Manual de Marca Personal Mi modelo ADN de Personal Branding
MARCAPROPIA
El primer blog de Marca Personal ("Personal Branding") en español
22 marzo 2008
La profesión va por dentro o yo no traje traje
Después de unos días de desconexión, vuelvo a las andadas retomando un asunto que me quedó pendiente tras el último Iniciador.
Tras las presentaciones de Montse sobre Imagen Personal y la mía más centrada en Marca Personal, alguien nos hizo una pregunta que estaba en un terreno intermedio y que me hizo pensar.
Venía a decir algo como esto: "Si el Personal Branding pretende conseguir que se perciba lo mejor de una persona sin perder autenticidad ni ceder parcelas de libertad ¿No es esto contradictorio con adaptar tu imagen a las circunstancias?"
Es una cuestión interesante en la que debemos tener en cuenta varios factores:
Lo primero para alguien que quiera desarrollar una Marca Personal fuerte es ser RELEVANTE. Lo que ofrece debe ser útil para alguien. En la medida en que ese servicio o producto sea escaso, importante o demandado, el aspecto será menos influyente. ¿Alguien va a dejar de hacer negocios con Bill Gates o Steve Jobs por su aspecto? Más bien al contrario, serán muchos los que traten de imitarles. Cuando lo que ofrecemos es un "genérico" deberemos adaptarnos al "envase" que espera el mercado. Lo que nos lleva al segundo factor.
Lo que eleva el valor de una marca, comercial o personal, es la CONFIANZA. Cuando no conocemos a alguien, nos basamos en lo externo para hacer juicios de valor. Por eso vamos a las entrevistas con traje y corbata. Las personas nos fiamos de aquellos que no se diferencian de lo que esperamos ("imagen de consultor, médico o hacker") o que se parecen a nosotros ("es uno de los nuestros"). Eso no significa que todos debamos ir iguales sino que los mercados se fían de los que llevan el aspecto que se espera. Posiblemente no nos ofrezca mucha confianza un fontanero que venga a hacer su trabajo con un traje de Armani, aunque pueda pagárselo de sobra, ni de un cirujano con las uñas sucias.
Lo más peliagudo es lo que puede suponer de falta de autenticidad o pérdida de valores. Sin embargo, creo que no hay que obsesionarse con esto. Todos pagamos un precio por conseguir aquello que deseamos. La cuestión es ¿Adaptar tu imagen a las circunstancias, afecta a tus principios básicos? Si es así, ya sabes lo que debes hacer, o lo que no debes hacer. Pero en general, ponerse una corbata supone un coste personal muy asequible si vas a conseguir poner en marcha tu idea o dar de comer a tus hijos, que deberían estar muy por encima en tu escala de valores. No creo que eso afecte a tu autenticidad o a tu honestidad. La Marca Personal va de dentro a fuera y no al contrario. Además, en realidad ¿No te pones un traje para casarte? ¿Eres menos auténtico por ello? ¿Y si tuvieses que disfrazarte de Papá Noel, ponerte un mono azul o vestir de verde oliva? ¿Serías menos tú? yo no lo creo. Seguramente eso demostraría lo que realmente es importante para tí.
En cualquier caso, creo que al "envase" hay que darle la importancia justa. Creo que un aspecto digno y aseado es más que suficiente si lo que ofreces merece la pena. Si crees que quien te contrata lo hace principalmente por tu imagen es que algo no encaja o es una agencia de modelos.
Interesante reflexión, pero creo que si estamos fomentando nuestra marca personal y vamos a una entrevista deberíamos de saber a donde vamos y la empresa que nos entrevista debería de saber quienes somos.
Esa es una parte fundamental de todo esto, el conocimiento bilateral, una vez establecido ese conocimiento bilateral la entrevista sólo debería de servir para afianzar todo el trabajo hecho a priori, no creo que en una entrevista vayamos a vender nada, a una entrevista deberíamos de ir a fijar la fecha de entrega, el trabajo hay que hacerlo muchísimo antes.
El traje, vale, puede ser interesante, pero no siempre, sólo si es eso lo que hemos estado potenciando y vendiendo con anterioridad.
No podemos vender yogures y aparecer con una natilla :(
La imagen personal es muy importante, sobre todo en la primera impresión. Por eso, sería muy conveniente tener información de la empresa y saber sus costumbres al respecto. Sería un error ir de traje y corbata a una entrevista con el jefe de taller cuando se aspira a un puesto de mecánico, del mismo modo que sería un error ir en mangas de camisa y vaqueros a ver al jefe de personal de una empresa en la que todo el mundo va de traje y corbata. Ambas situaciones son fácilmente subsanables a posteriori, pero es posible que ese pequeño fallo impida "tener un a posteriori". Muchas veces quien entrevista debe elegir entre candidatos similares y esos pequeños detalles pueden inclinarle hacia uno u otro. Lo peor que puede ocurrir en la primera entrevista es que el entrevistador perciba la idea de que el candidato está totalmente despistado sobre lo que se espera de él. Aunque esa impresión se base sobre algo tan fútil como el aspecto.
Edu, estoy de acuerdo contigo. Me recuerda al proceso de "ligoteo". En un principio debes hacer una apuesta para conquistar a la persona que te gusta. Creo que todo el mundo lo hace ¿o no? Pero lo cierto es que una vez superada esa etapa, lo que interesan son otro tipo de cuestiones que implican el fortalecimiento de otro tipo de vínculos.
Avelino, creo que hay que ajustar el "envase" al "cliente", siempre que no implique alterar el "producto". En cualquier caso, quizás porque mi aspecto ha sido bastante normalito (siendo generoso) nunca me he preocupado de mi imagen. Creo que el aspecto puede llegar a perjudicar si no es apropiado o es desaseado, pero no estoy demasiado convencido de que una imagen perfecta pueda impulsar una carrera profesional.
Para poder alcanzar nuestros objetivos profesionales debemos convertirnos en un “producto” más, que tendremos que saber "vender" y para eso también debemos convertirnos en uno verdaderamente atractivo y deseable, tanto para nuestros jefes como para la empresa, incluso desde el primer día o desde el día de la entrevista. Los ciudadanos socializados somos visualmente influenciables y debemos aprovechar eso, no cuidar la imagen por tratar de ser uno mismo, es no saber usar todo a nuestro favor en un momento dado. El mejor ejercicio de imagen es comprobar que opinan los que te rodean de ti… Una buena opinión no es el resultado de hacer la pelota ni hace falta que la hagas, se trata más bien de que se fijen en ti y de que relacionen tu nombre con una buena imagen. El traje y la corbata son y siguen siendo los vehículos visuales de una buena imagen y yo los apoyo, si otros no lo hacen, pues mejor para mí pues tendré mejores posibilidades para ser el elegido.
Siempre depende....¿por qué? Porque somos diferentes...en alguna ocasión ya lo he explicado "igualdad desde la diferencia".Aunque parto de la siguiente base "no eres mejor persona, ni profesional , por el simple hecho de llevar traje..al estar en una sociedad marcada por la imagen tenemos que actuar en consonancia con el sector al que nos dirigimos ,eso o convertirte en tu propio jefe y utilizar ese recurso cuando a uno mismo le apetezca (no normativa ni socialmente).Ideas yo suelo ponerme en situación, si voy de boda (disfraz de boda), si voy a una reunión (disfraz de reunión).......sin embargo estoy con la cantante NOA...los jeans son universales nuestra segunda piel porque con ellos tod@s somos iguales, aunque a cada persona le sienten diferente. Anabel(un saludo Andrés)
Publicado por Anónimo : 7:48 AM
Andrés, estoy de acuerdo contigo. Si adaptar tu imagen a las circunstancias afecta a tus principios básicos, ya puedes ir cambiando de principios.
Recuerdo la genial frase de Groucho Marx: "Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros". Hoy en día la flexibilidad es crítica en cualquier aspecto de la vida.
Javier, soy partidario de adaptar tu aspecto a las circunstancias principalmente por respeto y educación. Sin embargo, creo que si eso supone alterar tus valores o principios, lo mejor es que cambies las circunstancias, no tus valores. Lo que ocurre es que no conozco demasiadas situaciones en las que adaptar tu imagen implique una alteración de tu escala de valores. Aunque se me ocurren algunas, Stripper, Boy, Ronald MacDonald...