Articles Archive for octubre 2009
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Una de las primeras confusiones a la que tuve que enfrentarme cuando inicié mi proyecto de Branding Personal fue la tendencia de mucha gente a equiparar Marca Personal con Imagen Personal.
Me parece un error imperdonable por parte de los “brandianos” y “marketinianos” el no haber conseguido separar adecuadamente el concepto de credibilidad y utilidad que implica una marca de los aspectos externos y superficiales.
Supongo que es más dificil y duro crear una buena reputación que un buen diseño.
El esfuerzo de crear una marca es mucho mayor que el de utilizar una combinación adecuada de colores o formas.
Con la llegada de Internet, el problema se ha generalizado y agravado. Se confunde el fin con el medio. De nuevo el “envase” se convierte en la marca, o al menos eso pretenden algunos, por desconocimiento o mala intención.
Empiezo a ver como algunos se suben al carro de la Marca Personal y lo asocian con lo que han venido haciendo desde hace años. De pronto un especialista en posicionamiento en buscadores o un dospuntocerolense es un experto en Branding Personal. Pues no, de eso nada monada.
Están surgiendo ideas erróneas que asocian la Marca Personal con estar en Internet. Expresiones como “Crea tu marca con Twitter” o “Si no estás en ……… (pon tu herramienta 2.0 favorita) no tienes Marca Personal” empiezan a ser frecuentes. Y eso es simplemente ¡Mentira!
Las Marcas Personales existen mucho antes de la existencia de Internet, incluso mucho antes de que cualquier experto en Branding Personal fuese algo más que un proyecto de vida en la mente de sus padres. El Branding Personal es solo una forma de sistematizar algo que existe desde que el hombre es hombre.
La Marca Personal es independiente del medio, del canal. La Marca Personal es algo que va de dentro a fuera y no al revés.
Estar en Internet o tener un blog no es tener una Marca Personal. Es simplemente una forma de dar a conocer, de comunicar tu oferta profesional o personal y tu posicionamiento.
Internet solo es un altavoz, una forma de llegar a mucha gente. Pero es solamente un medio, una herramienta. Es la forma, no es el fondo. Es el medio no el fin ni el principio.
Una Marca Personal se tiene (y se deja), estés o no en La Red. Los grandes hombres y mujeres de la historia, las personas que han dejado huella (marca) lo han sido por lo que son, por lo que han hecho no por el medio que han utilizado para comunicarse.
No se debe confundir el posicionamiento en Google, tener un blog, miles de followers en Twitter o millones de amigos en facebook con dejar huella o ser un referente.
La Marca Personal está definida por tus objetivos, tus valores, tu contribución, tu capacidad de ser útil.
Para la Marca Personal, La Red es una cuestión de cantidad, de volumen, no de calidad o relevancia.
La Red es una forma de promocionar, publicitar, divulgar o comunicar tu marca, personal o comercial, pero para conseguirlo antes debe existir una. Internet no crea marcas, solo las hace visibles.
Así que la próxima vez que alguien te diga que necesitas estar en Internet para tener una Marca Personal o que puedes crear tu Marca Personal con una herramienta dospuntocero piensa que no tiene ni idea o que te está engañando.
Si no has hecho un trabajo profundo de estrategia personal o profesional, lo único que puedes conseguir con Internet es que hagas el rídiculo pero eso si, a gran escala.
Marca Personal TV, Sin categoría »
Sigo encontrándome gente en los cursos y ponencias que, antes de empezar, ya tiene unas ideas preconcebidas (y equivocadas) de lo que implica el Branding Personal.
Lo más frecuente es el típico tópico que asocia la Marca Personal con la manipulación, la mentira, la venta de humo y la imagen por la imagen.
¡¡¡Cuanto daño han hecho las malas prácticas de los “brujos del marketing” y los asesores políticos!!!
Además de la burbuja financiera, la de Internet y la Inmobiliaria, ha existido y existe una gigantesca burbuja marketiniana que ha conseguido crear espejismos y alucinaciones colectivas. Claro que la culpa no es de quién las crea sino de quién se las cree. Crear y Creer. De nuevo aparecen estos términos tan parecidos.
Mientras siga con este proyecto, insistiré en que la base de una marca, personal o comercial, es que exista algo valioso que ofrecer.
Es cierto que ese valor cada día es menos útil para posicionarse porque hay muchas personas con “ofertas profesionales” parecidas. Pero la clave no está en sustituirlo por el ruido, la visibilidad y los altavoces 2.0 sino por crear “productos”, ofrecer algo que aporte más ventajas que el resto. Como profesional tienes la obligación, si quieres sobrevivir, de crear algo que realmente aporte algo a tu empresa, amigos, familia o clientes.
Ya no basta con un título o unos años de experiencia. Eso lo tenemos todos. Lo importante es que seas capaz de combinarlos con habilidades, aficiones y recursos que otros no tienen.
Debes crear tu propio I+D personal y empezar a diseñar tus nuevos “productos” para los próximos meses, años o décadas. Aprender chino, dominar las presentaciones Zen, ser capaz de establecer conexiones con gente alejada de tu entorno…
Y recuerda, tu no eres un producto. El producto es lo que haces. En todo caso serás o dejarás una Marca Personal y eso es algo que no debes permitir que nadie te robe.
Networking, Sin categoría »
La pasada semana, en la sesión de la tarde del evento de Networking Elche, los ponentes hablaron de cuestiones vinculadas a la búsqueda de empleo.
Sin embargo, alguna de las preguntas que surgió estaba más relacionada con las tácticas que con las estrategias de posicionamiento profesional. Alguien introdujo el tema de la importancia del aspecto (¿correcto?) en una entrevista de trabajo.
Y una vez más comprobé como la “commoditización” de los profesionales ha podido llevarnos al punto en el que nos encontramos.
Ya es triste y preocupante el hecho de que el aspecto físico sea un criterio de selección o al menos de descarte. Incluso puede ser EL CRITERIO de selección en una fase previa.
Eso ocurre en un mercado en el que todos somos iguales. Todos somos profesionales sin marca. En el que en realidad da lo mismo uno que otra porque en realidad todos son igual de buenos (o de malos), de útiles (o inútiles). En el que ya no hay guerra por el talento (sea eso lo que sea) porque hay profesionales a patadas dispuestos a lo que sea por tener un “empleo”.
Me temo que hemos perdido el norte.
Lo que hace a un profesional valioso es su relevancia, su capacidad de convertirse en un referente único.
Lo importante no es estar capacitado para desempeñar una función, porque ya se te supone, sino ser percibido como la persona más adecuada imprescindible para realizar una tarea.
Hay muchos como tú y cuando hay tanta oferta ya no eliges tú, eligen los otros. Para darle la vuelta, para ser tu quién escoja, debes conseguir multiplicar tus opciones. En lugar de vender, tienes que conseguir que te compren.
Lo fundamental no es ser un buen profesional, sino ser EL PROFESIONAL.
La cuestión no es ser una buena opción para un empleador o un cliente sino ser percibido como LA ÚNICA OPCIÓN. Como un profesional con una Marca Personal fuerte.
Cuando quién te necesita no tiene más narices que escogerte a tí, porque eres el/la mejor, porque sin tí no se puede seguir adelante o simplemente porque el jefe del que te selecciona lo considera así, eres tú quién puede poner las condiciones, quién puede fijar las reglas, quién puede decidir, en definitiva. Y cuando eso ocurre puedes ir a las entrevistas de trabajo en chandal, vestido de lagarterana o en pelotas.
Hace unos días leí una cita de Jacques Rousseau que decía que “Lo que hace sociable al hombre es su debilidad” y creo que es cierto. Si profesionalmente estamos obsesionados por crear redes sociales, por buscar la compañía de otros es porque no somos capaces de depender nosotros mismos. En realidad, y relacionándolo con el post anterior, creo que, paradójicamente, es el egoismo lo que nos hace ser generosos.
Aunque es un personaje de ficción extremo y en la última temporada no parece que esté pasando por sus mejores momentos, creo que House es un ejemplo interesante. Es desagradable, no sabe trabajar en equipo, es adicto a los calmantes, maltrata a sus colaboradores, a sus jefes y a sus pacientes. En lo que respecta a la sintonía y a la empatía, es todo lo contrario de lo que debería ser un buen profesional. Sin embargo, a House no le faltará trabajo porque es el único que puede resolver determinados problemas. Eso es relevancia.
Mientras seas un profesional genérico o un empleado sustituible deberás bailar al son que te toquen. Llámalo aspecto físico, horarios salvajes o salarios de miseria. Solo cuando detectes la necesidad que te hace único, singular e insustituible para otros podrás empezar a ser tú quién elija.
NOTA: La próxima semana estaré de nuevo en Alicante. El miércoles 28 en Fundesem hablando a un grupo de profesionales de RRHH. El jueves 29 en Elche en el CEEI.
Marca Personal TV, Sin categoría »
Aunque pueda parecer contradictorio con lo que comento en el post anterior, el Branding Personal no es una herramienta egoista o egocéntrica.
Es cierto que para diseñar una estrategia de posicionamiento personal o profesional antes es necesario hacer un análisis profundo de uno mismo. Y en esta etapa debemos eliminar todo aquello que nos es ajeno.
Los objetivos, las prioridades y las motivaciones son propias, personales e intrasnferibles. En el momento en el que confundimos los deseos ajenos con los propios estamos empezando a desviarnos del plan.
Pero una vez establecido aquello que queremos conseguir, debemos ponernos al otro lado de la mesa (pareja, headhunter, jefes, amigos,…) y pensar en aquello que pueden necesitar y en la forma en que podemos satisfacer sus necesidades.
Las marcas fuertes, personales o comerciales, son aquellas que tienen claro lo que quieren, pero también saben lo que necesitan los demás y saben comunicarlo.
En realidad eso podría ser una definición del liderazgo. Siempre he pensado que un lider es aquel que sabe lo que quiere (¿egoismo?), sabe lo que quieren los que le siguen y es capaz de proporcionárselo.
Todos los referentes importantes de la política, deporte, sociedad o ciencia han sabido lo que querían y han ido a por ello pero sabiendo que solo los superhéroes trabajan solos y no necesitan a nadie.
Por eso creo que el mundo funciona equilibrando los deseos propios con los de los que nos rodean.
Dospuntocero, Sin categoría »
Lo leemos en cada manual de estrategia que vemos en las librerías.
Aparece en cualquier libro de autoayuda que se precie.
Se insiste hasta el aburrimiento en todos los textos de “management”.
Pero hasta que no “sufres en tus carnes” las consecuencias de su falta, no te das cuenta de su importancia. No me refiero a la TV o a Internet sino a la necesidad de establecer objetivos concretos.
En los últimos tiempos estoy siendo muy crítico con el abuso de lo dospuntocero. No discuto su utilidad, pero cada vez me parece más cuestionable que se considere normal lo que en mi opinión roza el abuso, lo patológico o la dependencia.
Al hacer estos comentarios en los que critico alguna de estas herramientas, siempre suele aparecer una voz sensata que me pregunta:
(completa la linea de puntos con tu herramienta 2.0 favorita)
Y creo que esa es la cuestión clave. Lo importante no es la respuesta específica de cada cual (diversión, dinero, posicionamiento, autoestima,…), sino la simple existencia de un objetivo claro. Como todo en esta vida.
El pasado miércoles estuve en la interesante y divertida charla de David Weinberger, coautor del Manifiesto Cluetrain, en la Fundación Telefónica.
De nuevo surgieron los conceptos “clásicos” de lo dospuntocero. Conversar, Contribuir, Colaborar. Cuando una y otra vez se repiten estas ideas tan, tan bonitas, parece que va a aparecer una Miss Universo y a continuación va a decir eso de la paz en el mundo.
Supongo que si viviésemos en un mundo ideal, en el que los seres humanos no pensasen nunca en si mismos y siempre se preocupasen por los demás, esto tendría sentido. Pero me temo que antes o después alguien se va a dar cuenta de que la conversación, la contribución y la colaboración solo tienen razón de ser si el conversador, contribuidor o colaborador saca algo en claro, si le facilita la consecución de sus objetivos.
Y esto no es ni bueno ni malo, creo que el ser humano es así. Incluso los más santos, o precisamente ellos más que el resto, hacen lo que hacen porque esperan algo. Creo que es lo que mueve el mundo.
En el turno de preguntas en el acto que comentaba, alguien (por la voz parecía una persona experimentada y de cierta edad) tuvo la osadía, el atrevimiento, la inconsciencia de preguntar por el rendimiento económico de todo este esfuerzo. ¡Pecador!¡Hereje!¡Ceropuntocero a la izquierda! Pero creo que nadie dió una respuesta clara. Simplemente, parecía que no venía a cuento. Meter la rentabilidad en este mundo ideal y filantrópico de la colaboración, la conversación y la contribución era casi insultante, insensible y grosero.
Otra persona dijo algo, en mi opinión bastante sensato, relacionado con esas críticas que se hace a las empresas “tradicional-casposas” que no se han convertido todavía al dospuntocerismo. Dijo que las empresas se meterían a saco en todo esto cuando viesen un retorno claro de la inversión (no necesariamente económica) de todo esto (colaborar, conversar, contribuir). Que inventen ellos (y luego ya veremos).
Luego pude charlar más tranquilamente con David y le planteé esta misma cuestión pero aplicada a los profesionales que desean posicionar su Marca Personal. ¿Que gano yo REAL/CONCRETA/TANGIBLEMENTE con todo esto (colaborar, conversar, contribuir)?
La conclusión que saqué es que el fin de todo esto es el medio y viceversa. Al parecer no se trata de conseguir nada concreto. El objetivo de colaborar, conversar y contribuir es… colaborar, conversar y contribuir.
Yo no puedo quejarme del resultado de mi inversión en tiempo y esfuerzo en La Red, pero si fuese posible hacer un análisis serio del ROI ¿Cual sería el resultado? ¿Cuál es el coste de oportunidad de las horas echadas delante de la maquina?
No digo que no hayas conseguido pescar algo. Quizás algunos buenos ratos, algún contacto, sentir algo de compañía en la soledad del emprendedor, pero ¿Es lo que necesitas como profesional que desea posicionarse? ¿No habría sido más eficiente y rentable dedicar ese tiempo/esfuerzo a otra “línea de negocio”?
Me temo que una vez superado el efecto novedad de todas estas herramientas-juguetes, alguien empezará a plantearse si además del entretenimiento, la sensación de sentirse parte de un grupo o el orgullo de aparecer en un ranking que solo visitan unas decenas de personas, hay algo realmente aprovechable.
Para un profesional que quiera desarrollar una estrategia de Marca Personal es especialmente importante tener esto en cuenta. Una o dos horas al día en esta máquina de café global, en que parece que se ha convertido esto de las Redes Sociales y otras hierbas, implica que has invertido dos días completos al mes y eso son muchas horas al año.
Dospuntocero, Marca Personal TV, Sin categoría »
La pasada semana hablaba de la importancia de escoger un área de especialización en la que posicionar tu Marca Personal para conseguir ser percibido como un experto.
Para conseguir sobresalir en un mercado con profesionales homogéneos debes adquirir experiencia y adquirir conocimientos en tu área.
La experiencia es cuestión de tiempo, de tirarse a la piscina, asumir riesgos y aprender de los errores.
Dicen que es necesario aprender de los errores, pero si son de otros pues casi mejor. Y para eso tenemos, desde hace siglos, una herramienta imprescindible. No tiene REC, ni FF, ni Rewind, ni hiperenlaces, ni puedes hacer CTRL+C. Se llama LIBRO y creo que todavía no se ha encontrado nada que supere sus prestaciones.
Digo esto porque aunque hace años que navego por La Red y considero Internet como una herramienta que facilita mi trabajo, todavía sigo creyendo que el libro es el medio más operativo y práctico para un profesional del conocimiento.
Dice mi amigo Miguel Angel (Google Humano) que la mayor parte de la información sigue estando en papel y hay que saber encontrarla y “procesarla”. Y creo que es cierto.
Creo que lo que vemos en Internet no es más que la información existente en libros desde hace siglos y que ha sido disgregada, atomizada y segmentada para poder adaptarse a formas más rápidas (blogs) y rapidísimas (Twitter) de difusión.
Quizás pueda parecer útil poder encontrar decálogos, recomendaciones, consejos y citas memorables en dospuntocerolandia pero, en mi opinión, al ser separadas de sus fuentes originales y descontextualizadas, pierden valor.
Además, la falsa facilidad de Internet para encontrar información tiene algunos efectos perversos como la falta de profundización, la repetición de los errores o la homogeneización o clonación de las ideas y esto es lo opuesto a la Marca Personal.
Nunca he sido infiel al papel, al contrario. Pero, cada vez con más frecuencia, cuando necesito una información, me olvido de Google y recurro a un buen texto sobre el asunto. Horas y horas de navegación se condensan en un manual de doce euros que no solo te dan eso que necesitas sino mucho más y de forma más aprovechable.
Creo que es importante tener en cuenta este tipo de cuestiones a la hora de elaborar una estrategia de Branding Personal. El tiempo es el recurso más escaso y si quieres posicionarte cuanto antes, debes ser capaz de encontrar y procesar información lo más rapida y eficazmente posible.
Tener una Marca Personal fuerte no es aparecer en una buena posición en buscadores o tener un blog. Se trata de ser capaz de ser percibido como un referente en algo, estés o no en Internet. Para conseguirlo debes ser capaz de ser eficiente en la construcción de un posicionamiento sólido y para eso lo mejor es volver a los “clásicos”.
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El ex-Ministro Pedro Solbes, Hannibal Laguna, Manu Sanchez, Luís Francisco Esplá y yo tenemos una cosa en común, estudiamos en los Maristas de Alicante.
Los años que pasé en ese colegio (con gran esfuerzo por parte de mis padres) fueron los mejores de mi vida y gran parte de lo que soy se lo debo a ellos.
Ya se que esto que digo es muy politicamente incorrecto en estos tiempos que corren. Parece que ahora para ser “alguien”, cualquiera que haya pasado por una institución educativa religiosa debe contar historias truculentas, extrañas, traumáticas y terribles. Pero en mi caso y en el de las personas que conozco no es así, más bien todo lo contrario.
Lo siento, supongo que diciendo estas cosas nunca llegaré a ser “alguien”.
Una de las cosas que me llamaba la atención y me producía una gran curiosidad era eso que algunos profesores y compañeros seminaristas denominaban, La Llamada.
En esos tiempos preInternet y preDospuntocero, La Llamada era algo parecido a recibir un Twitt de Dios en el que te pedía que te convirtieses en Follower suyo.
Nunca entendí muy bien como funcionaba eso y sigo teniendo esa curiosidad.
Pero no es algo exclusivo del mundo religioso. Toda la literatura de Desarrollo Personal y también de Marca Personal y Gestión de Carreras está salpicada con esta idea de La Misión y La Vocación. Pero igual que me ocurría en los tiempos del colegio, es algo que no acabo de experimentar.
¿De verdad existe algo como una Misión vital? Si no sabes lo que es y eso te hace sentir mal no te preocupes, no estás solo/a.
Parece que hay un mito que circula por ahí y que dice que hay una carrera perfecta para cada uno de nosotros. Y eso asusta, la verdad. Además tiene un efecto perverso que provoca que haya mucha gente sentada en su cubículo esperando que le llegue La Iluminación.
Sinceramente, creo que no hay una Llamada, una Misión profesional, una carrera perfecta. Tampoco creo que siga vigente el concepto de Carrera pero esa es otra historia.
Si eres una persona normal, seguramente tendrás un montón de intereses, pasiones, prioridades y habilidades que te hagan único. Al mismo tiempo, a medida que evolucionas y cambian tus circunstancias vitales, también lo harán tus criterios profesionales. Por eso tu profesión ideal, la que te parece perfecta a los veinticinco no tiene nada que ver con la que te ha convertido en un “pringao” a los cuarentaydos.
Así que empieza a olvidarte de la fantasía de La Llamada, La Vocación y no te agobies si no sientes nada parecido. Hay muchas profesiones, tareas y misiones que pueden encajar contigo y hacerte feliz.
Pero hay un lado negativo en todo esto. A partir de ahora ya no tienes excusa para no hacer nada, para quedarte bloqueado esperando La Llamada. Debes dejar de esperar y empezar a actuar hasta encontrar un camino en el que te sientas a gusto.
En resumen, tu profesión no te llega por ciencia infusa, la tienes que buscar.
NOTA: El jueves 15 estaré en Elche participando en el Evento de Networking para Emprendedores y Profesionales que organiza Networking Elche. Nos vemos allí.
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De nuevo aparezco citado en un medio en Argentina.
Interesante el artículo sobre Marca Personal de Virginia Musante en la revista Tendencia.
Marca Personal TV, Sin categoría »
Es curioso como algunas de las cosas más difíciles para un Agente Libre, para un emprendedor o para cualquier persona que quiera vivir de su profesión no sean las cuestiones técnicas o financieras sino las culturales y los prejuicios adquiridos.
Suelo hablar aquí del enfoque, de la diferenciación, de escoger tu nicho de mercado aunque hablemos de personas. Y una de las cuestiones en las que es importante tomar una decisión es el tipo de especialización (o “expertise” como dicen los cursis) con el que vas a posicionarte.
Pero también es importante que llegues a creerte que eres realmente bueno o buena en algo y puedas conseguir que se te conozca por ello.
Sin embargo, me estoy encontrando con un pudor, una vergüenza, una modestia absurda por parte de muchos profesionales. Parece que para poder denominarse experto debes ser un asesor de gobiernos o tener un premio Nobel. Y no es así. Un experto es una persona que sabe más que otros sobre un determinado asunto.
Es fundamental que te reconozcan como un especialista en algo, lo que sea. Puedes ser experto en muchas cosas, incluso puedes ser un generalista, un hombre o mujer del Renacimiento. Pero es básico para tu posicionamiento el que te asocien con una capacidad de satisfacer necesidades en un determinado campo (Desde arreglar bicicletas de montaña a Procesos de fabricación de tartas, eso lo debes decidir tú).
Según el diccionario de la RAE, un experto es alguien: “Práctico, hábil, experimentado”. Ahí no dice nada de diplomas, ni de títulos, ni de fama. Solo se trata de ser capaz de destacar en algo, lo que sea. Y ese es un buen punto de partida para crear tu profesión.
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Con frecuencia sigo escuchando expresiones absolutamente erróneas o incluso inmorales como: “No sabes venderte” o “Tú eres un producto”.
El lenguaje es muy importante y debemos empezar a hablar con propiedad si no que queremos que nos “cosifiquen”. Cuando eso ocurre estamos dando los primeros pasos para que nos conviertan en “commodities” y acabemos formando parte de una estadística.
El Branding Personal, tal y como yo lo planteo, pretende encontrar y dar a conocer aquello que nos hace más personas, lo que nos hace únicos, valiosos y singulares. Al conseguirlo aumenta nuestro valor y eso incrementa nuestra capacidad de elección.
El mercado laboral pretende justo lo contrario, reducirnos, simplificarnos a la mínima expresión, unir lo que somos con lo que hacemos. Eso es lo peor que puede ocurrir porque, con esa mentalidad, en el momento que pierdes tu trabajo-empleo, cuando dejas de ESTAR, automaticamente dejas simplemente de SER.
Es fundamental que entiendas que tu Marca Personal es lo que representas, son tus valores, es la huella que dejas en la mente de otros. Pero tu producto, tu oferta profesional o personal es otra cosa. Aquí te dejo algunas claves.
- Tu producto es lo que haces por otros.
- Tu producto es la aportación, la contribución, el beneficio que los demás pueden obtener de tí y por el cual vas a recibir una compensación, económica, moral o emocional.
- Las personas no somos productos. El producto es nuestro trabajo. O dicho de otro modo, el trabajo es nuestro producto.
- Sin algo que ofrecer no puedes posicionarte ni desarrollar una Marca Personal fuerte.
- Necesitas definir cual es tu producto/oferta tanto si decides operar fuera de la empresa como cuando estás dentro de ella.
- Cuanto más sepas sobre lo que eres capaz de ofrecer, es decir, sobre tí mismo, más facil te será crear algo valioso y venderlo.
- Todos servimos para algo, todos somos capaces de encontrar una combinación apropiada de “ingredientes” que nos hacen atractivos y elegibles.
- Serás más valorado si lo que ofreces es percibido no como una versión de algo que ya existe, sino como algo realmente nuevo/único.
- Los “productos” no son sólo para empresarios o para empresas sino para cualquiera que tenga algo valioso que aportar.
- El primer paso para posicionarte en la mente de otros es tener algo que ofrecer y creértelo, lo demás solo es técnica y tiempo.
- Para desarrollar tu producto debes encontrar formas de satisfacer las necesidades de otros.
- A la gente no le interesa quién eres sino lo que puedes hacer por ellos.
- Un producto no es necesariamente algo material o con valor económico, solo algo deseado por otro.
- Como madre, amigo, profesional, jefe, vecina o en cualquiera de los roles vitales que interpretas, siempre tienes algo que aportar.
- Si no haces bien tu trabajo, tu producto y la Marca Personal que hay detrás no tiene ningún valor.
- Pensar en tu trabajo como en un producto te proporciona una mentalidad de proveedor de servicios.
- No “te vendes” por un salario, alquilas tu tiempo con el que satisfaces necesidades.
- El derecho a mantener un empleo ya no existe y el salario se paga (o debería) en función del rendimiento de tu producto-trabajo.
- Si eres un profesional de empresa debes diferenciar entre Puesto/”Job Description” y Producto-Beneficio para la compañía.
- Convertir “empleo” en “suministrar un producto” ayuda a adaptarnos mejor al mundo al que nos dirigimos.





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