañitaba en el desierto que esto llegaría a convertirse en algo tan “serio”.
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Hace unos días murió J.D. Salinger. Ayer vimos que Amancio Ortega está entre las diez personas más ricas del mundo. Ambos tienen una cosa en común, la búsqueda del anonimato.
Suele ser habitual que cuando un profesional empieza a tener un cierto grado de notoriedad por su trabajo, empiece a limitar o seleccionar sus apariciones en público. En lugar de estar en todas partes, lo correcto para una Marca Personal es escoger aquellas ocasiones que mejor se ajusten a su posicionamiento.
Se que soy un poco cansino con esto de la crítica a las herramientas online como forma de generar visibilidad, pero mi experiencia me indica que no voy desencaminado.
Hasta hace pocos años, un buen profesional obtenía notoriedad y una buena reputación mediante el trabajo eficaz y constante en el tiempo. Es cierto que algunos buenos profesionales quedaban ocultos o otros menos valiosos se llevaban algunas medallas. Pero ningún sistema es perfecto.
Desde el boom de Internet y especialmente con la dospuntoceromanía, se ha intentado dar la vuelta a la tortilla. Parece que primero te haces visible y conocido y luego ya encontrarás la forma de demostrar que eres bueno en lo tuyo.
Supongo que este sistema funciona porque es fácil obtener cierta popularidad online. Pero como pocas veces eso se convierte en negocio, casi nunca tienes que pasar por el mal trago de hacer lo que dices que haces. Así que, consigues ser conocido pero no reconocido.
En realidad lo que ocurre con La Red es algo que ya hemos visto antes. Algunos ejemplos.
Hasta los años sesenta, los actores y actrices de cine eran estrellas. Eran personajes míticos que solo podíamos ver en la pantalla y en las grandes fiestas de lujo. Esa lejanía, esa liturgia, es algo que se ha gestionado muy bien desde cualquier tipo de poder. En las últimas décadas, esos personajes se han “democratizado”. Ahora podemos ver sus miserias o charlar con ellos o todo a la vez.
Hasta hace un par de décadas, había algunas carreras universitarias que te solucionaban la vida. Arquitecto, médico, ingeniero. En este momento en el que cada ciudad pequeña tiene una universidad (o varias), los títulos han perdido casi todo su valor y credibilidad. En realidad, cuando terminas la carrera es cuando empiezas a aprender lo que has olvidado los años anteriores.
Cuando coger un avión era algo que pocos podían permitirse, aquellos que iban de vacaciones al otro lado del Atlántico eran unos privilegiados. En este momento, cualquiera puede pasarse un fin de semana en El Caribe igual que antes se iba a Andorra a comprar relojes, queso y mantequilla. Por eso, cuando los amigos tratan de enseñarte sus fotos en Punta Cana, sales huyendo.
Cuando todo el mundo tiene acceso a algo previamente escaso, eso deja de tener valor. Con la visibilidad en Internet, ocurre igual.
Creo que es necesario mantener la visibilidad justa. Ser tremendamente popular no es necesariamente bueno, salvo que que quieras aparecer en los programas del corazón.
Cada día estoy más convencido de que el uso que debe dar un profesional a las herramientas online deben ser diferentes a la forma en que se está haciendo.
Se que esto es una blasfemia para los dospuntocerofanáticos, pero creo que, para un profesional, La Red debe ser un escaparate, no un lugar de conversación.
Internet debe ser un medio en el que se expongan tus logros, lo que ofreces, los beneficios de trabajar contigo.
Siempre es bueno escoger herramientas de visibilidad (online u offline) que aporten valor. Un folleto en pdf puede sustituir a CV, un video puede ser más eficaz que una reunión de ventas, un post puede generar más confianza que una entrevista de trabajo, una ponencia “en vivo” puede generar más sintonía que esa misma presentación en Slideshare. Pero hay que tener una estrategia adecuada.
Ofrecer contenido valioso de forma controlada es mucho más eficaz que lanzar frases sueltas o citas de personajes célebres sacadas de contexto.
Puede ser muy satisfactorio ver como aumenta tu cifra de “followers” o “amigos”, pero ¿Cuántos de ellos van a aportar algo a tu negocio? ¿Cuántos van a convertirse en clientes? ¿Cuál es el coste de oportunidad de dedicar tu tiempo a generar unos impactos tan poco rentables? ¿No sería mejor irte a una boca de metro y repartir octavillas como las de esos curanderos africanos que prometen solucionarte todos tus problemas?
Mis clientes siempre se han convertido en amigos, pero mis “amigos” online casi nunca se han convertido en clientes.
Yo que jamás he sido un fanático de nada, ahora soy bombardeado por estúpidas propuestas para hacerme fan de personas e ideas que ni conozco ni me interesan.
Cuando alguien hace críticas a lo dospuntocero, siempre aparecen “expertos” que dicen cosas como: “Pues no lo usarás bien”, “Pues no seguirás a suficiente gente”, “Pues no tendrás claros tus objetivos”, “Menudo gilipollas, pues eso es que no te enteras de que va esto”…
Pero nunca, nadie me ha dado argumentos convincentes y pruebas irrefutables de éxito. ¿Cuanta gente ha encontrado trabajo gracias a Twitter? ¿Cuantos clientes has conseguido gracias a Facebook? ¿Cuantas leyes ha cambiado Ahmadineyad o Sinde por la presión twittera?
Quizás estoy sufriendo un proceso de Salingerización, pero lo que es seguro es que hay sobrecarga en la red.
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Siempre he dicho que una estrategia de Branding Personal no requiere una inversión económica. La inversión más importante que quizas debas hacer es la compra de tu dominio (unos 6 Euros). Pero ni siquiera estar en La Red es imprescindible.
Lo más importante para posicionar tu Marca Personal es tiempo, paciencia, persistencia, constancia, coherencia y trabajo bien hecho. Y lo más dificil de todo, reflexionar sobre tí mismo, solo requiere algo muy dificil de conseguir: algunos momentos de tranquilidad y sin presiones.
Con frecuencia me preguntan sobre el tiempo que hay que dedicar a la Marca Personal para que tenga algún efecto. Quienes me hacen esa pregunta piensan que ya tienen bastantes complicaciones en su vida como para ponerse a hacer “campañas” de marketing personal. Y esto tiene varias respuestas.
- Todos tenemos una marca. No es posible no tener marca. Desde el momento en que conocemos a alguien o se establece una conexión de cualquier tipo con otras personas estamos siendo etiquetados (marcados). Por lo tanto, tienes dos opciones, puedes seguir dejando que este “etiquetado” se produzca de forma incontrolada e inconsciente o puedes empezar a tomar el control y a gestionar esas percepciones. Eso significa que el Branding Personal es un proceso continuo y que se produce las 24h del día a lo largo de toda tu vida. Dos ejemplos: Este post está influyendo en la percepción que tienes de mí. La forma en que contestes a la próxima llamada al movil también dice algo de tí.
- La Marca Personal no es una opción. Los tiempos en que todo era estable, predecible y rutinario ya han pasado. Quizás puedas pensar que estás muy a gusto en tu trabajo y que no vas a necesitar posicionarte en el mercado. Solo te pido que leas la prensa o te pases por una oficina de empleo. Seguramente verás noticias y personas que en su momento pensaban como tú. Puede que hoy no, mañana tampoco, pero tarde o temprano necesitarás ser conocido, reconocido y tenido en cuenta. Y si esperas mucho, puede que sea demasiado tarde. Una Marca Personal requiere tiempo y es mejor que empieces cuanto antes y cuando no lo necesites.
- 6 Meses/1 Año. Por experiencia propia y de las personas que conozco he comprobado que una estrategia activa y eficaz de visibilidad de Marca Personal puede empezar a surtir efecto en un plazo de 6 o 12 meses. Eso si, antes hay que trabajar en el diseño de esa estrategia (objetivos, valores, producto, atributos,…). Para conseguirlo no basta con mantener un perfil bajo, es necesario tomar la iniciativa y dar a conocer lo que ofreces.
- Inversión. Como digo, el Branding Personal no es una herramienta que requiera grandes recursos económicos. Pero si quieres que tu Marca Personal sea conocida, vas a tener que encontrar algunos espacios temporales para divulgarla. Aquí es donde entra toda la parafernalia de comunicación. Desde los eventos de networking hasta la publicación de un blog. Desde la creación de artículos hasta la participación en ponencias. Desde el diseño de tu CV portfolio profesional hasta la gestión de tus imágenes en Flickr. En este punto es donde debes decidir cuanto tiempo estás dispuesto a “invertir”. Debes ser eficiente y pensar que quizás es más eficiente escribir un par de buenos posts a la semana que tirarse el día enganchado a Twitter.
Solo una cosa más. Aquí estoy hablando de DAR A CONOCER tu Marca Personal no de descubrirla o crearla. Cuando llegues al punto en el que quieres difundir tu marca, ya debes estar lavado y peinado o lo que es lo mismo, debes recordar que tu Marca Personal es algo que llevas “de serie”.
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Hace unos días, un sábado por la tarde, en una reunión entre amigos, uno de ellos recibe una llamada. Rápidamente contesta. Se trata de un problema en la empresa y debe ir a solucionarlo. Por lo visto hay un acuerdo implícito que, como a mi amigo, obliga a muchos profesionales a estar conectados y disponibles 24 horas al día, 7 días a la semana.
Lo curioso es que las normas de la empresa de mi amigo prohiben explicitamente que tenga un blog o que utilice muchas de las nuevas formas de comunicación 2.0. Y la prohibición no afecta solo al horario laboral sino a cualquier otro momento del día. Se supone que los profesionales somos el mayor activo de las empresas pero es mejor que estemos calladitos no vayamos a meter la pata.
La conexión 24/7 frente a la invisibilidad profesional es solo otra muestra más de la falta de coherencia del departamento “de personal”. Es otra de las contradicciones que ha llevado a R2H2 a generar la desconfianza y la mala imagen que les caracteriza. Esa asimetría es la que genera falta de credibilidad. Y cuando dejas de creer en alguien o en algo, su Marca Personal o Comercial pierde todo su valor.
Dicen que los muchachos y muchachas de R2H2 deben fomentar el desarrollo de los profesionales, pero lo cierto es que al final solo son ejecutores dóciles de las decisiones de “La Dirección”. En algunos casos son medidas necesarias, pero en muchas otras son injustas o equivocadas, y en lugar de hacer valer su posición, se pliegan docilmente para no perder sus beneficios sociales. Y eso no es bueno para una Marca Personal.
Por un lado, desde R2H2, reclaman más poder y más influencia en las decisiones. Por otro, han conseguido convertirse en irrelevantes al subcontratar todas sus funciones (formación, selección, nóminas, despidos,…).
Por un lado pretenden encargarse del lado humano de las empresas. Por otro, la formación psicologista de muchos de los profesionales, ha conseguido que la mayoría de las herramientas estén más relacionadas con la “programación de mentes” (tests, pruebas, entrevistas,…) que con el desarrollo personal y profesional. Y luego dicen que los “frikis” son los que programan máquinas…
Si R2H2 pretende sobrevivir, deberá empezar a encontrar su lugar en el mundo. La respuesta la tienen delante de sus ojos pero son incapaces de verlo. Lo mejor es verlo con unos ejemplos cinematográficos.
La gran familia (1962). Hasta los años sesenta, las empresas eran como una familia. Había discusiones, amores, odios. Pero al entrar a formar parte de una de ellas, solo te separabas cuando te jubilabas (la muerte profesional). Era muy dificil para un profesional dejar la empresa porque era la que te “mantenía”. En aquellos tiempos la comunicación era directa y personal. Y R2H2 simplemente no existía ni se le esperaba.
El divorcio que viene (1980) y Wall Street (1987). La llegada de multinacionales, la desaparición de empresas familiares o la introducción de nuevas técnicas de gestión transformó al departamento “de personal” en R2H2. De pronto, adquirieron superpoderes, pero no se dieron cuenta de que “un gran poder implica una gran responsabilidad”. Y empezaron a romperse los vínculos con los profesionales. De pronto dejamos de ser personas y nos convertimos en recursos. Ya no éramos seres humanos, solo números de empleados. Si quieres un amigo, comprate un perro. Mientras tanto, los profesionales estaban aislados. Su notoriedad y capacidad de comunicación se limitaba al entorno cercano.
¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo? (1993) y Jerry Maguire (1996). En 1994, como muchos otros, instalé mi primer modem en casa y de pronto, muchas cosas empezaron a cambiar. A esas alturas, después de la crisis de los noventa, muchos profesionales se dieron cuenta, por fín, de que las empresas no querían amor, sino sexo (aunque los “expertos en personas” lo llaman erroneamente COMPROMISO o VALORES).
Al mismo tiempo, aparece Jerry Maguire como representante de la figura del Agente Libre, el profesional que rompe los vínculos con LA EMPRESA y Tom Peters publica The Brand Called You (1997). Todo estaba preparado para el cambio.
De pronto, los (recursos) humanos nos dábamos cuenta de que había vida más allá de la empresa y queríamos hacer algo, pero nos faltaba una cosa, herramientas de comunicación potentes.
Trabajo basura (1999), El método (2005), Up in the air (2010). Los tiempos de gloria de los administrativos que adquirieron superpoderes y se convirtieron en R2H2 llegan a su fin. Su falta de coherencia, su dependencia de la dirección y su irrelevancia se ha extendido por todo el planeta. Su función como perros pastores ha perdido el sentido. El pastor sigue dándoles órdenes, pero los corderos van a su bola. Ya no se pueden poner puertas al campo (Gates al Windows).
De pronto, a los recursos (humanos) nos ha dado por comunicarnos. Ahora podemos ver lo que ocurre ahí fuera. Ahora podemos ofrecer nuestros servicios a todo el Mundo.
Ahora podemos explicar lo que hacemos sin tener que pasar por el inutil trámite del CV. El objetivo ya no es llegar a un proceso de selección, sino saltárselo. No se trata de conseguir la entrevista con R2H2 (o una subcontrata) sino darse a conocer a quién realmente manda.
En este momento ya no estamos solos, podemos tomar decisiones con más seguridad porque La Red nos permite trabajar con RED.
Y en esta situación, R2H2, en lugar de darse cuenta de lo que ocurre y aprovechar esta última oportunidad antes de disolverse, ha decidido actuar como siempre, obedeciendo la voz de su amo y tratando de evitar que la gente se comunique. Y eso es imposible.
- Si R2H2 quiere
recuperargenerar confianza deberá fomentar el uso de las Redes Sociales (R2S2). - Deberá convertirse en un gestor de Marcas Personales en lugar de Recursos Humanos.
- Deberá fomentar la notoriedad y la visibilidad de todos y cada uno de sus empleados en lugar de meterlos en un zulo-cubículo. Porque son los profesionales los que mejor representan a la empresa.
- Deberá encargarse de crear vínculos de comunicación en lugar de eliminarlos.
- Deberá fomentar la diversidad y la singularidad en lugar de meter a presión a profesionales polifacéticos en una Job Description o una matriz de competencias.
- Deberá darse cuenta de que las nuevas tecnologías no solo sirven para seguir haciendo de policía organizacional, para controlar o para utilizar un mal uso del correo electrónico como excusa para despedir a un profesional.
- Deberá facilitar la salida de los profesionales que consideren que sus valores o sus objetivos han dejado de estar alineados con los de la empresa. De lo contrario sucederá como en los países totalitarios, penalizarán a quienes traten de huir. A eso lo denominan
detenciónretención del talento.
En definitiva, los profesionales de R2H2 solo tienen una opción. Deben transformarse de ejecutivos ejecutores de la dirección a gestores de comunicación y responsables del desarrollo de profesionales con Marca Personal. Y para conseguirlo solo tienen un camino, abrir los canales, facilitar las conexiones y fomentar la visibilidad y notoriedad de todos sus empleados.
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Con (demasiada) frecuencia encuentro en La Red y en el mundo físico a personas que se “apoderan” de un concepto y lo retuercen, adulteran y distorsionan para obtener su propio beneficio.
Uno de los ejemplos que me he encontrado ultimamente es el de cuántico. Dentro del mundo de los “expertos” en desarrollo personal ha surgido un grupo de iluminados que pretenden no solo cambiar la vida de la gente sino incluso sanar enfermedades con estas fantasías. En realidad, esto está relacionado con todas esas tendencias surgidas en los tiempos de vacas gordas en las que cualquier “profeta” podía encontrar algún pardillo dispuesto a pagar para que alguien le hiciese sentir bien.
En el mundo del desarrollo personal se utiliza mucho (y mal) la metáfora. Y eso de que las partículas subatómicas puedan saltar de un nivel a otro de energía en forma de paquetes les ha puesto cachondos y han decidido que eso podría aplicarse a la mente de las personas. Y lo que no debería haber salido de una historieta de Cuarto Milenio o de la crónica de sucesos de un periódico, se ha convertido en “dogma” para algunos.
Tengo amigos que han dedicado horas y codos para convertirse en expertos y doctores en Química Cuántica, y yo la he sufrido (a la asignatura no a mis amigos) en la carrera. Así que, cuando me cruzo con alguno de aquellos iluminados me dan las siete cosas. No quiero ni pensar en lo que les puede pasar por la imaginación a quienes han dedicado varios años a sacar su título de medicina y se cruzan con estos autodidactas a los que se les ha indigestado la mezcla de Asimov, Punset y el hinduismo.
En el mundo del branding, el marketing o las redes sociales ocurre algo parecido. Cuando un concepto como el Branding Personal se pone de moda, cualquiera que ha aprendido a poner un fondo en Twitter o a crear un grupo en Facebook, de pronto es un experto en la materia. Así que, sería conveniente aclarar algunos conceptos.
El Branding Personal o Comercial es un PROCESO de identificación y desarrollo de una serie de atributos y cualidades para generar confianza y valor. Implica autoconocimiento, estrategia, gestión de proyectos, definición de objetivos y muchas cosas más.
El Marketing es la forma de identificar a los clientes y conectar con ellos para satisfacer sus necesidades.
La publicidad es la forma de difundir o informar al público sobre un bien o servicio. Es decir, es una herramienta de marketing.
La venta es el proceso en el que se pacta y se cierra un acuerdo de intercambio de bienes y servicios. A nivel personal, una entrevista de trabajo o una cita con una chica (o chico) es una “reunión de ventas”. Alguien dijo que una cita es una entrevista que dura varias horas.
Y detrás de todo eso debe haber algo que lo sustente. Algo de valor que definiremos producto, servicio, contribución, oferta profesional o relevancia personal. Pero solo si existe esto, podremos empezar a desarrollar una marca, diseñar una estrategia de marketing, hacer una campaña de publicidad y finalmente cerrar una venta.
Está claro que la venta se facilita si el potencial comprador tiene un posicionamiento claro de la oferta. Y eso se consigue con una marca fuerte y con un marketing eficaz. Pero igual que a nadie se le ocurriría decir que echar folletos en los buzones es branding, tampoco debería decirse que escribir compulsivamente en Twitter es crear una Marca Personal. Eso solo es una forma más de publicidad personal.





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