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Personal Branding y Teletrabajo

3 Junio 2007 7 Comments

Hace algún tiempo que palabras como teletrabajo o teletransporte me recuerdan a las series de los 70 y 80. Son conceptos que suenan antiguos, rancios, analógicos, como de esos libros que predecían que en el año 2000 viajaríamos en coches voladores y llevaríamos monos con hombreras de plexiglas.

Los listos de siempre hablaban de los peligros de la desconexión del “teletrabajador”, de los problemas mentales que se producirían al estar aislado.

Como decía Mr. Scrooge, ¡Paparruchas! (otra palabra anticuada). Son las típicas gilipolleces que se les ocurren a los teóricos de RRHH y de la gestión organizacional. En lugar de abrir los ojos y ver el mundo real, se ponen a fantasear con sus miedos y sus neuras.

Esta semana leía en un periódico gratuito que se habían disparado las altas de profesionales autónomos. Supongo que muchos por necesidad y otros porque están hartos de ser engranajes.
Seguramente muchos de ellos tendrán como herramienta principal de trabajo un ordenador portatil. ¿Son teletrabajadores según la concepción casposa de los funcionarios del Ministerio de trabajo y de la intelectualidad organizacional? La verdad es que me la trae muy floja.

Yo solo se que digan lo que digan los estúpidos informes, yo me siento más conectado que nunca. En todos los sentidos.

  1. Tengo cerca a mi familia (ayer dormía mi hija a menos de un metro de mi mientras escribía un artículo).
  2. Se lo que hacen mis colegas de verdad, no los que me impone un cubículo, en todo momento.
  3. Esta semana hablaba con un amigo en Ibiza al que conocí hace poco porque escribió un artículo sobre mi trabajo y empezamos a charlar por Skype.
  4. Desde Guatemala me pedían un curso a distancia.
  5. Mi despacho es el Mundo (eso si, es preferible que haya wifi cerca). Hace unos dias circulaba un meme en el que se pedía una foto con la imagen de lo que se ve desde el trabajo. Aquí está la mía, bueno una de ellas.
  6. Escucho música, voy a andar, navego por internet, me preparo un aperitivo, facturo, preparo los cursos y asesoramientos, me levanto cuando quiero (normalmente muy pronto) o me tumbo a descansar cuando me apetece (casi nunca). Y nadie me dice nada. Soy mi propio jefe.
  7. Como o me tomo un café con clientes y amigos o voy a ver y a que me vean colegas a eventos que realmente me interesan.

Francamente, ¿Quién está más aislado y neurótico? ¿Un TELEtrabajador o alguien que se pasa el día en el cubículo y solo se relaciona con los que se toman un café o se fuman un cigarrito?

Quién tiene más posibilidad de construir su Marca Personal ¿El que gestiona sus relaciones y comunicaciones o aquel al que le vienen impuestas y son cuasiinflexibles?

Posiblemente el problema esté en el Teletrabajador por cuenta ajena, aquel que tiene lo peor de ambos mundos.

Señores profetas de las organizaciones y máquinas de hacer informes basura, menos samba y más trabajar. A ver si empiezan a hacer algo útil.

7 Comments »

  • _azul said:

    Interesante comentario, acertado en las críticas aunque hoy personalmente esté sensible al lenguaje duro.
    Jugar a ser futurólogo es siempre difícil… tampoco hace años se preveía la evolución de las realciones laborales.
    Le recomiendo la lectura de un interesante artículo publicado en Colgados de las Telecomunicaciones:
    http://colgadotel.blogspot.com/
    y titulado "Impresionantes documentos". Estoy seguro que le dará qué pensar.
    Un saludo.

  • Andres said:

    Azul, gracias por el comentario y por el enlace. Interesante y clarificador.

  • Dioni Nespral said:

    yo creo que el lenguaje no es duro, es claro. Si queremos hacer entender a las organizaciones del cambio que se avecina, tenemos que decirlo claramente.

    Yo creo que los motivadores, los innovadores, los que tienen una marca personal oculta, y su necesidad profesional está cada dia menos cubierta, por eso buscarán otra salida que aporte lo que quieren. Lo que ocurrirá es que las empresas y organizaciones estarán llenas de "commodities" y los départamentos de RR (in)HH se preguntaran por qué.

  • Anonymous said:

    ¿Dónde hay que apuntarse, Andrés? Que yo quiero eso de ver dormir a mi hijo mientras escribo y tal…

    Bromas aparte, sé que hay que apuntarse al carro de la autoconfianza :-, la que te permite hacer con facilidad lo que puede parecer difícil.

    Un abrazo

    Concha

  • Enrique said:

    Eso es vivir bien y lo demás son tonterías.

  • Andres said:

    Concha y Enrique, lo mío me está costando. Pero ahora veo que ha merecido la pena.

  • Iñigo Gonzalez said:

    Tiene gracia: mi primer trabajo fue como freelance para una empresa de Internet teletrabajando la mayor parte del tiempo (estabamos en el 96 y el mundo no estaba tan conectado como ahora). Nunca he tenido tanta libertad como entonces.

    El gran problema del teletrabajo en grandes empresas es la mentalidad de rebaño: hay un pastor (jefe) y un montón de borregos (empleados) que van donde el pastor quiere (y si no, les echa los perros).

    Me da la impresión que muchas iniciativas de teletrabajo de bastantes empresas están orientadas a trasladar costes de la empresa al empleado. Ellos (los grandes) se ahorran el coste de montar un puesto de trabajo (alquiler metros cuadrados, mobiliario, y energía) a cambio de tener al empleado cerrado en un cuarto de su casa durante al jornada laboral, de la misma manera que lo estaría en un cubículo de 9 a 19h.

    Lo que cuentas en tu artículo NO es teletrabajar tal como lo piensan las grandes empresas: es disfrutar de tu propio trabajo.

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