Uno de los profesores más brillantes que he tenido en cursos de Negociación ha sido Juan Palacios. El se define como un PERTURBADOR, que basa sus cursos en romperte todos los moldes mentales que puedas tener.
Una de las frases que siempre cita es "Aprender es desaprender".
De hecho, son nuestros arraigados modelos mentales los que nos impiden aprender o percibir nuestro entorno. Los niños, con sus cerebritos acabados de formatear, son los que no aplican ningún tipo de prejuicio a las cosas. Para ellos es todo nuevo y no pueden compararlo con nada previo.
En cualquier caso, creo que ya vais viendo que detrás del concepto de Marca Personal o al menos de la forma en que yo lo planteo hay mucho de "ruptura" y de búsqueda de libertad. Creo que hay que romper algunos moldes y volver a pensar como niños.
Efectivamente, son distintos a nosotros. Y eso que cada vez empiezan antes con lo prejuicios en el colegio.
Ya podríamos tomar ejemplo muchos de nosotros y empezar a usar toda nuestra capacidad, en lugar de estar constreñidos por metodologías cortas de vista, prejuicios sobre lo que hay que decir o no en una reunión, etc...
¿Por cierto, alguien sabe si hay alguna relación entre ser padre (o madre, depende) y las ganas de montar un negocio? Hace poco Fernando Polo comentó que se lanzó al agua con una niña pequeña y otra en camino, Que yo sepa, Andrés, también tienes una hija pequeña y te acabas de tirar a la piscina. El consultor anónimo también tiene dudas y está esperando un hijo. ¿Hay alguna relación causa efecto? ¿Nos damos cuenta, al verlos, de lo que hemos cambiado e intentamos arreglarlo?
Pues no se si esta respuesta es muy empresarial. Tampoco se si es general o solo me ha pasado a mi. Pero llega un momento en el que quieres cambiar las cosas. Quieres dejar un mundo mejor a tu hijo (hija en mi caso). Si no sale, al menos lo habrás intentado.
Esto es muy facil de decir pero es muy duro de sufrir. Lo que ocurre es que aunque pasas malos ratos y a veces te sientes muy solo, te aseguro que compensa. Y si al final no funciona, te retiras una temporada a coger fuerzas y lo vuelves a intentar.
Pero lo mejor de todo es que aunque te falten muchas cosas, sientes que tienes el control y eso lo "siente" también tu familia.