Por un lado considero que los "expertos en personas" son los que deben responsabilizarse de la gestión del Personal Branding en la empresa.
Pero por otra parte creo que en muchas ocasiones algunos profesionales que dirigen ese departamento han demostrado incapacidad o falta de voluntad para gestionar el verdadero de valor de las personas.
Creo que muchos responsables han estado más preocupados de que no les moviesen el asiento de cuero que de lo que realmente deberían hacer. Aunque para ser justo he de decir que en bastantes ocasiones me he encontrado con profesionales muy innovadores y valientes.
Esta situación, un comentario de Cesar y mis reflexiones recientes sobre los valores me sugieren algunas ideas.
Parece que en nuestra sociedad vas a ir al infierno si no das tu vida por una empresa.
Parece que eres un idiota o un desagradecido si prefieres un trabajo en el que disfrutes a otro "de los de verdad".
Parece que eres un "hippy fumao" si crees que entre los 20 y los 65 hay que intentar hacer otras cosas en la vida (única por cierto) que pasártela con una pantalla de ordenador, una traspaleta o un ladrillo.
Como vengo diciendo desde hace tiempo, todos tenemos una marca y nuestro trabajo es nuestro producto. Por lo tanto, tal y como están las cosas:
¿Porqué hay que considerar un "empleo" de forma diferente a cualquier otro tipo de intercambio comercial?
¿Porqué hay que considerar un "empleo" como algo cuasisagrado?
Vamos a ver,
Un profesional en activo tiene algo que ofrecer. (Producto)
Ese profesional invierte más o menos tiempo, sacrificio y dinero en prepararse. (Costes de producción)
Esa persona tiene unas necesidades que satisfacer. (Mantenimiento)
También quiere tener tiempo y dinero para si misma y para los que le rodean. (Beneficios)
Dicho esto, podemos pensar que cualquiera de nosotros es un proveedor de servicios en un mercado competitivo. Por lo tanto, quien te contrata, es un cliente potencial. Alguien que necesita de tus servicios y está dispuesto a pagar por ellos. No es una Hermanita de la Caridad ni un filántropo.
Mi experiencia en compras me dice que si lo que tienes que ofrecer al proveedor (precio) no cubre sus costes o no le compensa, es dificil que llegues a un acuerdo con él. Y no pasa nada.
Sin embargo, no se si por nuestra tradición judeocristiana, "ganarás el pan con el sudor de tu frente" o porqué razón, cuando el producto es el resultado del trabajo de una persona entran otras consideraciones.
Francamente, yo no recuerdo que en el catecismo hubiese un mandamiento que dijese, "Honrarás a tu padre, a tu madre y a tu empresa." o "Amarás a Dios sobre todas las cosas y a tu empresa como a ti mismo."
Aunque por lo que nos cuentan podría ser así, la verdad es que no he visto a muchos responsables de selección con un ojo dentro de un triángulo brillante o a un señor con barba blanca y una espada flamígera en la mano.
Hemos llegado a dar por supuesto que cuando firmas un contrato de trabajo, realmente TE contratan, estás vendiendo tu alma. Parece que te compra a tí (persona), no solo a tu trabajo. Es como si te adoptase. Como si fueses algo más que una herramienta que le ayuda a ganar dinero. Quizá fue así en su día, pero hace mucho que se terminó. Y no fuimos nosotros los que rompimos la baraja. Esa es la premisa que lo corrompe todo.
A partir de ahí surgen todas las trampas.
"Es que la gente ya no tiene valores. No quiere trabajar". ERROR. Lo que ocurre es que los costes de operación (de todo tipo) son superiores al valor que se ofrece por el trabajo. El "dumping" en los productos es ilegal, ¿porqué debería ser aceptable con las personas? ¿Alguien diría a un fabricante que no tiene valores porque no quiere vender un producto a un mal pagador? ¿Hay que acusar de inmoral a un proveedor que cumple con lo estipulado y se niega a ir más allá cuando el cliente le pide constantemente algo no acordado?
"No importa que se vayan y que haya rotación. Hay un montón de gente esperando con CVs excelentes.". ERROR. El CV no es más que una hoja de especificaciones de producto. No un material de venta. No dice nada del candidato. Es solo una forma cutre de reducir la incertidumbre al elegir un candidato. Es cierto que ahí fuera hay gente con "una lista de ingredientes" estupenda, pero la mezcla puede ser muy indigesta.
Pues eso pecadores, que creo que ya es hora de ir replanteándose algunas cosas y empezar a romper algunas costumbres y creencias.
Estoy pensando en dejar un trabajo de semi-funcionario por que el producto que contrataron (yo) se aburre como una ostra. Busco uno en el que disfrute, y precisamente lo que me "asusta" es que en otros trabajos me exijan otros valores más "cariñosos" con la empresa (días interminables, vacaciones escasas,...).
Parece mentira que con los productos y servicios que contratamos exigimos lo que compramos, y luego cuando vendemos nuestro tiempo a veces no somos capaces de exigir dar únicamente por lo que nos pagan. Por que muchas veces no es solo la mente del director de RRHH, si no nosotros mismos los que nos obligamos a ceder nuestro tiempo gratis.
Un post geniaaal.
Publicado por Anónimo : 10:33 PM
La cosa funciona en los dos sentidos, también hay mucho proveedor chapucero que no cumple sus compromisos pero que reclama el pago.
Y muchos que no invierten nada en mantenimiento y que acaba con un producto obsoleto por el que esperan obtener lo mismo que los que invierten permanentemente en mantenimiento para tener un producto siempre a punto.
Andrés, este post creo que es el que más me ha gustado, es genial. Este post debería de estar impreso y colgado por todas partes en las empresas y en las casas de los provedores personales (antes llamados empleados). Creo que acabas de escribir uno de los pilares de las relaciones laborales. Para este post un 10, sin duda
Este tipo de mentalidad no se ha forjado en nuestras cabezas en un día.
Nos lo habrán ido metiendo poco a poco sin que nos demos cuenta. Al fin y al cabo, el mundo es como el sho de Truman. Unos cuantos mueven los hilos de la economía, y los demás hacemos lo que nos dejan ...
Nunca me han gustado las cosas que son ciertas porque mucha gente las diga ... y eso en el trabajo pasa mucho.
Ejemplo: el hombre que se indigna porque la gente quiere cumplir su horario ... no sabe de que van las cosas. No tiene ni idea: Somos mercenarios. Las empresas necesitan trabajadores y los trabajadores necesitan empresas. Es una necesidad mutua, cada uno tiene sus intereses y se trata de llevarse bien. Tan complicado es entender eso ????
Ya hora viene cuando se me va la olla cosa fina: estoy totalmente convencido de que la clase media dejará de existir cuando la robótica tenga el potencial suficiente para sustituirnos a todos. La clase trabajadora existe porque no les queda más remedio a los capos.
Bueno, gracias por los comentarios, pero creo que simplemente he puesto palabras a algo que es de sentido común.
De todos modos, algo debe de tener porque para dejar a Concha sin palabras... :-)
Supongo que esta visión puede dar mucho juego. ¿Que papel juegan los sindicatos? ¿Es posible establecer relaciones a largo plazo en este entorno? ¿Como valoramos realmente nuestro trabajo? ¿Es posible hacer una cuenta de resultados de nuestro "producto"?
Algunos comportamientos a los que te refieres también los tienen las empresas con algunos proveedores, sobre aquellos pequeños que tienen poder.
Es cierto que, como decía Nietzsche, muy a menudo la moral del trabajo sigue siendo la moral de la esclavitud. Pero en nuestro mundo moderno no es necesaria la esclavitud.
Pero volviendo a Friedrich, lo que mueve al ser humano no es el progreso, el deseo de ganar dinero ni nada parecido, lo que mueve al ser humano es "la voluntad de poder"
A veces un producto hay que malvenderlo, vea usted lo agricultores, que prácticamente regalan la fruta.
A veces en las relaciones comerciales se da una situación de debilidad por una de las partes, por ejemplo un proveedor que trabaja en exclusiva para un cliente, se ve obligado a aceptar condiciones abusivas.
El trabajo no es un producto cualquiera, ni el trabajador una pieza más. Por en eso en el XIX y XX se crearon los sindicatos etc.
En el caso del trabajo, el problema es que uno no puede decidir retirarse del negocio y no vender el producto porque está mal pagado. No es tan fácil como eso
Publicado por Anónimo : 12:52 AM
No pierdas el tiempo en ESADE, que se les conoce por sus obras y no se parecen a las tuyas :/
Por lo demás, de acuerdo en todo. Hay que perder el respeto a muchas cosas. Y la sacralización del trabajo es una de ellas.
Sergi, parece que estamos sincronizados. Por cierto, no se que pasa con bloglines porque hacía meses que no me actualizaba tus comentarios.
Anónimo. Estoy de acuerdo en que hay ocasiones en las que se malvende. Sin embargo, yo si creo que ahora tenemos las herramientas para empezar a cambiar las cosas. Ese "no es tan facil" me pone de los nervios, lo reconozco. ¿Y si cambias tu mercado? ¿o tu producto? ¿O tu forma de venderlo? En cuanto a los sindicatos, ya hablaremos otro día.
Diego, tu opinas como yo, hay que perder el miedo a muchas cosas. Y sobre la charla, ya te contaré.
Andrés, estupenda anotación, y gracias por la referencia.
Creo que lo importante es que haya conciencia de que la relación laboral puede (y debe) plantearse de otro modo. Como apuntan Jaizki y otros, esto es cosa de dos, y hay mucho desinteresado suelto en el otro (nuestro) bando.
De hecho, lo primero debería ser dejar de plantear la cosa en términos de bandos, con los trabajadores y sindicatos en uno, y las empresas por otro. Cuanto antes nos consideremos todos como iguales antes se construirá una colaboración satisfactoria.
Si es un mercado, evidentemente hay un exceso de oferta de trabajo, así que bajan los precios.
Cuando los precios bajan por debajo del coste, empieza a ser poco rentable y los productores van desapareciendo, baja la oferta y se vuelve a un nivel de precios aceptable para los productores.
En este caso, supongo que la desaparición de productores significa que la gente se muere de hambre por las calles. Y parece que no estamos tan lejos de esa situación.
Publicado por Anónimo : 1:33 PM
Me ha encantado la aplicación del concepto "dumping personal". Ofrecerte por menos de lo que vales, con todos los peros que pueda tener cualquier valoración.
Esto me da que pensar que fuera del ámbito del empleo, ¿cuantas veces nos ofrecemos en "dumping" a los demás?
Aparte de ilegal, sólo nos debilita y no nos conduce a nada. Estupenda reflexión.
Andrés: tú lo has querido. Aquí te dejo este “ladrillo” ;-):
En mis primeros años laborales, en los que, ante lo desconocido, sentía cierta inseguridad, le comentaba a mi hermana (mi Séneca particular): “En mi empresa parece que van a hacer tal o cual cambio…”. Ella me tranquilizaba rápidamente con esta frase: “Concha, recuerda que somos un chollo para nuestras empresas. Nos pagan un servicio que damos sobradamente, y punto”. Y, una vez que fui asimilando que eso era así, fui desmitificando el poder que puede tener sobre ti la empresa, porque, independientemente de los avatares de la vida y de la prosperidad del lugar donde trabajas, sabes que tú cumples con tu trabajo y que por ello eres recompensado. En tal caso, quedarte más tiempo del necesario para dar una imagen de “responsable” o tratar de agradar o dar la razón sistemáticamente a tus superiores, no tiene ningún sentido. Los jefes, por otra parte, los buenos jefes, claro, quieren personas seguras, eficientes y con iniciativa. A los jefes mediocres, por su parte, les molestan las personas brillantes e independientes, pero no se atreven a utilizarles como blancos de sus frustraciones, porque impresionan. Es decir, que, con la honestidad, siempre salimos ganando. En una segunda fase, entiendes que si eres capaz de cumplir con diligencia los encargos de tus jefes, también puedes hacerlo con los que te haces a ti mismo. Es decir, y resumiendo, una actitud responsable, crítica y creativa, libre de miedos en el ámbito laboral, te lleva a descubrir muchas otras posibilidades fuera de él.
¡Tomayá!
Concha
Publicado por Anónimo : 2:33 PM
La verdad es que vuestros comentarios me sugieren algunas ideas para dar una vuelta de tuerca más a esta idea.
Lo curioso es que llevado al límite llego a conclusiones asombrosas. Pero no adelanto nada más. Sigo madurándolo y en breve os expondré aquí los resultados.