La Inconsistente Marca de la Justicia
El título de este post podría parecer el de una novela negra barata, pero no es así. Desgraciadamente.
Supongo que si nos preguntasen a cualquiera de nosotros que lugar de nuestra escala de valores ocupa LA JUSTICIA, lo pondríamos muy alto. Sin embargo, en los listados de confianza en las instituciones cada día está más bajo.
Si la Justicia fuese un ente abstracto, ni se me ocurriría hablar de este asunto. Sin embargo, como ocurre con todo, detrás hay personas que son las que sostienen esta institución. Por lo tanto, podemos hablar de Marcas Personales que proporcionan un servicio a cambio de una contrapartida económica.
Como suele ocurrir cuando algo no funciona como debería, se penaliza al que opina en su contra. Ni siquiera me atrevo a repetir la frase que tantos problemas causó al que la dijo. No ocurre nada si alguien dice que la ciencia, la religión, la política o las cajeras del supermercado son un cachondeo, pero ojo con mentar a otros estamentos.
¿Conocéis algún otro oficio que esté todo el santo día dando “de que hablar”?
¿Es que la labor de los médicos, los conductores de autobús o los barrenderos no es tan importante como la de este grémio?
El caso es que ya estoy un poco harto de Magistrados Estrella y Estrellados, Fiscales Valientes y Cobardes, Abogados Folclóricos y de Folclóricas, Juez de Naranja y Juez de Limón.
Se supone que la gente de este oficio debería ser discreta, seria y poco dada al debate. Pero resulta que nos los encontramos a todas horas y en todas partes. En los telediarios, en los programas de famoseo, presentando libros, en las crónicas de sucesos, en los debates políticos. Si es que no les queda tiempo. No me extraña que sean lentos.
¿Es un problema de la justicia como institución? No lo creo, más bien considero que es un problema de algunos de sus profesionales. Hay muchos personajes que consideran que una Marca Personal consiste en ser muy vistoso y visible pero se olvidan de la relevancia y la competencia profesional.
Yo no se si la justicia tiene que ser blanda o dura, de izquierdas o de derechas, rápida o lenta o ninguna de esas cosas. Lo que si se es que desgraciadamente es todo eso y mucho más. Depende de la Marca Personal que te toque. Y eso solo genera una cosa que acaba con cualquier marca: INCONSISTENCIA.
La gente no se fía de la justicia porque nunca sabe lo que puede salir de un juzgado. Porque no tiene CONFIANZA en “el producto”.
¿Os imagináis un bote de Cola Cao que cada día sabe diferente?
¿Cuantas veces compraríais un champú que unas veces os deja el pelo como el de Jennifer Anniston (porque ella lo vale) y otras os produce caspa?
¿Recomendaríais una cafetería en la que unos días son muy amables y otros os tratan a patadas?
Pues algo así ocurre con ciertas instituciones y organizaciones. En lugar de ser un refugio, un lugar en el que sentirse a gusto, nos produce repelús y consigue que nos mantengamos alejados.
¿Es un problema de falta de competencia? No lo creo, al menos por el tiempo que dedican a preparar las oposiciones, la teoría se la deben saber.
¿Es que las leyes están mal hechas? Pues no lo se, supongo que habrá unas mejores y otras peores.
Creo que el problema es que se depende demasiado del criterio de las personas. Y estas a su vez dependen de infinitos factores e intereses. Por lo tanto, el resultado final es imprevisible. Vamos que no pasaría el Control de Calidad ni aunque lo realizase Steve Wonder.
Supongo que si aplicásemos mi modelo de Marca Personal saldrían varias carencias graves en algunos de sus profesionales:
Falta de objetivos definidos.
Prioridades poco claras o demasiado cambiantes.
Inconsistencia.
Carencia de habilidades técnicas. ¿Es que no se puede informatizar un poquito? ¿Es que nadie puede explicarles lo que es un Pendrive, un documento en pdf o un escaner?
No se, yo por si acaso intentaré no hacer uso de ese servicio (que pagamos todos).
NOTA: Si expresar libremente estas opiniones puede generarme algún problema, os ruego que me lo indiquéis.









Hay una cosa que quizás habría que matizar, lo que imparten y reparten jueces, abogados, fiscales, magistrados y otros entes judiciales, pese a su nombre no es justicia, sino legalidad.
Una cosa es la Justicia y otra la Legalidad.
De todas formas que según que juez te juzgue, que abogado te defienda y que fiscal te acuse el resultado sea distinto es al fin y al cabo algo mas serio que un cachondeo
Depende | De Salud
Me preocupa el artículo que has escrito. Una persona tan bien informada como tú debe saber lo siguiente: 1º.- En España hay más de 3000 jueces, 2000 fiscales y 2500 secretarios judiciales. ¿Cuantos estrellas conoces? Saca el porcentaje…
2º.- La lentitud de la justicia obedece a la falta de colaboración ciudadana. Los pleitos se retrasan porque somos incapaces de recoger las citaciones de un vecino para no tener malos rollos con él, negamos colaboración a las fuerzas públicas por miedo, no queremos ser nombrados peritos judiciales porque cobraremos poco por nuestro trabajo.
3º.- El sistema de recursos impide una resolución insatisfactoria de nuestras pretensiones ajustadas a la Ley en un 98%.
4º.- En ocasiones la aplicación de nuevas tecnologías está contraindicada con las garantías que deben regir un proceso judicial
5º.- El personal que sirve un Juzgado ha superado unas durísimas oposiciones.
6º.- La injusticia no es culpa del Juzgado o del Juez o Fiscal. Las leyes las hacen nuestros queridos políticos.
En fin, no tengo ánimo de ser exhaustivo pero creo que una persona sensata no puede imputar a los Juzgados la insatisfacción de sus pretensiones. Tal vez deba de hacer autocrítica y mantener en un futuro relaciones jurídicas con gente con marca propia.
De todas maneras, tu blog lo seguiré leyendo porque es de lo mejor que hay . Un fuerte abrazo querido amigo Andrés.
Firmado José Gabriel
Estoy de acuerdo con los dos y creo que me he pasado de demagógico en algunos comentarios.
Pero en lo que se refiere a mi "negociado": la marca, la percepción de la institución, creo que estaremos de acuerdo de que está por los suelos en lo que se refiere a confianza.
Y es muy INJUSTO que esté tan deteriorada por culpa de unos pocos cuando hay tantos profesionales que me consta que tratan de hacer bien su trabajo.
He pensado eliminar el post. Pero creo que es mejor "que conste en acta" porque me interesan todas las opiniones.
Vaya chaparrón que ha caído! Y que poco justificado. Un procedimiento judicial es lanzar una moneda al aire, aunque sea politicamente incorrecto decirlo. Como se dice en en cierta película, la ruleta rusa tiene una posibilidad de cada seis de salir mal, y por eso nadie "juega", pero en un procedimiento judicial hay una de cada dos posibilidades de salir mal, y a la gente le encanta.
Lo siento, pero cualquier negociación bien llevada es más recomendable que el mejor resultado judicial, con sentencias inejecutables o de ejecución lentíííísima, resultado incierto, etc. Por no hablar de ciertas jurisdicciones que tardan tres-cuatro años en resolver en primera instancia…
Y culpar al ciudadano que no quiere recoger las notificaciones. José Gabriel, los problemas de la justicia los tine que resolver la administración de justicia, los ciudadanos ya tienen los suyos y luchan todos los días con ellos, no les pongas más trabajo.
Querido Andrés, en mi opinión te has quedado corto. No sólo no deberías quitar el post, si no incluso, expresar aquello que te has callado.
Como servicio público, hoy deja mucho que desear. Y el profesional que intente destacar en eficiencia se cansa tarde o temprano y tira la toalla ante el monstruo.
Saludos
Tras leer el post mi sentimiento era de acuerdo en casi la totalidad pero despues de leer el comentario de José Gabriel es ya de indignación. ¿Pero tiene validez una citación que coja mi vecino? ¿Y si se le olvida dármela?
Me gustaría introducir un elemento frecuente en la práctica judicial de los Estados Unidos, el análisis comparativo, el peso de la jurisprudencia. En esta misma sociedad, bajo una misma administración (casi y por ahora) podemos comparar el grado de eficiencia y satisfación de los usuarios (si es que cabe aplicar el término) o mejor dicho pecepción de eficiencia por parte de los usuarios, entre los ministerios de Hacienda y Justicia.
1. Inspector de hacienda estrella: El Inspector Gadject, no?
2. Falta de colaboración ciudadana: El cbrn del vecino que no quiere llevarme la declaración a Hacienda. Se va ha enterar, me voy a chivar de que ha declarado menos en las escrituras del piso.
3. Sistema de recursos: Creo que en hacienda no han cambiado el reglamento ni una sola vez, han detectado interpretaciones "inteligentes" de los reglamentos, de las desgravaciones, pero, claro, el reglamento es el reglamento.
4. Tecnología: El reloj, aunque sea de cuerda, aplicar el reloj y el calendario, 8 horas al día y no recuerdo cuantos días laborables al año ("moscosos" a parte).
5. En hacienda las oposiciones las rifan en carnaval, nos quedan dos días.
6. La ley: Si no nos quejamos de la ley, que también, sino de que la misma ley, la misma persona, el mismo delito, a un tribunal "le sale que 10 años de carcel" y a otro "le sale que tres" y cuando ponen el reloj, los años se vuelven meses.
En fin, que pido disculpas a Andrés por utilizar su foro para estos desahogos y a José Gabriel por haber iniciado mi comentario en respuesta al suyo.
Creo que las opiniones que habeis vertido confirman la teoría de marca. Aunque parezca injusto, la percepción es la realidad.
Por eso es tan importante gestionar correctamente la marca.
Las percepciones se crean día a día. Cada momento cuenta.
En este caso, tenemos a miles de funcionarios que tratan de hacer su trabajo, pero la imagen de unos cuantos, destroza sus esfuerzos.
Eso también ocurre a nivel empresarial o personal. Una mala respuesta, una mentira o un error de comunicación puede acabar con la reputación de una organización o de un profesional.
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