Marca Personal, Galicia
Ayer Coruña, hoy Vigo.
Estas son unas anotaciones rápidas desde el hotel para reflexionar con calma.
En un auditorio con emprendedores, empresarios, agentes libres, directivos y responsables de RRHH como el de ayer, ¿Debería moderar o “capar” el discurso para no ofender a estos últimos? Francamente, viendo las sonrisas de complicidad, los movimientos de cabeza asintiendo a mis palabras de los primeros creo que voy a seguir como hasta ahora, diciendo lo que pienso.
Definitivamente ¿Es este un concepto aplicable solo a quienes desean cambiar las cosas y a si mismos o también hay una posibilidad de aplicación en organizaciones?
¿Es comprensible el concepto de Marca Personal sin explicar las implicaciones individuales y la importancia de la responsabilidad personal que implica? ¿Sería más “rentable” para mi, convertirlo en una herramienta de visibilidad y notoriedad y punto? Posiblemente si, pero entonces sería mejor que volviese a negociar harina y gaseosa.
¿Están dispuestas las empresas de este país a abrir las ventanas, a permitir la creatividad y la aportación de sus profesionales o van a seguir tratando inutilmente de poner puertas al campo porque están muertos de miedo?
Pensaré todo esto mientras miro a la Ría de Vigo.
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Hola Andrés,
Gracias por tus reflexiones, que muchas veces son las de todos, pues todos nos preguntamos si debemos moderar el discurso. Traicionarnos a nosotros mismos no solo es un flaco favor, sino una hipoteca de interés y plazo infinito.
Cuando en la asociación de jóvenes emprendedores (http://jciempresarisbarcelona.blogspot.com/) algún nuevo me pregunta por ayudas para mejorar profesionalmente, le digo que siempre tiene una persona a su entera disposición: él mismo, y que siempre tendrá una mano fiel que trabajará para él: al final de su brazo. Buscar siempre la ayuda fuera es más fácil que comenzar por uno mismo.
En las empresas pasa igual. Cuando no es la competencia son los clientes, cuando no son los trabajadores que piden más por lo mismo, o son los proveedores que aprietan o no cumplen. De igual forma que las recetas mágicas solo salen en los cuentos de hadas (¿alguno cree aún en ellas?), trabajar duro, mejorar arriesgando y buscar alianzas comprometidas son las mejores fórmulas hasta ahora, para salir airoso en estos tiempos cada vez más cambiantes.
Saludos, gracias de nuevo Andrés, y a todos los que comparten esta experiencia.
Francisco
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