Articles Archive for febrero 2010
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Hay un reclamo bastante frecuente en la publicidad que apela a las injusticias que el mundo comete contigo. No es extraño encontrar anuncios en los que se dice que si haces lo que dicen o compras lo que ofrecen podrás, por fin, tener la vida que mereces.
En el mundo de la autoayuda y de los santones del desarrollo personal, se da por supuesto que tu vales mucho pero nadie parece darse cuenta. Por eso llegan ellos a explicarte como tener LO QUE MERECES.
Me da la sensación de que el ser humano siempre piensa que los demás tienen más suerte que uno mismo.
Que no es justo que “ese inutil de Ramirez” tenga despacho y coche de empresa mientras que tú, que lo has dado todo y tienes un MBA, te hayas quedado estancado.
Que como es posible que ese tío con pájaros en la cabeza haya tenido tanto éxito con una idea tan simple y que yasetehabíaocurridoatíhacemuchotiempo.
Francamente, si mucha de la gente que conozco tuviese la posibilidad de tener la vida, el éxito o la profesión que realmente merece, seguramente preferiría quedarse como está.
Hace pocas semanas leí un libro excelente pre-boom de la Marca Personal que se titulaba así: “Get what you deserve!“. Los autores no son unos desconocidos, se trata de Jay Levinson y el omnipresente Seth Godin.
En realidad, el posicionamiento de Marca Personal pretende ayudarte a tener la vida y la profesión que deseas pero siempre que hayas trabajado para ello. En ese caso si será interesante luchar por lo que mereces.
Es cierto que muchos están teniendo un éxito o un reconocimiento que desde tu punto de vista es inmerecido. O quizás no tanto. Puede que no sean tan útiles como tú, puede que no sean tan fiables como tú, pero puede que estén utilizando y haciendo visibles inteligentemente sus fortalezas. ¿Es eso merecido o justo? No lo se, pero es la realidad y es la forma en la que se construyen las marcas.
En alguna ocasión he dicho que en realidad la marca no es más que un cambio de letras de otra palabra, karma. Una Marca Personal se construye sobre tu comportamiento, sobre cada una de tus acciones. Son esos actos, decisiones y efectos sobre los demás los que van a hacer que lo que recibas sea lo que mereces o no.
El Branding Personal es solo una forma de gestionar conscientemente esas acciones para obtener lo que deseas. El que lo utilices de forma honesta y auténtica o lo hagas con afán manipulador o engañoso, es cosa tuya. Pero al final todo acaba teniendo un efecto. Puede que estés tratando de tener LO QUE MERECES, pero a lo mejor lo que consigues es que TE DEN TU MERECIDO.
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Dicen que vivimos en un mundo interconectado.
Los políticos hablan de solidaridad y de ajustes mientras se dedican a vivir como reyes (¿Y si los diputados twitearan todas sus actividades?).
Hoy los sindicatos van a hacer un poco el paripé y van a “trabajar” antes de volver a sus vacaciones perpetuas.
Las empresas hablan hablaban de Responsabilidad Social Corporativa.
Los dospuntocerolenses hablan de colaboración y cooperación.
Pero la realidad es que estamos solos, más solos que la una. Nadie cuida de nosotros, solo dicen que lo hacen. Y no creo que eso sea del todo malo. Lo único que hace falta para cambiar es ser conscientes de ello.
Mucha gente está pasándolo mal, muy mal. Profesionales de primera línea están siendo desechados. La gente más joven ni siquiera se plantea lo que va a ser de ellos en un plazo mayor de una semana.
Mientras tanto, las instituciones actúan como Maria Antonieta y al oir el ruido de la calle dicen que si los de ahí fuera no tienen pan, pues que coman pasteles.
Lo han conseguido, han llegado al punto en el que debemos pasar de ellos y buscarnos la vida. Creo que debemos ser conscientes de que estamos solos. Que nadie va a venir a salvarnos.
La Marca Personal es algo que va mucho más allá de poner un avatar chulo en una red social o de mandar un osito a un “amigo” de facebook.
La Marca Personal implica ser responsable de tus decisiones.
La Marca Personal te obliga a dejar tu huella en tu entorno en lugar de dejar que sea este el que la deje en tí.
La Marca Personal no acepta que te conviertan en un número de empleado, un afiliado, un votante, una estadística o un código informático.
La Marca Personal te convierte en tu propio jefe. Te obliga a pensar como un profesional-empresa. Por lo tanto, puedes imaginar que es algo que repele a quienes pretenden convertirte en una coartada para seguir llevando una vida relajada.
La Marca Personal no es egoista, solo adquiere valor si aporta valor.
Estamos solos. No hay príncipes azules. Puedes seguir emocionándote con lo que dicen los mitineros los fines de semana. Pero cuanto antes asumas que nadie te va a dar nada, que tienes que tomar el poder, tu propio poder, antes saldrás del agujero.
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Por alguna razón, esta noche he recordado que fue una semana como esta, pero de hace exactamente seis años, la que puso en marcha el proceso en el que estoy metido.
Un jueves de una tarde gris y tristona de mediados de febrero entró un director general a mi despacho y me dijo que tenía que hablar conmigo, que debía comunicarme una mala noticia. Lo demás es historia.
En aquel momento decidí que jamás volvería a trabajar para nadie. Que a partir de ese momento mi trabajo dependería de mí y solo de mí. Que me dedicaría a ayudar a otros a hacer lo mismo.
Y con el tiempo he agradecido que en aquel momento alguien tomase una decisión que debí tomar yo mucho tiempo antes.
No ha sido un camino fácil. Si hay algo que he aprendido es que es fundamental la paciencia, la persistencia y el trabajo. Que no hay atajos.
Si hay alguien que llegue al mundo de posicionamiento y el Branding Personal y crea que puede convertirse en una “estrella” en pocos días, más vale que se lo quite de la cabeza.
Si utilizas ciertas técnicas (¿trucos?), puedes conseguir obtener un efecto importante (cuantitativo) en redes sociales o una buena posición en buscadores en poco tiempo. Pero eso no es tener una Marca Personal. Eso es más parecido a la publicidad. Si pones tu careto en todas partes en un breve periodo de tiempo, conseguirás que te conozcan pero seguramente no te asociarán a nada y pronto serás olvidado.
En el mundo de lo dospuntocero, las Marcas Personales que me merecen confianza no son las que han obtenido una notoriedad en un breve espacio de tiempo, sino las que siguen dando guerra después de varios años. Creo que ese podría ser un buen modo de evaluar su fuerza.
La cosecha del 2004 en la blogosfera fue estupenda. Aquel año empezamos muchos. Han desaparecido bastantes. Pero los que siguen (seguimos), creo que nos hemos hecho un hueco a base de consistencia, insistencia, coherencia y algo de impertinencia. Muchos empezaron siendo un simple nombre o título en un blog, pero con el tiempo se han convertido en amigos. David, Raúl, Edu, Enrique o Javier son “clásicos” que han construido una Marca Personal a base de trabajo y de defensa de sus ideas, en lugar de utilizar trucos de SEO.
Pero aunque había (y hay) mucho de romanticismo y de experimentación, creo que también nos movía un interés puramente alimenticio y de supervivencia. La Red, los blogs, etc. eran geniales, pero también era una forma barata y sencilla de darte a conocer para poner en marcha tu “negocio”. Al menos en mi caso, la motivación estaba en lo más bajo de la pirámide de Maslow.
La necesidad de pagar las facturas o de obtener seguridad profesional era (y es) lo prioritario. No tengo reparos en admitir que mi motivación es Maslow 1.0. Y creo que mi estrategia ha sido coherente. No tengo intención de utilizar dospuntocerolandia para tener un millón de “amigos”.
Sin embargo, me da la sensación de que el dospuntocerismo ha dado la vuelta a la dichosa pirámide. Cuando veo el comportamiento de muchos dospuntocerriles de última generación parece que la motivación principal está en la puntita nada más. ¿Deberíamos empezar a hablar de Maslow 2.0?
Parece que la autorrealización, el autorreconocimiento, el éxito, el respeto, el afecto o la amistad están por encima de la supervivencia. Aunque me temo que la crisis va a poner a muchos en su sitio.
Eso me lleva a pensar que quienes actúan así, o tienen las necesidades básicas cubiertas (élite de privilegiados), o no las tienen pero son incapaces de actuar de forma responsable (inconscientes, falta de visión). Porque no se dan cuenta de que ni los dueños de Facebook, ni los de Twitter, ni los de Tuenti les van a enviar un talón mensual con un salario por alimentar sus inventos y hacerles ricos.
Termino con una información que puede resumir todo esto. Explicaba David ayer mismo como lo 1.0 sigue siendo fundamental en el mundo del empleo. Son los contactos y las referencias personales directas las que siguen importando. En palabras de David:
“Son estudios como estos los que demuestran que es una irresponsabilidad sugerir a los que buscan empleo que se centren en las redes sociales para encontrar empleo. Lo que debe hacer alguien que busca un trabajo es copar todas las posibilidades existentes (incluyendo la formación continua).”
NOTA: La próxima semana participaré en dos eventos.
El jueves 25 en Madrid daré una charla a los muchachos y muchachas de R2H2.
El viernes 26 estaré en una comida con antiguos alumnos del IE en Alicante. Ambos actos son abiertos, pero las plazas son limitadas. Más información aquí.
Dospuntocero, Marca Personal TV, Sin categoría »
Es curioso, pero este post y video de hoy no habrían tenido sentido, para la mayoría de nosotros, hace solo una década. Hablar de los riesgos que implica ser conocido por mucha gente en todo el planeta solo habría interesado a algunas estrellas mediáticas.
En este momento, cualquiera puede llegar a alcanzar un grado de notoriedad importante si se dedica a “hacer ruido” en La Red. Eso puede ser bueno si se hace bien, pero puede ser letal si no se hace de una forma planificada, siguiendo una estrategia y sin haber realizado un autoanálisis profundo.
A pesar de mis críticas hacia el coaching, creo que a la hora de posicionar una Marca Personal es más importante el trabajo con un profesional de ese tipo o con un especialista en marketing que el de un experto en redes sociales o en lo dospuntocero.
Lo dificil no es que te CONOZCAN sino que te RECONOZCAN.
Lo complicado no es gestionar la percepción externa, sino tener clara tu propia percepción interna.
Mertxe o Quique lo tienen muy claro y saben como juntar ambos mundos.
Poco a poco se van incorporando personas que dicen que van a ayudarte a tener una Marca Personal cuando en realidad lo único que van a hacer es conseguir que tengas muchos followers en Twitter, “Amigos” en Facebook y un dominio con tu nombre. Pero eso no es Branding Personal. Eso, en todo caso, sería la utilización de la propaganda, la publicidad y las herramientas dospuntocero para generar impactos con un efecto dudoso si no dañino.
El Branding Personal va desde dentro de la persona hacia fuera. Si no tienes clara tu identidad personal, podrás conseguir que mucha gente haga clic en tus redes sociales, pero eso no tiene nada que ver con tener y dejar una huella, una Marca Personal.
Es en este momento en el que hay que empezar a gestionar lo que mi amigo Tomás Marcos denomina Sobreexposición.
Es cierto que la especialidad de Tomás es la de actores, deportistas y directivos de alto nivel. Pero poco a poco, mucha gente, anónima hasta hace poco, va entrando en la categoría de “celebrity” o algo parecido. Y eso hay que saber gestionarlo.
Empiezo a pensar que en un momento en el que todo el mundo puede posicionarse en La Red, uno de los elementos diferenciadores puede ser el de no aparecer en todas partes. Por varias razones.
Una de las leyes de la influencia es la Ley de la escasez en la que se incrementa la competencia por un producto escaso. A veces tengo la sensación de que estar en todas partes devalúa tu trabajo, genera desconfianza y dudas sobre tu capacidad o tu enfoque.
Al estar escribiendo compulsivamente en todo foro, red social, web, blog o invento dospuntocero que surja multiplicas las posibilidades de cometer un error o de decir alguna estupidez. Eso es todavía más grave en un medio en el que todo se interpreta (o malinterpreta), se critica y se difunde sin control.
Tomás Marcos me pone ejemplos de deportistas y famosos que anuncian cosas o defienden causas que no tienen nada que ver con su trabajo. Y eso genera confusión.
La Marca Personal se construye paso a paso, con cuidado y con una estrategia inteligente. Puede tardar años, pero eso no es malo.
El otro día veía un video de una persona que lleva poco tiempo en esto de la Marca Personal pero que, ultimamente aparece en todas las alertas de google sobre Branding Personal. Se pone a si misma como ejemplo de lo que ha conseguido en pocos meses (miles de amigos y followers). En realidad, eso(¿SEO?) no es dificil, solo hay que bombardear la red. La prueba definitiva de su éxito vendrá si sigue ahí dentro de un año.
Veo con preocupación como se empiezan a “pegar” a este concepto algunos charlatanes de todo tipo. Van apareciendo páginas en las que se promete EXITO, o DINERO entre grandes exclamaciones. Esa estética y esos mensajes siempre me han recordado al vendedor de coches usados de las películas. Es especialmente grave la utilización que se empieza a hacer en los negocios de marketing multinivel, más frecuentemente en latinoamérica.
Si ves que alguien dice que puede “crear” tu Marca Personal y solo te ofrece técnicas y trucos dospuntoceriles de posicionamiento o te promete que te vas a forrar en poco tiempo, al menos, ponlo en cuarentena.
NOTA: Acaba de salir la bloguia de empleo en la que he tenido el honor de participar con gente fenomenal y amigos de primera línea. Creo que es un documento fundamental para los tiempos en los que vivimos.
Te la puedes descargar gratuitamente aquí o entrando en la web de la Bloguía de Empleo. Este si que es un buen ejemplo de participación y colaboración que te posiciona frente a la sobreexposición y bombardeo de cháchara inutil.
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Quienes seguís este blog, habéis leido muchas veces que cualquier marca, personal o comercial se apoya en un pequeño puñado de variables. Antes de nada debe ser útil, relevante para su nicho de mercado. También debe ser fiable. Y además, debe ser conocida.
La fiabilidad o la credibilidad se basa a su vez en otras tantas variables como la consistencia, la persistencia o la defensa de unos principios y valores.
Lo que hace que una marca sea fuerte no es la defensa de un valor concreto u otro (el branding personal no es un conjunto de leyes morales, es solo una herramienta), sino la defensa a ultranza de aquel que hayas establecido como principal. Esto implica que una marca fuerte no es la que predica la paz en el mundo sino aquella que lo hace de forma consistente a lo largo del tiempo.
Si eres un hijoputa, un sinvergüenza, una mala persona o tienes unos valores odiosos (Hitler, Stalin,…) pero lo haces de forma consistente, coherente y persistente, conseguirás posicionarte como alguien fiable para tu nicho de mercado, es decir, para aquellos que consideran que eres relevante. Al final, tu marca, personal, comercial o ideológica llegará a ser reconocida tanto por los que te aman como por los que te detestan. Pero una de las leyes del branding es que si tratas de contentar a todo el mundo no conseguirás contentar a nadie.
No voy a entrar en valoraciones personales sobre la marca SGAE, eso es algo que deberá hacer cada uno. Sin embargo, creo que es un buen ejemplo de la fuerza que puede conseguir una marca si actúa siguiendo las reglas que he comentado.
La marca SGAE tiene muy claro cual es su nicho de mercado y cuales son sus clientes. Constantemente están trabajando para posicionarse como los “líderes” en su sector. Es cierto que, a diferencia de una persona o una empresa “normal”, su financiación no depende de caer bien o tener un producto interesante. Simplemente recaudan. Son una Agencia Tributaria privada.
A la SGAE solo le preocupa estar bien posicionada en la mente de sus afiliados. Y eso es facil si tu trabajo consiste en llenarles los bolsillos de dinero. Si no eres uno de ellos, tu opinión es irrelevante. O mejor aún, tu opinión negativa les ayuda a fortalecer su posicionamiento.
La marca SGAE es relevante para su mercado. Tiene una función y la cumple, vaya si la cumple. Detrás tiene toda la maquinaria gubernamental, así que solo debe ir a poner la mano. Son unos excelentes profesionales en todo lo que se refiere a la recaudación. No hay límites. Creo que pocas personas o empresas son tan eficientes en lo suyo. Y eso es fundamental para construir una marca sólida.
Los valores de la SGAE podemos adivinarlos. Pero si nos atenemos a lo que vemos, podríamos decir que, en una escala de prioridades, la recaudación está por encima de todo lo demás. Ni bodas ni bautizos ni comuniones ni hospitales ni peluquerías son capaces de cambiar esa escala de valores. Y eso de saber que nadie va a hacerles cambiar el rumbo, lo quieras o no, genera mucha confianza y claridad a sus “clientes”.
En cuanto a la visibilidad, la SGAE tiene una excelente agencia de publicidad, LA RED, los internautas. Son los internautas más activos los que le están haciendo el trabajo de visibilidad. Cada vez que sacan una noticia hablando de alguno de sus “excesos”, están reforzando esa imagen de implacabilidad y frialdad que tanto gusta a su “mercado”.
Si alguien quisiera destruir una marca, personal o comercial, lo que debería hacer es divulgar ejemplos de acciones que fuesen en contra de sus atributos principales. Si una persona, empresa u organización se posiciona como “killer”, lo que más podría perjudicarles es transmitir una imagen de blandenguería o bondad.
Series como Los Soprano o comedias como Una terapia peligrosa son ejemplos ficticios de lo que ocurre cuando un “duro” tiene la tentación de ablandarse. ¿Hay algo más patético que ver al espíritu de Darth Vader en la fiesta final de los Ewoks en El Retorno de Jedi? ¿Quién podría volver a contratarlo como malvado?
Si se quisiese debilitar la imagen de la SGAE habría que empezar a hablar bien de ellos. De lo bien que se portaron cuando “perdonaron” el canon en las fiestas del pueblo o de lo enrollados que fueron con ese chaval que creó una página P2P.
Algo parecido podría ocurrir con R2H2. Mientras las personas seamos considerados “Recursos”, R2H2 tendrá razón de ser porque algunos seguirán actuando como mamporreros ejecutores de la dirección para que “los de arriba” no se ensucien las manos. En el momento en el que se difunda la idea de que los de R2H2 se creen aquel chiste de que “las personas son el activo más importante de nuestra compañía”, habrá empezado el principio del fin para ellos.
Ahora coge todo esto y aplicatelo a tí mismo o a tu empresa. ¿Tienes una estrategia de Marca Personal tan bien diseñada como la de la SGAE?
Marca Personal TV, Sin categoría »
Durante meses hemos escuchado a nuestros políticos diciéndonos que todo va bien (y a las farmacéuticas que todo va mal con la gripe A, pero esa es otra historia).
Que vivimos en el mejor de los mundos posibles.
Que “están convencidos” de que todo va a ir bien, solo por eso, porque están convencidos (al menos eso dicen).
Que un país sale adelante si se lanzan mensajes positivos porque la economía se mueve por factores psicológicos.
Pero el mundo no se mueve por deseos, sueños o convicciones irracionales. El mundo occidental ha vivido en una burbuja (otra más) de autoengaño. Pero no hay que ir muy lejos para ver que en muchos sitios la vida carece de valor o que por mucho que lo deseen los haitianos o, sin ir más lejos, quienes se están quedado en el paro, lo van a pasar muy mal.
Se confunde la actitud positiva, o el buenismo de algunos de nuestros políticos, con el autoengaño o con el engaño a secas.
La actitud positiva solo tiene sentido si detrás hay algo que la sustente.
“A Dios rogando y con el mazo dando”, “A quién madruga, Dios le ayuda”. En los buenos tiempos, nos hemos dedicado a escuchar cantos de sirena y nos hemos olvidado de la sabiduría tradicional.
Nadie regala nada. Si quieres algo, debes dar algo antes.
¡Cuanto daño ha hecho Yoda! Muchos se han creido que pueden conseguir que las cosas ocurran solo con la fuerza de la mente.
La Marca Personal se construye sobre la confianza. Nadie está dispuesto a pagar más por algo o a contratar a alguien solo por su optimismo. En cuanto se detecte su inutilidad o su falta de credibilidad, dejará de ser relevante.
Los directivos de McDonalds, SONY o Apple no van diciendo que están convencidos de que sus productos van a ser buenos. Simplemente hacen lo que deben para que lo sean.
La Actitud Positiva puede funcionar, si, pero para que algo ocurra debe pillarte trabajando.
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En los últimos meses he conseguido tener un ritmo de trabajo bastante importante (afortunadamente).
Esta semana he participado en escuelas de negocios y universidades como Deusto, Francisco de Vitoria e IEB.
La próxima semana será Fundesem e ITE Caixa Galicia.
La siguiente…
Pero, al mismo tiempo, empiezo a tener la oportunidad de probar nuevas formas de llegar a la gente de un modo más cómodo para todos. Se trata de las conferencias online y sus sucedáneos.
Hasta ahora he considerado estas intervenciones más como un experimento que como algo operativo al 100%. Pero creo que hay algunas señales que indican que pueden ser muy interesantes en el futuro próximo.
He impartido algunas charlas breves (unos 60 minutos) vía Skype en el programa “Vivir del Coaching” de mi amigo Josepe García.
He participado en el Evento de Networking en Granada también vía Skype.
Y esta semana he participado en el primer Webinar que organiza MeetingMas
Cuando empecé en esto decía un poco en broma que mi objetivo era trabajar desde mi casa. Eso parecía imposible si me iba a dedicar a dar cursos y conferencias. Pero poco a poco va haciéndose realidad.
Hay algunas lecciones que he aprendido en estos “experimentos” y aquí las expongo.
Lo bueno
Desde el punto de vista técnico, todo es bastante sencillo e intuitivo. Todos podéis hacer la prueba con herramientas como DimDim o Webex.
La calidad de transmisión con estas herramientas es suficientemente buena como para no estar preocupándose constantemente de la recepción. Si utilizas Skype u otro medio más pensado para las relaciones uno a uno, la calidad de transmisión es más variable (o lo que es lo mismo, poco fiable).
Es muy cómodo tanto en lo físico como en lo emocional. Me explico. Eso de no tener que trasladarte, vestirte y preocuparte por que todo esté perfectamente coordinado es una gozada. Al mismo tiempo, transmitir desde “tu casa” te hace sentir muy a gusto por estar en tu terreno. No te sientes tan “amenazado” como ante una audiencia real. Aunque yo no soy de los que les sudan las manos al hablar a la gente.
A mi me está permitiendo llegar a mucha gente del otro lado del Atlántico y pronto espero poder organizar algo pronto para todos los amigos de Latinoamérica.
Lo no tan bueno
Lo que no es tan bueno es la interacción con los asistentes. Por muy buena que sea la transmisión, siempre hay un desfase temporal que te impide ver el efecto de tus comentarios. Si gastas una broma o haces un juego de palabras del que esperas un efecto inmediato puedes quedarte con cara de tonto cuando escuchas las risas dos o tres segundos después (una eternidad).
Me parece bastante ortopédico el sistema de preguntas. Es todo demasiado rígido. A mi me gusta que la gente me corte y me de caña. Pero al dejarlo todo en manos de un moderador o una herramienta intermedia, se pierde mucha de la espontaneidad.
Aunque ya he dicho que la calidad suele ser buena, es habitual que puntualmente se produzca algún corte o que se deteriore la calidad de la imagen o el sonido (este es especialmente importante). Lo peor es que el ponente suele ser el último en darse cuenta (Yo suelo hablar rápido, así que es especialmente grave). Cuando le avisan, debe retroceder y en ocasiones se pierde la espontaneidad y el hilo argumental. En consecuencia, acabas más preocupado del próximo corte que de tu exposición.
Por último, como digo, esto han sido experimentos y lo he hecho por amor al arte. Sin embargo, creo que para dar el salto a la comercialización de este tipo de canales, hay que perfeccionar un poco más algunas cuestiones técnicas relacionadas con lo que he comentado. No puedes pedir a nadie que te pague (aunque sea poco) por asistir a un curso en el que muy probablemente algo va fallar. Al menos yo lo creo así.
Aunque parezca una chorrada, la tranquilidad de transmitir desde tu casa, te da una sensación de confort tan grande que debes tener cuidado con la pinta, los gestos o el aspecto que presentas. También puede aparecer tu hija dando gritos por detrás.
A veces pierdes la noción de ser observado y aunque te hayas afeitado y puesto una camisa, si te tienes que levantar, pueden ver tu pantalón del pijama. Ya se que esto no suena muy sofisticado pero es el puto mundo real.
Seguiré probando, experimentando y os lo contaré. Creo que es un canal muy directo y potente para, al menos darte a conocer y posicionar tu Marca Personal y fortalecer tu reputación de experto sin invertir un duro (por cierto, creo que pronto vamos a volver a utilizar esa expresión).
NOTA: La próxima semana espero reanudar mis videos
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Creo que ya he comentado aquí que yo estudié en los Maristas en Alicante. En aquella época de cambios (políticos y sociales), el colegio solo era mixto en el último año, en COU. Así que muchos nos volvimos gilipollas cuando llegaron “ellas”.
Supongo que ahora ocurrirá algo parecido pero, en la primera mitad de los ochenta, había una obsesión por las marcas de ropa casi enfermiza (o al menos eso me parecía a mí). De pronto parecía que gente que jamás se había preocupado de las etiquetas de su polo, sus zapatillas o su pantalón, no podía vivir sin convertirse en un modelo de folleto de El Corte Inglés.
Los ochenta fueron complicados, aunque no creo que nadie que tenga entre 35 y 45 recuerde una época en la que no haya habido crisis. Así que, utilizar las marcas de ropa (normalmente caras) para potenciar tu Marca Personal no siempre era posible.
Mi madre, siempre sabia, en aquellos momentos me decía una de esas frases que parece que viene “de serie” en el software de las madres: “Que te quieran por lo que eres y no por lo que llevas puesto”.
Supongo que son esas cosas que me han sucedido las que han ido empujándome a desarrollar este modelo. Creo que esas experiencias personales “ibéricas” son mucho más importantes que todas las teorías anglosajonas de Branding Personal de Tom Peters o Dan Schawbel.
Supongo que, cuando no puedes permitirte pagar marcas comerciales para potenciar ocultar tu Marca Personal, debes buscar dentro de tí para sacar aquello que puede posicionarte por lo que eres y no por lo que llevas puesto.
Cuando no hay intermediarios-etiquetas que puedan hablar por tí, eres tu quién debe hacerlo. Y, en aquella época, eso te obligaba a ser creativo. No te quedaba más remedio.
Si no eras el más guapo de clase, podías descubrir que eras el más divertido.
Si no podías ponerte un Privata, un Lacoste o unos Levi’s podías convertirte en el que mejor escuchaba.
Si eras el delegado de clase y la chica que te gustaba era una empollona, podías poner los exámenes cuando a ella le interesaba (y perjudicaba al resto, pero esa es otra historia).
Cuando no tienes la posibilidad de ponerte marcas te das cuenta del enorme poder que poseés. Es en ese momento cuando puedes/debes decir lo que piensas y lo que sabes hacer porque no van a deducirlo por lo que llevas puesto.
Este ataque de nostalgia parece que es algo que solo sucedía hace treinta años (¡treinta años!). Sin embargo, en el mundo de los adultos, entre los profesionales eso sigue sucediendo.
Hace unos días, mi amigo Juanma Roca, sacó su tercer libro en pocos meses. Se trata de MBAs, ¿ángeles o demonios?. Hace unos meses, en una comida, Juanma ya me adelantó que lo que estaba preparando iba a ser la bomba. Y parece que así está ocurriendo. En su libro está haciendo una crítica a esas marcas intocables que son las Escuelas de Negocios.
¿Por qué nadie se mete con esas instituciones? Pues por la misma razón por la que a mi me dicen que no me meta con los de R2H2. Porque son los potenciales clientes. Y eso impide cualquier tipo de crítica (y de avance).
Durante años, los MBAs han sido equivalentes, en el mundo adulto, a las marcas de ropa en mis años de COU. Si no tenías uno, no “ligabas”. En realidad, con las escuelas de negocios ocurre como con los polos o los vaqueros, todos son casi iguales pero “la marca” te permite pedir una burrada.
Creo que poco a poco, ha ido decayendo la fiebre masteril. Cuando todo el mundo tienen un MBA (o varios) en su armario, deja de poder diferenciarse. Es entonces cuando hay que volver al consejo de mi madre. “Hijo, deben quererte por lo que eres y no por lo que te pones”.
Lo fundamental es que seas capaz de sacar a relucir tu Marca Personal. Deben quererte por eso y no por la marca (de ropa o de MBA) que te pongas. Al ponerte una marca comercial que oculte tu identidad, te conviertes en uno más de los que ha podido pagarse esa indumentaria o formación. No te diferencias, al contrario, te homogeneizas, te “commoditizas”, te conviertes en una marca blanca, en un hombre-anuncio de la escuela de negocios de turno.
Si en lugar de dedicar tiempo, dinero y esfuerzo a pagar una marca de otros, te dedicases a sacar lo mejor de tí y darlo a conocer (saber hacer, hacer y hacer saber) posiblemente “ligarías” más. Y algo mucho más importante, ya no tendrías duda de que te quieren por lo que eres y no por lo que aparentas.





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